" "
Blog de
  • Omar Seguel

Omar Seguel

Zonal General Puente Alto, Voluntario TECHO-Chile.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 27/08/2014

Bajos de Mena: Las respuestas son pocas y la urgencia mucha

Muchas han sido las promesas que les han hecho las autoridades a los habitantes de este sector de Puente Alto. Pero ellos siguen esperando, sin supermercados, comisarias, farmacias o bomberos. Y, lo que es peor, con miedo debido a la galopante inseguridad.

Han sido muchas las noticias, reportajes y estudios que han buscado evidenciar la situación que se vive en el sector de Bajos de Mena, Puente Alto. Se está consciente del sinfín de problemáticas a las cuales se ven enfrentadas día a día las más 120 mil personas que allí residen. Problemas como la alta inseguridad del sector, el narcotráfico, el hacinamiento, una alta aglomeración urbana y la baja o nula accesibilidad a servicios de distinta índole caracterizan el diario vivir de las miles de familias que habitan el lugar.

Muchas también han sido las promesas que se les han hecho, tanto de organismos municipales como también desde la administración central. Programas de mejoramiento de barrio, de asistencia social e incluso de cambio de vivienda (plan segunda oportunidad) están entre el amplio abanico de promesas con las cuales se ha jugado con las esperanzas y expectativas de los vecinos de las distintas villas de Bajos de Mena. Pero aún están ahí, tanto ellos como sus problemas, su inseguridad y lo más preocupante, su miedo.

En su mayoría, los vecinos de Bajos de Mena llegaron al sector a mediados de la década del ‘90. Beneficiarios de los programas de subsidios para viviendas sociales impulsado por el Gobierno; allegados, habitantes de campamentos y muchas otras personas sin hogar de distintos sectores de Santiago encontraron la soñada casa propia en este conjunto habitacional.

¿Qué tenemos hoy a 24 años? Un sector de alta vulnerabilidad social en el cual más del 65% de sus familias pertenece al primer quintil. Hogares que difícilmente superan los 42 m2 con nula posibilidad de ampliación en el cual en promedio habitan sobre 5 personas. Viajes que superan la hora y media para llegar al centro de la ciudad donde están los principales puntos de trabajo. Baja accesibilidad a servicios dentro del sector, no contando con supermercados, comisarias, farmacias, bomberos, entre muchos otros. Y lo que más aqueja a los vecinos del sector, una alta inseguridad pública].

El pasado domingo 24 de julio apareció en diferentes medios la muerte de una mujer de 26 años con un embarazo de 8 meses a la cual esperaban en su hogar 3 hijos –uno de tres, otro de cinco y el mayor de ocho- . Pero no porque este hecho haya aparecido en los medios, es el único que ocurre. Semana a semana vecinos del sector nos cuentan “el fin de semana asaltaron a…”, “la semana pasada casi violan a…”, “los narcotraficantes están buscando a…”, “mataron al hijo de…”, y así suma y sigue. La alta vulnerabilidad del sector, la pésima luminaria pública con la que cuenta y la nula presencia de contingente policial potencian la situación de inseguridad que sufren las miles de familias de Bajos de Mena.

La gente que vive en Bajos de Mena tiene menores ingresos, más necesidades y la municipalidad que los ampara menores recursos que Las Condes o Vitacura. ¿Justo? Lo dejamos a su criterio.

Preocupados por la situación, los vecinos del sector San Miguel (divididos en 7 juntas de vecinos) organizaron el pasado 28 de julio una pequeña protesta para exigir al municipio, encargado del alcalde Germán Codina, una respuesta a las históricas necesidades del sector. Las demandas no eran muchas, de hecho son responsabilidades básicas para cualquier municipio. Los ejes de la manifestación fueron arreglo de infraestructura pública (principalmente iluminaria), presencia de contingentes policiales y cierre de distintos sitios eriazos que sirven tanto como lugares para cometer crímenes de toda índole como también para la reunión de diversos grupos delictuales. Anteriormente se habían acercado al municipio con sus preocupaciones, pero fueron derivados a fondos de concurso público que en ningún caso atienden a la urgencia de la situación. Frente a la nula respuesta de las autoridades y la desesperación en que están sumergidos, había una segunda convocatoria a manifestación para el martes 5 de agosto, pero por la presión de distintos sectores se debió suspender el llamado.

Abarcar el problema es difícil. El bajo presupuesto de la municipalidad y la alta concentración de delitos hacen más compleja la situación. El año 2009, la municipalidad de Puente Alto dispuso un gasto de 56,56 millones de pesos por habitante frente a los 391,7 millones por habitante que dispuso la comuna de Las Condes o los 469,43 de la comuna de Vitacura. Diferencia que en términos prácticos se acrecienta si se piensa que el ingreso promedio del habitante de Puente Alto bordea los $706.717 frente los $2.047.148 de Las Condes o los $3.120.820 de los habitantes de Vitacura. En resumen, la gente que allí habita tiene menores ingresos, más necesidades y la municipalidad que los ampara menores recursos. ¿Justo? Lo dejamos a su criterio.

Existe la promesa de la construcción de una comisaría (que ahora será sólo una subcomisaria según nos cuentan los mismos dirigentes del sector). Nuevamente los vecinos ven con esperanza una promesa de alguna entidad estatal. Nosotros advertimos la necesidad de ser cautos y manejar las expectativas. Ya el plan segunda oportunidad, el cual plantea demoler las viviendas y dar un monto de dinero a las familias (el cual no supera los $18.000.000) para que puedan comprar una vivienda en otro lugar ha jugado con sus expectativas. Visita tras visita escuchamos a los vecinos que aún no reciben respuesta oficial por parte del Gobierno sobre lo que va a pasar con sus viviendas. Pero una cosa es segura, la mayoría quiere salir de ahí y ojalá lo antes posible. Lo difícil de contarles es que el año pasado, bajo el alero de este programa que funcionó en modalidad piloto, se demolieron un total no superior a las 500 viviendas. Las viviendas a demoler son más de 5 mil si se quiere des-densificar la zona para proveer la infraestructura necesaria para el sector.  Por lo mismo, el programa es de largo plazo y en ningún caso da respuesta a la inquietud de las familias de salir del lugar. Se ha hablado de 10, 15 e inclusive 20 años para demoler todos los edificios que están por debajo los estándares de construcción mínimos. Si, leyó bien, 20 años.

A pesar de todo, nuestro compromiso es con las familias que allí viven. Trabajamos semana a semana en el sector, conscientes de que no vamos a dar una solución definitiva a la problemática que los aquejan, pero que aun así podemos acompañarlos en algunas de sus necesidades. A través del trabajo de nuestros voluntarios realizamos distintos programas de educación, de capacitación laboral y de fortalecimiento a la organización comunitaria, entre otros. Dividimos nuestro trabajo en dos áreas dentro de Bajos de Mena, Puente Alto 1 y Puente Alto 2. En total actualmente trabajamos con 10 villas y sus respectivas juntas de vecinos. Trabajo uno a uno en mesas de trabajo semanales entre los coordinadores (estudiantes que trabajan como voluntarios) y dirigentes vecinales.

El trabajo no se realiza sólo en Bajos de Mena sino que también en distintas villas y campamentos a lo largo de todo Chile. Son 1.103.942 chilenos que viven en blocks de vivienda social y 29.673 familias que habitan en campamentos. Todos ellos con problemas de accesibilidad a servicios, vulnerabilidad social, hacinamiento e inseguridad. Ellos, al igual que nosotros, esperan una solución tanto de sus municipios como del gobierno central, y al igual como acontece en Bajos de Mena, las respuestas son pocas y tardías, y la urgencia es mucha.

Comentarios del artículo: Bajos de Mena: Las respuestas son pocas y la urgencia mucha - Publicado: a las 9:11 am

La Nación

Av. Nueva Providencia 1860, Oficina 183, Providencia
Teléfono: 56 2 - 2632 5014

Director Responsable: Patricia Schüller Gamboa
Representante Legal: Luis Novoa Miranda

© Comunicaciones LANET S.A. 2014
Se prohíbe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.