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  • Patricio Zamorano

Patricio Zamorano

Analista político. Desde Washington DC. Director Ejecutivo del portal InfoAméricas.info (http://infoamericas.info).

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 24/03/2016

Cuba… para los cubanos

¿Ha abandonado Estados Unidos su política de agresión contra el Gobierno de Cuba, finalmente legitimando a sus representantes, los Castro? ¿Ha iniciado Cuba aperturas de reforma económica que abrirán un mercado privado interno? Hasta hace poco tiempo la respuesta a estas preguntas era obvia. Pero en este momento, estas preguntas no tienen sentido.

Es extremadamente interesante el choque narrativo en lo político que ha tenido el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos estos últimos meses. La voz conservadora oficial de EEUU coincide en un punto central: “Estados Unidos ha cedido una enormidad en este acercamiento”, “Cuba no ha cedido en nada”, etc. Desde el análisis progresista, es obvio el efecto espejo: “Cuba ha demostrado un triunfo diplomático de proporciones”, “ha entrado en negociaciones de igual a igual contra el antiguo agresor”, etc.

No hay sorpresas en la encrucijada de estas ideas. El punto de inflexión “tercerista” me lo dio un amigo argentino, que no quiso ir a ver el izamiento de la bandera este último 20 de julio de 2015 en el histórico inmueble en calle 16 de Washington DC. “Cuba ha cedido demasiado a Estados Unidos. ¿Para qué darle tanta ventaja política a Obama? ¿Qué ha hecho Obama para terminar el embargo y devolver Guantánamo?”, me dijo sombrío. Para él todo este proceso es un regalo innecesario con un precio demasiado barato por todo el daño que EEUU ha provocado en más de 50 años de embargo.

Una foto que sirve a todos

Entonces, la casi onírica foto entre el Presidente Raúl Castro y Obama en el Palacio de la Revolución les sirve a ambos. A Raúl, le otorga un enorme triunfo, pues en ese gesto Obama legitimó sólidamente el régimen político e institucional de Cuba, lo validó, lo convirtió en interlocutor, lo sacó de la caverna reservada a los “parias” enemigos de Estados Unidos. Y lo dijo el propio Obama en suelo cubano, con todas sus letras: “Cuba no es una amenaza para Estados Unidos”. Por supuesto, todos ya sabíamos eso. Solo el establishment conservador de EEUU con el trasnoche lleno de lagañas de la Guerra Fría aún consideraba a Cuba en un pedestal de “enemigo”. Lo que no decía en público la Administración de Obama lo decían sin embargo en privado sus funcionarios en los cafés de networking alrededor de Pensilvania Ave, bordeando la Casa Blanca.

Martí no dejará de ser Martí

Sorprende en todo caso que los cubanos hayan permitido a Obama ir a rendirle honores a Martí en su propio memorial. El mismo héroe legendario, cuya estatua señala dura con su dedo extendido a la Embajada de EEUU en el Malecón, escribió con urgencia clarificadora que “los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos”. El cálculo de los asesores de Obama es preciso: con ese gesto, con la frase respetuosa que escribió en el libro de visitas del memorial, con haber traído a su esposa y a sus hijas, haberse paseado por La Habana Vieja bajo la lluvia torrentosa de su llegada (¿mensaje esotérico de la historia?), Obama avanza entre los moderados de la isla, se gana las simpatías de millones, no hay duda. Pero este es el Presidente que al mismo tiempo deporta a una cifra record de más de 2 millones de indocumentados, pero no al tristemente célebre terrorista Luis Posada Carriles, quien luego de derrumbar un avión lleno de cubanos en 1976 vive una jubilación soñada en Miami (aunque un poco molesto con la cena de los Obama en un paladar de La Habana Vieja).

Y en todo este ruido mediático, vuelven las palabras de Martí cuando señalaba en una carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber (…) de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso (en contra) de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia. (…) Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”.

Otro punto a favor de Obama es que disfruta de un lugar reservado en la historia, como el Presidente que cumplió la promesa hecha en un abismantemente lejos 2007, de visitar Cuba “sin precondiciones”, lo que le causó ácidos ataques de “ingenuidad” de la derecho republicana y… de la propia Hillary Clinton. Y Obama quedó en paz tras estas horas paseando por el Malecón: pudo centrar sus críticas en el tema de los derechos humanos, pudo criticar la democracia cubana, pudo reunirse con la minoría disidente. Misión cumplida.

La izquierda latinoamericana y la Cuba idealizada

Pero hay un cuarto pie del análisis, el tema central de la izquierda más comprometida con la historia de la Revolución Cubana, un grito silencioso que emana directamente de la epopeya de la Sierra Maestra. Esto más allá de la incomodidad de muchos progresistas por la forma en que Obama fue recibido en la Cuba de Fidel (¿incluido el propio Fidel…?). ¿Qué pasará con la Revolución tras las reformas económicas que se lanzaron hace un lustro? Porque hay que analizar la posición de Obama no en lo que dice, sino que en lo que no dice. Nótese su énfasis en los temas políticos. Nótese su énfasis en los temas ideológicos, institucionales, de los derechos cívicos. Pero al mismo tiempo nótese su “ausente” énfasis en el tema económico. Obama no ha reconocido ampliamente el enorme avance de reformas que se parecen felizmente a lo que es EL punto central del “deber ser” estadounidense: el comercio, el emprendimiento empresarial, el consumismo. La numerosísima comitiva que acompañó a Obama está compuesta por muchos empresarios, y previo al mismo Obama no fue el canciller John Kerry u otra autoridad política quien aterrizó en La Habana para avanzar en el reencuentro entre los países en reuniones de alto perfil: fue la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker. Es decir, Obama ha abandonado la ruta política para abrazar la ruta comercial y sacar el mayor provecho del contacto “pueblo a pueblo” que provocarán los turistas estadounidenses.

La verdadera razón de la apertura de EEUU es la económica, no la política

Lo que no se dice, es que todo este acercamiento se debe justamente a las reformas económicas que está implementando Cuba. Son tan importantes, son tan revolucionarias para la propia Revolución, que Obama las ha valorado tanto como para iniciar la reconstrucción de relaciones diplomáticas. El análisis a mi juicio es claro: 50 años de política de agresión no han servido para nada. Lo prueba incluso la increíble odisea (una segunda campaña de la Sierra Maestra), que protagonizó el pueblo cubano durante los noventa, cuando en el periodo especial el hambre lo era todo, junto a las convicciones. Si la caída brutal de la economía solventada por la ex Unión Soviética como cliente gigantesco no doblegó ni al Gobierno ni a los cubanos, menos lo iban a hacer las agresiones del embargo estadounidense. Entonces la estrategia ha cambiado radicalmente. Obama pasa ahora a la estrategia económica, intentando aprovechar el espacio que ha creado el propio Gobierno cubano. Por eso llenó la comitiva de emprendedores y empresarios, por eso liberalizó las tarjetas de crédito de EEUU, permitió la semana pasada que las empresas establezcan oficinas directamente en Habana, liberalizó como nunca antes el envío de remesas y donaciones, y amplió hasta lo máximo posible sin llamarlo “turismo”, las licencias de viaje para los ciudadanos estadounidenses.

Reformas revolucionarias post-Revolución

Obama acepta plenamente, entonces, que quienes hablan de falta de cambios o reformas en Cuba están profundamente equivocados. Para recordar lo radical de muchos de estos cambios en progreso: disminución del volumen de trabajadores que dependen de puestos del Estado, para transferirlos al sector privado, de varios cientos de miles; creación de un sistema tributario, sectorial, que recolecte desde la iniciativa privada; unificación de las dos monedas que conviven actualmente en Cuba, y que garantiza un sector amplio subsidiado para los cubamos más pobres; nueva ley de inversión extranjera, que amplía y facilita el flujo de capitales; ampliación de una gran variedad de licencias para el trabajo por “cuenta propia” (los famosos “cuentapropistas”). Obama sabe todo esto. Pero como lo dicta una regla sabia del pueblo, “¿cuándo no es pascuas en diciembre?”

Los que hemos ido a Cuba estos últimos años sabemos los efectos de estas reformas. Cuando visité la isla en 2013 las cuadras que rodeaban la esquina central de 23 y G en el Vedado eran solitarias. Muy pocos lugares para comer, muy pocos servicios. En el último viaje en 2015 pude ver con sorpresa el nacimiento casi mágico de varios restaurantes, locales de reparación de celulares, pizzerías, bares… Todos matizaban una avenida llena de vida comercial. Los dueños, casi todos jóvenes. Una pareja joven de retornados de Miami me muestran entusiasmados la vieja casona que vi derruida un año antes, y que ahora se viste de modernidad para un bar de estilo.

Turismo: ¿autorizado?

El Departamento de Estado está activamente alentando a instituciones culturales y académicas, deportivas y profesionales, de comenzar en masa el éxodo a Cuba. No lo puede llamar abiertamente “turismo”, pues las leyes del embargo están plenamente vigentes, pero el cambio de política es claro: basta con ir ahora solo, no en delegación, y apelar a una de las múltiples categorías de licencia autorizadas. Lo que la administración de Obama no ha dicho, es que este proceso lleva años activo. En los tres viajes académicos que he hecho a la isla desde 2013, nunca ningún policía de aduanas me ha preguntado absolutamente nada sobre la licencia utilizada para viajar a la isla, mi agenda de actividades, los institutos de la Universidad de la Habana visitados, las clases impartidas. El énfasis fue, el primer año, sobre la presencia o no de habanos o ron en mi equipaje… Y el año pasado se amplió a varios cientos de dólares el margen autorizado de compra de productos cubanos. En rigor, la frontera está normalizada hace mucho tiempo, sin declararlo vox populi, y Obama ha desarrollado magistralmente un acercamiento gradual que rinde ahora sus frutos, cuando puede pisar La Habana sin que el Congreso se lo prohíba, y con los Marco Rubio, los Menéndez, los Cruz y los Trump sin ninguna fuerza política para negarse. En ese sentido, el Gobierno de Obama ha escuchado las amplias voces en los pasillos del lobby que insistían con ironía que si los republicanos realmente quisieran cambiar Cuba, deberían eliminar el embargo, y meter cientos de miles de turistas con cámaras automáticas, piel blanca mal quemada por las playas de Varadero, cerveza fácil y cargados de dólares.

La porfía de los republicanos respecto del embargo ha provocado un efecto curioso: Cuba está implementando reformas que crean en lo concreto un sector privado autónomo, sin la presión política ni económica que cientos de miles de estadounidenses podrían hacer incontrolable. El embargo ha sido, por tanto, la mejor protección al ritmo de las reformas.

Al pueblo, lo que es del pueblo

En resumen, ¿ha abandonado Estados Unidos su política de agresión contra el Gobierno de Cuba, finalmente legitimando a sus representantes, los Castro? ¿Ha iniciado Cuba aperturas de reforma económica que abrirán un mercado privado interno? Hasta hace poco tiempo la respuesta a estas preguntas era obvia. Pero en este momento, estas preguntas no tienen sentido.

En los tres viajes que he hecho a la isla acudí, especialmente la primera, con un prejuicio enorme. Realicé sondeos lo más amplios posibles sobre el tema de las reformas económicas. Me entrevisté con periodistas, artistas y profesores. Con gente de la calle, ex ministros, economistas y trovadores. Iba a sondear el disenso, la inconformidad dividida con el cambio en algunas áreas importantes del modelo socialista. Pero no encontré ninguna voz que criticara el avance de las reformas. Ni una.

Es cierto que el Gobierno cubano restringe la capacidad de operación de la marginal oposición cubana. Pero un país como Estados Unidos, que gravísimamente ejerce la tortura, que mantiene a presos en Guantánamo, que ha matado a miles de civiles inocentes con drones, que ha ayudado a diezmar a miles de dirigentes de izquierda, no puede pretender realmente ser serio en denunciar violaciones a los derechos humanos en terceros países.

Es claro que estas reformas cuentan con el apoyo de los cubanos. No puedo imaginarme una conciliación mayor que esa. Existen otros grupos de intelectuales independientes que, sin identificarse directamente con la disidencia anti-castrista y pro-EEUU, quieren también mayor avance en lo político. Desean cambios en la estructura de representatividad legislativa, y desean iniciar el debate sobre el multipartidismo. Yo diría que es una discusión demasiada cargada de complejidad en el actual contexto. No cabe duda que las reformas económicas devendrán en ajustes del sistema político. ¿En qué grado? Si Cuba quiere esos cambios institucionales, si son funcionales al modelo social que viene luchando por preservar por tantos años, entonces la respuesta es más que obvia: será la propia cubanía, los propios cubanos serán quienes tomarán esa decisión. El que Estados Unidos pretenda intervenir irá exactamente en contra de la “libertad” que le desea constantemente al pueblo cubano. Y es eso un punto fundamental de esta historia, una diferencia de prisma radicalmente distinto entre Estados Unidos y América Latina. EEUU identifica “libertad y democracia” con aquello que emule a su propio sistema político, bajo la ilusión de que es “estándar” para el resto de los pueblos del planeta. Es producto, sin duda, de la distorsión de la doctrina del “excepcionalismo”, que tanto daño ha hecho a tantos países y pueblos, y de la exacerbación de los valores del mercado. En ese sentido “libertad”, en boca de EEUU, no es sólo libertad política. Es también libertad económica, la concepción de ciudadanía sobre la base de la capacidad de consumo, que construye el carácter individual del sujeto social, que lo hace competir en un mercado de las habilidades y del acaparamiento de capital. Cualquier cosa que huela a colectivismo (y el candidato social-demócrata Bernie Sanders lo sabe perfectamente), está condenado al fracaso. Incluso la salud, la educación, la vivienda: bajo las premisas valóricas estadounidenses, todos estos son factores del gran mercado de la competencia, y no derechos fundamentales del ser humano.

La gran paja en el propio ojo

Como señalaba antes, el ajuste del modelo económico en Cuba es el verdadero cambio radical, el área que Obama no reconoce en público, que avanza minuto a minuto en silencio. Nuevamente, el Presidente de Estados Unidos mantendrá sus reclamos sobre el tema del cambio institucional, y el de los derechos humanos.

Que EEUU insista en eso, es realmente indefendible.

Es cierto que el Gobierno cubano restringe la capacidad de operación de la marginal oposición cubana cercana a Estados Unidos. Y es cierto que arresta a las Damas de Blanco en sus actos de desobediencia civil. Pero un país como Estados Unidos, que gravísimamente ejerce la tortura, que mantiene a presos en Guantánamo sin juicio, sin defensa secreta, sin condenas, pudriéndose en un limbo legal y territorial exasperante; que ha matado a miles de civiles inocentes con los extraterritoriales y letales drones; que ha ayudado a diezmar de la faz de la tierra a miles de dirigentes de izquierda masacrados por dictaduras de derecha afines, que intervino directamente en guerras civiles en El Salvador y Nicaragua, y un largo etcétera, no puede pretender realmente ser serio en denunciar violaciones a los derechos humanos en terceros países. No cuando tiene la mayor población carcelaria del mundo, desproporcionadamente de origen afro-estadounidense. No cuando mueren cada semana jóvenes y adultos negros reprimidos por las fuerzas policiales. Cuando desgarra a miles de familias cada mes a través de deportaciones arbitrarias de inmigrantes. Cuando se niega a ratificar las instancias de derecho internacional que pondrían límite a los crímenes de guerra de sus soldados. Cuando ha invadido o bombardeado ya decenas de países, sin que ni Naciones Unidas ni el Papa ni nadie logren contrarrestar tanta violencia militar. Y con la complicidad de los medios de comunicación que cubren el planeta sin darle urgencia al tema de la brutalidad castrense de las tropas estadounidenses. La verdad, Estados Unidos tiene un récord de derechos humanos aberrante, pero eso no ha frenado que siga vigente el ideario simbólico del “excepcionalismo estadounidense” que tanto gusta en Washington.

Detrás del ruido de la politización del tema de los derechos humanos que ejercerá Estados Unidos de ahora en adelante en el nuevo espacio político abierto voluntariamente por el Gobierno cubano en la isla, queda una pregunta esencial. ¿Qué quieren los cubanos? Esa pregunta es para los cubanos. No compete tampoco a la izquierda latinoamericana que sueña con mantener el heroísmo de la revolución en un pedestal congelado y virtuoso (¿quién no añora la genialidad de los héroes?), y cuando la social-democracia se ejerce ampliamente (para bien o para mal) en toda América Latina excepto en Cuba. No compete tampoco a la derecha anticomunista de Estados Unidos, rabiosa porque esta “islita” de 11 millones de habitantes esté comandando una apertura sin responder a amenazas, sin coerción, sin presiones externas.

Aunque Cuba esté implementando reformas económicas que rompan con el modelo comunista puro que ha sobrevivido como una reliquia por más de cinco décadas, lo está haciendo por las necesidades de su población, y porque se le viene en gana. He ahí la derrota del colonialismo incrustado en la denuncia martiana sobre el imperialismo. Después de lustros y lustros de historia desde el fatídico día lluvioso en que Martí vertió su sangre por la independencia de su isla amada, Cuba sigue de pie…

¿Y Cuba, entonces?

Bueno… Cuba, para los cubanos…

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Foto: Monumento a Martí, donde señala con el dedo la ubicación de la Embajada de Estados Unidos en el Malecón de La Habana. Patricio Zamorano/InfoAméricas.

Comentarios del artículo: Cuba… para los cubanos - Publicado: a las 6:47 pm

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 16/02/2016

Crisis institucional en EEUU: la muerte del ministro Scalia, al estilo tejano

El fallecimiento del juez de la Corte Suprema abre las puertas a una posible crisis de gobierno, si el Partido Republicano se niega en el Congreso a aprobar al reemplazante nombrado por Obama. En un juego curioso del destino, el juez fallece en extrañas circunstancias en Texas, el mismo estado desde donde emanan varias demandas judiciales de importancia histórica sobre las que el propio magistrado debía decidir este 2016.

La muerte del ministro de 79 años de la Corte Suprema de Estados Unidos, Antonin Scalia, el reciente sábado 13 de febrero en una zona remota de Texas, causó un inmediato remezón político, en un año electoral que ya es uno de los más polarizados de la historia de este país, y con leyes clave que el Poder Judicial debe dilucidar urgentemente. Algunas de ellas afectarán potencialmente a millones de personas, como es el caso de la inmigración. El supuesto ataque al corazón que terminó con la vida del juez deja varias crisis potenciales ad portas. Acá van algunos elementos importantes del análisis:

Los jueces son elegidos de por vida, y marcan profundamente la vida política y social del país

En uno de los puntos más anti-democráticos del sistema político de Estados Unidos (aunque celebrado por variados sectores que ven este factor como garantía de la protección de la imparcialidad de los letrados), los jueces de la Corte Suprema son nombrados a dedo por el Presidente de EEUU,  confirmados por el Senado, y destinados a morir en el puesto (o hasta que renuncien voluntariamente). Es decir, es el único cargo institucional vitalicio, por lo que un Presidente de EEUU puede dejar a través del nombramiento una marca en la historia cotidiana de la gente que se proyectará hacia un futuro muy lejano, incluso mucho después de que ese Presidente haya fallecido. Este hecho fundamental, el carácter de vitalicio de esa función, agrega una fortísima carga política a la elección del nuevo ministro de la Corte Suprema, y a su eventual confirmación.

Los republicanos ya anunciaron lo que no es novedad: no aprobarán a nadie que nombre Obama

En una crisis constitucional que puede salirse de control, los candidatos republicanos a la presidencia y los senadores de derecha, se apresuraron a declarar ante los medios de comunicación que no aprobarán ningún nominado por el Presidente Obama, pues es su último año de Gobierno y el ministro debe, por tanto, ser nombrado por el próximo Presidente elegido en noviembre. Por supuesto, no hay absolutamente ninguna base legal ni constitucional para plantear a priori que el Presidente Obama no pueda nominar a nadie. Obama está obligado y respaldado por la ley, y hará lo que los republicanos temen: definir un nombre y enviarlo al Senado, en un acto que hará aparecer a los senadores conservadores como factores (nuevamente) de bloqueo al flujo constitucional que se impone en estos casos.

Elegir a un juez de la Corte Suprema implica intervenir en el balance político en un cuerpo que se atribuye falsamente gozar de “imparcialidad”

Esta es realmente la verdadera razón de la negativa de los republicanos para que Obama nombre al ministro que reemplace al fallecido Antonin Scalia. Cada Presidente que tiene la oportunidad de nombrar a un juez de la Corte Suprema sabe que tiene una oportunidad histórica de inclinar la balanza ideológica hacia su sector. La lucha es entre ministros conservadores de derecha proclives al Partido Republicano, versus progresistas moderados que se identifiquen y operen sobre la base de los valores del Partido Demócrata. Por supuesto, la matemática ideológica no es infalible, pues pese a que en el papel los republicanos contaban con 5 de los 9 magistrados antes de fallecer Scalia, igual la Corte ratificó la constitucionalidad del matrimonio gay, por ejemplo. Y esa misma Corte, en un acto muy polémico, liberó el gasto de campañas electorales convirtiendo la elección del Presidente de EEUU en una carrera al mejor postor de millones de dólares sobre la mesa. Pero la mezcla de pocos votos, nueve, y la condición de vitalicios de los ministros, hacen a la Corte Suprema un supra-poder que puede hacer avanzar a la sociedad o hacerla retroceder de forma brutal.

Entonces este es el resumen: de permitir a Obama nombrar al ministro faltante, los republicanos perderán la mayoría nominal conservadora en la Corte Suprema, y la balanza se inclinará hacia la centro-izquierda. La derecha ya controla el Senado y la Cámara de Representantes. De ganar la Presidencia en noviembre, y de operar para que sea ese mandatario el que nomine al próximo juez, el Partido Republicano se convertiría en dueño absoluto de la institucionalidad de EEUU. Un dulce sueño de los conservadores. Al contrario, de nombrar Obama al juez, el Partido Demócrata gozará de una mejor situación institucional aunque pierda la Presidencia, o aunque la gane sin un Congreso que lo apoye.

Ya comenzaron las teorías conspirativas respecto al fallecimiento de Scalia

El Washington Post cita a William Ritchie, ex directivo de la oficina de investigaciones criminales de Washington DC, que no puede creer los procedimientos que se han seguido luego del fallecimiento de Scalia, en el condado de Presidio, zona remota en la zona oeste de Texas. “Como ex comandante de homicidios, estoy pasmado sobre el hecho de que no se haya ordenado una autopsia para el ministro Scalia”, declaró.

La juez del condado tejano Cinderela Guevara certificó la muerte como “de causas naturales”, y lo hizo sin ver el cadáver, y sin pedir una autopsia. Este punto, sin embargo,  está autorizado por la ley de Texas. Asimismo, antes de su fallecimiento, el propio juez Scalia solicitó que no hubiera personal de seguridad supervisando su estadía en el hostal de lujo “Cibolo Creek Ranch”, especializado en actividades de cacería. La juez encargada de certificar que efectivamente estaba muerto, lo hizo según informaciones de agentes de policía que habían estado en el cuarto del juez después de fallecido. Y la familia del juez también exigió que no hubiera autopsia.

El experto en homicidios, Ritchie, citado por el Washington Post, señala lo siguiente:

“Tienes a un ministro de la Corte Suprema que muere, no bajo el cuidado de un médico. Tienes a un policía federal [US Marshall, en el original en inglés] no entrenado en homicidios que le dice a la jueza de paz que no se observa nada criminal. Tienes a una jueza de paz que pronuncia la muerte sin estar en la escena del hecho y sin ningún entrenamiento médico, opinando que el ministro murió de un ataque cardíaco. ¿Qué prueba médica existe de un infarto al miocardio? ¿Por qué no una hemorragia cerebral?”.

“¿Cómo un policía puede decir, sin un examen minucioso post-mortem, que no le fue inyectada una sustancia ilegal que podía simular un ataque cardíaco? ¿Revisó el policía potenciales hemorragias en los ojos o bajo los labios que podrían haber sugerido asfixia? ¿Olió el policía el aliento del juez para ver si había algún olor inusual que podría sugerir envenenamiento? Mi instinto me dice que algo huele mal en Texas”.

Todo este cuadro agregará incluso más polémica a las consecuencias políticas del fallecimiento del juez.

El Partido Republicano puede provocar el estancamiento total de la última instancia de apelaciones del país, en temas fundamentales

No es que tengan miedo de un recurso extremo como ese, pues los republicanos ya han hecho cosas parecidas. Dejaron recientemente sin fondos y provocaron el cierre del Gobierno federal en dos ocasiones, con Bill Clinton y bajo la Presidencia de Barack Obama, como medida de presión para obligar a los presidentes demócratas a ceder en materia presupuestaria y fiscal en áreas de su interés.

* Inmigración

De no nombrarse a un ministro de la Corte Suprema no habrá solución a casos urgentes, como por ejemplo el proceso de freno de deportaciones y beneficios migratorios que Obama está intentando implementar desde el año pasado. Los gobernadores de estados controlados por los republicanos, liderados por Texas, rechazaron las medidas pro-inmigrantes de Obama, y tras varias apelaciones se supone que la Corte escuchará los argumentos finales del Gobierno en abril, para tomar un decisión en junio. La resolución a favor o en contra impactará la vida de entre 4 y 5 millones de personas.

* Derechos de las mujeres sobre el aborto

No solo el tema de inmigración está en juego: también normas que restringen o mantienen los actuales derechos de las mujeres en torno al aborto, en un caso que emana, ¡nuevamente de Texas! Ese estado busca aumentar las restricciones a los doctores e instituciones que lidian con el aborto, lo que provocará el cierre de operaciones de varias organizaciones, y complicará el acceso al aborto legal a miles de mujeres.

* Límites a la “Acción afirmativa”

También están en juego las regulaciones relacionadas con las políticas de “Acción Afirmativa” en las universidades, que por años han facilitado el acceso a grupos minoritarios, pobres o sub-representados que no han tenido una buena formación educacional previa. Grupos conservadores buscan eliminar la favorabilidad de acceso basado en la raza de los candidatos, base fundamental de los principios de “acción afirmativa”.

* Sindicatos, anticonceptivos, temas electorales

Hay otras leyes importantísimas en juego, relacionadas con el financiamiento de los sindicatos, la definición de los distritos electorales (¡nuevamente, quien reclama es Texas!), donde debe dilucidarse si ese proceso se debe basar en votantes con derecho a sufragio o en el cálculo general de población (que incluye a todos, por ejemplo niños, prisioneros e inmigrantes, como es normal en este tipo de casos). Y otro caso involucra nuevamente a las mujeres: organizaciones católicas quieren tener la libertad de negar la cobertura a los anticonceptivos como parte del seguro médico a sus empleadas. Los anticonceptivos actualmente deben ser financiados por la ley general aprobada a instancias del Presidente Obama (el llamado Obamacare).

Por todas estas razones y otras más que irán surgiendo poco a poco, un eventual bloqueo de los republicanos al reemplazante de Scalia será un golpe duro a la institucionalidad del país. Con candidatos que ya tienen un discurso anti-sistémico y anti-estatal (especialmente Donald Trump y Ted Cruz), más un Congreso controlado por la derecha que se niega a cualquier cooperación con el Presidente Obama, en un año electoral extremadamente polarizado, y con una Corte Suprema neutralizada en sus funciones, acéfala e impedida de interpretar polémicas tan fundamentales como las descritas arriba, la muerte de Scalia y su difícil reemplazo aparecen, por tanto, como un golpe difícil de tragar en relación a muchos derechos fundamentales de los ciudadanos de las minorías, contra los inmigrantes, contra las  mujeres…

Una lucha al estilo tejano.

Comentarios del artículo: Crisis institucional en EEUU: la muerte del ministro Scalia, al estilo tejano - Publicado: a las 11:35 am

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 09/02/2016

El Súper Tazón… o la esquizofrenia militarista tras un balón

El Super Bowl de este fin de semana regaló desde un homenaje de orgullo negro a los radicales “Panteras negras” hasta una celebración al militarismo más imperialista de Estados Unidos.

Se generó en un tema de horas el choque de fuerzas que conviven como vástagos de un mismo árbol confuso en la sociedad estadounidense. Es cierto que Beyonce generó un quiebre importante con la superficialidad habitual del mundo del espectáculo de Estados Unidos. Este domingo 7 de febrero, en el show de medio tiempo en el partido de la final del futbol americano entre las Panteras de Carolina y los Broncos de Denver, la show-woman bailó con un grupo de mujeres vistiendo uniformes militantes rememorando a los proscritos “Panteras negras”. Es cierto también que lució una gran X en su pecho, y todas las bailarinas en formación homenajearon el apellido del gran radical Malcolm X, defensor hasta con la vida de la igualdad racial y la militancia negra de los años sesenta. La canción de Beyonce, “Formation”, es una denuncia a la discriminación y la injusticia que aún plaga la experiencia de la hermandad afro-estadounidense.

Pero en el mismo acto deportivo y de show business, una Lady Gaga transmutada de su contracultura travesti, ídola de la igualdad de género y de la sensibilidad gay de EEUU, entregó un himno nacional patriota que, en su momento cúlmine, saludó el paso de bombarderos de los marines, que en formación pasaron rozando el estadio. Los mismos aviones poderosos que han sembrado de explosivos los sueños infantiles de pequeños iraquíes, pakistaníes y afganos.

¿No es acaso un quiebre de las ideas y del espíritu esta mezcolanza de imágenes superpuestas en un paroxismo brutal? Los medios destacaron en los dos extremos del espectro las lecturas semióticas de un Super Bowl ya mítico: mientras el progresista AlterNetl.org denunciaba la celebración hecha al más puro estilo imperialista y la militarización intensa del Estadio Levi, el ex alcalde de Nueva York, el derechista Rudy Giulani, despotricaba en el New York Daily News contra Beyonce, calificando su show como “escandaloso”. Totalmente fuera de sintonía con lo que ha sido el movimiento “Black lives matter” que pretende denunciar el componente racial de la brutalidad policial, los comentarios de Giulani son de otra dimensión: “Esto es fútbol, no Hollywood, y yo pensé que fue realmente indignante que ella lo usara como una plataforma para atacar a los policías que son las personas que la protegen a ella y a nosotros, que nos mantienen con vida”. Agregó que “lo que deberíamos estar haciendo en la comunidad afro-estadounidense, y en todas las comunidades, es haciendo crecer el respeto por los agentes de policía”. Ni una sola palabra sobre las víctimas fatales de raza negra que han caído bajo la bala fácil de policías blancos. Nada de sensibilidad. El mundo moral al revés.

Este Super Bowl, como la mayoría de los eventos masivos televisados de Estados Unidos, y como la mayoría de los eventos deportivos en el país, se proyectó como un bastión de propaganda de guerra. Un coro de media centena de soldados de todas las ramas militares abrió el show. La pantalla del estadio hizo alusión a las fuerzas desplegadas en Afganistán. El gigante de las armas Northrop Grumman mostró un aviso en la televisión, horario premium de todo EEUU, promocionando sus nuevos bombarderos de última tecnología…

No es de extrañar. Es público que algunos equipos de la NFL reciben pagos del Departamento de Defensa para difundir sus mensajes. Y en cada juego de béisbol del país, en cada estadio de jockey, en los barrios, en las escuelas, se detiene la acción antes de empezar cada partido para cantar el himno nacional y saludar “a las tropas de Estados Unidos, que protegen nuestra libertad y nuestro estilo de vida”, contagiando de patriotismo idealizado las almas de millones de niños y niñas que ven en el uniforme la consagración del deber ser. Nadie habla del deber de asesinar a prójimos inocentes con ropas árabes en los desiertos del Medio Oriente, del Síndrome Post-Traumático que lleva al suicidio y al asesinato masivo a los veteranos, una vez de vuelta del infierno de la guerra, en las tierras estadounidenses. Nadie habla de la paz. Nadie habla del respeto a la humanidad y dignidad intrínseca de todo hombre y mujer de este planeta, no importa su nacionalidad, no importa su religión. La alegría del deporte, la alegría del canto y el baile pop, en un profundo paroxismo de locura ante el canto profundo de los cañones y el gemido cruel de los fusiles.

A propósito. Ganaron los Broncos…

Comentarios del artículo: El Súper Tazón… o la esquizofrenia militarista tras un balón - Publicado: a las 11:40 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 27/01/2016

Las víctimas inocentes de los drones de Obama

El cuerpo de Faheem Qureshi sufrió quemaduras extendidas y el misil se llevó su ojo izquierdo y a varios familiares: “Si hay una lista de tiranos en el mundo, según mi opinión Obama será puesto en esa lista debido a su programa de drones”, son sus palabras 9 años después del ataque

Esta ha sido época de revisionismo en Estados Unidos, en plena campaña electoral y con entrevistas del Presidente Obama a varios medios de comunicación explicando su legado, los hitos positivos de su Presidencia y los desafíos posibles en su último año de Gobierno. Pero no ha tenido la misma cobertura uno de los capítulos más negros de su Gobierno, similar a la promesa rota de no haber cerrado la cárcel de Guantánamo: el costo humano en vidas civiles de la campaña de bombardeos de drones, especialmente en Pakistán.

El programa, en teoría centrado en terroristas que amenazan la seguridad de Estados Unidos, es totalmente ilegal según el derecho internacional, pues rompe el principio básico de soberanía de varios países, especialmente Yemen, Somalia y Pakistán, y ha provocado la muerte incluso de ciudadanos estadounidenses sospechosos de pertenecer a células extremistas. La legislación estadounidense prohíbe el asesinato de ciudadanos sin un debido proceso judicial. Pero más allá de eso, el costo más grave ha sido la violación de los derechos humanos de cientos de personas que no tenían ningún vínculo con extremistas anti-Estados Unidos, y que fueron asesinados o gravemente heridos por las máquinas letales controladas a distancia.

Las cifras de Naciones Unidas son reveladoras, y documentan de forma sistemática alrededor de 300 civiles asesinados por los bombardeos de los drones. Hay situaciones aún más dramáticas. Según la ONU, en Yemen los ataques de drones de EEUU han matado a más civiles que las muertes atribuidas a Al-Qaeda.

El pakistaní tenía 14 años cuando uno de los drones de Estados Unidos atacó su casa en Waziristan, en uno de los primeros bombardeos ordenados por Obama, el 23 de febrero de 2009. El misil entró por el techo, en momentos en que celebraban varios parientes la vuelta de un tío que había estado trabajando en los Emiratos Árabes Unidos.

Otras fuentes son más extensas en el análisis de víctimas directas. Por ejemplo, el Bureau of Investigative Journalism documentó que, sólo en Pakistán, el país más golpeado por los bombardeos, entre 2004 y 2015 tanto el Presidente Bush como Obama aprobaron 413 ataques, siendo la gran mayoría firmadas directamente por Obama (362). La cifra exacta es difícil de estimar, debido al secretismo de los ataques y la falta de información desde zonas tribales de difícil acceso. Pero los rangos son elocuentes. Las bombas teledirigidas han matado a entre 2.400 y 3.900 personas, dependiendo de las fuentes. De ellas, murieron entre 416 y 959 civiles, y de ellos entre 168 y 204 niños. El total de heridos llegó a 1.142. Yemen y Somalía sufrieron otros cientos de víctimas.

El tema de los drones no ha tenido un rostro humano concreto en el hemisferio occidental, hasta el reporte que publica esta semana The Guardian, con el caso de Faheem Qureshi.

El pakistaní tenía 14 años cuando uno de los drones de Estados Unidos atacó su casa en Waziristan, en uno de los primeros bombardeos ordenados por Obama, el 23 de febrero de 2009.

El misil entró por el techo, en momentos en que celebraban varios parientes la vuelta de un tío que había estado trabajando en los Emiratos Árabes Unidos. La explosión le quemó a Faheem una parte del cuerpo y la cara, mientas decenas de proyectiles lo laceraban.

Se informó después que el ataque erró el objetivo, un líder talibán. El saldo del fatal error: 9 civiles asesinados. El ojo derecho de Qureshi sobrevivió, informa The Guardian, gracias a cirugía láser. El izquierdo tuvo que ser extirpado. Varios tíos murieron, dejando 14 primos del adolescente sin padre.

Ya han pasado 7 años, y Faheem Qureshi tiene una clara reflexión: Todo lo que sabe sobre Obama “es lo que me ha hecho a mí y a la gente de Waziristan, y eso es un acto de tiranía. Si hay una lista de tiranos en el mundo, según mi opinión Obama será puesto en esa lista debido a su programa de drones”.

Ningún organismo del Gobierno de EEUU, incluyendo la CIA y la Casa Blanca, se ha referido nunca al bombardeo de Waziristan. “¿Qué hice para que fuera castigado de forma tan mala? ¿Qué hizo mi familia? ¿Por qué me pasó esto a mí?”, fueron las reflexiones del niño Faheem Qureshi en esa época. “Soy el vivo ejemplo de lo que representan los drones”, agrega, con sus estudios de química frustrados para siempre. Su familia, rota también para siempre. Y un Presidente que a miles de kilómetros de distancia prepara con optimismo las bases de su legado político. ¿Estará Faheem en el corazón y en la conciencia del Mandatario estadounidense cuando llegue el momento de entregar el poder, o el nombre y el caso del joven pakistaní permanecerá anónimo y para siempre en el ala oscura de la Casa Blanca?

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Foto: © 2013 Don McCullough, Flickr | CC-BY | via Wylio

 

Comentarios del artículo: Las víctimas inocentes de los drones de Obama - Publicado: a las 1:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 15/01/2016

Candidatos republicanos en EEUU: los inmigrantes que odian a los inmigrantes

¿Sorprendidos?: Donald Trump es hijo de escocesa, Ted Cruz nació en Canadá de padre latino y Marco Rubio es hijo de cubanos.

La campaña de los precandidatos republicanos a la Presidencia de Estados Unidos ha procurado, en el tema de la inmigración, ubicarse no en el lado propositivo y pragmático para reformar un sistema legal disfuncional e ineficiente, y resolver el tema de millones de trabajadores indocumentados y sus familias.

Han preferido, en cambio, reflejar simplistamente en el calor de la campaña electoral los prejuicios, miedos y ansiedades xenófobas de su electorado y centrar su discurso en las medidas represivas, legales y discursivas para personalizar el debate en los propios inmigrantes indocumentados. No en soluciones justas, humanitarias y efectivas para tratar el tema. Populismo racial. Punto.

He aquí, sin embargo, una contradicción vital: los tres candidatos republicanos que lideran las encuestas, son todos de reciente origen extranjero, ¡todos hijos de inmigrantes! La madre de Donald Trump nació en Escocia, y emigró a Estados Unidos en 1930. Ted Cruz… ¡es canadiense! Su madre es estadounidense, su padre cubano. Y se avecina la avalancha de polémica ante la duda de si puede o no ser candidato presidencial según la Constitución de EEUU. Y Marco Rubio es hijo de cubanos inmigrantes, llegados a Estados Unidos en 1957. De más está decir que el actual presidente Barack Obama es mitad keniano, mitad estadounidense, y criado por varios años en Indonesia…

La gran paradoja es evidente. El conflicto moral de estos tres candidatos es enorme, y la forma en que el electorado responderá a estos perfiles marcará sin duda la situación de la reforma migratoria en los próximos años. No sólo eso: marcará la forma cultural en que los inmigrantes son tratados por la mayoría, y marcará un enorme retroceso o avance (está por verse) en el tejido moral que el país ha construido con sangre (literalmente, martirio de Martin Luther King de por medio) o sudor en torno al movimiento de derechos civiles.

La misma contradicción cae en manos de Obama: pese a ser hijo de extranjero, se ha convertido en el mayor “deportador” (valga la creación de un nuevo concepto) de almas de toda la historia de los presidentes de Estados Unidos, con más de 2 millones de víctimas. Esto, sumado a la reciente orden de deportación de 100 familias que habían solicitado asilo huyendo de la violencia de pandillas y de las mafias narcotraficantes de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Trump, Cruz y Rubio. He aquí sus historias:

DONALD TRUMP

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Apoyo en las encuestas entre los republicanos: 36% (fuente, CBS/NY Times, 12 de enero de 2016)

Posición en el tema de la inmigración

El magnate de derecha desea construir un muro en la frontera con México. Así comenzó su aventura presidencial, acusando a los mexicanos inmigrantes de criminales y de violadores. Así, literalmente. No sólo los latinoamericanos están bajo su lengua mordaz: sugirió prohibir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos, provocando el repudio mundial, incluso de aliados de Estados Unidos.

Historia personal

La madre de Trump es escocesa, es decir, inmigrante de primera generación, nacida en el pueblo de Stornoway. Pasó casi 20 años de vida en Escocia hasta emigrar en los años 30, cuando se casó en Estados Unidos con otro hijo de inmigrantes alemanes, Fred Trump. Mucho más que eso: las dos esposas de Trump han sido emigrantes también. Melania Trump es eslovaca. La primera esposa del magnate, Ivana, es checoslovaca. Según su propio abogado, informa CNN, esta última consiguió un pasaporte extranjero para salir del país comunista casándose con un instructor de ski austriaco, George Syrowatka. Sin embargo, mientras algunas fuentes confirman que estaba casada con el europeo, otras contradicen ese dato.

En resumen, todo lo relacionado con su emigración a Canadá en 1975 es confuso, pero lo claro es que ya en 1976 conocía a Trump en New York y se casaba con él en 1977, regularizando su situación legal en Estados Unidos. No obtendría la ciudadanía sino hasta 11 años después…

TED CRUZ

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Apoyo en las encuestas entre los republicanos: 19% (fuente, CBS/NY Times, 12 de enero de 2016)

Posición en el tema de la inmigración

Duro. Critica fuertemente los “santuarios” que se han creado en Estados Unidos en algunas ciudades, donde básicamente los alcaldes o jefes policiales se niegan a sembrar el terror y actuar como policía de inmigración cazando a familias de indocumentados. Cruz llama a estas zonas lugares que “ponen en peligro a nuestros hijos”. Una criminalización absurda y simplista de los inmigrantes.

Se ha negado consistentemente a todas las acciones de reforma migratoria u órdenes ejecutivas que ha generado Obama, llamándolas “amnistía” (el electorado de derecha republicana y los políticos más duros contra la inmigración usan ese concepto para descalificar cualquier intento de reforma y legalización de los 11 millones de indocumentados).

La gran fuerza de su programa de inmigración tiene que ver con aumentar la seguridad, militarizar la frontera, endurecer las leyes de control.

Historia personal

Este es el caso más paradójico de todos. ¡Ted Cruz nació en Canadá!, hijo de una estadounidense y de un cubano. Aún más, renunció a su ciudadanía canadiense solo hace un par de años, el 14 de mayo de 2014, meses después de haber “descubierto” que era ciudadano de Canadá (difícil de creer su sorpresa, considerando que es de conocimiento público que canadienses y estadounidenses gozan de ciudadanía doble, que Cruz vivió hasta las 4 años en Calgary, y que procedió rápidamente a renunciar a su ciudadanía de Canadá solo luego de que el diario The Dallas Morning News revelara la información).

Cruz enfrenta una polémica que puede terminar completamente con sus aspiraciones presidenciales, pues la Constitución señala que solo pueden ser Presidentes de EEUU quienes sean ciudadanos y “nacidos naturalmente”.

Esto está sujeto a dos interpretaciones. Hay abogados constitucionalistas, como algunos de Harvard, que señalan que la frase “ciudadanos nacidos naturalmente” se refiere a quienes son hijos de al menos un padre o madre estadounidenses, no importa el territorio. Hay otros, como la constitucionalista Mary Brigid McManamon cuya opinión fue publicada en el Washington Post, que señalan que el espíritu de la ley es claro: solo son ciudadanos “nacidos naturalmente” los que vieron la luz en territorio estadounidense.

Trump se ha lanzado esta semana como hiena al ataque contra Cruz, con la experiencia que tiene de haber inventado por años que Obama era realmente keniano. Veremos si Trump completa el canibalismo político al que someterá a su correligionario del Partido Republicano.

MARCO RUBIO

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Apoyo en las encuestas entre los republicanos: 12% (fuente, CBS/NY Times, 12 de enero de 2016)

Posición en el tema de la inmigración

Ha tenido unas fluctuaciones enormes. Primero, lideró un grupo de republicanos y demócratas que desde el Senado federal en 2013 casi logra pasar una reforma migratoria. Al grupo se le llamó “La pandilla de los 8”.

Desde esa ocasión, ha venido endureciendo su posición, hasta reflejar en este momento la corriente central republicana, empujado seguramente ante los avances de Trump con su retórica incendiaria y xenófoba. Pese a que apoyó legislación favorable en Florida para que los estudiantes hijos de indocumentados pudieran continuar su educación (DREAM Act), ahora la rechaza de plano. Ha comenzado a utilizar negativamente el concepto de “amnistía” para rechazar cualquier tipo de legislación que beneficie a los indocumentados, y ha puesto el hincapié, al igual que Trump y Cruz, en el tema de seguridad. Todo un cambio de posición radical desde sus tiempos de congresista estatal en Florida.

Historia personal

Es el más latino de los tres, sin duda. Cubano de origen directo, nació en Estados Unidos luego que sus padres emigraran por razones económicas en 1957 desde la isla. Rubio mintió por años, señalando que sus padres habían “huido de la Revolución Castrista”, lo que es totalmente falso. Las razones de inmigración fueron, por tanto, mayoritariamente económicas, como la mayoría de los inmigrantes. La dureza de Rubio en el tema de la inmigración es su peor elemento de campaña entre los mismos latinos que necesita para seguir avanzando. Los hispanos que puede votar, es decir que tiene ciudadanía estadounidense, representan un 10% del padrón electoral. Ese porcentaje, en el sistema colegiado de elección indirecta como el que rige en el país, puede darle a cualquier candidato los votos clave para ganar todo un Estado, especialmente en aquellos donde un triunfo demócrata o republicanos no está asegurado, como Colorado, Ohio y Florida, entre otros. El más latino de los candidatos, Marco Rubio, tendrá un duro camino para convencer a su electorado “natural” que es uno de ellos… a veces.

*FOTOS: AFP

Comentarios del artículo: Candidatos republicanos en EEUU: los inmigrantes que odian a los inmigrantes - Publicado: a las 11:18 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 18/12/2015

El trompeteo desafinado de trump…

En medio de la crisis moral “made in USA” de Estados Unidos, el trompeteo de trump, así con minúscula, ha logrado ofender en unos pocos meses de campaña el alma de casi todas las minorías y mayorías de este país y sólo viene a coronar una decadencia basada en la muerte que no tiene parangón en la historia de Estados Unidos.

¿Cuándo comenzó esta historia? Yo diría que en el día de Thanksgiving, este último de otoño sospechosamente tibio de 2015, el día de gracias sagrado de la cultura gringa, el espasmo de las familias que se reencuentran al ritmo de millones de pavos sacrificados para la rica cena ritual… Y el otro ritual del desfile de Macy’s en New York: el trauma de ver a niñitas impúberes disfrazadas de cheerleaders blandiendo en sus brazos gráciles unos fusiles enormes pintados de blanco. Dos minutos más tarde, otras niñas de esta tierra hacen ingreso con cascos estilo nazi, con esos abrigos de inspiración de las SS verde oscuro, en una danza de celebración del militarismo más cruel del que un alma humanista tenga memoria. Otras bandas musicales de estudiantes de escuela lucen el casco prusiano con penacho. Las bandas musicales de las secundarias de Estados Unidos celebran el militarismo del país desde esa tierna adolescencia. Es un golpe al alma de los sensibles ver la danza de armas en sus manos tan pequeñas…

Los marines compran a millones de dólares cada minuto antes de las películas de acción en los teatros del país, la infantería paga en oro los avisos publicitarios antes o después de la publicidad de videojuegos de guerra para los niños y los jóvenes, engatusándolos con que se unan a las Fuerzas Armadas, mostrando a enfermeras militares, ingenieros militares, científicos militares, pero se olvidan criminalmente, como de pasada, de mostrar las mutilaciones monstruosas de las bombas hechizas preparadas en Iraq para expulsar a los invasores blancos que llegan de tan lejos a sacar la carne de los huesos, los ojos de sus órbitas, la esperanza de la garganta de los niños árabes…

Miles de jóvenes de este país se dejan adormecer con tanto estímulo de la sangría de armas que se inyecta en cada corazón arrebatado de juventud. La sociedad, en medio de esa vorágine de violencia de mentirita en las pantallas, pasa pronto desde el hechizo de la proyección de 10 metros de ancho, a un desquiciado que se levanta en el teatro de Aurora en Colorado, grita contra el Gobierno de Estados Unidos, tira una granada de humo, saca una metralleta militar AR-15 con cargador enorme y eterno de balas calibre .223, y comienza un abanico de muerte que exalta las almas de cada uno de los asistentes, que antes de ver salir a Batman huyendo de una orgía de balas de Hollywood que buscan hacer sucumbir su heroísmo, se confunden por un segundo, espectadores que pasan de la pesadilla de utilería de la pantalla al dolor gatillante de las balas que les hacen reventar los pulmones, mientras el masacrador disfrazado de Guazón vacía uno, y luego otro, y otro cartucho en la humanidad del cine ahora con hedor a sangre inocente. Luego, viene el vacío, el sonido gutural de la sorpresa… Los medios analizan, el Presidente Obama totalmente ingenuo y totalmente impotente de fuerza política pide mayor control de armas, los republicanos culpan a los locos, mientras el aviso de Walmart que me llega sin ser solicitado en el correo y en el diario dominical me anuncian los “fusiles de asalto”, versiones civiles de bestias militares, a 200 dólares, las municiones a un precio de fracción en número de miles, los chalecos anti-balas, los binoculares con mirada nocturna, los revólveres Glock (el favorito de las masacres de Estados Unidos) a oferta rabiosamente barata, con la opción de cargadores enormes que los transforman, gracias a su capacidad automática, en una pequeña metralleta sedienta de muerte fácil bajo la chaqueta.

Estados Unidos está enfermo.

El trompeteo de trump, así con minúscula, solo viene a coronar una decadencia basada en la muerte que no tiene parangón en la historia de Estados Unidos. Más de dos millones de indocumentados deportados por Obama, récord histórico del orgullo negro demócrata, dos millones de suspiros de familiares destruidos en un segundo. Unido a eso, la campaña cercana al paroxismo moral de trump va destruyendo como un bólido algunos símbolos sagrados del “deber ser” estadounidense, que hasta los conservadores de ultra-derecha consideraban intocables. Primero, inició y financió el mito mediático que Obama era keniano,  por tanto, que no podría ser Presidente. Ante el certificado de nacimiento irrefutable que lo aseguraba estadounidense de nacimiento, trump siguió aún el trompeteo desafinado de la mentira. Luego, ofendió el ciclo menstrual de las mujeres, en la persona de la periodista Megyn Kelly, asfixiado por las preguntas profesionales que cuestionaban el gran abanico de fugas de su discurso de campaña. Pasamos luego a sus ideas delirantes sobre un muro que cierre la frontera sur para evitar la entrada de mexicanos e inmigrantes en general, como si los terroristas del 11-S no hubieran gozado de las conveniencias de cómodos pasajes aéreos y visas de estudiante al alcance de los bolsillos siempre repletos de los extremistas de Al Qaeda. Como si los campos de golf de trump, sus torres chulas, sus resorts tan kitch como su pelo de oleaje chapoteando en gel, no gozaran constantemente del trabajo barato de los inmigrantes morenos que llegan a USA bajo la premisa, ¡oh gran ironía!, de estar simplemente usando la libertad de flujo laboral que las normas capitalistas se supone defienden… El trompeteo desafinado de trump recientemente ha ofendido a las personas con discapacidad física, ha agraviado a los veteranos de guerra (se echó al pecho al mítico senador de su propio Partido Republicano John McCain, héroe militar que sobrevivió herido a campos de concentración en Vietnam, y que casi llega a la Presidencia de EEUU), despreció a los refugiados sirios, ofendió a los negros de USA adjudicándoles fantásticas cifras de homicidios contra los blancos… El trompeteo de trump ha logrado ofender en unos pocos meses de campaña el alma de casi todas las minorías y mayorías de este país…

La verdadera crisis moral made in USA no es trump y sus trompadas a lo loco fascista. El verdadero clamor de las conciencias surge de ese 30% ó 40% de los republicanos de las primarias, y del más de 40 por ciento de intención de voto también a nivel nacional que desean elegir a trump como Presidente.

Pero lo que rebasó el vaso de los republicanos conservadores, se supone su séquito cómplice, fue su más reciente exabrupto: cerrar las fronteras para los musulmanes que quieran entrar a Estados Unidos. Por un minuto de magia política que difícilmente podremos volver a ver, pudimos apreciar a líderes de la derecha estadounidense, a líderes de los países aliados conservadores de Estados Unidos, a líderes árabes aliados de este país, repudiar con asco un quiebre tan descarado a la esencia de este país. Imperio militarista y todo, USA no acepta, por lo menos en el papel, las discriminaciones de ningún tipo basado en raza, religión, clase social, origen nacional y más recientemente, género. El ultra-republicano Paul Ryan (quien acompañó a Romney en su aventura millonaria presidencial), actual presidente de la Cámara de Representantes (diputados), repudió de una forma sorpresivamente intensa la posición de trump sobre el bloqueo a los musulmanes. Lo mismo Cameron en Inglaterra, lo mismo los líderes de Escocia, origen familiar de trump, país que le quitó inmediatamente su título de “embajador de negocios” (la madre de trump, ¡oh nueva ironía del destino!, ¡llegó de emigrante a Estados Unidos desde la isla escocesa de Lewis!). En Arabia Saudita están sacando bajo grandes trompetadas el nombre de trump de sus instalaciones de golf y condominios de lujo, so temor de quedarse sin compradores…

La verdadera crisis moral made in USA no es trump y sus trompadas a lo loco fascista. La historia nos muestra que las sociedades muchas veces generan engendros monstruosos, pero cuyo único pecado original es, aparte de existir, ser apoyados (he ahí el castigo), por las masas. El verdadero clamor de las conciencias surge de ese 30% ó 40% de los republicanos de las primarias, y del más de 40 por ciento de intención de voto también a nivel nacional que desean elegir a trump como Presidente. Frente al descalabro ético y moral, y el grosero desprecio por el prójimo y por los derechos constitucionales de ciudadanos y no ciudadanos de este país, esos porcentajes de estadounidenses aún guardan en el secreto de las encuestas su voluntad incomprensible de apoyo al magnate de pelo al viento permanente.

La crisis moral made in USA hermana a trump y la insensibilidad social que emana tras cada masacre a manos de civiles, donde los republicanos y los desalmados lobistas de la poderosa NRA, la Asociación Nacional del Rifle ¡sugieren armar incluso más a los ciudadanos para parar la violencia! Ninguna de las grandes masacres de estos años, ni Virginia Tech y sus decenas de muertos, ni la escuelita Sandy Hook en Connecticut y la veintena de niñitas y niñitos reventados a fusil militar, ni las víctimas de San Bernardino en California, ni las del teatro de Aurora en Colorado fueron detenidos por el uso de armas en manos civiles. En todos ellos el perpetrador se entregó, se suicidó o fue neutralizado (tarde) por la fuerza policial. En casi todos los casos, fueron enfermos mentales que pudieron comprar armas sin problemas, o asesinos resueltos que se transformaron en dioses de la muerte con unos cuantos dólares y una visita al supermercado… Para “remediar” la crisis, el presidente de la Universidad Liberty, Jerry Falwell, no encontró otra forma de enfrentar el tema que sugerir a sus alumnos adquirir cada uno un arma para enfrentar la violencia… Es lo que desea la Asociación Nacional del Rifle: hacer crecer el miedo, hacer crecer el terror, hacer crecer el odio entre los ciudadanos, y vender más armas al ritmo de la histeria colectiva, hasta que las balas salten de emoción en las cuentas de los fabricantes del mercado de revólveres más grande del planeta…

Pero al mismo tiempo, los sospechosos de terrorismo que no pueden volar en los aviones de Estados Unidos, sí pueden comprar armas, hasta de corte militar, en la tienda de la esquina. Los enfermos mentales, los locos del alma, los enojados con la conspiración de turno (del gobierno, de la iglesia, de los abortistas, de los negros, de los judíos, de los musulmanes) pueden ungir sagradamente sus demonios internos y liberarlos con miles de balas compradas con impunidad en el mercado capitalista más grande y liberal del planeta…

¡Oh, Walt Whitman, estimado poeta obrero! ¡Cuánta falta nos haces con tu voz profundamente ética tan estadounidense, tan de la tierra! ¿Cómo enfrentaría el trompeteo mental y moral de trump a tus versos sagrados? ¡Qué lejos se imagina uno a trump de tu canto, vate del pueblo! Me encantaría observar el rostro de trump enfrentado a uno de tus versos: “Por sobre la matanza se elevó profética una voz / “No estés descorazonado, el cariño ya resolverá los problemas de la libertad” / Aquellos que se amen unos a otros, serán invencibles: harán victoriosa a Columbia”, es decir, al Estados Unidos noble de tus sueños, estimado Whitman. Nuestro trump seguramente miraría burlón el texto, elevaría la mirada confundido a nosotros, los interlocutores. Sonreiría con esa mueca de labios de medio lado con los ojos un poco cerrados, las cejas un poco dobladas de ironía. Simplemente se encogería de hombros, agarraría nuevamente el micrófono a su lado, se arreglaría el saco, respiraría hondo frente a la muchedumbre de campaña, y lanzaría rabioso su perorata de hombre blanco contra el mundo al que lo llama, infame, el destino. El eterno trompeteo hacia el vacío…

Comentarios del artículo: El trompeteo desafinado de trump… - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 14/04/2015

Eduardo Galeano, sembrador eterno de hombres y mujeres

Un encuentro con el uruguayo en la Arcis es parte de esta crónica del periodista Patricio Zamorano, donde agradece la figura del autor de “Las venas abiertas de América Latina”, esa gran metáfora llena de vida que conocimos en versión pirata en el Santiago reprimido de la dictadura.

¿A qué edad habrá sido? Creo que 14 ó 15 años, esos libros que se venden en el océano de cemento oculto tras las miradas policiales en el Paseo Ahumada de un Santiago reprimido y dictatorial de los ochenta. Imprenta de tercera mano, papel cebolla, portada pintada a mano por mano proletaria. “Las venas abiertas de América Latina”, en edición bien pirateada, como corresponde al bolsillo de un impúber del cuerpo pero a punto de reventar de rebeldía en el alma y la mente, que penetró en la América morena que nos pintó Galeano a sus 31 años, sembrando descubrimiento, sembrando convicción, sembrando rabia, y con todo eso procesado en el alma ahora más latinoamericana que nunca (buscando explotar en acción y compromiso), se convirtió finalmente en esperanza. Es decir, en vida.

¡Ay Eduardo, qué falta nos hiciste antes de que adquirieras el compromiso enorme de pintar en unas centenas de páginas el hechizo de nuestra historia, un espejo que nos dio claridad desde la conquista de nuestros pueblos originarios hasta la explotación, a manos de los nuevos imperios, de las riquezas milenarias que costó tan poco extenuar salvajemente! ¡Y qué falta nos harás ahora, con tu poesía, tus crónicas, tu palabra siempre bella y urgente al mismo tiempo! Pero la palabra es eterna, estimado Eduardo. Tu palabra.

¿Cuántos latinoamericanos pasaron por tu voz, Galeano, en tu eterno viaje declamatorio en cuanta esquina se detuvo para escucharte? A mí me tocó en una comprometida Universidad Arcis en el Santiago iniciando la transición post-tiránica, patio central del campus, repleto de jóvenes estudiantes de toda la ciudad, principios de los noventa. Recuerdo haberme puesto de pie cuando correspondió avergonzarte con nuestras preguntas apenas púberes. Primero, mi insolencia típica, pachorra bromista de niño malcriado, declarando mi sorpresa sobre tu carencia capilar y canosa (risa explosiva de ti, Eduardo, con tu paciencia de maestro ante la brutalidad adolescente), y luego preguntándote emocionado, ¿qué eres Galeano? Pues de tus “venas abiertas” te habías olvidado por una hora maravillosa, prestándonos tu voz uruguaya tan uruguaya en tus poemas de sal, piel e indigenismo, de compromiso, ternura y sorpresa. ¿Quién eres Eduardo?, te pregunté directamente: ¿Poeta, cronista, cuentista, declamador? Te gustó la pregunta, te expandiste en los vericuetos de tu “yo” profundo por media hora (te disculpaste, recuerdo, por hacer un respiro largo en el camino y explayarte), y te definiste claramente: poeta.

Cartel Eduardo Galeano Arcis_P Zamorano 350x486px¡Poeta, Eduardo!

Por eso tus “venas abiertas” no tienen por qué tener la fineza de los tratados académicos, o las arbitrariedades de las estadísticas frías de los econometristas tecnófilos, pues toda tu escritura, partiendo por ese libro revelador e inspirador, es una gran metáfora llena de vida y de verdades de la historia del hombre latinoamericano, una gran denuncia que le dio nombre a lo que sentíamos sin siquiera imaginarlo, a lo que sospechábamos por sobre la cloacas abiertas de nuestros barrios, tras la sequedad de nuestras calles polvorientas, tras el puño apretado que crispa el hambre y la frustración de la pobreza.

Le dio sentido a la marginalidad que nos rodeaba a millones, definió el subdesarrollo de nuestros padres, abuelos y ancestros, no como un paso al desarrollo ilusorio de los países del norte, sino que justamente como consecuencia nefasta de ese desarrollo de Europa y Estados Unidos, el llamado “primer mundo”. Ya veinte años después encontraría en la catedral “sacrosanta” de la academia la definición precisa al mundo que te rodeaba en esa época de escritura de tus “venas”, la “Teoría de la Dependencia”, la que, sin saberlo, ayudaste a difundir no a través de la clave del intelecto elitista, sino simplemente, con la clave de iluminado del pueblo, simple, como la harina. Así, construiste 500 años de historia como orfebre enamorado de su arcilla, como una gran parábola que le puso nombre a la miseria que nos llegó con la conquista, que nos chupó la riqueza de la tierra para enriquecer a otros lejanos en sus palacios europeos, primero, para luego crear los cimientos a imperios sucesivos que desde sus metrópolis extendieron sus tentáculos hacia cada rincón de nosotros,  las colonias rebosantes de riquezas. Tras la debacle, atrás quedó el vacío, los indígenas mutilados, la tierra agotada, el llanto de los niños.

De conciencia de clase, pasamos a conciencia histórica, nos ubicó en un tiempo simbólico donde cabía el heroísmo, la esperanza y las convicciones con olor a madera y machete. Tu obra, querido Eduardo, a pesar de tu revisionismo reciente, honesto y autocrítico (una norma moral que nunca te abandonó), nos abrió el corazón, la mente y la voz, en una combinación explosiva que dio origen a nueva vida, nuevas sendas que se hacen eternas en el despertar constante tras la utopía, a pesar de las torturas, del capitalismo aberrante, las dictaduras y su infamia hasta ahora finita y fracasada.

Una nueva vida has sembrado en cada joven y anciano que se ha hinchado de idealismo tras leer tu obra, tus “venas abiertas”, tu poesía y tus crónicas iluminadas. Muchas gracias, Eduardo Galeano, sembrador incansable de hombres y mujeres sensibles en el vasto horizonte de futuro de nuestra América morena.

Comentarios del artículo: Eduardo Galeano, sembrador eterno de hombres y mujeres - Publicado: a las 12:15 pm

Etiquetas: , , , , » Publicado: 31/12/2014

Noticia del año 2014: El comienzo del fin del embargo

El anuncio histórico de la Casa Blanca el 17 de diciembre viene a reconocer la normalidad de Cuba frente al planeta. Pero además Obama le habló al pueblo estadounidense, que en su mayoría considera al embargo como una política fracasada.

Pocos saben que los estadounidenses de la llamada “Sección de Intereses” de La Habana enfrentan un doble aro de restricciones provocadas por su propio país. Primero, les estaría vedado poder viajar a Cuba de no ser por su calidad de diplomáticos estadounidenses. Con ese tema ya resuelto, caen en otro perímetro de prohibición: no pueden abandonar el casco urbano de la capital cubana sin autorización del Gobierno de la isla. Es decir, el paraíso bellísimo de Varadero está a varias horas de peticiones justificadas de esos funcionarios y el criterio del Gobierno de Cuba. ¿Qué otra justificación puede haber sino simplemente rogar por un fin de semana de regocijo de la vida en las olas de Varadero? Dejar a esos funcionarios con el castigo de la ausencia de arenas blancas y el disfrute de la compañía siempre bienvenida de la cubanía y sus cubanos refleja, sin embargo, la añosa ley de reciprocidad que gobierna los gestos políticos diplomáticos: todo comenzó con la orden un tanto no placentera ni elegante del Presidente Bush (el hijo, aunque adjudicárselo al padre es un poco lo mismo) de no permitir a los diplomáticos cubanos de la Sección de Intereses de Washington DC traspasar el límite geográfico que marca la carretera 495, un aro concreto, cual muro berlinés en plena capital de Estados Unidos, que circunvala más o menos el Distrito de Columbia. Claro que no es lo mismo perderse las aguas tibias del Caribe cubano que las aguas frías de la Bahía de Chesapeake…

Este hecho, de juego de restricciones mutuas, que quedarán pronto quizás para la historia como parte de un anecdotario curioso o ridículo de pueblos a solo 90 millas de vuelo de mirada, representa el estado de relaciones sui generis entre la potencia del norte y la isla revolucionaria. Lo fundamental: el anuncio histórico del Presidente Obama este reciente 17 de diciembre marca en rigor no un cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba, sino más bien el reconocimiento obligado de parte de Washington de las circunstancias reales de la situación de esas relaciones. Lo más importante, viene a reconocer la normalidad de Cuba frente al planeta, solo negada a ser vista por Washington debido a las anteojeras ideológicas del anticastrismo acérrimo de los pasillos políticos de DC y Florida, cada vez más aislados en su posición contra la integración.

Reconocer lo ya existente

Por ejemplo, está el tema del anuncio del Presidente Obama sobre la reanudación de relaciones diplomáticas. Pero hay que aclarar que siempre han existido representaciones diplomáticas en La Habana y Washington, con sus respectivas edificaciones, enormes. Aunque, claro, el sinsabor y sinsentido de la guerra fría las hizo llamarse “secciones de intereses” y no “embajadas”, simulando estar bajo el protectorado de Suiza. Pero ambas representaciones, sus inmuebles y personal, están ubicados en el respeto geográfico que marca la diplomacia, es decir, gozan de inviolabilidad y son un rezago de soberanía en sus respectivos países, como es el caso de todas las embajadas del mundo. Ambas embajadas (es decir, “secciones de intereses”), pertenecen a sus respectivos países, no a Suiza, como mucha gente cree. Ambas naciones han estado conviviendo de esa forma eufemística “sin relaciones diplomáticas”, nombrando embajadores (que no se llaman embajadores en el papel frío), realizando trámites consulares cotidianos (sí, se llaman “consulados”), cobrando en dólares o en pesos cubanos a los respectivos nacionales de uno u otro país, emitiendo visas de viaje de todo tipo, y un largo etcétera de cotidianeidad. Es decir, gerenciando de forma más o menos expedita todo lo que implica una frontera compartida (en este caso, marítima y aérea, a un paso de distancia entre ambas costas). El anuncio de Obama de “iniciar conversaciones para reanudar las relaciones diplomáticas y establecer embajadas mutuas” es, en ese sentido, simplemente el anuncio público de una dinámica de facto que ha matizado por décadas las relaciones entre ambos países.

El anuncio de Obama de “iniciar conversaciones para reanudar las relaciones diplomáticas y establecer embajadas mutuas” es, en ese sentido, simplemente el anuncio público de una dinámica de facto que ha matizado por décadas las relaciones entre ambos países.

Obama también anunció la eliminación de Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo. En este punto no hay casi nada que comentar, pues la integración a esa lista de forma unilateral de parte de Estados Unidos es un completo absurdo político, con un criterio puramente ideológico. Ya lo sabe el propio Gobierno de Estados Unidos, que puso al Iraq de Sadam Hussein en la lista en los setenta, para sacarlo luego en los ochenta cuando el mismo Iraq fue útil contra la revolución iraní. O cuando puso a la Libia de Kadafi en la lista para sacarla posteriormente bajo el Gobierno de Bush cuando se convirtió en “aliado” de Estados Unidos. Asimismo, Obama ha ampliado los viajes de cubano-estadounidenses a la isla, y estrechó la mano de uno de los pocos presidentes a nivel mundial que estuvieron invitados al funeral de Mandela: Raúl Castro. Cuesta pensar que Obama quiera ampliar los viajes de cubano-estadounidenses a una isla “que apoya el terrorismo”, o que la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, sea transferida desde el derechista Piñera a Raúl Castro, Presidente de Cuba, “país que apoya el terrorismo” según Estados Unidos. O que EEUU apoye las históricas conversaciones de paz entre Colombia y las FARC en suelo cubano, que sirve de anfitrión y veedor del proceso de reconciliación junto a Noruega, Chile y Venezuela. Incluir a Cuba en esa lista unilateral que confecciona Estados Unidos era claramente una aberración de diplomacia internacional que Obama simplemente cumple con resolver definitivamente.

Obama le habló al pueblo estadounidense

Otro factor para el análisis: Obama pareció en su discurso marcar una nueva apertura de Cuba hacia el mundo. Pero esto es solo ilusorio, el embargo ha sido condenado de forma casi unánime por todo el planeta (solo el propio EEUU e Israel votaron a favor este 2014, es decir, 2 votos contra 188 países en contra) y Cuba ha mantenido relaciones normales, comerciales, turísticas, deportivas, médicas, políticas, de forma normal con el orbe, excepto en lo concerniente a los efectos del embargo contra empresas que tienen intereses estadounidenses.

En ese sentido, el discurso del Presidente de EEUU debe entenderse como un discurso interno, dirigido a la sociedad estadounidense. En varios pasajes le habló directamente al anticastrismo, y de forma más amplia, al pueblo estadounidense. O más exactamente a un tercio de la población. En efecto, según un gran abanico de sondeos, aproximadamente 3 de 4 estadounidenses considera el embargo ineficiente y una política fracasada, y una cifra similar está de acuerdo con iniciar relaciones diplomáticas formales con la isla. Incluso en Florida, bastión fundamental del anticastrismo, donde se ha refugiado con completa impunidad el connotado terrorista internacional Luis Posada Carriles, hay una clara división generacional y de posiciones respecto al embargo y la política general de EEUU hacia Cuba. La Universidad Internacional de Florida ha hecho varias investigaciones respecto a este tema, y la conclusión es clara: pese a que el porcentaje de cubanos que salieron de Cuba como efecto directo del triunfo revolucionario de 1959 aún mantiene sus posiciones inclaudicables, las nuevas generaciones de forma mayoritaria están de acuerdo con cambiar la política hacia la isla. En 1991, un 87% de los cubano-estadounidenses de Miami-Dade apoyaba el embargo. En 1997, ese respaldo bajó al 78%. Luego, en 2004 a 66%. En 2011, ya iba en 56% y este 2014 llegó por primera vez por debajo de la cifra de apoyo. Es decir, 48% apoya el embargo, 52% lo rechaza.

Asimismo, como claramente mostró la prensa, ante el anuncio de apertura de Obama, un pequeño grupo de cubanos de mayor edad se reunió en el restaurante Versailles, antiguo enclave de protestas multitudinarias, para expresar su desazón con las medidas. Claramente, Obama simplemente ha representado la realidad concreta del cambio de opinión de los estadounidenses en este tema.

Cuba, a la Cumbre de las Américas

Cuba está integrada al mundo. Como lo señaló el propio Obama, colocándose el parche antes de la herida, Cuba y Estados Unidos se sentarán en la mesa continental de presidentes en la Cumbre de las Américas en Panamá en 2015. El país anfitrión recibió presiones de todo tipo para retirar la invitación a la isla. Pero desde antes de que la OEA en 2009 cancelara la suspensión que sufrió Cuba desde 1962 en esa organización, la isla ha participado activamente en todas las instancias de integración latinoamericana creadas a partir del bolivarianismo venezolano, incluido el Grupo de Río, UNASUR, y ahora la más consolidada CELAC, en la que el Presidente Raúl Castro ocupó recientemente la Presidencia como señalamos con anterioridad.

EEUU se ha visto obligado a reconocer esa integración plena, y a escuchar a decenas de asesores “latinoamericanistas” que insistían en que la mejor forma de acercarse al continente luego de varios años de desinterés por reforzar lazos, era dar gestos concretos de eliminación del embargo. De ahí la gran celebración que se dio a la medida en boca de todos los Gobiernos latinoamericanos, la ONU, el Vaticano y otras organizaciones relevantes.

Cuba nunca ha dejado de pertenecer al alma e ideario latinoamericano, pese al embargo. Lo mismo ocurre con Puerto Rico, que pese a su carácter de protectorado de Estados Unidos, nunca ha dejado de ser parte de la familia latinoamericana cuando se le mira desde el sur. En ese sentido, EEUU se ha visto obligado a reconocer esa integración plena, y a escuchar a decenas de asesores “latinoamericanistas” que insistían en que la mejor forma de acercarse al continente luego de varios años de desinterés por reforzar lazos, era dar gestos concretos de eliminación del embargo. De ahí la gran celebración que se dio a la medida en boca de todos los Gobiernos latinoamericanos, la ONU, el Vaticano y otras organizaciones relevantes.

Fin del embargo: el interés comercial

La neutralización a través de medidas ejecutivas del embargo también refleja la presión que en EEUU ejerce hace años la clase financiera, bancaria, petrolera, agropecuaria y de servicios contra el Gobierno estadounidense. La Cámara de Comercio ha organizado visitas a la isla, como también el Consejo de las Américas (Council of the Americas), que representa los intereses de cientos de empresas de todo el continente, organización con sede central en Estados Unidos.

El Council of the Americas fue quien organizó hace pocos meses la firma de una carta pública de decenas de personalidades políticas, de derecha y progresistas, contra el embargo, y ha escrito varios artículos contra el bloqueo estadounidense a la isla. Por supuesto, es obvio que las empresas estadounidenses no apoyan terminar el embargo necesariamente para aliviar el efecto nefasto en el pueblo cubano o enmarcarse dentro de la justicia del derecho internacional, sino en el más puro interés comercial. Muchas empresas estadounidenses no entienden por qué el Gobierno que lucha por la “libertad” en todas sus formas, incluso a través de la acción militar en terceras naciones, no deja que sus inversiones sean libres de traspasar unas pocas millas del Mar Caribe.

Cuba y sus reformas económicas profundas

La pregunta clave antes del anuncio de Obama fue la siguiente: ¿qué da más ventaja política para quienes desean cambios políticos en Cuba? La balanza a favor del embargo para estos fines, tuvo siempre una fuerza mayor hasta que, ya consabidas hace años la ineficacia de esas medidas, surgen ahora a raíz del proceso de apertura económica de la isla. Esa oportunidad, que no había existido en el pasado, provocó una avalancha de análisis en las unidades internas del Gobierno, los think tanks y el Congreso, aunque en público la administración de Obama continuó calificando las profundas reformas como “insuficientes”. Sin embargo, en los pasillos de Washington uno podía escuchar directamente a quienes tuvieran contacto directo con la Presidencia reconocer que el embargo ya no tenía ningún sentido. Luego vino Hillary Clinton a revelar en su autobiografía su recomendación directa a Obama sobre el fin del embargo, saliendo ya de su puesto de canciller.

En ese sentido, suavizar el embargo tiene un doble filo: permite reforzar y acelerar los cambios económicos en la isla para a) potenciar el área de iniciativa privada e inversión extranjera que viene implementando el liderazgo de Raúl Castro desde noviembre de 2010 cuando dio a conocer su “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social” y b) al mismo tiempo deja expuesta a la isla a la influencia desbordante que puede tener la economía capitalista más grande del planeta, a vuelo de pájaro de cientos de miles de contenedores llenos de manufacturas, cientos de miles de turistas estadounidenses, cientos de millones de dólares.

Por ello, durante la primera etapa de reformas decididas en Cuba para agilizar la economía y aumentar el papel de la iniciativa privada para los cubanos que viven en la isla, el embargo fue muy funcional al crear una barrera a la influencia desequilibrante que puede implicar Estados Unidos en la economía interna. En ese sentido, el timing es perfecto para Cuba: considerando que las medidas por decreto para suavizar el embargo tomarán incluso más meses, y la eliminación por acción legislativa seguramente años (Obama enfrenta un Congreso hostil controlado completamente por el Partido Republicano), el país podrá aún mantener control de las reformas a un paso más moderado que permita ir haciendo ajustes que no provoquen externalidades indeseables. Entre ellos una diferencia abismante del ingreso entre los cubanos, distorsiones en el proceso de cambio gradual a una moneda única (en este momento, existen dos monedas paralelas con distinto poder de compra), inflación por una hipotética invasión de dólares ante la aún baja oferta de productos manufacturados, la “invasión” instantánea de cientos de miles de turistas estadounidenses ansiosos de visitar la “exótica Cuba revolucionaria” y disfrutar playas, ron y habanos, etc. Por consiguiente, los republicanos anti-castristas y su embargo le han hecho en rigor un favor a las reformas económicas cubanas, al crear un manto protector que bloqueó a sí mismo a Estados Unidos y su influencia potencialmente desbordante en el ritmo de esos cambios en los últimos cuatro años.

La presión, sin embargo, existe. La Habana bulle de actividad, los negocios privados de pequeña y mediana empresa se multiplican, los cubano-estadounidenses hacen fila en el aeropuerto de Miami con sus carros cargados de electrodomésticos día a día para transportarlos a Cuba, las remesas en dólares llegan a cientos de miles de cubanos cada mes. La gran cubanía (los periodistas, los intelectuales, los artistas, las enfermeras y doctores, los estudiantes y los viejos funcionarios, el pueblo todo) celebra las reformas, e incluso las querrían a un ritmo aún más acelerado. Pero es una presión interna, de cubano a cubano, no inyectada a presión desde Estados Unidos. El desafío principal para Cuba, no cabe duda, es cómo generar un mercado más dinámico interno que permita extraer parte del peso subsidiario que soporta el Estado y traspasarlo al sector privado, abrirse más a la inversión extranjera, e incluso permitir la operación comercial de compañías estadounidenses, como han anunciado las medidas de apertura de Obama: pero todo esto, sin afectar las bases morales y políticas de la Revolución Cubana. De especial preocupación son los 3 pilares fundamentales que han mantenido inquebrantable el contrato social entre el pueblo cubano y los líderes históricos de la revolución: el sistema de salud, el sistema educativo (ambos gratuitos y universales), y la soberanía política, moral y geopolítica de Cuba frente a Estados Unidos. El cómo mantener este equilibrio de fuerzas en esta coyuntura histórica pondrá a prueba a Cuba y sus líderes, nuevos y veteranos, en los próximos años. Si estas reformas económicas repercuten en reformas políticas, no cabe duda que será una decisión que emane de la propia institucionalidad y pueblo cubanos, no desde la presión de Estados Unidos.

Libertad para los Cinco de Cuba y Alan Gross

No hay que olvidar, en toda esta historia, un factor humano importantísimo. Comenzar el fin de la guerra fría (a 20 años de la caída del Muro de Berlín ya esa afirmación es increíblemente extemporánea), los anuncios conjuntos entre Obama y el presidente Raúl Castro dejan un gusto amable dentro del cinismo que puede caracterizar a las relaciones políticas entre países. Los presidentes acordaron intercambiar prisioneros, liberando Estados Unidos a los agentes cubanos Gerardo Hernández (condenado a dos cadenas perpetuas), a Antonio Guerrero, sentenciado a 22 años de reclusión, y Ramón Labañino Salazar, a 30 años. Ellos se unieron en Cuba a los ya liberados René González y Fernando González, que ya habían cumplido sus condenas. A su vez, Cuba otorgó la libertad al agente de USAID Alan Gross, condenado a 15 años por trabajo encubierto de esa agencia estadounidense en la isla, y a otro espía estadounidense, cuya identidad sería la de Rolando Sarraff Trujillo, según varias informaciones de prensa.

Pese a estos gestos de buena voluntad, el proceso no será fácil. El alcalde de Miami ya anunció que se negará a abrir un consulado cubano en esa ciudad, donde vive una gran parte de los 2 millones de cubanos que residen en Estados Unidos. Además, los republicanos más conservadores del Congreso, entre ellos el derechista Marco Rubio, amenazan con no financiar la embajada anunciada por Obama en La Habana, o a mantener congelado el nombramiento del futuro embajador. Todas estas medidas serán, sin embargo, solo un gesto político que no logrará frenar lo ya desencadenado a ambos lados de la frontera marítima tras los discursos de Obama y Castro. No hay duda que un gran porcentaje de la cubanía, la castrista y anticastrista, tanto en la isla como en Florida, celebraron con una gran emoción la reanudación de las relaciones diplomáticas y las medidas contra el embargo anunciadas por Obama. En ese sentido, el futuro disfrute libre y caribeño en Varadero de los funcionarios estadounidenses desde su enclave en pleno malecón de La Habana será un pequeño detalle, aunque placentero, en esta larga historia de sinsentidos de pueblos vecinos, unidos (y ya no separados), por solo 90 millas de transparente océano…

Comentarios del artículo: Noticia del año 2014: El comienzo del fin del embargo - Publicado: a las 9:25 am

» Publicado: 09/05/2014

A detener las deportaciones, Mister Obama

El hombre blanco, ya envejecido por la historia, endurecido por convicciones que sostienen su pequeño mundo de juguete, tiene miedo del hombre moreno. Pero el mundo es ancho y ajeno, y no este universo finito amparado en mitos bíblicos y constitucionales.

El planeta se escucha en las grandes planicies de Kentucky, las curvas planas por el hastío de Iowa, el mar ocre de trigo y sweet corn de Nebraska, como un rumor diluido. Un tono monocorde que apenas se percibe tras el horizonte manchado de luces, algo así como la materia de la que están hechos los sueños.

El estadounidense de estas tierras lo confunde con el tronar del tornado indolente que empala la tierra endurecida cada temporada de verano, lo percibe oculto tras las cortinas desconfiadas frente al resto del mundo conocido de su rancho, de su yo protegido. Los ruidos de esa experiencia cercana, del caudal cotidiano de estímulos, cubren el gran espectro de las vidas más allá de lo obvio.

El mundo para el hombre blanco de estas tierras norteamericanas tiene el sabor conocido de lo materno, la disciplina autoritaria de lo paterno, los dolores normales de la vida y sus certezas. Pero a veces le llega a los oídos un espasmo sutil del planeta, de todo ese mundo vacilante diluido en un imaginario lleno de ruidos incoherentes, repelentes a vuelo de mirada.

El mundo es, en estas comarcas, calmo en su ritmo de ciclos certeros. Las estaciones son definidas como las reglas claras de la certidumbre: el verano no puede escapar de ser verano, la nieve es decretada por las convicciones del uso y la costumbre. El invierno es el infierno a nivel de la tierra, la pausa oscura que encierra las sonrisas y la leña en el mismo sótano humedecido por las tinieblas. Así ha sido desde siempre, desde los primeros pioneros, así lo hicieron los antepasados en Irlanda y Escocia, desde Gales a los grandes pastizales prusianos. El mundo para el hombre blanco de estas tierras norteamericanas tiene el sabor conocido de lo materno, la disciplina autoritaria de lo paterno, los dolores normales de la vida y sus certezas.

Pero a veces le llega a los oídos un espasmo sutil del planeta, de todo ese mundo vacilante diluido en un imaginario lleno de ruidos incoherentes, repelentes a vuelo de mirada. El murmullo rompe su monotonía cristiana, en los rostros morenos de los seres que se le cruzan en pleno campo sacrificado, recogiendo a mano los frutos de la tierra, hablando en extrañas lenguas rodeados de críos silentes, cuidados por mujeres de ojos resolutos y piel morena como el cuero de las botas vaqueras. El hombre blanco de estas planicies encoge los hombros, inquieto por sus pensamientos impuros cuando intuye tras los rostros obreros oscuros otras latitudes, otros grupos de luchadores de la tierra, otros olores a campo en pleno trabajo. Le inquieta soñar con aquellos mundos desconocidos, le inquieta sentir que los forasteros que se expresan con dificultad en la lengua concreta de estas planicies han, en rigor, atravesado muchas más tierras, fronteras y diversidad de imágenes que en toda su vida de farmer bajo su sombrero de caza, bajos los techos de sus bungalows y sus sueños de clase media empobrecida.

Han pasado frente a esos ojos morenos muchos otros paisajes del planeta, aquel mundo tan lejos de su imaginación en esta nación ancha y vasta que es en sí misma un arca demasiado cruel con el alma, pues genera la ilusión de infinitud, a pesar de también casi flotar entre dos océanos que la amenazan a cada segundo.

Intuye también a estos seres más pequeños como, en el fondo, más fuertes que mil toros en celo.

Eso le incomoda.

Los puede imaginar, en un ejercicio mental de debilidad, cruzando desiertos de mil millas sin más protección que un sorbo de agua y una desesperada convicción. Viajando a pie de día y de noche, contratando vehículos colectivos con rufianes acostumbrados a tratar ganado humano, cruzando cercas de púas, atravesando ríos gélidos, con coraje e indolente porfía. Los sabe, en el fondo, superiores a él: jamás él podría optar por semejante travesía. Jamás podría imaginarse dejar el mar ocre de su infancia y sus años lentos envejeciendo, su esposa tibia y su prole amada hasta lo indolente, tomando un día un par de fotografías arrugadas, los ahorros de toda una vida, y comenzar con la fortaleza huidiza de sus piernas un viaje hacia el sur, hacia donde parece diluirse la patria y todo aquello que siempre ha dado por certero: un cartero motorizado que saluda cada mañana, los domingos en el coro de la iglesia, la fiesta de recolección de fondos para la estación de bomberos del condado, unas horas de tiro a escopetazos con los amigos y cerveza barata. Los niños golpeando la puerta enmarcada en chucherías de Halloween, el olor de la pólvora la noche del 4 de julio, la mano derecha en el pecho explosivo de patriotismo antes de comenzar el partido de béisbol de sus nietos preferidos.

El hombre blanco, ya envejecido por la historia, endurecido por convicciones que sostienen su pequeño mundo de juguete, tendrá miedo, de su pequeñez humana al lado de este fellow que le recuerda que el mundo es ancho y ajeno, que fluye en direcciones más allá de las montañas más alejadas que puede imaginar, aquellas que alguna vez en el sutil bramido de su adolescencia rural soñaba escalar y traspasar en sus fantasías de niño oprimido por las costumbres de la comunidad que buscaba en el fondo protegerlo de las incertidumbres

Ningún gesto de admiración, en todo caso, llegará a los oídos de los viajantes, que sin embargo luchan por romper las ataduras del idioma materno, transmutar con el mismo poder risueño los “híjole”, los “puchica” y los “cabal”, traspasar la distancia que es por tantos meses una herida punzante para quien está acostumbrado a la frase acogedora al recién llegado, la broma picante endulzada con vino duro en la garganta, el trato del compadre y la comadre que queda enterrado bajo tanta tormenta de nieve, demonio blanco que cubre los sembradíos y con ello el sustento para la prole.

El hombre moreno asustará al hombre blanco de Nebraska, enorme como un oso escocés, una mañana fría de enero cuando su camioneta made in USA esté averiada en medio de la escarcha y la nieve, y se bajará el hombrecillo con sus ojos medio-mexicanos o medio-salvadoreños en silencio tras saludarlo con un gesto tímido de cortesía, y sacará de su vieja troka una caja generosa de herramientas, se meterá debajo del eje delantero a revisar los solenoides, golpeará, manipulará, hará sonar fuerte la respiración, y tras unos minutos de rumores, hará un gesto con la mano y la garganta, turn it on, mister!, y este granjero grueso y regordete de bigote anglo escuchará en una explosión de júbilo el renacer del motor y verá, en una exhalación morena, al pequeño vecino emerger de debajo de su Ford fiel por los años, y despedirse apenas avergonzado de su inglés a medias, una sonrisa cómplice.

El hombre blanco, ya envejecido por la historia, endurecido por convicciones que sostienen su pequeño mundo de juguete, tendrá miedo, de su pequeñez humana al lado de este fellow que le recuerda que el mundo es ancho y ajeno, que fluye en direcciones más allá de las montañas más alejadas que puede imaginar, aquellas que alguna vez en el sutil bramido de su adolescencia rural soñaba escalar y traspasar en sus fantasías de niño oprimido por las costumbres de la comunidad que buscaba en el fondo protegerlo de las incertidumbres, crearle un planeta a su medida y a la medida de las convenciones, de los mitos bíblicos y constitucionales, de los mitos históricos y políticos, y convertirlo en ciudadano digno de estas planicies, el hombre de bien que nació, creció y morirá en su propio universo imposible de 300 millas a la redonda… Su propio universo finito.

Comentarios del artículo: A detener las deportaciones, Mister Obama - Publicado: a las 9:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 25/06/2013

Obama, frente a Obama

El ex organizador comunitario, protector de los derechos civiles de los pobres de Chicago, Barack Hussein Obama, dice a los cuatro vientos que, frente a la polémica del espionaje del gobierno de Estados Unidos a millones de usuarios de Google, Yahoo o Facebook, no se puede tener cien por ciento de seguridad y cien por ciento de privacidad. Pero quien pierde en esta ecuación retórica es la privacidad.

Sobrepasando ampliamente a su predecesor George W. Bush, Obama -premio Nobel de la Paz 2008- ha firmado de su puño y letra más de 280 órdenes de ataques de drones solo en Pakistán, órdenes que se han transformado en ejecuciones extrajudiciales y extraterritoriales de sospechosos de terrorismo, provocando la muerte de entre 1,400 y 2,600 personas, entre ellos de 400 a 800 civiles inocentes que incluyen más de 170 niños (todas cifras que dependen de las fuentes, pero nunca sabremos cuántos realmente) alcanzados por las ondas expansivas de bombas lanzadas por los aviones a control remoto. Quien pierde en esta ecuación es el derecho internacional, el derecho al debido proceso, el derecho a la vida y la soberanía de terceras naciones.

Es tan grande el escándalo, tan amplio el poder de espionaje del gobierno a sus ciudadanos, que el pueblo estadounidense aparece noqueado, confundido, sin capacidad de sacudirse de estas aberraciones que surgen de la institucionalidad.

El ex estudiante de leyes de Harvard, brillante primer editor afro-estadounidense de la revista de su facultad de derecho, avala a una Presidencia que acepta haber interceptado decenas de líneas telefónicas de los periodistas de Associated Press, sin orden judicial alguna, para identificar a las fuentes de filtraciones de denuncias contra actuaciones de la inteligencia de Estados Unidos en otras naciones. Quien pierde en esta ecuación es el derecho universal de los periodistas a proteger sus fuentes.

¿Quién es Obama? O más allá de eso, ¿quién es Obama cuando está de pie frente a frente a Obama ante el espejo de su propia historia? ¿Qué pasa por sus mentes? ¿Quién repudia a quien?  ¿Quién es el héroe, quien el traidor a sus propios principios? ¿El Obama que ha dado continuidad a la mayoría de las polémicas políticas de seguridad y militarismo de George W. Bush, o el que emocionaba en su doloroso tránsito de hijo sin padre (progenitor perdido en la Kenia de sus ilusiones frustradas) en su diario de vida pre-presidencial, publicado masivamente para conmovernos a todos, a la opinión pública que lo ungiría años después como el elegido contra la segregación política de este país? ¿Quién es Obama? O lo más importante, ¿se cuestiona a sí mismo el propio Obama?

Y la pregunta que quema: ¿cuál fue el Obama elegido en 2008? ¿Es éste que aparece sonriente y relajado con la broma sutil a flor de labios, en la última cena con los corresponsales extranjeros, mientras su administración infiltraba clandestinamente sus teléfonos?  ¿Es el Obama que duerme tranquilo cada noche cuando ya han pasado más de cinco años desde su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo, sabiendo que Naciones Unidas, grupos de defensa de derechos humanos y la Cruz Roja vienen advirtiendo sobre las prácticas de tortura que se ejercen sistemáticamente, en retenciones de más de una década sin juicio, sin derecho a la defensa confidencial? ¿Cómo Obama puede aceptar lo que Obama hace, así, sin resquemor que le quiebre el alma?

¿Qué imagen vemos en la pantalla cuando buscamos tus ojos, querido Barack, o es solo una ilusión holográfica de nuestros propios anhelos impúberes, ingenuos, demasiado éticos para el realpolitik de los orgullosos del imperio?

El actual presidente estadounidense ha deportado a más inmigrantes indocumentados que bajo George W. Bush, pero un poco antes de las elecciones concede una amnistía temporal a los hijos de esos mismos emigrantes. ¿Quién es Obama, entonces? El actual presidente estadounidense amplía las posibilidades de viaje a los cubano-estadounidenses, permite el envío libre de remesas a la isla, pero incluye nuevamente a Cuba en los países que apoyan al terrorismo. Al mismo tiempo, avala y apoya las conversaciones de paz del gobierno colombiano con las FARC, que toman lugar justamente en Cuba… Entonces, ¿quién es Obama? ¿Quién habla a través de Obama? ¿Quién sufre a través de Obama? ¿Quién ha quedado bajo esa piel morena, curtida tras años anónimos de compromiso con la humanidad pobre de barrios abandonados?

Obama es fruto de una evolución dolorosísima de lucha por los derechos civiles de los afro-estadounidenses, y él mismo luchó por años por las minorías sub-representadas de este país. Pero al mismo tiempo, ya en el poder máximo, no ha limitado en lo más mínimo todas las herramientas que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) pone en práctica sin autorización de ninguna corte para espiar las comunicaciones de los estadounidenses con ciudadanos de otros países, o cualquier grupo poblacional fuera de las fronteras. Es tan grande el escándalo, tan amplio el poder de espionaje del gobierno a sus ciudadanos, que el pueblo estadounidense aparece noqueado, confundido, sin capacidad de sacudirse de estas aberraciones que surgen de la institucionalidad.

Entonces, ¿quién es Obama? ¿El padre de familia que ve Bob Esponja con sus hijas allí en el interior tibio de la Casa Blanca, o el que ordena violar las fronteras pakistaníes para matar al monstruo de Bin Laden? ¿El que mantiene a las esposas de los Cinco de Cuba sin poder ver a sus parejas e hijos por más de una década al negarles la visa, o el que apoya al matrimonio gay y el derecho de todo ser humano de amar y comprometerse con quien escoja? ¿El que ampara al terrorista confeso de volar un avión en los setenta, Luis Posada Carriles, que vive una tranquila jubilación en Miami, o el que apeló en Arizona contra las leyes racistas anti-inmigrantes? ¿El que mantiene aún tropas de ocupación en Irak y Afganistán o el que lucha por controlar la proliferación de armas en territorio de Estados Unidos para que éstas no sigan masacrando niños? ¿El que presiona a Irán y Corea del Norte para que detengan su programa nuclear, o el que mantiene el arsenal de ojivas atómicas del país a buen resguardo, listas para el diluvio final de infamia?

¿Es el verdadero Obama el que no rechazó ni ha renunciado al enfermizamente paradójico Premio Nobel de la Paz, ¡oh, gran ironía de la historia!, o el que se paseaba por los barrios pobres de Los Ángeles y Chicago y Nueva York, soñando un mundo mejor para todos los niños que han sido abandonados o semi-abandonados por sus padres? ¿Dónde está Obama? ¿Dónde está la esperanza de lo que se podía inventar en un futuro más justo para Estados Unidos y el resto del planeta ese histórico 2008, en que un afro-estadounidense con una historia personal inspiradora para los sedientos de esperanza ejerció un acto imposible y llegó a la Presidencia de “la nación más poderosa del planeta”?

Entonces, presidente negro, hijo de keniano y juventud bella de Kansas, lee estas líneas, respóndenos con esa sonrisa ajada que se deteriora tras cada tintineo de las cámaras, con la fuerza falsa de las canas que ya pueblan tu cabeza de cansancio presidencial, dinos, ¿quién es Obama?

O mejor dicho, ¿qué ve Obama enfrentado cara a cara a su imagen?

¿Qué pasa frente a tus ojos, Obama, enfrentado a tus propios fantasmas…?

Comentarios del artículo: Obama, frente a Obama - Publicado: a las 11:49 am

Etiquetas: , , » Publicado: 23/05/2013

Lista de países que apoyan al terrorismo: ¿y por qué Cuba?

La inclusión en esa lista de países no hace más que agregar más sanciones a los ya amplios efectos del embargo y bloqueo que Estados Unidos mantiene contra la isla por más de 50 años. El tema es también un interesante ejercicio interpretativo sobre cómo lo relacionado con el “terrorismo” ha respondido en el último tiempo a los contextos geopolíticos e ideológicos del área de influencia de Estados Unidos, entre los que ha caído Cuba, espacio que la isla y la potencia del norte han cohabitado, invariablemente unidos, en una compleja historia común.

Nadie en el Departamento de Estado de Estados Unidos cree que Cuba ampara al terrorismo internacional o que realiza actos terroristas. Por lo menos, eso se desprende paradójicamente de su propio reporte que incluye a los “países que apoyan al terrorismo” y realizado por la cancillería estadounidense cada año.

La inclusión en esa lista de países no hace más que agregar más sanciones a los ya amplios efectos del embargo y bloqueo que Estados Unidos mantiene contra la isla por más de 50 años (las restricciones son similares al embargo, aunque también tienen un énfasis en la prohibición de venta de armas estadounidenses a esos países). El tema es también un interesante ejercicio interpretativo sobre cómo lo relacionado con el “terrorismo” ha respondido en el último tiempo a los contextos geopolíticos e ideológicos del área de influencia de Estados Unidos, entre los que ha caído Cuba, espacio que la isla y la potencia del norte han cohabitado, invariablemente unidos, en una compleja historia común.

El tradicional informe sobre terrorismo que el Departamento de Estado publica año a año posee una pequeña lista de “países que apoyan”  actividades terroristas. Esta lista incluye a Siria, Irán, Sudán y Cuba. El reporte iba a ser publicado a fines de abril, y fue retrasado hasta fines de mayo. No se han dado razones claras sobre ese cambio de agenda. Se especula que quizás implique cambios en la lista que podría incluir sacar a Cuba o agregar otro país, pero no se han dado señales claras al respecto.

Cuba no ha efectuado absolutamente nunca un ataque terrorista contra Estados Unidos ni ningún ataque terrorista de ninguna forma. Es cierto que apoyó hace décadas a grupos guerrilleros o fuerzas militares en América Latina y África, lo que correspondió a una época y a un contexto en que Estados Unidos, a su vez, apoyaba a los grupos paramilitares de contraataque al avance comunista en varios frentes, en el ignominioso escenario de batalla de la guerra fría.

Qué dice en lo concreto…
El contenido del más reciente informe de 2012 sobre el terrorismo y el tema de Cuba es interesante de analizar, por las inconsistencias que contiene, y la ambigüedad que en general ha tenido la política estadounidense sobre el tema. En el caso específico de Cuba, el reporte justifica en pocas líneas la inclusión del país y al mismo tiempo desacredita las razones, en sólo tres párrafos que representan unas 250 palabras entre las casi dos mil que se destinan a Irán, Sudán y Siria.

Señala básicamente dos elementos. Uno, es la presencia de ex combatientes del grupo separatista vasco ETA, sin explicar el contexto. El párrafo señala literalmente y de forma confusa, sin dar antecedentes previos que expliquen la presencia de esos individuos, que “tres miembros sospechosos de pertenecer a ETA fueron arrestados en Venezuela y deportados a Cuba en septiembre de 2011 luego de navegar desde Cuba. Uno de ellos, José Ignacio Echarte, es un fugitivo de la ley española y se cree tiene vínculos con las FARC. Informes sugirieron que el gobierno de Cuba estaba intentando distanciarse de los miembros de ETA que viven en la isla, empleando tácticas como por ejemplo no proveyéndoles servicios como documentos de viaje a algunos de ellos”.

Lo que no dice el informe, es que fue el ex presidente español Felipe González quien pidió en negociaciones con el gobierno de Cuba en los años ochenta dar asilo a algunos de estos miembros para facilitar el proceso de desarme del grupo de esa época, considerado por algunos “terroristas”, y por otros, “combatientes separatistas”. La vida de los etarras que han llegado a la isla no ha sido fácil en sus propias palabras, pues han estado en la práctica “retenidos” bajo estricto control, según los propios reclamos de los militantes que exigen se les deje en libertad de viajar a otro país. Algunos de ellos han usado incluso la palabra “cárcel” para describir su situación en la isla. Autoridades cubanas han señalado además en diversas intervenciones públicas que repudian las acciones terroristas de ETA, autoridades que incluyen al propio ex canciller cubano Felipe Pérez Roque.

Luego, en el mismo párrafo sobre ETA, el informe señala que “informaciones de prensa indicaron que el gobierno de Cuba proveyó cuidado médico y asistencia política a las FARC. No hubo indicación de que el gobierno de Cuba proveyó armas o entrenamiento paramilitar a ETA o a las FARC”. Este texto no tiene información sobre fechas de este supuesto “cuidado médico” (que Cuba aplica a todos los habitantes sin excepción) ni detalles más profundos, por lo que es imposible analizar el fondo de estas aseveraciones. Sin embargo, ratifica en el mismo párrafo que no ha habido apoyo militar alguno, ni a ETA ni a las FARC. Es decir, en los propios ejemplos expuestos arriba se debilita el mismo contenido en que se basa la inclusión de Cuba en la lista de estados que apoyan el terrorismo.

En el segundo párrafo, pequeño, señala que existen ciudadanos estadounidenses “fugitivos” en Cuba, pero no entrega nombres concretos ni mayor información. Los más recientes fugitivos en Cuba este año 2013, una madre y padre estadounidenses que secuestraron a sus propios hijos rompiendo la restricción a su custodia legal de los niños, fueron arrestados rápidamente, deportados inmediatamente y entregados a autoridades de Estados Unidos. En cualquier caso, este párrafo no explica en ningún sentido el vínculo de los fugitivos a los que se alude con el terrorismo.

El tercer párrafo, y final, describe la falta de compromiso de Cuba con el llamado “Financial Action Task Force”, o FATF, organización internacional que promueve la generación de medidas contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Luego, en el mismo párrafo, tras describir la no participación de Cuba en la organización, señala textualmente que en 2011 el país “asistió a la reunión del FATF sobre Lavado de Dinero en América del Sur como país invitado, y preparó un documento informal describiendo su sistema anti-lavado de dinero y de medidas para evitar el financiamiento terrorista”. Cabe hacer notar que sólo 34 países del planeta y dos organizaciones son miembros de FATF. En América Latina, por ejemplo, ni Chile ni Colombia, entre muchos otros, son miembros del FATF. No por eso deben caer en una lista de naciones que apoyan al terrorismo.

En estos tres párrafos no hay ninguna señal que justifique la inclusión de Cuba en la lista, por la simple razón de que no existen hechos concretos relacionados con este tema.

Las paradojas
La inclusión en la lista y la existencia del embargo y sus consecuencias generan paradojas muy curiosas. Por ejemplo, en la orden administrativa firmada por Obama bajo su primer gobierno, éste amplió el derecho de los cubano-estadounidenses de viajar a la isla con completa libertad, cuantas veces quieran y sin restricciones ulteriores (bajo Bush, ese grupo de personas solo podía viajar a la isla cada tres años). Es decir, si Cuba es un Estado que ampara al terrorismo, la actual política del gobierno de Obama crea la paradoja de que el propio presidente de Estados Unidos con su ampliación del derecho de viaje a los cubano-estadounidenses expone a cientos de miles de seres humanos a una hipotética situación de riesgo… Esto no resiste el menor análisis.

Asimismo, al Estado que ampara supuestamente al terrorismo, Cuba, el gobierno de Colombia (aliado estratégico de Estados Unidos) le pidió ser patrocinador de las históricas conversaciones de paz con las FARC, que se realizan formalmente en estos momentos en La Habana. Es decir, un supuesto Estado que apoya al terrorismo, apoya al mismo tiempo la paz entre un aliado de Estados Unidos y un grupo guerrillero. Y con el beneplácito del gobierno de EEUU, que apoya las conversaciones.

Las paradojas siguen. Cuba, el Estado que supuestamente apoya al terrorismo internacional, acaba de ser elegida presidente de la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, recibiendo el cargo continental de parte del presidente Sebastián Piñera, de Chile. Es decir, todos los países de América Latina eligieron a un Estado terrorista para liderarlos por un año. Esto (repitamos la frase), no resiste el menor análisis.

Cuba no ha efectuado absolutamente nunca un ataque terrorista contra Estados Unidos ni ningún ataque terrorista de ninguna forma. Es cierto que apoyó hace décadas a grupos guerrilleros o fuerzas militares en América Latina y África, lo que correspondió a una época y a un contexto en que Estados Unidos, a su vez, apoyaba a los grupos paramilitares de contraataque al avance comunista en varios frentes, en el ignominioso escenario de batalla de la guerra fría. Pero eso hace décadas. El financiamiento de grupos militares en terceros países, invasiones y operaciones de guerra de alcance mundial corresponde en la actualidad a otros países. Lamentablemente el terrorismo se viste de muchas formas, mucho más allá de ataques suicidas con bombas, bolsos dejados en maratones y ataques a trenes subterráneos. También se viste de drones y bombardeos que rompen la soberanía de terceras naciones y que se diluyen en las lágrimas del costo colateral de vidas civiles. Por ejemplo, reportes de Naciones Unidas y de prensa han denunciado en reiteradas ocasiones el costo en vidas humanas civiles, incluyendo decenas de niños, producto de los bombardeos estadounidenses en zonas tribales de Pakistán, donde se busca “neutralizar” a terroristas. Niños han sido víctimas de operaciones de la OTAN y Estados Unidos también en Afganistán.

Terrorismo “a la medida”
Y el tema tiene un componente de amplias repercusiones. Por ejemplo, Naciones Unidas aún no concuerda en una definición oficial del concepto “terrorismo”. El debate eterno ha girado en torno al reclamo de muchos países y actores de la sociedad civil que consideran necesario dejar fuera de la definición los actos realizados por grupos nacionales que luchan contra fuerzas invasoras o colonialistas. La misma ambigüedad conceptual existe en torno a la lucha de grupos internos contra sus propios gobiernos o regímenes que mantienen el poder por la fuerza. En ese sentido, “terrorismo” y “heroísmo” son las dos caras de una misma moneda (muy cercanas en la rima) según el grupo que defina la clasificación de motivos ajenos o intereses propios. Al fin y al cabo, la utilización política del término puede provocar fácilmente (si es que no ha ocurrida ya) la lamentable trivialización del concepto, lo que afecta directamente a la propia defensa de los esfuerzos contra el flagelo terrorista.

El problema es que el término “terrorista” se utiliza dentro de ecuaciones geopolíticas muy específicas y funcionales a intereses específicos. Los “rebeldes sirios” apoyados por Estados Unidos son los “terroristas” en palabras del presidente sirio Bashar al-Assad que “provienen del exterior” a “desestabilizar” su gobierno. Chiítas y sunitas en el Irak de la post-invasión de Estados Unidos se masacran unos a otros en una lucha de terror mutuo y bombas suicidas. Ya caído el muro de Berlín, los gobiernos conservadores del hemisferio occidental a ambos lados del Atlántico ya neutralizaron la utilización del término “comunistas” como la “amenaza roja” al modelo: los “terroristas” parecen haberla reemplazado, como comodín político utilizable en un amplio rango de amenazas, reales o ilusorias. Para las fuerzas de ocupación estadounidenses en Afganistán, los “terroristas” que atacan a sus unidades llegan de vuelta de cada operación a sus bases clandestinas en las montañas con la convicción de ser “combatientes de la libertad contra el invasor”. La doble cara de la moneda histórica.

El pragmatismo y curiosidades del término tienen antecedentes históricos clarificadores. Irak, por ejemplo, fue agregado a la lista del Departamento de Estado de países que apoyan el terrorismo en 1979, y fue removido después en 1982 para permitir el amplio apoyo militar y logístico estadounidense en momentos en que el gobierno iraquí luchaba contra la revolución iraní. En esa época, Sadam Hussein era un favorito de Washington y el presidente Reagan. Luego, en la primera Guerra del Golfo de 1990, cuando Sadam invade Kuwait, Estados Unidos lo devolvió a la lista, al momento en que iniciaba la guerra contra el ex aliado. Libia llegó a la lista en 1979, y permaneció ahí hasta que otro republicano, George H. Bush, sacó al país del listado en  2006 celebrando el “continuo compromiso” de Gadafi contra el terrorismo. Estar fuera de la lista no le sirvió al hombre fuerte de Libia para salvarse de los rebeldes enfurecidos que lo lincharon unos pocos años después, luego del apoyo militar estadounidense a los grupos opositores.

La lista ha servido para materias más allá del terrorismo: Corea del Norte logró ser sacada de la lista en 2008, en la negociación donde aceptó inspecciones internacionales a su programa nuclear. Varios años después, y pese a las amenazas concretas de su armamento nuclear, incluidos ensayos de explosiones, aún permanece fuera de la lista.

¿Qué señales concretas existen a favor de terminar con la presencia de Cuba en una lista cuyos propios antecedentes no justifican su inclusión? El informe de este año se ha atrasado en un mes, aunque la vocería oficial de Obama ha señalado que no existen planes de sacar a Cuba de la lista, quizás en cierta forma descartando que el retraso se deba a esa posibilidad. En una época de gestos unilaterales entre Estados Unidos y Cuba para mejorar relaciones coartadas por cinco décadas, el gesto de sacar a la isla de esa lista este mes de mayo o durante 2013 sería sin duda un hecho en la dirección correcta hacia la normalización de las relaciones entre ambos países.

Cuba está realizando reformas económicas importantes, abriendo la iniciativa privada y disminuyendo el rol del Estado en varias áreas de la sociedad. Ha liberado la salida al exterior de los cubanos (con la excepción de ciertas categorías específicas), la inversión extranjera está ampliándose, especialmente en el sector turístico y energético, y los propios hermanos Castro han dado señales de abrirse a otros liderazgos de nuevas generaciones, más jóvenes que la edad de la Revolución. ¿Será capaz el gobierno de Obama de avanzar en los propios gestos unilaterales realizados hasta ahora, entre ellos, liberalizando los viajes de los cubano-estadounidenses, permitiendo las remesas hacia la isla y ampliando las licencias para intercambios académicos, artísticos y periodísticos?

Es de esperar que los gestos de mutua conveniencia para los pueblos cubano y estadounidense continúen. Sacar a Cuba de la lista de apoyo al terrorismo sería el primer gran paso hacia el término del embargo contra la isla, condenado año a año por Naciones Unidas por ya más de dos décadas. Y un paso importante en la verdadera lucha contra el terrorismo…

Comentarios del artículo: Lista de países que apoyan al terrorismo: ¿y por qué Cuba? - Publicado: a las 6:47 pm

Etiquetas: , , , , » Publicado: 11/03/2013

El último triunfo de Chávez fue el fracaso de EEUU

El presidente venezolano dejó como principal legado a un continente, América Latina, que por primera vez “se mira a sí mismo” más allá de las diferencias ideológicas de la región.

Hicieron guardia de honor junto al féretro del presidente Hugo Chávez los presidentes de Cuba, Raúl Castro; de Costa Rica, Laura Chinchilla; de Chile, Sebastián Piñera; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit; el primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonsalves; el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; de República Dominicana, Danilo Medina; de El Salvador, Mauricio Funes; de Guatemala, Otto Fernando Pérez Molina; el de Guyana, Donald Ramotar; de Haití, Michelle Martelly; el primer ministro de Antigua y Barbuda, Baldwin Spencer;  el presidente de Honduras, Porfirio Lobo; la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller; el presidente de México, Enrique Peña Nieto; el de Panamá, Ricardo Martinelli; el de Perú, Ollanta Humala; el primer ministro de Santa Lucía, Kenneth Anthony; el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Denzil Douglas; el presidente de Surinam, Desiré Delano Bouterse; el de Uruguay, José Mujica; el príncipe de Asturias, Felipe De Borbón; el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko; el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, y representaciones de China y Rusia. También estuvieron presentes la presidenta de Argentina Cristina Fernández y de Brasil, Dilma Rousseff. Todos ellos junto al presidente Iraní, Mahmud Ahmadinejad, potente enemigo en el ideario militarista de Washington. Un minuto de silencio se le ofreció en Naciones Unidas.

Estados Unidos debe reconocer la gran deuda que ha tenido en función de la integración de las Américas. El pasado de constante intervencionismo a democracias y autoritarismos, directo o indirecto, explícito o clandestino, ha tenido un costo ineludible. El surgimiento del chavismo bolivariano será difícil de contrarrestar con una política basada en la añeja e inútil ecuación de la guerra fría, analizando el continente en los términos ideológicos “comunismo-capitalismo” a los que la clase política washingtoniana está acostumbrada a juzgar a América Latina.

Fueron 14 años tanto de lucha retórica frontal como en términos políticos reales entre Washington y Caracas. Hubo de todo: acusaciones de intervencionismo constante contra la diplomacia de Estados Unidos, la CIA y otras agencias estadounidenses de “promoción de la democracia” que alimentaban las esperanzas de la oposición venezolana para lograr quebrar la hegemonía y altísimo apoyo popular del chavismo. Salvo el rechazo de las reformas constitucionales que impulsaba Chávez en 2007, la oposición no logró nunca amenazar el apoyo electoral mayoritario de los venezolanos al proyecto bolivariano.

Estados unidos ejerció un gran abanico de herramientas para intentar contrarrestar al bolivarianismo chavista dentro y fuera de Venezuela, y el gobierno de Chávez respondió con la misma fuerza. Aunque Estados Unidos pretendió no reaccionar a la retórica “anti-imperialista” de Chávez, en lo concreto el país caribeño estuvo permanentemente en las preocupaciones de los pasillos del poder de Washington. Durante el golpe de Estado de 2002 Estados Unidos no realizó una condena inmediata al gobierno de facto. A través de los años también ha acusado al gobierno de Chávez con informes de varias agencias y ministerios, entre ellos el Departamento de Estado y el Pentágono, de posibles nexos con grupos terroristas, o con la guerrilla de las FARC, amenazando constantemente, junto a congresistas, con agregar a Venezuela a la lista de estados que apoyaban al terrorismo. Vinculó en forma alarmista a Venezuela como entrada de Irán a América Latina, y de todos los movimientos árabes del abanico opositor al rol de Estados Unidos en el Medio Oriente (la clase política conservadora de EU aún no entiende que Irán no es percibido en general como una amenaza en América Latina, excepto en el caso de Argentina por el posible vínculo con el criminal atentado contra la AMIA). Washington también publicaba constantemente memos en que acusaba a Venezuela de facilitar el trabajo de los narcotraficantes. Toda la estrategia perseguía crear un efecto aislacionista contra Venezuela y frenar el avance del bolivarianismo.

Venezuela respondió con sus propias medidas. Expulsó a la DEA acusándola de hacer más daño que beneficios en su relación de “inteligencia” con los grupos narcotraficantes, y continuó sin embargo extraditando narcos al propio Estados Unidos y a Colombia. Denunció la campaña anti-chavista del gobierno de EU y otras instituciones de ese país en cada foro internacional que pudo. Los vínculos con Irán, lejos de minimizarlos, los desarrolló al máximo, privilegiando la conexión entre países petroleros con una amenaza política en común. En efecto, el apoyo venezolano permitió a Irán impulsar varios proyectos de integración con varios países de la región. Respecto de las FARC, Chávez colaboró invitado por los gobiernos de Uribe y Santos de Colombia en varios esfuerzos de paz con la guerrilla, como lo destacó esta semana el propio presidente Juan Manuel Santos.

¿Consiguió Estados Unidos aislar a Venezuela del continente y del mundo? Ciertamente Venezuela y su proyecto político tuvieron poca repercusión en Europa y en zonas del Asia Pacífico, con la excepción de Rusia y China. Pero avanzó enormemente en América Latina y entre los focos mundiales de oposición a la intervención militar de Estados Unidos, especialmente en Medio Oriente. Pero pese a todos esos esfuerzos del país del norte, Chávez fallece con una enorme legitimidad que se respiró claramente en la cantidad impresionante de presidentes presentes en Caracas este pasado viernes, incluidos aliados muy cercanos de derecha de Estados Unidos, como Martinelli, Piñera, Santos y Lobo; moderados como Funes, Peña Nieto y Rousseff; y por supuesto el gran grupo de presidentes de izquierda más lógicamente cercanos como Castro, Correa, Morales, Mujica, Fernández, Humala, Ortega. No solo se reflejó durante las horas del funeral de Estado: el chavismo perdurará por muchos años en Unasur y CELAC, las múltiples entidades de agrupación continental que tienen en común la no presencia de Estados Unidos y Canadá, creando un diálogo comunitario que por primera vez en la historia tiene una mirada Sur-Sur, que cruza todas las tendencias: desde el neoliberalismo al estatismo, con todos sus matices, y que trasciende también problemas fronterizos (la Nicaragua de Ortega y la Colombia de Santos, en pugna marítima, honrando en el mismo salón a Chávez; lo mismo el Chile de Piñera, la Bolivia de Morales y el Perú de Umala, enfrascados en problemas territoriales).

Como resumen de los dos grandes logros de estos 14 años de gobierno de Chávez, la mayoría de los líderes de América Latina y el mundo coinciden en el énfasis central en la agenda social que desarrolló el gobierno de Venezuela para los sectores más vulnerables (política ya fundamental que ha permeado a todo el continente). El segundo factor, en los esfuerzos concretos y perdurables en la integración latinoamericana, con un trabajo directo de Chávez en el fortalecimiento del Grupo de Río, la creación de Unasur, y el surgimiento de CELAC, todos como alternativas a la debilitada OEA, el único foro de las Américas donde Estados Unidos aún tiene voz y voto.

Estados Unidos debe reconocer la gran deuda que ha tenido en función de la integración de las Américas. El pasado de constante intervencionismo a democracias y autoritarismos, directo o indirecto, explícito o clandestino, ha tenido un costo ineludible. El surgimiento del chavismo bolivariano será difícil de contrarrestar con una política basada en la añeja e inútil ecuación de la guerra fría, analizando el continente en los términos ideológicos “comunismo-capitalismo” a los que la clase política washingtoniana está acostumbrada a juzgar a América Latina.

Sólo así entenderán y aliviarán su escozor político al ver que el “aliado de derecha” Santos se haya asociado con el “enemigo de izquierda Chávez” para reintegrar a Honduras a la OEA, o la petición de apoyo a Chávez para encontrar la paz con las FARC. O que el “derechista” Piñera honrara la labor fundamental de Chávez en la integración latinoamericana en la CELAC, o que Chile, ignorando completamente el embargo estadounidense, le entregue la presidencia de este último organismo a Cuba en Santiago por un año, con un buen apretón de manos y votos sólidos de apoyo. O que todo el continente, con excepción de la ausencia desapercibida de los hermanos poderosos del norte, honre solemnemente la figura del humilde llanero venezolano, que llegó a ser el “compañero presidente Chávez” custodiado en capilla ardiente por la casi totalidad de los presidentes de la América morena.

Comentarios del artículo: El último triunfo de Chávez fue el fracaso de EEUU - Publicado: a las 10:26 am

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 26/02/2013

“Drones” y el respeto a la Constitución: el “terror” que cae del cielo

La información revelada esta semana sobre la política que el presidente Barack Obama ha seguido en el tema de los bombardeos efectuados por los llamados “drones” (aviones a control remoto), deja a la sociedad estadounidense en una encrucijada moral y política de proporciones.

La información no es nueva. Todo el contenido del memo confidencial que dio a conocer este martes la cadena de televisión NBC ya ha sido de cierta forma esgrimida en público, tanto por John Brennan, que esta semana enfrenta reuniones en el Congreso para ratificarlo como director de la CIA, y Eric Holder, actual Fiscal General de Estados Unidos. La novedad y gravedad del tema es mediática y política. Mediática, pues pese a las declaraciones previas de otras autoridades sobre la política de aprobar el asesinato de estadounidenses sospechosos de terrorismo en terceras naciones, la difusión del memo implica un vínculo tangible y concreto entre esa estrategia y el propio presidente Obama. El documento es una opinión legal de asesores que, básicamente, justifican el asesinato selectivo de sospechosos, incluso ante la ausencia de un ataque inminente contra Estados Unidos o sus intereses. Es básicamente una política de “ataque preventivo” re-editado de las políticas de George Bush. Esta justificación, y ese es el problema central, rompe varios preceptos de la Constitución de Estados Unidos, y otras leyes que gobiernan las atribuciones del Presidente. En primer lugar, afecta directamente al derecho de los estadounidenses a “no ser privados de la vida sin el debido proceso judicial”, estipulado claramente en la Quinta Enmienda de la Constitución. Asimismo, es una grave falta a la Orden Ejecutiva 12333 de 1981, firmada por el presidente Ronald Reagan que señala expresamente que “ninguna persona empleada o actuando a nombre del gobierno de los Estados Unidos puede involucrarse o conspirar para involucrarse, en asesinatos”.

El diario New York Times reveló, en ese sentido, hace pocos días que el propio presidente Obama aprueba los asesinatos selectivos de sospechosos de terrorismo, especialmente de quienes pueden tener vínculos con Al Qaeda. El NYTimes lo llama la “kill list”, o “lista de asesinatos”.

El documento es una opinión legal de asesores que, básicamente, justifican el asesinato selectivo de sospechosos, incluso ante la ausencia de un ataque inminente contra Estados Unidos o sus intereses. Es básicamente una política de “ataque preventivo” re-editado de las políticas de George Bush.

El tema de los “drones” va mucho más allá. Los artefactos violan constantemente el espacio aéreo de varios países, en especial Pakistán, y otros como Somalia y Yemen. Pero lo peor es el daño colateral, que en el caso del gobierno de Obama, y según varios reportes de prensa, ha implicado en los primeros tres años de su gobierno, más de 260 ataques de bomba, con un costo en vidas humanas de 3,000 personas, que implica dos tercios de sospechosos de terrorismo y por lo menos unas 800 víctimas civiles, que incluyen mujeres y niños. Muchos de estos ataques son producidos en pequeñas aldeas rurales en la frontera de Pakistán con Afganistán. En rigor, y basado en los hechos concretos, la tecnología de “drones” o por lo menos la forma en que se está usando, no asegura la ausencia de daño colateral contra víctimas civiles no involucradas con objetivos militares. Sólo ese factor debiera prohibir su uso bajo esas condiciones.

Asimismo, Naciones Unidas ha denunciado que más de cien niños han muerto sólo en Afganistán debido a los bombardeos aéreos en los últimos cuatro años.

El tema toca varios valores morales profundos. Estados Unidos está poniendo una gran interrogante sobre la integridad de sus valores democráticos y constitucionales bajo la justificación de la lucha anti-terrorista. El país tiene el más pleno derecho a defender la seguridad de sus ciudadanos contra el flagelo del terrorismo internacional, pero al ejercer este derecho está violando derechos y valores fundamentales del país y de la comunidad internacional, entre ellos el derecho a un proceso justo, el derecho a la inviolabilidad del territorio de otros países, el derecho humano fundamental a la vida de cientos de víctimas inocentes, y el derecho del pueblo estadounidense a estar informado de estas operaciones clandestinas. Esta semana la fundación Open Society ha publicado un informe donde identifica a 54 países que han colaborado con un programa clandestino de la CIA para detener a sospechosos de terrorismo, sin proceso judicial formal, moviéndolos a través de varias fronteras, reteniéndolos en cárceles ocultas, y transfiriéndolos sin ningún tipo de legalidad formal a países donde se sospecha puede estar ejerciéndose la tortura.

El tema es también un duro golpe a la biografía personal del presidente Obama, que se formó durante varios años como abogado en la defensa de los derechos civiles de sus compatriotas, y que fue beneficiario, con polémica incluida, del Premio Nobel de la Paz apenas comenzando su gobierno.

Es imperioso que el pueblo estadounidense se movilice en defender su derecho a supervisar las acciones del Poder Ejecutivo, y lo más importante, que se sensibilice en cuanto al costo en derechos humanos y vidas inocentes que se ven afectados por los bombardeos de los “drones” y de armas convencionales, que no distinguen “quirúrgicamente” como señalan sus defensores, entre terroristas y niños. Es cosa de imaginar cómo reaccionaría la zona noreste de Estados Unidos, desde Maine a Virginia, sometida a más de 260 bombardeos de misiles por tres años de un país como, supongamos, Pakistán, enviando “drones” a la Costa Atlántica del hemisferio para “eliminar” a terroristas infiltrados entre la población civil. Si el pueblo estadounidense puede ponerse a sí mismo en una situación hipotética similar a la que sufre la población civil de los países bombardeados, quizás puede imaginarse a quienes esos ciudadanos del Medio Oriente identifican como la verdadera fuente del “terror” que cae, sin previo aviso, desde el cielo…

Comentarios del artículo: “Drones” y el respeto a la Constitución: el “terror” que cae del cielo - Publicado: a las 10:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 30/01/2013

CELAC: Cuba y el nuevo liderazgo continental

La actual posición de liderazgo de Cuba es, sin duda, un reto de la comunidad latinoamericana al liderazgo de Estados Unidos, o más allá de eso, una muestra de autonomía que nunca se había dado en la historia de las relaciones entre América Latina y el país del norte.

“Lo felicito, y va a contar con todo el apoyo total y absoluto de todos los que estamos aquí”. Cordialísimas palabras del Presidente de Chile, el empresario de derecha Sebastián Piñera, expresadas mientras daba la mano a Raúl Castro, traspasándole la presidencia pro-tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. “¡Y nos veremos el próximo año en La Habana!”, remató Piñera con alegría en sus últimas palabras a los presidentes del hemisferio.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos señaló por Twitter que “en cuanto a la I Cumbre CELAC, América Latina y el Caribe salen fortalecidos y unidos. La presidencia de Cuba en CELAC es significativo”.

No hay ironía en este primer párrafo. Lo que pasó en la cumbre de la CELAC este fin de semana marca un cambio profundo en el balance de alianzas en América Latina. No sólo la primera cumbre de la CELAC sirvió como marco de varios temas de interés regional, que no se diferencian gran cosa de los mandatos que cada cumbre produce y que pocas veces logran desarrollarse en el corto o mediano plazo. En cambio, la gran ausencia de Estados Unidos es sin duda EL tema de esta CELAC, que por antonomasia es, a su vez, el gran empuje integracional de los países latinoamericanos.

Cuba está avanzando, en reformas que son, en sí mismas, otra sub-revolución. Cuba acaba de eliminar las restricciones de viaje de sus ciudadanos (excepto en ciertos casos especiales, como los atletas y otros cargos relacionados con la seguridad del Estado; no, los médicos no están incluidos y pueden viajar libremente). Está implementando un sistema de impuestos, abrió la compra y venta de casas, eliminó los subsidios generales de alimentos, está entregando miles de licencias para pequeñas empresas, está eliminando miles de puestos de trabajo del aparato estatal.

Aumentó más el vacío de la ausencia del hermano mayor del norte, la participación de los líderes de la Unión Europea, que se dieron cita en Santiago al mismo tiempo en una cumbre Sur-Norte que no invitó a los vecinos continentales más allá del Río Bravo.

Pero el tema va más allá de eso. Mientras en los pasillos del poder en Washington aún se venera con porfía y con un gusto extemporáneo y ya casi excéntrico el embargo a Cuba que ya cumple cinco décadas, el presidente Raúl Castro recibía el apoyo de Piñera y Santos (grandes aliados de Estados Unidos), abría su discurso honrando a Salvador Allende, y recordaba con risas del presidente de México Enrique Peña Nieto las anécdotas de los orígenes de la Revolución Cubana en tierras mexicanas. “¡Y nos veremos el próximo año en La Habana!”, dijo Piñera cerrando la Cumbre de la CELAC 2013. Una frase tan coloquial en América Latina, tan llena de olores a Caribe y caña de azúcar, implica un debilitamiento importante de las posiciones más radicales en Estados Unidos contra la integración de Cuba en la comunidad internacional.

Y cómo reaccionará Estados Unidos…

La isla aparece aún en muchos de los medios de comunicación de Estados Unidos, y en el imaginario de quienes rechazan a Fidel y sus barbudos, como un paria al que hay que repudiar y aislar a toda costa. Existe quizás la percepción de que el resto del planeta comparte esa visión. ¿Cómo reaccionarán los senadores anti-castristas del Congreso de EU cuando vean a Piñera entregando en medio de parabienes, en un mano a mano enérgico, la presidencia de la CELAC al propio Raúl Castro? ¿Cuál es el análisis del presidente Obama? Por un retraso de unos pocos años, no fue el propio Fidel quien asumió el cargo. ¿Podemos imaginarnos, entonces, una imposible reunión protocolar entre CELAC y, por ejemplo, una delegación oficial del Departamento de Estado siendo recibidos por Raúl Castro, representando un mandato continental de 33 países?

Seguramente Estados Unidos, si llega a ser invitado como país acompañante a la CELAC, desistirá de reconocer el liderazgo de Cuba hasta la próxima presidencia en 2014. Ya tuvo que ceder Estados Unidos y concordar con el fin de la suspensión que pesaba sobre Cuba desde 1962 en la OEA, medida votada con ovación en la Asamblea General de San Pedro Sula, Honduras, en 2009, a la que tuve la oportunidad de asistir. Estados Unidos tuvo que ceder, después de un breve paso por el piso de discusiones de Hillary Clinton, y su oposición inicial contra la medida, que no logró romper la presión del ALBA y otros países. Ahora, sin ser parte integral de la OEA a la que no respondió la invitación a unírsele, Cuba preside en cambio a todos los países desde México a Tierra del Fuego.

La porfía del embargo

El embargo contra Cuba es una política fracasada profundamente, y rechazada año a año por la legislación de Naciones Unidas y la casi totalidad de sus países miembros (en la última votación, 188 países condenaron el embargo, con 3 votos en contra, Estados Unidos, Israel y Palau, más dos abstenciones). El embargo buscó por cinco décadas un cambio de régimen en la isla, empujar a la población, privada de productos y recursos para vivir, a expulsar a los barbudos de la Sierra Maestra para entregarle el poder a otros, idealmente afines a los intereses estadounidenses. En eso, el embargo ha fallado rotundamente. Es, sin duda, el resabio más añejo aún existente de la llamada Guerra Fría, aún mucho después de la apertura de relaciones de Estados Unidos con Vietnam (que ha matado a más estadounidenses que la isla de Cuba), la apertura y simbiosis financiera con la China comunista, con el abrazo de Reagan a la antes repudiada ex Unión Soviética. Pese a la retórica militarista, los estadounidenses pueden viajar libremente a Corea del Norte y a Irán. Pero no a Cuba. El embargo, en ese sentido, produce un efecto profundamente arbitrario y anticonstitucional: el gobierno de Estados Unidos prohíbe a sus ciudadanos ejercer su libertad de tránsito.

Que no se sorprenda la opinión pública cuando el nuevo Secretario de Estado, John Kerry, comience a defender a la OEA y su rol en las Américas. Con la existencia de UNASUR, y ahora la CELAC, y el ALBA, y antes el Grupo de Río, la influencia de la OEA se va diluyendo. La despreciada OEA (en reuniones privadas los republicanos la catalogaban hace un par de años de “irrelevante”, en una curiosa coincidencia con Hugo Chávez), se transformará en el único foro de naciones en las Américas donde Estados Unidos tenga voz y voto. Desde una posición de amenaza de recorte de su cuota de fondos (la mayor parte del presupuesto de la OEA), Estados Unidos podría derivar a una estrategia contraria de relanzamiento del organismo. O bien conformarse con ser la voz poderosa en Naciones Unidas, u optar por potenciar relaciones sub-regionales en América Latina con los “gobiernos amigos”.

Buscando las razones

Piñera acoge de brazos abiertos al presidente cubano en un contexto donde Estados Unidos ha ido dando señales crónicas de debilitamiento económico en estos últimos años. Esta situación ha derivado también hacia un debilitamiento político. Además, no hay duda que las invasiones de Irak y Afganistán organizadas por George Bush han absorbido la política exterior, conflictos al que se suma la situación palestino-israelí. Asimismo, muchos países de América Latina han cancelado sus deudas con el Banco Mundial y con el FMI, prefiriendo otras vías extra-estadounidenses para sus operaciones de deuda. En ese sentido, las herramientas de presión han disminuido en varios planos.

En lo que era la norma para los países latinoamericanos, sometidos históricamente al vaivén del crédito internacional, ahora es Estados Unidos a quien se le ha rebajado su calificación por primera vez en su historia. Su situación fiscal es delicada, y los países de América Latina, también por primera vez en su historia, fueron capaces de aislar en parte el efecto recesivo de la economía norteamericana en sus propios sistemas financieros. La Unión Europea, por su parte, está intentando contener su debacle financiera minuto a minuto.

Por ello, los ojos de América Latina están puestos ahora en la búsqueda de la diversidad político-económica, ampliar el portafolio de riesgo al máximo posible. Esto, en una región que pasó la última recesión económica con excelentes resultados en comparación al mundo desarrollado, con cuentas fiscales estables, superávits, fondos estructurales de ahorro, y con un impacto menor en desempleo (Piñera saludó, al borde de la arrogancia continental, al representante de la antigua madre patria, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy, con la frase “bienvenido a Chile, bienvenido al hemisferio sur, bienvenido al verano, bienvenido a un mundo mejor”, en alusión a la grave situación de empleo y financiera de España).

El futuro ahora es el “Asia Pacífico”, el mercado Sur-Sur con las economías emergentes del nuevo milenio, con Brasil ahora convirtiéndose en un prestamista de fondos para el desarrollo de los países más pobres, con precios de las materias primas alcanzando incrementos históricos.

Además, el simbolismo estadounidense está desgastado. México está cansado de las miles de armas de asalto que permean la frontera desde Estados Unidos cada día azuzando una violencia que supera a la ficción; Brasil está cansado de las restricciones a su etanol en la potencia del norte; Argentina está cansado de los FMIs y bancos mundiales, y de la falta de presión estadounidense en solidaridad americana contra sus aliados británicos para que reconozcan finalmente la soberanía argentina sobre las Malvinas; Colombia está cansada del estadounidense Plan Colombia, prefiriendo después de cientos de millones de dólares y una violencia descontrolada, optar por un nuevo intento de paz con las FARC; Bolivia está cansada de que se criminalice a todo el universo de la hoja de coca y tener que aceptar presiones de toda índole para que sus textiles entren con preferencias arancelarias al país del norte; Venezuela, bueno, Venezuela ya se cansó hace bastante tiempo, liderando la rebelión de los hermanos menores, en sentimiento mutuo de animosidad y con ausencia completa de embajadores en Caracas y Washington hace ya un par de años; Panamá ya es dueño de su canal, cansado por años de no ejercer soberanía; El Salvador, ya se cansa de esperar cuotas de inmigración más allá del TPS y cansado de la incertidumbre para miles de familias; toda el área andina doblegada ante el reino de la cocaína (Perú, Bolivia, Colombia), está cansada del efecto del mercado de consumo de drogas ilegales más grande del mundo, allá lejos, entre el Pacífico norte y el Atlántico…

No hay duda: América Latina ha ampliado su mirada hacia otros focos de desarrollo: China se esfuerza por inyectar inversiones, Rusia quiere reemplazar el monopolio de venta de armas de Estados Unidos, y así la lista sigue.

La revolución dentro de la revolución

Muchos estadounidenses, especialmente republicanos y dirigentes del Partido Demócrata anti-castristas no entenderán, si se llegan a enterar, de por qué los presidentes de América Latina le entregan el turno de la presidencia de CELAC a Cuba. Será difícil para ellos, muchos criados en el fantasma de la crisis de los misiles en los 60, entender que Cuba no es una amenaza para nadie en lo absoluto, aunque quizás sí en el terreno de las ideas, de un modelo totalmente distinto de contrato entre el Estado y el ciudadano. Muy al contrario, Cuba está avanzando, en reformas que son, en sí mismas, otra sub-revolución. Cuba acaba de eliminar las restricciones de viaje de sus ciudadanos (excepto en ciertos casos especiales, como los atletas y otros cargos relacionados con la seguridad del Estado; no, los médicos no están incluidos y pueden viajar libremente). Está implementando un sistema de impuestos, abrió la compra y venta de casas, eliminó los subsidios generales de alimentos, está entregando miles de licencias para pequeñas empresas, está eliminando miles de puestos de trabajo del aparato estatal.

Y el embargo ha sido, curiosa ironía, extremadamente útil para este proceso de reformas. Si los republicanos y los demócratas anti-castristas hicieran uso de una mínima capacidad de realismo político, hubieran debido eliminar el embargo ya hace una década. Una oleada de 100 mil estadounidenses visitando Cuba cada mes hubiera sido la mejor arma de influencia política de EU al interior de la isla, y el control de reformas como las que se están realizando hubieran sido de extrema dificultad, por lo menos en cuanto a dominar de mejor forma su impacto y diseminación. El embargo de los grupos anti-castristas ha servido, en cambio, para aislar eficientemente a Cuba de la influencia estadounidenses en esta profunda época de cambios.

Es cierto que no es un sistema multipartidista, y que no reproduce el estándar de democracia representativa del imaginario occidental. Pero, ¿quién representa al estándar democrático? ¿Chile y su sistema binominal creado por el dictador Pinochet, que impide la representación proporcional de los partidos pequeños en el Congreso? ¿O Colombia y su atomización increíble de partidos que debilita enormemente la certidumbre legislativa? ¿O Estados Unidos y su sistema cerrado de dos partidos que convierte a la democracia en un vaivén bipolar de opciones “A” y “B” sin escapatoria posible?  ¿O Bolivia donde un presidente podía ser elegido por poco más de un 20% de los votos, hasta que Evo Morales y su 54% cambió la historia? ¿O Venezuela, o Argentina? ¿Quién?

Muy a pesar de los valores democráticos que esgrime Estados Unidos para aislar a Cuba, lo cierto es que el amplio rango de presidentes, desde Piñera, Santos y Martinelli, hasta Chávez, Morales y Fernández, aunque tengan críticas, respetan la institucionalidad política cubana. Y ese quizás es la principal derrota para la política aislacionista que pretende cultivar el embargo.

Cuba, una más, o más que eso

Para América Latina y el planeta, Cuba es uno más de la familia, aunque claro, representa para muchos una revolución política idealizada que muchas sociedades buscaron y que fracasaron intentándolo. Cuba es, sin duda, un símbolo positivo para millones de latinoamericanos, de la misma forma que es un símbolo negativo para millones de estadounidenses. Una gran contradicción de visiones en el mismo hemisferio occidental. Pero un 60% de los estadounidenses desearían que se eliminaran las restricciones de viaje a la isla y que se reanudaran relaciones diplomáticas, y más del 50% rechaza el embargo. Las nuevas generaciones descendientes de los cubano-estadounidenses que huyeron de la Revolución  van concordando poco a poco con esta visión.

La actual posición de liderazgo de Cuba es, sin duda, un reto de la comunidad latinoamericana al liderazgo de Estados Unidos, o más allá de eso, una muestra de autonomía que nunca se había dado en la historia de las relaciones entre América Latina  y el país del norte. Cuba, lejos de ser neutralizada por el embargo, está prestando su territorio como garante de las negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC. El presidente Chávez se encuentra bajo tratamiento médico en la isla, y el turismo entre Europa, el resto de las Américas y la isla florece.

Estados Unidos tiene una larga lista de desafíos si quiere recuperar parte de la influencia que una vez tuvo. Sólo Estados Unidos, aislado, mantiene su aislamiento a Cuba. Mientras tanto, el resto del planeta hace planes para reunirse y hablar de la integración latinoamericana…

En La Habana.

Comentarios del artículo: CELAC: Cuba y el nuevo liderazgo continental - Publicado: a las 3:14 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 10/09/2012

Cesó el tronar de los cañones

tras este viaje innecesario por las sombras (un tránsito donde el propio concepto de patria ha sido dividido en la trinchera ideológica de todos), es necesario hacer un llamado a cerrar los ojos este nuevo aniversario del quiebre de nuestra humanidad nacional, e implorar entonces, “¡que cese el tronar de cañones tras los fantasmas que nos duelen el alma cada 11 de septiembre!”

http://www.patriciozamorano.com/homenaje/

Para los que nos criamos en dictadura, esta canción representa muchas emociones. Su letra y música (de Jorge Inostroza y Willy Bascuñán) transpiran el dramatismo del retorno de las tropas sacrificadas en el campo de batalla a fines del siglo XIX, pero que a partir del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 tuvo nuevos significados para quienes vivimos el día a día de la represión y la pobreza en los barrios marginales de Santiago y de cada ciudad de Chile. Usada profusamente por la institucionalidad militar tras el golpe de Estado, la letra original (que rescata la gesta de la Guerra del Pacífico, cuyo heroísmo y odiosidades aún nos llenan el alma de contradicciones a tres países hermanos del cono sur), pasó a ser parte de una fractura política y emocional que aún no sana en Chile.

Por ello, este homenaje invita a soñar con que “cesó el tronar de cañones” esa mañana fría del 11 de septiembre de 1973…

Sueña que no hubo tropas chilenas asaltando a La Moneda, que el canto de los niños frenó dulcemente el estruendo de los obuses. Lo más noble de Chile se salvó, entonces, esa mañana bajo un bombardeo que, tras las montañas del valle de Santiago pujantes por dar la bienvenida a la primavera, se diluyó en pesadillas inertes que nunca llegaron a manchar el alma de todos nosotros, el pueblo chileno. No: el presidente Allende no falleció esa mañana. ¡Aviones de nuestras tropas no masacraron los muros coloniales buscando el corazón de los pocos defensores presentes en medio del combate desigual entre chilenos y contra el Presidente de Chile! ¡La sangre de un presidente de Chile no se derramó en el Palacio de La Moneda!

El verdadero héroe de esa jornada es sin duda la unión indisoluble entre el presidente mártir y su proyecto social. ¿Basta la estatua frente a La Moneda para hacer justicia al sacrificio del mandatario socialista? Declarad en los muros de Santiago: la Plaza de la Constitución debería llamarse “Plaza Salvador Allende”.

El verdadero héroe de esa jornada es sin duda la unión indisoluble entre el presidente mártir y su proyecto social. ¿Basta la estatua frente a La Moneda para hacer justicia al sacrificio del mandatario socialista? Declarad en los muros de Santiago: la Plaza de la Constitución debería llamarse “Plaza Salvador Allende”. La porción de la Alameda frente al lugar donde murió el presidente de Chile debiera llamarse “Presidente Salvador Allende”. La calle Moneda debería olvidarse de imitaciones burocráticas y debería llamarse “compañero presidente, Salvador Allende”. La clase política de derechas y de izquierdas debería unirse en bajar la cabeza a pleno respeto, honrar al verdadero sacrificio de esta historia y unirse en un homenaje nacional permanente a un presidente que murió, ahí mismo, en el corazón del hogar que acoge al nuevo poder de turno. ¡Un presidente murió en el Palacio de la Moneda! Un presidente murió en el Palació de La Moneda. Un presidente…

La búsqueda de respuestas a las necesidades innegables de igualdad y oportunidades que rompan el determinismo de origen social es, en lo profundo, un legado del movimiento social de una centuria, que representó Allende en su viaje casi imposible a la Presidencia de Chile. El actual movimiento estudiantil y otras fuerzas reivindicatorias de derechos básicos laborales y sociales es, sin duda, un brote milagroso de la semilla plantada por la inmolación de Allende en la sede presidencial. Todo el avance social y de acceso a oportunidades justas para todos los hijos de Chile en estas décadas post-dictadura parecen seguir una línea argumentativa que nos ha venido recitando sutilmente en el oído el “compañero presidente” año a año, desde una tumba ilusoria. Entonces, surge la gran pregunta histórica: ¿hubo necesidad de la masacre? ¿Era realmente necesaria la tortura salvaje? ¿Fueron realmente derrotados o triunfaron quienes tomaron las armas institucionales para derrocar al ciudadano elegido en la lucha justa electoral? El verdadero quiebre de la chilenidad vino tras el derrocamiento de décadas de avance del movimiento social, cuando la comunidad nacional fue dividida con la misma marca ideológica a la que se pretendía exterminar, en chilenos “patriotas” y chilenos “traidores”. Después de esa separación arbitraria de los valores nacionales, apretar el gatillo y hacer sucumbir al “enemigo apátrida” era cosa de horas…

Y ahora, tras todos los años de autoritarismo que hemos sufrido los chilenos, con la sistematización del exterminio de tanto quienes apoyaron a la Unidad Popular en las altas esferas como de quienes construían vida como obreros en las calles, hemos concluido por enarbolar, derecha e izquierda, una agenda básica, un entendimiento mínimo, en la necesidad de preocuparnos por crear una sociedad más justa e integradora, condición obviamente imprescindible para el desarrollo del país. Hemos llegado, tras un desvío dramático que le costó la vida y el alma a miles de chilenos, a las mismas grandes falencias que reclaman, tras décadas de historia, las mismas respuestas urgentes.

Por lo tanto, tras este viaje innecesario por las sombras (un tránsito donde el propio concepto de patria ha sido dividido en la trinchera ideológica de todos), es necesario hacer un llamado a cerrar los ojos este nuevo aniversario del quiebre de nuestra humanidad nacional, e implorar entonces, “¡que cese el tronar de cañones tras los fantasmas que nos duelen el alma cada 11 de septiembre!” Tras nuestra memoria histórica, y la de los hijos de nuestros hijos, que el pasado de horror de tantos compatriotas no sea en vano, pues al fin y al cabo, en este nuevo 11 de septiembre de 1973 que surge de la ensoñación de lo posible…

“…los niños rodean La Moneda,
sus manos acarician alegres
al pueblo que eleva su canto
Un soldado suspira,
la rodilla en la tierra,
que clama de descanso y alivio”

Comentarios del artículo: Cesó el tronar de los cañones - Publicado: a las 12:35 pm

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