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  • P. Sebastián Correa

P. Sebastián Correa

Capellán Universidad Gabriela Mistral

» Publicado: 06/10/2015

Francisco, la ONU y los mínimos

Para el Papa hay un mínimo que todos tenemos la responsabilidad de brindar, sin importar las diferencias: “Vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable”. La propuesta es sencilla, pero no por ello ingenua. ¿No son estos elementos la base de lo que podríamos considerar una condición mínima material de dignidad social?

Techo, trabajo y tierra. Tres conceptos simples que pueden ser comprendidos por los gobernantes de las grandes naciones, los responsables de importantes grupos económicos y también por el hombre sencillo de la calle. Ese fue el lenguaje que utilizó el Papa Francisco en su reciente intervención ante la sede de las Naciones Unidas donde propuso trabajar unidos para alcanzar, como una gran familia, una dignidad mínima para todos los hombres y mujeres del planeta.

¿Por qué no hacer nuestra la invitación de Francisco y hacer nuestra esta tarea de cumplir con estos mínimos para decir con orgullo que todos los chilenos vivimos dignamente? Sólo así podremos considerarnos desarrollados, modernos, sanos, y por qué no decirlo, justos.

Ciertamente los desafíos varían según las realidades geopolíticas, sociales y económicas de cada nación. Pero para el Papa hay un mínimo que todos tenemos la responsabilidad de brindar, sin importar las diferencias: “Vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable”. La propuesta es sencilla, pero no por ello ingenua. ¿No son estos elementos la base de lo que podríamos considerar una condición mínima material de dignidad social?

A los pilares o mínimos materiales, el sencillo Francisco agregó los mínimos espirituales: la libertad religiosa, y más en general libertad de espíritu y el derecho a la educación -derecho que refuerza el derecho primario a educar de las familias, y de las religiones y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos-. Estos derechos espirituales tienen para el Papa un fundamento primario, común e irrenunciable que es el derecho a la vida. El derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

Ese es el sueño de una humanidad fraterna donde nadie queda excluido, donde todos compartimos esa responsabilidad que llamamos el bien común. En nuestro país es indudable que tanto el Estado como la sociedad civil, las ONG y también la Iglesia han aportado durante años por hacer estos mínimos una realidad palpable. Pero tampoco podemos negar que aún nos falta. ¿Por qué no hacer nuestra la invitación de Francisco y hacer nuestra esta tarea de cumplir con estos mínimos para decir con orgullo que todos los chilenos vivimos dignamente? Sólo así podremos considerarnos desarrollados, modernos, sanos, y por qué no decirlo, justos. El discurso del Papa Francisco a la ONU es el discurso que Chile necesita oír.

Comentarios del artículo: Francisco, la ONU y los mínimos - Publicado: a las 6:50 am

Etiquetas: , , » Publicado: 10/09/2015

Misericordia y aborto

El anuncio del Papa Francisco de conceder a todos los sacerdotes la facultad de perdonar el pecado de aborto durante el año jubilar de la misericordia parece haber movido las aguas. Detrás de este anuncio hay conceptos que es bueno tener claros.

¿Tiene límite la misericordia de Dios? Ciertamente no. Y la Iglesia tiene como misión hacer tangible esa misericordia infinita de Dios en medio del mundo. Es por ello que no hay pecado que la Iglesia no esté dispuesta a perdonar: asesinato, robo, mentira, estafa… aborto.

Si esto es así, ¿qué tiene de novedoso el anuncio del Santo Padre? Hay algunos pecados cuyo perdón, en razón de su gravedad, están reservados al Obispo o a quien éste faculte. Este es el caso del aborto. Por ser un pecado de extrema gravedad -ya que es un atentado contra la vida de una persona indefensa- sólo los Obispos tienen la potestad de absolverlos en confesión. El Santo Padre, pensando en la profunda ruptura que significa esta dura realidad para muchas mujeres, ha concedido a todos los sacerdotes durante ese año de gracia la facultad de perdonar sacramentalmente a todas aquellas que, estando arrepentidas de corazón, busquen el perdón de Dios por este acto tan contrario al amor divino.

¿Esto implicaría que la Iglesia ha cambiado su posición en contra del aborto? No. Es justamente la conciencia del profundo mal que ejerce el aborto (tanto en la madre como en el hijo) lo que lleva a la Iglesia a tratar de sanar con la misericordia de Dios las heridas de aquellas madres que tomaron esa decisión errada.

La Iglesia, Madre de Misericordia, debe vivir el amor con todos. Es esa necesidad universal lo que la lleva a defender con fortaleza a los pequeños que son amenazados en el vientre de su madre y también a perdonar y acompañar a las madres que optaron por quitar la vida a un hijo.

Si la Iglesia perdona a las mujeres que abortan, ¿por qué no está a favor de legislar al respecto? Por la misma razón que se opondría si se quisiera legalizar la estafa, el robo o el asesinato. Es una ley injusta que atenta contra los más indefensos en su derecho primordial: el derecho a vivir. Dios perdona siempre cuando encuentra un corazón arrepentido. Si no reconocemos el mal por su nombre, y nos arrepentimos de haberlo cometido, dejaremos la misericordia de Dios estéril.

Comentarios del artículo: Misericordia y aborto - Publicado: a las 6:00 am

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