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  • Orlando Alfonso Olave

Orlando Alfonso Olave

Twitter @oaolave

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 20/05/2015

El asesinato de los estudiantes

Cometen un error quienes pretenden convencer que el crimen de 2 universitarios en Valparaíso fue una escena de heroísmo libertario partidista. Aquellos políticos que hoy se disputan esas muertes buscan tapar sus propias responsabilidades al construir una sociedad exitista, materialista, banalmente competitiva y desquiciada.

¿Por qué los partidos políticos convierten un crimen callejero -como tantos otros- en una plataforma de lucha ideológica?

Estamos de acuerdo que en el contexto de una marcha social cualquier trifulca que se genere podría ser atribuida a un acto de enfrentamiento político.

Sin embargo, cometen un error quienes pretenden convencer que este  hecho delictual fue  una escena de heroísmo libertario partidista.

Este crimen es un efecto del sistema forjado por aquellos dirigentes que hoy se disputan la muerte de dos estudiantes para tapar sus propias  responsabilidades al construir una sociedad exitista, materialista, banalmente competitiva y desquiciada.

La responsabilidad directa de este hecho deleznable es de un asesino que creyó que la muralla de su casa es más importante que la vida de los estudiantes. Creyó esto porque así se ha construido nuestro modelo social. Mientras los estudiantes saben que no tienen  otra manera de exigir sus derechos y los cambios sino es en la calle, ya que los partidos políticos se los han negado.

La clase política ha transgredido los límites del deber ético para favorecer un modelo que públicamente combate pero que en secreto protege; y al hacerlo, envían el mensaje de la confrontación por sobre el diálogo, del cinismo por sobre la verdad, de los privilegios por sobre los derechos.

El asesinato de los estudiantes en Valparaíso merece la más drástica condena para que no vuelva a suceder. Y los partidos políticos no pueden restituir su moral desprestigiada, utilizando a los jóvenes asesinados como banderas de lucha.

La élite política enarbola la bandera de la justicia pero hace negocios ilícitos para perpetuarse en sus cargos diseñando leyes que se los permita. Se olvidan que la gente lee, observa y siente estas contradicciones que se transforman en rabia y rencor.

Nos merecemos un país en que nuestros estudiantes desarrollen su visión crítica sin las presiones sicológicas, los desequilibrios y peligros en que se están formando. Merecemos un país en que se den señales nítidas de liderazgo.

Siempre habrá desquiciados que a la mínima provocación asestarán el golpe mortal. Desquiciados que sienten en peligro la estructura de valores en que se forjaron respondiendo con violencia, la misma enseñada por el sistema; mientras algunos que luchan por reivindicaciones sociales, destruyen todo símbolo que represente al sistema, haciéndose partícipes de las incoherencias partidarias.

Nuestra sociedad está debilitada; no tiene mensajeros ni mensajes que le permita sentirse parte del país, de los beneficios del crecimiento ni de la seguridad ni de la pertenencia.

La clase política ha corroído el espíritu, la confianza, la felicidad y la sensibilidad de la gente, especialmente la de los jóvenes.

Si quieren ser entidades respetadas, los partidos deben volver a la reflexión ideológica;  retornar a “lo político”, a la doctrina y al pensamiento para lograr el objetivo esencial del arte de gobernar que es el bien común.

La política partidaria, sólo como factores de poder, lucro y construcción de una neo oligarquía, nos ha conducido a este estado de cosas.

El asesinato de los estudiantes en Valparaíso merece la más drástica condena para que no vuelva a suceder. Y los partidos políticos no pueden restituir su moral desprestigiada, utilizando a los jóvenes asesinados como banderas de lucha.

La actual clase política debe iniciar su travesía por el desierto para dar paso a una nueva generación con  paradigmas morales y políticos superiores.

Como ciudadanos debemos provocar y aceptar los cambios sin humildad, pero también sin violencia.

Comentarios del artículo: El asesinato de los estudiantes - Publicado: a las 10:44 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 12/05/2015

Una pregunta a Jorge Pizarro

Si los señores Jorge y Sebastián Pizarro Cristi no fuesen hijos de un senador ¿habrían podido emitir boletas de honorarios a SQM por la cantidad de $45 millones por una asesoría verbal?

Si bien es cierto que la responsabilidad del comportamiento de los hijos adultos e independientes depende exclusivamente de ellos y no de sus padres, cabe una sola duda: si los señores Jorge y Sebastián Pizarro Cristi no fuesen hijos de un senador ¿habrían podido emitir  boletas de honorarios a SQM por la cantidad de $45  millones por una asesoría verbal?

Concordemos que ambos no son referentes académicos ni gozan de un elevado y justificado prestigio como consultores.

Por eso me permito hacer una simple pregunta al senador Pizarro:  ¿Cuál cree usted que es la respuesta, la sensación y la percepción ante este caso de parte de la ciudadanía, incluso de sus electores?

En fin.

El caso que atañe al actual presidente de la Democracia Cristiana es el mismo a lo sucedido en el caso Caval al hijo de la Presidenta Bachelet. Existe la convicción que si Sebastián Dávalos no hubiese sido hijo de la Presidenta de la República, la empresa de su esposa no habría obtenido el préstamo de parte del Banco de Chile, ni menos en las condiciones de privilegio en que éste ocurrió.

En consecuencia, si los señores Pizarro y Dávalos fuesen hijos de vecinos sin cargos del rango de sus padres, obviamente no tendrían las regalías de que disfrutan.

De tal forma, ambos hechos fueron posible gracias a las influencias, poder y relevancia pública de los involucrados.

En este contexto cabe mencionar que el affaire de Dávalos Bachelet provocó un giro de 90 grados  en la dirección de la agenda política e inspiró  la redacción de un proyecto de ley.

La Presidenta reconoció la gravedad de lo sucedido con hechos concretos, de manera no explícita, pero evidente.

Sebastián Dávalos renunció.

Concordemos que la seguidilla de hechos políticos reprobables han provocado movimientos que conducen a cambios poco profundos e inciertos aún, pero cambios al fin que han incluido la solicitud reciente de renuncia a los ministros de manera poco ortodoxa pero efectista. El objetivo estratégico se logró.

Es así que volvemos al principio: la renuncia del senador Pizarro a la presidencia de su partido, ¿se concretará? ¿El padre, el político y el líder partidario asumirá el peso de su rol público, dados los hechos? ¿Sancionará a sus hijos, como lo hizo la Presidenta de la República Michelle Bachelet? ¿Será ejemplo y contribuirá a la recuperación de la fe pública?

De su respuesta dependerá su propio futuro.

Comentarios del artículo: Una pregunta a Jorge Pizarro - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 08/05/2015

Bachelet, el fin de la magia

Los actuales acontecimientos han puesto en entredicho la proclamada transición, y Bachelet es parte fundamental del problema por representar a toda esta generación –más vieja o joven- que fue capturada por la moral nauseabunda de la lógica de la dictadura.

El fin de los paradigmas sociales son efectos emocionales gatillados por el quiebre de la fe en los líderes; algo más que confianza, algo más que ideas. Lo que une al pueblo con sus dirigentes es una cuestión de afectos, más que razones. Es una cuestión de conducta y ejemplos, más que  palabras.

Cuando el diseño social deja de ser colectivo y pierde su objetivo con la gente, la comunidad se fragmenta y divide, se rompe la empatía y aflora la negación generando nuevas maneras de relacionarse. El instinto de supervivencia  de las masas resurge con un enemigo común, su antiguo paradigma político, lo establecido contra la gente.

El encantamiento en Chile ha llegado a su fin. Junto con ello quienes la diseñaron, administraron  y gozaron a plenitud en el proceso post dictadura. Los actuales acontecimientos han puesto en entredicho la proclamada transición. Lo digo porque  en estricto rigor, la política chilena ha estado capturada por quienes sostuvieron el régimen de Pinochet develado por los casos SQM, Penta y Caval. De tal forma y dado el modelo administrado por la Concertación y la Nueva Mayoría, aún no superamos el límite ético e ideológico de la dictadura.

El fin de la magia soportada por el liderazgo de Bachelet junto al modelo democrático se ha provocado por  los casos de corrupción. Hemos comprobado todas las sospechas de conspiración contra la ciudadanía por parte de la clase política. En algún sentido estamos en un momento histórico, esbozando recién un nuevo diseño, para entrar en un proceso renovador de nuestra democracia. ¿Iniciaremos ahora la transición?

La Presidenta ha decidido pedir la renuncia a sus ministros en una pretendida señal de distensión con la ciudadanía para responder a sus demandas de transparencia o confianza. No se logrará. El asunto es aún más profundo.

Michelle Bachelet era el ícono de un nuevo estado de relaciones que la ciudadanía buscaba.  En cierto sentido, el fin de lo político controlador que la dictadura marcó en el subconsciente y que se preservó por los siguientes mandatarios. Por lo tanto, la irrupción de la figura femenina, maternal y representación del “ánima” en un país machista impactaron con tal fuerza que permitió un giro cultural. Un cambio que se pudo potenciar, pero las transgresiones del sistema y faltas a su propia simbología,  han hecho que esta relación termine.

Hay quienes han creído que la Presidenta representa una dimensión religiosa y mística como un factor sobre lo político que la sostiene, en que el dolor, como un camino de salvación en la dimensión judeo cristiana, era su conexión con un pueblo-el chileno-acostumbrado al dolor y al sufrimiento. Bachelet no era lo suficientemente incombustible como han proclamado algunos.

Concordemos que los análisis tienen mucho de cuentos, pero situar a Bachelet en esa dimensión es un poco exagerado. Aquí hay una cuestión más simple; el tránsito post dictadura desde una mirada ciudadana ha sido una constante mentira. Se han preservado los disvalores y por lo tanto la gente –a pesar del cinismo del sistema-, no se traga las estrategias comunicacionales que buscan reemplazar el correcto liderazgo.

En estos días la Presidenta ha decidido pedir la renuncia a sus ministros en una pretendida señal de distensión con la ciudadanía para responder a sus demandas de transparencia o confianza. No se logrará. A lo más sólo una  demostración de poder al interior de La Moneda.

El asunto es aún más profundo, dado que la mayoría de los escándalos y causas de la furia ciudadana, a excepción del caso Caval, vienen de años y es la expresión de un mal sistémico. Nuestro modelo de democracia está obsoleto, desgastado y  Bachelet es parte fundamental  de él, precisamente por representar a toda esta generación –más vieja o joven- que fue capturada por la moral nauseabunda de la lógica de la dictadura.

Comentarios del artículo: Bachelet, el fin de la magia - Publicado: a las 8:32 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 17/04/2015

Señora Presidenta Bachelet

A pesar del peso moral de la opinión ciudadana y sus protestas, los partidos persisten en profundizar un modelo democrático funcional a la administración del poder. Y la Mandataria interpreta la actual crisis como signo de que “estamos viviendo un periodismo un poco preso de las redes sociales”.

La inocencia se nos ha visto sobrepasada ante lo construido por la  clase política. Observamos desde nuestras calles y casas como se está conformando una oligarquía moderna aún más feroz y clasista que antaño.

Nos sentimos incapaces como ciudadanos para imponer nuestras exigencias que no tienen otro fin que el equilibrio social contra las exigencias de la clase política, que han profundizado las desigualdades.

¿Por qué digo esto? A pesar del peso moral de la opinión ciudadana y  sus protestas, los partidos persisten en profundizar un modelo democrático funcional a la administración del poder. Objetivo que es el fin último para mantener el inmovilismo institucional que les ha otorgado privilegios más que responsabilidades con la ciudadanía. No hay interés alguno por promover una democracia en la que los electores seamos garantes del poder delegado.

Los partidos no quieren cambios que les limite,  quieren cambios que los empoderen aún más y les permita un mayor control como lo será la decisión de aumentar el número de diputados y senadores sobre la escusa de mayor representatividad social.

Los voceros de todos los partidos políticos se resisten a la razón de las demandas ciudadanas con argumentaciones retóricas y cínicas. Se han impermeabilizado a la mirada de la gente. Están a la espera que el tiempo se haga cargo de su propio silencio y que se levanten muros naturales en nuestra memoria para seguir el camino de la corrupción.

Esta semana los presidentes de los partidos políticos han firmado un acuerdo en que asumen sus responsabilidades de manera simbólica, creyendo que con ese documento podrán dar por concluida su crisis y  salir de las secciones rojas de los medios.

A pesar que las redes sociales han hecho que la clase política tenga más cuidado en la manera en cómo ejerce sus cargos (lo que es un  asunto que debería ser un signo de alegría para los demócratas), para nuestra Presidenta Bachelet ha sido un signo de que “estamos viviendo un periodismo un poco preso de las redes sociales”. Frase que no es más que una manera de imponer veto a los medios de comunicación para que no se hagan eco de los ciudadanos.

Señora Presidenta Bachelet: que las redes sociales y la ciudadanía sean escuchadas en los medios de comunicación sólo puede ser malo para las dictaduras.

La democracia no es el acto de votar y luego callar, Presidenta. La democracia tiene por objeto regular el poder otorgado por nosotros a todos quienes conforman la clase política. ¿Hemos hecho algo mal al exigir transparencia y que la ley y la justicia actúen como es natural que lo haga?

Si  hoy hemos dado un pequeño giro en la historia aumentando las exigencias y celebrando -hasta hoy- el rol de la justicia en Chile, mañana tendremos el poder de decidir nuestro futuro como sociedad efectivamente democrática. Y eso es simplemente justo.

La democracia no es el acto de votar y luego callar, Presidenta. La democracia tiene por objeto regular el poder otorgado por nosotros a todos quienes conforman la clase política.

¿Pero por qué estamos enfrentados? ¿Hemos hecho algo mal al exigir transparencia y que la ley y la justicia actúen como es natural que lo haga?

Ya no se puede confiar. La clase política está cada vez más distante, ausente, enriquecida, reñida con su propio mandato y construyendo su nueva oligarquía.

No es razonable, por ejemplo,  que los parientes consanguíneos estén copando los puestos del Estado. Es impresentable. Por ejemplo, si para los contratos públicos se exige una declaración jurada en que no existan conflictos de intereses, ¿por qué las autoridades se permiten libertades que sobrepasan la decencia?

Lo que queremos es muy simple: que cuando volvamos a votar por una autoridad, este sólo acto debe ser un contrato, una garantía que nos asegure que  quien ha sido electo por nuestro mandato obedezca a nuestra decisión. Ese es el paso que queremos dar. Queremos  una democracia participativa en la que nosotros como ciudadanos trabajemos  para construirla, porque ya no se puede confiar en quienes nos representan, pues  toman nuestro mandato y se van con ganas de hacernos callar.

Comentarios del artículo: Señora Presidenta Bachelet - Publicado: a las 9:19 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 10/04/2015

La sangre no corre aún

Los casos SQM, Caval y Penta son nada menos y nada más que el reflejo del modelo de una democracia enferma y de una clase política codiciosa que ahora exige un perdonazo y pide la misericordia de la ciudadanía por las faltas cometidas.

Los partidos políticos y sus agentes buscan poner fin a su crisis con métodos que  amenazan  con desestabilizar a todo el sistema institucional chileno.

Líderes de la coalición oficialista y opositora han sugerido la búsqueda de acuerdos interpartidarios, apelar al perdón, al reconocimiento de los errores como solución y de pasada mandar señales a las instituciones para que no asuman un rol  fiscalizador tan acucioso.

Las quejas del establishment político local ya  están sonando igual que los gritos de los delincuentes callejeros que piden perdón al ser detenidos por los ciudadanos. Lo que los voceros partidarios quieren instalar es una suerte de misericordia de la ciudadanía por las faltas cometidas. Pero se olvidan que estos no son pecados, sino que actos delictuales comunes, política y éticamente despreciables y la ciudadanía ya no cae en su retórica.

Según las palabras de Clara Szczaranski, el modelo de corrupción descubierto tiene grados de alta sofisticación en Chile. Por lo tanto, entendemos que para que este modelo  de corrupción pudiera coexistir hasta hoy en nuestra democracia, debió concurrir una gigantesca red de complicidad en el seno de toda la élite criolla.

Las quejas del establishment político local ya  están sonando igual que los gritos de los delincuentes callejeros que piden perdón al ser detenidos por los ciudadanos.

De tal forma que al ser descubiertos en sus entramados, la solución para los partidos políticos pasa por  el consenso y  el acuerdo, lo que significaría en términos simples una  intervención a la labor de la Fiscalía de Chile y cooptar a los fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos. Junto con esto, silenciar a la prensa para que la ciudadanía conserve su antigua actitud reverencial hacia  quienes  ostentan cargos públicos.

Es decir, más que un consenso lo que buscan los dirigentes políticos es golpear la mesa para que el país y las instituciones tiemblen  ante el poder de la clase política y empresarial. Un perdonazo exigido con cinismo y esgrimiendo excesos  en las atribuciones de las instituciones.

El fin buscado  no sería otro que las instituciones sean funcionales a lo que dicten las normas partidarias en su estándar ético demostrado hasta hoy. Es decir, de alguna manera institucionalizar la corrupción; naturalizarla y levantar la bandera roja del riesgo y desequilibrio social que podría provocar el exceso de celo en las investigaciones a la clase política y empresarial. Tal nivel de imprudencia podría llevarnos a un nuevo golpe militar, como lo sugirió Sergio Bitar.

Los casos SQM, Caval y Penta son nada menos y nada más que el reflejo del modelo de una democracia enferma y de una clase política codiciosa y corrupta que se ha construido en Chile post dictadura.

Los dirigentes partidarios y voceros están mareados, han perdido el sentido de la realidad y creen  que nuevamente podrán manejar a la opinión pública de la misma manera como lo hicieron  cuando se negaban los crimines de lesa humanidad ejecutados por la dictadura de Pinochet.

Estamos frente a los mismos criterios y disvalores: sólo que esta vez la sangre no corre aún por las calles.

Comentarios del artículo: La sangre no corre aún - Publicado: a las 9:00 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 02/04/2015

La clase electora

Nuestro modelo de democracia no está en crisis, lo que sucede es que la sociedad ha cambiado. Y el cambio que exige esta clase electora pasa por una Asamblea Constituyente que permita un mayor control ciudadano sobre los partidos políticos y sus agentes.

La clase política esta desprestigiada. ¿Alguna vez no lo ha estado? Lo que sucede es que su contraparte -el pueblo-  está despertando a pausas, saliendo del letargo  y de la sedación profunda provocada por los discursos, los símbolos, la propaganda, los bonos, el pan y el circo diseñados por las élites.

Hoy-una vez más- han sido los propios excesos de la clase política los que la han dejado en evidencia constatando  que su modelo debe ser cambiado.

Según Gaetano Mosca -creador del concepto de “la clase política”- ésta es  “el filtro que burocratiza el acceso a los grupos de poder” gracias a “la democracia como  el más eficaz método de selección y acceso a  las élites”.  Sin embargo, una democracia que ya ha  perdido su sentido en el actual estado de conciencia de nuestra sociedad.

El poder concentrado de las minorías dirigirá a las masas sociales sea cual sea la organización social, precaria o sofisticada que nos hayamos dado en la historia. La clase política ha monopolizado el poder y ha gozado  de sus ventajas de manera excesiva gracias al control que ejerce sobre  las masas sociales de un modo más o menos ilegal, arbitrario y violento.

El concepto de clase política  que usamos ya es una muletilla para excusarnos  de todas nuestras propias culpas como ciudadanos y de los males sociales, asegurando que quienes la integran –los políticos-son un estigma en nuestros destinos como sociedad.

Sin embargo los integrantes de la clase política son elegidos y reelegidos por quienes conforman, precisamente,  esa  sospechosa categoría de “el pueblo”, que a su vez carece del control sobre esa misma clase electa por ellos mismos y que les agobia más o menos de manera ilegal, arbitraria y violenta, parafraseando a Gaetano Mosca.

Que poco a poco se lea en las redes sociales y se escuche  en las conversaciones de la calle y en los hogares que es hora de un cambio y  de una acción más radical de la gente sobre sus clases dominantes, no es más que el proceso lógico del deterioro de las instituciones. Los excesos, el abuso de poder y  la desidia como en todos los procesos históricos son la causa de los cambios que vienen de la mano de las calles.

Nuestro modelo de democracia no está en crisis. Siempre ha sido igual, con menos o más visibilidad de sus entuertos mafiosos que se han hecho evidentes en muchos países y continentes distintos. Lo que sucede es que la sociedad ha cambiado. El pueblo ha cambiado su propia percepción del rol y poder que anida en el. Por lo tanto y de manera lógica, toda manifestación y expresión de nuestra sociedad, incluyendo el modelo de la  política, deben cambiar según lo exija la sociedad, los hombres y mujeres; la ciudadanía.

Que poco a poco se lea en las redes sociales y se escuche  en las conversaciones de la calle y en los hogares que es hora de un cambio y  de una acción más radical de la gente sobre sus clases dominantes, no es más que el proceso lógico del deterioro de las instituciones.

Los excesos, el abuso de poder y  la desidia como en todos los procesos históricos son la causa de los cambios que vienen de la mano de las calles.

Los partidos y gobiernos nunca han tenido ni tendrán la voluntad de crear los cambios, salvo esos cambios cosméticos y cínicos, como por ejemplo, el cambio al binominal hecho en Chile para aumentar la cantidad de diputados y senadores para hacerlo  ver como “más participación”, siendo que no es más que una mayor extensión y control de los partidos políticos sobre la ciudadanía.

Este  modelo de democracia representativa  ya no satisface las necesidades de la gente. La gente busca  un modelo que garantice y otorgue un mayor poder a los ciudadanos  de manera directa. No es más simple ni complejo que esto.

Los gobernados o  “la clase electora”  debe ser el contrapeso efectivo de la clase política.

Según Gaetano Mosca, las presiones sociales han sido y serán la fuerza y razón de los cambios que la gente quiere sobre el modelo  de sociedad al que aspira. Y ese cambio no tiene otro nombre que el de la  Asamblea Constituyente en Chile, en que los ciudadanos sean parte fundamental del diseño que permita un mayor control ciudadano apartidario sobre los partidos políticos y sus agentes.

Comentarios del artículo: La clase electora - Publicado: a las 6:40 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 26/02/2015

Tocando la oreja

Sea cual sea el resultado, tanto Perú como Bolivia siempre crearán una excusa para seguir utilizando a nuestro país según manden las encuestas internas. ¿No será hora de dar un giro a la estrategia de RREE que Chile ha querido implementar hacia ellos?

Chile prioriza como política de Estado el profundizar las relaciones con sus países vecinos a consecuencia de su  historia común.

Lo que nuestro país busca es que nuestros vecinos cambien su estrategia de RREE con Chile y actúen de manera más proactiva a la integración. Eso no va a suceder. La Guerra del Pacífico para nosotros es un tema del pasado; pero aún no lo es para Perú y Bolivia.

A pesar de tener esto claro, la ciudadanía queda con la sensación que Chile hace mal las cosas. Pocas veces se acierta en el discurso como en la acción. O la acción y el discurso se ven débiles ante las estrategias norteñas.

No hay manera de mantener relaciones fluidas. Perú se dio el lujo de firmar un decreto supremo que fijó el inicio de la frontera terrestre con Chile en el Punto Concordia a pesar de que Chile argumente que el inicio de la frontera está en el Hito 1.  Y  ahora  arremete, nuevamente,  con sus historias de espionaje, lo que según su canciller, podría retrasar ejecución del fallo de la Haya.

Bolivia envía a su ex vicepresidente a entrevistarse con chilenos, se vienen equipos para  hacer reportajes a chilenos que están de acuerdo con la postura boliviana,  y el Gobierno de La Paz publica un inserto propagandístico en Chile apelando a la figura del ex Presidente Allende.

Mientras escuchamos a los voceros chilenos referirse a los “sólidos argumentos”, de nuestro apego a la  legislación internacional y el respeto a los tratados, Perú y Bolivia nos superan en actitud y comunicacionalmente logran trabar nuestras frágiles relaciones.

Los actuales gobiernos de Perú y Bolivia, de uno u otro modo,  no demuestran ningún interés  por  acabar con las disputas producto de su derrota bélica; porque terminar con ellas sería dar punto final a un plan que les ha dado sentido y razón a sus campañas electorales de manera histórica.

Quizás es mejor no dar respuestas y no hacerse eco de las acusaciones ni seguir sus juegos; sea cual sea el resultado, tanto Perú como Bolivia siempre crearán  una excusa para seguir utilizando a nuestro país según manden las encuestas internas. Ambos países buscan que nuestro país reaccione al nivel de sus estándares y agresividad. Parecen matones  del barrio que andan tocando la oreja.

El discurso de las buenas relaciones y de la integración no tiene eco en nuestros vecinos norteños. Se han dado el gusto de ofender e insultar a nuestras autoridades, inmiscuirse en temas internos, dividir a la opinión pública chilena y tergiversar la historia.

Han mantenido un discurso de victimización permanente que ha tenido eco en sectores chilenos que creen de justicia entregar a Bolivia, por ejemplo, un enclave entre Arica e Iquique. ¿Creen ustedes  que si se le entrega un territorio en medio del norte de Chile a Bolivia, este país terminará con las reivindicaciones históricas de su derrota?

Nuestra Cancillería peca de inocencia al pretender mantener una estrategia que ha profundizado las divisiones hacia nuestro país.

Si Chile no ha logrado mantener relaciones sólidas con Perú y Bolivia, ¿no será hora de dar un giro a la estrategia de RREE que Chile ha querido establecer con ellos y sin éxito?

Comentarios del artículo: Tocando la oreja - Publicado: a las 8:27 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 17/02/2015

Cambio de sentido

Las conductas de quienes ejercen el poder político y económico nos agreden. Parecen burlarse en nuestras propias narices. Así, la democracia ha sido capturada y debilitada por los mismos que la controlan en perjuicio de la gente.

Estamos en una temporada  en que deberíamos estar distendidos para iniciar un nuevo año laboral. Sin embargo lo peor de la política se ha tomado la agenda pública y nuestro ánimo se ve afectado.

Las conductas de quienes ejercen el poder político y económico nos agreden. Nos vemos expuestos ante hechos que nos estresan. Hechos reprobables que nos angustian ante la evidencia del abuso y la enorme distancia que existe  entre nosotros como ciudadanos y aquellos como detentores del poder.

Nosotros estamos donde siempre hemos estado. Llegamos hasta donde nos alcanzan las fuerzas, más limitadas por el entorno que por nuestras propias capacidades. Ellos se mueven con rapidez, pero con  torpeza, como queriendo anunciar sus arbitrariedades. Parecen burlarse en nuestras propias narices.  He ahí ellos y ellas incólumes, como estatuas que emergen fantasmales en las grandes avenidas. Nos observan  lejanos, domesticados, sumisos y sin memoria.

Nuestra clase política y el poder económico se han convertido en un entramado perfecto que encierra y pone a prueba la capacidad de resistencia de todos nosotros. Perdemos cada día la inocencia ganada en los sueños de cada noche.

Tomamos los diarios en la mañana en busca de las noticias que nos ayuden a enfrentar esa realidad aplastante e incómoda; quizás por eso ojeamos el diario desde las últimas páginas en busca del deporte, el espectáculo  y el horóscopo. Lo hacemos de manera intuitiva y natural para darle un cauce más fresco al día que se inicia.

¿Para qué nombrar a sus protagonistas que son muchos más de los que conocemos? Se repiten cada día y están al lado de nosotros dando saltitos para acomodarse según indiquen las encuestas. Se encanecen el pelo, guardan silencio, culpan a la oscuridad, reclaman inocencia, apelan a la legalidad; dicen que están al servicio de la gente para luego pedir perdón con tanta frecuencia que hacen que el respeto pierda sentido.

Comprendo ahora cómo la farándula criolla y los programas repetidos hasta la saciedad se transforman en espacios de encuentro de los chilenos. No queda otra. Pareciera  que no hay más escapes para quienes nos atropellamos en las mañanas y en las tardes en busca del trabajo y el hogar. No tenemos más que refugiarnos en los relatos simples para contrarrestar la rabia.

¿Para qué nombrar a sus protagonistas que son muchos más de los que conocemos? Se repiten cada día y están al lado de nosotros dando saltitos para acomodarse según indiquen las encuestas. Se encanecen el pelo, guardan silencio, culpan a la oscuridad, reclaman inocencia, apelan a la legalidad; dicen que están al servicio de la gente para luego pedir perdón con tanta frecuencia que hacen que el respeto pierda sentido.

La clase política se ha construido muros que nos  impiden observar y juzgar sus actos delictivos. Se protegen entre ellos de manera transversal y capturan a los más débiles para hacernos creer que actúan conforme a la ley, las buenas conductas y el respeto al país.

Son cuidadosos, impenetrables, bien vestidos y  con una oratoria perfecta. Aumentan sus ingresos de manera irregular, multiplican los cargos y protegen  sus espacios de poder para ejercer mayor control sobre la gente.

Mientras, a la ciudadanía no le queda otra que  reclamar en las redes sociales como catarsis masivas  que  no van más allá que  incomodarlos hasta el próximo trending topic que  hará que la gente olvide.

No tengo ninguna duda que estamos en tiempos de ajustes. La rueda está girando y usted  y yo, todos nosotros vamos hacia arriba. Ellos vienen en caída, resquebrajados, enmohecidos, perdiéndose en los sedimentos tóxicos que exudan.

Estamos despertando, muy lentamente. La democracia–el menos perverso de los modelos de organización social- ha sido capturado y debilitado por los mismos que lo controlan en perjuicio de la gente.

El polvo de estrellas con los que estamos constituidos -como lo dijera Carl Sagan- reclama su espacio para expandirse y cambiar el sentido de las fuerzas.

Comentarios del artículo: Cambio de sentido - Publicado: a las 8:17 am

Etiquetas: , , » Publicado: 06/02/2015

MasterChef y el derecho a discriminar

Sabemos que la televisión es un negocio no muy limpio en cuanto a valores. Entonces, para el próximo programa téngalo claro: la televisión quiere que se enciendan los ánimos en las redes sociales y usted se escandalice.

La discriminación se ha transformado en un monstruo social. Es la bajeza más vergonzosa que pueda tener una persona. El derecho a  discriminar según la visión personal, los gustos, tendencias, cultura  y sensibilidad no está permitido en Chile.

Esto quedó en evidencia una vez más  al concluir y ser otorgado el premio al  mejor chef “ciudadano” del programa MasterChef de Canal 13.

Las redes sociales estallaron. Incluso se realizaron programas de TV y radio exacerbando el supuesto ánimo discriminatorio de la decisión  del peculiar jurado de MasterChef. Se decía que se privilegió a la concursante rubia, de ojos claros, artista  y con residencia en Providencia; contra el concursante más popular pero humilde, moreno y con el trabajo de recolector de basura.

Las masas hipnotizadas por las tramas de estos concursos televisivos tienen la tendencia de estar al lado del más débil, del avasallado por el poder de  los protagonistas privilegiados. La gente llega a creer que los jurados de estos concursos y los ganadores conforman una red que invariablemente terminan por perjudicar a quien no representa -simbólicamente- a los poderosos.

Es así que quienes tienen a la tele como su referente social y cultural, se sienten agredidos ante cualquier acción que afecte a uno de sus pares;  precisamente por su fragilidad ante el poder.

¿Daniela  Castro  fue elegida por su condición social y su potencial como figura televisiva? ¿Ignacio Riveros no cumplía con los cánones culturales del canal de propiedad del Grupo Luksic y de la Pontifica Universidad Católica?

De alguna manera quienes ostentan cualquier tipo de poder sobre otros discriminan, generalmente de una manera no abierta, sino que solapada y cínica. Es así que pensar que el jurado y la producción de MasterChef discriminaron, no sería novedad ya que estarían actuando según sus intereses y ejerciendo su derecho. Y lo hicieron abiertamente, sin remordimientos y con una sonrisilla en el rostro.

Sabemos que la televisión es un negocio no muy limpio en cuanto a valores.  Todo está permitido en ese mundo para lograr rating y utilidades.

Una televisión sin escándalos, sin polémicas y  sin provocar la ira de sus propios televidentes, es una televisión fracasada. Su objetivo es crear adicción, bajar al mínimo los estándares de exigencias de sus televidentes para mantener cautivos a las masas en ese mundo paralelo que crea la tele chatarra en la mente de su público.

Es así que para el próximo programa téngalo claro: la televisión quiere que se enciendan los ánimos en las redes sociales y usted se escandalice. La televisión quiere que usted patalee, se enoje. La televisión quiere que sus productores logren distorsionar la realidad y usted se entretenga, se alucine y modifique su conducta para que sea funcional a ese trance  invalidante de su capacidad de pensar.

La tele discrimina y lo hace parte de su negocio. Así que si está dispuesto a ese juego, aténgase a los resultados.

Comentarios del artículo: MasterChef y el derecho a discriminar - Publicado: a las 8:23 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 02/02/2015

El festival sin antorchas

Esperen un poquito, porque “El Monstruo” de la Quinta Vergara le tendrá preparado el mejor de los show a la organización del Festival. Le exigirá que le devuelvan la antorcha y el poder de expresarse y nominar a sus verdaderos ganadores.

Según los organizadores del Festival de Viña del Mar, desde este año se acabará  la entrega de antorchas a los artistas más aceptados y aplaudidos por el público del show internacional. Sólo se entregarán gaviotas de plata y oro.

Según la escueta información de la municipalidad, se creará un premio especial que se entregará a los artistas sin la intervención de los espectadores ni que dependa de la gente. Algo así como un premio por secretaría.

Bien sabemos que a este evento lo único que le queda de festival es su nombre, dado que el show internacional  ha pasado a ser el ancla de una competencia que no convoca público y en que los artistas ganadores no son recordados por el público ni valorados por la crítica ni la prensa. La verdad y dada la experiencia de las últimas décadas, la competencia, que es la que le da la clasificación de Festival Internacional, no le interesa a nadie.

Por  lo tanto lo importante de este  festival es el show internacional.

Lo paradójico es que si lo importante del Festival de Viña del Mar es la presencia de los artistas del show, también lo es para los artistas el aplauso, la popularidad y la aceptación del público… y el público manifiesta su cariño y afecto a través de la histórica antorcha como la primera fase de su ascenso a la popularidad.

Esperen un poquito, porque “El Monstruo” de la Quinta Vergara le tendrá preparado el mejor de los show a la organización del Festival. Le exigirá que le devuelvan la antorcha y el poder de expresarse y nominar a sus verdaderos ganadores.

Podemos decir que la antorcha es el verdadero premio que levantaba o destruía a un artista. La antorcha es el premio histórico del monstruo. La antorcha se ganó “su” espacio desde que la gente encendía pedazos de papel para simbolizar el éxito de quien estaba en el escenario. Era la luz que denotaba la aceptación popular,  por decirlo de una manera más dramática.

Hoy esas llamas que parecían un escenario estelar con sus luces titilantes, ha sido  reemplazado por la luces de los celulares. Es decir, es un símbolo que se niega a morir y por lo tanto  cambia o se transforma como la materia. La antorcha y su simbólica luz es el premio a la empatía, a la comunión del ídolo con el pueblo, es el premio a la calidad artística entregada por la gente transformada en monstruo como acto de rebeldía.

¿Se puede romper por decreto una tradición arraigada en la gente? ¿Se puede eliminar por decreto la manera en que el público mostraba su entusiasmo  por el artista?

En mi opinión la esencia de este evento es “el monstruo”. Sin el monstruo y la antorcha NO es el Festival de Viña del Mar.

Es el público que noche a noche y por años ha colmado las galerías de la Quinta Vergara y  se ha hecho sentir y respetar a través de las pantallas de la televisión y de las portadas de los diarios por medio  de sus chiflidos, gritos, olas, carteles, pataletas y la antorcha.

El Festival de Viña del Mar es reconocido internacionalmente por el monstruo y sus antorchas. El público  y las antorchas van juntas al Festival, porque las gaviotas son otro cuento.

¿Qué le pasó a Chilevisión y a la Municipalidad de Viña del Mar con esta estupidez de que van a eliminar la antorcha del Festival?

Esperen un poquito, porque “El Monstruo” de la Quinta Vergara le tendrá preparado  el mejor de los show a la organización del Festival. Le exigirá que le devuelvan la antorcha y  el poder de expresarse y nominar a  sus verdaderos ganadores.

Las tradiciones, la algarabía  y el poder del  público del Festival de Viña del Mar no se pueden eliminar por decreto. No se puede llegar y censurar las formas de expresión del público en un evento que es de la gente.

Al monstruo no se le doblega. Ni lo intenten.

Comentarios del artículo: El festival sin antorchas - Publicado: a las 9:00 am

Etiquetas: , , » Publicado: 20/01/2015

La UDI en busca de su redentor

El partido gremialista ha demostrado en esta crisis una tremenda incapacidad para diseñar sus estrategias comunicacionales. Incapacidad manifestada también en la construcción de su identidad ideológica que se resiste a abandonar sus cargas simbólicas que la vienen desintegrando. ¿Tiene entre sus líderes quién les permita un cambio y renovación?

Ante la crisis que enfrenta la UDI, ésta se ha empecinado en  tomar el camino corto, el cliché y  la cuña periodística para enfrentar lo que requiere de algo más que un slogan.

Mientras en la vereda de enfrente, la Nueva Mayoría peca de ingenua al esgrimir la teoría del empate para defenderse del #yategate.

Los problemas comunicacionales, los errores no forzados y los actos fallidos han sido la línea conductora del fracaso de ambas coaliciones por convencer a los ciudadanos de su vocación pública.

El factor comunicacional y las pautas de prensa de las coaliciones no son funcionales a la conducta de sus actores. No es suficiente una buena frase, ya que éstas no sirven para detener el alud del descrédito que sufren los partidos y sus dirigentes.

La calle, las redes sociales y el electorado que aún persiste tienen mayores  exigencias y  piden más compromisos a la clase política. A toda la clase política.

Los problemas comunicacionales, los errores no forzados y los actos fallidos han sido la línea conductora del fracaso de ambas coaliciones. No es suficiente una buena frase, ya que éstas no sirven para detener el alud del descrédito que sufren los partidos y sus dirigentes.

Sin duda alguna lo que la UDI ha demostrado en esta crisis es una tremenda incapacidad para diseñar sus estrategias comunicacionales. Incapacidad manifestada también en la construcción de su identidad ideológica que se resiste a abandonar sus cargas simbólicas que la vienen desintegrando. Sin embargo, es la conducta, la cultura corporativa y el ejemplo personal de sus líderes lo que construye la marca, por lo que toda la imaginería política de la UDI no es suficiente para sortear estos momentos, sino que  conspira para minar sus propios cimientos.

La UDI no fue capaz de  rectificar su relato para hacerse eco de lo que sus electores querían de ella.  Este partido insiste en su pasado, de tal forma que no se hace cargo de la evolución de aquel electorado que la convirtió en su momento en el partido político más importante del país.

El anhelado Partido Popular de la derecha chilena ha dejado de serlo de la manera más brutal. Ha caído en su propio entramado ideológico y su base electoral tendrá que lidiar entre la verdad de sus actos y su discurso mal diseñado.

Sus actuales dirigentes han venido creando un partido político de minorías. No tienen  la convicción necesaria para calibrar  la opinión de la calle y de las redes sociales, mundos que le son ajenos casi por doctrina. Se han quedado en el asistencialismo y el paternalismo de antaño con sus electores, y eso hoy, no es suficiente. No funciona.

En este mismo contexto, la ex Concertación, producto de la candidatura de Bachelet  logró zanjar las deudas pendientes con su electorado, asumiendo nuevos compromisos coherentes con los gritos de la calle. La NM se reinventó confrontando su propio pasado y enfrentando a sus propios aliados.

La NM se  reconstruyó  sobre la base de su candidata presidencial, desde un nuevo liderazgo que le cambió -o rectificó- su alma política.

¿Tiene la UDI entre sus líderes quién les permita un cambio y  renovación en su impronta ideológica y estrategia electoral? ¿Un líder audaz que logre reinventar a este partido desde sus deteriorados cimientos?

Quizás, y como suelen creer quienes profesan una fe, todos los hechos ocurren para mejorar la situación que viven.

El dicho criollo “no hay mal que por bien no venga”;  le calza a la perfección a la UDI que se debe enfocar en desprenderse de sus cargas ideológicas innecesarias y obsoletas. La cuestión no es  maquillar su imagen, ya que a la primera exposición a la luz y al agua, se desprenderán los colores y el nuevo diseño revelará sus antiguas formas.

Es así que en términos bíblicos y de fe, la UDI requiere de un redentor para redimirse de su actual estado y buscar su nuevo camino.

Y para aquello deben olvidar lo que algunos analistas han sugerido; que la UDI iniciaría una cacería post #pentagate para debilitar a su oposición y evitar así, el camino difícil de su redención.

Mientras escribía esta columna me entero de la propuesta de Andrés Allamand por conformar un partido único que reúna las expresiones de la derecha y centro derecha política, en un símil de lo que fue la Concertación y es la Nueva Mayoría.

En mi opinión, la Nueva Mayoría ha tenido una cultura de coalición y en su concepción filosófica la diversidad  y el disenso es su  fundamento ideológico. La derecha, en cambio, es por naturaleza  de una ideología hermética, filosófica mente determinista, con un sentido casi religioso de lo político y el ordenamiento social. Se concibe en una estructura de poder  jerárquico piramidal que no permite la diversidad de opiniones y no está abierta a estados más democráticos.

Hernán Larraín ha respondido a Allamand diciendo que “ya  se ha intentado lo del partido único y las alianzas nunca lograron un fin esperado”,  asegurando que gracias a que hoy carecen de liderazgos fuertes es posible intentar una nueva coalición.

Ese es precisamente el punto donde la derecha se equivoca: sin un nuevo liderazgo fuerte,  no es posible la unidad ni el cambio de un sector político; de tal forma que la oposición tendrá que  seguir esperando por su redentor. Digo redentor, precisamente por la visión doctrinal religiosa que este sector tiene de la vida en general y de la política en particular.

Comentarios del artículo: La UDI en busca de su redentor - Publicado: a las 9:48 am

Etiquetas: , , , , , , , , » Publicado: 13/01/2015

Derecho a la libertad

La masacre en Charlie Hebdo, el hackeo a la Sony y los ataques de Boko Haram en Nigeria son señales de fanatismo político y religioso, en medio de un proceso de decadencia de la libertad, donde emergen estos grupos cohesionados para imponer modelos deterministas.

El ataque sufrido por la Sony Picture y la revista francesa Charlie Hebdo evidencian el costo de la libertad en una sociedad que se está acostumbrando a los fanatismos religiosos y políticos.

Se suma a esta ola de terrorismo religioso, el cometido por el movimiento islámico Boko Haram en Nigeria, que exterminó a más de 2.000 personas este fin de semana.

Da la impresión que la manera en que entendemos el derecho de la sociedad a las prácticas de todos los credos e ideologías ha llegado a ser tierra fértil  para los propósitos y las estrategias de los fanáticos.

El surgimiento de éstos es posible sólo gracias al espacio que la propia sociedad les crea, o la práctica de nuestra libertad como individuos no es lo suficientemente fuerte como para contenerla.

De la misma manera no  podemos sustraernos de la realidad social que se está diseñando desde hace unas décadas. El deterioro del modelo democrático mundial producto de  su propia corrupción es una verdadera plataforma para  el levantamiento de  ideologías y religiones de diversos signos y  matices que se justifican como salvadores.

Y es en este proceso de  decadencia que emergen  grupos cohesionados para imponer modelos deterministas y neo absolutistas político-religiosos. Podemos pensar que  la insatisfacción de sectores de ciudadanos de las mismas culturas que abogan por la libertad, no se sienten beneficiados por aquella, convirtiéndose en fuente de nutrición de los extremistas.

No podemos cegarnos con nuestro modelo de sociedad y su  libertad más simbólica que real,  cuando el costo de ésta es la sumisión a una vida que nos limita el goce de la felicidad humana,  especialmente en nuestra juventud.

En pleno siglo veintiuno se imponen pseudo ideologías que subyugan a sus pueblos, deidificando a sus propias figuras humanas como es la realidad del pueblo norcoreano con su líder Kim Jong-un.

No olvidemos nuestra historia. El nazismo que se incubó producto de la desesperanza y la humillación del pueblo Alemán o el comunismo con el surgimiento de la lucha de clases a causa de la pobreza; ambas ideologías fracasaron en sus emblemas. Ni la superioridad racial ni la propiedad común fueron ciertas.

Musulmanes, judíos y cristianos hicieron de las guerras una forma para conquistar con sus credos a las diversas culturas que arrasaban. Constantino, el primer emperador romano cristiano que permitió el asesinato de todos quienes se negaran a profesar el cristianismo como la nueva religión oficial del imperio. O en el nacimiento del judaísmo que cometió genocidio contra centenares de pueblos y culturas en nombre de Jahvé, o las conquistas musulmanas sangrientas para expandir el Islam en el mundo antiguo.

Hoy y en un hecho cultural e históricamente regresivo, diversas  facciones del Islam que convergen en el Estado Islámico buscan recrear el escenario del  siglo XII por medio de una nueva cruzada del siglo veintiuno para imponer el Califato Islámico más allá de las fronteras de Irak y Siria, incluyendo a España entre sus objetivos.

Desde los albores de nuestra civilización, lo esotérico, las religiones, las armas  y  la política se  distribuyeron el poder sobre los pueblos. Durante siglos la humanidad  se ha desarrollado en la ignorancia, el temor y la sumisión.

Hoy  resurgen  signos de esos poderes que han cambiado sus métodos pero no sus fines. Han atacado medios de comunicación para inhibir la libertad de expresión, que en el caso de la Sony Picture y de Charlie Hebdo, han ido más allá pretendiendo coartar  la libertad de expresión artística, lo que no es una cuestión anecdótica.

No debemos ignorar  ni dejar de rechazar estos ataques por pudor a ofender nuestro propio modelo de vida; ya que estos fanatismos lo aprovechan para  socavar la  libertad perfectible que tenemos, pero libertad al fin.

Comentarios del artículo: Derecho a la libertad - Publicado: a las 8:44 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 19/12/2014

El lengüetazo

A propósito del controvertido concurso organizado por una cadena radial, el columnista Orlando Olave se pregunta “¿Habrá una palabra menos actual y menos respetada que pudor?”.

Ya no es cuestión de naturalizar la vulgaridad. El asunto es hacer público lo íntimo y  privado, poner vitrina a las camas y hacer del lugar y los hechos íntimos un escenario público. O que los juegos y las fantasías trasgredan las propias irreverencias de las audiencias. Irreverencias que para las personas fuera del contexto son  complicadas y  pudorosas.

¿Habrá una palabra menos actual y menos respetada que pudor?

El pudor, un concepto que parece mucho más que retrogrado a las luces de lo que vemos y escuchamos hoy en los medios de comunicación, es un término que a los ojos y oídos actuales es una  soberana mojigatería.

Sin embargo, de ahí a exponernos de manera pública  en la más desfachatada desnudez, despojado de la propia intimidad, ese es otro cuento.

Todo tiene un límite y ese límite es la intimidad y el respeto por los otros.

Sin embargo existen los locutores, conductores y protagonistas de la farándula que buscan atreverse a mostrarse en su desfachatez para provocar la ansiada fama a la que nos  ha acostumbrado la tele farándula chilena o la nueva radiotelefonía procaz.

Las ideas dislocadas, que son dislocadas sólo cuando son públicas, son  superadas cada día.

Aquí no es asunto de estar contra las prácticas íntimas o contra la visibilización  de la realidad de los otros desde una perspectiva más sofisticada o sobre la base de una argumentación teórica, al modo de las instalaciones o acciones de arte.

Así constatamos cómo lo impúdico, vulgar y prosaico ha arrebatado al arte parte de su dimensión natural y profunda. Y ha expuesto a la sociedad una de sus fragilidades.

Esta especie de comunicadores buscan el  quiebre de ese temido, odiado o ridiculizado orden .Se sienten rupturistas e  iconoclastas sin tener el más mínimo conocimiento de lo que significan los símbolos.

Dado la relatividad absoluta del tiempo en las redes sociales y la incapacidad de controlar el sentido de ubicuidades en esta era cibernética, intentar recordar todas las imágenes, clips, audios y  espacios se nos haría imposible en el breve tiempo. Por lo que vemos hoy, será olvidado o superado por lo de mañana.

La instantaneidad, la reiteración y la viralización cumplen el rol de naturalizarlo todo, por lo que luego de algunos segundos, estos hechos socio culturales pierden la fuerza de su intención, al contrario de las acciones de arte y de las manifestaciones artísticas que ganan fuerza, sentido y profundidad con el tiempo.

La sordidez, la morbosidad y la audacia para crear hechos que sean golpeadores y que perturben el sentido de la normalidad en las audiencias es una moda galopante, con programas de radio donde hacen apología de los genitales femeninos o masculinos, como si fueren pan tostados o café con leche, el modo como ridiculizan a las personas que no coordinan con estos “estilos” y tergiversan –por ignorancia-  de lo que están hablando.

Sin embargo, lo del lengüetazo al  culo del  animador de un programa de radio de los 40 Principales por una auditora, a mi modo de ver va más allá, y es evidencia de una constante denigración de la mujer. No sé si provocado por ella misma.

El punto es la institucionalidad corporativa de una cadena de radios que trabaja para la vulgarización y la provocadora inducción a la falta de respeto de las propias audiencias. Hay que ponerle freno.

Comentarios del artículo: El lengüetazo - Publicado: a las 8:18 am

Etiquetas: , , , , , , , , , » Publicado: 02/12/2014

Mexicanización de la política chilena

Tenemos dos coaliciones que se han mimetizado durante décadas y a actores emergentes que ingresan al mundo del poder con las mismas contradicciones y vicios.

La expresión ciudadana se ha quedado en las marchas, en las rabietas por las redes sociales,  en lo anecdótico de la cobertura veraz de una escasa prensa y en las opiniones que  contradicen el discurso oficial.

La ola invasiva de la partidización de la sociedad lo inunda todo. Estamos construyendo una suerte de nueva forma de estados feudales, en que los ciudadanos son meros contribuyentes para la mantención de una clase política privilegiada.

Los partidos se reparten los territorios en que senadores y diputados ejercen el control en la estructura de dos grandes coaliciones. Mientras los movimientos emergentes menores pretenden ingresar al mundo del poder con las mismas contradicciones  y vicios, defraudando a sus seguidores y  transformándose sólo en comodines de los partidos hegemónicos.

El proceso descentralizador se diseña sobre la visión de este control en que los ciudadanos son condicionados a una elección previamente establecida sin competencias y candidatos únicos por sector, ya que las primarias partidarias no son un instrumento obligatorio; y los partidos no tienen la disposición de hacerlo, ni los candidatos respetarla.

El término del sistema binominal no se hace cargo de la participación ciudadana, sino del poder de los partidos políticos. Esto no es mayor ni mejor democracia.

Hoy se debate la posibilidad de volver al voto obligatorio, dado que su ausencia ha evidenciado la contradicción entre partidos políticos y ciudadanía. Sin embargo, el actual escenario nos hace creer que el sentido de  su reinstalación, no es más que la generación de recursos económicos para  las arcas partidarias por cada voto emitido de manera obligatoria.

El término del sistema binominal no se hace cargo de la participación ciudadana, sino del poder de los partidos políticos. Esto no es mayor ni mejor democracia.

La obligatoriedad del voto no provocaría lo que argumenta el discurso oficial, ya que la participación- en el actual escenario chileno- se conquista con un modelo de una  democracia más profunda, que permita aplicar el derecho de mandato del ciudadano sobre quienes ejercen el poder.

El mandante-el pueblo- carece de las herramientas legales para exigir el cumplimiento de los programas y el ideario ofrecido  en las campañas.

En este sentido, los plebiscitos comunales están ausentes del debate. Da la impresión que la  consigna secreta entre los partidos es no dar señales de exceso de participación.

Ya es tiempo que el elector deje el rol de “contribuyente”  para los partidos, pues de prosperar la iniciativa de que el Estado se haga cargo del financiamiento de aquellos, el círculo vicioso perfecto estará cerrado  con los ciudadanos fuera de él. Con el financiamiento 100% público, los partidos serían una suerte de bestias asolando a la gente sin ningún control y financiados por sus propias víctimas.

Hoy se ha instalado el tema de  la regionalización como una de las tablas de salvación para los partidos políticos. Se nos quiere hacer entender que avanzamos hacia  una mayor democracia. Pero no es así. Eso es falso. No existe la voluntad de otorgar poder a los ciudadanos, sólo a los partidos.

En este contexto, se elevan las voces de los cores con sus exigencias corporativas de más atribuciones, dejando en evidencia la lucha de poderes con los diputados, senadores e intendentes para el control sobre los territorios y los ciudadanos.

Los cores han levantado sus voces con sus exigencias corporativas de más atribuciones, dejando en evidencia la lucha de poderes con los diputados, senadores e intendentes para el control sobre los territorios y los ciudadanos.

Dicen los cores que buscan una mejor distribución de los recursos. Dicen que la ciudadanía es la que exige mayor injerencia en los destinos locales. Sin embargo, es un nuevo enclave de los partidos sobre el control de la voluntad popular.

¿Están en los cores representados los ciudadanos independientes, las minorías, las etnias, la tercera edad, los inmigrantes y los movimientos emergentes?

Si la lógica de los cores es la representación y el poder regional ¿por qué-por ejemplo- las organizaciones locales carecen de poder, voz y voto en este cuerpo colegiado?

Los cores deben ampliar su universo y no parecer una pieza más del poder central de los partidos que no representan genuinamente a la ciudadanía de cada región.

Es necesario avanzar en mayor democracia y en un modelo electoral pensando en la gente. En la creación de  nuevos estamentos ciudadanos que permitan la participación y decisión a nivel de comunas y en un marco regionalista. Una suerte de cabildos vinculantes que ejerzan contrapeso a las súper estructuras partidarias.

Y lo fundamental es que los partidos políticos no sean parte de los cabildos ciudadanos y los  intrigantes de estos no sean elegidos a través de dichos partidos, sino que de manera directa por los vecinos que conocen claramente quién es quién en las calles.

Debemos avanzar a un estado superior de participación. Las consultas, por ejemplo, son una manera nominal de participación, sin efectos transformadores. Son un modelo muy apetecido por los partidos por su efecto de catarsis en la gente y  que logra acallar sus demandas, no solucionarlas.

Empezar a mirar el país desde una participación ciudadana “relacional” en que actores ciudadanos y políticos conformen equipos de trabajo conjuntos y liderazgos comunes que nos lleve paulatinamente a la “participación ciudadana real”, eso es democracia.

Llegar a ser parte en  los procesos de las políticas comunales, en la toma de decisiones junto a la fiscalización ciudadana con efectos vinculantes, eso es poder de la gente, de los vecinos. Por lo demás, es el pueblo quien otorga el mandato a los políticos de profesión, es decir a  aquellos que viven de la decisión de los electores  y del ejercicio político.

Si no avanzamos en profundizar la participación ciudadana real, estaríamos  “mexicanizando” la política chilena, sobre la base de dos coaliciones que se han mimetizado durante décadas jugando al gato y al ratón, y que no han profundizado cambios en el modelo electoral.

En este contexto, se ha incorporado en la agenda electoral la discusión del modelo de financiamiento de los partidos políticos. Esta discusión se ha centrado en el financiamiento estatal que nos acerca más al perfil de la política mexicana; modelo de financiamiento que a la luz de los hechos, no ha otorgado transparencia ni mayor participación ciudadana en ese país.

En esta línea, el llamado de Marco Enríquez Ominami para ampliar la Nueva Mayoría, es una acción que busca transformar a la NM en un mega partido, como una suerte de réplica del PRI mexicano, que ha gobernado –sólo con dos periodos de por medio-por más de 70 años a esa nación norteamericana.

Nunca olvidemos que en política los mensajes de sus dirigentes tienen la función de allanar  y testear a la opinión pública. Y en esa tarea están algunos dirigentes con el propósito de agigantar aún más una coalición. Como siempre. Sólo se busca potenciar a los partidos y no mejorar los modelos de participación ciudadana.

El reajuste para los senadores y diputados ha sido  una nueva gota de agua en un vaso que ya se desborda y motivó una crítica ciudadana que se convirtió en  trending topic mundial con el hashtag  #BajateElSueldoCareRaja. El día en que esta ira ciudadana llegue a los legisladores será demasiado tarde.

No podemos caer en  la tentación de crear un monstruo político que “jibarice” a  los movimientos ciudadanos   a partidistas.

No está demás mencionar los crecientes escándalos de corruptelas transversales, nepotismo  y el diseño de una fisonomía mafiosa de las élites en nuestro país.

El financiamiento irregular a campañas se mezcla con un panorama delictual  donde vemos que el  narcotráfico sigue conquistando más poblaciones, rescates de presos, atentados directos a la policía, balaceras en calles céntricas y poblaciones, ajusticiamientos ciudadanos contra delincuentes comunes o robos multimillonarios sin resolver. Esto no es un relato apocalíptico. Es lo que se está viendo  en Chile.

Un hecho que demuestra como las autoridades políticas legislan frente a la muralla, sin ver, ciegos, ha sido el  aumento de sueldos al sector público que benefició de manera escandalosa a congresistas, ministros y a la propia Presidenta, entre otros. Esta actitud motivó una crítica ciudadana que se convirtió en  trending topic mundial con el hashtag  #BajateElSueldoCareRaja.

Esta medida ha sido  una nueva gota de agua en un vaso que ya se desborda. El día en que esta ira ciudadana  llegue a los legisladores será demasiado tarde. Porque después de aquello, ¿qué?

Y quienes no crean que es posible una mayor participación y poder ciudadano sin los partidos políticos clásicos, en España tenemos el ejemplo de cómo la gente que se unió para oponerse  a un proyecto urbanístico, se transformó en un movimiento ciudadano que logró llegar a la alcaldía. Y la alcaldesa  y los concejales electos no son políticos profesionales.

Me refiero a Torrelodones: un ayuntamiento dirigido por vecinos que terminó con 24 años de gobierno del Partido Popular de España. Sólo es un ejemplo que permite creer que es posible dar un paso más en la participación ciudadana, ya sea por injerencia directa de los propios electores o por presión de estos sobre el sistema que los gobierna.

Es cuestión de voluntad política y  organización ciudadana.

@oaolave

 

Comentarios del artículo: Mexicanización de la política chilena - Publicado: a las 9:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 14/11/2014

Nuevo mundo

Todo tan cerca y tan lejos, tan rápido y tan lento. Tan repleto y vacío. La relatividad de nuestra era agobia. En este artículo, una reflexión sobre los tiempos de internet.

Todas las eras de la sociedad humana  guardan sus arquetipos. Nuestro tiempo sin duda está marcado por  la comunicación en red.

El Internet  ha logrado convertir el  tiempo y el espacio en dimensiones  paralelas controladas al antojo.  Una dimensión virtual  en  que el aquí y el ahora es aún más relativo de lo que efectivamente nos parece.  No es sólo la velocidad del proceso del conocimiento el que ha cambiado, sino que la aceleración del estado de nuestras conciencias con el presente. Se ha conformado una nueva sociedad humana sobre la base de la red.

Es la percepción del ser, el estar y la relación con el otro que ha llegado a cambiar la perspectiva humana gracias al internet como herramienta y medio.

La caótica sensación de los juegos de roles, la lúdica provocación del avatar en las redes sociales, el anonimato esquizoide, la simulación de los sentidos y la confrontación con lo real humano-cotidiano es cada vez más estrecha y abismal.

Todo constata que el acto humano es comunicación.

Desde el circuito neuronal  a lo incomprensible de los neutrinos probamos que la información y el tipo de ella es lo que determina al ser. Es la conexión, potencia, velocidad y coherencia la que definirá el efecto que causará en nosotros.

El acto de comunicar desde las diversas redes de seres microscópicos a nuestro  prosaico tú a tú; sella lisa y llanamente a nuestra  condición y nos determina como un nuevo enlace para rearmar en cada milésima de segundo nuestra realidad y nuestro entorno.

Al final es nuestra conciencia la que recibe todo. ¿Tanta complejidad para construir un nuevo estereotipo humano, algo tan humilde y sencillo como nosotros en constante cambio?   O tan  grandioso… que viene a ser lo mismo.

Así es no más.

Lo que sucede en la red y con ella ha pasado antes sin ella. Tal vez más lento, menos intrincado o quizás con más interrogantes. Pero ha sido así. Las conversaciones siempre son las mismas.

Todo se repite y no hay nada nuevo bajo el sol. Al igual como sucede con LA VIDA, esto es lo mismo; son sus formas las distintas. Como lo es cuando se instala esta manera virtual de vernos y ver las cosas proyectándonos a la realidad cuando efectivamente la vivimos; ¿cuáles son las nuevas necesidades para subsistir y según ellas provocar los cambios en nosotros  antes que el entorno de la red lo haga?

El amor, el odio, la amistad, el enojo, la rabia, la alegría o la soledad; es distinta y es igual.

Ni siquiera el amor ha cambiado. Ha estado y estará donde siempre. El amor no es más que producto de conexiones químicas. Lo que ha cambiado es la forma de reconocerlo y reconstruirlo con la nueva imaginería de la era internet.

Son los caminos los distintos, las señas y el tiempo comprimido. Todo tan cerca y tan lejos, tan rápido y tan lento. Tan repleto y vacío. La relatividad de nuestra era agobia.

Antes de la red, la necesidad de acercarnos tenía como medio a las cartas, las fiestas, las plazas, los paseos, las revistas o los sueños dibujados en la pared y en  la historia transmitida en la conversación directa. Las miradas furtivas y las palabras truncadas. Las manos tímidas y los rostros sonrojados.

Sin embargo, la sensación del camino largo para llegar a sentir la cercanía, el afecto o el amor no han cambiado  por la  instantaneidad actual o a pesar de ella.

La relatividad es el asunto. Porque internet no es un simple medio que acerca. Es un nuevo mundo en sí mismo. ¿Es  legítimo entonces otorgar valor ético a lo logrado?

Las historias de amor producto del contacto creadas desde las redes  sociales se han convirtiendo  en una suerte de misterio, sueño o utopía. Las indirectas se escriben en tuits. Los paseos se  reemplazan por las fotos en Facebook. Los selfies dicen lo feliz que somos. El WhatsApp nos aísla.  El silencio ya no es antónimo de sonido. Las ausencias duelen tanto como antes, con la salvedad que sabemos que no son tales. Siempre estás ahí o alguien está ahí observando tus movimientos.

Las travesías que se debían cubrir  para acercarse han cambiado en su forma y tiempo pero siguen siendo angustiantes y agotadoras.

Por lo tanto la era internet ha creado un nuevo mundo personal, con sensaciones incluidas, que a pesar de estar al mismísimo lado de millones de seres humanos, estás solo(a) digitando tus redes y tu espacio.

La cultura  construida en la transmisión de puño y lápiz, oral y  presente, parece no ser tan frágil como creímos.

Comentarios del artículo: Nuevo mundo - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 05/05/2014

Suicidio en el Costanera Center

Con sus cámaras a la espera del ajusticiamiento social, en la pasarela y en las veredas frente al edificio más alto de Sudamérica, había niños, jóvenes y adultos esperando el desenlace para grabar el infierno de los otros y apagar los propios, para equilibrar sus vidas amorfas o darse cuenta que no son tan infelices como otros humanos.

Audaz, intrépida  y obediente es la muerte. No hace caso a los lamentos, ni a los rezos o a los llantos del amor. No escucha a los que piden  por  la  vida. Tan sólo la muerte se precipita como bestia y sonríe junto a los fantasmas, los demonios,  el odio y la pestilencia humana.

Sin embargo, la vida cuesta, se demora  en llegar junto a  la gracia de la felicidad que trae con ella.  La alegría de la vida es tan pequeña e inmensa que  no alcanzamos a registrarla en el torbellino de la ciudad.

Es esa  droga  que  han inventado los  humanos para los humanos que los hace más infelices; el  consumismo para tapar la soledad.

Un reciente estudio  aparecido en el blog de Bill Gates http://www.gatesnotes.com/ indica que el ser humano es el segundo causante de la  muerte de su propia especie. No indica las razones o las causas pero es un antecedente que no se hace necesario a la hora de la evidencia de  nuestros propios resultados como especie depredadora  y también suicida.

Sobre suicida, me refiero  a la manera en que hemos construido nuestras relaciones y los desequilibrios que nos llevan a nuestro exterminio pausado como especie.

Hoy la derrota y el fracaso es un  circo cuando hay una cámara frente a ella. Como una gran paradoja, en nuestra era de las comunicaciones, han sido éstas las que han potenciado  aún más el morbo humano  ante la soledad, el error, el dolor y  la desesperanza de los otros.

En el Costanera Center, y  tal como ha sido en los edificios simbólicos de Nueva York, el suicida buscó el lugar más alto y no lo hizo sólo para asegurar su muerte, sino  para dejar un testimonio, una marca, una imagen y  junto con ello  exhibir su grito de auxilio contra el consumismo y el capitalismo. Se pintó  las palabras de amor y paz y se lanzó al vacío.

A través de las redes sociales es posible armar cadenas de ayudas inmensas o de crueldad sin límites. Seguimos siendo capaces del bien y del mal en sus máximas expresiones.

En el Costanera Center, y  tal como ha sido en los edificios simbólicos de Nueva York, el suicida buscó el lugar más alto y no lo hizo sólo para asegurar su muerte, sino  para dejar un testimonio, una marca, una imagen y  junto con ello  exhibir su grito de auxilio contra el consumismo y el capitalismo. Se pintó  las palabras de amor y paz y se lanzó al vacío.

Las imágenes y los videos que guardan esos momentos abismales de la muerte de un humano golpeado por la amargura también han mostrado ese lado simulado de nuestra sociedad.

En la pasarela y en las veredas frente al edificio más alto de Sudamérica,  estaba la gente como si estuviesen esperando por ingresar a un cine, un recital o en un desfile de los personajes vulgares  de la televisión de Chile.

Con sus cámaras a la espera del ajusticiamiento social, niños, jóvenes y adultos esperaban el desenlace para equilibrar sus vidas amorfas o darse cuenta que no son tan infelices como  otros humanos. Esperaban con sus paquetes de tiendas populares y sus boletas de comida chatarra en los bolsillos.

Estaban ahí para asegurarse que eran felices en sus miserias.

Esos humanos estaban a la espera del momento preciso para llevar el recuerdo a sus casas  y contarlo  frente a la televisión prendida. Luego lo distribuirían en sus redes sociales y lo usarían para aumentar sus seguidores y lucirlo como trofeo de lo bacán que pueden llegar a ser.

Algunos medios han llegado a incluir avisos comerciales  a estos videos como una manera de pagar un tributo por el espectáculo de la muerte y lucrar hasta el fin, como un sarcasmo al sentido y la razón del suicida.

De seguro los otros humanos – los escasos- estaban buscando ayuda. Pero el mal es más fuerte en la inconsciencia de las masas delirantes, por lo que no sabemos qué pasaba.

Esos humanos estaban a la espera del momento preciso para llevar el recuerdo a sus casas  y contarlo  frente a la televisión prendida. Luego lo distribuirían en sus redes sociales y lo usarían para aumentar sus seguidores y lucirlo como trofeo de lo bacán que pueden llegar a ser.

Frente al edificio estaba un grupo de adolescentes y una chica  gritándole ¡…huevón, ya poh tírate!

Claro. Veían como si se tratase de un espectáculo a la  espera de un salto ornamental o un paracaidista.  No querían distinguir  lo real de lo virtual  para no perderse la muerte como un espectáculo.

¿Se acuerdan de la imagen de la mujer  posando ante el incendio de Valparaíso? Ella en el rol de romana  ante la quema de los cristianos y en el Costanera Center esa gente  como testigos de un  asesinato aplaudiendo ante la muerte.

La obsesión por el ridículo, por el daño, el crimen silente y doloroso de la mufa y la burla hacia la desgracia de los otros. La ausencia total de sensibilidad ante el dolor de quién se llevó su historia antes de seguir escribiéndola en Santiago.

Esas  personas  han mostrado los efectos de una sicosis que corre silenciosa y veloz entre algunos humanos gracias o a causa de las redes sociales.

Espectadores convergiendo en el  llamado cíber bullying como oficio de los escondidos en el anonimato. Esa  obsesión compulsiva en busca de la sensación de placer eufórico y enfermizo ante el dolor. Esperando para grabar el infierno de los otros y apagar los propios.

No puedo comparar a esos humanos con algunos aborígenes en que la muerte era un sacrificio a los dioses para darles vida buena a sus pueblos y calmar la furia de la tierra. Ante el sacrifico de los otros oraban esperando sus bendiciones como acto de una cultura.

Hoy nuestras maneras de relacionarnos ha superado el sinsentido acariciando a la crueldad como máxima valórica del espectáculo.

A mayor información y acceso a las comunicaciones,  nosotros mismos nos hemos convertido en  la segunda causa de nuestra propia extinción.

Comentarios del artículo: Suicidio en el Costanera Center - Publicado: a las 12:03 pm

Etiquetas: , , , , » Publicado: 21/04/2014

Piñera ¿Ser o no ser?

El ex Presidente construyó el estereotipo del anti ídolo, que no logró empatizar con el pueblo ni con sus aliados, mientras Bachelet se refugia en su áurea maternal y casi religiosa y su imagen es la fortaleza de su Gobierno. ¿Podrá Piñera hacer una copia mejorada de sí mismo como lo hecho por Bachelet?

No deja de ser interesante leer los tuits del hashtag  #RecordandoAPiñera que fue tendencia en Chile el 20 de abril, y el porqué  de esas reacciones más bien lúdicas en las redes sociales.

La extraña paradoja de que nuestras virtudes puedan llegar a ser nuestra debilidad y convertirse en nuestros defectos  se reflejó  de manera contundente en Sebastián Piñera. ¿Podrá revertirlo?

En mi opinión y desde una perspectiva de las comunicaciones, el problema del Gobierno de Piñera  fue su propio simbolismo, contrariamente a lo que sucede con Bachelet en que ella es la fortaleza de su Gobierno.

En el periodo anterior, tanto la oposición, algunos partidarios del ex Presidente, junto a sus confusiones, errores e incluso aciertos, lograron configurar el estereotipo del anti ídolo en la imagen de Sebastián Piñera.

Ser antipiñerista fue un dogma construido a partir del diseño oficial, que con un mal  relato desde su propio sector y el eco de sus contrincantes políticos no lograron comunicar a la gente, ni crear una comunidad fuerte en torno a su mensaje.

Piñera fue el símbolo del poder, de la riqueza y de los ricos, de los empresarios, de las colusiones, de las universidades privadas y  por lo tanto  era  la representación de todas las trabas para “la inclusión social” que las calles exigían y que habían dejado establecidas los gobiernos anteriores.  El intento de diseñar él mismo y su equipo una imagen de político transversal provocó tantas sombras que terminaron por apagar sus propias luces.

La competencia entre  un  ex Presidente (Eduardo Frei) con bajísima evaluación, contra un representante con muchos ruidos de una derecha que se confundía en sus propias contradicciones y en tiempos que nos hablaban de redefiniciones entre partidismo, política y ciudadanía, alimentó este extraño proceso social en que nos encontramos hoy en día, con masas sociales empoderadas pero reverenciando las mismas prácticas de antaño y dejándose engañar como siempre.

Piñera fue el símbolo del poder, de la riqueza y de los ricos, de los empresarios, de las colusiones, de las universidades privadas y  por lo tanto  era  la representación de todas las trabas para “la inclusión social” que las calles exigían y que habían dejado establecidas los gobiernos anteriores.  El intento de diseñar él mismo y su equipo una imagen de político transversal provocó tantas sombras que terminaron por apagar sus propias luces.

Piñera con su identidad personal inconclusa, intentó convencer a su sector político y a una ciudadanía desconfiada que él podría cambiar la imagen de su propio  sector estigmatizado durante décadas. Por lo demás,   su impronta personal  reflejaba a un modelo que se esperaba -por efecto natural y dentro del esquema del sistema imperante-  debía girar en lo social hacia la satisfacción del inconformismo.

La apuesta fue audaz. Piñera se enfrentó a  una tarea que requería de una estrategia que nunca llegó para los niveles del desafío.

Para muchos líderes de la entonces oposición, Piñera representaba a la derecha política tradicional y para sus propios socios era la encarnación de la traición al ideario político, social y especialmente económico de esa misma derecha.

En algún sentido, Piñera era el símbolo de una  ambigüedad nefasta que no le permitió diseñar un relato que le acompañara en la búsqueda de un posicionamiento que nunca llegó.

En pleno ejercicio del poder, sus torpezas personales  e incluso sus chistes no eran entendidos. Se ridiculizó su figura en la certeza de que nunca sería el ser empático y cercano que buscaba.

Aún se sigue deconstruyendo su figura por las redes sociales, como si se tratase de una dimensión folclórica en la que se recrea su imagen, por sobre la media de los diversos actores políticos locales.

Piñera  estaba muy lejos de ser un personaje simpático y coloquial. Fue víctima de una estrategia   que lo atrapó en la  confusión de sus actos sin permitirle darle un sentido mayor a su performance.

Me atrevería a decir que Piñera reflejaba en cierto modo a ese chileno “quemado”, a pesar de querer cambiar a su sector e intentar “unir a la patria” desde los partidos políticos.

No fue más que la concepción de una estrategia ilusa para el bien común con actores cuyo rol no era precisamente la generosidad entre sus iguales.  Poseía además el don de provocar sospechas y envidia  con sus intenciones. No logró empatizar con el pueblo ni con sus aliados de la manera en que esperaba. Era un millonario y nunca  hizo entender su identidad política.

Mostrar el papelito  de los mineros  en cuanta ocasión tenía lo transformó en  el campechano, bonachón y orgulloso de sus logros. Su ansiedad por mostrarse jugado en sus tareas le produjo muchas caídas reales y estrepitosas caídas en el imaginario que se venía nutriendo de actos.

Piñera era un símbolo  atípico de un político. Un tanto iluso, porfiado, empeñoso, emocional, ansioso, emprendedor, choro y demasiado autosuficiente para su competencia y sus aliados, un chileno que pidió perdón con mayor frecuencia que sus antecesores y aún así no lograba hacerse entender ni querer.

Piñera terminó siendo el culpable del modelo que la Concertación había afinado y proyectado. Al ex Presidente no le permitieron dar ningún giro. Mantuvo lo que le habían dejado sus contrincantes. Sin embargo parte de sus aliados -sin decirlo- lo aprobaban en silencio y recriminaban en público.

Ha sido hasta hoy el más progresista de los políticos con poder de la derecha y tuvo que ser condescendiente con sus aliados más duros. Logró la Presidencia para su sector después de más de medio siglo. Sin embargo  desde todos los flancos de la Alianza fueron minimizadas sus capacidades e intenciones. Para qué decir de algunos de sus  amigos.

Hoy, lo que reconocemos como la Alianza,  sigue siendo una mezcla de intenciones sin un decálogo certero ni una imagen monolítica como lo que  logró reconstruir la ex Concertación sobre la figura de Bachelet.

En términos simples, podríamos creer con cierta certeza que el fracaso de la Alianza fue producto de que la centro derecha no lo veía como su propia proyección. Veían en Piñera sólo a una persona con poder -ni político ni estrella pop- que había que parar antes que pudiese crearse a sí mismo y ser el cauce de un cambio que la Alianza no quiere hasta hoy, al menos en términos reales. Porque en la dimensión simbólica todos cambian hasta lograr su objetivo.

¿Quién podrá encauzar a esta actual derecha amorfa que se debate entre el pasado y el futuro?

Mientras, en la Nueva Mayoría – sobre una estrategia del silencio y del borrón y cuenta nueva- se reconstruyó a  una candidata y hoy Presidenta como una figura anti política, lo que es tan absurdo de entender como su resurrección a pesar de los  errores e incumplimientos graves de su primera gestión. Hoy, se la ha rediseñado para un entorno de nuevos liderazgos en una distancia entre ella y sus incondicionales, refugiándola en su áurea maternal y casi religiosa para reimponer y profundizar su propio símbolo. Lo que importa es que el elector no la piense. Sólo la sienta como su guía.

Concordemos en que la dimensión en que se desarrollan las comunicaciones está relacionada principalmente con factores emocionales y de coherencia en la “experiencia humana” y lo que ésta representa simbólicamente para la persona. Y en esto, Bachelet ha sido insuperable.

Bachelet nuevamente logró la Presidencia no sólo a causa de una estrategia un tanto cínica, (qué campaña política no lo es). También contribuyó la seguidilla de errores, malos candidatos y vehemencia dislocadas de sus competencias lo que le permitió fortalecer su estrategia del silencio y potenciar su llegada gloriosa.

La Concertación tuvo menos dificultades para impostar una posición ideológica y engañar a una masa de románticos  haciendo lo políticamente correcto y lo éticamente incorrecto en consideración a lo que se esperaba de ella. En este sentido, las palabras del diputado Osvaldo Andrade en referencia a que Piñera representaba la continuidad de Pinochet reflejan la permanente construcción de un relato falso en torno a la figura del ex Presidente. En términos de imagen, Piñera  no logró ni siquiera concluir con su propia marca.

La dimensión en que se desarrollan las comunicaciones está relacionada principalmente con factores emocionales y de coherencia en la “experiencia humana” y lo que ésta representa simbólicamente para la persona. Y en esto, Bachelet ha sido insuperable.

No podemos olvidar que  la Concertación administró un modelo que no le era propio pero que le permitió dosificar a una oposición fuerte  renunciando a sus propios emblemas y que la memoria de la dictadura ha sido su aliada permanente en procesos eleccionarios. Es duro pero es evidente.

Hoy la historia de lo que conocemos como  izquierda chilena vuelve para  recuperarse de su propio relato desde las calles y entre una juventud un tanto complicada por los últimos hechos ocurridos.

“La bonificación” de la voluntad del elector, la construcción de un Estado que subsidia todo de manera de contener al pueblo y mantener a una derecha económica satisfecha pero atenta a los supuestos cambios de juego.  Aún no quedan claros los contenidos de la Reforma Tributaria ni en el concepto de gratuidad para la educación.

¿Es posible que con las señales actuales, el compromiso de participación real y reivindicaciones históricas pendientes  prometidas se reestructure de fondo el actual modelo de sociedad heredera del sistema nacido en dictadura?

¿Podrá esta nueva versión de Bachelet y de la Concertación llegar al fin de su mandato con un diseño nuevo de sociedad, más allá de si  cumple o no sus promesas según lo entendido por el electorado? ¿O se verá obligada –nuevamente- a replantearse en un juego de símbolos y representaciones que le ha traído excelentes resultados?

¿Podrá Piñera hacer una copia mejorada de sí mismo como lo hecho por Bachelet?

No olvidemos que hablamos de política y comunicación y no de ética ni conducta.

Comentarios del artículo: Piñera ¿Ser o no ser? - Publicado: a las 2:08 pm

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 17/04/2014

Del ingreso ético al límite ético

Desde la propuesta de monseñor Goic al límite ético a las remuneraciones de los diputados que plantean Jackson y Boric, han pasado 7 años. ¿Quedará este llamado sólo en una señal y en un juego mediático de los partidos políticos y los congresistas?

Hace un poco más de 7 años el concepto de “sueldo ético” impuesto por el obispo Alejandro Goic, produjo un remezón social e incomodó a sectores vinculados al empresariado y a políticos y congresistas.

De manera casi natural e inspirada,  instauró el concepto de “ingreso ético”, hasta que éste se convirtió en una definición para  referirse a  los ingresos mínimos en Chile y a un llamado de atención para toda la sociedad.

Fue algo así como un destello de luz que cegó a unos pocos e indicó el camino a seguir a otros. Iluminó en cierto sentido  hacia donde  debía girar el país producto de un  crecimiento económico histórico. Chile en esos momentos lucía su aumento del PIB como parte de su orgullo nacional.

La misma Presidenta firmaba tres años después de las palabras de monseñor Alejandro Goic el ingreso de Chile a la OCDE.

Michelle Bachelet sentenció en pleno debate que “…éste es un tema país que debiera unirnos a todos para resolverlo de una vez por todas”. Así adhería plenamente a la propuesta de la iglesia Católica, otorgándole contenido político a los cambios que requería el país en este sentido. Mientras, Ronald Bown presidente de Asoex, se hacía eco al llamado de la Iglesia y entregaba apoyo a la Presidenta al aseverar que  “nadie puede rechazar” los dichos del religioso.

Sin embargo, faltaba algo en la discusión para que ésta tuviese todos los componentes comunicacionales necesarios para transformarse en un tema país con posibilidades de sustentarse en el debate político en plenitud.

Fue la ex  senadora Evelyn Matthei que al referirse a las palabras de Goic, dijo simplemente  que “no tenía idea de economía”. Suficiente para re impulsar  el tema y “viralizar” la discusión del ingreso ético en Chile.

Hoy, la paradoja y las coincidencias casi cósmicas parecen  persistir. Da la impresión -desde una perspectiva puramente esotérica y en una elucubración muy personal- que la energía de la naturaleza humana suele desbocarse dura y positivamente para marcar a fuego la necesidad de  cambios que anidan entre la gente. Hacía falta la mirada desde esa juventud comprometida y aún utópica, para instalar un cambio en la conducta moral del  corazón del poder. ¡Y vaya que poder!

Los jóvenes son quienes de manera invariable pueden generar los grandes cambios que muchos necesitan y sabemos que estos pasan por el sacrificio de unos pocos, como lo ha demostrado la historia.

De la misma forma  en que monseñor Alejandro Goic llamó a terminar con “el pecado social” para que todos puedan participar de los bienes y responder que no era economista pero percibía el drama de los más pobres, hoy son dos jóvenes y nuevos diputados quienes han sido puestos por esa misma paradójica fuerza natural para crear cambios. Sin embargo, han sido catalogados de ilusos, faltos de experiencia o que no tienen idea de lo que están proponiendo entre los dirigentes políticos y  congresistas ya acostumbrados a lo poco natural de disfrutar de rentas que superan a todos los ingresos de congresistas de nuestro continente y más allá.

¿Podrán los partidos, los mismos congresistas e incluso la Iglesia de hacerse cargo de esta poderosa e irreverente proposición que va contra toda la lógica del poder establecido?

Giorgio Jackson y Gabriel Boric, han  propuesto rebajar los ingresos de sus pares y de ellos mismos a la mitad, sobre el argumento de dar señales para eliminar paso a paso los niveles de desigualdad entre los chilenos.

Si bien eliminando cualquier porcentaje de sueldos no se resolverán los problemas profundos de la inequidad salarial en Chile como una acción automática, el sólo hecho de asumir una rebaja entregará una señal poderosa a todo el país, en el sentido de que las desigualdades son efectivas, reales y  reconocidas por el sistema político. Y el próximo paso será avanzar en los equilibrios de ingresos en Chile, asunto que –coincidentemente-toca la actual discusión de la Reforma Tributaria.

Los ingresos de los congresistas chilenos son los más altos de Latinoamérica y llegan a ser una bofetada no sólo para quienes ganan el sueldo mínimo en Chile (…) Pero las desafortunadas expresiones de Pepe Auth  y las contradicciones de la otrora líder estudiantil Camila Vallejo, demuestran lo casi utópico que será materializar la propuesta de Jackson y Boric.

Los ingresos de los congresistas chilenos son los más altos de Latinoamérica y llegan a ser una bofetada no sólo para quienes ganan el sueldo mínimo en Chile.

Son muchos los profesionales que se debaten en una verdadera contradicción entre su rol laboral, profesión e ingreso, viviendo una pobreza disfrazada.

Las desafortunadas expresiones de Pepe Auth  y las contradicciones de la otrora líder estudiantil Camila Vallejo, demuestran lo casi utópico que será materializar  esta propuesta de Jackson y Boric.

Cuando se reconoció en Chile la legitimidad moral del llamado de monseñor Goic,   este fue un tema país que aún permanece en el debate, pero  que se asumió gracias a que los actores sociales, ciudadanos y  políticos se enfrascaron en la discusión con el eco de los medios de comunicación.

Del sueldo ético de monseñor Goic al límite ético de los diputados Jackson y Boric, han pasado 7 años.

¿Quedará este llamado  sólo en una señal y  en un juego mediático de los partidos políticos y los congresistas? ¿Los congresistas están preparados moralmente para sacrificar su estatus económico?, ¿O simplemente  los intereses personales superarán el bien común?

Comentarios del artículo: Del ingreso ético al límite ético - Publicado: a las 9:19 am

Etiquetas: , » Publicado: 14/04/2014

Arde Valparaíso

Todos saben que de las quebradas de Valparaíso emerge el fuego como un demonio. ¿Viste como el maldito incendio quemó las escaleras de toda la vida, las huellas y los escondites de niños?

El mal no es casual ni  espontáneo. El fuego en los bosques cerca de las casas y a orillas de los caminos en Valparaíso  ha convertido sus cerros en sombras.

Tan indomable como el mal, el fuego no se midió en su ira y arrasó con todo.   ¿Viste esas imágenes? Ni siquiera el infierno se ha dibujado alguna vez así.

¿Viste esos cerros de mi amor?  Como volcanes derritiéndose y  sellando de lava mis calles y mis casas. ¿Viste como el maldito incendio quemó las escaleras de toda la vida, las huellas y los escondites de niños?

Todo comenzó demasiado temprano como para no evitarlo. Ponte en el lugar de los que perdieron todo lo material y que vieron como las llamas hicieron volar hacia el infierno sus historias y sueños.

Después de todo -podrán decir algunos- vendrán a reponer los muros viejos con tablas cepilladas. También  vendrá la gente de traje y corbata a parar los palos para afirmar un techo. Pero la vida que se nos  fue no podrá reconstruirse. Ni menos la muerte de nuestra historia.

Y qué importa ahora, si ya todo lo que sabíamos de Valparaíso será distinto. Después de todo,  los porteños son gente sencilla y recibe la ayuda para volver a marcar la tierra con sueños. Volveremos a tejer los muros de la casa, pero  la vida no me la van a devolver como se acostumbra en Valparaíso.

¿Pero qué pasa en mi país que no bastaron los gritos de auxilio? ¿No fueron suficientes las llamas a plena tarde para adivinar que venían sin control  entre los cerros?

Todos saben que de las quebradas de Valparaíso emerge el fuego como un demonio. Devora la basura, las flores silvestres y los matorrales hasta alcanzar a la gente.

¿Pero qué pasa en mi país que no bastaron los gritos de auxilio? ¿No fueron suficientes las llamas a plena tarde para adivinar que venían sin control  entre los cerros?

En mi país los incendios se atreven a quemar hasta a los bosques de las Torres del  Paine. Los temblores  exhuman sin permiso de sus dioses  a las momias Chinchoro y el mar deja los botes varados entre las calles de Talcahuano.

Que los borrachitos de mi puerto se vayan orando a la Iglesia de La Matriz a buscar auxilio, porque quienes tienen que prevenir estas catástrofes no lo hicieron.  Antes eran los piratas, corsarios y españoles y ahora olvidaron cuidarnos entre nosotros para que estas tragedias no ocurran.

¡Que Dios nos proteja!,  parece decir la gente de mi puerto cuando instalan la bandera chilena en los frágiles  “tijerales”. Pero hoy las banderas ondean sobre las llamas de la desidia.

Ya sabemos lo que pasa con el viento de Valparaíso. Es fuerte y  violento para arrebatar  las casas de sus laderas.

Y aún así, cada año el fuego se encarga de los porteños y unos pocos –los de siempre-seguirán mirando hacia abajo buscando tras de sus corbatas las culpas. Las culpas  por no haber protegido con anticipación su puerto principal, su joya enmohecida que brillará siempre  gracias a sus cerros y a su gente.

Comentarios del artículo: Arde Valparaíso - Publicado: a las 9:13 am

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