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  • Jorge Schiappacasse Araya

Jorge Schiappacasse Araya

Cientista Político UC, Miembro de Red Liberal y fundador de Ciudad Liberal y del Club de la Reforma.

Etiquetas: , , , » Publicado: 12/11/2015

Evaluación Docente: No le pidamos peras al olmo

Cuando dejemos de enamorarnos de los instrumentos y nos acordemos que estos son sólo los medios, recién vamos a poder avanzar en asegurar calidad a los niños de Chile.

Un sistema docente debe tener como foco que todos los profesores (los buenos, los insuficientes, los básicos y los destacados) pueden mejorar. Sin importar el nivel de conocimiento, sin importar la experiencia, todo profesor puede y debe mejorar. Sin embargo para poder incentivar esa mejora se debe tener claro que los profesores necesitan tiempo y espacios para realizarlo.

Para esto se debe crear incentivos para que las escuelas establezcan mecanismos de retroalimentación interna en los colegios. Esto, porque son las propias comunidades educativas las que tienen que adaptar sus tiempos para que el profesor siga mejorando. Digo comunidades educativas, porque las evaluaciones centrales tienen capacidades limitadas para ver de manera íntegra a los profesores. Esto no significa que no deban existir sino que deben tener claro para qué sirven y hasta dónde pueden reemplazar el rol del director al momento de evaluar a los docentes.

¿Cuál es ese límite? Las evaluaciones centrales tienen la capacidad de detectar las características esenciales que tienen los profesores, las cuales se requieren en todas las escuelas, independientes del contexto cultural, socioeconómico o de proyecto educativo.

Dado lo anterior, no podemos pedirle a la evaluación docente ni al sistema de reconocimiento docente, que sean los mecanismos que sirvan para medir todo el desarrollo profesional de un profesor, sino que se debe tener un uso inteligente.

Un uso inteligente sería que los docentes que lleguen al nivel avanzado, deben dejar de ser obligados a evaluarse. ¿Por qué? Porque las evaluaciones centrales sólo son capaces de medir las capacidades que una vez que el profesor las adquiere no se pierden, por lo que ni existe razón para seguir evaluando a un profesor que ya ha alcanzado cierto nivel óptimo.

Cuando dejemos de enamorarnos de los instrumentos y nos acordemos que estos son los medios y no los fines, recién vamos a poder avanzar en asegurar calidad a los niños de Chile.

Mientras tanto, seguiremos esperando las peras del olmo.

Comentarios del artículo: Evaluación Docente: No le pidamos peras al olmo - Publicado: a las 8:30 am

Etiquetas: , , » Publicado: 03/02/2015

Preguntas y respuestas al liberalismo demócrata (I)

El impulso original de la tradición liberal, que se encuentra en el pensamiento de Locke y Kant, es la noción de la soberanía moral de cada individuo. Lo anterior supone limitar los modos a través de los cuales el Estado puede restringir legítimamente la libertad de los individuos, aun cuando se le debe otorgar el monopolio de la fuerza para así responder a los intereses colectivos de esas personas y mantener la paz entre ellas.

1) ¿Qué es el liberalismo?

La coyuntura política en Chile ha reflejado una nueva oportunidad para el liberalismo. El fin del sistema binominal, la facilidad para crear partidos y la falta de programas liberales ha mostrado la importancia de esta corriente filosófico-política.

En momentos en que tanto la democracia liberal como el mercado han perdido legitimidad en la población, producto del laissez faire que se introdujo desde 1980, se hace necesario un liberalismo demócrata en Chile, el cual logre volver a establecer las banderas de una sociedad abierta.

El liberalismo es una corriente amplia donde caben diferentes interpretaciones, pero si queremos lograr un espacio donde el liberalismo reformista encuentre su lugar se hace necesario entender la base de éste.

Ante la necesidad de dar respuestas desde esta óptica a nivel político, me he aventurado a escribir 40 preguntas y respuestas simples sobre el liberalismo demócrata y lo que promueve.

En esta columna –la primera de muchas– pretendo responder la más básica de todas: ¿qué es el liberalismo? Una vez que entendamos esto, avanzaremos a las razones por las que creo que a Chile no le sirve cualquier liberalismo, sino un liberalismo demócrata.

El liberalismo es una corriente filosófica, económica y política que promueve las libertades civiles, la libertad económica y se opone a cualquier forma de despotismo. Constituye la corriente en la que se fundamentan tanto el Estado de derecho, como la democracia representativa y la división de poderes. El liberalismo busca la pluralización del poder en distintas dimensiones, entendiendo esto como la existencia de diferentes espacios de poder y no la concentración de éste.

Estos tres elementos –la oposición a cualquier despotismo, la pluralización del poder y la multiplicidad de fines humanos– son eco de la búsqueda de “la independencia frente a los poderes heredados, léase religiosos, políticos y culturales” (Fernando Longas, 2005; 12).

El impulso original de la tradición liberal, que se encuentra en el pensamiento de Locke y Kant, es la noción de la soberanía moral de cada individuo. Lo anterior supone limitar los modos a través de los cuales el Estado puede restringir legítimamente la libertad de los individuos, aun cuando se le debe otorgar el monopolio de la fuerza para así responder a los intereses colectivos de esas personas y mantener la paz entre ellas. La libertad de culto, expresión, asociación y manejo de la vida privada, así como el uso de la propiedad privada, forman el núcleo de las libertades que se deben proteger.

El otro poderoso impulso moral del liberalismo es la hostilidad hacia la imposición por parte del Estado de desigualdades de status, lo que nos lleva a su punto de origen con la protección de la libertad, ya que ambas significan la eliminación de la esclavitud, la servidumbre y el sistema de castas. Pero la oposición a la desigualdad se extiende gradualmente a exigencias más positivas, tales como igualdad de derechos de ciudadanía para todos los grupos, sufragio universal, derecho a ejercer un cargo, la abolición de la autoridad política hereditaria: en suma, a la igualdad política y jurídica como característica general de las instituciones públicas (Nigel, 2003).

El liberalismo busca, como menciona Longas, “dar respuestas a la necesidad propia de los seres humanos que es el alcanzar, en el trance de su educación y posterior vida profesional, la ansiada realización personal” (Longas, 2005; 12). Esto se entiende como el objetivo de la formación del sujeto que ha de llegar a sentirse satisfecho de sí mismo y de su individual manera de alcanzar el éxito y ligada a la auto-realización.

En momentos en que las reformas están a la orden del día, y la crisis de representación política está en su mayor apogeo, se hace necesario aterrizar la intelectualidad liberal para poder conformar una opción atractiva.

El liberalismo es una corriente amplia donde caben diferentes interpretaciones, pero si queremos lograr un espacio donde el liberalismo reformista encuentre su lugar se hace necesario entender la base de éste.

El liberalismo, sea cual sea su corriente es aquel que  (…) “reconoce el hecho de que los fines humanos son múltiples, no todos ellos conmensurables y están en perpetua rivalidad entre ellos” (Berlín, 1974,81), sin embargo no podemos dejarnos engañar. Hoy la realidad necesita un liberalismo capaz de entender los cambios necesarios para lograr la legitimación de los mecanismos que protegen las libertades, como son la democracia y el mercado. Y ese camino solo es posible con un liberalismo demócrata, un liberalismo moderno, laico y que no tiene miedo a la palabra reformista. Un liberalismo sin miedo y con ambición. Un liberalismo que explicaremos en una próxima ocasión.

Comentarios del artículo: Preguntas y respuestas al liberalismo demócrata (I) - Publicado: a las 8:50 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 31/12/2014

2014: El inicio del nuevo centro liberal

La creación de la alianza programática entre Fuerza Pública, Red Liberal y Amplitud no fue ensalzado como debería, pero demuestra que la transición cultural se está acabando.

Se acaba el 2014, el cual será recordado como un año de bastante movimiento en la política nacional. Si bien gran parte de esta corriente se puede explicar por el espíritu “reformista” del Gobierno de Michelle Bachelet, existen otros hechos, como la conformación de nuevas alianzas políticas, que han cambiado el status quo.

Quizás porque no se ha concretado en una alianza política electoral no fue ensalzado como debería, pero al momento de hacer los análisis del 2014 se hace necesario destacar este movimiento de piezas de ajedrez.

Las instituciones políticas y las diferentes coyunturas históricas han creado incentivos para que los diferentes grupos no se aventuren por fuera de la Coalición por el Cambio o de la Nueva Mayoría. Sin embargo, la reforma al sistema electoral ha incentivado nuevas movidas en el tablero de alianzas políticas

Las instituciones políticas y las diferentes coyunturas históricas han creado incentivos para que los diferentes grupos no se aventuren por fuera de la Coalición por el Cambio o de la Nueva Mayoría. Los casos del PRI y el PRO en la actualidad y en su momento de Chile Primero muestran que la única manera de sobrevivir a estos dos grupos, es la búsqueda de elecciones locales, apostando por la identidad regional (Boric, Mirosevic, Horvath y Bianchi).

Sin embargo, la reforma al sistema electoral ha incentivado nuevas movidas en el tablero de alianzas políticas, siendo la más interesante la alianza (por ahora programática) entre Fuerza Pública, Red Liberal y Amplitud.

El camino siempre complejo de lograr unir actores que provienen de espacios políticos diferentes (de la centroizquierda y la centro derecha) es lo que hace interesante este proceso.

¿Qué demostró este acuerdo? Que existe un espacio donde las ideas de la democracia, el mercado y las libertades civiles pueden habitar en conjunto. Que existe un espacio donde se crea que para que el mercado funcione debemos asegurar que las personas puedan cambiar las condiciones en las que nacieron.

La creación de esta alianza programática, que sólo Dios sabe si terminará en un partido político, es uno de los sucesos del año, porque a) demuestra que la transición cultural se está acabando y b) porque demuestra que los incentivos de una reforma electoral van a cambiar la realidad política de nuestro país.

Ya vendrá el día en que soplen en el mismo valle todos los vientos liberales, pero mientras se prepara el camino, ya hemos asegurado que el centro liberal existe.

Comentarios del artículo: 2014: El inicio del nuevo centro liberal - Publicado: a las 8:26 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 26/11/2014

El (nuevo) Club de la Reforma

El objetivo del Club de la Reforma decimonónico era unir a los diferentes liberales que existían en los distintos sectores. ¿Es acaso ahora el momento para que los diferentes liberales del siglo XXI podamos darnos una segunda casa y construir un movimiento por la reforma?

Corría el mes de agosto de 1868 cuando un grupo de diputados y personalidades se empiezan a juntar para lograr los cambios necesarios en la sociedad chilena.

Estas personas se vieron envalentonadas en un espíritu de protesta contra los gobernantes de la época, dadas las persecuciones emprendidas contra los intelectuales liberales tras la muerte de Diego Portales, lo que significó por unos años el exilio del liberalismo de la política chilena.

La visión de estos amantes de la libertad era que la modificación de las leyes políticas y de organización administrativa eran la base para que el país pudiese avanzar en otros espacios, puesto que la Constitución de 1833 había  entronizado a las concepciones conservadoras que no permitían una discusión pluralista en los procesos políticos, concentrando todo el poder en la figura presidencial.

Ya lo decía fervientemente José Victorino Lastarria, uno de los grandes intelectuales del liberalismo chileno: “La reforma verdadera es la política. Caiga el sistema represivo, el sistema colonial arbitrario y despótico, la dictadura del Jefe Supremo del Estado, con su Constitución y todas las leyes políticas que forman su organización”.

La sensación de estos liberales, repartidos desde la derecha hasta la izquierda, desde el Partido Nacional hasta el Partido Radical, era que la institucionalidad política no daba para más y que era necesario concentrar las fuerzas en cambiar la puerta de entrada a todas las reformas, la institucionalidad política. En este sentido, nuevamente Lastarria en uno de sus libros, escribió de manera tajante en el título: “La reforma política, única manera de salvar la república”. Así fue como nació el Club de la Reforma.

Dan ganas de decir, que cualquier semejanza con los liberales de nuestra época es pura coincidencia. Dan ganas de decir que la lucha de estos liberales decimonónicos contra la Constitución de 1833, no se puede relacionar con la que los liberales del siglo XXI llevamos contra los enclaves autoritarios de la Constitución de 1980. Me gustaría decir además que es coincidencia que tanto antes como ahora, los liberales estuviesen repartidos en diferentes coaliciones. Pero la verdad, es que no puedo decir eso.

No son coincidencia ni azar estas similitudes dado que todo liberalismo debe su ser a la lucha contra el autoritarismo político y económico. Todo liberalismo debe su esencia a la creencia del valor de la pluralidad y su condena a todo tipo de tradiciones que limiten la libertad individual. Pues la verdad es que la historia en Chile es un péndulo que se mueve entre condiciones políticas autoritarias y la lucha por desarmar estas circunstancias. Y hoy, al igual que esos liberales post Portales, estamos en la búsqueda de crear más condiciones para la libertad política.

El fin del Club de la Reforma era unir a los diferentes liberales que existían en los distintos sectores: desde  los que estaban en la derecha (monttvaristas)  hasta los que se encontraban en la izquierda (Partido Radical), pasando claramente por el centro político (Partido Liberal). ¿Para qué? Para luchar en contra de lo que para ellos era el principal mal de la república: la limitación de la libertad política puesto que aseguraban que una república, autoritaria, arbitraria y protegida, sólo lograba coartar el progreso del país y el progreso de las libertades individuales.

¿Es acaso ahora el momento para que los diferentes liberales del siglo XXI podamos darnos una segunda casa? Una casa que nos permita mantenernos en nuestra tribu de origen, pero que nos permita organizarnos en favor de nuestras ideas comunes.

La maldición interna que ha sufrido el liberalismo chileno es que cuando se logra vencer las condiciones autoritarias, las peleas de egos son más fuertes que la fuerza unificadora que podría provenir de nuestras ideas comunes. Pues bien, aprovechemos esta coyuntura, para ver qué espacios de confianza podemos crear en concreto, pero ya no en un simple club, sino en un movimiento por la reforma. Un movimiento que entienda que para poder avanzar en libertades individuales y económicas, es necesario profundizar la libertad política, para evitar que sólo algunos puedan entrar en la discusión. Porque a mayor pluralidad de posturas que discuten entre ellas, es mayor el progreso que logra la sociedad. Es mayor la profundización para llegar a una sociedad abierta.

La arenga de Lastarria, cobra tanto o más sentido ahora que en el siglo XIX: “Seamos patriotas -dice- y  juntémonos para hacer la reforma política radical, pacíficamente; para pedirla siempre, con paciencia hasta obtenerla, para servirla con todos nuestros medios de acción legal” porque sólo entonces “vendrán después las reformas sociales y civiles, al amparo de la libertad política. Tendremos en fin libertad política y con ella progreso económico, social, reformas sociales y civiles, en resumen, seguridad general para todos nuestros derechos, para todas nuestras libertades”.

Comentarios del artículo: El (nuevo) Club de la Reforma - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 14/11/2014

Liberalismo: Un fantasma recorre Chile

El valor de la libertad reivindica las ideas de Infante, Lastarria, Balmaceda y los hermanos Amunátegui, que siempre entendieron que la dignidad de cada persona es el factor suficiente para tener derecho a gozar de tu propio esfuerzo y que el rol del Estado es asegurar esa equidad de oportunidades.

Un fantasma recorre Chile, desde Arica a Punta Arenas, desde los campos pero especialmente concentrado en las ciudades. Es el fantasma del nuevo liberalismo y los conservadores de izquierda y derecha no saben qué hacer.

Es un fantasma que recorre el país en búsqueda de lograr la unidad del valor de la libertad, creyendo posible usarla sin contradecirse. Es el fantasma que cree necesaria una libertad que no sea percibida como un bien solo accesible para quienes tienen dinero.

Un fantasma que hace hincapié que solo logrando equidad en la igualdad de oportunidades el mercado es y será el mejor sistema de distribución de riquezas y que el Estado es aquel que en representación de la sociedad debe velar por potenciar y asegurar esa equidad de oportunidades que no es otra cosa que segurizar las libertades.

Porque la redistribución a cargo del Estado no está en hacer traspasos directos de dinero desde las clases altas hacia las otras,  sino en redistribuir en ciertos bienes individuales que son tan necesarios para el desarrollo autónomo de las personas que se transforman en necesidades (y bienes) sociales. Así la educación inicial y escolar, la seguridad social y la salud son bienes individuales donde el Estado sí tiene un rol que jugar.

Sin embargo, el rol de este Estado no es necesariamente aquel que entrega el servicio, sino más bien debe asegurar que el acceso a estos servicios sea universal y de calidad, donde la capacidad adquisitiva no sea la limitante para poder hacer efectivos los derechos.

Este fantasma que recorre Chile quiere retomar los espacios de Infante, Lastarria, Balmaceda y los hermanos Amunátegui, que siempre entendieron que la dignidad de cada persona es el factor suficiente para tener derecho a gozar de tu propio esfuerzo y que el rol del Estado es dar las herramientas para que independiente de donde se nace, exista la misma posibilidad de poder desarrollarse.

Porque eso es en el fondo la forma en que este fantasma busca reencarnarse. Es creer que la buena o mala suerte de donde naciste no es un justificativo para defender el status quo. Es el trabajar para no heredar las bendiciones y las maldiciones de los padres.

Hay un fantasma que recorre Chile, y más temprano que tarde, los vientos liberales soplarán en el mismo valle.

Comentarios del artículo: Liberalismo: Un fantasma recorre Chile - Publicado: a las 7:32 am

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