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  • Marco Antonio de la Parra

Marco Antonio de la Parra

Escritor

Etiquetas: , » Publicado: 24/09/2012

La farándula como guillotina

Todo el que entre a cámara será mirado en menos, sentirá la fama y el desprestigio tomados de la mano en una alianza cruel. Lo he vivido. Las palabras se convierten en cizaña y las declaraciones en garrapatas.

Circo romano, exhibición de monstruos, desfiles de rasgos anómalos de personalidad, contemplación y reporteo de cosas sin trascendencia, la farándula ha sido siempre la convocatoria moral de la población para asistir a un patíbulo simbólico donde nos gusta ver rodar las cabezas a manos del “trolleo”, la copucha, la denuncia, el desnudo ético o el pelambre sin ton ni son.

Todo el mundo denosta los programas de farándula mas todo el mundo lo ve. Y si no lo ve, lo lee o lo sigue en Tweeter o en Facebook. ¿Por qué está pasión? ¿Por qué esta afición irredenta?

Es irresistible ver seres humanos arrastrándose por dinero o sufriendo los embates del fracaso o, peor aun, del éxito, lo único peor que el fracaso, desatando tempestades de envidia, maldiciones, arrebatos de ira, ninguneos a voz en cuello. Esa agitación de la plebe convertida en televidentes, la masa convertida en horda de sintonía on line, no es más que la atracción por el auge y la caída de seres ínfimos cuya trayectoria confirma la tranquilidad moral de los espectadores.

Pelar a otros calma la agresividad al interior del núcleo familiar. Deja nuestros corazones convencidos de ser puros y nuestras cabezas libres de sentimientos parásitos de culpa. Arroja lejos toda reflexión e introspección, instala la paz en la sociedad.

Nosotros no hacemos esas cosas o por lo menos no nos pillan cuando las estamos haciendo. Nosotros no somos infieles ni agresivos ni traidores ni vanos ni ambiciosos, no somos esos seres ridículos con glorias de un día o, lo peor, lo somos pero no queremos confesarlo a nadie. Las celebridades de segundos nos atraen porque desearíamos esa celebridad y su derrumbe nos calma en nuestros sueños de coronación.

Con esto la farándula es una celebración de la moral más conservadora. Podemos dormir tranquilos. Todo se ha llevado a buen destino. Podemos reírnos de otros, burlarnos de otros, otros hacen el ridículo por nosotros. Y, lo mejor, sufren las rudas consecuencias: ser descuerados por las lenguas viperinas de comentaristas especializados y guapos y simpáticos que nos llevan diabólicos hasta este micro infierno donde recorrer círculo a círculo las bajezas y mezquindades humanas. Salimos limpios de culpa, nos sentimos redimidos.

La exhibición de las ferias y las rarezas nos devuelve contentos a casa. Pelar a otros calma la agresividad al interior del núcleo familiar. Deja nuestros corazones convencidos de ser puros y nuestras cabezas libres de sentimientos parásitos de culpa. Arroja lejos toda reflexión e introspección, instala la paz en la sociedad. La farándula no contiene le más mínimo germen subversivo a no ser que se trasluzcan los sueldos de los contratados para esta cacería de cristianos, la cual sirve par atraer más rabia hacia estos sujetos de experimentación, uniendo aún más a un público que no perdona dilapidar el dinero en la más exitosa de las convocatorias, por ende, el mejor negocio de la televisión y también de la prensa y también de la radio y también de la conversación de sobremesa.

Si no seguimos la farándula no entendemos este festival de guillotinamiento, esta falsa revolución defensora de las buenas costumbres. Todo el que entre a cámara será mirado en menos, sentirá la fama y el desprestigio tomados de la mano en una alianza cruel. Lo he vivido. Las palabras se convierten en cizaña y las declaraciones en garrapatas. La cámara en un enemigo y el público se entrega a sensaciones de piel donde la admiración convive con la aberración. Uno se convierte en monstruo, uno es el bicho, uno está atrapado por muchos años en la memoria de esos fieles telespectadores que anuncian la desilusión y la decepción y condena al enfocado. Todo se pierde enfrentado al reality. Se es cadáver informativo. Y los cadáveres venden bien. Nada más sexy y glamoroso que la agonía. El mejor maquillaje, La mayor carga dramática. Y el alivio del público más pequeño burgués que nunca, vulgar y diminuto de espíritu, sintiéndose orondos censuradores, jueces morales.

Apagando la tele, sancionando una vez más esta porquería de farándula, prometiéndose en su fuero interno verlos de nuevo lo antes posible. Se duerme bien, mejor que con el noticiero. Por eso todo programa de televisión se faranduliza. Para encontrar la euforia y la paz de sus espectadores, siempre fieles a la guillotina mediática, que nunca nos falta.

Comentarios del artículo: La farándula como guillotina - Publicado: a las 4:18 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 10/09/2012

La niña muerta

Sólo el que vivió la muerte de un hijo puede ponerse en el lugar de aquel que lo vive. Los demás no queremos vivirlo por cerca que hayamos estado.

Es un escándalo. Estalla como una bomba. Rompe el cotidiano instalando la duda donde no debería estar. La muerte de un niño quiebra el vector de la vida, invierte el mundo, pone todo patas arriba.

Nadie nunca está ni estará preparado para la conformidad y la resignación. El dolor será un cuchillo en la espalda, hundido hasta el corazón. Vendrá cargado de recuerdos frescos, retorcerá la inocencia de cada día, la ingenuidad con que vivimos, sólo conocerá el refugio del escepticismo, del silencio de los dioses, de la nulidad de las oraciones.

Como nunca, veremos trazar en el cielo los renglones torcidos de la vida, Dios o como quieran ponerle. Será destino y será fatal. Lo es. A los padres que les toca abrazar ese cuerpo fallecido les toca entrar en el infierno. Nadie quiere estar en su lugar. Dios nos libre, decimos. Alguna vez investigué sobre niños muertos, versos, canciones para los niños muertos de Mahler. Indagué en hospitales y me comentaron que los niños, hoy, mueren poco. No es como la Morgue o los hospitales de adultos donde muertos habían a diario para fotografiar, pensar, imaginar. A los niños había que esperarlos, pacientes.

Sabemos que sus padres están en el averno, en plena llaga. Podemos abrazarlos, hasta llorar con ellos. Pero su dolor es inalcanzable, tremebundo, una catástrofe. Dicen que el olvido cura todo. Dicen también que el duelo por la pérdida de un niño no se resuelve jamás. Eran el futuro, íbamos a morir antes que ellos. ¿Por qué se invierte el orden natural de los factores? ¿Por qué este escándalo?

El enfermero a cargo de la unidad de Anatomía Patológica era un verdadero ángel, luminoso, dulce, cuidadoso. Restauraba el cuerpo de esos niños, para entregarlos a padres y padrinos quienes lo vestían con sus ropitas blancas y le quitaban los clavos a los zapatos. “Nada de metal para que pueda volar al cielo” me dijeron. Una sola instrucción de este ángel enfermero: no conocer a los niños primero. No encariñarse ni un poco. Tratarlos con todo el amor del mundo, pero sólo cuando hayan cruzado el deslinde entre la vida y la noche eterna.

Una sola vez le había fallado y le costó el corazón roto. No se tolera la muerte de un niño. En tiempos más antiguos, cuando la mortalidad infantil era tremenda, aun así el niño muerto era un escándalo. En México, durante años, la ceremonia de fotografiarse ataviados con sus mejores galas con la niña muerta, era un ritual ineludible. Vi muchas de esas fotos. Familias engalanadas alrededor del cuerpo vestido como una novia, una pequeña novia casada con la muerte, un ángel en la tierra. La niña muerta se llama el volumen dedicado a estas fotografías.

Sólo el que vivió la muerte de un hijo puede ponerse en el lugar de aquel que lo vive. Los demás no queremos vivirlo por cerca que hayamos estado. No, nunca, nada.

Sabemos que sus padres están en el averno, en plena llaga. Podemos abrazarlos, hasta llorar con ellos. Pero su dolor es inalcanzable, tremebundo, una catástrofe. Dicen que el olvido cura todo. Dicen también que el duelo por la pérdida de un niño no se resuelve jamás.

Eran el futuro, íbamos a morir antes que ellos. ¿Por qué se invierte el orden natural de los factores? ¿Por qué este escándalo? ¿Este grito que rompe la noche en dos? ¿Qué descascara la primavera? ¿Qué hace trizas el amanecer? ¿Qué descabeza los crepúsculos? Dios, si hay, los ampare. Dios, si hay, nos libre. Y perdón por el gesto de egoísmo. La niña muerta es la propia muerte. Muertos caminando. Démosle la mano.

Sostengámosla para siempre. Luz, más luz. Y se niega.

Comentarios del artículo: La niña muerta - Publicado: a las 12:01 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 28/08/2012

Alegre Cerro Alegre

La sensación de que es una verdadera tontería preferir el Mall a un viaje algo más largo, un poco más de una hora puerta a puerta en auto, para que la luz del puerto nos viste, nos despeje y (perdonen la redundancia) nos ilumine.

En años de ir y venir por el Cerro Alegre (el teatro es así, no da dinero, pero da viajes) me he encontrado en estos últimos fines de semana haciendo el monólogo de EL LOCO DE CERVANTES en un teatro que lleva sólo meses de funcionamiento, el Teatro Montealegre, situado en la plazuela San Luis, en la cima del cerro.

Alguna vez fue una bomba de bencina, hasta que una emprendedora nata, Carmen, anestesióloga de origen, creadora de raza de oficio, quien ya había creado un restaurante y un hotel (La Colombina) y se había unido a tantos más con ganas de embellecer el puerto de Valparaíso.

Ella dice que no le gustaba el teatro y que sólo elegía obras cortas, pero su olfato le hizo coronar Cerro Alegre con un edificio de estilo industrial con dos pisos, combinando material de demolición, antigüedades y una vista increíble al mar y a los cerros vecinos con un segundo piso de amplios ventanales que en la noche deja ver la miríada de luces de sus alrededores.

Me encuentro con artistas, arquitectos, gastrónomos, la mayoría porteños de pura cepa, que han decidido transformar los cerros a punta de PYMES y que el sol hace inolvidable un paseo entre esas calles almorzando en LE FILOU DE MONTPELIER, el ABTAO, el VINILO, las pizzas del Malandrino o la carta enriquecida espectacular del tradicional Café Turri por nombrar menos del 10%.

El Teatro Montelaegre aparece tan sólo como un paso más en la transformación de un territorio que ha pasado de un estado dudoso y hasta degradado a convertirse en sitio obligado de turistas y comensales con ganas de algo distinto. Han proliferado los lugares de alojamiento, desde los caros con todo tipo de comodidades hasta varios hostales o sencillos Bed & Breakfast que saben colmarse los fines de semana largos y las fiestas de guardar. Caminamos por sus calles comprobando el mejoramiento de sus veredas y la aparición de tiendas exquisitas como LA BELLE EPOQUE o TOURING CHILE y varias más, donde encontrar mucho del mapa gourmet de este país, galerías de arte como BAHIA UTOPIA o CASA E que además se alió con la librería Metales Pesados ofreciendo un mesón de títulos de lujo para cualquier ciudad.

A poco estar en el Cerro ya no dan ganas de bajar al plano ni menos acercarse a Viña que se convierte en sosa, pelolais y aburrida, sin estas calles hermosamente retorcidas de los cerros desde donde todas las vistas son bellas. Por mucho caminar se quedan cosas pendientes, la transformación de la Cárcel en Centro Cultural, el Cementerio de los Disidentes, los miradores y paseos desde donde, en un café cualquiera, leer el periódico a la luz transparente y amable de un asomo de primavera.

Tal vez sea de los sitios más interesantes de nuestro país aunque levante (cuándo no) polémica entre los mismos porteños. Hay quien dice que se siente en algo artificial, como Las Vegas, que acaso quién vive entre cafés y restaurantes. Hay quien acusa que se han alejado los porteños auténticos que antes ocupaban el Café con Letras y se ha llenado de una elite intelectual santiaguina. Lo de Las Vegas no lo veo. Nadie ha venido a construir moles de cemento decorado y se han conservado las antiguas casas quizás ahora con una función múltiple que tal vez no sea la habitacional. Si hay solo una elite no porteña no lo distingo.

Me encuentro con artistas, arquitectos, gastrónomos, la mayoría porteños de pura cepa, que han decidido transformar los cerros a punta de PYMES y que el sol hace inolvidable un paseo entre esas calles almorzando en LE FILOU DE MONTPELIER, el ABTAO, el VINILO, las pizzas del Malandrino o la carta enriquecida espectacular del tradicional Café Turri por nombrar menos del 10%.

Prima la imaginación y eso se contagia en belleza, en rescate de espacios, en la necesidad tal vez de salvarse del síndrome Bellavista (barrio algo sobresaturado de comida que ha desplazado al arte) enriqueciéndose con sitios culturales o cada vez mejores tiendas donde más que shopping se tenga una dimensión estética.

En Santiago estamos felices con el florecimiento del barrio Lastarria o el sector de la Avenida Italia. Son espacios hermosos de esparcimiento. Quizás para adultos, quizás para ciertos recursos, pero sin duda hermosos. Cerro Alegre, Cerro Concepción, los aledaños, son sitios de selección. Están realmente llenos de sorpresas.

En todos esos días trabajando en el Teatro Montealegre, no movimos el auto, fuimos y venimos a pie de todo, nos dejamos perder y encontrarnos. Cierto, la luz ayudó mucho pero también las chimeneas del hotel o las ventanas colmadas de color. La gente espléndida, los amigos contentos. La sensación de que es una verdadera tontería preferir el Mall a un viaje algo más largo, un poco más de una hora puerta a puerta en auto, para que la luz del puerto nos viste, nos despeje y (perdonen la redundancia) nos ilumine.

Comentarios del artículo: Alegre Cerro Alegre - Publicado: a las 12:36 pm

Etiquetas: , » Publicado: 16/08/2012

Los tiempos que corren

El futuro no es lo que era. Y cada vez es más sutil. Pronto desaparecerá. Hay que ir a su rescate. Hay que colocarlo en su sitio. Hay que escuchar atentamente la memoria de las generaciones que nos vamos. Y saber descifrar las claves de este nuevo mundo al cual el perdimos la vista de tanto subirnos andando y sujetos en la pisadera.

El tiempo ya no es lo que era. La temporalidad, es decir, la vivencia humana del tiempo, se ha alterado violentamente con los cambios tecnológicos.

Cuando éramos niños se nos decía que las nuevas tecnologías y la robótica nos darían más ocio y más libertad. Hemos visto que ha sucedido exactamente lo contrario. Leyendo a Carmen Leccardi, socióloga italiana, comprobamos el desprestigio del pasado, la aniquilación del futuro a mediano o largo plazo y la hipertrofia del presente como urgencia quemante, con la sensación estresante de que “hay tanto que hacer” y de que hay que hacerlo hoy, pues el futuro se ha visto incierto, inasible, cambiante, si no mutante, y altamente desconfiable.

La aceleración de los hábitos golpea a las nuevas generaciones y hace que no nos entendamos. Los que crecimos pensando que el pasado era memoria y experiencia, que el presente era el momento para forjar nuestro futuro y el futuro un proyecto a realizar, dialogamos y mal con una generación de jóvenes que Leccardi llama de “biografías sin proyecto”, de vidas aceleradas excepto en una curiosa desaceleración en la entrada a la vida adulta, “sin apuro por crecer”, dilatando adolescencia y juventud lo más posible, cambiando de estudios, puestos de trabajo y parejas, privilegiando calidad de vida antes que carrera hacia el futuro que ya no les representa más que un espejismo desconfiable.

Esta carencia de futuro, termina por desacreditar la política, siempre de grandes discursos (los que trituró la postmodernidad) y con planes a largo plazo (destruidos por la temporalidad de estos tiempos hipermodernos), sacrificando la responsabilidad (que requiere del compromiso a largo plazo) y cediendo a la simpatía en lugar de las ideas y la convocatoria por figuración en lugar de las propuestas.

Todo nuestro debate sobre “¿qué vas a hacer con tu vida?”, les importa un bledo. Están en el hiperpresente y de ahí no quieren salir. La adultez los saca del video juego, los empuja a cuidar el trabajo, los extrae de su contemplación y su gusto por la juerga o el devaneo entre trabajo, estudio, fiesta y viajes según la suerte de cada uno.

Las mujeres, gracias a/o con la maldición de su reloj biológico, rompen esta desaceleración y recuperan el deseo de ser adultas. Han postergado la maternidad hasta el agotamiento y se dan cuenta de pronto que sus parejas coetáneas son adolescentes eternos que no sueltan el playstation. Solas, luchadoras, denunciando la explotación en el empleo con jornadas infinitas, están intentando modificar esta tarea imposible de madurar. Pero el futuro que se diluye como arena entre los dedos, no las deja pensar y llegan tarde y sus compañeros ni siquiera llegan.

Encima, esta carencia de futuro, termina por desacreditar la política, siempre de grandes discursos (los que trituró la postmodernidad) y con planes a largo plazo (destruidos por la temporalidad de estos tiempos hipermodernos), sacrificando la responsabilidad (que requiere del compromiso a largo plazo) y cediendo a la simpatía en lugar de las ideas y la convocatoria por figuración en lugar de las propuestas.

La moral, la ética, también se ven afectadas. No hay tiempo ante el cual responder ni tradición que marque tendencias y diferencias entre el bien y el mal.

En este mundo de gran aceleración vivimos y lo más grave no es la calidad del presente, hinchado de instantaneidad y obsolescencia prematura, sino la destrucción de la idea de futuro. Todo es breve e intenso y lo extenso y duradero no se ve por ninguna parte. El carisma se impone a la filosofía y un minuto en televisión es una eternidad en que se decide una elección presidencial. Las malas noticias duran menos de una semana y el consumo se convierte en el instante gozosos aunque lo consumido quede tirado esperando un nuevo mordisco al sistema a partir del crédito cada vez más blando que remplazó al ahorro.

¿Qué hacer?

Aprender a moverse sobre este tiempo resbaladizo, pensar de nuevo una temporalidad fresca, quizás más divertida, y rescatar el futuro en garras de los cambios tecnológicos de alta velocidad. Aprender de las mujeres de nuestro tiempo y comprender mejor la situación de los jóvenes, estresados desde temprano en este vértigo insufrible del presente eterno con el pie en el acelerador.

El futuro no es lo que era. Y cada vez es más sutil. Pronto desaparecerá. Hay que ir a su rescate. Hay que colocarlo en su sitio. Hay que escuchar atentamente la memoria de las generaciones que nos vamos. Y saber descifrar las claves de este nuevo mundo al cual el perdimos la vista de tanto subirnos andando y sujetos en la pisadera. Esto no se detiene. Esto requiere pensar. Pero pensar es pausa. Y hay tanto que hacer. Y ahora mismo…

Comentarios del artículo: Los tiempos que corren - Publicado: a las 1:04 pm

Etiquetas: , » Publicado: 02/08/2012

El cronista autista

Ya no escucho el noticiero en el largo viaje en auto de ida y menos en los tacos de regreso a casa. Ni la música. El instante y su supremacía valórica, ideológica, espiritual y política, se me ha diluido del todo. A veces temo que sea la edad que ya es bastante o la depresión que he creído derrotada. Otras que sencillamente me liberé.

Primero apagué el televisor. No sé exactamente cuándo. Me cansaron los noticieros falsamente noticiosos y me quedé fuera de los reality y desistí de la farándula. Dejó de entusiasmarme el área dramática y mi equipo de fútbol se dejó caer en la total mediocridad. Abrí una cuenta en twitter y me daba cuenta que había gente que veía televisión y yo podía imaginarla siguiendo de alguna manera sus huellas.

Tuiteé con cierta pasión hasta que de pronto ya no tenía nada que decir fuera del estado del tiempo, la fiebre, el ánimo y cosas personales que dejaron de ser excitantes en ese foro de alta velocidad. Hay un instante en que los diarios dejaron de atraerme. Alguna vez fui de tres periódicos por día y hasta de revistas de esas que ahora prácticamente no hay. En algún desayuno al sol revisé los titulares y me bastó.

El desinterés en las notas infladas para cautivar mi atención se instaló como un gato y junto con los enormes insertos de las grandes tiendas me vi amontonando la mayor parte de las secciones del diario. Las últimas novedades de las librerías, yo que fui un lector (y comprador) compulsivo, me sonaron a refritos, a grandes superficies dedicadas a títulos de alta venta, a reediciones que ya conocía, había leído o no quería leer, los nuevos nombres anunciados con bombos y platillos se me antojaron prematuros y los autores de moda me resultaron planos, torpes, mudos, al final mi endeudamiento hizo el resto.

Sentí la misma brutal decepción frente a la política como frente al fútbol y me quedé sin tema para las reuniones sociales, a no ser que alguien quisiera compartir un paseo por las ciudades, un viaje, la experiencia docente y sus maravillas y desastres o una historia muy personal, mínima e intensa donde lo humano me resultaba maravilloso y lejos de los grandes titulares.

La compra compulsiva fue remplazada por paseos por los rincones de mi enorme biblioteca donde se acumulan los volúmenes en un desorden absoluto y la novedad era permanente. Descubrí que varios libros los había comprado dos o tres veces. Y que gran parte de esa librería propia seguía virgen, intocada. Mi compañera de vida resultó ser crítica cinematográfica y esto me alejó paulatinamente de los cines donde los grandes estrenos dejaron de ser de una quemante urgencia y comencé a esperarlos para su consumo en un lector de alta definición y un televisor que ya no era un televisor sino una pantalla de cine privado donde se volvió más frecuente visitar los clásicos o buscar alguna rareza que seguir el pulso inquietante de la opinión pública, nunca tan impúdicamente pública y nunca menos informada.

Sentí la misma brutal decepción frente a la política como frente al fútbol y me quedé sin tema para las reuniones sociales, a no ser que alguien quisiera compartir un paseo por las ciudades, un viaje, la experiencia docente y sus maravillas y desastres o una historia muy personal, mínima e intensa donde lo humano me resultaba maravilloso y lejos de los grandes titulares.

Ya sin la tele encendida, apenas el rumor de otros televisores en la casa donde alguien pone invariablemente Los Simpson donde repiten temporadas que ya vi y no se si quiero ver de nuevo, y casi sin lectura de diarios me topé con el iPad de mi mujer y se me abrió el mundo de la prensa digital y pasé de mi país al mundo y de la noticia al blog y del titular a la columna y la lectura se hizo azarosa y lo urgente, eso que ha alimentado la prensa y la excitante tentación del zapping del que llegué a vivir por cinco años, fue remplazado por lo importante.

Ya no escucho el noticiero en el largo viaje en auto de ida y menos en los tacos de regreso a casa. Ni la música. El instante y su supremacía valórica, ideológica, espiritual y política, se me ha diluido del todo. A veces temo que sea la edad que ya es bastante o la depresión que he creído derrotada. Otras que sencillamente me liberé. En mi cabeza como en mi corazón flotan cosas pequeñas, mías, muy mías, que apenas puedo poner sobre una página en blanco. En los viajes escucho más el lento oleaje de mi alma que los datos acumulados en desorden y en tropel en los medios periodísticos que se me antojan invasivos y crueles. Leo los titulares. Cuando se toca un tema lo estudio más que lo sintonizo. Todo es más lento. Será que tengo el tiempo contado, será que algo ha perdido su sentido. Tal vez nunca lo tuvo. Tal vez está en otra parte. Mi sensación es de un viajero que encontró un rumbo y no acepta distraerse en un planeta con un déficit atencional de campeonato. Si me perdí, no quiero encontrarme.

Comentarios del artículo: El cronista autista - Publicado: a las 1:39 pm

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 04/07/2012

Médicos y boticarios

Soy de los que lucho por los derechos del paciente y somos muchos pero no la mayoría, me temo. El tema espero que se destape con este último informe del SERNAC y quiebre esta “alianza entre médicos y boticarios” que ya Cervantes denunciaba, pero que el paso de los siglos la demuestra indestructible. Lucrar de la enfermedad es tan triste como lucrar de la educación.

“Malhaya de un mundo regido por la alianza entre médicos y boticarios, pues entre ambos se cubren las espaldas del dispendio y hacen alianzas negras para castigar el bolsillo del enfermo”. El texto no es mío, sino de Cervantes y forma parte de las respuestas de El Licenciado Vidriera, una de sus novelas ejemplares menos conocidas, demostrando que el hallazgo del SERNAC de diferencias siderales entre fármacos de marca y genéricos es abrumadora.

Hace mucho tiempo que en mi ejercicio como psiquiatra y como pariente y amigo de enfermos con cuadros crónicos me pregunto qué hace que los colegas, algunos, elijan siempre el más caro, castigando la economía del paciente que puede llegar a cifras altísimas pues, como es visto, en un trastorno bipolar, hoy tan alegremente diagnosticado, se suelen recetar varios medicamentos.

Basta ver las recetas que uno va firmando para calcular cuánto va a ser el gasto que esa familia dependiente de ese enfermo o que lo sostiene disminuyendo sus haberes de forma inquietante. Sumamos el antidepresivo más el estabilizador del ánimo, si es que no son dos, más el inductor del sueño y ponga entre 10 y 30 mil pesos en cada ítem y eso estándar. Con artículos de marca se llega fácil a más de 200 mil mensuales, con similares de bio equivalencia comprobada menos de la mitad.

Las ayudas que dan las farmacias de la Liga Chilena Contra la Epilepsia, escasas y en pocas ciudades del país, con descuentos y programas notables, son una excepción que obliga a sospechar de las cadenas farmacéuticas, poderosas, ostentosas y en su abundancia, prueba que son un gran negocio en Chile. Nuestra capital, con farmacias distribuidas a granel en los barrios con más poder adquisitivo y escasísimas donde hay menos dinero y por lo tanto si se compra, se compra genéricos, muestran un estilo de vida tan distinto a otras urbes donde habría cafeterías y librerías y aquí hay bombas de vecina y farmacias en las esquinas.

El auto, la velocidad de vida y el estrés y los artículos de belleza e higiene. Nuestro sello de vida. Nuestro sueño que no se concilia, la medicación que no cesa. La marca se impone a pesar de las diferencias y en ese juego cae tanto el médico como el paciente que se sugestiona que la marca es mejor que el genérico o que la marca más barata asegurando que “me hace menos efecto”. Basta ver las recetas que uno va firmando para calcular cuánto va a ser el gasto que esa familia dependiente de ese enfermo o que lo sostiene disminuyendo sus haberes de forma inquietante. Sumamos el antidepresivo más el estabilizador del ánimo, si es que no son dos, más el inductor del sueño y ponga entre 10 y 30 mil pesos en cada ítem y eso estándar.

Con artículos de marca se llega fácil a más de 200 mil mensuales, con similares de bio equivalencia comprobada menos de la mitad. Consulte nada más los precios de la Liga Chilena Contra la Epilepsia, farmacias sin glamour pero con descuentos producidos justamente por no gastar en publicidad, local, extras muy atractivos pero que no deberían incidir de manera cruel en el paciente. El enfermo es la víctima inocente que no tiene por qué meterse a internet a averiguar precios ni qué fármaco tiene o no tiene bio equivalencia certificada. Se supone que debe confiar en su médico.

Y algo hacen mis colegas que niegan el viaje o la invitación al congreso donde exponen sobre cierto fármaco sin nombrar la marca pero auspiciados por ella y recetan esa marca sin presión directa pero apabullados por consejos y recomendaciones sobre todo a los colegas más sobresalientes que marcan tendencias y acogen alumnos y supervisan a los más jóvenes.

Soy de los que lucho por los derechos del paciente y somos muchos pero no la mayoría, me temo. El tema espero que se destape con este último informe del SERNAC y quiebre esta “alianza entre médicos y boticarios” que ya Cervantes denunciaba, pero que el paso de los siglos la demuestra indestructible. Lucrar de la enfermedad es tan triste como lucrar de la educación. Como para salir a protestar a la calle con las facturas de farmacia en la mano. ¡Enfermos crónicos, uníos! Dirán que estamos locos, nos subirán los neurolépticos, por supuesto, de marca.

Comentarios del artículo: Médicos y boticarios - Publicado: a las 12:39 pm

Etiquetas: , » Publicado: 25/06/2012

Adiós al lucro vital

Toda motivación, toda supuesta realización personal, todo sentido de la existencia tiende a pasar por el absurdo de que ganarse la vida es el único posible camino de redención, salvación o triunfo personal. Que se estudia para tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán ganar dinero y etcétera en una espiral que demuestra que vivimos la época más cara de la historia de la humanidad.

Hablo con jóvenes estudiantes de secundaria, angustiados por el futuro después de la PSU. No hay maldad más grande que inventar una prueba de selectividad que pretenda jugar el porvenir cuando ya el porvenir no es lo que era.

El futuro laboral se ha vuelto complejo, lleno de innovaciones permanentes, donde lo técnico se pide a gritos y las carreras más tradicionales sufren tantos embates como las más pequeñas y deben mutar frente a una época de cambios imparables.

Entre las conversaciones surge el tema del lucro pero no es el famoso lucro de la educación. Va más allá y al escarbar las motivaciones y dudas de esos jóvenes se encuentra una verdad amarga: todo se ha convertido en lucro. Toda motivación, toda supuesta realización personal, todo sentido de la existencia tiende a pasar por el absurdo de que ganarse la vida es el único posible camino de redención, salvación o triunfo personal. Que se estudia para tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán ganar dinero y etcétera en una espiral que demuestra que vivimos la época más cara de la historia de la humanidad.

Steve Jobs estudió caligrafía y le debió a la caligrafía el comienzo de sus inventos destinados a hacer más humano el mundo tecnológico. Ningún muchacho se atrevería a decir a sus padres que quiere iniciar una búsqueda por caminos tan extraños como la caligrafía. Los jóvenes sufren, se estresan, se ven empujados a responder a un gasto familiar inmenso en tiempos en que todo es tremendamente caro, a ratos fastuoso y donde late la crisis bajo nuestros pies. Es una época tremenda, interesante.

Hay universidades que lucran y otras no, hay un rebote perverso en que ciertos colegios se conviertan en preuniversitarios de lujo para copar las universidades tradicionales, hay una pérdida de la formación integral, vuelan los ramos de artes y humanidades que siguen siendo la fuente y fundamento de nuestra sociedad, una sociedad humana, realmente humana, donde los valores emerjan con naturalidad y el progreso social nos acompañe.

Cuando se toca este tema se produce una cierta desesperación, la inquietud de quién le coloca el cascabel al gato, de cómo se va más allá del diagnóstico, de si va a haber que hacer una pérdida de varias generaciones para recobrar un mapa educacional donde quepan todas las alternativas, desde lo técnico a lo profesional, donde no todo se mida por ingresos y egresos, donde se supere la demagogia de la educación gratuita para todos (un absurdo mientras no se entienda mejor qué queremos decir con “educación”) y entremos en un mundo de oportunidades que no pase exclusivamente por el título universitario de 5 ó 6 carreras sustentables y deje al resto de la vocaciones, las pasiones, los oficios y los quehaceres como riesgos de morir de hambre y quedarse en la calle. Steve Jobs estudió caligrafía y le debió a la caligrafía el comienzo de sus inventos destinados a hacer más humano el mundo tecnológico. Ningún muchacho se atrevería a decir a sus padres que quiere iniciar una búsqueda por caminos tan extraños como la caligrafía. Los jóvenes sufren, se estresan, se ven empujados a responder a un gasto familiar inmenso en tiempos en que todo es tremendamente caro, a ratos fastuoso y donde late la crisis bajo nuestros pies. Es una época tremenda, interesante. Las voces que se levantan aun no se limpian de las ideologías gastadas y quedan atrapadas en consignas que no se atreven a denunciar algo mayor: la sociedad se enfermó de opulencia. Somos adictos al dinero y el juego de la compra y la venta. Que no está mal, como todas las adicciones, si es parte del juego y no el juego entero.

Los jóvenes que se preparan para la PSU, con sus fantasías sobre el mundo universitario teñidas de fantasmas, deberían ser los que cambien el mundo o ser parte de una generación perdida. Se les necesita lúcidos. Y no sé si esa lucidez es la marcha, la funa, la huelga o el tweeter. Y sobre todo, no sé si como profesores estamos guiándolos hacia un futuro de verdad luminoso, o sencillamente nos atrapó la inercia. Decidamos cuidar nuestra lucidez aunque nos duela pensar y no ver la salida del túnel. Aún.

Comentarios del artículo: Adiós al lucro vital - Publicado: a las 3:59 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 11/06/2012

Para una sicología del fútbol chileno

Deberíamos hacer una tipología del futbolista chileno que fuera una galería de arquetipos de la chilenidad. Bravo sería el oficinista. Medel el que no se la cree que está en un oficio grande grande y que cada discoteca lo aleja más del Real Madrid. ¿Y usted con quién se identifica?

Estamos eufóricos. Hemos ganado los 2 partidos de la fecha de clasificatorias y aparecemos punteros. De esas cosas tan extrañas y ajenas para los chilenos que no lo podemos creer. Queda atrás que los 2 partidos fueron mediocres, sobre todo el contra Bolivia donde los delanteros contrarios se marcaban solos, y luce el puntaje , los números, eso que está tan de moda, medirlo todo cuantitativamente, se impone.

Contra Venezuela todo iba con olor a empate a nada cuando se casi lesionó Matías Fernández. Antes de ese momento un par de escaramuzas en el área venezolana y nada más. Ellos colocados como palitroques en su campo, esperando a los chilenos como si ellos fueran la visita, sabedores que solo la contra o la pelota muerta es su fuerte y que tienen un disparador homicida como Rondón.

Matías casi se lesiona y fue como si se acordara de jugar fútbol, le brotó cintura, visión, sagacidad, alegría, astucia y ojo clínico. Se dio cuenta que si jugábamos fútbol de verdad era cosa de tocarla bien y de palitroques el equipo de Venezuela (tan influenciado por el béisbol donde a cada rato todo se detiene) se convirtió en un team de jugadores de taca taca.

El balón que casi entró, el primero, salvado por el arquero, fue el anuncio de que Venezuela no tenía nada que hacer si Chile la tocaba, la colocaba, la pensaba, levantaba la vista y se acordaba de que el fútbol se juega corriendo, colocándose y descolocándose, haciendo que la pelota corra donde está el compañero y no al azar. Y así, en pocos minutos el partido olvidable se convirtió en proeza.

¿A quién se parece más usted, querido lector, en su vida diaria? ¿Cuál es su método para obtener el éxito? ¿El esfuerzo o la inspiración salvaje? ¿La aplicación bien peinada o el don silvestre y mal portado?

Es tan bipolar nuestro periodismo deportivo que pasó del encogerse de hombros al cántico épico con héroes sobre pedestales y cálculos felices que ya nos tienen bailando samba, asegurados en una trayectoria todavía larga por delante. En la prensa, en los medios, la calculadora vuela y se sobrecaliente. Nos faltan 5 victorias dicen y no sabemos cómo la conseguiremos.

Borghi hizo ganar mucho a Colo-Colo cuando lo dirigió. De hecho, el equipo blanco no se ha recuperado jamás de su partida. Ahora, entre urracazos y bautizasos disfruta la indisciplina crónica del jugador de nuestro medio donde es tan obvio que los templados y concentrados son los que llegan lejos que uno se pregunta qué ejemplo siguen. Si el de Raúl Toro, Carlos Caszely y los díscolos de todos los tiempos o el de Zamorano o Salas, los aperrados, los estudiosos, los mateos.

Vidal intenta mostrar una línea, Sánchez la contraria. Matías es el niño bueno del colegio, al que le parece faltar temperamento, carácter, garra y le sobra talento pero no tiene el hambre suficiente. Recuerdo a Bielsa (no soy su viudo) gritándole “Créetela, Mati, créetela”.

Quizás, como en otros ámbitos nos dividimos entre los Lennon y los McCartney o entre los Beatles y los Rolling Stones, el chileno puede dividirse entre los Zamorano, los Mati y los Vidal. Y no digamos los Valdivia, esos genios malditos perdidos donde creemos está la esencia del arte y solamente está la confusión y la carencia de lucidez.

¿A quién se parece más usted, querido lector, en su vida diaria? ¿Cuál es su método para obtener el éxito? ¿El esfuerzo o la inspiración salvaje? ¿La aplicación bien peinada o el don silvestre y mal portado?

Hasta ahora, Chile va punteando gracias a los buenos niños. Otros echan de menos el chasconeo soberbio. ¿La extraña afición de intervenir su cabellera de Vidal, a medias salvaje, a medias cosmopolita, dónde la ponemos? Con tiempo, deberíamos hacer una tipología del futbolista chileno que fuera una galería de arquetipos de la chilenidad. Bravo sería el oficinista. Medel el que no se la cree que está en un oficio grande grande y que cada discoteca lo aleja más del Real Madrid. ¿Y usted con quién se identifica?

Comentarios del artículo: Para una sicología del fútbol chileno - Publicado: a las 12:14 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 05/06/2012

El loco de Cervantes

Recorrer a Cervantes por dentro hasta que Cervantes me poseyera como actor y mi propia escritura dramática se volviese en contra mía, en el fragor del combate de todo actor contra el autor, donde el director media y calma y guía y orienta. Casi sin darnos cuenta parimos un unipersonal extraño, a medio camino entre la comedia de salón y la tragedia con el pie en el acelerador.

Hace seis años que empecé a releer a Cervantes. Esa lectura que los alumnos maldicen en la educación media y que con el tiempo recién va adquiriendo uno los recursos para entrar en un mundo literario exquisito, laberíntico, complejo, la voz de un genio que ha venido a refundar la literatura en español, a reinventar el idioma y que por eso parece hasta hermético para el lector novato.

Un profesor norteamericano colocaba a Cervantes y a Borges como los pilares de nuestra escritura, los dos golpes de timón en que el español se transforma en otra cosa y los géneros literarios estallan, pervertidos y resucitados.

Fascinado por Cervantes iniciamos con un gran amigo y director de escena, Julio Pincheira, la búsqueda de un texto sobre ese extraño y falso 23 de abril en que habrían muerto Cervantes y Shakespeare, miren qué monstruos, simultáneamente creando eso que llaman hoy EL DIA DEL LIBRO. Conseguido gracias al Centro Cultural de España, vió brevemente la luz en esos años distantes. Hace unos meses lo retomamos en la Universidad donde trabajo y emergió poderoso, potente, tremendo.

Creo que cada función en que nos vemos dejo de ser yo y consigo ser Cervantes. Antes de cada función el miedo, siempre el miedo. El de la hoja en blanco, el de la función ignota, el de abrirse a la repetición, a lo nuevo que siempre es nuevo, a lo que nunca será film ni foto ni grabación sino gesto de fuerza, salto al vacío, proeza gimnástica mental.

Recorrer a Cervantes por dentro hasta que Cervantes me poseyera como actor y mi propia escritura dramática se volviese en contra mía, en el fragor del combate de todo actor contra el autor, donde el director media y calma y guía y orienta. Casi sin darnos cuenta parimos un unipersonal extraño, a medio camino entre la comedia de salón y la tragedia con el pie en el acelerador.

El monólogo es un género traidor, es una curva peligrosa, no se puede tomar a toda velocidad, requiere ser dominado por completo, de lo contrario corcovea y lanza lejos al intérprete. En el ensayo general me fui a negro (o a blanco, según el punto de vista). Sólo después de tres funciones lo sentimos dominado. El milagro de sobrevivir a la escena, a un texto complejo que maldigo y bendigo, se convirtió en un viaje que no era consciente entre la vida y la muerte. El cuerpo pesado, la mente limpia para recibir el espíritu de ese Cervantes imaginado, como señalaba Andrés Pérez que había aprendido de la Arianne Mouchkine: los personajes ocupan el alma de los actores al azar.

No se puede perseguir al personaje. Este elige a su artista. Creo que conseguimos encontrarnos. Creo que cada función en que nos vemos dejo de ser yo y consigo ser Cervantes. Antes de cada función el miedo, siempre el miedo. El de la hoja en blanco, el de la función ignota, el de abrirse a la repetición, a lo nuevo que siempre es nuevo, a lo que nunca será film ni foto ni grabación sino gesto de fuerza, salto al vacío, proeza gimnástica mental. Ignoro por qué lo hago. Sé que tras cada función he dejado de ser el mismo. He muerto y he resucitado. Dejo de ser y soy. Mientras tanto conozco más y más a Cervantes. En el camarín pienso en Goethe y el Fausto. La voracidad es extrema. El autor no cesa, el actor se cansa pero no afloja. Cervantes no me soltará en años, lo conozco. Se quedará aquí entre mis huesos, interrogándome, preguntándome por qué lo saqué de la tumba.

Comentarios del artículo: El loco de Cervantes - Publicado: a las 1:06 pm

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 15/05/2012

Virar izquierda

El PPD, en un entusiasmo de irse a los extremos que parece hoy el signo de los tiempos, anuncia el mentado viraje a la izquierda. ¿Qué hay hoy a la izquierda?

¿Qué significa hoy virar a la izquierda? Mientras se roban guaguas y se persigue bajo cualquier consigna a la ex Presidenta con tal de rasparle su insumergible popularidad me entero que el único partido político por el alguna vez firmé está moviendo su timón hacia la izquierda y no entiendo bien lo que eso significa hoy en día.

Alguna vez hubo izquierda en el mundo y hasta tenía cierto glamour en el mundo intelectual ser filocomunista y ser crítico con el socialismo “real” se convertía en sinónimo de fascista y visitar USA, una clara alianza con el capitalismo salvaje y la sospecha de ser un explotador en ciernes.

Hoy, ya caído hace mucho rato el Muro y las estatuas de Lenin convertidas o en chatarra o en escultura al fondo del jardín, cuando Cuba ya ha perdido su aura romántica y obliga a repensar todas las viejas pasiones, parece surgir una nueva fascinación con lo izquierdoso, como algo que hacía falta, como un miembro fantasma que testimonia la mutilación que sufrió el espectro político en Chile tras la dictadura.

Sabemos que la democracia chilena cuando se ha desestabilizado ha sido por no tener partidos que inviten al consenso, apareciendo la maldición de los tres tercios. Cuando se desmoronó el Partido Radical, la DC no supo concertar las líneas políticas del país y ya sabemos lo que pasó. La DC post dictadura militar fue distinta, aglutinante y empática. Hoy parece aislada y meditabunda. Se junta con el PS, el partido de mi padre, el que se pasó reclamando contra Altamirano y anunciaba que se hundiría el proyecto de Allende por su propios seguidores.

En este gobierno de derecha o centro derecha (en las últimas décadas ha habido una especie de pelotón de partidos que tratan de pasar por centrales) han reaparecido los gestos extremos. Ha resucitado un discurso pinochetista sin ese nombre directo pero que llamar régimen militar a la dictadura y homenajea a ex torturadores. Al mismo tiempo resucita el viejo Partido Comunista sin dejar ni la más leve huella de los crímenes de los tiempos de Stalin que son colocados al fondo del placard (como dirían el malogrado Cerati o el sobreviviente Calamaro) para emerger con el más bello rostro de la política chilena de todos los tiempos emitiendo un discurso que si es eso que hoy llaman la izquierda da un poquito de susto.

Por eso miro a mi querido PPD hablar de este viraje y me pongo nervioso. Un partido que fue creado como pivote de la transición, táctico, pragmático, de abierta convocatoria, donde se respiraba lo que quizás pudiera llamarse una nueva sensibilidad de izquierda sin deudas con traumas del pasado, con la mirada hacia adelante, buscando alianzas.

Sabemos que la democracia chilena cuando se ha desestabilizado ha sido por no tener partidos que inviten al consenso, apareciendo la maldición de los tres tercios. Cuando se desmoronó el Partido Radical, la DC no supo concertar las líneas políticas del país y ya sabemos lo que pasó. La DC post dictadura militar fue distinta, aglutinante y empática. Hoy parece aislada y meditabunda. Se junta con el PS, el partido de mi padre, el que se pasó reclamando contra Altamirano y anunciaba que se hundiría el proyecto de Allende por su propios seguidores.

El PPD, en un entusiasmo de irse a los extremos que parece hoy el signo de los tiempos, anuncia el mentado viraje a la izquierda. ¿Qué hay hoy a la izquierda? Se habla del progresismo, concepto tan manoseado y tan auto atribuido por tantos que parece que tuviera patente. Se habla de meras alianzas electorales. Pero alguien tiene que hacer un mapa de ideas para ubicarse. Alguna vez me definí como un conservador escéptico de izquierda. Hoy me doy cuenta que soy un liberal aun escéptico de no sé que lado de este movedizo espectro político. Sé que no estoy a la derecha del dibujo y si esto es el centro están pegándome puntapiés de todas partes. ¿Hay que correrse para dónde? Lo que siento es que eso que se llamó centro izquierda y que era refrescante y necesario en tiempos duros, hoy está desvitalizado. Y mi partido, o ex partido, parece estar buscando energía en otro sector. No me siento identificado aun. No sé qué hacer. Y me temo no sea el único.

Comentarios del artículo: Virar izquierda - Publicado: a las 1:44 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 08/05/2012

Secretas obscenidades

Sea como sea, será la comedia negra latinoamericana más llevada a escena lo que agradezco cada vez que me piden los derechos para montarla. Hace unos meses me la pidieron de Estambul.

Estrené LA SECRETA OBSCENIDAD DE CADA DIA hace casi 30 años, en 1984. Fue una obra polémica y lo estaba buscando. Quería zafarme de todos los dogmas, de todos los consensos y las censuras, quería probar hablar de lo que no se hablaba.

Se juntaron ejercicios planeados para una obra que tanteé en creación colectiva con el ICTUS pero que no cuajaron en el modelo ideológico de ese grupo. Quería algo más libre, más lúdico, más irresponsable. Quería reirme desde la izquierda a la derecha, desde el marxismo hasta la tortura, quería marear al público con señales difusas, con juegos dentro del juego que lo fueran engañando y perturbando.

Crucé premeditadamente la frontera entre lo culto y lo vulgar convirtiendo en pop lo intelectual y desacralizando a Marx y Freud engañando al espectador que creía verlos en escena no siendo sus personajes más que dos locos perdidos, perversos falsos, terroristas reales, víctimas y victimarios de tiempos oscuros, sucios, obscenos.

Una vez más el arte desafía a la autoridad y la libertad saca roncha y desenmascara. Pensar que cuando me avisaron que iban a hacer este montaje me dijeron que era un montaje pequeño. Se ha comportado como una bomba de racimo. Algo tiene el humor que a veces, si no entienden el chiste, lo leen como atentado. Y algo de atentado siempre tiene el arte. Miro mi vieja obra y la saludo. Está cada vez más viva. Más viva que yo, pienso.

La obra ha vivido hasta hoy con una salud inquietante a pesar que algún crítico le anunció corta vida por ser demasiado contingente. El hecho de que si uno cuenta su aldea, cuenta el mundo, se cumplió y la pieza teatral ha conocido tantos montajes que la SGAE, donde está inscrita, asegura que debe ser quizá la obra latinoamericana más representada en el mundo. Por lo menos desde su control. Otros dicen que es LA MUERTE Y LA DONCELLA.

Sea como sea, será la comedia negra latinoamericana más llevada a escena lo que agradezco cada vez que me piden los derechos para montarla. Hace unos meses me la pidieron de Estambul. Hoy me entero que el resultado ha sido un escándalo de proporciones entre la crítica más conservadora y los artistas saliendo a la calle protestando por la libertad de expresión mientras que el sector más fundamentalista la califica de vulgar y sucia. Los actores dicen que es sólo humor negro, los críticos que es una obra que no puede haber sido estrenada en un teatro público, que lo obsceno no puede ser apoyado por el Estado. El debate se ha vuelto general y amenaza con cambiar las políticas culturales turcas.

Lo corrosivo del texto original se renueva y otra vez ataca reproduciendo en mi memoria lo sucedido con el abortado estreno de LO CRUDO, LO COCIDO, LO PODRIDO en 1978. El teatro parece no envejecer, estalla en su vigencia con la magia de la representación y hoy Marx y Freud o esos personajes que dicen ser Marx y Freud  irritan la pupila conservadora una vez más con sus comportamientos desenfadados y delirantes. Una vez más el arte desafía a la autoridad y la libertad saca roncha y desenmascara. Pensar que cuando me avisaron que iban a hacer este montaje me dijeron que era un montaje pequeño. Se ha comportado como una bomba de racimo. Algo tiene el humor que a veces, si no entienden el chiste, lo leen como atentado. Y algo de atentado siempre tiene el arte. Miro mi vieja obra y la saludo. Está cada vez más viva. Más viva que yo, pienso.

Comentarios del artículo: Secretas obscenidades - Publicado: a las 1:37 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 02/05/2012

La fuerza de Antofagasta

En el Norte Grande las cosas van en grande. Y la Feria lo demuestra. Volvemos a Santiago hechizados. La luz de Antofagasta no se va de la mirada.

Regresando de Antofagasta de la FILZIC, la Feria del Libro de la ciudad, que reúne a todo el mundo literario de la Región Oeste de la Zona Sudamericana. Una feria que se las trae. Con dos años de existencia está agitando el ambiente y promete crecer hasta donde sea posible o imposible con gran apoyo de la minería en una región de un empuje impresionante, donde la densidad de la historia de Chile se siente, donde el pampino habla de su historia con un siglo por lo menos de perspectiva y las conversaciones son agudas, profundas, divertidas y también tremendas.

Instalada en la zona histórica de Antofagasta la Feria ofrece un repertorio más que aceptable de títulos que promete enriquecerse, desde el cómic hasta la novela más selecta pasando por los súper ventas esperables donde la figura de Hernán Rivera Letelier, traducido ya a 19 idiomas, hace de rostro anfitrión con su llaneza de siempre, rodeado de admiradores y lectores, sin perder un segundo de sencillez, fácil de trato, llevadero.

La potencia de la región y su deseo de “acortar el país” nos hace pensar lo lejos que estamos los chilenos de nosotros mismos y la ilusión de homogeneidad que tenemos cuando cada región tiene su propia historia, su potencia, su manera de mirar el mundo y su conciencia de sí misma que quizás explique la agitación de las regiones en tiempos de pleno empleo, empoderadas todas, conscientes de sus carencias y su aporte al país.

Conversamos con él en el café literario que es el centro de la Feria mientras al fondo ensaya el Carnaval de Oruro, traído desde Bolivia en una de sus agrupaciones más características iluminando la región ciudad por ciudad mientras la Feria se realiza.

La potencia de la región y su deseo de “acortar el país” nos hace pensar lo lejos que estamos los chilenos de nosotros mismos y la ilusión de homogeneidad que tenemos cuando cada región tiene su propia historia, su potencia, su manera de mirar el mundo y su conciencia de sí misma que quizás explique la agitación de las regiones en tiempos de pleno empleo, empoderadas todas, conscientes de sus carencias y su aporte al país.

Acaba de firmarse el FONDENOR, fondo de de desarrollo del Norte y protestan desde Calama mostrando la proporción que aporta cada ciudad a la riqueza nacional. Un día nos fugamos de la Feria a San Pedro de Atacama escuchando su lado B, el que yace bajo el turismo casi de diseño y que convierte la ciudad en una suerte de parque temático donde nos dejamos perder en sus calles respirando el aire adelgazado por la altura y nos hipnotiza el paisaje infinito, la mudez absoluta del desierto.

En Antofagasta nos reencontramos con amigos de toda la vida, la gente del Teatro Pedro de la Barra que ya cumplen 50 años en Agosto, uno de los teatros universitarios más antiguos de este país, con su repertorio y su público y su sala propia. La gente, la escuchamos, se pregunta entre sí por la Feria como el gran acontecimiento de la ciudad y da gusto que no solo de Mall viva la urbe. Dan ganas de volver, de hacer más charlas, de llevar un micro taller literario la próxima vez, de recorrer colegios, de aportar una pieza teatral, de no perderse nunca un acontecimiento como este. En el Norte Grande las cosas van en grande. Y la Feria lo demuestra. Volvemos a Santiago hechizados. La luz de Antofagasta no se va de la mirada.

Comentarios del artículo: La fuerza de Antofagasta - Publicado: a las 11:40 am

Etiquetas: , , » Publicado: 24/04/2012

Viva el libro independiente

Algunos autores consagrados publican de vez en cuando en editoriales independientes, como el argentino César Aira o la notable escritora nuestra Alejandra Costamagna. Busquen estos sellos, busquen estos autores, busquen libreros que sepan, librerías que orienten y paladeen una escritura fresca, rutilante, provocadora. Viva el libro independiente. Que está más vivo que nunca.

Si en algún lugar se puede palpar el futuro de la literatura chilena es en la editoriales independientes. Las pequeñas, las que a veces encuesta encontrar en las librerías de grandes superficies, las que compiten como pueden con las editoriales transnacionales o con las importaciones de lujo. Las que sobreviven en un país con muy pocas críticas, menos reseñas y escasas referencias en los medios, cosa que contribuye a deteriorar el hábito de lectura en un círculo vicioso en que los medios no hablan de libros porque a la gente no le interesarían los libros y la gente no se interesa por los libros porque son invisibles, fantasmas, ausencias, cosa de escolares a los que obligan a leer a la fuerza o algún agraciado con la lista de superventas que no garantiza nada en términos de calidad, vigencia o importancia.

Tenemos además pocos premios (hay países que puede que abusen pero no está de más respaldar un poco a los autores y las obras nuevas) y eso nos deja como lectores a la deriva sin tener tema, sin encontrar otros lectores, sin sobremesa literaria, sin tertulia. Cuando entramos en contacto con las editoriales pequeñas, léase CUNETA; DAS KAPITAL, CALABAZA DEL DIABLO, CONTRACORRIENTE, CORRIENTE ALTERNA, GRILLO, QUILOMBO, CUARTO PROPIO y muchas más, incluyendo a LOM que ya tiene catálogo como para empujar a las transnacionales. Nada con las editoriales “grandes” que traen en sus catálogos obras poderosas pero que tal vez ceden fácil a la tentación de la gran venta mientras que las independientes van publicando tirajes pequeños de obras de calidad superior, que requieren más difusión y no tienen el espacio en los medios que necesitarían.

Si quiere el lector de estas líneas refrescarse busque COLONOS de Leonardo Sanhueza, por dar un ejemplo de lo mejor del años 2011, entre poesía y prosa, bellísimo a gritos, o CAMANCHACA, una novela sutil, delicada pero no menos poderosa, publicada en el 2010 o la edición de LA ARAUCANA de Quilombo con ilustraciones del genial Montt o su versión con tapa dura de las décimas de LA NEGRA ESTER.

Si quiere el lector de estas líneas refrescarse busque COLONOS de Leonardo Sanhueza, por dar un ejemplo de lo mejor del años 2011, entre poesía y prosa, bellísimo a gritos, o CAMANCHACA, una novela sutil, delicada pero no menos poderosa, publicada en el 2010 o la edición de LA ARAUCANA de Quilombo con ilustraciones del genial Montt o su versión con tapa dura de las décimas de LA NEGRA ESTER. O los libros objetos de Corriente Alterna donde se pueden encontrar con una novelística de absoluta vanguardia en tiempos en que si alguien presentara el ULISES de Joyce a una editorial grande la rechazarían por rara.

O el rescate de la obra de Pablo de Rokha o la posibilidad de adquirir los últimos trabajos de Ludwig Zeller, heredero de las vanguardias históricas, del más feroz y auténtico surrealismo. La lista es larga, de verdad, larguísima y potente.

Entiendo al lector de a pie que se pierde pues no conoce, no le han dicho, sólo le emiten señales de lo que se lee mucho aunque no tenga la menor importancia y recibe escasas guías de un mundo nuevo de verdad.

Este fenómeno es mundial y queda claro que en tiempos de crisis de la lectura, del soporte del libro en jaque y de revisión del hábito lector, son las editoriales pequeñas, de tirajes escasos, las exquisitas, las que ofrecen muchas veces títulos más confiables.

Algunos autores consagrados publican de vez en cuando en ellas, como el argentino César Aira o la notable escritora nuestra Alejandra Costamagna. Busquen estos sellos, busquen estos autores, busquen libreros que sepan, librerías que orienten y paladeen una escritura fresca, rutilante, provocadora. Viva el libro independiente. Que está más vivo que nunca.

Comentarios del artículo: Viva el libro independiente - Publicado: a las 12:40 pm

Etiquetas: » Publicado: 16/04/2012

Barricadas

Camila Vallejo y su viaje a la Isla Madre, la Madre Patria de la Revolución Imaginaria Latinoamericana, el Realismo Mágico Socialista que tan mal dejó en pie a todo su ideario. Ver sus tropiezos, la ingenuidad que se derramaba sobre ella ocultando todo su brillo bajo un discurso de ilusión que muchos pudimos y pudieron padecer…

Desde hace dos semanas con barricadas en mi mente. Primero fue un virus, después las mismas noticias que se iban arremolinando en la cabeza. Camila Vallejo y su viaje a la Isla Madre, la Madre Patria de la Revolución Imaginaria Latinoamericana, el Realismo Mágico Socialista que tan mal dejó en pie a todo su ideario. Ver sus tropiezos, la ingenuidad que se derramaba sobre ella ocultando todo su brillo bajo un discurso de ilusión que muchos pudimos y pudieron padecer, el gesto de algunos comunistas de calificarme de anticomunista por un comentario como si fuera igual a antisemita o racista o machista u homofóbico dejando entrever a ese sector comunista que nunca se vio como perseguidor y solamente como perseguido.

Como que el Macartismo lo hubiera financiado Stalin como propaganda para tapar su Gulag, su KGB, su Siberia, para quedarse del lado de los arrasados y no de los genocidas, de los muertos y no de los asesinos.

…mientras la violencia no se mueve de su sitio y los descontentos ponen barricadas y en el plebiscito en Castro votan a favor del horror del Mall y capaz que en Santiago votáramos a favor hasta del Costanera Center que es mucho peor en impacto ambiental que el Mall de Castro, los dos romperán para siempre las ciudades pero algo de ese confort del desarrollo nos fascina y no nos damos cuenta que en ese dejar hacer no nos quedará otra que la barricada, por no poder pensar, por solamente reaccionar, por no concebir un hilo de pensamiento que incluya al otro…

Ardían los neumáticos en mi cabeza, las protestas por cualquier cosa que debiera protestarse demostrando que no tenemos cauces en los que creamos ni que funcionen adecuadamente, que el Congreso Nacional ha sido arrasado por Tolerancia Cero y que las encuestas de precandidatos presidenciales son más importantes que las elecciones municipales, que el poder no tiene rostro y que los rostros del poder no son nuestros, nos huelen a máscara y no tienen de que avergonzarse si hasta el Rey de España se quebró la cadera cazando elefantes en Africa y no nos extrañe entonces que nuestros reyes sin corona metan la pata casi por estilo y alguna revista anglosajona nos califique de políticamente inepto al nuestro propio lo que no nos sorprende pues hasta él ha confesado que gobernar es muy difícil y que él lo confiese quiere decir que se ha dado cuenta que le cuesta, que es como jugar una pichanga y recién darse cuenta que uno es malo para la pelota y todos se dan cuenta y él también, estoy seguro y poco importa todo en un país con cifras preciosas y un pleno empleo que tiene a todo el mundo en la playa alargando el verano mientras la violencia no se mueve de su sitio y los descontentos ponen barricadas y en el plebiscito en Castro votan a favor del horror del Mall y capaz que en Santiago votáramos a favor hasta del Costanera Center que es mucho peor en impacto ambiental que el Mall de Castro, los dos romperán para siempre las ciudades pero algo de ese confort del desarrollo nos fascina y no nos damos cuenta que en ese dejar hacer no nos quedará otra que la barricada, por no poder pensar, por solamente reaccionar, por no concebir un hilo de pensamiento que incluya al otro, que piense en profundidad, que de una vez por todas se tome las cosas en serio y por eso funcionan mejor las barricadas que la democracia, por eso la ley llega tarde donde los pillos son más pillos y por eso los decentes son extraños y lo cuerdo se extingue y lo feo se impone y la belleza de Camila se extraña y duele que diga lo que dijo de la Isla Madre, la Sierra Maestra, sin distinguir represión de dictadura, dejándonos con un agujero en el corazón, con el aliento roto, entre la decepción y el neumático ardiendo, no seas solamente una cara bonita, no pude escribir ya ves, un virus, las barricadas, algo dicen que no entiendo, déjenme escuchar, no paran de gritar, siempre lo mismo, algo no está en su sitio, se los dije.

Comentarios del artículo: Barricadas - Publicado: a las 2:45 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 03/04/2012

Zamudio

Que nos saquen el odio del alma, el cuchillo de la mano y el cuchillo del corazón. Resucitaremos de tanta muerte vivida. Daniel Zamudio será agradecido en su inmolación, en su descenso a los infiernos y su ascenso a esa gloria mínima menor pero tremenda, si es que la hay, de los mártires de la violencia nuestra de cada día.

Todos somos Zamudio. Todos fuimos perseguidos. A todos nos arrinconaron, nos golpearon, nos maldijeron. Por maricones, por peruanos, por gordos, por chicos, por frágiles, por raros, por malos para la pelota o buenos para las matemáticas, por no ser mediocres, de la medianía de la tabla, de la nada, pro no pasar desapercibidos, por ser judíos, negros o amarillos, por pensar distinto, por ser mujeres, adolescentes, rapados, con coleta, hippies o yuppies. Alguien nos odió, alguien se agrupó para odiarnos y se convirtió en nuestra sombra, en el dedo apuntándonos, en la burla desde la masa, desde esa mediocridad irritada que no tiene identidad, que tiene rota el alma, que sólo la compone en la destrucción delirante del distinto, ese reflejo que es lo que más teme y por lo tanto lo que más odia.

Todos somos los asesinos de Zamudio. Todos hemos perseguido. Porque no nos gusta que nos estacionen delante de la casa, porque el vecino coloca la música muy fuerte, porque se besan en la calle y son dos hombres, dos mujeres, un hombre muy mayor con una mujer muy joven, una mujer mayor con un hombre joven, una mujer con un perro, un hombre con un gato, qué se creen los degenerados, por pintar a manchones, por ser diferentes, que eso nos irrita, no entender, no comprender, que no sea como queremos, como pensamos, como la rigidez de nuestra educación quería que fuéramos y creía en esa rigidez, en esa intolerancia como un principio de protección del barrio, de la familia, de la especie.

Todos hemos perseguido. Porque no nos gusta que nos estacionen delante de la casa, porque el vecino coloca la música muy fuerte, porque se besan en la calle y son dos hombres, dos mujeres, un hombre muy mayor con una mujer muy joven, una mujer mayor con un hombre joven, una mujer con un perro, un hombre con un gato, qué se creen los degenerados, por pintar a manchones, por ser diferentes…

Todos hemos sido intolerantes, todos hemos sido duros de cabeza, todos nos hemos negado a abrir la mente y permitir que el amor, ese respeto profundo por el otro, aparezca y nos ilumine entendiendo al distinto como una posible riqueza a adquirir. Todos hemos sido ese otro, esa otra, ese ente que recibe una mirada extraña del resto, todos hemos sido el personaje equivocado en el lugar equivocado en el momento equivocado y hemos sentido la ciudad de la interacción social bloqueada, la sociedad de la equidad ausente, de la inclusión imposible, de la diversidad marchita y seca, de la uniformidad y la persecución.

Todos hemos conocido la muerte y el asesinato, nos ha visitado la rabia homicida, como víctimas, como victimarios. Nos han salvado las palabras que detienen la muerte, nos salvó el lenguaje hablado y la sublimación del arte para poder dialogar sin incitar al odio criminal. Hemos usado y abusado de la supuesta libertad de expresión para perseguir la libertad de los distintos y no distinguir cuando se habla libremente y cuando se usa perversamente esa libertad para aplastar la opinión e identidad ajena. Quizá solo por eso no estamos muertos, no estamos arrestados. Quizás pudimos estar a salvo de ese mal incubado en toda sociedad, ese odio latente que requiere recorrer el camino de la ley para hacer al final la ley innecesaria y convertirla en respeto y cotidianeidad y normalización y donde lo diferente sea lo mejor que tenemos y ser mestizos un logro y ser híbridos un desarrollo y el futuro sea de todos colores y nos podamos sacar las armaduras, los cascos, las espadas y las armas, sacarnos la muerte del alma, ya en su forma de miedo o de rabia, de desafío o de denigración.

Quizás debemos agradecer el arte, la ciencia, la mirada abierta sobre lo trascendente, con fe pero sin anteojeras, agnósticos y creyentes al mismo tiempo, que permitió al amor ocupar el sitio del odio. Entretanto tendrá que existir ley. Luego la olvidaremos y será costumbre. Que nos saquen el odio del alma, el cuchillo de la mano y el cuchillo del corazón. Resucitaremos de tanta muerte vivida. Daniel Zamudio será agradecido en su inmolación, en su descenso a los infiernos y su ascenso a esa gloria mínima menor pero tremenda, si es que la hay, de los mártires de la violencia nuestra de cada día. Y nos perdonaremos de haber sido cómplices, por indiferencia, por no podernos ponernos en su lugar, por no saber prevenir la violencia creciente que nos rodea. Esa que llevamos dentro.

Comentarios del artículo: Zamudio - Publicado: a las 11:58 am

Etiquetas: , » Publicado: 21/03/2012

Mierda, mierda

Se agradece este libro, urgente como pocos, en tiempos en que será bellísimo que lo volvieran a llamar y convocar a algún medio donde los teatreros podamos contar con otra voz que nos interpele, nos comente, celebre o denoste, enriqueciendo un panorama de miradas que hacen tan bien a la escena nuestra.

El grito de consigna del teatro antes de cada representación, sirve de título para esta colección de críticas que realiza Eduardo Guerrero del Río en una reciente publicación. La verdad sea dicho, es una de las plumas que se echa de menos en el mezquino y exiguo territorio de la crítica teatral chilena.

Hay muy buenos críticos pero son pocos y no permiten la diversidad que se necesita. Eduardo Guerrero era una voz autorizada, de gran prestigio, una consulta y un referente de alto nivel y estas críticas lo demuestran. En un trabajo minucioso como el de todas sus publicaciones, Guerrero selecciona astutamente lo mejor de 20 años de teatro chileno convirtiendo esta recopilación de columnas en un panorama privilegiado para revivir dos décadas de fuertes cambios en la escena nacional. Ameno como siempre, Eduardo Guerrero, mostrando un estilo de alto nivel permite que reflotemos el final de la dictadura hasta llegar al 2006 con espectáculos inolvidables como NEVA o el montaje de AYER de Pato Pimienta o uno de los últimos espectáculos en vida de Jorge Díaz.

Homenaje al buen teatro, MIERDA, MIERDA se convierte una vez más en una obra de consulta autorizada como todo lo que escribió y escribirá Eduardo Guerrero. Permite sabiamente manejarse en el contexto de todo lo que significó el oficio teatral en los tiempos de la transición que son los que cubre en este libro el crítico.

Homenaje al buen teatro, MIERDA, MIERDA se convierte una vez más en una obra de consulta autorizada como todo lo que escribió y escribirá Eduardo Guerrero. Permite sabiamente manejarse en el contexto de todo lo que significó el oficio teatral en los tiempos de la transición que son los que cubre en este libro el crítico. Como autor me permite seguir mis propias huellas, influencias, encuentros y desencuentros y revivir los paralelos de los años de presentación de las piezas que construyen a un autor, las propias, las ajenas, en este libro las admirables, las admiradas, las más importantes puestas en escena de un teatro con pantalones largos.

Al no aparecer las malas críticas que quedan en el silencio, el panorama suena espléndido y quizás sea una estrategia adecuada, la que concibe el error como parte de la búsqueda e implícito pero tácito en los logros que son los que antologa Eduardo Guerrero. Se agradece este libro, urgente como pocos, en tiempos en que será bellísimo que lo volvieran a llamar y convocar a algún medio donde los teatreros podamos contar con otra voz que nos interpele, nos comente, celebre o denoste, enriqueciendo un panorama de miradas que hacen tan bien a la escena nuestra. Necesitamos críticos, son tan importantes como los espectáculos, son el registro clave de nuestro quehacer. Eduardo es de los mejores y este libro lo demuestra. Se agradece.

Comentarios del artículo: Mierda, mierda - Publicado: a las 12:29 pm

Etiquetas: , » Publicado: 13/03/2012

The Wall

Hace mucho tiempo que los recitales han dejado de ser meramente shows para convertirse en experiencias complejas donde la mano de un arquitecto como Mark Fisher, profesional del género de espectáculos para grandes eventos y superficies enormes, se hace notar.

Cuando se estrenó THE WALL ya PINK FLOYD era un grupo clave en la escena del gran rock de todos los tiempos. El efecto del film fue radicalizar su propuesta y catapultarlos a un nivel indiscutible. Hay quien señala que THE WALL de pronto tapa con su muro todo el trabajo del grupo pero de que sigue siendo señero no cabe duda.

La visita de Roger Waters a Chile precisó dos conciertos en lo que era originalmente solo uno (lo que no nos debería sorprender cuando en Buenos Aires va a tener siete) encontrándose con seguidores dispuestos a todo entre los que está el firmante. Hace mucho tiempo que los recitales han dejado de ser meramente shows para convertirse en experiencias complejas donde la mano de un arquitecto como Mark Fisher, profesional del género de espectáculos para grandes eventos y superficies enormes, se hace notar.

Vimos de pie el show, por ponerle un nombre a algo que se convierte en una experiencia mayor, y nos dimos cuenta muy pronto que no era cosa de ver fotos o un DVD, era para estar ahí. Para arrancar entre ruido de helicópteros, ese avión nazi que se estrella contra el escenario entre llamas, y la música en un trabajo de sonido cuya calidad se agradecía tan acostumbrados a problemas acústicos en otros espectáculos de este tamaño.

La ironía la da el entretiempo donde el público sediento en una noche de calor consume Coca-Cola caliente en vasos de papel con el logo rojo y blanco que ha sido citado en la iconografía del recital junto a las religiones del libro, la hoz y el martillo, la esvástica, el logo de la Mercedes Benz, de la Shell o el signo $. Con la conciencia sacudida dejamos que llegara el sueño rastreando las canciones en el iPad, esa memoria que la música remueve tan conectada a lo más emotivo de cada uno.

La elección de canciones viene siendo la misma desde que Roger Waters armó el espectáculo hace ya casi veinte años (cosa de ver la lista en THE WALL -LIVE IN BERLIN-) pero el entorno escenográfico, con muñecos, marionetas inflables, alta si no altísima definición, un muro animado, el jabalí gigante que flotando como un dirigible terminó muriendo en garras de la gente de la cancha, un juego de superposiciones de imágenes del cantante en vivo y grabado, replicado en distintos tamaños sobre el muro que es pantalla y a ratos también un animal que respira por su cuenta, todo ese entorno altera la percepción de la música convirtiendo la experiencia THE WALL en un todo más complejo que rompe con la mera nostalgia del rock o el homenaje a la potencia artística de PINK FLOYD.

Salimos hechizados del estadio repleto, salimos insomnes, salimos ateridos, reflexionando sobre toda la temática del espectáculo, el fascismo en nuestros días, la fascinación malsana del fascismo que se filtra en logotipos y señales de que bajo el mercado capitalista late la dictadura de esa política convertida en estética que le da un doble filo al recital pues apela a ese mismo magnetismo fascista (uno se pregunta en que trabajaría hoy Albert Speer, el arquitecto de las performances de Hitler) si no fuera en eventos como THE WALL para lanzar consignas anti bélicas, libertarias, rebeldes.

La ironía la da el entretiempo donde el público sediento en una noche de calor consume Coca-Cola caliente en vasos de papel con el logo rojo y blanco que ha sido citado en la iconografía del recital junto a las religiones del libro, la hoz y el martillo, la esvástica, el logo de la Mercedes Benz, de la Shell o el signo $. Con la conciencia sacudida dejamos que llegara el sueño rastreando las canciones en el iPad, esa memoria que la música remueve tan conectada a lo más emotivo de cada uno.

THE WALL debió tener cuatro representaciones en Chile por lo menos. Nos cuesta responder a mega eventos de este orden. Llegamos un poco tarde. Destinamos menos recursos al consumo cultural que otras sociedades. Nos habría hecho tan bien estar a todos en el Estadio Nacional. Fue tremendo. Más que inolvidable. De esas cosas que de puro tremendas son imposibles de recordar en su plenitud y quedan, como los sueños, como el orgasmo, como algo inenarrable, fuera de las palabras, esperando que vuelva. Aunque sepamos que no va a volver.

Comentarios del artículo: The Wall - Publicado: a las 4:43 pm

Etiquetas: , » Publicado: 27/02/2012

Mi tio Oscar

El triunfo de THE ARTIST este año cumplió con la norma de premiar algo insustancial, más liviano que un paquete de cabritas, donde un perro amaestrado se lleva las palmas.

Cuando uno es niño cree en el Viejo Pascuero, el Ratón de los dientes y el Viejo del Saco. Con los años cree en la política, la fidelidad, el crédito pre aprobado sin intereses, el Óscar y el Premio Nobel. En algún orden todas estas ilusiones se van desmoronando.

El Óscar es de las más porfiadas a pesar de que, como todas las otras ilusiones, es evidente en sus falacias. Festival de la parcialidad, el antojo y la manipulación publicitaria, algo tiene que ver con la calidad cinematográfica, sobre todo cuando se alejan los galardones de los más importantes.

La Mejor Película suele no ser la Mejor Película del año con honrosas excepciones, convirtiéndose casi en una regla. El Mejor Director qué decir. Si uno lee la lista de los premiados se da cuenta que tiene tantas o más ausencias de maestros verdaderos que el mentado Premio Nobel de Literatura.

Los actores se la llevan mejor, ahí no llega tanto la mano de los productores y su voracidad fundacional de Hollywood que es mercado y lucro por dónde lo miren, y quizás permitan reconocer algo de trabajos serios. Aun así el triunfo de THE ARTIST este año cumplió con la norma de premiar algo insustancial, más liviano que un paquete de cabritas, donde un perro amaestrado se lleva las palmas.

Festival de la parcialidad, el antojo y la manipulación publicitaria, algo tiene que ver con la calidad cinematográfica, sobre todo cuando se alejan los galardones de los más importantes.

Los cinéfilos chillan y los aficionados menos delirantes casi se emocionan. Películas bastante melifluas se pelean la estatuilla y un film para algunos pretencioso y que aprecié mejor a la segunda vuelta que a la primera, como es EL ARBOL DE LA VIDA, se queda sin ningún premio cuando tiene mucho que ofrecer a la historia del cine y viene premiado de Cannes que es otra cosa en que uno cree a medida que se hace mayor, los festivales europeos como Berlin y Cannes.

UNA SEPARACION, la película iraní, filmada contra viento y marea, gana merecidamente en una categoría habitualmente menos manipulada por el éxito de taquilla. Lo mismo en toda la zona de cortos y documentales donde suele encontrarse cosas muy interesantes y uno las termina viendo en You Tube.

La madurez es no creer en los grandes momentos de la noche y comenzar a atender más a los pequeños y relevantes, donde concurren realmente las mentes más abiertas y donde el cine es arte de verdad y no THE ARTIST, pastiche postizo de emoción fácil o incluso muy fácil.

Las emociones a flor de piel son quizás la prueba de la falta de maduración de nuestros corazones. Por mucho placer culpable que arrastremos en gustos de canciones, escenas de películas cursis o recuerdos de cuando vimos un film o leímos un libro en años de corazón abierto, el criterio, eso que no tiene mi tío Óscar, se impone. Con pasión, no nos extrañe, pero de las grandes y definitivas, de las tremendas incluso. Con esa mezcla de sutil y volcánico que es descubrir el sentido de la vida. Si quiere que no le pase mucho con el Séptimo Arte, el Óscar es una buena guía. Como las listas de súper ventas, esa otra ilusión de guía de la que hay que huir en cuanto se pueda.

Comentarios del artículo: Mi tio Oscar - Publicado: a las 12:53 pm

Etiquetas: » Publicado: 01/02/2012

Renovación radical

Nuestro país por ahora parece librarse de las cifras macro desastrosas pero me pregunto si sucederá como con la crisis del 29 en la cual Chile fue el país más afectado pero nos llegó dos años después, el 31, costando la migración del campo a la ciudad a mi familia paterna.

Leo: “Asistimos a una crisis mucho más profunda que la crisis financiera. Es la crisis de un modelo de desarrollo ambientalmente insostenible, de un modelo económico socialmente injusto y de un modelo político en el que los partidos gobernantes, supeditados a los poderes económicos, han pervertido la esencia de la política y de la democracia -que, no olvidemos, significa gobierno del pueblo-cambiando el gobierno de la ciudadanía por el de los mercados financieros. Tenemos la convicción de la necesidad de una renovación radical de la política en el mundo, para regenerar la democracia y hacer que la economía esté al servicio de las personas de acuerdo con las necesidades reales de la sociedad y los límites de la biósfera”.

Recorto este párrafo de un periódico español pero es como si alguien lo escribiera mañana por la mañana en nuestro Chile. Escribo desde Madrid donde he venido a ver a mi hijo menor. Anoche, la calle Alcalá estaba bloqueada por una marcha de bellas camisetas verdes llamando a defender la escolaridad pública seriamente amenazada por recortes financieros que han llevado al absurdo de una multitud de docentes a la calle y ofertas tan ridículas como una plaza en francés ofrecida a una profesora de lenguaje castellano, con tal de ganarse la vida. En el mismo periódico un largo artículo sobre la caída en picada del gobierno de Obama, incapaz de manejar adecuadamente la crisis económica. Nuestro país por ahora parece librarse de las cifras macro desastrosas pero me pregunto si sucederá como con la crisis del 29 en la cual Chile fue el país más afectado pero nos llegó dos años después, el 31, costando la migración del campo a la ciudad a mi familia paterna.

Leo sobre las neuronas espejo, un grupo neuronal que permite en nuestro cerebro empatizar y entender a los demás y que se va construyendo desde la imitación de la madre de los gestos del bebé para convertirnos en una especie con rostro, lenguaje y polis. Leo a neurólogos que están en el tema y declaran el individualismo como una entidad contra natura, que somos y seremos siempre uno con los otros y que ese despliegue de empatía es la clave verdadera de lo que llaman neuropolítica y del trasfondo sincero de esa nueva ciencia que es el neuromarketing, el estudio del deseo del consumidor que sólo consumirá en cuanto el consumo sea un encuentro y no una competencia destructiva.

La intransigencia, en el artículo citado como en muchas otras publicaciones, está pasando “de la indignación al compromiso” (título de este artículo que calco) en el mundo y tal vez sea la hora de ver el mismo fenómeno en nuestra tierra. Tal vez el diálogo es apenas la punta del iceberg de soluciones mucho más profundas que ni siquiera los estudiantes sepan que están pidiendo.

La educación es un síntoma como lo es la salud, la locomoción colectiva y, al final, todo el sistema en que el mentado lucro se ha vuelto una obsesión, un sinónimo de logro.

Leo sobre las neuronas espejo, un grupo neuronal que permite en nuestro cerebro empatizar y entender a los demás y que se va construyendo desde la imitación de la madre de los gestos del bebé para convertirnos en una especie con rostro, lenguaje y polis. Leo a neurólogos que están en el tema y declaran el individualismo como una entidad contra natura, que somos y seremos siempre uno con los otros y que ese despliegue de empatía es la clave verdadera de lo que llaman neuropolítica y del trasfondo sincero de esa nueva ciencia que es el neuromarketing, el estudio del deseo del consumidor que sólo consumirá en cuanto el consumo sea un encuentro y no una competencia destructiva. Quizás esa forma de entender el mercado nos otorgue la oportunidad de una mirada más sana, sin pisotearnos para aplastarnos entre todos sino pudiéndonos pensar en sociedad que según nuestras neuronas espejo es la calve de la comprensión entre todos.

Y vale la pena recordar que toda crisis requerirá de ese encuentro que es mucho más que un tira y afloja de ofertas, es compasión, conmoción, conversación, compenetración.

Tiempos de renovación corren en Europa y de incertidumbre seria en Estados Unidos. Nosotros con nuestros propios temporales. Relea la cita del diario español y dígame que no lo hace pensar esa palabra: renovación. Nacional. Pero la de cierto partido que con ese nombre le está costando justamente renovarse.

Comentarios del artículo: Renovación radical - Publicado: a las 4:22 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 16/01/2012

Hoover

La película se va convirtiendo en la historia de un homosexual con problemas para vivir en pareja un amor pleno, con rollos con su madre y donde ser director del FBI es como ser un funcionario público más de una dependencia a ratos hasta heroica.

Cuando supe que Clint Eastwood iba a hacer una película sobre J. Edgar Hoover confieso que despertó seriamente mi interés. Admiro su obra y su manera de acercarse a algunos temas peliagudos. Soy devoto de RIO MISTICO, GRAN TORINO u hasta la discutida BIRD. Por amistades y contactos pude ver el preestreno de HOOVER y me sentía un afortunado hasta que comenzó el film y me encontré con una pesada película de dos horas y tanto, una especie de biopic fallido donde nunca entendí muy bien cuál era el punto de vista.

Hoover fue una figura más que compleja que tenía en sus archivos destruidos, dicen (y la película por eso mucho no puede mostrar) datos secretos sobre todos los altos personeros de los Estados Unidos y sus alrededores. Espiaba a todas las figuras políticas y contaba con documentos secretos capaces de destapar lo más oculto. Esa leyenda queda apenas como tal en el film. Elige un extraño punto de vista:el dictado de sus memorias del propio Hoover con un correlato más o menos irónico a una versión muy edulcorada que no termina siendo verdaderamente corregida y donde el FBI y sus métodos más complicados de evaluar quedan de lo más bien, no hay mayor problema y Hoover es casi un héroe nacional a no ser por el único conflicto claro, que es homosexual y su madre, una Judi Bench un poco caricaturesca, le dice que prefiere un hijo muerto a un hijo maricón.

Elige un extraño punto de vista:el dictado de sus memorias del propio Hoover con un correlato más o menos irónico a una versión muy edulcorada que no termina siendo verdaderamente corregida y donde el FBI y sus métodos más complicados de evaluar quedan de lo más bien, no hay mayor problema y Hoover es casi un héroe nacional a no ser por el único conflicto claro, que es homosexual y su madre, una Judi Bench un poco caricaturesca, le dice que prefiere un hijo muerto a un hijo maricón.

Hoover vive igual en pareja y se enamora fielmente de su segundo de abordo pero sin lograr asumir completamente su identidad sexual en tiempos en que eso era además bastante difícil. La película se va convirtiendo en la historia de un homosexual con problemas para vivir en pareja un amor pleno, con rollos con su madre y donde ser director del FBI es como ser un funcionario público más de una dependencia a ratos hasta heroica. Ya había leído que estaba entre las películas más desilusionantes del año 2011 en Estados Unidos.

Los premios de la crítica han ido mostrando que no nombran siquiera a Eastwood además de una demencial inclinación a admirar el guión de MIDNIGHT IN PARIS de Woody Allen, tal vez muy del gusto yanqui. Me quedé triste con este Hoover con gusto a muy poco. De películas sobre la homosexualidad recuerdo el logro que era A SINGLE MAN con un Colin Firth, que ya hemos visto el nivel que puede alcanzar y dicen que viene muy bien BEGGINERS con Cristopher Plummer, candidato a cuanto premio anda suelto. Así que si les interesaba saber algo más del lado oscuro de la política secreta del país más importante de Occidente, HOOVER no es el camino correcto y es más bien un número equivocado. Como análisis de la conflictiva homosexual se queda igualmente insípido y hasta bordea la homofobia. Un lío. Clint nos dejó esperando. El tema se merecía mucho más. ¿Miedo a despertar tormentas si se metía en serio en el tema FBI? Lo ignoramos. Mientras tanto hay otras películas que ver. Por suerte.

Comentarios del artículo: Hoover - Publicado: a las 12:38 pm

Etiquetas: , » Publicado: 10/01/2012

Con las palabras no se juega

No se juega con las palabras. Llevan en su interior nuestro ser más propio, nos dicen quiénes somos, dónde vamos, de dónde venimos, nos cuentan nuestra historia, cuidan nuestras ideas, cautelan nuestros pensamientos, nos hacen menos peligrosos cuando se vuelven reflexión y crítica instalando el diálogo. Mientras mejor retraten la realidad más alivio para todos.

En el Ministerio de Educación del gobierno actual hay una verdadera vocación por meterse en líos. El último lío de querer cambiar el término “dictadura” por “régimen militar” parecía venir de un manual de instrucciones de cómo seguir metiendo la pata en una de las áreas más problemáticas de un período presidencial que se puede jactar de varios logros menos de haber resuelto el lío con estudiantes y profesores.

Con el solo anuncio de la medida ardieron las redes sociales, se ganó primeras páginas en diarios internacionales y entre indignación y carcajadas se levantó el debate sobre la necesidad de dar este extraño paso semántico nada de menor, altamente desafiante y definitivamente del todo innecesario a no mediar una curiosa necesidad de hacer un guiño al voto más duro del gobierno, su sector más pinochetista y dejar contentos a los conocidos de siempre que saltaron de gozo en sus declaraciones alegando que decir “dictadura” era sesgado e ideológico.

De haber sabido que no estaba en una dictadura yo habría estado feliz pero les prometo que todo lo que me rodeaba me llevaba a esa conclusión: el cierre del Congreso, la manipulación del plebiscito del 80, el terrorismo de Estado, la prohibición de tantas libertades civiles y para qué les cuento más. En Twitter circularon definiciones de dictadura sacadas de los más diversos (y menos sesgados) diccionarios. Luego, para aumentar el disparate, se dijo que los libros podrían decir una cosa pero los profesores podían seguir hablando de dictadura.

Yo me pregunto quién les paga el tratamiento psiquiátrico a los pobres alumnos, a no ser que se trate de una oscura estrategia de desmantelamiento mental de los jóvenes sumiéndolos en la confusión del lenguaje para que no entiendan nada de la historia de este país y lo abandonen a los interesados en quedarse con él gracias a esta táctica de destrucción de lenguaje donde palabras muy distintas puedan aludir a lo mismo siendo a veces hasta antónimos.

Con las palabras no se juega y menos con palabras que arrastran dolor, confusión, abuso, vergüenza, culpa de moros y cristianos.

Con las palabras no se juega y menos con palabras que arrastran dolor, confusión, abuso, vergüenza, culpa de moros y cristianos.

En las redes sociales no faltaron los que terminaron de echar a perder las cosas justificando la dictadura militar como salvación de Chile o comparando con regímenes como el coreano o el cubano o el venezolano o Stalin o Hitler. Como si eso arreglara las cosas. El número final, la declaración del ministro que había votado que NO pero a última hora ya superó a una portada de THE CLINIC y el absurdo se instaló en los mensajes de Palacio. ¿A última hora de qué? ¿De haber comprobado qué o cómo? No se juega con las palabras. Llevan en su interior nuestro ser más propio, nos dicen quiénes somos, dónde vamos, de dónde venimos, nos cuentan nuestra historia, cuidan nuestras ideas, cautelan nuestros pensamientos, nos hacen menos peligrosos cuando se vuelven reflexión y crítica instalando el diálogo. Mientras mejor retraten la realidad más alivio para todos. No es el caso de esta extraña maniobra.

Alguien perdió la brújula en alguna parte. Si había algo innecesario y además inoportuno era esta peregrina ocurrencia de echar atrás la máquina del tiempo de la conciencia ciudadana. Ya sabemos, y nos duele, que vivimos una dictadura militar. Larga, cruel, dolorosa. Ablandar el lenguaje nos impide contener toda la angustia de tantos que deja a Chile exangüe, desolada, triste, rabiosa. Es de esperar que esta triste experiencia pase pronto y no sea parte de una escalada de manipulación de las palabras al estilo, justamente, de las dictaduras de cualquier signo que las persiguen, las maniatan, las estrujan, la ahogan, las someten y dejan a sus pueblos mudos, sordos, tontos. Es de esperar. Pero algo me dice que es parte de un plan mayor. Y ese plan, reaccionario, retrógrado y discriminador, no me gusta nada. Espero sea solo tontería y no la justificación de mi paranoia.

Comentarios del artículo: Con las palabras no se juega - Publicado: a las 12:27 pm

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