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  • Rabindranath Quinteros Lara

Rabindranath Quinteros Lara

Senador por la Región de Los Lagos.

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 23/12/2014

Educación sin brechas ni exclusiones

Tenemos que contribuir a crear mejores opciones de futuro para la educación chilena y para eso estamos los parlamentarios, no para administrar el modelo vigente, ni para proteger intereses particulares, ni para patrocinar la inequidad.

En un momento específico de nuestra historia reciente -sin debate y bajo amenaza de represión- la educación pública dejó de ser lo que era. El Estado ya no construyó nuevos colegios y entregó su administración a municipios desfinanciados, los profesores perdieron su condición de funcionarios públicos y las escuelas –que eran cantera de intelectuales, profesionales, investigadores, artistas y políticos- pasaron de formar ciudadanos a producir mano de obra barata.

Los chilenos atestiguamos –sin derecho a reclamo- el desmantelamiento de la educación pública durante la dictadura militar. Había tras ese conjunto de acciones un objetivo ideológico que pretendía destruir las estructuras basales del avance social que siguió el país en buena parte del siglo XX, dejando en manos del mercado la búsqueda de las soluciones a los problemas sociales, incluida la educación.

Así, por décadas, el modelo educacional imperante no ha hecho más que profundizar la brecha que divide a la sociedad chilena.

Esa realidad no se soluciona sólo aumentando subvenciones o exigiendo copagos, abriendo más colegios y maquillando la real calidad de la enseñanza con mediciones tan discutibles como el Simce. Y menos aún se resuelve permitiendo que el sistema perpetúe la discriminación –oculta bajo la forma de la selección- cofinanciada por el Estado y por las propias familias, con saldo final a beneficio de los  empresarios de la educación.

El debate sobre el tema ha avanzado en el Senado hacia la discusión en particular del proyecto que regula la admisión de estudiantes, elimina el financiamiento compartido y prohíbe el lucro en establecimientos educacionales que reciben aportes del Estado, y que fue aprobado en general el miércoles último.

Este proyecto es parte –y no la totalidad- de un conjunto de iniciativas tendientes a mejorar la calidad y la equidad de la enseñanza en el país y que se conoce como Reforma Educacional.

Es una reforma que se hace cargo de la compleja tarea de restituir la educación como un derecho cuyo principal responsable es el Estado y no un servicio de costo variable que se ha convertido en una actividad lucrativa donde importa más el balance financiero que la evaluación académica, al amparo de una malentendida libertad de enseñanza que da opciones sólo en la medida en se pueda pagar por ellas.

Hace ya casi un siglo, y tras un debate que duró años, el Congreso Nacional aprobó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, que garantizó la igualdad de acceso a la educación pública sin importar clase social, condición económica o credo religioso. Parte del argumento de los opositores se fundaba –antes igual que ahora- en la defensa de la libertad de enseñanza.

Pero hoy -y sin enturbiar la discusión con los mismos argumentos de  hace 100 años para poner trabas al cambio- podemos contribuir a crear mejores opciones de futuro para la educación chilena, ofreciendo una enseñanza de calidad sin brechas ni exclusiones. Para eso estamos los parlamentarios, no para administrar el modelo vigente, ni para proteger intereses particulares, ni para patrocinar la inequidad.

Comentarios del artículo: Educación sin brechas ni exclusiones - Publicado: a las 9:30 am

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 26/11/2014

Fin del binominal: No le tengamos miedo a la democracia

Algunos sostienen que este proyecto es un traje a la medida. Por supuesto, el sistema que se apruebe no será perfecto. Pero debemos legislar para que los excluidos ahora tengan la posibilidad real de acceder al Congreso.

La reciente aprobación en general por parte del Senado del proyecto que termina con el sistema  binominal y lo reemplaza por uno de carácter proporcional constituye uno de los avances más relevantes en materia electoral que ha vivido el país desde el retorno a la democracia.

Existe un amplio consenso respecto a que el sistema binominal es una de las causas del descrédito de la actividad política. Sin embargo, quienes reivindican el sistema binominal aseguran que éste le ha dado estabilidad al país y argumentan que ha traído beneficios a ambas coaliciones, como si el espectro político se agotara en dos grandes bloques. Como si no existieran los independientes. Como si los que no han sido favorecidos no importaran.

Algunos sostienen que este proyecto es un traje a la medida y aspiran a que el nuevo sistema siente bien a todos quienes formamos parte del Congreso. Pero lo realmente importante es asegurar que esta iniciativa siente bien a los que hoy no tienen un espacio en el Parlamento.

Así como en materia social legislamos para los más humildes, en materia política debemos legislar para los que hasta ahora han sido excluidos, a fin de que otras fuerzas, nuevos grupos y partidos emergentes tengan la posibilidad real de acceder a este espacio.

Ya no habrá más promesas que se queden en el camino o acuerdos que se firmen sin contar con los votos. Ya no más excusas ni elecciones sin competencia real. Ya no más desigualdad aberrante en el valor del sufragio según el lugar donde se vote.

Por supuesto, el sistema que se apruebe no será perfecto. La desigualdad no será eliminada por completo; no obstante, ésta disminuirá y la representación será sustancialmente más igualitaria que la actual.

El sistema electoral no será estrictamente proporcional, pero minorías que hoy se consideran al margen del sistema político tendrán acceso a este Congreso Nacional y, por esta vía, aumentará su compromiso y adhesión con los canales democráticos.

De igual modo, en materia de igualdad de género quizás no se llegará a la paridad. Con todo, indudablemente habrá mayor equilibrio en la representación, teniendo presente que la participación femenina hoy alcanza sólo al 15 por ciento de los congresistas.

En definitiva, nuestra democracia se perfeccionará y la composición del Congreso tendrá la posibilidad de reflejar la evolución de la opinión pública.

Ya no habrá más promesas que se queden en el camino o acuerdos que se firmen sin contar con los votos. Ya no más excusas ni elecciones sin competencia real. Ya no más desigualdad aberrante en el valor del sufragio según el lugar donde se vote.

Nuestro país es diverso. No le tengamos miedo a la democracia, que es de todos. En ella deben estar recogidas las distintas visiones y formas de vida, desde las más conservadoras que no quiere cambiar nada, hasta aquellas expresiones del malestar y descontento que se  manifiestan en la calle; desde los millones que viven concentrados en la capital hasta el último colono que hace soberanía en las regiones aisladas. Todos deben quedar representados. Chile es de todos y el Congreso también debe serlo.

Comentarios del artículo: Fin del binominal: No le tengamos miedo a la democracia - Publicado: a las 9:37 am

Etiquetas: , , » Publicado: 21/10/2014

¿Hacia dónde va el PS?

El Chile del siglo 21 y el nuevo ciclo al que nos enfrentamos obliga al Partido Socialista a una transformación ética y cultural donde –entre otros imperativos- las alianzas cupulares o políticas deben responder al sentir de la sociedad y no imponer acuerdos pasando por sobre la voluntad de la gente.

La pregunta sobre el camino que seguirá el Partido Socialista resulta, al día de hoy, totalmente pertinente. Nos la hacemos los antiguos militantes -como quien escribe este artículo, que ha vivido episodios fantásticos y momentos dolorosos durante su vida partidaria-, y también se la plantean los jóvenes que adhieren a los principios del socialismo.

La respuesta es compleja. No es cuestión de seguir una ruta ya trazada, supuestamente segura y conocida. No. Analistas, observadores y seguidores de la historia política contemporánea de Chile reconocen que estamos viviendo “un nuevo ciclo”. Tienen razón.

Nuestro triunfo contra la dictadura fue el triunfo de la libertad y de la consolidación de una cultura de derechos humanos y sociales que se encarnan sólidamente en la sociedad chilena. El PS ha sido, orgullosamente, parte de ese logro.

Chile necesita un Partido Socialista moderno, más cercano con la gente (…) más crítico de su propio actuar -incentivando el debate interno y el diálogo entre las corrientes internas- y más coherente para promover la lucha por la igualdad, develando los privilegios e inequidades presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Pero en el Chile del siglo 21, la forma de entender el desarrollo económico-social y sus efectos en la sociedad desde la lógica del crecimiento como principal beneficio, ya está agotada, sencillamente porque ese crecimiento no se ha repartido con justicia.

El PS ha planteado la necesidad de transitar desde el triunfo de la libertad a la lucha por la igualdad. Este tránsito, que es parte del nuevo ciclo al que nos enfrentamos, supone una transformación ética y cultural de nuestra concepción como partido, de su vida interna y, por cierto, de sus capacidades de conducción.

Chile necesita un Partido Socialista moderno, más cercano con la gente, más humilde a la hora de reconocer sus errores, más fraterno para tratar las diferencias internas, más firme para enfrentar a quienes pueden caer en la lógica simplista de la administración de poder -desprovistos de objetivos y de los principios que el socialismo defiende-, más crítico de su propio actuar -incentivando el debate interno y el diálogo entre las corrientes internas- y más coherente para promover la lucha por la igualdad, develando los privilegios e inequidades presentes en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

El socialismo chileno también debe ser capaz de recuperar su participación en el movimiento social y ayudar a restablecer el rol de las organizaciones sociales en la dirección y profundidad de los cambios. Las alianzas cupulares o políticas deben responder al sentir de la sociedad y no imponer acuerdos pasando por sobre la voluntad de la gente.

Para eso se requiere aumentar social y culturalmente nuestra política de alianzas y acercamientos con amplios sectores de la sociedad.

Todo esto nos llevará a construir un proyecto de país que nos guíe no sólo para los cuatro años de este Gobierno, que entendemos es nuestra principal tarea; un proyecto de país capaz de motivar a los jóvenes en los que prima la desconfianza; un proyecto de país que le dé sentido a nuestro trabajo colectivo, a los desvelos de los dirigentes de base y militantes que muchas veces sacrifican su vida familiar por asistir a reuniones hasta en el último rincón del país, para orientar, para convencer, para luchar del lado de la gente y para apoyar al Gobierno.

Se trata, en definitiva, de construir una forma distinta de encontrarnos como participantes de una organización que quiere poner su fuerza en la lucha por la igualdad.

Comentarios del artículo: ¿Hacia dónde va el PS? - Publicado: a las 9:26 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 25/09/2014

Reformas laborales aquí y ahora

Los grupos de poder pretenden instalar que la Reforma Laboral es la nueva gran amenaza para el país. Chile no puede seguir aceptando que algunos privilegiados tranquen la puerta con el pie.

En los últimos días, hemos sido testigos de una nueva arremetida de reducidos pero influyentes grupos de poder, que en esta ocasión apuntan sus críticas a la Reforma Laboral. Sostienen que su implementación acarrearía incertidumbre entre el empresariado en un contexto mediado por la desaceleración económica y que, por tanto, atentaría contra la estabilidad y el empleo.

Los argumentos para retardar el momento de las reformas laborales son, básicamente, siempre los mismos. En tiempos de bonanza, se afirma que no es necesario cambiar. En tiempos de crisis, se sostiene que el cambio es un riesgo demasiado alto.

Los trabajadores de Chile necesitan y merecen una reforma que les otorgue las garantías y certezas que por mucho tiempo han esperado y que, por distintas razones, siempre han visto postergadas. Sus logros en el tiempo han costado esfuerzos, sacrificios y vidas.

Han pasado décadas, y si bien Chile ha experimentado cambios importantes en el trato laboral, la deuda con los trabajadores sigue arrojando un saldo impago.

Si el país quiere ponerse al día con sus trabajadores, es imperativo quebrar el status quo que favorece a quienes controlan las empresas y administran el funcionamiento de la sociedad de mercado, pero que –explícita o soterradamente- perjudica a la enorme clase trabajadora.

Los trabajadores de Chile necesitan y merecen una reforma que les otorgue las garantías y certezas que por mucho tiempo han esperado y que, por distintas razones, siempre han visto postergadas. Sus logros en el tiempo han costado esfuerzos, sacrificios y vidas.

La opinión de los grupos de poder en la discusión de la reforma laboral, anticipando un catálogo de efectos negativos tas vasto como irreal, pretende instalar la idea de que si les afecta a ellos, nos afecta a todos, y que la Reforma Laboral es la nueva gran amenaza para el país. El costo de mantener las cosas tal y como están deben pagarlo, una vez más los trabajadores.

La Reforma Laboral no tiene por propósito remover de modo violento las estructuras sociales, ni poner en una situación de injusticia a los grandes empresarios. Por el contrario, se trata de un ejercicio de nuestra vida democrática encauzada a través de mecanismos institucionales y no por la presión de una minoría alineada con la defensa de los intereses de los poderosos de siempre.

Es comprensible que exista cierta inquietud ante los cambios. Las reformas tienen por propósito modificar el orden de las cosas, y sin duda en este proceso habrá quienes vean sus intereses particulares afectados.

Muy distinto, y lamentable, es que se quiera generar la percepción de que la Reforma Laboral atenta contra el empleo y la estabilidad económica y que pondrá en entredicho el funcionamiento del país.

Chile no puede seguir aceptando que algunos privilegiados tranquen la puerta con el pie, para impedir la generación de una sociedad más inclusiva y democrática. La voluntad política debe ser la expresión de lo que ha pedido el país. Hay un solo momento para hacer las reformas que el país necesita. Hic et nunc. Aquí y ahora.

Comentarios del artículo: Reformas laborales aquí y ahora - Publicado: a las 9:23 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 30/06/2014

Un Gobierno de transformaciones requiere el apoyo de todos

Por la magnitud de los desafíos que enfrenta, el segundo mandato de la Presidenta Bachelet se parece mucho más al Gobierno de Aylwin que a su propio primer periodo, y el deber de los dirigentes políticos no es levantar agendas propias animadas por otro tipo de intereses.

Estos primeros meses del Gobierno de la Presidenta Bachelet, que he vivido en mi nueva condición de senador, guardan cierta similitud con el primer tiempo del Gobierno del Presidente Aylwin, en el que participé como intendente de la Región de Los Lagos.

Entonces, como ahora, se iniciaba un nuevo ciclo histórico con grandes expectativas. Los liderazgos de Aylwin y Bachelet guardan también ciertas similitudes. Son transversales, van mucho más allá de sus partidos, convocan a sectores populares, medios y también a parte del empresariado que perciben garantías gubernamentales de estabilidad y paz social en el largo plazo.

Si antes la dictadura y la pobreza extrema eran la principal amenaza para la paz social, hoy día esa amenaza está representada en la desigualdad.  Por estas razones, y por la magnitud de los desafíos que enfrenta, el segundo mandato de la Presidenta Bachelet se parece mucho más al Gobierno de Aylwin que a su propio primer periodo.

Esta reflexión tiene que ver con el respaldo que han entregado a estos procesos los partidos y las coaliciones, que al final del día son evaluados por el rol que han cumplido sus dirigentes.

A la luz de las reiteradas declaraciones del senador y presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, se percibe que hay quienes no han aquilatado el momento histórico que estamos viviendo y del cual somos protagonistas, y actúan como si éste fuera un gobierno de administración más y no uno de transformaciones, como se propuso originalmente y como la propia presidenta ha insistido en recalcar.

El apoyo leal tras esta idea central, expresado en un discurso confluyente y no divergente, es clave para el éxito de gobiernos de este carácter.

No rebato el derecho del senador a cuestionar uno o más aspectos de las reformas que ha enviado el Ejecutivo que, por cierto, son perfectibles.  Pero en el debate de cada punto no podemos perder de vista el horizonte.

Recuerdo que en los ‘90 fui incomprendido por muchos compañeros socialistas que criticaban mi lealtad a toda prueba con un Gobierno encabezado por un demócrata cristiano, pero yo entendía que esa actitud era una cuestión de responsabilidad histórica.

El liderazgo de Aylwin trascendía a su partido y a la propia Concertación, del mismo modo en que hoy el liderazgo de Bachelet trasciende al Partido Socialista y a la Nueva Mayoría.

No rebato el derecho del senador a cuestionar uno o más aspectos de las reformas que ha enviado el Ejecutivo que, por cierto, son perfectibles.  Pero en el debate de cada punto no podemos perder de vista el horizonte. El objetivo estratégico es concretar las transformaciones incluidas en el programa de Gobierno, no levantar agendas propias animadas por otro tipo de intereses. En el  caso de la Reforma Educacional, siempre tuvimos claro que la iniciativa se sustentaría en el fin al lucro, al copago y la selección. Desde esa base partimos. Podemos mejorar la propuesta, pero no provocar oleaje, porque nos interesa que llegue a puerto, no que zozobre.

Hay una doble paradoja en la actitud del senador Ignacio Walker. En primer lugar, insiste en presentarse como defensor de la clase media, en circunstancias que son los sectores medios los que proponen –cuando no exigen- las alternativas más radicales de cambio.  Y luego, el rol moderador que siempre ha cumplido la DC, puede terminar dando lugar a un rol polémico, conflictivo, nada más lejano de lo que quiere la gente a la que aspira a representar: cambios en orden.

Una gran parte de los chilenos, que proviene de todos los sectores sociales y es representada por todos los partidos de la Nueva Mayoría quiere que los cambios se hagan.  Y como suele ocurrir en política, el todo es más que la suma de las partes.

Los cambios no serán posibles sin la participación de sectores medios,  populares y de parte del empresariado, particularmente de la mediana y pequeña empresa.  Nuestra actuación debe estar dirigida a sumar y no a restar.

Los cambios no serán posibles sin la participación de sectores medios,  populares y de parte del empresariado, particularmente de la mediana y pequeña empresa.  Nuestra actuación debe estar dirigida a sumar y no a restar.

Habrá un momento electoral en que cada cual se encargará de perfilarse legítimamente ante una opinión pública que va mutando.  Así como algunos socialistas estaban impacientes en los ‘90 porque aparentemente la Democracia Cristiana capitalizaba el apoyo mayoritario y, por lo tanto, las principales posiciones de poder, hoy algunos dirigentes demócrata cristianos se sienten vagón de cola. Se olvidaba antes y ahora que las sociedades experimentan cambios y que, finalmente, la lealtad y la coherencia con los compromisos contraídos con la gran mayoría de los chilenos son la base de cualquier propuesta política seria. Faltar a esos valores equivale a seguir alimentando el desprestigio en el que ha caído el quehacer político en nuestro país.

El rol de la DC y de todos los partidos de nuestra coalición es agregar fuerzas a este proceso transformador que el Gobierno se comprometió a impulsar -al cual candidatos y partidos suscribimos e hicimos propio durante la última campaña parlamentaria- y que ha convocado el interés de la ciudadanía, que ha vuelto a confiar en la centro izquierda chilena como referente para gobernar. Y ese es el camino que debemos seguir para ser no sólo una Nueva Mayoría, sino también una Gran Mayoría.

Comentarios del artículo: Un Gobierno de transformaciones requiere el apoyo de todos - Publicado: a las 10:54 am

La Nación

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