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Sergio Galilea

Académico Instituto de Asuntos Públicos Universidad de Chile.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 28/06/2013

Inundaciones: otra fragilidad urbana de Santiago

No basta con autoridades con los “pies en el barro” (eso es lo mínimo), requerimos de una cultura de prevención, con tareas comunitarias sobre techos y limpieza de caños y cauces, con una población comunicada con su municipio y con roles precisos.

Ya es un hecho cotidiano, llueve 20 milímetros y la ciudad colapsa. Los pasos bajo nivel se inundan, el tráfico se lentifica, las actividades productivas se resienten, aumenta el ausentismo laboral y la ciudad funciona a media máquina o menos.  En ocasiones, como en el último evento, la previsión de las autoridades ayudó con la anticipada suspensión de clases.

Nuevos proyectos de aguas lluvias, aumento cualitativo de los requerimientos para proyectos privados de envergadura, pozos de infiltración en puntos estratégicos, y sobre todo un sistema de prevención y acción inmediata en lugares “que conocemos de memoria”, son medidas que deben tomarse sin dilación.

Y eso que hoy tenemos canalizado el Zanjón de la Aguada y otras inversiones en obras para aguas lluvias. Pero se ha tratado de un proceso de inversiones públicas  muy demorosas en su materialización. La falta de planificación y ordenamiento urbano elemental cobran la cuenta y le confieren a Santiago una fragilidad urbana preocupante. Muy poco de anticipación y, sobretodo, con un marco normativo extremadamente permisivo, con actividades de construcción inmobiliaria que con sus intervenciones arbitrarias sobre cursos de aguas y zonas de riesgo, aumentan la peligrosidad urbana. Cuando existe normativa, es la falta de fiscalización lo  que se impone. La ausencia de control ha sido cambiada por un supuesto autocontrol privado o revisores independientes. El resultado, la situación es difícil, aún en normalidad y unos milímetros de lluvia amenazan con el colapso.

Nuevos proyectos de aguas lluvias, aumento cualitativo de los requerimientos para proyectos privados de envergadura, pozos de infiltración en puntos estratégicos, y sobre todo un sistema de prevención y acción inmediata en lugares “que conocemos de memoria”, son medidas que deben tomarse sin dilación. Un notable ausente institucional son los municipios, cada vez más exigidos de funciones y débiles de presupuestos y personal. Sólo con buenas “capacidades locales” existe una respuesta organizada para estas emergencias que son  de naturaleza específica y local. Dotemos a los gobiernos locales de recursos y personal y tendremos responsabilidades y resultados a la vista. Es más, es el municipio la institución que se vincula con su población y sus organizaciones y donde se pueden ir calibrando las respuestas a las demandas que van emergiendo.

No basta con autoridades con los “pies en el barro” (eso es lo mínimo), requerimos de una cultura de prevención, con  tareas comunitarias sobre techos y limpieza de caños y cauces, con una población comunicada con su municipio y con roles precisos. Eso no es demasiado en Santiago. Lo podemos hacer. Requerimos más trabajo gubernamental para y en las emergencias. No son “eventos comunicacionales”, son tremendas oportunidades para comprobar si nuestros liderazgos están a la altura de sus responsabilidades.

Qué bueno comprobar que la zona del Centro Histórico de la capital es inmune a estos eventos. Parece que en estas materias el tiempo pasado era mejor.

Comentarios del artículo: Inundaciones: otra fragilidad urbana de Santiago - Publicado: a las 1:00 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 02/05/2013

Lecciones de Chaitén a 5 años

Naturalmente se acumularon también distintas críticas y no todo lo efectuado fue óptimo. Pero como distintos organismos internacionales han reconocido, la forma en que se trató esta grave emergencia, sobre todo en las primeras 48 horas, que son el periodo crítico, se ha transformado en un ejemplo para muchos países.

Hace 5 años en un durísimo 2 de mayo comenzó la erupción del Chaitén, una de las más sorpresivas y peligrosas que recuerde Chile. En menos de 24 horas se habían trasladado a lugar seguro  más de 3 mil de sus habitantes, en un operativo marítimo inédito, con un mando civil claro y decidido, una acción de la Armada y Carabineros notable, una cooperación de Armasur a toda prueba, y con la población organizada y ordenada singularmente por el municipio que dirigía José  Miguel  Fritis.

Comienza un periodo de gran complejidad, en que un número superior a las 1000 familias comienzan a recibir bonos y apoyos públicos, antes de 30 días, en un esfuerzo también inédito de organización y con una conducción presidencial clara y decidida, muy en terreno, y contemplando también  Futaleufú y   Alto Palena. Todo un aparato público desplegado, en colaboración permanente con las FFAA, con  especialistas de  distintos organismos y un monitoreo cotidiano del volcán.

Pasaron diferentes fases, buscando resolver desde la vida de las “mascotas”, la recuperación de bienes, la instalación de las familias en distintas ciudades y el control permanente sobre la zona de riesgo. También los estudios científicos y profesionales que contemplando los riesgos avizoren la reconstrucción. Una cooperación extraordinaria con la República Argentina y diversas circunstancias álgidas del  volcán que terminó inundando prácticamente la totalidad del plano de la ciudad, dividiéndola en dos secciones y abriendo nuevos cauces al rio.

Días difíciles, incertidumbre, distintas reacciones de la población afectada, siempre tratada con  la  verdad. Hasta una Delegación Presidencial especial para el tratamiento de las necesidades de las familias desplazadas en toda nuestra geografía cercana. Una lucha histórica para conseguir una partida presupuestaria de inversión  para Chaitén y la provincia de Palena.

Naturalmente se acumularon también  distintas críticas y no todo lo efectuado fue óptimo. Pero como distintos organismos internacionales han reconocido, la forma en que se trató esta grave emergencia, sobre todo en las primeras 48 horas, que son el periodo  crítico, se ha transformado en un ejemplo para muchos países y en un “caso exitoso” de estudio en la prevención de desastres y los desplazamientos urgentes de población afectada.

Visto a 5 años de distancia, sólo nos queda decir: Lección aprendida.

Comentarios del artículo: Lecciones de Chaitén a 5 años - Publicado: a las 7:08 pm

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