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  • José Tomás Infante

José Tomás Infante

Gerente General y Co fundador de la cervecería Kross.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 20/04/2016

Un, dos, tres… ¡innovación!

Chile tiene una gran tradición modernizadora desde los años noventa, pero se enfrenta a barreras que impiden que la innovación llegue. Ojo que la opción no existe: es innovar o morir.

Mencionaban el otro día que intercalar un anglicismo cada dos o tres frases está de moda entre los innovadores. Pero, ¿sabemos exactamente qué es y qué implica innovar? ¿Cómo están los innovadores en Chile? Y lo más importante, ¿qué nos falta para considerarnos una nación innovadora?

El concepto, sin duda, va de la mano de la tecnología, como bien lo personifica Silicon Valley con marcas como Apple, que tiene 10 veces el PIB de Uruguay; Google, que vale más que toda la Bolsa de Valores de Rusia; y WhatsApp, que se vendió por 20.000 millones de dólares, más que las exportaciones de muchos países.

Sin embargo, el desafío está en desvincular la innovación de la tecnología y comprenderla desde un cambio cultural profundo que cotiza al alza el trabajo mental, en detrimento del manual. La opción no existe: es innovar o morir.

Chile tiene una gran tradición modernizadora desde los años noventa, pero se enfrenta a barreras que impiden que la innovación llegue, se impregne con todas sus consecuencias y gane los beneficios inherentes para sucumbir a sus encantos. De esta manera, suma numerosas barreras de entrada, que junto a la burocracia impiden que la innovación forme parte de nuestra idiosincrasia.

Uno de esos obstáculos está en que nuestro país ostenta el peor índice de confianza en la OCDE, con sólo un 13%. A esto se suma un vago y deficiente nivel de cooperación y comunicación del conocimiento e I+D (Innovación y Desarrollo) entre empresas y universidades.

No menos importante es la baja capacidad para aprender de los fracasos. Mientras en China o Corea del Sur se venera a los innovadores, Israel produce más patentes que toda América Latina junta. ¿Nosotros? Aspiramos a ser el próximo Mark Zuckerberg, sin asumir todas las caídas que vienen antes de llegar a una cumbre, para luego bajar y después escalar de nuevo.

Con todo esto, no estamos esperando la gran revolución de la economía, sino un cambio que circule desde lo más básico y llegue hasta nuestra cultura. Un punto de inflexión que atrape los valores de la confianza y la cooperación para derivar en una verdadera sociedad innovadora, que derribe barreras y se reconstruya desde los fracasos que nos dieron las claves de cómo siempre hacerlo mejor.

Comentarios del artículo: Un, dos, tres… ¡innovación! - Publicado: a las 12:00 am

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 11/02/2016

Fomentar el “made in Chile” en el Año de la Productividad

El Gobierno lanzó el Año de la Productividad, presentó buenas propuestas, pero se olvidan de lo más importante: la clave de la innovación como motor de un cambio estructural.

En un año definido como el de la productividad -relación entre la cantidad de producida y los recursos utilizados para obtenerla- el Gobierno dio a conocer los avances de la agenda en esta materia, poniendo especial énfasis en mejorar las condiciones y los plazos de financiamiento para las pymes.

De esta manera, aterrizaron variadas propuestas que tienen como eje común el bajo costo a corto plazo, con el objetivo de ayudar a Chile en su desvinculación del clásico “exportar cobre e importar tuberías”. También se propuso una nueva línea de crédito Corfo y la creación de un Fondo de Infraestructura, superando ampliamente el presupuesto de inversión anual que ejecuta, por ejemplo, el ministerio de Obras Públicas. Todas buenas propuestas, pero se olvidan de lo más importante: la clave de la innovación como motor de un cambio estructural en la productividad.

Se habla así de una serie de lineamientos que al fin de cuentas pasan por alto -exceptuando las tímidas capacitaciones de Corfo y Sence- lo que realmente se necesita como factor diferenciador, impidiendo así distinguirse del resto de los competidores.

Por tanto, hablamos de un año de productividad, el que debe sustentarse en ideas frescas, adecuadas al momento y lugar en el que estamos, impregnándose en la mentalidad de todas las organizaciones, yendo desde los ejecutivos junior para alcanzar a los grandes directivos.

La cadena de productividad pasa a convertirse así en una circuito de acontecimientos, todos relacionados entre sí. Y es que, en un ambiente económico cada vez más nublado, inestable y dudoso, aparece desde la pura necesidad el desarrollo de lo que se identifica como un valor agregado de las empresas, de sus productos y servicios. Esto a su vez detona en un aumento de la producti­vidad y en el futuro desarrollo económico del país.

Puede que una empresa sea lo que produce, pero el cambio real está en definirnos por lo que pensamos -sin importar el tamaño de la organización- como parte de una cadena colaborativa con el gobierno y universidades, que fomente la innovación, el valor agregado y el “made in Chile”.

Comentarios del artículo: Fomentar el “made in Chile” en el Año de la Productividad - Publicado: a las 2:00 am

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