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Guillermo Bilancio

Profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez y consultor en Política Empresarial. @GBilancio.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 21/12/2015

Macri, el restaurador

El nuevo Presidente argentino tiene claro que el país no es un Rolls Royce sucio, sino más bien chocado, sin frenos y con el motor endeble, que hay que restaurar. Este período presidencial no es para protagonistas mediáticos, es para constructores. Paso a paso. Como se reconstruye una obra de arte.

Hace unos años, Diego Maradona con su verborragia habitual decía que la selección argentina de fútbol era como un Rolls Royce que estaba sucio y que sólo había que limpiarlo para que vuelva a ser el mejor,  porque su funcionamiento estaba intacto.

Unos años antes de este comentario, el ex Presidente “transitorio” Eduardo Duahlde (El que recibió el país en llamas del 2001 y lo entregó a Néstor Kirchner), planteaba que “La Argentina está condenada al éxito…”.

Los primeros tiempos de Kirchner, con el descomunal precio de la soja y su habilidad en el manejo de la “caja”, pareció darle la razón a Diego y a Duhalde, ya que permitió vivir una de las tantas primaveras argentinas plenas de cosmética y tan alejadas de la normalidad. Hasta allí, el modelo Kirchnerista alternaba buenas y malas.

Llegaron los tiempos finales de la fiesta “K” con un Estado grande y muy lejos de ser un gran y poderoso Estado, con una infraestructura país en terapia intensiva, con una economía debilitada y una grieta sociocultural preocupante. Casi un incendio…

Hoy Macri tiene claro que la Argentina no es un Rolls Royce sucio, sino más bien chocado, sin frenos y con el motor endeble, y que en el concierto internacional ya no es el país condenado al “éxito”, sino más bien aparece en una situación bastante cercana al fracaso.

Pero todo cambio genera expectativas y esperanzas, pero que esas esperanzas no se transformen en euforia exitista porque el golpe con la realidad puede ser letal. Y creo que Macri y su equipo lo saben.

Saben que no es este Gobierno el que va a responder por todos los temas y todos los problemas. El tiempo no le va a alcanzar.

En cuatro años no va a normalizar el Estado, ni tampoco generar la infraestructura perdida, ni llegar a la pobreza cero. Sería algo casi mágico, algo que provenga de situaciones no controlables favorables.

Desde lo controlable, Macri tiene la posibilidad de pasar a la historia como un “restaurador”. No va a diseñar un país, va a intentar restaurarlo para después pensar en el diseño.

Parece un trabajo “sucio” pero no menor.

Reencauzar el Estado en busca de eficiencia, volver a ser creíble con datos ciertos, iniciar proyectos de infraestructura básica (energía, por ejemplo), equilibrar las cuentas, las deudas y la confianza.

Macri tiene como eje de su trabajo alisar el camino, ponerlo en condiciones para que luego se construya la carretera que lleve a la Argentina al sitio de país desarrollado del que estuvo cerca de comienzos de los años sesenta.

Macri será quien, paso a paso, despliegue el desarrollismo como ideología en estos cuatro años de restauración. Si intenta pasar a la historia como el protagonista del TODO, seguramente correrá los mismos riesgos de los antecesores.

Este período presidencial no es para protagonistas mediáticos, es para constructores. Paso a paso. Como se reconstruye una obra de arte.

Comentarios del artículo: Macri, el restaurador - Publicado: a las 9:00 am

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