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Tomás Jocelyn-Holt

Vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana

Etiquetas: , , , , » Publicado: 09/01/2012

La agonía de la Democracia Cristiana

Desde el ’97 hasta hoy, la DC ha tenido ¡11 presidentes en 14 años! Desde Jahuel en adelante esta élite dirigencial no ha sido capaz de una estrategia acumulativa ni sabido comprender los cambios que proyectaron sus propios gobiernos. Casi todos esos 11 presidentes no completaron un período.

Nuevamente los diarios especulan sobre quién presidirá la DC. Unos dicen Aldo Cornejo. Otros, Andrés Zaldívar. Divierten las especulaciones por tres razones:  (1) el fracaso de la gestión actual, presidida por Ignacio Walker. Cuando asumió en agosto del 2009 nos prometieron un “movimiento amplio de renovación que hoy termina sin sucesión y debiendo acudir a la vieja guardia partidaria para dar sentido de unidad y gobernabilidad interna. (2) Porque nadie quiere asumir la conducción interna y quienes hoy promueven nombres son trenzas que no quieren perder el control de lo poco y nada que les queda. (3) Por que no saben qué quieren hacer con esta cultura política y qué espacio ocupa en el Chile de hoy.

Un par de diputados DC anuncian que quieren proclamar a Michelle Bachelet. Aldo Cornejo afirma que su Plan B es Ricardo Lagos Weber. Orrego y Rincón afirman querer ir a una primaria que perderán. Cualquiera mira este espectáculo y piensa ¿qué habrían pensado Tomic, Frei Montalva y una generación que construyó de la nada una fuerza política tan gravitante por 50 años en Chile? No busco con ello provocar el amor propio de nadie. Sólo contrasto la enorme diferencia de quienes tuvieron visión de largo plazo con quienes hoy tienen a la DC presa de maniobras sin sentido.

La crisis política de la DC hoy dice relación a identidad, rol y relato. Las tres son derivadas del mismo tema. Su inmolación en una coalición muerta provoca en muchos DC la legítima exclamación “yo no entré a la DC por una coalición” sino como expresión de una identidad cultural que su élite dirigencial hoy no logra definir ni proyectar. Curioso en un momento en que la dispersión política del país fomenta que emerjan nuevas expresiones.

La DC debiera ser la campeona de esta etapa en Chile..¡que florezcan mil flores!… pero no.. Es todo lo contrario. Su discurso se limita a agitar un descontento con el gobierno con la esperanza de motivar la ansiedad de volver al sector público de un grupo entero que ya perdió el control de ese sentimiento social. Es el carro de cola de un malestar que no logra interpretar. Lo mira..Lo adula y fomenta, pero no se beneficia de él.

Si algo diferencia a esta generación de dirigentes partidarios con la anterior es que la anterior tuvo muchas peleas y disputas, pero nunca dejó que esas peleas destruyeran la lealtad básica entre si. Conversaban y finalmente llegaban a algo común. Se sentían depositarios de algo que los superaba y eso apelaba a su sentido de responsabilidad y entrega. Hoy la mitad de nuestro electorado se ha esfumado y nadie se da por aludido. Los responsables del fenómeno siguen creyendo que pueden administrar este declive endosándose apoyos. Mientras, el grueso se repliega.

En los últimos 30 años, desde la muerte de Frei Montalva, podemos hablar de dos etapas. La primera desde el ’82 hasta el ’97 hay tan solo cinco presidentes del partido, desde Valdés hasta Foxley que deja la municipal del ’96 con el 26% de los votos. Desde el ’97 hasta hoy, la DC ha tenido ¡11 presidentes en 14 años! Desde Jahuel en adelante esta élite dirigencial no ha sido capaz de una estrategia acumulativa ni sabido comprender los cambios que proyectaron sus propios gobiernos. Casi todos esos 11 presidentes no completaron un período. El que más duró fue Adolfo. Todos han subido expectativas y esperado el devenir de los hechos. Ninguno cumplió sus metas estratégicas. Se supone que ahora cumplimos un plan que nos volverá a colocar como el principal partido político de Chile para el 2022….El papel aguanta todo….

El liderazgo no se proclama sino que se forja. Ni se contempla sino que se usa para algo. Identidad, rol y relato son claves en una sociedad política. No se trata tan sólo de una sensación que tengan los actores visibles de si mismos sino que la percepción que logren proyectar y convertirse en una impresión validada por los demás. Eso nunca se construirá sin jugarse por algo y sin que los demás perciban el costo que un elenco está dispuesto asumir para llevarlo a la realidad. Eso es pasión, no análisis. Es riesgo, no sillas musicales… Son políticos, no burócratas.

Comentarios del artículo: La agonía de la Democracia Cristiana - Publicado: a las 2:47 pm

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