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Juan Pablo Orrego

Ecólogo, Presidente de Ecosistemas y Coordinador Internacional del Consejo de Defensa de la Patagonia.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 17/12/2012

Juntos desenchufemos Hidroaysén

Hoy Freirina y Arauco en llamas. Hace poco Calama y Aysén. Antes, otras comunidades del Valle del Huasco impactadas por la fiebre del oro de Barrick y su mina Pascua Lama destructora de glaciares y economías locales… y Puchuncaví y Ventanas, y los niños contaminados con metales pesados de la Escuela La Greda, y suma y sigue.

El domingo 9 de diciembre ocurrió algo significativo. Más de 12 mil personas se congregaron en Santiago, en el frontis del Museo de Bellas Artes, durante 6 horas, bajo un sol intenso, para escuchar a diez de los canta-autores y bandas más populares del momento: Alonso Nuñez, Joe Vasconcellos, Kaskivano, Villa Cariño, Mano Ajena, Manuel García, Subhira, Los Vásquez, Juana Fe y Ana Tijoux. ¡Gratis!

Los músicos, con total entrega, literalmente regalaron su arte por amor al medio ambiente, a chilenos y chilenas involucrados en conflictos socio-ambientales a lo largo y ancho del territorio… y a la Patagonia. El público se enteró del evento a través de las redes sociales. Algunos medios como Radio Biobío y Cooperativa lo anunciaron y lo cubrieron, pero en la TV y en algunos periódicos masivos fue como si no hubiera sucedido, y así, pocos fuera de Santiago supieron que se había dado algo tan bello y generoso, demostrativo de los nuevos tiempos que corren en Chile.

Se trataba de alertar e informar respecto de conflictos socio-ambientales que atormentan nuestro territorio y sus comunidades. Y ¿cómo no?, cuando el telón de fondo fue la situación en Freirina, donde “le cuidan más el poto a los chanchos que la calidad de vida de la gente”, en las palabras de una indignada madre…

La TV, en particular, simplemente no pescó. ¿Qué onda? ¿Cuál es la explicación? ¿Línea o sesgo editorial? Es lo más probable porque el llamado al acto político-cultural era “¡Juntos Desenchufemos HidroAysén!” en vista que el gobierno ha anunciado que en enero se reunirá el impopular Comité de Ministros, presidido por la Ministra de Medio Ambiente, para dirimir el caso del malhadado mega-proyecto hidroeléctrico en los ríos Baker y Pascua en el corazón de la Región de Aysén.

La intención de los convocantes era terminar el año 2012 con la campaña Patagonia Sin Represas en alto, así como mandar una inequívoca señal al gobierno y empresariado respecto del estado de alerta del Consejo de Defensa de la Patagonia, y de la ciudadanía en general, respecto de los tortuosos procesos a través de los cuales estos sectores pretenden imponerle proyectos tan rentables para los privados como destructivos para el país. Se trataba de alertar e informar respecto de conflictos socio-ambientales que atormentan nuestro territorio y sus comunidades. Y ¿cómo no?, cuando el telón de fondo fue la situación en Freirina, donde “le cuidan más el poto a los chanchos que la calidad de vida de la gente”, en las palabras de una indignada madre, y donde el mismo Comité ministerial acaba de autorizar por secretaría, y con alevosía ambiental, otra termoeléctrica a carbón, Punta Alcalde, de Endesa. Sí, la misma del Alto Biobío y de HidroAysén.

Hoy Freirina y Arauco en llamas. Hace poco Calama y Aysén. Antes, otras comunidades del Valle del Huasco impactadas por la fiebre del oro de Barrick y su mina Pascua Lama destructora de glaciares y economías locales… y Puchuncaví y Ventanas, y los niños contaminados con metales pesados de la Escuela La Greda, y suma y sigue. Entre los “¡Patagonia Sin Represas!” vitoreados por la multitud, diversos voceros hablaron de estas situaciones, de la necesidad de cambios estructurales profundos en la sociedad chilena, de alternativas, de la responsabilidad de cada uno en visualizar, gestar, y hacerse parte proactiva de una tan indispensable como inevitable transformación. Se escuchó reiteradamente que “la situación ya no da para más.” Al final del día, sin que los organizadores nos percatáramos, algunos furibundos, al parecer, tiraron las vallas de contención en la Av. Andrés Bello. La explosiva respuesta de Carabineros fue atacar indiscriminadamente a todos los rezagados, incluyendo los que desarmaban el escenario, con brutales chorros de agua, y gases, sin reparar en que la mayoría eran ciudadanos nomás que comentaban el acto, niños y mujeres. Instantáneamente ardió la furia.

¿En qué país vivimos? Jóvenes extranjeros que visitan nuestras oficinas nos comentan su extrañeza por la crispación síquica y el estrés que se respira en este país que ha vendido la imagen de ser un modelo de estabilidad social y éxito económico. En la realidad cunde la ingobernabilidad y proliferan los conflictos. Lo bello, detrás de esto, es que se trata de un nuevo despertar de Chile. El problema es que al ir saliendo del estupor de las últimas décadas nos descubrimos, como Gulliver, atados. Nuestro país se debate vigorosamente en busca de niveles más altos de libertad, inteligencia y armonía social. Porque son fundamentales, es lógico que la ecología –la ciencia del hogar-, y lo socioambiental, estén catalizando fuerzas de cambio y sirviendo para delatar las múltiples y feroces imperfecciones de un sistema anclado a un pasado muy poco virtuoso en lo sociopolítico, en equidad y sustentabilidad.

A pesar de la indiferencia de los grandes medios cooptados, los cantos y las voces de eventos como “Juntos Desenchufemos HidroAysén” ayudan a remecer las conciencias, y a removerle el piso al modelito de desarrollo primario y ultra neoliberal que se tambalea cada día más precariamente en nuestro país.

 

Comentarios del artículo: Juntos desenchufemos Hidroaysén - Publicado: a las 12:59 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 03/12/2012

Una cuarta urna

La situación actual no da para más. El tema es que tenemos que armar una propuesta multifacética. Necesitamos un montón de profesionales brillantes que le hinquen el diente a los diferentes temas para revertir el actual jaque a la democracia. ¿Voluntarios?

Un nuevo Chile pugna por nacer, con mayor conciencia respecto de muchos temas tapados por décadas. Ya descubrimos que muchos de los problemas políticos, sociales, económicos, incluso culturales y espirituales que aquejan a chilenos y chilenas son ‘estructurales’, consecuencia del entramado constitucional y legal que heredamos de la dictadura que permitió la instalación de la doctrina ultra neoliberal de la U. de Chicago.

Literalmente dieron vuelta nuestro país, reformando todo el sistema jurídico para desempoderar a la gente y ‘desatar’ a las corporaciones. Esto empieza con la Constitución de 1980, seguida por ‘módulos’ legales promulgados año tras año, el Código de Aguas del ‘81, la Ley General de Servicios Eléctricos del ‘82, el Código minero del ‘83, etc., que consolidan el paradigma político que instala la Constitución, y que se refuerzan unos con otros en forma tan astuta como perversa.

Ahora, gracias al trabajo, campañas, y análisis de pioneros pensadores que en su momento fueron los ‘loquitos’, mucha gente tiene conciencia que de éste entramado legal surgen muchos de los males nacionales, y de ahí, la aspiración de cambiar la Constitución a través de una asamblea constituyente, tal como han hecho países vecinos cuyos sistemas también fueron reformados para instalar sistemas ultra neoliberales.

La ciudadanía quiere ser activa, quiere ser escuchada, quiere opinar e influenciar el destino del país y tiene todo el derecho, teóricamente. En la práctica las leyes vigentes nos han robado este derecho fundamental. Hay una relación directa, demostrada, entre equidad y responsabilidad cívica. En los países con mayor equidad la gente concurre en porcentajes cercanos a 80% a votar en las elecciones…

Una Cuarta Urna es una forma práctica, concreta y democrática para evaluar cuál es la voluntad popular respecto de convocar una Asamblea Constituyente para cambiar la Carta Magna. Hay que considerar seriamente que nuestro problema estructural trasciende la Constitución. Necesitamos urgentemente un radical cambio de las leyes asociadas ya mencionadas, así como nuevas leyes tributarias, laborales y de educación, y el fin del sistema binominal que nos tiene atrapados entre dos bloques políticos auto-referentes, que no permite el pluralismo político en Chile.

Es todo el entramado completo que sustenta nuestra seudo democracia. Es un problema sistémico. La tarea parece aplastante, pero tal como en unos pocos años un equipo chileno-norteamericano creó este sistema infame, en unos pocos años, si estamos de acuerdo en que es mejor para todos, esto se puede revertir.

Necesitamos una discusión ciudadana amplia y profunda del entramado legal de nuestro país, con resoluciones vinculantes. Si no, se seguirán profundizando la ingobernabilidad y el descontento. El 57% de abstención en las recientes elecciones municipales es un claro voto de castigo. Demuestra que la ciudadanía no se siente parte de esta disfuncional sociedad. No se siente interpretada, no se siente representada… Es más, mucha ciudadanía se siente traicionada, siente que el Estado, los políticos, la política, las Cortes, la policía, etc., están contra nosotros; que velan solamente por los intereses del 20% de la población que ha lucrado enormemente con el actual modelo.

La ciudadanía quiere ser activa, quiere ser escuchada, quiere opinar e influenciar el destino del país y tiene todo el derecho, teóricamente. En la práctica las leyes vigentes nos han robado este derecho fundamental. Hay una relación directa, demostrada, entre equidad y responsabilidad cívica. En los países con mayor equidad la gente concurre en porcentajes cercanos a 80% a votar en las elecciones, respetando las leyes por convicción y cumpliendo gustosamente con otros deberes cívicos. Lógico, porque se sienten parte de una comunidad.

Uno de los síntomas más claros y fuertes de la disfuncionalidad de nuestro sistema son los oídos sordos de la sociedad chilena al clamor de los hermanos mapuche. ¿Cómo se puede entender que los gobiernos desde la dictadura no se hayan sentado por el tiempo que sea necesario… semanas, meses… a dialogar con los pueblos originarios de Chile, hasta llegar a un acuerdo? Con este encupulamiento, autoritarismo y ceguera, todos los que queremos un nuevo Chile terminamos siendo percibidos como terroristas, agentes externos, francotiradores.

Arauco ya está en llamas. ¿Cuántas localidades y regiones van a tener que incendiarse para que se abra el debate y se puedan discutir los problemas de fondo de nuestro país? Necesitamos diálogo, diálogo y diálogo. Si nos toma meses y meses alcanzar acuerdos y consensuar cambios estructurales, que así sea… La situación actual no da para más. El tema es que tenemos que armar una propuesta multifacética. Necesitamos un montón de profesionales brillantes que le hinquen el diente a los diferentes temas para revertir el actual jaque a la democracia. ¿Voluntarios?

 

Comentarios del artículo: Una cuarta urna - Publicado: a las 4:25 pm

Etiquetas: , » Publicado: 27/09/2012

Educación para la transformación

Realmente es insólito que a nivel masivo la humanidad actúe ignorando las ‘directrices operacionales’ de la biósfera que nos cobija y nos sustenta; lo que cualquier animal sabe desde que nace. Pájaros, mariposas y ballenas migran miles de kilómetros sin instructivos, mapas, ni títulos universitarios.

Si nos comparamos con muchos países hoy en guerra, o sufriendo crisis sociales, económicas y ambientales agudísimas, pareciera que nuestra nación, en términos relativos, es un oasis. Sin embargo, en Chile flota una extraña sensación de desmoronamiento, que abarca desde lo institucional a lo sociocultural y a lo personal. Con harta razón no creemos en nada: ni en el Presidente y sus ministros, ni en los políticos y la política, ni en la policía, las cortes de justicia y las leyes, ni en el prójimo. Y tanto, tanto robo, asalto, violaciones, abusos sexuales y crímenes freaks.

Muchos, inmersos en este tipo de sociedades están llegando a creer que los seres humanos, por naturaleza, intrínsecamente… no somos muy buenos, por decir lo menos; que siempre van a haber pobres y ricos, guerra y violencia. El filósofo francés Edgar Morin piensa que la naturaleza humana es como una arcilla maleable que moldean las circunstancias históricas, sociales, familiares, la paz o la guerra, los ejemplos y los modelos que nos rodean.

Necesitamos urgentemente educación, no para conformarnos en sociedades patológicas, disfuncionales, sino para el cambio, para la transformación audaz, para alimentar una revolución histórica, guiada por una alta inteligencia ‘comunitarista’, amorosa, intuitiva, artística y arraigada.

El ser humano es muy peculiar. Al nacer somos, quizás, el más inerme, desamparado y dependiente de todos los mamíferos. Necesitamos aprenderlo todo, incluso nuestra identidad cultural. Por eso somos tan distintos, pese a ser tan semejantes. Un león es un león y vive en gran medida como lo hacen todos sus congéneres: todos comen lo mismo y tienen similares melenas y hábitos. Nosotros, en cambio, podemos ser programados para actuar y vestirnos de diversas formas, para comer alimentos diferentes, etc., y, sobre todo, para ser ‘tribales’, bondadosos, generosos, mágicos… o individualistas, competitivos, agresivos, e incluso violentamente destructivos.

Hay quienes piensan que somos más instintivos de lo que pareciera y que el problema es que en la civilización éstos son reprimidos, casi erradicados por el sistema educativo que conforma al individuo al entorno sociocultural imperante, con un ‘bombeo’ de información e imposiciones ‘desde afuera hacia adentro’, que no permiten que florezca su esencia. El filósofo hindú Rabindranath Tagore pensaba que uno de los principales problemas de la educación europea era esta coerción del individuo para “civilizarlo” pasando a llevar la individualidad y la espiritualidad innata. Tagore promovía una educación ‘desde adentro hacia afuera’ que le permitiera a la persona hacer aflorar su naturaleza e instintos. También pensaba que otro gran escollo educacional en la cultura ‘occidental’, es la falta de comunión con la naturaleza.

Realmente es insólito que a nivel masivo la humanidad actúe ignorando las ‘directrices operacionales’ de la biósfera que nos cobija y nos sustenta; lo que cualquier animal sabe desde que nace. Pájaros, mariposas y ballenas migran miles de kilómetros sin instructivos, mapas, ni títulos universitarios. Las abejas, alquimistas sin doctorados, en base a las materias primas que les entregan el entorno, particularmente las plantas y sus flores, fabrican, sin pensarlo dos veces, miel, cera, propóleo, jalea real  y las celdas hexagonales micrométricamente exactas e idénticas de sus panales, todo sin capacitaciones ni universidades.

Es increíble que en los albores del siglo XXI nosotros aún no entendamos que somos uno solo con toda la biósfera, que compartimos los mismos átomos, elementos, las mismas moléculas de agua presentes en nuestro planeta Tierra desde hace miles de millones de años; que no percibamos que estamos tan arraigados en la naturaleza como los árboles por medio del aire, agua, alimentos, y las impresiones sensoriales; que no veamos que estamos en un ‘boca a boca’ con la naturaleza: respiramos, bebemos, comemos y devolvemos gases, líquidos, y también podemos reciprocar con belleza.

¿Todavía no cachamos que literalmente ascendemos de las bacterias y los protoctistas, y que la evolución se ha desplegado en base a la cooperación y la simbiosis, y no a la competencia? Entonces estamos perdidos, no sabemos dónde estamos parados, ni nuestro lugar en el orden natural. No reconocemos nuestros orígenes. Estamos taponeados, insensibles, y este es un fenómeno socio-cultural masivo inducido. Letal mezcla de ignorancia, inequidad, farándula, miseria, violencia y mala calidad de vida para muchos.

Necesitamos urgentemente educación, no para conformarnos en sociedades patológicas, disfuncionales, sino para el cambio, para la transformación audaz, para alimentar una revolución histórica, guiada por una alta inteligencia ‘comunitarista’, amorosa, intuitiva, artística y arraigada. Siempre hemos podido y podremos. ¿Y…?

Comentarios del artículo: Educación para la transformación - Publicado: a las 11:36 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 25/06/2012

Ceguera latente, peligro inminente

¿Qué estamos haciendo todos y todas, y cada uno de nosotros cada día para disipar la ceguera y detener juntos este innecesario colapso anunciado?

Dos recientes estudios científicos del más alto nivel vuelven a mostrarnos la alarmante situación de deterioro de la biósfera en nuestro planeta Tierra. Son el “Panorama Ambiental Global 5” divulgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y “Acercándonos a una Inflexión en el Estado de la Biósfera Terrestre”, publicado por la revista científica Nature. En el primero participaron 300 especialistas, y en el segundo 22, entre ellos el chileno Pablo Marquet, de la facultad de Ciencias Biológicas de la U. Católica. Las conclusiones son semejantes y lapidarias.

El PNUMA revisó las 90 metas medioambientales prioritarias que se autoimpuso la comunidad internacional en 1992, en la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo en Rio de Janeiro, y concluyó que los avances son escasos, que sólo en 4 metas se ha logrado un avance significativo, en 40 se logró algún progreso, en 24 los avances fueron casi nulos –entre las cuales nada menos que cambio climático, desertificación y sequía- , y en 8 se retrocedió, tal como en la reducción de los arrecifes de coral y de las poblaciones de peces en los océanos. Los especialistas afirman que en estas dos décadas se ha perdido el 12% de la biodiversidad del mundo, y 30% de los trópicos.

Al comenzar a ser poblada por humanos la isla (de Pascua) contaba con vastos bosques subtropicales con varias especies de grandes árboles. Éstos fueron arrasados en forma inmisericorde hasta el colapso ecosistémico y social, y la hambruna. Diamond se pregunta qué habrá estado pensando el antiguo pascuense mientras cortaba el último árbol de la isla.

Además indican que los 7 mil millones de seres humanos actuales hemos ocupado el 43% de la superficie planetaria, entre ciudades y agricultura, y que esto representa una destrucción cuasi-letal de ecosistemas claves para la sustentación del equilibrio ecológico. Así, su conclusión es que la biosfera está alcanzando su límite sostenible, que los tiempos se acortan considerablemente, ya que de no mediar una modificación radical en los hábitos de la humanidad, ésta llegará a un punto de inflexión con cambios drásticos irreversibles para el año 2020: ¡sólo en 8 años más!

James Lovelock advirtió hace décadas que el cambio climático inducido por nosotros estaba ya cruzando el umbral del no retorno. Lovelock, padre intelectual de la teoría Gaia, que desde la ciencia ‘occidental’ abre los ojos al hecho que la biósfera es un macro-ecosistema integrado, del cual la humanidad forma parte, postula que los gases invernadero de origen antropogénico ya emitidos, cambiarán en forma irreversible los equilibrios planetarios. Desde entonces Lovelock advertía que de seguir en el curso del desarrollismo habrá un colapso de la biósfera con imprevisibles consecuencias para todo lo viviente, y particularmente para la humanidad, porque paradójicamente, es probable que de toda la actual comunidad ecológica planetaria, seamos uno de los integrantes más vulnerables, que más dependemos del estado óptimo de la biósfera presente.

Otro reconocido académico, Jared Diamond, en su investigación, bajo el sugerente título “Colapso”, reflexiona sobre este ‘punto ciego’ casi endémico de los humanos de todos los tiempos, razas y continentes, que incluso en el contexto de culturas sofisticadas y llenas de logros en diversos ámbitos, no ha permitido que percibamos las normativas ecológicas fundamentales. Así, muchos pueblos han colapsado estrepitosamente junto con su entorno, viéndose finalmente reducidos a practicar la antropofagia. Justamente, Diamond dedica un capítulo entero a tratar de entender lo acaecido hace siglos en Rapa Nui, revisando las acuciosas investigaciones científicas realizadas por diversos especialistas. Los hallazgos son dramáticos. Estudios de pólenes en sedimentos demostró que incluso al comenzar a ser poblada por humanos la isla contaba con vastos bosques subtropicales con varias especies de grandes árboles. Éstos fueron arrasados en forma inmisericorde hasta el colapso ecosistémico y social, y la hambruna. Diamond se pregunta qué habrá estado pensando el antiguo pascuense mientras cortaba el último árbol de la isla. ¿Qué es lo que estamos pensando ahora mientras claramente la biosfera, en esta acotada ‘isla’ planetaria, se está desmoronando alrededor nuestro, y por nuestra propia obra y mano? En Rio+20 el llamado –ya casi un grito- es ¡a salvar la Tierra! ¿Qué estamos haciendo todos y todas, y cada uno de nosotros cada día para disipar la ceguera y detener juntos este innecesario colapso anunciado?

Comentarios del artículo: Ceguera latente, peligro inminente - Publicado: a las 3:39 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 08/06/2012

HidroAysén: Indignante y risible

¿Y qué alegan? Fundamentalmente que los estamos molestando mucho, que les estamos judicializando sus proyectos. Totalmente cierto, a toda honra. Pero no es “bullying”, sino presión social lúcida y legítima para cambiar un status quo que nos está llevando a todos al abismo…

Colbún patea la mesa y se genera un terremoto grado 12, que ya lleva más una semana sacudiendo la cúpula político/empresarial. Piñera, acompañado de los ministros Bunster, Larroulet y Larraín, de Energía, Segpres y Hacienda, respectivamente, reciben en la Moneda literalmente a todo el sector eléctrico de Chile; a las “planas mayores” de Colbún, Endesa, Enersis, Transelec, Chilectra, AES Gener, Suez, Saesa, Pacific Hydro y Compañía General de Electricidad, es decir, los ejecutivos que administran los rentables negocios de las tres fases de la electricidad: la generación, la transmisión y la distribución.

¡Uau! ¿Qué hicieron y dijeron los Matte para generar este inédito evento telúrico? Simplemente, recomendar, formalmente y sin informar a su socio mayoritario, Endesa, suspender indefinidamente la tramitación de la línea de transmisión del detestado proyecto HidroAysén. Este es el “hecho esencial”, presentado ante la SVS. ¿Y qué dijeron? Que en Chile no hay una política energética consensuada democráticamente. ¡Genial! Esto es lo que venimos diciendo, desde la sociedad civil y las organizaciones que trabajamos en torno al tema energético/ambiental, desde los años ’90, desde los tiempos de la defensa del Alto Biobío, y después desde muchas otras campañas ciudadanas semejantes a lo largo de estos últimos 22 años, es decir, desde el retorno a nuestra extremadamente imperfecta democracia cautiva.

En un país cuyo sistema jurídico completo fue dado vuelta como una tortilla durante la dictadura -con la generosa asistencia de Milton Friedman, y las Universidades de Chicago de EEUU y Católica de Chile- con el objetivo de desempoderar al pueblo y empoderar a las corporaciones nacionales y trasnacionales, resulta patético que los ejecutivos de ex-servicios públicos de energía transformados en negocios multi-millonarios, vengan a lloriquearle al papito Estado/Gobierno para pedir aún mayores facilidades, incluyendo carreteras eléctricas públicas, para seguir lucrando majestuosamente.

Basta chequear nuestras declaraciones, entrevistas, columnas, estudios técnicos planteando alternativas concretas, etc. Hemos dicho reiteradamente que no hay política energética pública, consensuada, con una mirada estratégica de largo plazo, orientada hacia el bien común y la imperativa sustentabilidad ambiental, sino un crudo desarrollo energético entregado al mercado y a las empresas comercializadoras de electricidad. Así, esta es la abismante asimetría entre las consecuencias de lo que piensan y dicen chilenas y chilenos, y lo que hacen y dicen los señores feudales, adueñados… por el momento, de nuestro país. Entre indignante, y risible. Estado de las cosas, del cual somos todos responsables, claramente pésimo para el país en su conjunto.

En un país cuyo sistema jurídico completo fue dado vuelta como una tortilla durante la dictadura -con la generosa asistencia de Milton Friedman, y las Universidades de Chicago de EEUU y Católica de Chile- con el objetivo de desempoderar al pueblo y empoderar a las corporaciones nacionales y trasnacionales, resulta patético que los ejecutivos de ex-servicios públicos de energía transformados en negocios multi-millonarios, vengan a lloriquearle al papito Estado/Gobierno para pedir aún mayores facilidades, incluyendo carreteras eléctricas públicas, para seguir lucrando majestuosamente.

¿Y qué alegan? Fundamentalmente que los estamos molestando mucho, que les estamos judicializando sus proyectos. Totalmente cierto, a toda honra. Pero no es “bullying”, sino presión social lúcida y legítima para cambiar un status quo que nos está llevando a todos al abismo; es que la ciudadanía del mundo ya vio la luz, y se hastió con el abuso grotesco de las corporaciones, y está actuando cada vez más enérgicamente.

Miremos el estado de la humanidad en su conjunto, los tres mil millones de pobres; y el del medio ambiente: justamente hoy, como advertencia para Rio+20, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente anuncia que “el planeta se acerca peligrosamente a un daño ambiental irreversible” y que “si la humanidad no cambia sus hábitos radicalmente llegará a un punto de inflexión que comenzará a manifestar sus primeros cambios irreversibles en 2020”. Y ni siquiera estamos totalmente de acuerdo.

La profunda degradación socio-ambiental global se está manifestando desde hace mucho rato. Estas son las consecuencias de las últimas décadas del imperio de las corporaciones y del neo-liberalismo, y de los oídos sordos del “establishment” a las demandas de los pueblos y comunidades. Patagonia Sin Represas, Aysén, los estudiantes, el valle del Huasco, Calama, Freirina, Puchuncaví, el pueblo Mapuche, se levantan pero no se nos atiende con el respeto que nos merecemos. ¿Será porque no tenemos un rey “cazador de elefantes” que nos haga el lobby? ¿Qué resultará de la insólita reunión en La Moneda? ¿Algo bueno para Chile, para todos? Ojalá, porque si no la indignación y la ingobernabilidad seguirán prendiendo como reguero de pólvora.

Comentarios del artículo: HidroAysén: Indignante y risible - Publicado: a las 5:49 pm

Etiquetas: , » Publicado: 28/05/2012

Un país adolorido

Quizás el elemento determinante de este síndrome es la sensación de no ser partícipe, de que no nos dejan ser parte de… Sentir que el país no es nuestro, que la ciudad, la calle, la vereda, las autopistas, la playa, la quebrada, los ríos, los lagos, las aguas, los bosques… Que nada nos pertenece.

Chile hoy es un país soterradamente angustiado. Es triste observar cómo se ha deteriorado la convivencia, la ética y la estética durante las últimas décadas. Basta viajar en el metro, o manejar a través de Santiago, a las horas de mayor atochamiento, o competir en las colas de consultorios, bancos, isapres, para experimentarlo. La filosofía de la mayoría es simple: “¡yo primero!”, y como sea, es decir, no importa la tercera edad, las embarazadas, ni los niños o, en el caso del manejo, los riesgos que generan esta ansiedad y este egoísmo. La cantidad de accidentes de tránsito ocurriendo son otra triste prueba de que algo anda mal con la actitud cívica de chilenos y chilenas. Las ciudades, y en general el entorno nacional, se ve basureado.

¿Por qué chilenos y chilenas ensuciamos nuestro propio país y entorno, calles y veredas, playas, parques nacionales? ¿Por qué se ve tan rayado, pegoteado, y agredido… tan feo el ambiente en tantas comunas de tantas ciudades, e incluso en los espacios más naturales del país? ¿Qué es lo que pasa? ¿Es esto ‘necesario’, inevitable? ¿Es ‘culpa’ de la gente? Pienso que esta falta de cuidado, de cariño con lo nuestro es un efecto, no una causa. Como un efluvio social negativo, autodestructivo, delincuencia incluida, que emerge de un país adolorido, resentido, endeudado ‘hasta la camisa’, profundamente deteriorado social y culturalmente.

Esta sensación que tenemos tantos chilenos y chilenas de que nos robaron el país y todo lo que contiene. Un país oficialmente ajeno, transnacionalizado, usurpado. Ni siquiera el Estado es nuestro. No nos cobija, no nos cuida, no responde a nuestros clamores. Al contrario, cuando la comunidad se levanta lúcidamente porque una combinación de Estado/Corporación quiere cometer otro atropello, desgarrar aún más tejido social, contaminar aún más el ambiente, generar otro mega-negocio privado a costa de la degradación de la economía local, entonces esa comunidad se transforma en “grupo de presión”…

Una vuelta de mano. De individuos que no nos sentimos queridos y protegidos, sino por el contrario, agredidos por la sociedad; por la innecesaria pobreza, por la precariedad de los servicios públicos, o el abuso de los privatizados; por la contaminación; por la fealdad de condominios y barrios levantados con una falta de consideraciones éticas y estéticas escandalosa… mientras ‘al otro lado’ se levantan fastuosos condominios amurallados, rehenes de la pobreza.

Agredidos por la inequidad, la segregación… justamente, en el acceso a la educación, a la cultura, a la recreación, a la belleza, a la real calidad de vida. Agredidos por el crónico autoritarismo y centralismo elitista, por la imposibilidad de participar en decisiones que impactan directamente nuestras vidas. Quizás el elemento determinante de este síndrome es la sensación de no ser partícipe, de que no nos dejan ser parte de… Sentir que el país no es nuestro, que la ciudad, la calle, la vereda, las autopistas, la playa, la quebrada, los ríos, los lagos, las aguas, los bosques… Que nada nos pertenece.

Esta sensación que tenemos tantos chilenos y chilenas de que nos robaron el país y todo lo que contiene. Un país oficialmente ajeno, transnacionalizado, usurpado. Ni siquiera el Estado es nuestro. No nos cobija, no nos cuida, no responde a nuestros clamores. Al contrario, cuando la comunidad se levanta lúcidamente porque una combinación de Estado/Corporación quiere cometer otro atropello, desgarrar aún más tejido social, contaminar aún más el ambiente, generar otro mega-negocio privado a costa de la degradación de la economía local, entonces esa comunidad se transforma en “grupo de presión”, y se envía a las fuerzas especiales a sofocar a golpes y gases su voz y sus legítimas demandas. Cuando el Presidente Piñera en su discurso del 21 de mayo dice “… ningún obstáculo o grupo de presión, por fuerte o poderosa (sic) que sea, me desviará del objetivo de cumplir mis compromisos con los chilenos”, nos preguntamos a qué grupos se refiere, y con quienes está tan comprometido. Porque mucha minucia respecto de obras sociales que ayudan microscópicamente, pero cero referencias a las patologías estructurales que hacen que Chile siga siendo inevitablemente rehén de las corporaciones y sus negocios; una sociedad piramidal sin rostro, cultural y espiritualmente anómica… la antítesis de una comunidad horizontal en que se siente que todo de alguna manera es colectivamente propio, y se cuida y ama como tal.

¿Cómo se revierte esto? Actualmente en el mundo muchas personas están evolucionando a pesar de las sociedades en que viven. Ojalá que estas multitudes alcancen la ‘masa crítica’ que nos permita dejar muy atrás esta primitiva disfuncionalidad que no deja que florezca plenamente el genial potencial sinérgico, generoso, bondadoso, artístico y risueño de la humanidad.

Comentarios del artículo: Un país adolorido - Publicado: a las 5:55 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 17/04/2012

¡Luz Roja a Hidroaysén!

Es muy obvio que cuando el desacuerdo entre los ministros es tan fundamental, debiera existir una instancia, un procedimiento para que la discusión continúe, y se llegue finalmente a un fallo de consenso donde prime la razón, y no la fuerza de los números.

El reciente fallo de la Corte Suprema respecto de la evaluación ambiental del proyecto HidroAysén, es alarmante, y da para reflexionar sobre cómo se está haciendo, o más bien, no se está haciendo justicia en Chile. En efecto, el miércoles 4 recién pasado, la Corte rechazó los 7 recursos de protección presentados por la ciudadanía, que cuestionan por diversos motivos, la calificación favorable de las 5 represas, otorgada en mayo de 2011 por la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) de Aysén.

Pero, la verdad es que no fue la Corte Suprema la que falló así, sino 3 de sus 5 ministros, 2 de los cuales tienen graves situaciones de conflictos de interés, como se dice eufemísticamente en Chile.

El tema de fondo es que los otros 2 ministros acogen gran parte de la substancia de los recursos y llegan a la conclusión que la resolución ambiental favorable de la CEA es ilegal y debiera ser anulada, volviendo a fojas cero. ¿Cómo se puede prestar la misma Ley 19.300 para fallos totalmente contrapuestos? ¿El problema es la ley o los ministros? O sea, ‘ganan’ 3 ministros simplemente porque son más. No prima la calidad de los argumentos legales, no impera la justicia, sino que se impone una mayoría. Las represas son autorizadas por una cuestión numérica. Un empate de fútbol se resuelve a penales, pero este no es el sistema correcto para zanjar asuntos que afectan el destino de Aysén y del país. ¿Tan kafkianos estamos? Es muy obvio que cuando el desacuerdo entre los ministros es tan fundamental, debiera existir una instancia, un procedimiento para que la discusión continúe, y se llegue finalmente a un fallo de consenso donde prime la razón, y no la fuerza de los números.

No fue la Corte Suprema la que falló así, sino 3 de sus 5 ministros, 2 de los cuales tienen graves situaciones de conflictos de interés, como se dice eufemísticamente en Chile.

Si seguimos ahondando, descubrimos que los ministros a favor de HidroAysén evitan los temas legales de fondo para rechazar algunos de los recursos, y luego descartan los que se refieren a los aspectos potencialmente más riesgosos del proyecto, porque, según ellos, éstos problemas ambientales fueron resueltos por la CEA en base a imponerle a la empresa condicionamientos futuros, que consisten en estudios que realizaría la empresa después de la autorización.

Los 2 ministros que acogen parte importante de los recursos dicen, por el contrario, que la CEA “ha incurrido en ilegalidad al dejar de aplicar el texto expreso de la ley y obviar los principios que la rigen, otorgando una calificación favorable a un proyecto que no cumple con la obligación que prescribe el artículo 12 letras d) y e) de la ley N° 19.300 y que obliga a considerar una predicción y evaluación del impacto ambiental del proyecto o actividad, incluidas las eventuales situaciones de riesgo.”

Según ellos estas ilegalidades se manifiestan al menos en la afectación del Parque Nacional Laguna San Rafael, del riesgo de extinción de nuestro emblemático Huemul, a la ponderación de los vaciamientos súbitos de lagos glaciales, y a las fluctuaciones de caudales en el Río Baker, debido a la operación de las centrales.

Según los 2 ministros ‘disidentes’, con esta resolución ambiental favorable, en base a un estudio manifiestamente incompleto, se viola el principio preventivo, que es la base de la ley ambiental, y permitirle a la empresa analizar los riesgos en forma posterior a la evaluación se traduce “en una renuncia por parte de la CEA a su obligación legal de velar por la protección del medio ambiente y la seguridad e integridad de las personas…”.

Según el ministro Brito “obrar como se ha hecho… constituye una ilegalidad del órgano recurrido [CEA] que no sólo vulnera la garantía constitucional de vivir en un medio ambiente libre de contaminación, sino y lo más importante constituye una amenaza a la integridad física de los residentes de las zonas afectadas.” Más claro que agua bendita de la Patagonia.

Al final del día no es que dé lo mismo toda esta faramalla técnico-jurídica en torno a la espúrea evaluación de este proyecto, porque ojalá que las instituciones funcionaran decentemente en nuestro país, pero lo más importante es que hace rato que Chile le puso luz roja a HidroAysén. La Corte no estuvo a la altura de la ciudadanía, que tiene mucho más claro lo que es bueno para nuestro país y le pone luz verde a la Patagonia.

Comentarios del artículo: ¡Luz Roja a Hidroaysén! - Publicado: a las 11:23 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 13/03/2012

La rabia de Aysén

Seguimos pegados en la fase extractivista primaria colonial, con las exportaciones de concentrado de cobre, harina de pescado, astillas de pino y eucaliptos, y pulpa de celulosa. Curiosamente, todas estas actividades, a gran escala e intensidad, son destructivas, y tienden a arrasar lo que va quedando, son la continuidad de la huella de la conquista.

La rabia de Aysén, de muchos y muchas en Chile y en el mundo, cabalga en el agitado lomo de nuestra historia, tanto de la remota, como de la contemporánea. Son muchos elementos, inercias y resacas, períodos de violencia, y escasos remansos de calma. La influencia de la historia más antigua es mayor a lo que asumimos, porque los eventos más recientes tienden a “robarse la película”.

Lo inmediato se ve como la cresta de la ola a punto de caernos encima, o que ya nos atrapó en su vorágine. La rabia que gruñe hoy a través de la humanidad tiene que ver con un elemento tan antiguo quizás como ella misma, pero de una vigencia sorprendente. Se trata del imperialismo y el colonialismo. De los “descubrimientos”, por parte de habitantes de “viejos mundos”, de mundos nuevos para ser colonizados y despojados de sus riquezas y recursos naturales, y de su utilización de mano de obra local, esclava o barata, para lograrlo. En nuestro país la política y la lógica colonial española fueron implacables.

En el norte los ingleses lideraron la explotación del salitre, y su valioso nitrógeno. En el extremo sur, ellos mismos, y criollos extranjerizados, persiguen, tanto la extinción de los extraordinarios pueblos indígenas, como la retirada de los extraordinarios bosques australes, para despejar el ambiente para la ganadería ovina extensiva e intensiva. Con los primeros, casi lo logran, y de los segundos arden 4 millones de hectáreas. Después, el control remoto, entre la ignorancia y la indiferencia, desde Santiago y la salmonicultura excesiva, la pesca de arrastre, Alumysa, HidroAysén, Rio Cuervo. Noruegos, Canadienses, Italianos, Suizos… Da rabia.

El objetivo número uno era encontrar oro para la Madre Patria. A cualquier costo. Esta es la narrativa central y universal. Y después del oro, todo lo materialmente valioso que pudiera seguirle en la lista. En este proceso, además, entre ferocidad y nostalgia, consciente o inconscientemente, se erradicaba lo originario, tanto los pueblos como los ecosistemas. Lo que ha sido denominado eco-imperialismo.

Recrear el mundo que traían a cuestas en el nuevo mundo. Así, vemos la violencia inusitada desatada contra las poblaciones autóctonas, la letal combinación de cruz y espada. Afortunadamente los pueblos arraigados son de la Tierra misma, y gracias a ello mucho sobrevivió, pero entre el etnocidio, que incluye la cultura en sus múltiples expresiones,  y el genocidio, lo perdido también ha sido mucho más de lo que asumimos. Luego está la erradicación y la transformación de  ecosistemas. Arrasar lo originario y recrear un pedazo de Europa. Álamos, sauces, aromos, vacas, ovejas, cabras, trigo, vides, frutales… ahora pinos y eucaliptus. Todas benditas especies, generosas, sabrosas, nutritivas, creadas por la madre naturaleza. La brutalidad y la ceguera están en la sustitución, en negar, y mirar absolutamente en menos el valor de lo existente.

El colonizador, al no encontrar una terra nullius para la instalación de su mundo originario, sino tierras pletóricas de cultura y vida propias, simplemente buscó anularlas a sangre y fuego. En nuestro país esta impronta está viva: seguimos pegados en la fase extractivista primaria colonial, con las exportaciones de concentrado de cobre, harina de pescado, astillas de pino y eucaliptos, y pulpa de celulosa. Curiosamente, todas estas actividades, a gran escala e intensidad, son destructivas, y tienden a arrasar lo que va quedando, son la continuidad de la huella de la conquista.

Y ahora, empresas europeas nos venden el agua, la electricidad, la telefonía, el permiso de circular por nuestras carreteras a precios exorbitantes. Parece un chiste cruel ¿o no? O sea, claramente neo-colonialismo, o reconquista, o sorprendente continuismo, con una fase intermedia con gran presencia norteamericana, pero, después de todo, de una colonia de Inglaterra, es decir, nada distinto. Aysén es totalmente emblemático de todo esto.

En el norte los ingleses lideraron la explotación del salitre, y su valioso nitrógeno. En el extremo sur, ellos mismos, y criollos extranjerizados, persiguen, tanto la extinción de los extraordinarios pueblos indígenas, como la retirada de los extraordinarios bosques australes, para despejar el ambiente para la ganadería ovina extensiva e intensiva. Con los primeros, casi lo logran, y de los segundos arden 4 millones de hectáreas. Después, el control remoto, entre la ignorancia y la indiferencia, desde Santiago y la salmonicultura excesiva, la pesca de arrastre, Alumysa, HidroAysén, Rio Cuervo. Noruegos, Canadienses, Italianos, Suizos… Da rabia. No se trata de fomentar el odio, sino de entender las causas del creciente malestar que nos está invadiendo. Puede ayudarnos a cambiar el curso de la historia hacia un horizonte más luminoso.

Comentarios del artículo: La rabia de Aysén - Publicado: a las 5:07 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 27/02/2012

Aysén da el ejemplo

Queda claro que Aysén, debido a su aislamiento, a la mezcla de abandono e incomprensión desde la capital, así como a su arraigado espíritu pionero, descubrió que quiere un desarrollo autónomo, auto-gestionado, distinto del que tiene al borde del colapso socio-ambiental a muchas otras regiones.

La región de Aysén es especial de muchas maneras. Es Patagonia chilena, lo que ya le otorga un sello distintivo, en términos ambientales y socioculturales. Debido a su aislamiento geográfico, Aysén, en los albores del siglo XX, es literalmente la última región de nuestro país en ser ‘poblada’. Las dificultades de su colonización son leyenda.

La topografía, el clima, las distancias, la precaria conectividad, los suelos jóvenes, y finalmente la falta de apoyo sólido y con conocimiento de causa desde el centro del país, en su conjunto generaron condiciones que sólo una combinación de tesón, resiliencia mental y física, y suerte, le permitieron adaptarse y hacer patria a sus primeros habitantes.

Desafortunadamente, la política pública, a control remoto, y demostrando la ignorancia pasmosa de las autoridades y expertos de la época, sólo proyectó en ella un teórico potencial ganadero, sin duda siguiendo la impronta del implacable negocio lanífero de los ingleses en Magallanes. Así, los magníficos, en gran medida únicos, bosques patagónicos, pasaron a ser una molestia. Según las cifras oficiales ‘se quemaron’ 1 millón de hectáreas de bosques en Magallanes y 3 millones en Aysén. Algo absolutamente inconcebible hoy. ¡Cómo ha lamentado el país los incendios en Torres del Paine! Pero, en esos momentos poco ilustrados, los incendios, azuzados por los poderosos vientos patagónicos, fueron política pública y condición para el asentamiento. Y después del fuego, el sobrepastoreo de los jóvenes suelos, con miles de ovejas, en los amplios valles glaciales.

Mucho más recientemente, en forma pionera, para un país atascado desde la llegada de los españoles en una fase ‘destructiva’ primaria, Aysén descubre que su futuro yace en su aún extraordinario entorno, sus recursos naturales y atributos ambientales. Esto quedó plasmado en su Estrategia de Desarrollo Regional 2000-2006, producto de un proceso social colectivo y transversal, que ya manifestaba que “… Aysén aspira a ser una región descentralizada, y a obtener una alta calidad de vida sustentada en un crecimiento económico alto y equitativo, que se fundamenta en la conservación de la calidad medioambiental y en la integración del territorio”, señalando además el imperativo de fomentar el turismo, la actividad pesquera y silvoagropecuaria para el logro de un desarrollo social y ambientalmente sustentable.

Podemos discutir sobre el petitorio que ha presentado el movimiento social en Aysén, pero no cabe duda que la región Patagónica da el ejemplo de una búsqueda e inquietud totalmente legítima, con la cual se identifican millones de chilenos y chilenas a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Desde antes, y en forma complementaria, los ambientalistas y otros sectores que buscaban el buen florecer de la región acuñaban el visionario concepto “Aysén Reserva de Vida”, que permitió confrontar con esta propuesta diversos proyectos concebidos desde Santiago y el extranjero para hacer negocios a costa de la región, tal como el proyecto Alumysa de la empresa minera canadiense Noranda, con características ambientales delirantes, una suerte de dumping de impactos negativos sociales, económicos y ecológicos… Hoy la propuesta se ve amenazada por proyectos descabellados como HidroAysén y Río Cuervo, dando origen a un movimiento social catalizador, de envergadura nacional: “Patagonia Sin Represas”.

Queda claro que Aysén, debido a su aislamiento, a la mezcla de abandono e incomprensión desde la capital, así como a su arraigado espíritu pionero, descubrió que quiere un desarrollo autónomo, auto-gestionado, distinto del que tiene al borde del colapso socio-ambiental a muchas otras regiones.

Amparándose en la legislación ultra-neoliberal promulgada durante la dictadura, que les da rienda suelta a corporaciones nacionales y trasnacionales para hacer y deshacer prácticamente a su antojo, una ‘élite’ le ha impuesto desde Santiago a todo el país un modelo de desarrollo primario y neocolonial, basado en la depredación y el abuso corporativo. Conciliadoramente podríamos atribuirle las políticas públicas erróneas del pasado a la ignorancia, pero a la luz de los conocimientos y la conciencia actual esto ya no vale. Así, muchos y muchas, desde Aysén y Magallanes, Atacama, Santiago y Valparaíso, Maule y Biobío, Ríos y Lagos decimos ¡ya basta! Podemos discutir sobre el petitorio que ha presentado el movimiento social en Aysén, pero no cabe duda que la región Patagónica da el ejemplo de una búsqueda e inquietud totalmente legítima, con la cual se identifican millones de chilenos y chilenas a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Comentarios del artículo: Aysén da el ejemplo - Publicado: a las 12:27 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 09/02/2012

Sequía del alma

Ahora la situación se torna cada vez más compleja, porque el cambio climático y el agujero en la capa de ozono, entre otros, son desastres que debemos enfrentar concertadamente como humanidad, o nos vemos actualmente muy unidos, ni muy pacíficos, ni muy ecológicos.

Cien comunas de Chile con escasez hídrica severa. Acá en el Cajón del Maipo, tal como ya alerté en una columna anterior, se está extendiendo una sequía que no había visto en 35 años de residencia por estos lados. No solamente el río Maipo está bajísimo, no solamente se están secando esteros y vertientes locales, así como emblemáticas cascadas, sino que ahora la vegetación se está muriendo.

Hace semanas los cerros empezaron a colorearse de café. Ahora ya son laderas enteras en las que el litre se está muriendo masivamente. ¿Qué onda? Este es bosque esclerófilo adaptado a largos veranos muy secos, con especies muy resistentes.

Los expertos piensan que se trata de un fenómeno acumulativo. Los oriundos del Cajón contabilizamos ya casi cinco años de sequía, la que se ha ido agudizando. Así, las heroicas plantas aguantan uno, dos años, pero poco a poco, a medida que todo el ecosistema se va desecando, van perdiendo su resiliencia, hasta morir. Además puede estar dándose una sinergia entre sequía y radiación ultra violeta. Un amigo de la Patagonia argentina, experto en bosque nativo, me comentaba que incluso  allá en el reino de las lluvias, de los vastos lagos y caudalosos ríos, los bosques se ven crecientemente afectados por especies dañinas que antes estaban presentes, a una escala menor, sin mayores consecuencias. Él piensa se trata de un debilitamiento de las plantas provocado por la radiación UV.

Hemos sido tildados de eco-terroristas, alarmistas y desinformados. Ahora respecto de esta sequía extrema en el Cajón del Maipo ¿se escucha algo de boca de la autoridad? En serio ¿qué hacen el flamante nuevo Ministerio del Medio Ambiente, Conaf, la Dirección General de Aguas y la Comisión Nacional de Riego?

Lo potente de todo esto, es que tanto el cambio climático, y esta sequía creciente que se está instalando en la zona centro-sur de Chile, así como el agujero en la capa de ozono que está dejando pasar los UV en intensidades dañinas para la vida, son fenómenos naturales, pero a los cuales, desde hace ya varias décadas, desde los albores de la revolución industrial, la humanidad les ‘está subiendo el volumen’ y la intensidad a niveles críticos. Círculos viciosos.

Hemos deforestado en forma suicida el planeta. Chile es un buen ejemplo, pero lo que se ha hecho y se sigue haciendo en el Amazonas, o en Indonesia, en términos de escala, es aún más aterrador. Simultáneamente contaminamos los océanos y degradamos con ferocidad industrial sus cadenas tróficas, y contribuimos con nuestras emisiones de dióxido de carbono a su acidificación con consecuencias catastróficas. Por sus enormes volúmenes, el fitoplancton es más importante que toda la masa boscosa planetaria en su función de regulador biosférico.

¿Cómo puede sorprendernos entonces lo que está sucediendo? Científicos como J. Lovelock, y otros, trataron de advertirnos hace más de tres décadas que con nuestras emisiones estábamos cruzando umbrales de irreversibilidad con el cambio climático. Desde hace harto tiempo, algunos de nosotros humildemente también hemos intentado advertir respecto de tendencias culturales, y estructuras sociales, económicas y políticas, así como opciones tecnológicas, que han demostrado ser decadentes.

Hemos sido tildados de eco-terroristas, alarmistas y desinformados. Ahora respecto de esta sequía extrema en el Cajón del Maipo ¿se escucha algo de boca de la autoridad? En serio ¿qué hacen el flamante nuevo Ministerio del Medio Ambiente, Conaf, la Dirección General de Aguas y la Comisión Nacional de Riego?

Atornillando al revés estos servicios públicos autorizan proyectos destructivos, tal como Alto Maipo, que pone en mayor riesgo las aguas del Cajón. Históricamente no han hecho nada para evitar que lleguemos al estado actual. Ahora la situación se torna cada vez más compleja, porque el cambio climático y el agujero en la capa de ozono, entre otros, son desastres que debemos enfrentar concertadamente como humanidad, o nos vemos actualmente muy unidos, ni muy pacíficos, ni muy ecológicos. Ahora, como país perfectamente podríamos dar el ejemplo, liderar el cambio hacia la sabiduría, pero Chile, en vez de esto dócilmente sigue el curso de colisión impuesto por las grandes corporaciones y autoridades ciegas o cómplices. La sequía del alma humana nos está marchitando. ¿Cómo la rehidratamos?

Comentarios del artículo: Sequía del alma - Publicado: a las 4:00 pm

Etiquetas: , » Publicado: 24/01/2012

¿Serán los mayas? No, es la acción ciudadana

Una chorrera de buenas noticias a inicios del 2012. ¿Serán los mayas o alguna alineación astral? No. Es netamente la acción ciudadana. Nada de quedarnos dormidos en laureles porque por el otro lado la embestida no para. Como le escuché decir a Camilo Ballesteros “no cabe duda que a la larga vamos a ganar”. Pero hay que darle y darle y darle.

El 2012 comenzó seco e incendiado, como buen año del Dragón, anunciando tiempos difíciles, y poco después se puso ominoso con la embestida pro mega hidroelectricidad de los miembros de la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico (CADE) convocada por el Ejecutivo, y del propio Presidente Piñera. Es que las grandes centrales hidroeléctricas de embalse son demasiado buen negocio para los privados. En todas sus fases: estudios, construcción, y para qué decir una vez en operación. Y que más encima el cambio climático sea usado como excusa… ya es un chiste demasiado oscuro.

Sin embargo, de pronto los vientos cambiaron y empezaron a llegar las buenas noticias. Después de 8 meses de trabajo, la Comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados -que investigó el viciado proceso de evaluación de HidroAysén, y que sesionó en Valparaíso, Santiago y Coyhaique- fue lapidaria en su conclusión: el proyecto nunca debió haber sido admitido a trámite y debiera suspenderse.

De esta forma se le da la razón a todo lo alegado desde hace tiempo por el Consejo de Defensa de la Patagonia, en el sentido de que el procedimiento de evaluación de HidroAysén ha procedido a punta de graves irregularidades administrativas, presiones de ministros para cambiar los informes negativos de los servicios públicos, e incluso persecuciones a funcionarios probos.

La sala del Senado aprobó el proyecto que obliga a las generadoras a alcanzar la meta de inyectar un 20% de energía generada con fuentes renovables al año 2020. Esto puede ser considerado modesto por algunos, pero es un gran avance en relación a la absurda meta de 10% de ERNC al año 2024 que establecía la Ley 20.257. Chile es uno de los países más ricos del mundo en ERNC por su geografía, extensión latitudinal y otros aspectos, y a la fecha cuenta solamente con un 3% de ERNC en su matriz, en gran medida por la inercia impuesta por las empresas que tienen capturados nuestros ríos australes y nuestras aguas.

Ahora hay que estar atentos a cuáles serán las consecuencias concretas de esta nítida y gravísima denuncia de los legisladores que será presentada a la Cámara Baja para su votación completa y a Contraloría, pero sin duda, ya configura un remezón político de alta intensidad, y un tremendo apoyo a la lúcida ciudadanía que ha cuestionado el descabellado proyecto de Endesa y Colbún en la Patagonia chilena, entre otros proyectos similares.

Luego, la sala del Senado aprobó el proyecto que obliga a las generadoras a alcanzar la meta de inyectar un 20% de energía generada con fuentes renovables al año 2020. Esto puede ser considerado modesto por algunos, pero es un gran avance en relación a la absurda meta de 10% de ERNC al año 2024 que establecía la Ley 20.257. Chile es uno de los países más ricos del mundo en ERNC por su geografía, extensión latitudinal y otros aspectos, y a la fecha cuenta solamente con un 3% de ERNC en su matriz, en gran medida por la inercia impuesta por las empresas que tienen capturados nuestros ríos australes y nuestras aguas. Esto por una lógica comercial estrictamente privada que favorece los proyectos energéticos convencionales a gran escala, aparentemente más baratos: las megas centrales hidroeléctricas de embalse y las termoeléctricas a carbón.

Luego, los legisladores, siguiéndoles la pista a los países más avanzados en el rubro, respaldan el proyecto de “net metering” que propicia que todos podemos ser generadores residenciales a pequeña escala, e incluso inyectar excedentes de energía al sistema y así lograr créditos a la hora de pagar nuestra cuenta de electricidad, algo que no era posible hasta la promulgación de esta ley. Finalmente algo está cambiando en el modelo energético chileno -ya era hora- y falta mucho, pero el trabajo conjunto entre ciudadanos y legisladores -que es una de las novedades de los últimos tiempos- y el hecho que muchos legisladores se están pasando al lado correcto, está rindiendo frutos.

Después, la Corte de Apelaciones de Coyhaique rechaza el intento de Energía Austral para que se levantara la orden de “no-innovar” en el proyecto Río Cuervo, otorgada a raíz de un recurso de protección presentado por ciudadanos de Aysén y autoridades municipales, y hoy todo el Consejo Municipal de Aysén se suma al Recurso. ¡Excelente!

De igual manera esta semana se aprobaron los Tribunales Ambientales y la ciudadanía logró que se rechace el proyecto inmobiliario en El Panul, en la comuna de La Florida, que habría destruido los últimos relictos de bosque esclerófilo de la pre-cordillera de Santiago.

Una chorrera de buenas noticias a inicios del 2012. ¿Serán los mayas o alguna alineación astral? No. Es netamente la acción ciudadana. Nada de quedarnos dormidos en laureles porque por el otro lado la embestida no para. Como le escuché decir a Camilo Ballesteros “no cabe duda que a la larga vamos a ganar”. Pero hay que darle y darle y darle. En eso estamos ¿no es cierto?

Comentarios del artículo: ¿Serán los mayas? No, es la acción ciudadana - Publicado: a las 12:36 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 10/01/2012

Las aguas del Maipo son un tesoro

Las aguas y los ríos del Maipo son un tesoro, un bien común ya en jaque por nuestra histórica ceguera. ¡Ya ‘pos, chilenos y chilenas, santiaguinos y santiaguinas! ¿Vamos a dejar que estas sacrílegas corporaciones sigan robándonos la vida?

Pareciera que la ceguera humana nos está llevando inexorablemente al despeñadero. Muchos ejemplos a nivel mundial lo demuestran, pero aquí, al ladito, en Santiago de Chile, tenemos uno de los peores exponentes de este extravío. Desde hace algunos días, flotas de camionetas ascienden en las mañanas hacia los altos del Maipo, y descienden al atardecer. Son los primeros indicios de que comienzan las faenas de construcción del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo de AES Gener, controlada por una corporación norteamericana con sede en Arlington, Virginia, en el vecindario de la CIA.

Un codicioso y desmedido proyecto que pretende capturar las aguas de los afluentes del Maipo en la cabecera de su cuenca y restárselas al río por un tramo de 70 kilómetros, con múltiples potenciales nefastas consecuencias.

Evidentemente a esta empresa le importa un carajo que el Maipo sea el principal río de la cuenca de la Región Metropolitana, y lo que esto implica en términos culturales, sociales, económicos y ecológicos, pero pareciera que la mayoría de los habitantes de la capital también lo ignoran, y por esto no hacen nada por salvarlo de las garras de AES Gener.

El Maipo, cuyo nombre indígena significa “paraje de tierras cultivadas”, riquísimo en patrimonio arqueológico y paleontológico, abastece nada menos que el ¡70% de la demanda de agua potable, y el 90% del riego de la RM! El Canal San Carlos lleva sus aguas desde la comuna de Puente Alto, a través de La Florida, Peñalolén, La Reina, Ñuñoa y Providencia, para terminar aumentando los caudales del mermado Mapocho, que paradójicamente es un afluente del Maipo, desembocando en éste, con parte de sus propias aguas, a la altura de El Monte.

Miles de hectáreas de cultivos son regadas con sus aguas, particularmente viñedos, que producen algunos de los vinos más apreciados de nuestro país. El así llamado ‘Cajón del Maipo’ ha entregado sus entrañas al país en la forma de metales, caliza e hidroelectricidad. Sus bosques, que cubrían el fondo del valle y las laderas, fueron intensamente utilizados para la construcción y leña, y ‘despejados’ para actividades agropecuarias y la instalación de viviendas.

El Cajón sigue siendo, sin embargo, uno de los pulmones de Santiago, entregándole nada menos que aire a nuestra ahogada capital. Si consideramos los numerosos servicios ambientales vitales que los valles cordilleranos del Maipo le han aportado en el pasado, y le siguen aportando hoy a Santiago, la única conclusión posible es que éste debiera ser protegido, conservado, e incluso restaurado ecológicamente.

El Cajón sigue siendo, sin embargo, uno de los pulmones de Santiago, entregándole nada menos que aire a nuestra ahogada capital. Si consideramos los numerosos servicios ambientales vitales que los valles cordilleranos del Maipo le han aportado en el pasado, y le siguen aportando hoy a Santiago, la única conclusión posible es que éste debiera ser protegido, conservado, e incluso restaurado ecológicamente.

Un mínimo de cordura indica que se debiera aplicar el principio precautorio y no desarrollar absolutamente ninguna actividad industrial más en esta reserva de vida vital para la RM. Hoy, millares de santiaguinos escapan semanalmente al Cajón, aguantando los tacos con tal de respirar, de absorber belleza natural, y de acceder a la miríada de servicios recreacionales y turísticos que se multiplican a lo largo de estos valles cordilleranos únicos. Estas personas que gozan de ellos debieran luchar por defenderlos.

Actualmente las vocaciones del Cajón son: funciones ecológicas, servicios ambientales, residenciales y turísticos/recreacionales. Lo industrial aquí no tiene cabida y degrada estas funciones y servicios. Finalmente, todos los expertos en el tema saben que la RM se está desertificando, que la aridez del norte está descendiendo hacia el sur. El glaciar Echaurren, que sustenta gran parte de la hidrología de la RM, está derritiéndose a velocidad vertiginosa. La nieve, los glaciares y ventisqueros se retiran hacia las alturas. Acá, en San Alfonso, recién a fines de Diciembre, los esteros casi ya no fluyen. Vertientes, antes consideradas perennes, se están secando. Así, poner aún en mayor riesgo las aguas de los valles y su integridad ambiental con un descabellado proyecto como Alto Maipo es una inaceptable desidia.

Las aguas y los ríos del Maipo son un tesoro, un bien común ya en jaque por nuestra histórica ceguera. ¡Ya ‘pos, chilenos y chilenas, santiaguinos y santiaguinas! ¿Vamos a dejar que estas sacrílegas corporaciones sigan robándonos la vida?

Comentarios del artículo: Las aguas del Maipo son un tesoro - Publicado: a las 4:19 pm

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