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Roberto Castro Tapia

Decano Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad Central.

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 04/11/2015

El papel de la colusión

Dado que el incentivo a competir entre pocas empresas es nulo, porque dejan de ganar, pero el incentivo a coludirse es alto para aumentar sus ganancias, es tiempo de que los legisladores se den cuenta de la necesidad de establecer regulaciones para estos mercados.

Terminaba el miércoles de esta semana y los chilenos nos fuimos a dormir una vez más con la amarga sensación que nos habían estafado. La ya deteriorada confianza se resquebrajaba aún más, esta vez, a merced del llamado “cartel del papel tissue” que operó por más de 10 años en Chile quebrantando la fe pública, la del consumidor.

Involucrada una de las compañías más antiguas del país, la CMPC, con un patrimonio que por lo grande, no cabe en estas líneas ¿tenía que fijar precios y repartirse el mercado con su competidora? ¿Todo para qué? Para que el conjunto de consumidores en Chile pagara más caro el papel higiénico y de esa forma tuviera menos dinero para otras cosas, como remedios, alimentos y otros menesteres.

¿Exageración? No. El Fiscal Nacional Económico ya ha señalado que la ganancia obtenida por cada una de las firmas involucradas excede la multa máxima que se les puede aplicar, es decir, supera los 23,3 millones de dólares por empresa, en total más de 46,6 millones de dólares, y que el monto final será mayor una vez que se terminen los estudios económicos encargados por la fiscalía.

Es necesario penar con cárcel a los ejecutivos que desarrollan estratagemas clandestinas, con artilugios y chapas dignas de las mejores tramas de Hollywood, destinadas a engañar al público, con nombres en clave y computadores que se tiran al río.

Sin embargo, la legislación actual permite que las compañías, una vez que son sorprendidas en el ilícito, se acojan a la delación compensada. Es decir, no pagan multa por el delito.

Es el caso de la CMPC por confesar que no obstante estafó la fe del consumidor, fue eximida de la multa. Es como si usted sacara dinero de una caja registradora sin que nadie lo advirtiera, pero si le preguntaran cómo y porqué lo hizo, su testimonio le permitiría quedar libre de culpa. La otra compañía, en tanto, deberá pagar 15 millones de dólares.

Ciertamente, se celebra el rol que ha jugado la Fiscalía Nacional Económica en los últimos años, pero urge endurecer las sanciones para las empresas por colusión en Chile, de manera que las multas sean al menos iguales a las ganancias fraudulentas que consiguen.

Adicionalmente, es necesario penar con cárcel a los ejecutivos que desarrollan estratagemas clandestinas, con artilugios y chapas dignas de las mejores tramas de Hollywood, destinadas a engañar al público, con nombres en clave y computadores que se tiran al río. De lo contrario, los involucrados deberán asistir a cursos de ética, como en el recordado caso de las farmacias, cuando todos sabemos que si eso no se aprendió en casa ya no se aprenderá.

También es necesario hacerse cargo que para un tamaño de población como la chilena, se hace imprescindible regular aquellos mercados en que hay pocos oferentes y que, por lo tanto, desarrollan estructuras oligopólicas donde es fácil para dos o tres empresas ponerse de acuerdo en el club de golf a fin de controlar el mercado y fraguar estrategias para hacer uso, precisamente, de su poder oligopólico.

Dado que el incentivo a competir entre pocas empresas es nulo, porque dejan de ganar, pero el incentivo a coludirse es alto para aumentar sus ganancias, es tiempo de que los legisladores se den cuenta de la necesidad de establecer regulaciones para estos mercados, tal como ocurre en el sector de la electricidad o de la telefonía.

Sólo en la medida que la ley proteja a los individuos sin poder en el mercado, volverá la fe para jugar el papel que le corresponde en la confianza de los chilenos.

Comentarios del artículo: El papel de la colusión - Publicado: a las 8:50 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 17/06/2015

Flexibilizar, confiar, crecer

La discusión de las reformas requiere considerar la diversidad de la sociedad chilena. El bien del país va mucho más allá de ganancias de corto plazo, por un lado, o de cumplir un programa de Gobierno, por el otro.

Ante las cada día menos alentadoras noticias económicas, vale la pena preguntarse cuánto de responsabilidad le corresponde al Gobierno, cuánto a los empresarios, cómo nos vemos, cómo nos ven desde afuera y emprender con urgencia caminos de solución que reactiven el intangible más preciado del momento: la confianza.

Si como dijo el presidente del Banco Central al dar a conocer el IPoM de junio con las nuevas cifras que recortan la estimación del crecimiento para 2015, tanto la política monetaria como la fiscal ya hicieron su trabajo, si no queda margen para aumentar el gasto público, ni bajar expansivamente la tasa de interés y si la única explicación de la actual contracción económica que nos lleva a crecer menos de lo esperado, es la falta de confianza, entonces, no sirve emplazar solo al Gobierno.

Las reformas educacional y laboral son necesarias para enfrentar el reto de la competitividad. Chile ya ha caído 6 lugares en el ranking de competitividad mundial, de acuerdo al Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, que muestra el descenso de nuestro país desde el lugar 27 en el año 2005, hasta el 33 en 2014.

Es preciso también que el sector empresarial tome conciencia de que las reformas son esenciales para potenciar la competitividad de las empresas chilenas y, por tanto, de la economía como un todo.

Los equipos de alto desempeño en las empresas son aquellos que tienen un objetivo claro y común y han desarrollado la confianza entre sí; ponen el “nosotros” por encima del “yo”. Chile hoy requiere un equipo de alto desempeño, para ir del paso cansino al tranco firme de crecimiento. Y conformar ese equipo es responsabilidad del Gobierno y del sector privado, especialmente las dirigencias empresariales.

Mientras nos preocupamos de debatir no nos ocupamos de construir a largo plazo. Hay que mirar más allá del interés personal o la tasa de ganancia a corto plazo, para determinar cómo las empresas chilenas harán negocios en los próximos 20 años y, también, asumir responsabilidades.

La ecuación es simple; pero no por simple, menos compleja: a mayor inflexibilidad empresarial en el proceso de llevar adelante las reformas, menor competitividad país.

Por eso, cuando el crecimiento de Chile está en juego, se hace necesario que el Gobierno, por su parte, entienda que debe abrir las ventanas para que salgan los sesgos ideológicos pasados de moda y permitir la entrada del aire fresco que sopla desde los ciudadanos.

Si el empresariado chileno hace lo propio, se dará cuenta de que los ojos del mundo tienen una visión bastante menos crítica respecto de las reformas que se busca implementar en el país, porque las decisiones de los inversionistas son a largo plazo, pensando en los ciclos económicos a la luz de un escenario global y no centrados en la pelea doméstica.

La discusión de las reformas requiere considerar la diversidad de la sociedad chilena y si la lentitud actual de nuestra economía obedece a causas internas, entonces, es importante abrir el debate y escuchar todas las voces, porque mayor amplitud y consenso parecen ser, por el momento, la única mezcla virtuosa capaz de volver a ponernos en la ruta. El bien de Chile va mucho más allá de ganancias de corto plazo, por un lado, o de cumplir un programa de Gobierno, por el otro.

Comentarios del artículo: Flexibilizar, confiar, crecer - Publicado: a las 8:00 am

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