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  • Jose Viacava

Jose Viacava

Académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 02/07/2013

Las primeras réplicas del 30-J

Las elecciones primarias para elegir candidatos presidenciales en ambos bloques políticos garantizadas por la institucionalidad del Estado chileno son ya parte de la historia política del país.

El camino que esta iniciativa debió sortear  no estuvo exento de dificultades. Por ejemplo, a menos de una semana de su realización, un componente básico como es la información oportuna propia de una franja televisiva estuvo en suspenso. Sin embargo, a pesar de todo -y obviando a los ganadores de la jornada-, las primarias debemos valorarlas y atenderlas por cinco grandes razones.

La transparencia y participación en las decisiones se implantó como un clamor popular que los partidos políticos han hecho suyo y cuyo reflejo fue la realización de primarias.

La elección de este domingo representó grandes desafíos para la Coalición por el Cambio (oficialismo) y el pacto Nueva Mayoría. Para los partidos de gobierno, fueron la primera elección primaria para elegir abanderado presidencial desde el retorno a la democracia. En un contexto plagado de cuestionamiento y dudas procedimentales sobre la manera en que el anterior candidato de la UDI fue sacado del “juego” por su propio partido, la colectividad de calle Suecia tenía que demostrarle al país una real vocación de primarias, a pesar que se negó ejercitarlas a nivel parlamentario, privilegiando decisiones centrales, copulares y jerárquicas reflejadas en las designaciones de Iván Moreira y Ena von Baer. Para la oposición,  significó una oportunidad de presentarse “rejuvenecida” con nuevos aires, nóveles ideas y atractivos planteamientos tras 20 años de ejercicio del poder en La Moneda, intentando responder por lo que harán y por aquello que antes dejaron de hacer.

Un segundo elemento de valoración que justificó este ejercicio democrático descansó en la  importancia que adquirieron para los electores. Producto, entre otras razones, de las constantes movilizaciones sociales de las que hemos sido testigos los últimos años, la transparencia y participación en las decisiones se implantó como un clamor popular que los partidos políticos han hecho suyo y cuyo reflejo fue la realización de primarias. Sin embargo, estas elecciones para el chileno fueron un medio y no un fin en sí mismas. Un medio para conocer las ideas que planteaban las propias candidaturas; un medio para buscar entender las respuestas a las problemáticas ciudadanas; un medio donde el elector pudo comparar la “oferta” de opciones que los distintos candidatos quisieron plantearle al país.

El tercer componente de valor está en el tremendo aporte de maduración que significó para nuestro sistema político democrático efectuar primarias. Tras 23 años desde el inicio de la transición de la dictadura a la democracia; luego de construir una sólida institucionalidad; y tras avanzar en la generación de un respetado modelo de crecimiento económico, llegó la hora de auscultar cambios que perfeccionen y coloquen en tensión a las propias reglas del juego político y a los actores que la componen.  Fue claramente un avance que una ex presidenta con niveles de aprobación altamente significativos en la ciudadanía a más de 3 años de dejar su cargo y con un currículo internacional sólido, regresara a su país y  se midiera en este tipo de ejercicios electorales. Pero es un triunfo –también- que las otras candidaturas (Velasco, Orrego y Gómez) desearan competir con el “puntero” de este campeonato: probablemente el fairplay que exhibieron en su sola participación, legitima para la democracia estas primarias.

Otro elemento significativo es el desplazamiento de dos partidos políticos tradicionales como canales de movilización electoral en el pacto Nueva Mayoría. El cuarto lugar de Gómez (PRSD) y , especialmente, el segundo lugar del candidato Velasco en detrimento de Orrego (PDC), evidencia que estas estructuras partidistas nacionales, con numerosas autoridades comunales y parlamentarias trabajando por sus candidaturas no resultaron efectivas, siendo superadas por el funcionamiento personalista y en el trabajo del voluntariado ciudadano al que apeló el ex ministro de Hacienda.

Finalmente, para aquellos que gustan de los números, los análisis ya están comenzando a ser ejecutados: que la participación de un padrón electoral no depurado en estas primarias haya estado sobre el 15% nos sitúa muy por encima de los promedios internacionales esperados que este tipo de elecciones constata comparativamente. Pero no debemos sentirnos satisfechos. Para que las cifras sean realmente alentadoras necesitamos desagregar aún más estos preliminares datos: una democracia necesita disminuir brechas y no generarlas. En este sentido,  debe ser un foco de especial atención para futuras políticas públicas en materia electoral fomentar la participación de los jóvenes;   incrementar la de aquellos ciudadanos de sectores sociales más vulnerables; mejorar la asistencia a las urnas de los electores en provincias; y perfeccionar  el proceso de información y difusión pública. Siendo absolutamente un derecho personal, al final del día, la participación de quienes ayer asistimos a esta jornada cívica, permitiendo fortalecer nuestra democracia, alimentándola con nuevas energías para seguir construyendo el Chile que todos queremos.

Comentarios del artículo: Las primeras réplicas del 30-J - Publicado: a las 1:22 pm

La Nación

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