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  • Jorge Sierro

Jorge Sierro

Doctor en Derecho

» Publicado: 10/09/2012

Carta abierta a Ariel Dorfman

Tú no eres necesario en ninguna revolución. Eres necesario en Estados Unidos. Necesitan vendedores del falso cambio de Obama y de la hipocresía del Partido Demócrata.

El socialismo transformador le viene grande a los individuos zigzagueantes y a los que han ido acomodando sus ideas al calor del bienestar material.

No extraña que ahora intentes congraciarte con la sociedad estadounidense y con los defensores del pensamiento liberal en el mundo fustigando el período Stalin. Es un recurso fácil; sobre todo en una sociedad poco leída como la estadounidense.

La URSS, por suerte, es mucho más que la etapa de Stalin. Marx y los principios de la revolución de Octubre y de la cubana significan mucho más que el período oscuro de Stalin.

Contribuyen a esta campaña de desprestigio del socialismo transformador personajes acomodaticios como tú. Es fácil hacerlo. La sociedad estadounidense, antiintelectual per se, superficial y consumista, sólo es capaz de absorber discursos ligeros e infamias como las tuyas. La infamia es asociar el socialismo científico con Stalin. Y sabes que con ello haces trampa.

Aquellos que comparten tu ideología aun se aferran al ejercicio del poder opresor y excluyente en países como México, Colombia, Perú y Chile. Supongo que te parecerá bien la política de la Concertación. Aquella que dispuso de mucho tiempo y de todos los medios legislativos y económicos para dotar a Chile de una educación pública y de calidad, y no lo hizo. Tampoco se atrevió a reformar a fondo la Constitución del dictador. Por citar algunas de las principales disfunciones de la “transición”.

Los conservadores estadounidenses no necesitan ser convencidos. Llevan la intolerancia y la codicia en su ADN. Pero también acogen este discurso falso que pronuncias cada vez que puedes los defensores del “liberalismo estadounidense”,  los supuestos progresistas, los que se contentan con reconocer derechos a los gays y repartir algunas sobras de los ingentes beneficios empresariales que genera el capitalismo financiero, el neoliberalismo.

Se preguntarán algunos qué cara pones cuando intentas justificar a tu Obama por no haber cerrado Guantánamo, o por qué guarda un silencio estratégico en el asunto de Assange y por qué del falso cambio que prometía sólo ha cumplido unas migajas de sus promesas.

Wall Street sigue operando sustancialmente en las mismas condiciones porque Obama y el Partido Demócrata no quieren ni tienen voluntad de controlar este casino de especulación. Esta obviedad, sin embargo, no merma tu apoyo a la causa del “progresismo estadounidense”, a la que ahora te entregas invocando a Stalin y al socialismo real para poder ser acogido en el Olimpo de la cuna de la explotación internacional.

El partido Demócrata sólo representa una moderación del discurso republicano. En términos históricos jamás ha querido cambiar su sociedad ni el mundo. También considera a América Latina como su patio trasero.

El mundo, también para el Partido Demócrata, con sus materias primas, es igualmente un objetivo de dominación de la política exterior del partido al que apoyas.

Buena parte de América Latina ahora es independiente y defiende con orgullo sus proyectos de reformas, despreciando y resistiendo con entereza los intentos permanentes de los tuyos de manipularlos, de hacerlos fracasar. Están consiguiendo vías de transformación gracias a líderes y movimientos en los que personajes variables como tú y con tu ideología ya no tienen cabida.

Aquellos que comparten tu ideología aun se aferran al ejercicio del poder opresor y excluyente en países como México, Colombia, Perú y Chile. Supongo que te parecerá bien la política de la Concertación. Aquella que dispuso de mucho tiempo y de todos los medios legislativos y económicos para dotar a Chile de una educación pública y de calidad, y no lo hizo. Tampoco se atrevió a reformar a fondo la Constitución del dictador. Por citar algunas de las principales disfunciones de la “transición”.

En el fondo aceptas una política que ha conseguido que Chile tenga ahora una acumulación de riqueza sin igual. El 80% del valor bursátil de la Bolsa de Chile es propiedad de 5 familias. Algo nunca visto en la historia de ese país.

Ello es resultado de la asociación de la socialdemocracia ligera con el pensamiento demócratacristiano, los mejores colaboradores para que nada cambie en sustancia. La misma política que defiendes torticeramente para el resto del mundo, demonizando a aquellos gobiernos de Latinoamérica que buscan el cambio real por vías socialistas y de participación popular.

Con tu demonización prestas conscientemente un gran servicio a la causa de dominación y explotación del mundo que defienden por igual Republicanos y Demócratas estadounidenses. Deberías sentirte orgulloso de tu evolución política.

Dices que ya no eres un soldado de la revolución. ¿A quién le importa que un individuo acomodaticio que hace publicidad gratuita de marcas deportivas en escritos que no valen nada renuncie al cambio transformador?

Puedes quedarte con el sistema de Estados Unidos, con los cambios de presidente de Estados Unidos cada 4 años. Es igual que el país cambie de monigote, la agenda de unos y otros la marcan los judíos, el complejo industrial-militar y Wall Street.

Tú no eres necesario en ninguna revolución. Eres necesario en Estados Unidos. Necesitan vendedores del falso cambio de Obama y de la hipocresía del Partido Demócrata.

Lo único que debes hacer para seguir contribuyendo a los planes de dominación de Estados Unidos es mantener la difusión de tu discurso falso. El de un individuo zigzagueante que en el ocaso de su vida sucumbió al fraudulento discurso progresista del Partido Demócrata y al estilo materialista norteamericano.

Eres un buen vendedor para ellos, ya que te presentas como víctima de algo que organizó la política estadounidense a la que ahora sirves con entusiasmo. Eres un buen ejemplo de personalidad doble. Sirves al que te da de comer. Suele pasar.

Llamarte traidor no sería apropiado. Sería atribuirte una relevancia para la izquierda de la que careces. Solo eres un estafador de tu propia historia personal.

A mi tampoco me gusta Stalin. No puedes descalificarme. Pero yo sirvo a la causa del cambio transformador y me opongo al explotador internacional que representa Estados Unidos y que difunden vendedores de todo tipo. Soldados de hojalata como tú.

Comentarios del artículo: Carta abierta a Ariel Dorfman - Publicado: a las 3:18 pm

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