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Juan Pablo Orrego

Ecólogo, Presidente de Ecosistemas y Coordinador Internacional del Consejo de Defensa de la Patagonia.

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Etiquetas: , , , » Publicado: 17/04/2012

¡Luz Roja a Hidroaysén!

Es muy obvio que cuando el desacuerdo entre los ministros es tan fundamental, debiera existir una instancia, un procedimiento para que la discusión continúe, y se llegue finalmente a un fallo de consenso donde prime la razón, y no la fuerza de los números.

El reciente fallo de la Corte Suprema respecto de la evaluación ambiental del proyecto HidroAysén, es alarmante, y da para reflexionar sobre cómo se está haciendo, o más bien, no se está haciendo justicia en Chile. En efecto, el miércoles 4 recién pasado, la Corte rechazó los 7 recursos de protección presentados por la ciudadanía, que cuestionan por diversos motivos, la calificación favorable de las 5 represas, otorgada en mayo de 2011 por la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) de Aysén.

Pero, la verdad es que no fue la Corte Suprema la que falló así, sino 3 de sus 5 ministros, 2 de los cuales tienen graves situaciones de conflictos de interés, como se dice eufemísticamente en Chile.

El tema de fondo es que los otros 2 ministros acogen gran parte de la substancia de los recursos y llegan a la conclusión que la resolución ambiental favorable de la CEA es ilegal y debiera ser anulada, volviendo a fojas cero. ¿Cómo se puede prestar la misma Ley 19.300 para fallos totalmente contrapuestos? ¿El problema es la ley o los ministros? O sea, ‘ganan’ 3 ministros simplemente porque son más. No prima la calidad de los argumentos legales, no impera la justicia, sino que se impone una mayoría. Las represas son autorizadas por una cuestión numérica. Un empate de fútbol se resuelve a penales, pero este no es el sistema correcto para zanjar asuntos que afectan el destino de Aysén y del país. ¿Tan kafkianos estamos? Es muy obvio que cuando el desacuerdo entre los ministros es tan fundamental, debiera existir una instancia, un procedimiento para que la discusión continúe, y se llegue finalmente a un fallo de consenso donde prime la razón, y no la fuerza de los números.

No fue la Corte Suprema la que falló así, sino 3 de sus 5 ministros, 2 de los cuales tienen graves situaciones de conflictos de interés, como se dice eufemísticamente en Chile.

Si seguimos ahondando, descubrimos que los ministros a favor de HidroAysén evitan los temas legales de fondo para rechazar algunos de los recursos, y luego descartan los que se refieren a los aspectos potencialmente más riesgosos del proyecto, porque, según ellos, éstos problemas ambientales fueron resueltos por la CEA en base a imponerle a la empresa condicionamientos futuros, que consisten en estudios que realizaría la empresa después de la autorización.

Los 2 ministros que acogen parte importante de los recursos dicen, por el contrario, que la CEA “ha incurrido en ilegalidad al dejar de aplicar el texto expreso de la ley y obviar los principios que la rigen, otorgando una calificación favorable a un proyecto que no cumple con la obligación que prescribe el artículo 12 letras d) y e) de la ley N° 19.300 y que obliga a considerar una predicción y evaluación del impacto ambiental del proyecto o actividad, incluidas las eventuales situaciones de riesgo.”

Según ellos estas ilegalidades se manifiestan al menos en la afectación del Parque Nacional Laguna San Rafael, del riesgo de extinción de nuestro emblemático Huemul, a la ponderación de los vaciamientos súbitos de lagos glaciales, y a las fluctuaciones de caudales en el Río Baker, debido a la operación de las centrales.

Según los 2 ministros ‘disidentes’, con esta resolución ambiental favorable, en base a un estudio manifiestamente incompleto, se viola el principio preventivo, que es la base de la ley ambiental, y permitirle a la empresa analizar los riesgos en forma posterior a la evaluación se traduce “en una renuncia por parte de la CEA a su obligación legal de velar por la protección del medio ambiente y la seguridad e integridad de las personas…”.

Según el ministro Brito “obrar como se ha hecho… constituye una ilegalidad del órgano recurrido [CEA] que no sólo vulnera la garantía constitucional de vivir en un medio ambiente libre de contaminación, sino y lo más importante constituye una amenaza a la integridad física de los residentes de las zonas afectadas.” Más claro que agua bendita de la Patagonia.

Al final del día no es que dé lo mismo toda esta faramalla técnico-jurídica en torno a la espúrea evaluación de este proyecto, porque ojalá que las instituciones funcionaran decentemente en nuestro país, pero lo más importante es que hace rato que Chile le puso luz roja a HidroAysén. La Corte no estuvo a la altura de la ciudadanía, que tiene mucho más claro lo que es bueno para nuestro país y le pone luz verde a la Patagonia.

Etiquetas: , , , » Publicado: a las 11:23 am

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Etiquetas: , , , » Publicado: 13/03/2012

La rabia de Aysén

Seguimos pegados en la fase extractivista primaria colonial, con las exportaciones de concentrado de cobre, harina de pescado, astillas de pino y eucaliptos, y pulpa de celulosa. Curiosamente, todas estas actividades, a gran escala e intensidad, son destructivas, y tienden a arrasar lo que va quedando, son la continuidad de la huella de la conquista.

La rabia de Aysén, de muchos y muchas en Chile y en el mundo, cabalga en el agitado lomo de nuestra historia, tanto de la remota, como de la contemporánea. Son muchos elementos, inercias y resacas, períodos de violencia, y escasos remansos de calma. La influencia de la historia más antigua es mayor a lo que asumimos, porque los eventos más recientes tienden a “robarse la película”.

Lo inmediato se ve como la cresta de la ola a punto de caernos encima, o que ya nos atrapó en su vorágine. La rabia que gruñe hoy a través de la humanidad tiene que ver con un elemento tan antiguo quizás como ella misma, pero de una vigencia sorprendente. Se trata del imperialismo y el colonialismo. De los “descubrimientos”, por parte de habitantes de “viejos mundos”, de mundos nuevos para ser colonizados y despojados de sus riquezas y recursos naturales, y de su utilización de mano de obra local, esclava o barata, para lograrlo. En nuestro país la política y la lógica colonial española fueron implacables.

En el norte los ingleses lideraron la explotación del salitre, y su valioso nitrógeno. En el extremo sur, ellos mismos, y criollos extranjerizados, persiguen, tanto la extinción de los extraordinarios pueblos indígenas, como la retirada de los extraordinarios bosques australes, para despejar el ambiente para la ganadería ovina extensiva e intensiva. Con los primeros, casi lo logran, y de los segundos arden 4 millones de hectáreas. Después, el control remoto, entre la ignorancia y la indiferencia, desde Santiago y la salmonicultura excesiva, la pesca de arrastre, Alumysa, HidroAysén, Rio Cuervo. Noruegos, Canadienses, Italianos, Suizos… Da rabia.

El objetivo número uno era encontrar oro para la Madre Patria. A cualquier costo. Esta es la narrativa central y universal. Y después del oro, todo lo materialmente valioso que pudiera seguirle en la lista. En este proceso, además, entre ferocidad y nostalgia, consciente o inconscientemente, se erradicaba lo originario, tanto los pueblos como los ecosistemas. Lo que ha sido denominado eco-imperialismo.

Recrear el mundo que traían a cuestas en el nuevo mundo. Así, vemos la violencia inusitada desatada contra las poblaciones autóctonas, la letal combinación de cruz y espada. Afortunadamente los pueblos arraigados son de la Tierra misma, y gracias a ello mucho sobrevivió, pero entre el etnocidio, que incluye la cultura en sus múltiples expresiones,  y el genocidio, lo perdido también ha sido mucho más de lo que asumimos. Luego está la erradicación y la transformación de  ecosistemas. Arrasar lo originario y recrear un pedazo de Europa. Álamos, sauces, aromos, vacas, ovejas, cabras, trigo, vides, frutales… ahora pinos y eucaliptus. Todas benditas especies, generosas, sabrosas, nutritivas, creadas por la madre naturaleza. La brutalidad y la ceguera están en la sustitución, en negar, y mirar absolutamente en menos el valor de lo existente.

El colonizador, al no encontrar una terra nullius para la instalación de su mundo originario, sino tierras pletóricas de cultura y vida propias, simplemente buscó anularlas a sangre y fuego. En nuestro país esta impronta está viva: seguimos pegados en la fase extractivista primaria colonial, con las exportaciones de concentrado de cobre, harina de pescado, astillas de pino y eucaliptos, y pulpa de celulosa. Curiosamente, todas estas actividades, a gran escala e intensidad, son destructivas, y tienden a arrasar lo que va quedando, son la continuidad de la huella de la conquista.

Y ahora, empresas europeas nos venden el agua, la electricidad, la telefonía, el permiso de circular por nuestras carreteras a precios exorbitantes. Parece un chiste cruel ¿o no? O sea, claramente neo-colonialismo, o reconquista, o sorprendente continuismo, con una fase intermedia con gran presencia norteamericana, pero, después de todo, de una colonia de Inglaterra, es decir, nada distinto. Aysén es totalmente emblemático de todo esto.

En el norte los ingleses lideraron la explotación del salitre, y su valioso nitrógeno. En el extremo sur, ellos mismos, y criollos extranjerizados, persiguen, tanto la extinción de los extraordinarios pueblos indígenas, como la retirada de los extraordinarios bosques australes, para despejar el ambiente para la ganadería ovina extensiva e intensiva. Con los primeros, casi lo logran, y de los segundos arden 4 millones de hectáreas. Después, el control remoto, entre la ignorancia y la indiferencia, desde Santiago y la salmonicultura excesiva, la pesca de arrastre, Alumysa, HidroAysén, Rio Cuervo. Noruegos, Canadienses, Italianos, Suizos… Da rabia. No se trata de fomentar el odio, sino de entender las causas del creciente malestar que nos está invadiendo. Puede ayudarnos a cambiar el curso de la historia hacia un horizonte más luminoso.

Etiquetas: , , , » Publicado: a las 5:07 pm

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Etiquetas: , , , » Publicado: 27/02/2012

Aysén da el ejemplo

Queda claro que Aysén, debido a su aislamiento, a la mezcla de abandono e incomprensión desde la capital, así como a su arraigado espíritu pionero, descubrió que quiere un desarrollo autónomo, auto-gestionado, distinto del que tiene al borde del colapso socio-ambiental a muchas otras regiones.

La región de Aysén es especial de muchas maneras. Es Patagonia chilena, lo que ya le otorga un sello distintivo, en términos ambientales y socioculturales. Debido a su aislamiento geográfico, Aysén, en los albores del siglo XX, es literalmente la última región de nuestro país en ser ‘poblada’. Las dificultades de su colonización son leyenda.

La topografía, el clima, las distancias, la precaria conectividad, los suelos jóvenes, y finalmente la falta de apoyo sólido y con conocimiento de causa desde el centro del país, en su conjunto generaron condiciones que sólo una combinación de tesón, resiliencia mental y física, y suerte, le permitieron adaptarse y hacer patria a sus primeros habitantes.

Desafortunadamente, la política pública, a control remoto, y demostrando la ignorancia pasmosa de las autoridades y expertos de la época, sólo proyectó en ella un teórico potencial ganadero, sin duda siguiendo la impronta del implacable negocio lanífero de los ingleses en Magallanes. Así, los magníficos, en gran medida únicos, bosques patagónicos, pasaron a ser una molestia. Según las cifras oficiales ‘se quemaron’ 1 millón de hectáreas de bosques en Magallanes y 3 millones en Aysén. Algo absolutamente inconcebible hoy. ¡Cómo ha lamentado el país los incendios en Torres del Paine! Pero, en esos momentos poco ilustrados, los incendios, azuzados por los poderosos vientos patagónicos, fueron política pública y condición para el asentamiento. Y después del fuego, el sobrepastoreo de los jóvenes suelos, con miles de ovejas, en los amplios valles glaciales.

Mucho más recientemente, en forma pionera, para un país atascado desde la llegada de los españoles en una fase ‘destructiva’ primaria, Aysén descubre que su futuro yace en su aún extraordinario entorno, sus recursos naturales y atributos ambientales. Esto quedó plasmado en su Estrategia de Desarrollo Regional 2000-2006, producto de un proceso social colectivo y transversal, que ya manifestaba que “… Aysén aspira a ser una región descentralizada, y a obtener una alta calidad de vida sustentada en un crecimiento económico alto y equitativo, que se fundamenta en la conservación de la calidad medioambiental y en la integración del territorio”, señalando además el imperativo de fomentar el turismo, la actividad pesquera y silvoagropecuaria para el logro de un desarrollo social y ambientalmente sustentable.

Podemos discutir sobre el petitorio que ha presentado el movimiento social en Aysén, pero no cabe duda que la región Patagónica da el ejemplo de una búsqueda e inquietud totalmente legítima, con la cual se identifican millones de chilenos y chilenas a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Desde antes, y en forma complementaria, los ambientalistas y otros sectores que buscaban el buen florecer de la región acuñaban el visionario concepto “Aysén Reserva de Vida”, que permitió confrontar con esta propuesta diversos proyectos concebidos desde Santiago y el extranjero para hacer negocios a costa de la región, tal como el proyecto Alumysa de la empresa minera canadiense Noranda, con características ambientales delirantes, una suerte de dumping de impactos negativos sociales, económicos y ecológicos… Hoy la propuesta se ve amenazada por proyectos descabellados como HidroAysén y Río Cuervo, dando origen a un movimiento social catalizador, de envergadura nacional: “Patagonia Sin Represas”.

Queda claro que Aysén, debido a su aislamiento, a la mezcla de abandono e incomprensión desde la capital, así como a su arraigado espíritu pionero, descubrió que quiere un desarrollo autónomo, auto-gestionado, distinto del que tiene al borde del colapso socio-ambiental a muchas otras regiones.

Amparándose en la legislación ultra-neoliberal promulgada durante la dictadura, que les da rienda suelta a corporaciones nacionales y trasnacionales para hacer y deshacer prácticamente a su antojo, una ‘élite’ le ha impuesto desde Santiago a todo el país un modelo de desarrollo primario y neocolonial, basado en la depredación y el abuso corporativo. Conciliadoramente podríamos atribuirle las políticas públicas erróneas del pasado a la ignorancia, pero a la luz de los conocimientos y la conciencia actual esto ya no vale. Así, muchos y muchas, desde Aysén y Magallanes, Atacama, Santiago y Valparaíso, Maule y Biobío, Ríos y Lagos decimos ¡ya basta! Podemos discutir sobre el petitorio que ha presentado el movimiento social en Aysén, pero no cabe duda que la región Patagónica da el ejemplo de una búsqueda e inquietud totalmente legítima, con la cual se identifican millones de chilenos y chilenas a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Etiquetas: , , , » Publicado: a las 12:27 pm

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Etiquetas: , , » Publicado: 09/02/2012

Sequía del alma

Ahora la situación se torna cada vez más compleja, porque el cambio climático y el agujero en la capa de ozono, entre otros, son desastres que debemos enfrentar concertadamente como humanidad, o nos vemos actualmente muy unidos, ni muy pacíficos, ni muy ecológicos.

Cien comunas de Chile con escasez hídrica severa. Acá en el Cajón del Maipo, tal como ya alerté en una columna anterior, se está extendiendo una sequía que no había visto en 35 años de residencia por estos lados. No solamente el río Maipo está bajísimo, no solamente se están secando esteros y vertientes locales, así como emblemáticas cascadas, sino que ahora la vegetación se está muriendo.

Hace semanas los cerros empezaron a colorearse de café. Ahora ya son laderas enteras en las que el litre se está muriendo masivamente. ¿Qué onda? Este es bosque esclerófilo adaptado a largos veranos muy secos, con especies muy resistentes.

Los expertos piensan que se trata de un fenómeno acumulativo. Los oriundos del Cajón contabilizamos ya casi cinco años de sequía, la que se ha ido agudizando. Así, las heroicas plantas aguantan uno, dos años, pero poco a poco, a medida que todo el ecosistema se va desecando, van perdiendo su resiliencia, hasta morir. Además puede estar dándose una sinergia entre sequía y radiación ultra violeta. Un amigo de la Patagonia argentina, experto en bosque nativo, me comentaba que incluso  allá en el reino de las lluvias, de los vastos lagos y caudalosos ríos, los bosques se ven crecientemente afectados por especies dañinas que antes estaban presentes, a una escala menor, sin mayores consecuencias. Él piensa se trata de un debilitamiento de las plantas provocado por la radiación UV.

Hemos sido tildados de eco-terroristas, alarmistas y desinformados. Ahora respecto de esta sequía extrema en el Cajón del Maipo ¿se escucha algo de boca de la autoridad? En serio ¿qué hacen el flamante nuevo Ministerio del Medio Ambiente, Conaf, la Dirección General de Aguas y la Comisión Nacional de Riego?

Lo potente de todo esto, es que tanto el cambio climático, y esta sequía creciente que se está instalando en la zona centro-sur de Chile, así como el agujero en la capa de ozono que está dejando pasar los UV en intensidades dañinas para la vida, son fenómenos naturales, pero a los cuales, desde hace ya varias décadas, desde los albores de la revolución industrial, la humanidad les ‘está subiendo el volumen’ y la intensidad a niveles críticos. Círculos viciosos.

Hemos deforestado en forma suicida el planeta. Chile es un buen ejemplo, pero lo que se ha hecho y se sigue haciendo en el Amazonas, o en Indonesia, en términos de escala, es aún más aterrador. Simultáneamente contaminamos los océanos y degradamos con ferocidad industrial sus cadenas tróficas, y contribuimos con nuestras emisiones de dióxido de carbono a su acidificación con consecuencias catastróficas. Por sus enormes volúmenes, el fitoplancton es más importante que toda la masa boscosa planetaria en su función de regulador biosférico.

¿Cómo puede sorprendernos entonces lo que está sucediendo? Científicos como J. Lovelock, y otros, trataron de advertirnos hace más de tres décadas que con nuestras emisiones estábamos cruzando umbrales de irreversibilidad con el cambio climático. Desde hace harto tiempo, algunos de nosotros humildemente también hemos intentado advertir respecto de tendencias culturales, y estructuras sociales, económicas y políticas, así como opciones tecnológicas, que han demostrado ser decadentes.

Hemos sido tildados de eco-terroristas, alarmistas y desinformados. Ahora respecto de esta sequía extrema en el Cajón del Maipo ¿se escucha algo de boca de la autoridad? En serio ¿qué hacen el flamante nuevo Ministerio del Medio Ambiente, Conaf, la Dirección General de Aguas y la Comisión Nacional de Riego?

Atornillando al revés estos servicios públicos autorizan proyectos destructivos, tal como Alto Maipo, que pone en mayor riesgo las aguas del Cajón. Históricamente no han hecho nada para evitar que lleguemos al estado actual. Ahora la situación se torna cada vez más compleja, porque el cambio climático y el agujero en la capa de ozono, entre otros, son desastres que debemos enfrentar concertadamente como humanidad, o nos vemos actualmente muy unidos, ni muy pacíficos, ni muy ecológicos. Ahora, como país perfectamente podríamos dar el ejemplo, liderar el cambio hacia la sabiduría, pero Chile, en vez de esto dócilmente sigue el curso de colisión impuesto por las grandes corporaciones y autoridades ciegas o cómplices. La sequía del alma humana nos está marchitando. ¿Cómo la rehidratamos?

Etiquetas: , , » Publicado: a las 4:00 pm

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Etiquetas: , » Publicado: 24/01/2012

¿Serán los mayas? No, es la acción ciudadana

Una chorrera de buenas noticias a inicios del 2012. ¿Serán los mayas o alguna alineación astral? No. Es netamente la acción ciudadana. Nada de quedarnos dormidos en laureles porque por el otro lado la embestida no para. Como le escuché decir a Camilo Ballesteros “no cabe duda que a la larga vamos a ganar”. Pero hay que darle y darle y darle.

El 2012 comenzó seco e incendiado, como buen año del Dragón, anunciando tiempos difíciles, y poco después se puso ominoso con la embestida pro mega hidroelectricidad de los miembros de la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico (CADE) convocada por el Ejecutivo, y del propio Presidente Piñera. Es que las grandes centrales hidroeléctricas de embalse son demasiado buen negocio para los privados. En todas sus fases: estudios, construcción, y para qué decir una vez en operación. Y que más encima el cambio climático sea usado como excusa… ya es un chiste demasiado oscuro.

Sin embargo, de pronto los vientos cambiaron y empezaron a llegar las buenas noticias. Después de 8 meses de trabajo, la Comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados -que investigó el viciado proceso de evaluación de HidroAysén, y que sesionó en Valparaíso, Santiago y Coyhaique- fue lapidaria en su conclusión: el proyecto nunca debió haber sido admitido a trámite y debiera suspenderse.

De esta forma se le da la razón a todo lo alegado desde hace tiempo por el Consejo de Defensa de la Patagonia, en el sentido de que el procedimiento de evaluación de HidroAysén ha procedido a punta de graves irregularidades administrativas, presiones de ministros para cambiar los informes negativos de los servicios públicos, e incluso persecuciones a funcionarios probos.

La sala del Senado aprobó el proyecto que obliga a las generadoras a alcanzar la meta de inyectar un 20% de energía generada con fuentes renovables al año 2020. Esto puede ser considerado modesto por algunos, pero es un gran avance en relación a la absurda meta de 10% de ERNC al año 2024 que establecía la Ley 20.257. Chile es uno de los países más ricos del mundo en ERNC por su geografía, extensión latitudinal y otros aspectos, y a la fecha cuenta solamente con un 3% de ERNC en su matriz, en gran medida por la inercia impuesta por las empresas que tienen capturados nuestros ríos australes y nuestras aguas.

Ahora hay que estar atentos a cuáles serán las consecuencias concretas de esta nítida y gravísima denuncia de los legisladores que será presentada a la Cámara Baja para su votación completa y a Contraloría, pero sin duda, ya configura un remezón político de alta intensidad, y un tremendo apoyo a la lúcida ciudadanía que ha cuestionado el descabellado proyecto de Endesa y Colbún en la Patagonia chilena, entre otros proyectos similares.

Luego, la sala del Senado aprobó el proyecto que obliga a las generadoras a alcanzar la meta de inyectar un 20% de energía generada con fuentes renovables al año 2020. Esto puede ser considerado modesto por algunos, pero es un gran avance en relación a la absurda meta de 10% de ERNC al año 2024 que establecía la Ley 20.257. Chile es uno de los países más ricos del mundo en ERNC por su geografía, extensión latitudinal y otros aspectos, y a la fecha cuenta solamente con un 3% de ERNC en su matriz, en gran medida por la inercia impuesta por las empresas que tienen capturados nuestros ríos australes y nuestras aguas. Esto por una lógica comercial estrictamente privada que favorece los proyectos energéticos convencionales a gran escala, aparentemente más baratos: las megas centrales hidroeléctricas de embalse y las termoeléctricas a carbón.

Luego, los legisladores, siguiéndoles la pista a los países más avanzados en el rubro, respaldan el proyecto de “net metering” que propicia que todos podemos ser generadores residenciales a pequeña escala, e incluso inyectar excedentes de energía al sistema y así lograr créditos a la hora de pagar nuestra cuenta de electricidad, algo que no era posible hasta la promulgación de esta ley. Finalmente algo está cambiando en el modelo energético chileno -ya era hora- y falta mucho, pero el trabajo conjunto entre ciudadanos y legisladores -que es una de las novedades de los últimos tiempos- y el hecho que muchos legisladores se están pasando al lado correcto, está rindiendo frutos.

Después, la Corte de Apelaciones de Coyhaique rechaza el intento de Energía Austral para que se levantara la orden de “no-innovar” en el proyecto Río Cuervo, otorgada a raíz de un recurso de protección presentado por ciudadanos de Aysén y autoridades municipales, y hoy todo el Consejo Municipal de Aysén se suma al Recurso. ¡Excelente!

De igual manera esta semana se aprobaron los Tribunales Ambientales y la ciudadanía logró que se rechace el proyecto inmobiliario en El Panul, en la comuna de La Florida, que habría destruido los últimos relictos de bosque esclerófilo de la pre-cordillera de Santiago.

Una chorrera de buenas noticias a inicios del 2012. ¿Serán los mayas o alguna alineación astral? No. Es netamente la acción ciudadana. Nada de quedarnos dormidos en laureles porque por el otro lado la embestida no para. Como le escuché decir a Camilo Ballesteros “no cabe duda que a la larga vamos a ganar”. Pero hay que darle y darle y darle. En eso estamos ¿no es cierto?

Etiquetas: , » Publicado: a las 12:36 pm

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Etiquetas: , , » Publicado: 10/01/2012

Las aguas del Maipo son un tesoro

Las aguas y los ríos del Maipo son un tesoro, un bien común ya en jaque por nuestra histórica ceguera. ¡Ya ‘pos, chilenos y chilenas, santiaguinos y santiaguinas! ¿Vamos a dejar que estas sacrílegas corporaciones sigan robándonos la vida?

Pareciera que la ceguera humana nos está llevando inexorablemente al despeñadero. Muchos ejemplos a nivel mundial lo demuestran, pero aquí, al ladito, en Santiago de Chile, tenemos uno de los peores exponentes de este extravío. Desde hace algunos días, flotas de camionetas ascienden en las mañanas hacia los altos del Maipo, y descienden al atardecer. Son los primeros indicios de que comienzan las faenas de construcción del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo de AES Gener, controlada por una corporación norteamericana con sede en Arlington, Virginia, en el vecindario de la CIA.

Un codicioso y desmedido proyecto que pretende capturar las aguas de los afluentes del Maipo en la cabecera de su cuenca y restárselas al río por un tramo de 70 kilómetros, con múltiples potenciales nefastas consecuencias.

Evidentemente a esta empresa le importa un carajo que el Maipo sea el principal río de la cuenca de la Región Metropolitana, y lo que esto implica en términos culturales, sociales, económicos y ecológicos, pero pareciera que la mayoría de los habitantes de la capital también lo ignoran, y por esto no hacen nada por salvarlo de las garras de AES Gener.

El Maipo, cuyo nombre indígena significa “paraje de tierras cultivadas”, riquísimo en patrimonio arqueológico y paleontológico, abastece nada menos que el ¡70% de la demanda de agua potable, y el 90% del riego de la RM! El Canal San Carlos lleva sus aguas desde la comuna de Puente Alto, a través de La Florida, Peñalolén, La Reina, Ñuñoa y Providencia, para terminar aumentando los caudales del mermado Mapocho, que paradójicamente es un afluente del Maipo, desembocando en éste, con parte de sus propias aguas, a la altura de El Monte.

Miles de hectáreas de cultivos son regadas con sus aguas, particularmente viñedos, que producen algunos de los vinos más apreciados de nuestro país. El así llamado ‘Cajón del Maipo’ ha entregado sus entrañas al país en la forma de metales, caliza e hidroelectricidad. Sus bosques, que cubrían el fondo del valle y las laderas, fueron intensamente utilizados para la construcción y leña, y ‘despejados’ para actividades agropecuarias y la instalación de viviendas.

El Cajón sigue siendo, sin embargo, uno de los pulmones de Santiago, entregándole nada menos que aire a nuestra ahogada capital. Si consideramos los numerosos servicios ambientales vitales que los valles cordilleranos del Maipo le han aportado en el pasado, y le siguen aportando hoy a Santiago, la única conclusión posible es que éste debiera ser protegido, conservado, e incluso restaurado ecológicamente.

El Cajón sigue siendo, sin embargo, uno de los pulmones de Santiago, entregándole nada menos que aire a nuestra ahogada capital. Si consideramos los numerosos servicios ambientales vitales que los valles cordilleranos del Maipo le han aportado en el pasado, y le siguen aportando hoy a Santiago, la única conclusión posible es que éste debiera ser protegido, conservado, e incluso restaurado ecológicamente.

Un mínimo de cordura indica que se debiera aplicar el principio precautorio y no desarrollar absolutamente ninguna actividad industrial más en esta reserva de vida vital para la RM. Hoy, millares de santiaguinos escapan semanalmente al Cajón, aguantando los tacos con tal de respirar, de absorber belleza natural, y de acceder a la miríada de servicios recreacionales y turísticos que se multiplican a lo largo de estos valles cordilleranos únicos. Estas personas que gozan de ellos debieran luchar por defenderlos.

Actualmente las vocaciones del Cajón son: funciones ecológicas, servicios ambientales, residenciales y turísticos/recreacionales. Lo industrial aquí no tiene cabida y degrada estas funciones y servicios. Finalmente, todos los expertos en el tema saben que la RM se está desertificando, que la aridez del norte está descendiendo hacia el sur. El glaciar Echaurren, que sustenta gran parte de la hidrología de la RM, está derritiéndose a velocidad vertiginosa. La nieve, los glaciares y ventisqueros se retiran hacia las alturas. Acá, en San Alfonso, recién a fines de Diciembre, los esteros casi ya no fluyen. Vertientes, antes consideradas perennes, se están secando. Así, poner aún en mayor riesgo las aguas de los valles y su integridad ambiental con un descabellado proyecto como Alto Maipo es una inaceptable desidia.

Las aguas y los ríos del Maipo son un tesoro, un bien común ya en jaque por nuestra histórica ceguera. ¡Ya ‘pos, chilenos y chilenas, santiaguinos y santiaguinas! ¿Vamos a dejar que estas sacrílegas corporaciones sigan robándonos la vida?

Etiquetas: , , » Publicado: a las 4:19 pm

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