" "
Blog de
  • Klaus F. Zimmermann

Klaus F. Zimmermann

Director del Instituto para el Estudio del Trabajo,www.IZA.org, una red mundial de 1.200 economistas laborales

Etiquetas: , , » Publicado: 21/01/2013

¿Europa como laboratorio de la economía global?

La historia de un enfoque urgente en la creación de empleo de ninguna forma es exclusiva de Europa, aunque parezca más virulenta ahí que en otras partes.

El desempleo en la zona del euro acaba de alcanzar un nivel sin precedentes del 11,8%. Pero tanto Europa como el mundo entero están al borde del precipicio.

La interrogante que se enfrenta con el mismo grado de temor, desde los Estados Unidos y Latinoamérica hasta Japón y China, es la siguiente: ¿Podemos crear empleos con suficiente rapidez? Con la suficiente rapidez no sólo para facilitar la entrada a un mercado laboral productivo para lo que constituye la generación de jóvenes más capacitada y más grande de la historia sino para asegurar que el creciente grado de protesta social y disgusto no se desborde.

La situación en España, en particular, pone en evidencia el alto grado de la presión. El liderazgo del país ha apostado de manera valiente y decidida a una restructuración bastante radical de las políticas del mercado laboral. Ha desmantelado los remanentes de las estructuras de bienestar corporativo erigidas durante el régimen de Franco. Tal valentía tiene que recibir recompensa y tal retribución tiene que llegar con prontitud. Pero una cosa es finalmente dejar atrás un desafortunado legado político e histórico y otra muy diferente hacer una transición tranquila hacia una economía nacional que funcione mejor.

Para que esa transformación sea socialmente digerible, hay que crear empleos y hacerlo rápidamente. Esa, sin embargo, no es la naturaleza de las reformas estructurales. Tan valiosas como son en el mediano y largo plazo, en el horizonte del plazo corto ofrecen poco consuelo en términos de la creación de empleo. Si bien en el mundo desarrollado gastamos mucho tiempo hace una o dos décadas preocupándonos por el “efecto de la curva J” –la demora en el tiempo antes de que las tasas de cambio que se varían tengan impacto en la balanza comercial de una nación—, mejor nos acostumbramos al mismo tipo de atraso en el campo de batalla del presente: los mercados laborales.

La razón por la que la recuperación sucede sólo lentamente se debe, en parte, al hecho de que se ha desperdiciado mucho tiempo. En el pasado, los gobiernos siempre han tendido a rehuir la toma de las medidas de reforma necesarias.

La Unión Europea como un todo se ha comprometido a aumentar la tasa de empleo para las personas de 20 a 64 años de edad del nivel presente del 69% al 75% para el 2020. Eso se traduce en una necesidad de crear cercas de 17,6 millones de empleos nuevos. Un factor que puede ayudar a los europeos en su lucha es que varias de las áreas escogidas para el nuevo crecimiento de empleo –de crecimiento verde y soluciones de movilidad hasta la atención médica—es que decididamente no son motivo de una fiera disputa política partidista, como sí lo son en los Estados Unidos

Al menos igualmente importante es un paso radical hacia adelante para aprender de las mejores prácticas. Uno de tales ejemplos es el sistema de capacitación dual de Alemania, que da a los jóvenes valiosas habilidades profesionales que están por debajo del nivel de ingreso al sector de la educación superior.

Otros países desde hace mucho han titubeado respecto a adoptar este enfoque. Lo consideraron demasiado complejo para emularlo o demasiado prolongado como para ser fructífero. Las cifras bajas de juventud desempleada que siguen al modelo de aprendizaje hablan por ellas mismas. Sí, montar un sistema igual tomará bastante tiempo antes de que sea efectivo, pero retrasar su introducción definitivamente no es una solución.

La historia de un enfoque urgente en la creación de empleo de ninguna forma es exclusiva de Europa, aunque parezca más virulenta ahí que en otras partes.

El liderazgo chino, por su parte, tiembla igual que cualquier otro grupo de líderes políticos. Tienen un enfoque implacable en alcanzar al menos el 8% de crecimiento, lo que consideran el mínimo para evitar que se fomente una revolución social si un número insuficiente de personas consigue empleo. El nuevo liderazgo de China tiene que hacer reformas profundas, en especial en el sector de empresas de propiedad estatal si en verdad quiere poner a la economía china sobre base sólidas.

África y la India enfrentan un reto diferente. Están experimentando tremendas oleadas poblacionales, lo que pondrá gran presión sobre la creación de empleo durante aproximadamente el próximo medio siglo. El dolor de la transición ahí probablemente será mucho más trascendental que el que Europa está experimentando.

La situación no es muy diferente en los Estados Unidos. Para crear el número de empleos que se requiere con el fin de bajar el desempleo a los niveles estadounidenses acostumbrados, digamos el 6%, es necesaria la creación mensual de más de 350.000 durante varios años seguidos.

La actual recuperación económica no está produciendo nada cercano a esas cifras, pero ni siquiera históricamente, en el apogeo moderno del auge económico estadounidense, se crearon empleos a tal paso durante un periodo prolongado. Eso subraya que los problemas que enfrentan los Estados Unidos son mucho más profundos que la elección de un nuevo presidente, como a los republicanos les gusta argumentar.

Comentarios del artículo: ¿Europa como laboratorio de la economía global? - Publicado: a las 11:07 am

La Nación

Av. Nueva Providencia 1860, Oficina 183, Providencia
Teléfono: 56 2 - 2632 5014

Director Responsable: Patricia Schüller Gamboa
Representante Legal: Luis Novoa Miranda

© Comunicaciones LANET S.A. 2014
Se prohíbe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.