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  • Marco A. Castro

Marco A. Castro

Profesor de la Universidad Central

Etiquetas: , , , » Publicado: 29/02/2012

Violencia, causa de muertes cotidianas en nuestra juventud

Dicha violencia es fruto de riñas entre bandas de microtraficantes, provocadas por jóvenes delincuentes o por accidentes de tránsito acaecidos por la búsqueda ansiosa de sensaciones que provocan la velocidad, el alcohol y las drogas.

Hace 25 siglos Heródoto, el padre de la historia, afirmó “En la paz, los hijos entierran a sus padres. En la guerra, los padres entierran a sus hijos”. La afirmación antes citada parece cobrar valor en nuestros días, en los que diariamente hay padres enterrando a sus hijos, cuyos fallecimientos, mayoritariamente, ocurren por motivos de violencia.

Dicha violencia es fruto de riñas entre bandas de microtraficantes, provocadas por jóvenes delincuentes o por accidentes de tránsito acaecidos por la búsqueda ansiosa de sensaciones que provocan la velocidad, el alcohol y las drogas.

Cabe preguntarse frente a ese angustioso panorama, ¿Qué estamos haciendo como sociedad para poner freno a esa escalada de muertes violentas? ¿Qué instituciones del Estado o de la sociedad civil están formulando planes de acción para detener ese flagelo mortal? ¿Cuál es la reacción de las familias: espectadores o protagonistas? Viene al caso recordar el poema de John Donne al respecto: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

El sistema educativo de nuestro país ha puesto énfasis en mejorar los resultados de aprendizaje, y es bueno que así sea. Sin embargo, estamos descuidando la formación de la persona en su integralidad, en sus valores. Está, al parecer, en el llamado currículum oculto, totalmente ausente aquellos elementos que Rousseau advertía como esenciales en la educación: la preservación de su propia existencia y la compasión. Es tanta la presión por mejorar el SIMCE en Lenguaje y Matemáticas, que la formación valórica está ausente y, como lo afirmara Levinas, la educación es fundamentalmente un acontecimiento ético.

El tema es de una urgencia suma, más prioritario que los recursos energéticos, las demandas regionales, el sistema electoral o el transporte público, ya que en ello está comprometido el recurso más importante y que no puede empezar a mermar producto de la violencia: nuestros jóvenes, que son los que constituyen nuestra más preciada riqueza.

Más grave aún, es la claudicación de la familia en su tarea formadora. Padres ausentes que procuran compensar dicha ausencia con satisfactores provenientes del mundo del consumo. Padres que procuran que sus hijos cuenten con recursos electrónicos de entretención, pero que no se esmeran en fomentar la responsabilidad, el esfuerzo y el compromiso. Padres que no saben decir que no o, en el peor de los casos, padres que ya han desatendido definitivamente sus responsabilidades educativas.

El tema es de una urgencia suma, más prioritario que los recursos energéticos, las demandas regionales, el sistema electoral o el transporte público, ya que en ello está comprometido el recurso más importante y que no puede empezar a mermar producto de la violencia: nuestros jóvenes, que son los que constituyen nuestra más preciada riqueza.

Va siendo hora que nuestros políticos procuren ser estadistas, lo cual involucra no preocuparse solamente de la próxima elección, sino que procurar visualizar el futuro y advertir que en esta época que nos ha correspondido vivir la mejor inversión es en ética, para lo cual se requieren modelos humanos, lamentablemente cada vez más escasos en el mundo público, en el ámbito religioso y del espectáculo.

Para los profesores, siempre cuestionados y con un dedo acusador siempre en contra de ellos, puede ser un desafío vitalizador y una gran fuente de otorgamiento de sentido de nuestra profesión, el asumir en cada uno de los centros educativos la tarea de generar la reflexión en torno al tema puntual de la violencia juvenil y su secuela de muertes.

Comentarios del artículo: Violencia, causa de muertes cotidianas en nuestra juventud - Publicado: a las 6:48 pm

La Nación

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