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Valentina Verbal

Historiadora. Columnista Cientochenta.

Etiquetas: , , » Publicado: 24/04/2014

Cuba, la revolución traicionada

El 9 de enero, al día siguiente de su entrada en La Habana, Fidel Castro prometía elecciones libres “en el plazo de 15 meses, más o menos” y que los “partidos políticos se organizarán dentro de unos ocho o diez meses”. Pero los 15 meses, “más o menos” se convirtieron en eternos 54 años.

En 1937, León Trotski escribió su obra La revolución traicionada. En ella, hacía ver la contradicción entre la revolución prometida y los resultados obtenidos. En el plano político, señalaba: “En cada una de las diversas repúblicas de la Unión Soviética, en cada provincia, en cada región, la depuración fue sangrienta, no menos feroz que en Moscú, aunque más anónima. La preparación de las elecciones ‘más democráticas del mundo’ va acompañada de fusilamientos en masa que barren de la tierra a la generación de la revolución”.

El mismo título —mutatis mutandis— es posible aplicarlo a la Cuba gobernada por los hermanos Castro desde 1959 a la fecha. Desde sus inicios, la revolución cubana se planteó como democrática y no comunista. En 1956, todavía en México, Fidel Castro señalaba que el Movimiento 26 de Julio “abre sus filas a todos los cubanos que deseen sinceramente restablecer la democracia política e implantar la justicia social en Cuba”. Un año después, ya en la Sierra Maestra, indicaba: “La revolución es democrática, nacionalista y socialista”.

Si bien prometió una reforma agraria y dio suficientes señales de la nacionalización de empresas extranjeras, la revolución nunca se planteó como antidemocrática y comunista. El socialismo que anunciaba se daría en el marco de una democracia liberal, es decir, pluripartidista y representativa. Y, si bien en la Sierra Maestra comenzaron los contactos con el Partido Comunista cubano, jamás se planteó la erección de éste como partido único, sino como parte de una alianza de restauración democrática. El 2 de enero de 1959, después de la salida de Batista del país, el Che Guevara decía: “Somos demócratas, nuestro movimiento es democrático, liberal, y está interesado en la cooperación de toda América. Llamar comunistas a todos los que se niegan a someterse es un viejo truco de los dictadores”.

Desde mediados de 1959 comenzó la construcción de un régimen claramente dictatorial. Así como Hitler que, en pocos meses después de llegar al poder, llevó a cabo la llamada Gleichschaltung —la puesta en línea de un régimen de carácter totalitario—, los hermanos Castro hicieron lo propio, dinamitando todo vestigio de democracia liberal.

El 9 de enero, al día siguiente de su entrada en La Habana, Fidel Castro prometía elecciones libres “en el plazo de quince meses, más o menos” y que los “partidos políticos se organizarán dentro de unos ocho o diez meses”. Este plazo lo justificaba en la necesidad de restablecer el orden público en distintos ámbitos. Asimismo, el 22 de enero, ante la prensa extranjera, señalaba: “El día en que tengamos a la mayoría en contra de nosotros, dimitiremos”.

Pero desde mediados de 1959 comenzó la construcción de un régimen claramente dictatorial. Así como Hitler que, en pocos meses después de llegar al poder, llevó a cabo la llamada Gleichschaltung —la puesta en línea de un régimen de carácter totalitario—, los hermanos Castro hicieron lo propio, dinamitando todo vestigio de democracia liberal. Al igual que en el nazismo, esto se dio, de manera preeminente, en el control de las Fuerzas Armadas y de las organizaciones intermedias. Las primeras fueron fusionadas con el Ejército Rebelde.

En  octubre de 1959, el Gobierno intervino las elecciones de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). En noviembre, los candidatos del Movimiento 26 de Julio (no comunistas) obtuvieron una clara mayoría en la Central de Trabajadores de Cubanos (CTC). Pero Fidel Castro presionó para que se integrase al Partido Comunista, postura que se terminó imponiendo, pese a la molestia de los dirigentes electos.

En 1960 comenzó la creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en cada manzana de Cuba con el objetivo de identificar a los enemigos de la revolución que después serán tachados de “gusanos”. Asimismo, en el mismo año se fusionaron las juventudes del Movimiento 26 de Julio y del Partido Comunista, lo que más tarde dará lugar a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). En 1961 se creó el nuevo Partido Comunista a partir de su fusión con el Movimiento 26 de Julio. Este se transformará en el único partido legal en Cuba.

Si, como lo hacen los comunistas chilenos, el régimen cubano va a ser defendido, que al menos se reconozca que no cumplió con su promesa de restaurar la democracia. Los quince meses, “más o menos”, en llamar a elecciones pluripartidistas, se convirtieron en eternos 54 años. Nunca el pueblo ha sido consultado, por lo que la temprana promesa de dimitir de Castro, en caso de convertirse en minoría, terminó siendo traicionada. Al igual que toda la revolución.

Comentarios del artículo: Cuba, la revolución traicionada - Publicado: a las 9:23 am

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