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Guy Paul Guillaume

Inmigrante haitiano y electricista.

Etiquetas: , , , » Publicado: 18/04/2016

Las trabas académicas a las que somos sometidos los haitianos en Chile

Solicitamos directamente al Congreso un debate especialmente dedicado a la situación de los inmigrantes haitianos, para generar una perspectiva migratoria más eficiente del Chile de hoy para el Haití de hoy.

Hoy Chile cuenta con más de 5000 haitianos dentro de su territorio. Se supone que, en la política de ayuda propuesta por Chile, la educación debería ser el primer paso en el proceso de asistencia a Haití. Sin embargo no es así.

Para respaldar la lucha que apunta a la refundación de esta isla, pienso que los inmigrantes haitianos que llegan con sus papeles de bachillerato, deberían verse beneficiados en la misma proporción que el ciudadano chileno que logra concretar el 4° medio y con miras al ingreso a una universidad o un instituto.

No obstante, estamos sometidos a una contradicción humillante en donde una ley que data de la dictadura de Pinochet nos exige pasar dos años o más  en un colegio. Esto representa un retroceso, un hecho que sigue alimentando la ignorancia en vez de favorecer la diversidad cultural humana.

Hay que exigir a las autoridades políticas una activa reflexión democrática sobre la integración concreta de la comunidad haitiana a nivel nacional. Una buena manera de empezar es la convalidación de los estudios y la neutralización de la ley que penaliza a los inmigrantes cuando no cuentan con una visa de trabajo siendo que el trabajo mismo es el primer paso para conseguirla.

Estoy convencido de que la real diversidad de culturas puede ser una fuente de enriquecimiento recíproco para ambas sociedades que tratan de construir una democracia. Lamentablemente hasta ahora, y a lo largo de más de una década, el Gobierno chileno no ha brindado efectivamente un programa socio-político que apunte a mejorar la formación educativa de los haitianos, como clave del cuidado de esa diversidad y aporte para la comprometida reconstrucción.

Durante los años que llevamos migrando en Chile, hemos notado no sólo estas dificultades en materia educativa, pero también en otros aspectos, como por ejemplo las multas que se aplican por no tener identificación o el limbo existente en la asistencia médica para quienes no cuentan con una cédula de identidad, entre otros. Aspectos que contradicen el auxilio del Gobierno  chileno y su activa participación de la fuerza opresiva denominada Minustah (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití).

Siento la necesidad de llevar al conocimiento popular estas vicisitudes en las cuales seguimos esclavizados. Ahora, continuando por ese camino, ¿cómo lograr que se note nuestra presencia en Chile, si no se nos recibe en el único y verdadero lugar dónde se adquieren los instrumentos valorables para unificar nuestra sociedad que es la educación?

De manera reflexiva, planteo que esas cosas no hacen nada más que empeorar los problemas sociales. Por consiguiente, frente a esa situación, estimo que la izquierda socialista chilena junto a los organismos de DDHH tienen un rol clave que jugar. Esto es, exigir a las autoridades políticas una activa reflexión democrática sobre la integración concreta de la comunidad haitiana a nivel nacional.

Una buena manera de empezar es la convalidación de los estudios y la neutralización de la ley que penaliza a los inmigrantes cuando no cuentan con una visa de trabajo siendo que el trabajo mismo es el primer paso para conseguirla. Así que, éticamente hablando, solicitamos directamente al Congreso un debate especialmente dedicado a la realidad de los inmigrantes haitianos para generar otra perspectiva migratoria más eficiente del Chile de hoy para el Haití de hoy.

Comentarios del artículo: Las trabas académicas a las que somos sometidos los haitianos en Chile - Publicado: a las 12:00 am

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 03/02/2016

Mi verdad sobre la ocupación militar extranjera en Haití

Es tiempo de solicitar el retiro de las tropas apostadas en Haití. Y que este pueblo se libere de una vez por todas para que la isla de los templarios de la humanidad renazca de sus cenizas.

Un pueblo como Haití, que durante toda su existencia no ha dejado de luchar contra grilletes y látigos coloniales y contra epidemias económicas que sólo afectan a los más desvalidos, sigue tristemente preso de las corrientes humanas que lo someten a un castigo evidente a los ojos de los dioses terrenales.

Desde 2004 muchas tropas extranjeras ocupan Haití no para defender a las masas o prestar asistencia ante eventos catastróficos, sino que llevan adelante agendas diplomáticas en nombre de un Estado haitiano supuestamente desvalido, multiplicando la presencia de armas en el país y adoptando la postura de las pandillas.

Aparentemente la miseria engrandece y la gente se sigue refugiando mientras las deudas del país se amplifican en vez de disminuir. No hay ninguna verdad concreta tras esta ocupación, salvo discursos y la imputación de la Organización Mundial de la Salud sobre diversas enfermedades que son introducidas precisamente por la Minustah (United Nations Stabilization Mission in Haiti).

El terremoto del 2012 fue una conveniente tragedia para estas fuerzas asignadas en Haití, que se sumó al fracaso histórico de la isla ligado a la confianza que el pueblo otorgó a Jean Bertrand Aristide.

¿Existe un proceso de reconstrucción o estabilización política y social  de parte de estas fuerzas internacionales? Más bien, lo que hay es una tendencia  de las grandes potencias a polarizar la fuerza económica del país y simplificar la fuerza revolucionaria de un pueblo en su territorio.

Esta fuerza que yace en los genes de Haití es convertida en temor por los poderosos para que el pueblo no llegue a conducir su propio destino, no pueda liderar un ejemplo para el resto del continente hacia la libertad económica, y se extinga ese fuego que ilumina el camino  de unos cuántos para seguir reinando a través de la violencia estructural en el mundo.
La apariencia de esas tropas es la de proteger los bienes del pueblo que fueron usurpados desde la dictadura de Jean Claude Duvalier hasta hoy. No es el bienestar de las víctimas, no es el rescate de los que realmente sufren y que quieren liberarse de la opresión externa, gente que sigue siendo maltratada como otros pueblos intervenidos en el mundo, como el caso mapuche y otros pueblos originarios.

Es una mirada de muy corto plazo pensar que Latinoamérica puede ser beneficiada por esta cooperación. La prueba es la destrucción de Haití, un ejemplo para otras latitudes de la región que no especulan en que su turno puede ser el próximo.

¿Quiénes son estos amigos? Son los países que equilibran bélicamente y se arman unos a otros a través del Consejo de Seguridad de la ONU. EEUU, Rusia, Francia, Inglaterra y China, las principales naciones proveedoras de armas en el mundo.

Es tiempo de solicitar el retiro de las tropas apostadas  en Haití. Y que este pueblo se libere de una vez por todas para que la isla de los templarios de la humanidad renazca de sus cenizas.

Comentarios del artículo: Mi verdad sobre la ocupación militar extranjera en Haití - Publicado: a las 2:00 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 24/12/2015

Navidad: El dinero no es el protagonista de la fiesta

¿Existe la posibilidad de volver al real sentido de la Navidad? Yo pienso que sí, pero cuando todos decidan reunirse alrededor de una mesa donde primen las verdaderas prácticas de la unión y la compañía fraternal.

Sin ánimo de restarle importancia a una forma de celebración invalorable, es pertinente poner atención a algunas de estas contradicciones que ponen en la cima de la jerarquía navideña a las enormes bodegas llenas de mercancías acumuladas

Desde ese punto de vista, este modelo de Navidad tiende a hundir más a las clases bajas y medias disfrazándolas como protagonistas del llamado del Papá Noël, como lo llamamos en Haití. Un personaje que a fin de cuentas es un juego geopolítico y económico.

Actualmente, la Navidad se celebra como una forma de hacer creer a la gente que las mercancías son la felicidad misma y el mejor modo de expresar el amor palpable y real, más que incluso a través de los verdaderos sentimientos. Por su parte, la publicidad crea un conflicto en la mente de los inocentes que piensan que deben demostrar su afecto mediante regalos. Y hay una sanción social para que quienes no lo hacen.

La leyenda de Papa Noël o San Nicolás demuestra en su origen que celebrar la Navidad es en realidad un acto revolucionario contra la pobreza e incuso contra la prostitución esclava, representado en la salvación de las tres jóvenes que tuvieron que prostituirse para cuidar a sus padres económicamente, según el mito del Viejo Pascuero.

De acuerdo a la misma historia, otros esclavos de ese tipo de economía de la época cuestionaron el gesto de Noël y lo reemplazaron por la promoción de mercancías y el capitalismo bajo un concepto de protección divina del rito. Así es como, en estas fechas, sigue perdurando la pobreza y todo tipo de injusticias.

Sin entrar en el debate estéril sobre si Jesús nació o no un 25 de diciembre (un asunto ya descartado), sería más conveniente celebrar la vida y no destruirla como pasa con muchos animales que son vendidos y consumidos en estas fechas. Si se nos dice que los animales no tienen razón humana y que sus vidas no valen, de modo concluyente, digo yo, si una vida no vale en este planeta, entonces ninguna vale.

Además, un hecho que puede ser considerado como “una gran estafa” de la conciencia navideña misma son los juguetes bélicos que se propagan en ésta época. Sin estereotiparlos como consecuencia, no dejan de ser armas simbólicas que, desde mi punto de vista, confunden el sentido que se le quiere entregar a los niños al igual que a las niñas que son entrenadas desde su infancia en roles arquetípicos a través de las muñecas. Y todos estos son regalos que les trae este personaje invisible. El resultado es esta manipulación que al final daña el bolsillo de las clases medias y los pobres llevando alegría solamente al corazón de los fabricantes de los regalos.

¿Existe la posibilidad de volver a lo real? Yo pienso que sí, pero cuando todas las víctimas de la película decidan reunirse alrededor de una mesa en un dialogo racional, estructurado y que busque regresar a las verdaderas prácticas de la unión y la compañía fraternal. Así, de manera manifiesta podemos desintoxicarnos de todo proceso de propaganda que fortalece un sistema pálido y malicioso.

Es hora de dar el lugar que merece al espíritu humano para controlar la parte material. Esto es clave para liberarnos de verdad y para celebrar de forma auténtica con una sonrisa, un apretón de manos real, un abrazo fraternal y genuino para que el protagonista de la fiesta no sea el dinero.

Comentarios del artículo: Navidad: El dinero no es el protagonista de la fiesta - Publicado: a las 2:05 pm

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 04/12/2015

Chile y sus migrantes frente a una nueva Constitución

Puede parecer insólito que una persona de mi nacionalidad plantee su postura sobre el proyecto de una nueva Constitución para Chile. Pero permítanme mostrarles mi perspectiva, precisamente, como un individuo que ve la contingencia desde otra perspectiva, como la haitiana.

Soy un ser humano que se siente responsable tanto del bienestar total como de la total miseria y confusión del mundo. Y quienes aspiramos a una justicia social y planetaria somos personas activas en movimientos sociales como el que plantea la creación de una nueva Constitución para Chile.

Todos sabemos que la actual Constitución tiene su origen en la dictadura de Pinochet lo que genera diversas trabas a una verdadera democracia y los derechos plenos que le corresponde a una ciudadanía. Por ejemplo, diversos derechos en lo que se refiere a salud, trabajo y educación como la base fundamental para sostener nuestro edificio social y una conciencia autónoma que sea cura para la ignorancia y logre unirnos con toda la humanidad.

Históricamente el pueblo chileno ha sido parte capital de su destino a través de distintos plebiscitos, pese a las dictaduras, y en poco tiempo el Estado chileno será parte fundamental de la redacción de una carta constitucional marcado por un espíritu reformista y el ánimo de solucionar los conflictos de la colectividad.

Basándonos en la realidad actual y con respecto al crecimiento económico de Chile y sus principales cuestiones sociales, me permito proponer los siguientes puntos clave: la integración concreta de las asociaciones de profesores en todo el desarrollo educacional, además del mejoramiento de la vida de los inmigrantes.

Actualmente la situación del profesorado es de gran exclusión ante todo proyecto de desarrollo e innovación desde su discusión. Esta es la base de un descontento que ve en la discusión por una nueva Constitución, una gran oportunidad para el cambio real.

Por otro lado, en materia laboral, Chile es reconocido por un conflicto entre sus cifras de desarrollo y la sensación de situaciones críticas en términos laborales y de sueldos que, enfrentados a la vida cotidiana, nos impiden crecer intelectualmente.

Aparentemente, los trabajadores en Chile son considerados como un elemento productivo y no como un aporte social. Por esto se hace urgente revitalizar el carácter del sector privado como empleador y establecer nuevas leyes laborales que puedan liberar al pueblo de esta nueva forma de colonialismo económico, un pernicioso factor de nuestros tiempos que promueve más la oligarquía que la democracia. Sin otros efectos ni retóricas, la democracia es definida por la Real Academia de la Lengua como el gobierno popular donde la participación masiva de todos los ciudadanos en la gestión de los asuntos del país es fundamental.

En ese contexto y según lo anteriormente expuesto, ¿qué pueden esperar los inmigrantes de ese proceso constituyente? En particular los haitianos que se enfrentan, además de las típicas dificultades idiomáticas y culturales, una marcada desigualdad educacional, en comparación a otros hermanos migrantes como los de Venezuela y otros países de la región, que tienen sus actualizaciones y convalidaciones académicas abiertas. La gente de Haití también puede ser un aporte importante para la sociedad chilena.

Algo parecido sucede con la situación laboral de los haitianos residentes a quienes la ley les exigen tener la residencia so pena de recibir multas cuando, supuestamente, contar con este requisito es el primer paso para optar a un contrato de trabajo. ¿Tiene algún sentido eso? A mi juicio, creo que inmigrar de un país a otro es un acto de solidaridad recíproca entre países y no una estrategia de castigo. Por lo tanto, debe considerarse un plan de base constituyente para solucionar la situación de vida laboral y humana de los miles de inmigrantes que hacen grande a Chile, pero que subsisten con el sueldo mínimo, muchas veces pagando un arriendo que cuesta precisamente esa cifra.

El hacinamiento y otras características que genera esta situación pasan a formar parte de recurrentes críticas destructivas contra las minorías, pero también son realidades para muchos chilenos y caldo de cultivo de otras barreras del desarrollo social que deben ser destacadas y cuestionadas.

Así que, si realmente este proceso legislativo proyecta una mejora para Chile y para construir dentro del territorio un estado sólido y fructífero en donde la democracia pavimente el camino de cada ciudadano en igualdad de derechos, este es entonces el momento de solucionar todos estos puntos conflictivos a un nivel inalienable y constitucional.

Comentarios del artículo: Chile y sus migrantes frente a una nueva Constitución - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 18/11/2015

Para abrir los ojos a la realidad de Haití

Sólo la voluntad y la toma de conciencia de todos los pueblos del mundo, y no la ocupación de fuerzas militares, sería el comienzo para restituir la dignidad de los haitianos, plantea en este artículo Guy Paul Guillaume, un haitiano radicado en Chile que tiene como sueño volver a su país para ser un aporte a la reconstrucción de su nación.

Haití, ubicado en el Caribe junto a República Dominicana, está señalado como el país más pobre del mundo. Sin embargo, en la historia de la Independencia de toda América y el Caribe, pocas veces se señala la importancia de Haití en ese proceso, siendo el primer país que abrazó la libertad de forma directa, erradicando el yugo de la colonización francesa en el año 1804.

La isla realizó, desde entonces, aportes relevantes a la independencia de otras naciones de América con financiamiento, armas y hombres, influyendo en la lucha contra la esclavitud con la meta de que no perdurara ninguna colonización en todo el continente. Pese a este esfuerzo, ha estado condenado hasta la actualidad a brutales ocupaciones durante todo lo que lleva de vida independiente.

Lamentablemente, varios países que presentan sus aportes en forma de ayuda, disfrazan sus intenciones, haciendo de ella una ocupación militar del territorio haitiano. No obstante los urgentes problemas de Haití, la solución no pasa por la vía de estas fuerzas y metodología.

La presencia militar en mi país, más que una ayuda, es un vejamen: desde las ocupaciones militares francesas hasta 1804; la norteamericana de 1915 a 1934 y la actual ocupación militar ordenada por la ONU desde el año 2004.

Desde el período de inestabilidad que culminó con la huida del país del entonces Presidente Jean Bertrand Arístide, algunas de las fuerzas de la denominada Minustah han sido acusadas responsablemente por organismos de DD.HH. y Amnistía Internacional de múltiples delitos como la violación sistemática de 225 jóvenes haitianas, repitiéndose lo acaecido en Liberia y en Bosnia en 1995.

A ello debemos agregar que el 12 de enero del año 2010 Haití sufrió un desastre natural de proporciones nunca antes conocidas. Las estadísticas muestran que antes del sismo, sólo el 50% de los niños tenían acceso a la educación, porque desde hace tiempo ya en Haití la educación pasó a ser un lucrativo negocio. Dentro de ese 50% murieron 30 mil estudiantes y además fallecieron 50 mil miembros del personal educativo, lo que representa un grave retroceso. Y si a ello agregamos la destrucción casi total de las infraestructuras, Haití, por sí mismo, no podrá responder a las urgentes necesidades en este sentido.

La ocupación de fuerzas militares en esta parte de la Tierra, como en otros lugares, nunca han sido una real contribución a las verdaderas necesidades y Haití no ha sido la excepción. Durante estas intervenciones nunca se ha construido una escuela, un hospital, una vivienda, un camino, un puerto o instalado medios de comunicación para culturizar a la población.

Los dirigentes que están tomando estas iniciativas políticas por el país y que deben fijar los planos necesarios y prioridades para el pueblo, no lo están haciendo y lo que esperamos los haitianos en esa dirección, no está sucediendo. Más bien Haití, fue, es y será objeto de todo vejamen, mientras no exista la voluntad política y conciencia de reconocerlo como un pueblo y refundarlo como tal.

¿Quiénes están conscientes de lo que ocurre con el pueblo y el territorio de Haití? Hoy es pasadizo para el tráfico de drogas por los países denominados desarrollados y fuente de reclutamiento de “soldados” para ese fin. Niños y jóvenes son raptadas para llevarlas a otros continentes para forzarlas a ejercer la prostitución esclava. Se presume que los toques de queda han permitido que grupos organizados de milicia coludidos con carteles delictuales, ejecuten o protejan estas prácticas y gocen de impunidad. ¿Quién denuncia o coloca freno a esta realidad? No cabe la menor duda que sólo la voluntad y la toma de conciencia de todos los pueblos del mundo en torno a lo que ocurre con el pueblo de Haití, sería el comienzo para restituir la dignidad de los haitianos.

Comentarios del artículo: Para abrir los ojos a la realidad de Haití - Publicado: a las 7:00 am

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