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Jaime Pilowsky

Presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 25/09/2015

Democracia: participación y redes ciudadanas

La Corporación Cultural Antauco-FestFolk de Peñalolén está articulando una red colaborativa de Festivales de Folklore en todo el territorio nacional, en una muestra más de tantas alianzas existentes entre el Estado y la ciudadanía organizada, resaltando las características propias y más relevantes de cada interlocutor.

La verdadera democracia no sólo se concibe con la implementación de políticas orientadas a su ejercicio, ni con la inyección de nuevos recursos económicos que posibilitan su accionar. La verdadera democracia debe estar concebida desde una perspectiva holística y transversal, impulsada por todas las personas que integran un grupo humano dispuestos a ser protagonistas de sus propios cambios, propuestas, y principalmente de sus propios procesos constituidos desde la base. La verdadera democracia se construye con real participación y consecutivamente la articulación organizada de las redes ciudadanas.

El Estado chileno -en especial el Gobierno de turno- ha puesto énfasis en el instructivo presidencial sobre “Avanzar en acciones que  garanticen espacios de participación e incidencia ciudadana en la políticas públicas, la rendición de cuentas y el ejercicio de la transparencia”, porque hoy más que nunca la ciudadanía está empoderada, y por ende, exige mayor nivel de incidencia y participación en la toma de decisiones. De esta manera, ha incrementado programas, recursos y espacios que promueven la participación, generando oportunidades individuales y colectivas, particulares e institucionales, que se manifiestan a través de diversos formatos como cabildos, diálogos ciudadanos, presupuestos participativos y fondos concursables, que impactan desde lo micro a lo macro, impulsados desde el nivel local hasta el nivel central, orientados al desarrollo de proyectos que contemplen transversalmente la infraestructura, equipamiento y acciones que permitan el desarrollo y la consolidación de la participación y la generación de las redes ciudadanas.

La era digital también ha contribuido de manera notable al incremento de la participación y empoderamiento ciudadano, sobre todo en la generación de redes, promoción y articulación de intereses materializados en múltiples y variadas instancias sociales. Desde esta perspectiva es fundamental utilizar las alternativas existentes que permiten materializar alianzas estratégicas con el Estado para fortalecer el rol ciudadano, estableciendo contratos institucionales y estrategias que respaldan el desarrollo y continuidad de las iniciativas comunitarias que tienen trascendencia e impacto en la población.

Es así, como la Corporación Cultural Antauco-FestFolk de Peñalolén, patrocinada por este diputado, está articulando una red colaborativa de Festivales de Folklore en todo el territorio nacional, proponiendo al CNCA un conjunto de acciones orientadas a la generación de redes, visibilización de agrupaciones folklóricas e iniciativas culturales existentes en Chile que permitan diseñar una plataforma digital centralizada con información relevante para el trabajo colaborativo y fortalecimiento de la imagen país.

Lo anterior, es una muestra más de tantas alianzas existentes entre el Estado y la ciudadanía organizada, resaltando las características propias y más relevantes de cada interlocutor; desde la comunidad, permitiendo el fortalecimiento y continuidad de las principales iniciativas locales que benefician a la ciudadanía, y desde el Estado, contribuyendo a la generación de redes y fortalecimiento del capital social y la participación ciudadana, combinación adecuada que debe propender a ser un modelo de participación con énfasis en la co-responsabilidad y trabajo colaborativo. Nadie puede construir una sociedad aisladamente, todos necesitamos del otro: El Estado necesita una sociedad empoderada, activa y participativa, y la comunidad necesita un Estado democrático, abierto y transparente que respete y respalde las iniciativas locales.

Comentarios del artículo: Democracia: participación y redes ciudadanas - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 08/08/2015

RREE y Defensa, unidos por las operaciones de paz y ayuda humanitaria

Las operaciones de paz y ayuda humanitaria que actualmente enfrenta Chile en el exterior demuestran las necesarias vinculaciones que deben existir entre las Relaciones Exteriores y la Defensa, privilegiando siempre el interés del país, como una política de Estado.

Qué duda cabe, de que las políticas de Defensa y de Relaciones Exteriores, deben estar profundamente entrelazadas. Son parte de una estrategia común del país, por lo que ambas deben potenciarse y ser coherentes con los intereses nacionales.

Esta convergencia a la que hacemos referencia -a mi juicio esencial- ha tenido su expresión en  dos temas conocidos durante este año en el Congreso Nacional. Ambos tienen una estrecha relación con la cooperación de Chile a la Paz y Seguridad Internacional y son una muestra del compromiso asumido por el Estado frente a las crisis y conflictos que se generan en el mundo.

Me refiero a la reciente prórroga por parte del Senado de un nuevo período – a lo menos hasta el mes de junio del año 2016 – en la Misión de Paz que se desarrolla en la República de Haití, y a la también reciente aprobación por parte de la Cámara de Diputados del Acuerdo entre la República de Chile y la Unión Europea, que crea un marco para la participación de nuestro país en las Operaciones de Gestión de Crisis de dicho conglomerado de naciones, pronto a votarse en el Senado.

En el caso de Haití, más de diez años llevan ya desplegadas las tropas y policías en esa operación militar a favor de la paz, en el marco del mandato inicial que entregó Naciones Unidas. Nuestra intervención se origina en la obligación que tienen todos los países miembros de asistir con medios materiales y humanos en las acciones que emprenda la Organización para asegurar la paz y seguridad internacionales.

Desde entonces, hubo permanente rotación de personal, sacrificios familiares, lamentables pérdida de vidas en el cumplimiento del deber, e incluso un terremoto, cuando la situación del país ya estaba más estable  y encontrando un nuevo rumbo, lo que obligó a partir nuevamente desde cero. No obstante, en términos generales se puede afirmar que la colaboración en la pacificación del país ha sido exitosa y valorada tanto en Chile como en el exterior.

Lo que es más gratificante es que en el interior de la nación caribeña, la acción silenciosa del personal de las Fuerzas Armadas y policías mediante la ejecución de acciones humanitarias,  operativos médicos, acciones de seguridad en beneficio de la población, o tareas de la más diversa índole, han conquistado el cariño del pueblo haitiano, depositando en nuestros compatriotas sus esperanzas por tener en definitiva mejores condiciones de vida y un futuro más promisorio.

En el caso del compromiso asumido con la Unión Europea, éste constituye un nuevo instrumento que nos permite aportar con la nutrida experiencia que nuestras Fuerzas Armadas han adquirido a lo largo de los años, y se corresponde con una tradición de la política exterior de Chile que se remonta desde la década del 30 del siglo pasado.

Cabe destacar que el acuerdo considera la participación en dos áreas, como son las operaciones de gestión civil de crisis, y las operaciones de gestión militar de crisis, y por lo mismo posibilita en la primera modalidad, la inclusión de personal civil de la administración del Estado en estas experiencias de carácter internacional, tan fortalecedoras para el espíritu y desarrollo profesional de nuestros servidores públicos. Desde el prisma de las Fuerzas Armadas, sin duda su intervención futura se constituirá en una oportunidad para aprender lecciones, contribuir a su alistamiento, perfeccionamiento e interacción con otras fuerzas de paz de primer nivel.

Como Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, organizaremos un seminario que aborde los desafíos que existen en la cooperación internacional. El encuentro será una buena instancia para reflexionar acerca del futuro de la misión de Haití y los desafíos que están por venir en el cumplimiento de lo pactado con los países amigos del viejo continente.

Es relevante destacar también que el convenio posibilita a nuestro país el decidir, caso a caso, su participación en una determinada operación. Lo que nos deja en libertad para resolver la conveniencia de la intervención en concordancia con nuestros intereses nacionales y la política exterior.

Finalmente, en cuanto a la duración de la participación nacional, y a pesar que el acuerdo de gestión de crisis nos faculta para retirarnos de una determinada operación cuando se estime conveniente, no hay que olvidar que por regla general el impulso inicial por participar es muy rápido y efectivo, pero con el tiempo este tipo de operaciones corren el riesgo de perpetuarse.

Bajo la óptica antes señalada, estimo que, como regla general, es importante, antes o durante la intervención en la crisis o en cualquier Operación de Paz, delinear un plan de retiro que se centre en determinar metas concretas a alcanzar en la intervención. En definitiva, en definitiva,   resulta más relevante imponerse objetivos que el señalar plazos estrictos; no es bien visto frente a los ojos de la comunidad internacional replegar al personal sin cumplir los propósitos previamente fijados.

Ambos temas demuestran el compromiso de Chile con la paz y las necesarias vinculaciones que deben existir entre las relaciones exteriores y la defensa, privilegiando siempre el interés del país, como una política de Estado.

En este contexto, como Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, organizaremos un seminario que aborde los desafíos que existen en la cooperación internacional. El encuentro será una buena instancia para reflexionar acerca del futuro de la misión de Haití y los desafíos que están por venir en el cumplimiento de lo pactado con los países amigos del viejo continente.

Comentarios del artículo: RREE y Defensa, unidos por las operaciones de paz y ayuda humanitaria - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 22/07/2015

Seguridad Pública: Arte y Cultura

Claramente al hablar de seguridad ciudadana en nuestro subconsciente afloran carabineros, alarmas, cámaras, rejas, iluminación, pero nunca se nos ha avizorado la frase “Arte y Cultura”, ni tampoco deporte. En mi caso, soy partidario de buscar soluciones creativas e innovadoras para atacar a la delincuencia.

El último estudio presentado por el PNUD 2013-2014 “Seguridad ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina”, el ítem “Percepción de la Seguridad” analizado por el IDH regional indica que la percepción de la inseguridad es siempre mucho más alta que la victimización. Cinco de cada diez latinoamericanos perciben el deterioro de la seguridad de su país, pero paradojalmente, el índice de victimización o de datos más duros como de homicidios, no coincide proporcionalmente.

En el caso más extremo de los cinco países analizados, Honduras tiene 86,6 homicidios por cada cien mil habitantes y 8 de cada 10 personas se sienten seguras en su barrio. En cambio, en Chile, que tiene la menor tasa de homicidios 2 por cada 100.000 habitantes, sólo 7 de cada 10 personas se sienten seguras en su hogar.

En la misma línea de trabajo, llevado al plano local, al comparar algunos ítem de la encuesta nacional urbana de seguridad ciudadana (ENUSC) realizadas por el INE entre el año 2005 y 2013, podemos observar que la percepción de aumento de la delincuencia en el país se mantiene con un promedio de 76% de los encuestados, y que ocho de las catorce causas de la delincuencia percibidas por la comunidad no las ha resuelto ningún plan de seguridad ciudadana impulsado por el Estado. En la misma encuesta (INE) el índice de victimización ha disminuido en nuevo años doce puntos porcentuales.

Claramente existe una brecha abismante entre realidad y la percepción en materia de seguridad ciudadana. La responsabilidad es compartida y la solución depende de muchos actores y factores.

Claramente existe una brecha abismante entre realidad y la percepción. La responsabilidad es compartida y la solución depende de muchos actores y factores; ningún país tiene una receta única y mágica para resolver y enfrentar el problema de la seguridad pública.

En Chile, el eje durante muchos años ha sido desde un prisma reactivo vinculado a acciones concretas y elementos disuasivos de la delincuencia. En general, cuando hablamos de seguridad pública en nuestro subconsciente afloran carabineros, alarmas, cámaras, rejas, iluminación, pero nunca se nos ha avizorado la frase “Arte y Cultura”, ni tampoco deporte.

Parafraseando a Einstein “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Por ello, soy partidario de buscar soluciones creativas e innovadoras para atacar a la delincuencia. Quedarnos sólo en aumento de penas y sanciones efectivas no producirá los efectos deseados, necesariamente hay que agregar y complementarlo con otros elementos.

En este contexto, el arte, la cultura y el deporte, deben jugar un papel fundamental en la transformación de una nueva sociedad, en la transformación del individuo y de su entorno. Cualquier plan de seguridad que se pretenda implementar desde el nivel central o local debe contemplar, en su génesis, la transformación de la persona, fortalecer su seguridad, desarrollar sus habilidades sociales, artísticas y deportivas; resaltar los afectos y sensibilidad por la vida y finalmente promover, orientar y contribuir a los planes de seguridad elaborados por la propia comunidad empoderada, como un eje estructural en los procesos de cambios sociales, aquel que posibilitará en forma lenta pero absolutamente segura un avance inminente en la Seguridad de Todos.

Cuando la mirada sobre la elaboración de cualquier políticas pública tengan una orientación integral (prevención, sanción y rehabilitación) y participativa, trascendiendo de los estereotipos y arquetipos establecidos por dogmas, recién podremos pensar en las posibilidades reales de construir una sociedad más humana, más alegre, más solidaria, más participativa y, por sobre todo, MÁS SEGURA.

Cuando nos demos cuenta que la seguridad se debe construir entre todos y que no somos actores pasivos, sino actores principales y protagonistas del cambio, cuando nos involucremos en la planificación y ejecución de éstas, cuando los medios de comunicación, esencialmente la televisión, principal responsable de la noticia, equilibre la información, sean más objetivos y menos sensacionalistas, cuando resaltemos la verdadera realidad que vive nuestro país comparativamente con otros, cuando las políticas de seguridad se construyan sobre una base participativa y con una mirada holística, comenzaremos a ver los verdaderos cambios que espera nuestra sociedad, una sociedad más segura, más justa, donde se promueva una verdadera cultura de paz.

Comentarios del artículo: Seguridad Pública: Arte y Cultura - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 19/06/2015

Las mujeres “sacan la cara” en el Servicio Militar

Este año se presentaron más de 4.210 mujeres voluntarias para cubrir 1.520 plazas. Ellas están sacando la cara en esta materia. Sin embargo, falta aún bastante por avanzar en la inserción de las mujeres en las FFAA

Nuevamente las mujeres nos sorprenden, aunque ya no es novedad. Cada vez más y son ellas las que marcan la pauta en diversas esferas del quehacer nacional. Esta vez se trata nada menos que de las Fuerzas Armadas, un espacio reservado por siglos a los hombres y donde hoy, en Chile, las cosas son absolutamente distintas.

En los próximos meses se cumplirán 10 años de la entrada en vigencia de la Ley Nº 20.045, normativa legal que modificó el Decreto Ley Nº 2.306 de 1978, que recopila las materias referidas a este tema. La citada ley en su aspecto más relevante vino a rediseñar el sistema de reclutamiento, de modo que éste fomentara la voluntariedad en la presentación y en subsidio la selectividad por sorteo; considerando, por cierto, resguardar la mantención de una cantidad suficiente de contingente que satisfaga las necesidades de la defensa nacional.

Por ello, estamos en un momento oportuno para hacer una adecuada evaluación y tomar acciones correctivas y poner los incentivos que permitan mantener el cambio expuesto. En este contexto, los números nos llevan a sostener que el alistamiento voluntario en las Fuerzas Armadas ha venido presentando una considerable y sostenida disminución, afectando incluso la cobertura de la cuota mínima, siendo necesario recurrir al sistema de sorteo que la ley contempla para alcanzar el número de personal que satisfaga las necesidades de las FFAA.

Algunas cifras que muestran este fenómeno fueron expuestas por el Ministerio en la Comisión de Defensa: el año 2007 hubo más de 32 mil voluntarios, cifra que se redujo a 18.881 en el año 2015. De esta última cifra, 10.341 fueron incorporados al SMO.  De un total de 11.377 acuartelados en el proceso de reclutamiento de 2015, 1.036 no son voluntarios.

Como Comisión de Defensa y desde el Ministerio respectivo, existe el convencimiento que necesitamos con urgencia crear mecanismos que vayan en la dirección de incentivar que los jóvenes opten voluntariamente a realizar el Servicio Militar. En los próximos meses tendremos una propuesta sobre la materia.

Con todo, hay que reconocer –y con alegría- que las mujeres mantienen un elevado nivel de interés en su presentación como voluntarias. Este año se presentaron más de 4.210 mujeres para cubrir 1.520 plazas. El mal llamado “sexo débil” está sacando la cara en esta materia, cuestión que ya no es nueva en las Fuerzas Armadas.

Es nuestra responsabilidad implementar políticas que permitan que las mujeres que opten por la maternidad puedan hacerlo sin inconvenientes ni restricciones, de manera plena, como cualquier mujer en otro ámbito del quehacer nacional.

Su incorporación plena, ya sea en el contingente del Servicio Militar, o en otras formas de participación, se encuentra en desarrollo en nuestro país y en la mayoría de las instituciones armadas del mundo. Hoy, la participación de las mujeres en el conjunto de las Fuerzas Armadas bordea el 14% y todo indica que esta cifra seguirá aumentando.

En el año 2005, la creación del  Comité de Integración de Mujeres en las FF.AA. sentó las bases de la política de género en el sector Defensa. Gran avance que hoy ya tiene efectos concretos. Sin embargo, falta aún bastante por avanzar.

Es nuestra responsabilidad implementar políticas que además de facilitar su ingreso a las FFAA, permitan que las mujeres que opten por la maternidad puedan hacerlo sin inconvenientes ni restricciones, de manera plena, como cualquier mujer en otro ámbito del quehacer nacional, sin perder espacios ni afectar su desarrollo profesional al interior de las ramas respectivas.

Procurar despejar todo tipo de obstáculos es clave, de tal forma que ingresar a las Fuerzas Armadas no sea incompatible con la aspiración de formar una familia.  Como país que quiere alcanzar el desarrollo, que anhela a ser realmente inclusivo, el compromiso debe ser seguir avanzado en este ámbito, analizando las positivas experiencias de las prácticas de otros países que han transitado por el mismo camino y con éxito.

Comentarios del artículo: Las mujeres “sacan la cara” en el Servicio Militar - Publicado: a las 8:30 am

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