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  • Leonardo Holgado Vargas

Leonardo Holgado Vargas

Abogado, profesor de Derecho Laboral, Universidad Central de Chile.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 15/03/2016

¿Reforma Laboral al Tribunal Constitucional?

Una solución sería establecer la extensión automática de la totalidad de los beneficios obtenidos por el sindicato al trabajador no afiliado o la extensión de ellos a través de un contrato individual. En ambos casos, al trabajador no afiliado se le debe imponer el pago de una cuota igual o incluso superior a la que el trabajador afiliado aporta al sindicato.

Las cartas están sobre la mesa. De las múltiples materias que modificaba el proyecto de Reforma Laboral, casi todas ha producido más o menos apasionadamente comunidades de sentido entre los distintos actores de las relaciones 6laborales, quizás porque responden al imperativo de adecuar nuestra regulación a la plena vigencia de la Libertad Sindical a que nos obliga nuestra temprana participación en el seno de la OIT.

Tres materias agrietan el consenso hasta amenazar con trasladar la discusión final hacia el Tribunal Constitucional: el fin de reemplazo interno en la huelga, la procedencia de la extensión de beneficios sólo con el acuerdo explícito del sindicato negociador y la obligatoriedad de la negociación con sindicatos interempresas cuando su representatividad sea homologable a la de un sindicato de empresa.

Concretamente, la prensa ha informado que un ex Subsecretario del Trabajo habría advertido a la bancada parlamentaria democristiana que habría una eventual inconstitucionalidad en la reforma que prohibiría la extensión unilateral de beneficios obtenidos en procesos de negociación colectiva a trabajadores que no hayan participado en el conflicto, a menos que haya un acuerdo entre el empleador y el sindicato correspondiente, toda vez que se atentaría contra la Libertad Sindical, en su dimensión afiliativa, porque provocaría un desmedro a quien opte por no ingresar al sindicato, generando también una discriminación arbitraria que se opone a la igualdad ante la ley, afectando formalmente los numerales 2° y 19° del Artículo 19 de la Constitución Política vigente.

Cabe observar en el tema que la nueva legislación no exigirá el cumplimiento de un requisito ocioso para obtener un beneficio que en justicia podría corresponderle a cualquier trabajador, sino, por el contrario, busca invertir la lógica que traía este importante pilar del Plan Laboral promoviendo el ejercicio efectivo de la sindicalización al establecer que serán legítimos beneficiarios quienes hayan participado del proceso negociador e, inclusive, todos los trabajadores de la empresa si la organización que lideró el conflicto así lo consiente, lo que muy probablemente incrementará la adhesión del sindicato.

Esta promoción, incluso, es consistente con la ideología o bases institucionales de la Constitución vigente, al reponer sus efectos normales a la afiliación libremente consentida al grupo intermedio llamado sindicato, para el cumplimiento de sus propios fines específicos, ya que un conflicto colectivo cuyos acuerdos beneficiarán, por voluntad del empleador, a quienes hayan participado o no del mismo, no es precisamente un incentivo a la organización de los trabajadores.

Se debería establecer la extensión automática de la totalidad de los beneficios obtenidos por el sindicato al trabajador no afiliado o la extensión de ellos a través de un contrato individual. En ambos casos, al trabajador no afiliado se le debe imponer el pago de una cuota igual o incluso superior a la que el trabajador afiliado aporta al sindicato.

Comentarios del artículo: ¿Reforma Laboral al Tribunal Constitucional? - Publicado: a las 9:00 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 04/01/2016

El problema de la Reforma Laboral

De aplicarse algunos cambios a la legislación laboral, la huelga dejaría de ser un instrumento antisindical para trocarse en una herramienta democrática y civilizada para el diálogo social y el acuerdo colectivo.

De aplicarse algunos cambios a la legislación laboral, la huelga dejaría de ser un instrumento antisindical para trocarse en una herramienta democrática y civilizada para el diálogo social y el acuerdo colectivo.
Curiosamente, la discusión sobre la Reforma Laboral se ha centrado en el instituto más paradigmáticamente laboral de todo el derecho laboral como lo es la ‘Huelga’, donde se observan desde posturas que la consideran un derecho fundamental hasta aquellas que sostienen que es un mecanismo extrajurídico en el proceso de negociación (por ejemplo, un “clásico” como Francesco Carnelutti afirma que “La Huelga como la guerra, no es un acto jurídico sino antijurídico”).

Para salir del embrollo son necesarias algunas precisiones. En primer lugar, la Legislación Laboral chilena establece un sistema excepcional en el Derecho Comparado, porque la Huelga sólo es permitida como una fase del Procedimiento de Negociación Colectiva reglada, quedando prohibida para cualquier otra hipótesis de Acuerdo Colectivo por ser considerada una alteración violenta del Orden Público.

En segundo término, la Negociación Colectiva Reglada, a su vez, también es un sistema excepcional dentro del ordenamiento jurídico nacional, porque se aparta de las sencillas reglas de formación del consentimiento contractual del Código de Comercio de Ocampo, alargando el íter de ofertas y aceptaciones en aproximadamente dos meses con importantes efectos en el “clima laboral” de la empresa.

Por último, el procedimiento de Negociación Colectiva del Código del Trabajo no hace diferencias funcionales entre las materias a discutir, mezclando aspectos estratégicos de la empresa, con remuneraciones y beneficios, así como también con problemas coyunturales de fácil resolución.

Entonces, la solución debiera pasar por reformar estos tres aspectos en la arquitectura de un nuevo orden de las relaciones laborales chilenas en que se afirme que la Huelga es un Derecho Fundamental de carácter político relacionado con la Libertad de Expresión (protegida por los Artículo 20 y 19 de la Declaración de la ONU y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, respectivamente), y por lógica consecuencia disponible para los trabajadores permanentemente; un procedimiento de Negociación Colectiva que se alinee con los estándares del Diálogo Social que promueve la OIT, es decir como un mecanismo permanente de acercamiento y acuerdo entre el capital y el trabajo en un sistema de empresa moderna, donde se diferencien los aspectos estratégicos y distributivos de la renta productiva de aquellos elementos pasajeros que pueden resolverse por la mera conversación entre las partes.

De acuerdo con los cambios mencionados, la Huelga dejaría de ser un instrumento ‘Schmittiano’ y antisindical para trocarse en una herramienta democrática y civilizada para el diálogo social y el acuerdo colectivo.

 

 

Comentarios del artículo: El problema de la Reforma Laboral - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 26/08/2015

Una nueva Constitución Laboral es necesaria

Cualquier cambio constitucional serio debiera revertir la desproporcionada ecuación vigente en la actual Carta Magna, consagrando el Derecho al Trabajo como garantía fundamental y reconociendo los Derechos al Conflicto Colectivo y la Huelga.

La Constitución política vigente en Chile tiene bien ganada su amplia fama como testamento de una dictadura que buscó eternizar su captura de la democracia mucho más allá de la vida de sus autores, aunque quizás sería bueno observar que mientras numerosas reformas han derogado instituciones garantes y soberanías institucionales espurias y han aggiornado algunas gramáticas con mayores inclusiones y menores sesgos machistas, el núcleo central del texto, o sea su Constitución Económica y su Constitución Laboral, se mantienen sin variaciones sustantivas.

La dialéctica que instala la Carta Fundamental entre estos dos institutos es curiosa, por decir lo menos, toda vez que las remisiones a las libertades empresariales y comerciales son variadas y abundantes, mientras que las relativas al trabajo son apenas cinco: i) primero, en el artículo 19 Nº 16, como una dimensión del orden económico liberal cuando regula la Libertad de Trabajo, o sea la facultad ciudadana para elegir libremente el empleo en que se desempeñará con una “justa retribución”, espacio que el constituyente aprovechó para demoler el anterior control ético que detentaban los Colegios Profesionales y prohibir la Huelga de Funcionarios Públicos, Municipales y de Empresas con financiamiento público relevante; ii) segundo, en el Artículo 19 Nº 19, para permitir la Libertad Sindical siempre que se siga la regulación legal (Código del Trabajo); iii) tercero, en el Artículo 20, garantizando el Artículo 19 Nº 19, pero restringiendo el Número 16 a “lo relativo a la libertad de trabajo y al derecho a su libre elección y libre contratación”; iv) cuarto, en el Artículo 43, a propósito de las Libertades que se pueden suspender o restringir en el Estado (¡de excepción!) de Asamblea y v) quinto, en el Artículo 57 Nº 7, para prohibir que los dirigentes sindicales sean siquiera candidatos a diputados o senadores.

Cualquier cambio constitucional serio debiera revertir una ecuación tan desproporcionada, consagrando el Derecho al Trabajo como garantía fundamental, con lo que se podría poner fin a la precariedad de las Boletas de Servicios (que tanta polémica han generado en nuestros días en sus variantes “ideológicamente falsas”) y reconociendo los Derechos al Conflicto Colectivo y la Huelga, para que puedan ser los propios trabajadores quienes tengan herramientas legítimas para obtener mejoramientos a la distribución de ingresos directamente en el espacio de trabajo y ya no tenga que ser por vía de redistribución impositiva el Fisco el encargado de “arreglar” la profunda desigualdad que genera tanto malestar en las élites y las masas.

Sobre el reemplazo (interno o externo, da lo mismo) en esta oportunidad no me referiré: i) porque no está en la Constitución y ii) porque como le escuché a un profesor uruguayo “no se ha inventado en el mundo un nombre más sofisticado para llamar a los crumiros” (rompehuelgas).

Comentarios del artículo: Una nueva Constitución Laboral es necesaria - Publicado: a las 7:00 am

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