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  • Sergio Ossa G.

Sergio Ossa G.

Presidente Latam de Alexander Proudfoot.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 03/11/2015

El modus chilensis y el ciclo de la economía

En este último año se han vendido al menos 6 grandes empresas a capitales extranjeros. Para el empresariado local, es una prueba de la incertidumbre por las reformas. Pero, más bien, la explicación la podríamos encontrar en la vigencia de una cultura empresarial local “extremadamente cerrada”.

Tal y como ya ha aparecido en la prensa, estamos en presencia de un nuevo ciclo, de esos que en Chile cada 8 años aproximadamente, y sensación de incertidumbre económica mediante, se instala en nuestro país.

Ya en este último año se han vendido al menos seis, sí leyó bien, seis grandes empresas a capitales extranjeros, entre las que se encuentran Lucchetti, Laboratorios Recalcine, CGE, las AFP Cuprum y Habitat, y por cierto la mayor cadena de farmacias del país, Cruz Verde, cuyo 60% pasó a manos de la mexicana FEMSA.

Para algunos, la razón del interés foráneo por invertir aquí en nuestro país es la solidez de las instituciones locales. Para el empresariado, es una prueba de la incertidumbre a la que se enfrenta el empresariado chileno, que en voz de muchos, pasa por falta de definición desde la vereda política.

En medio de esta confrontación de visiones quedan dudas; si una empresa tiene una oferta que es resiliente a todo tipo de economía, sigue invirtiendo, pues tal como comparto con la académica Manola Sánchez, las oportunidades aparecen generalmente cuando las cosas no están bien y hay una idea innovadora. Entonces ¿qué pasa con los capitales de las empresas en venta? ¿Se vende para invertir en otra cosa o para hacer caja? ¿Dónde quedan las ganancias? ¿Se quedan en Chile para reinvertirlas o se reinvierten en otra parte?

Tal como señala Ricardo Hausmann, académico de Harvard, entre otras situaciones, Chile no crece es porque no hay industrias competitivas con las cuales pueda crecer. “Las cosas que no son cobre son los mismos arándanos que ya tienen 30 años. El empresario chileno no sabe, no tiene el know how, está formado por los mismos pocos jugadores que tratan de hacer las mismas cosas”.

Son muchas las dudas, dudas que confirman y reafirman los índices de confianza del empresariado que se encuentran similares a los del 2007, igual a los de la crisis subprime.

El foco en este escenario tiene que ver con la competitividad y la innovación. Ahí creo que hay que poner la mirada, en cómo esta innovación integra los procesos productivos y cómo esta innovación se expande dentro de la economía.

Sin embargo, para casi la totalidad del empresariado, el problema del crecimiento en Chile se debe a la incertidumbre que sienten los por las reformas que se están llevando adelante. Es cierto ahí hay un tema por asumir y revisar, pero tal como señala Ricardo Hausmann, académico de Harvard, entre otras situaciones, la razón de fondo por la que Chile no crece es porque no hay industrias competitivas con las cuales pueda crecer. El problema de Chile es que el precio del cobre cayó y la economía no tiene otra cosa que la levante. Hausmann advierte: “Las cosas que no son cobre son los mismos arándanos que ya tienen 30 años. El empresario chileno no sabe, no tiene el know how, está formado por los mismos pocos jugadores que tratan de hacer las mismas cosas”.

Son muchas preguntas y dudas que inevitablemente dan cuenta de una cultura empresarial “extremadamente cerrada”. Una realidad y contexto que debemos mirar y analizar con cuidado para entender esa propensión, tan propia de las grandes empresas por vender a capitales foráneos, que siguen administrando esos mismos recursos empresariales, en nuestras mismas fronteras y con “los mismos estados de incertidumbre existentes”, ojo con esto, en casi todos los casos con éxito.

En Chile se repite el modelo, inequívocamente, cíclicamente, como parte de nuestra cultura empresarial, sin poner la mirada en cambios del modelo de negocios, la innovación, la investigación, nuevos focos de desarrollo, un ejemplo latente lo tenemos ahí en nuestras narices; a pesar de ser un país que hace dos siglos es productor de minería, depende de manera fundamental de la inversión extranjera en esa área y no tiene empresas multinacionales, salvo el caso relativamente modesto de Antofagasta Minerals. Eso muestra una sociedad que no se toma en serio la inversión en tecnología, la inversión en know how, en capacidades, en cambiar la forma de hacer las cosas.

Quizás partir por una revisión de esa naturaleza del modus chilensis nos permitirá responder las dudas y por cierto fortalecer el marco en el que se desempeñan las grandes empresas de nuestro país.

Comentarios del artículo: El modus chilensis y el ciclo de la economía - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 17/07/2015

El valor del tiempo en la empresa chilena de la OCDE

Las empresas son muy meticulosas en relación a la gestión de capital o al desarrollo de negocios para cada inversión nueva, pero no aplican el mismo nivel de disciplina a la gestión del tiempo organizacional. Y nuestros hallazgos muestran que la mayor parte de un día laboral típico se dedica a contestar correos electrónicos, llamadas de conferencia, realización de tareas sin valor o a reuniones poco productivas.

Las cifras hablan por sí solas, y sus resultados son impactantes: Chile es el quinto país de la OCDE donde más horas se trabaja al año, es decir 12% más que el promedio de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico, según el reciente ranking. Pero ojo, este resultado no está directamente relacionado con productividad.

El estudio ubica a Latinoamérica como una de las regiones con jornada laboral más larga y una productividad relativamente baja. Entonces, ¿qué es lo que está pasando?

Las empresas son muy meticulosas en relación a la gestión de capital o al desarrollo de negocios para cada inversión nueva. Sin embargo, no aplican el mismo nivel de disciplina a la gestión del tiempo organizacional, y la mayoría de los ejecutivos no sabe a qué se dedica el tiempo colectivo de sus organizaciones. El problema del tiempo perdido no discrimina, por lo tanto, afecta a todas las industrias y las facetas de un negocio.

Nuestros hallazgos muestran que la mayor parte de un día laboral típico se dedica a contestar correos electrónicos, llamadas de conferencia, realización de tareas sin valor o a reuniones poco productivas.

De acuerdo al artículo Your Scarcest Resource, publicado en Harvard Business Review, los ejecutivos reciben aproximadamente 200 correos electrónicos al día y más de 30.000 al año. Por lo tanto, con esta cantidad de correos electrónicos, pronto dedicarán por lo menos un día a la semana a administrar su comunicación electrónica.

El uso creciente de aplicaciones de mensajería instantánea y de externalización masiva (crowdsourcing) sólo empeora las cosas. Sin embargo, si estas comunicaciones frecuentes son monitoreadas, se podría desarrollar protocolos que fomenten el uso eficiente de las aplicaciones de mensajería. La simplificación de la estructura corporativa mediante la consolidación de la gran cantidad de capas de gestión es otra manera de facilitar el flujo de la información en toda la organización.

Otro dato que arroja el estudio es que se estima que las reuniones consumen más de dos días a la semana del tiempo de un ejecutivo, y el 15% del tiempo colectivo de una organización. Lo que generalmente vemos son organizaciones que no ejercen control sobre el proceso, lo que resulta en reuniones programadas a voluntad, con poca consideración por la duración o por quién deba asistir. Las personas deben ser responsables de las reuniones programadas y las pautas, tales como duración y cantidad de participantes, deben cumplirse rigurosamente.

El informe de productividad de Alexander Proudfoot PLC revela que hasta un 45% del tiempo total pagado en diversos sectores es dedicado a realizar tareas sin valor agregado.

Para revertir los índices de tiempo perdido, claramente se requiere de prácticas de planificación y de programación que agreguen transparencia. El uso de una línea base controlada por datos como guía, sumado al liderazgo, puede impulsar el rendimiento y la responsabilidad en el trabajo mediante la asignación de montos específicos de tiempo a iniciativas claves.

La creación de una cultura sensible al tiempo comienza desde arriba. Los ejecutivos deben respetar el tiempo y considerar que tiene tanto valor como otras áreas importantes del negocio. Se debe tratar como un problema institucional y no como uno centrado en el individuo. En la mayoría de los casos, una mala gestión del tiempo proviene de causas que están tan profundamente arraigadas en los procesos centrales, que se convierten en una parte normal de la rutina diaria.

Para revertir estos índices, claramente se requiere de prácticas de planificación y de programación que agreguen transparencia al proceso de gestión del tiempo. El uso de una línea base controlada por datos como guía, sumado al liderazgo, puede impulsar el rendimiento y la responsabilidad en el trabajo mediante la asignación de montos específicos de tiempo a iniciativas claves.

La implementación de ciertos recursos, tales como informes diarios de operaciones, pueden establecer con precisión las áreas del negocio que están atrasadas. Los supervisores que trabajan junto con sus empleados son mucho más valiosos para la organización que los que están sentados detrás de un escritorio todo el día. Las habilidades de gestión activa les dará la capacidad para mejorar el desarrollo de los empleados mediante entrenamiento y capacitación.

Otros ejemplos o prácticas que parecen simples pero que definitivamente no se aplican en el desarrollo de reuniones, incluyen tener una agenda clara, preparación sólida, comenzar a tiempo y terminar temprano en caso que la productividad comience a disminuir. Un presupuesto de tiempo basado en cero, similar a una cuenta bancaria, podría usarse para “financiar” las reuniones con un monto limitado de tiempo valorado – motivando a las personas a que aprovechen cada oportunidad.

Los resultados están a la mano y los números son un indicio de que el tiempo no está del lado de las empresas. El tiempo hace la diferencia entre el éxito y el fracaso y puede ser la llave para una ventaja competitiva clave.

Comentarios del artículo: El valor del tiempo en la empresa chilena de la OCDE - Publicado: a las 9:02 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 17/06/2015

Minería: ¿Sector virtuoso, sostenible e inclusivo?

A pesar del liderazgo de Chile en esta materia, no hemos dimensionado lo que implica ser el principal productor de cobre del mundo. No pensamos el desarrollo de largo plazo del país considerando el rol que le cabe a la minería y claramente no contamos con una visión compartida que asegure el crecimiento sostenible de la minería y el sector energético.

La Región de Antofagasta concentra el 31,2% del total de la inversión público-privada programada para el país durante el periodo 2015-2019, según reveló el último informe de la Corporación de Bienes de Capital. De acuerdo al informe sobre Estimaciones de Inversiones Públicas y privadas para el quinquenio, en el país se materializarán inversiones por US$79.494 millones, de los cuales US$24.880 millones corresponden a la Segunda Región.

Contrario de lo que pudiera pensarse, en el sector privado no es la minería la industria que lidera las inversiones en el quinquenio, sino el sector energético. Mientras en el primero la CBC (Corporación de Bienes de Capital) identificó proyectos por US$6.446 millones, en el segundo el monto alcanza los US$6.697 millones.

Entre cifras más y cifras menos, la Segunda Región alcanza la participación más alta del país, seguida de lejos por las regiones Metropolitana (US$15.723 millones), Valparaíso (US$8.281 millones) y Biobío (US$5.586 millones).

Respecto de la actual configuración regional de las inversiones del Estado, la CBC destaca que ésta se debe principalmente a los planes estructurales de Codelco. Cerca del 80% de la inversión estatal se concentra en sólo 4 regiones del país: Antofagasta, Valparaíso, O’Higgins y Metropolitana. En las tres primera predomina la minería, mientras que en la última la infraestructura pública.

De esta forma, la inversión pública a materializarse en la Región de Antofagasta representa el 34% del gasto quinquenal estatal del país, explicado principalmente por las inversiones de Codelco.

La economía chilena no pasa por buenos tiempos. En 2014, el Producto Interno Bruto (PIB) apenas creció 1,9%, el peor desempeño en cinco años, y en lo que va de 2015 las cosas no andan mejor. A sabiendas de que la mayoría de los expertos están viendo con preocupación el curso y ritmo actual de la economía chilena, esta caída principalmente es imputable a las dificultades para seguir avanzando con algunas iniciativas, sobre todo en el área energética, minera y también industrial. Las diferencias con la autoridad en materia regulatoria, los efectos del debate y concreción de la reforma tributaria, y la judicialización de algunas iniciativas por razones medioambientales estarían detrás del fenómeno.

Chile requiere de una visión sobre su minería e industrias proveedoras y contratistas, que sea compartida por todos los actores interesados, para que promueva en forma más efectiva el desarrollo sostenible del país, tal como lo señalan diversos grupos de destacados empresarios, intelectuales y actores sociales.

Claramente el sorprendente y vigoroso crecimiento de las inversiones durante los últimos años, ha dado paso a un nuevo escenario, más conservador, de más exigencias y con un alto nivel de incertidumbre. Pese a ello, cada proyecto y por cierto su inversión asociada trae consigo enormes oportunidades de desarrollo y crecimiento, que por ahora se ve concentrada en un par de regiones, pero que por el ingreso de nuevos actores puede cambiar.

Chile requiere de una visión sobre su minería e industrias proveedoras y contratistas, que sea compartida por todos los actores interesados, para que promueva en forma más efectiva el desarrollo sostenible del país, tal como lo señalan diversos grupos de destacados empresarios, intelectuales y actores sociales.

Dentro de este escenario es destacable la iniciativa de Asimet y su presidente Juan Carlos Martínez de formar el Consejo de Desarrollo de la Manufactura Nacional, integrado por 20 destacados académicos, líderes sociales y empresarios, cuyo objetivo es impulsar una nueva etapa en la industrialización del país; utilizando materias primas, mano de obra y tecnología de punta que permita revertir la triste desindustrialización que ha vivido Chile en los últimos 25 años. Valga decir que en este periodo, la manufactura como porcentaje del PIB se redujo de un 24% a un 8 % actual.

Las cifras hablan por sí solas, y claramente sin la minería, Chile y los chilenos serían mucho más pobres. Por esto el sector requiere con urgencia una mirada integral que incorpore, sume y comprometa la participación del entorno manufacturero en torno a esta industria. Sólo con la incorporación de este nuevo enfoque Chile podrá dar un paso agigantado hacia la otra dimensión del negocio que hoy por hoy lo marca como un productor y no una industria que quiere recuperar el Consejo Nacional de Manufactura.

Chile es el principal productor de cobre del mundo y en su territorio se encuentran las mayores reservas probadas de ese metal. Ese liderazgo incluye la aplicación de altos estándares en diversos ámbitos de la actividad minera, ocupando la industria un lugar de privilegio a nivel nacional. Destaca el ahorro público que hace el Estado para enfrentar los ciclos de bajos precios; como también, el que un número de empresas invierta en el desarrollo de sus proveedores y la capacitación de sus empleados.

Sin embargo, a pesar del liderazgo del país en esta materia, no hemos dimensionado lo que implica ser el principal productor de cobre del mundo. No pensamos el desarrollo de largo plazo del país considerando el rol que le cabe a la minería y claramente no contamos con una visión compartida que asegure el crecimiento sostenible de la minería y el sector energético. Esto es, un desarrollo virtuoso y competitivo, coherente con el de otras actividades productivas; que distribuya equitativamente sus beneficios; que prevenga o mitigue sus impactos ambientales, entre muchos otros factores.

Tampoco hemos logrado movilizar como país las energías de los diversos actores hacia la adquisición de más competencias de categoría mundial; aprovechando la escala de estos sectores productivos, el desarrollo de una Industria proveedora de bienes y servicios con Valor Agregado y de clase mundial, para integrar a Chile en cadenas globales de valor que potencien y le den sostenibilidad a su desarrollo.

La tarea es ardua y no menos compleja, pero están dadas las condiciones para poner una mirada positiva.

Comentarios del artículo: Minería: ¿Sector virtuoso, sostenible e inclusivo? - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 14/05/2015

Como dice Jimmy Cliff, “I can see clearly now”

Un cambio importante comienza con una visión unificada y alineada con el liderazgo en la organización. Cualquier coincidencia con el reciente ajuste en el gabinete ministerial no es casual…

El reciente cambio de gabinete de este lunes para muchos debe ser leído como un ajuste político-técnico, que a diferencia de otros, no respondía a la necesidad de un ajuste de piezas particulares para optimizar el engranaje. Todas las señales políticas y ciudadanas han dado cuenta del inevitable curso de una cirugía mayor.

Es inevitable extrapolar el reciente “Gabinete Gate” llevándolo al pizarrón y al interior de la actividad empresarial, para entender la necesidad de tocar la misma melodía a partir de un liderazgo que genere alineamiento ejecutivo.

Entre los diversos desafíos que las empresas deben enfrentar hoy, uno de los más predominantes y desafiantes relacionado con las oportunidades perdidas para lograr los resultados esperados, es la incapacidad para desarrollar con éxito diferentes iniciativas, implementarlas disciplinadamente y así mejorar los resultados; acceder a una mayor predictibilidad en relación a costos y márgenes para lograr una visión especifica.

El éxito musical de Jimmy Cliff “I can see clearly now”, señala la importancia de ver el futuro con claridad y saber cómo navegar los obstáculos que vendrán. Un buen ejemplo del cancionero popular que resume el impacto del liderazgo en la organización.

En las primeras etapas de cualquier programa de cambio, el alineamiento a alto nivel reduce significativamente la ansiedad y entrega una plataforma para impulsarlo. Sin embargo, para realizar un cambio importante, los altos ejecutivos deben estar de acuerdo con el camino y “el sueño” a seguir. El análisis de Gartner Information Technologies “Evitar cinco problemas que surgen de los cambios organizacionales” entrega un listado de posibles errores que todo equipo debe tratar de evitar:

 El éxito musical de Jimmy Cliff “I can see clearly now” señala la importancia de ver el futuro con claridad y saber cómo navegar los obstáculos que vendrán. Un buen ejemplo del cancionero popular que resume el impacto del liderazgo en la organización.

En primer término, la necesidad de lograr el entendimiento y aceptación de una iniciativa nueva y evitar hacer las cosas rápidamente, sólo por el hecho de realizarlas.

Pero yo agregaría que demasiado esfuerzo dedicado a tratar de convencer al menos capaz o al más recalcitrante, decididamente disminuye el avance y, al mismo tiempo, aísla a las personas más talentosas que están inquietas por avanzar.

Un líder fuerte reconoce si tiene suficiente apoyo e ímpetu para promover una iniciativa de modo de alcanzar y cruzar la meta, y luego puede volver atrás, si es necesario, con el fin de convertir a los más escépticos y rezagados en partidarios.

Un cambio importante comienza con una visión unificada. Sin embargo, si no se comunica debidamente, puede resultar en una falta de conexión entre los ejecutivos y los equipos de acción. La visión y su plan respectivo unen todas las etapas de la transformación del negocio para pintar un “gran panorama” que sea fácil de entender.

El despliegue de una visión común, una que cada nivel de la organización pueda entender, y el alineamiento del rol que cada persona tiene en la ejecución de un plan bien diseñado, iniciarán el viaje hacia un escenario feliz.

Las iniciativas de cambio organizacional a gran escala implican habilidades y métodos muy especializados. Por lo tanto, elegir una metodología es importante debido a que establece un lenguaje universal, entrega un entendimiento claro de los riesgos, define los pasos y cuantifica el tamaño de los beneficios esperados.

Los programas de cambio rápidamente pueden quedar fuera de control, sobre todo si un solo grupo de actores se ve inundado con varias iniciativas al mismo tiempo. Este tipo de “fatiga al cambio” puede causar que los trabajadores se opongan, e incluso rechacen los cambios propuestos. Los posibles componentes de la fatiga al cambio, tales como las reorganizaciones y cambios de liderazgo deben planificarse con mucho cuidado.

Un día resplandeciente en una organización empresarial o comercial es una empresa con operaciones rentables, clientes felices, empleados motivados e inspirados, y actores debidamente premiados.

Hay muchos factores que influyen, pero sin una visión compartida de ejecutivos, gerentes, supervisores y empleados alineados, las posibilidades de alcanzar el estado futuro deseado son extremadamente bajas.

“Cualquier coincidencia con el reciente ajuste en el gabinete ministerial, NO es casual”. El sólo cambio de jugadores, no garantiza que los resultados vayan a ser sustancialmente mejores.

Un gran cambio en la forma de aproximación a diagnósticos compartidos, la alineación, apertura a escuchar y velocidad adecuada de ejecución, son factores críticos para volver a confiar, lograr aumentar la inversión y soñar con una patria en que podamos ver el futuro con claridad y al final, brille el sol.

Comentarios del artículo: Como dice Jimmy Cliff, “I can see clearly now” - Publicado: a las 8:30 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 13/03/2015

Chile: Una oportunidad para recuperar “El Milagro”

A un año de asumida la nueva administración encabezada por la Presidenta Michelle Bachelet, asistimos a un complejo escenario político, desatado por connotados y mediáticos casos de corrupción y tráfico de influencias, que han puesto en tela de juicio nuevamente la credibilidad de la clase política y el rol del empresariado.

En una columna publicada en el diario Financial Times se señala que durante 30 años, Chile ha sido un laboratorio de la economía de libre mercado, diseñado por Milton Friedman, el padrino de la economía de Chicago, quien una vez describió el éxito de nuestro país como un “milagro”.

Sin embargo, ahora el país más próspero de América Latina puede estar revirtiendo el experimento. En la columna se menciona que la preocupación por la situación económica del país, por parte de quienes están a favor del modelo de libre mercado, se explica por las reformas que lleva a cabo el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. El problema es que muchos temen que las medidas promovidas por la Mandataria podrían romper el llamado “modelo” de Chile.

A un año de asumida la nueva administración encabezada por la Presidenta Michelle Bachelet, asistimos a un complejo escenario político, desatado por connotados y mediáticos casos de corrupción y tráfico de influencias, que han puesto en tela de juicio nuevamente la credibilidad de la clase política y el rol del empresariado. Claramente las malas prácticas entronizadas en la política, no deben hacernos perder el foco en cuanto a la necesidad de estabilidad y confianza para el país.

Un dato auspicioso, que quiebra la tendencia a la baja, es que Chile subió un puesto (33), en el índice de Competitividad Global, dado a conocer por el Foro Económico Mundial, lo que revela los desafíos que enfrenta el país para aumentar su competitividad en material laboral, tributaria, educacional, y de innovación, siendo el mejor rankeado de Latinoamérica y la estrella en esta materia de la región.

Vale la pena acotar, que de acuerdo a todos los analistas nacionales e internacionales, y en cualquier escenario político, este modelo NO es sustentable en el largo plazo sin la creación de una Industria Manufacturera potente de Bienes Transables, que agregue valor a nuestras materias primas –hoy comercializadas sólo como commodities– en que mediante fuertes incentivos por parte de las autoridades económicas, cree las condiciones para la innovación e inversión por parte de empresarios locales e internacionales.

Los importantes montos de Inversión Extranjera Directa que hemos observado en los últimos meses, han estado fundamentalmente dirigidos a la adquisición de empresas existentes, no a la formación de nuevas empresas, que enfocadas en generar valor agregado en la manufactura, creen nuevos empleos y den paso a una participación activa de Universidades y Centros de Formación Técnica, para innovar en la “forma en que se ejecutan e implementan” los planes y estrategias de tales compañías. Una buena estrategia pobremente implementada es mucho peor que una ejecución de clase mundial de una estrategia con cierto nivel de imperfecciones. Y crear nuevas empresas que agreguen valor en sus procesos sería el “nuevo gran milagro”.

Este sintomático antecedente no debe ser aplastado por el innegable peso de los acontecimientos que marcan la agenda nacional. ¿Qué hacer en este marco? ¿Qué rol deben cumplir las empresas y por cierto sus ejecutivos?

Quizás el bien más preciado en cuestión en la actual coyuntura es la confianza, un bien que se ha perdido brutalmente en el contexto político y empresarial. En esta situación, el rol del empresariado y sus ejecutivos es tomar el toro por las astas y asumir un liderazgo. O, dada la situación, recuperar el liderazgo.

Difícil tarea, pero no imposible. Requiere de un trabajo arduo que incorpora no sólo a ejecutivos, sino a todos quienes forman parte de la empresa; una fuerza de trabajo alineada y comprometida puede mejorar rápidamente la calidad y los niveles de servicio, excelencia operacional, procesos diseñados e implementados con métricas (KPI´s) asociadas y una fuerza laboral alineada a los mismos. Mejora la credibilidad, compromete y forma parte de las decisiones.

En este sentido, la solidez, tanto de una relación comercial, de un equipo de trabajo, de las empresas y prácticamente de cualquier conjunto de la sociedad se basa en la confianza que existe entre sus miembros. Ante la falta de confianza, la duda y la inquietud nos reprime y paraliza ya que no nos deja actuar, dificulta la toma de decisiones, inhibe la iniciativa, se deja de producir… en fin deteriora nuestra labor y en la mayoría de las ocasiones cuesta muy caro.

Debemos despertar del asombro e incredulidad. Se debe asumir como desafío impulsar las empresas como motor de desarrollo del “milagro” latinoamericano. Sin duda con esto ganarán estabilidad, credibilidad y respeto.

Comentarios del artículo: Chile: Una oportunidad para recuperar “El Milagro” - Publicado: a las 8:32 am

Etiquetas: , , , , , , , , » Publicado: 10/02/2015

Regulación de la industria del gas: Más papistas que el Papa

Claramente una regulación y un cambio en la ley adecuando el sector a los nuevos tiempos siempre es positivo, pero el problema surge cuando su matriz se concentra en regular la rentabilidad, desincentiva el aumento de eficiencia en las operaciones y la inversión.

Después de 25 años el mercado de la distribución de gas en el país se prepara para un nuevo escenario regulatorio. Y es que el proyecto de ley que modifica las reglas al sector promete ser uno de los puntos destacados del discurso presidencial del 21 de mayo con ley en curso, pues tras varias semanas de revisión en los ministerios de Hacienda, Economía y en La Moneda, ingresó a tramitación el proyecto que modifica el marco legal de la industria de distribución de gas por redes. La iniciativa busca corregir los vacíos de la actual legislación, que data desde 1931.

Los principales puntos que propone el Gobierno para la regulación son: bajar el límite de rentabilidad para las empresas del sector; consultas ante el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC); congelamiento transitorio de precios durante el proceso tarifario; establecer una tarifa garantizada y máxima junto con aumentar el tamaño de clientes regulados; crear un nuevo procedimiento y metodología tarifaria; establecer un mecanismo de resolución de controversias, y el ingreso de otros actores a la red de distribución, a través de la obligación de acceso abierto a estas redes.

Adicionalmente, considera activar la tarificación inmediata del servicio de distribución de gas de cañería  en caso de exceso de rentabilidad por parte de las firmas, sin la consulta previa al TDLC, entre otros aspectos. La iniciativa también incluye una modificación al tipo de clientes, según su nivel de consumo.

Hoy asistimos a una discusión que puede tener un alto impacto en el crecimiento y desarrollo de una industria, y colateralmente traer repercusiones a otros sectores empresariales. Un escenario en el que se transformó a las empresas y a los empresarios en endemoniados por querer maximizar sus utilidades. La regulación siempre es positiva, lo importante es no perder el foco en el impacto de dicha regulación, sin ser más papistas que el Papa.

Claramente una  regulación y un cambio en la ley adecuando el sector a los nuevos tiempos siempre es positivo, sobre todo cuando en el sector no han existido modificaciones de fondo en décadas. El problema con este tipo de regulación es que, cuando su matriz se concentra en regular la rentabilidad,  desincentiva el aumento de eficiencia en las operaciones y la inversión. La pregunta inmediata e inequívoca que surge es ¿para qué aumentar la eficiencia si luego el Estado me va a sancionar? Creo firmemente que la capacidad de diseñar e implementar procesos de clase mundial y adecuados sistemas de control de gestión acompañados de una fuerte alineación de competencias por parte de todas las personas en una organización, hace la diferencia entre una empresa que es rentable por su capacidad de generar en el ADN de toda la organización, procesos eficientes, ejecución disciplinada de los mismos y sostenible en el tiempo. ¿Detrás de lo que se discute, hay un real incentivo a las empresas –en general– hacia ese objetivo?

El fin último del Estado y el rol del Gobierno es procurar bienestar a la ciudadanía. En esa lógica creo que al estado y al ciudadano (consumidor), les debiera importar poco si tal o cual empresa tiene más o menos utilidad. Lo relevante sería saber si lo que pago por el servicio que me prestan es competitivo y eficiente. A todos nos interesa pagar un precio justo por lo que recibimos, que el servicio sea coherente con lo que gastamos, que el nivel de atención sea de primera calidad, que las respuestas ante una emergencia sea rápida, que no existan interrupciones, etc, etc. El listado puede ser largo y las coincidencias totales.

Por lo que alcanzamos a saber, el foco en la necesidad de cambiar la legislación surge, entre otras razones, luego que el chequeo de rentabilidad, encargado por la Comisión Nacional de Energía a las consultoras Valgesta y Mercados Energéticos, determinó que la firma Metrogas superó el límite de 11% con 11,4% y 16,9% en 2012 y 2013, respectivamente.

Aquí es donde quizás podríamos detenernos un momento y no soslayar el valor de la coyuntura, pues inevitablemente el valor de la confianza de las empresas cae ostensiblemente, luego de connotados y mediáticos casos como Penta, Cascada, colusión de farmacias, productoras Avícolas, La Polar, entre muchas otras, que ponen la terminología “ganancia” o “Rentabilidad” entre aquellos menos queridos.

¿Por qué la ciudadanía no tolera la “ganancia” de las empresas? Aquí nuevamente la respuesta es inmediata y simple: por la pérdida de confianza. En este marco, debemos procurar un escenario de mayor confianza y credibilidad hacia el sector, tan minado por casos que sólo contribuyen a generar brechas entre la ciudadanía, el Gobierno y el empresariado.  Claramente debemos como país, de manera conjunta y fundamentalmente encabezados por el empresariado, propiciar un camino de recuperación de confianzas. Asimismo el crecimiento de un país también va acompañado de una legislación que integra de manera objetiva y justa elementos que permiten un adecuado crecimiento de las empresas considerando las utilidades y las ganancias como un factor que no es tabú.

Los empresarios y ejecutivos tienen por función última, siempre con apego a las leyes, maximizar el valor de la compañía para sus accionistas y mirar el futuro con reglas que incentiven su continuo plan de inversiones. Cuando la incerteza produce falta de “predictibilidad”, todo se estanca y sobreviene un negativo proceso que en Estados Unidos es conocido como “wait and see”.  Sólo de esa manera podemos generar servicios que invierten de manera congruente con el nivel de utilidades y aportan con un servicio ad hoc a lo esperado.

Hoy asistimos a una discusión que puede tener un alto impacto en el crecimiento y desarrollo de una industria, y colateralmente traer repercusiones a otros sectores empresariales. Un escenario en el que se transformó a las empresas y a los empresarios en endemoniados por querer maximizar sus utilidades. La regulación siempre es positiva, lo importante es no perder el foco en el impacto de dicha regulación, sin ser más papistas que el Papa.

Comentarios del artículo: Regulación de la industria del gas: Más papistas que el Papa - Publicado: a las 9:16 am

La Nación

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