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Sara Larraín

Directora Ejecutiva Programa Chile Sustentable

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 05/03/2013

En el Día Mundial de la Eficiencia Energética

En el día de la Eficiencia Energética el gobierno deberá dar explicaciones de su falta de acción; no es creíble seguir continuar con los discursos y las ferias de eficiencia energética. Los chilenos queremos ver acciones, cumplimiento del Plan 2010-2020 y cumplimiento de metas y compromisos.

Este martes 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una fecha propicia para reflexionar sobre la creciente preocupación de los chilenos por el rumbo que tomará el desarrollo eléctrico, ante la escasez de agua, los ciclos hidrológicos secos; el encarecimiento de los combustibles y la contaminación de las termoeléctricas, además de la creciente oposición de las poblaciones locales a proyectos energéticos que afectan el ambiente y el desarrollo económico en sus territorios.

La Eficiencia Energética(EE)es una parte esencial de cualquier política pública energética, porque logra todos los objetivos del desarrollo energético simultáneamente: reduce las necesidades de generación; desplaza inversiones y reduce la necesidad de nuevas plantas; reduce la presión sobre los recursos naturales; reduce la contaminación local y la huella de carbono; previene impactos sobre las comunidades y los territorios; mejora la competitividad de los sectores productivos y reduce el costo de los servicios eléctricos beneficiando la calidad de vida, el presupuesto de las familias chilenas y el desarrollo nacional.

El gobierno puede y debe implementar el Plan de Acción 2010-2020. También debe establecer estándares y metas obligatorias de eficiencia para las industrias energo-intensivas, como la minería, la siderurgia, la celulosa y cemento, además de establecer estándares de desempeño energético de artefactos y equipos de iluminación, refrigeradores, motores, lavadoras y climatización, entre otras oportunidades de mejora.

Aprovechar la EE puede generar enormes holguras en el sistema eléctrico en Chile y constituirse en una de las opciones estratégicas del desarrollo eléctrico, tal como recomendó la OECD en 2005 y la Agencia Internacional de Energía, en 2009.

Pero en Chile, este desafío central de la política energética se sigue ignorando.

El gobierno pasado elaboró un Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética (PNAEE) 2010- 2020, el que estableció una hoja de ruta para aprovechar el potencial de eficiencia en cada sector de consumo, con fundamentos técnicos y respaldo financiero. El Plan se enfocó en los principales sectores que consumen la energía en Chile: Transporte, Industria y Minería; Edificación, Artefactos y sector eléctrico.

El PNAEE se elaboró con un horizonte de acción de una década, y fue ideado para lograr un 1,5% anual de Eficiencia Energética, lo cual significa un 15% total de ahorro al año 2020 Y una reducción del consumo de electricidad de 19.500 GW/h, lo que permitiría evitar la construcción de 2.600 MW en nuevas centrales de generación.

Todo ello implicaría un ahorro para el país cercano a los $972.000 millones de dólares, es decir más de 300 veces lo que cuesta construir las líneas 3 y 6 del Metro de Santiago(cuya inversión asciende a 2.800 millones de dólares, según destacó el Presidente Piñera en septiembre pasado al poner la primera piedra de la estación Estadio Nacional).

Además de este espectacular beneficio económico, implementar el Plan de Acción significaría reducir 14.501.609 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera al año 2020, disminuir la contaminación local y los costos de la energía.

Pero a tres años de lanzarse el Plan de Acción, el nuevo gobierno cambió las prioridades de política pública, rompiéndose la continuidad del programa.

Aunque la Estrategia Nacional de Energía (ENE) entregada por el Presidente Sebastián Piñera el 27 de febrero de 2012, rescata la importancia de incorporar la Eficiencia Energética en la matriz eléctrica, el Plan de Acción nunca fue dado a conocer, y el gobierno nunca presentó un plan de trabajo para implementarlo.

Al respecto, la Comisión Ciudadana Técnico-Parlamentaria(CCTP) ha abogado públicamente por realizar cambios estructurales al modelo de desarrollo eléctrico actual, el que debe incorporar como tema prioritario la Eficiencia Energética, para luego también fomentar las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), reformar la institucionalidad energética; la transparencia y control del mercado eléctrico para lograr reducir los costos sociales, ambientales y económico que hoy tiene nuestra matriz eléctrica.

El gobierno puede y debe implementar el Plan de Acción 2010-2020. También debe establecer estándares y metas obligatorias de eficiencia para las industrias energo-intensivas, como la minería, la siderurgia, la celulosa y cemento, además de establecer estándares de desempeño energético de artefactos y equipos de iluminación, refrigeradores, motores, lavadoras y climatización, entre otras oportunidades de mejora.

En el día de la Eficiencia Energética el gobierno deberá dar explicaciones de su falta de acción; no es creíble seguir continuar con los discursos y las ferias de eficiencia energética. Los chilenos queremos ver acciones, cumplimiento del Plan 2010-2020 y cumplimiento de metas y compromisos.

Ello es aún mas clave en un año de elecciones, en que los ciudadanos evalúan a sus autoridades.

Comentarios del artículo: En el Día Mundial de la Eficiencia Energética - Publicado: a las 2:11 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 11/12/2012

Montañas, glaciares y mineras: peligrosa relación

El cambio climático puede ser un proceso global, pero la destrucción glaciar por acción humana es un factor controlable. La riqueza minera, sucia, acotada, finita y para unos pocos, no es excusa para destruir el patrocinio ambiental de todos.

Este martes 11 es el Día Internacional de las Montañas, fecha instaurada en 2003 por la ONU para crear conciencia global respecto de la importancia que tienen las montañas para la vida humana y los ecosistemas.

Aparte de una pequeña celebración para niños de carácter educativo, que anunció el Ministerio de RR.EE., es preocupante la escasa valoración que existe en Chile no sólo de la fecha, sino también de medidas concretas a favor de las montañas y de los glaciares que existen en ellas. Algo que cobra especial fuerza si consideramos que en nuestro país existen 20 mil kilómetros cuadrados de glaciares, de los 26 mil que hay en el continente Sudamericano.

Importantes académicos internacionales, como Alexander Brenning, han estimado en 3,6 kilómetros cuadrados de superficie glaciar destruida, equivalente a la pérdida de más de 30 millones de metros cúbicos de agua, debido a explotaciones mineras en el país, entre 1988 y 2001.

En una nación como la nuestra, donde el 70% de la población se abastece del agua proveniente de la regulación glaciar de las zonas alto-andinas, contar con estas reservas es fundamental para asegurar el agua potable de la población, la mantención del medioambiente y de actividades económicas como la agricultura, la minería, la generación eléctrica, la industria y los centros urbanos.

Así lo han entendido amplios sectores ciudadanos, académicos y económicos. Sin embargo, industrias como la minería ha probado ser altamente nociva para la conservación glaciar, que se vinculan con la construcción de caminos, uso de explosivos, derrames de aceite, petróleo y tóxicos y la sepultación de glaciares bajo botaderos de material de descarte. Esta práctica ha provocado además contaminación y acidificación de las aguas que escurren hacia los ríos, debido a la reacción química del material extraído en contacto con la atmósfera.

Importantes académicos internacionales, como Alexander Brenning, han estimado en 3,6 kilómetros cuadrados de superficie glaciar destruida, equivalente a la pérdida de más de 30 millones de metros cúbicos de agua, debido a explotaciones mineras en el país, entre 1988 y 2001.

Proyectos como Pascua Lama, de la empresa canadiense Barrick Gold, intervino los glaciares Esperanza, Toro I y Toro II. Pero también la División Andina de Codelco ha reducido irremediablemente la magnitud de recarga glaciar y seguridad hídrica de la cuenca del Aconcagua; Los Pelambres ha desarrollado desde el año 2005 actividades de explotación minera en la cuenca superior del río Choapa generando graves impactos sobre los recursos hídricos y afluentes de dicha cuenca y Anglo American destruyó en las cuencas altas y afluentes de los ríos Mapocho y Maipo, casi un 1 km2 de glaciares y ahora anuncia la inminente expansión de los Bronces que afectará el glaciar La Paloma, en el Santuario Natural de Yerba Loca, que es una de las mayores reservas de agua para la cuenca de Santiago.

Para poner atajo a esta depredación, organizaciones ecologistas, encabezadas por Chile Sustentable y agricultores reunidos en la Sociedad Nacional de Agricultura presentaron en 2006 al gobierno un proyecto de Ley para la Protección de Glaciares que, en síntesis, establecía la protección de éstos como objetos de seguridad estratégica para el mantenimiento de los ecosistemas, el abastecimiento de las poblaciones humanas y las actividades productivas. Además estableció una clasificación y la protección de todos los glaciares, un Registro Nacional de Glaciares transitorio, y el establecimiento de actividades restringidas y prohibidas de realizarse en glaciares.

A pesar del compromiso de patrocinar dicho texto de Ley, el gobierno de Michelle Bachelet no lo envió a tramitación al Congreso Nacional, debido a la influencia de las empresas mineras, lo que fue sorteado gracias a la iniciativa del senador Antonio Horvath por ingresarlo, apoyado por los senadores Alejandro Navarro, Guido Girardi y Rodolfo Stange. A pesar de su aprobación en dos comisiones, el ejecutivo no lo patrocinó y no prosperó.

No obstante, en el marco del Acuerdo de Chagual, la presidenta Bachelet decretó que todos los proyectos en cuya área de influencia se encuentren glaciares, debían ingresar al proceso de evaluación ambiental, creando además una Unidad de Glaciología y Nieves dentro de la Dirección General de Aguas, con miras a elaborar un inventario nacional de glaciares.

Finalmente el mismo gobierno durante el 2008 redactó y puso en vigencia una política para la Protección y Conservación de Glaciares, en el marco del Plan de Acción frente al Cambio Climático. No obstante, esta política contiene graves errores conceptuales, tales como la definición de los glaciares como recursos renovables y no ha generado ningún mecanismo para reducir las amenazas de la minería sobre los glaciares.

Actualmente las organizaciones ecologistas, animados por la aprobación y puesta en vigencia de la Ley de Protección de glaciares en Argentina (Ley 26.639), han solicitado a los senadores desarchivar la Moción de Ley para la Protección de glaciares aprobada en general en el Senado en el año 2006, y estudian el perfeccionamiento de su articulado original, para su re-ingreso a la Cámara Alta.

En momentos en que la industria minera parece cargar toda la importancia económica del país –y en el que el tema energético está en boca de todos- vale la pena recordar que en materia glaciar Chile está en deuda y que el descuido legislativo del gobierno sólo redundará en que la actual escasez hídrica se acreciente en muchos valles.

El cambio climático puede ser un proceso global, pero la destrucción glaciar por acción humana es un factor controlable. La riqueza minera, sucia, acotada, finita y para unos pocos, no es excusa para destruir el patrocinio ambiental de todos.

Comentarios del artículo: Montañas, glaciares y mineras: peligrosa relación - Publicado: a las 12:25 pm

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