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Guillermo Becar Ayala

Magister en investigación y creación artística contemporánea. Licenciado en danza, coreógrafo e intérprete en danza. Gestor Cultural. Miembro de AnilinA Colectivo y CIM/AE.

Etiquetas: , , , » Publicado: 03/02/2016

Un pulmón blanco lleno de danzas delirantes

La última pieza coreográfica de la creadora chilena Javiera Peón-Veiga se expresa en interacciones que desgarran y tensionan, en donde el cuerpo se llena y se vacía. Tan grande es la conmoción provocada en el espectador, que a éste le cuesta abandonar el vientre que acoge por el tiempo que dura la apuesta de danza contemporánea.

Acapela es la última pieza coreográfica de la creadora chilena Javiera Peón-Veiga. Su creación y dirección nos dirige a involucrarnos con una invitación llena de estímulos energéticos, provocaciones sensoriales y carnales, en donde la respiración se traza como el elemento que guía la comunicación.

La obra sucede desde antes de ver los cuerpos danzantes, al entrar a un salón en penumbras donde sobresale un gran globo de tela blanca que podríamos visualizar como un pulmón artificial o una célula por donde circula la energía que proporciona el oxígeno. El movimiento del globo instala una riqueza visual que por sí se nos señala como un-otro cuerpo presente.

El pulmón blanco se contrae y se expande, tanto así que una vez dentro de él sus corrientes de aire permiten que te sientas acariciado por la piel del globo de tela, donde al cerrar tus ojos puedes sentir el abrazo y/o la respiración de alguien más por todo tu cuerpo.

La belleza de esta propuesta integral está sujeta a la mirada de Javiera Peón-Veiga, Antonia Peón-Veiga y Claudia Yolín. Lo que confirma un extenso cuidado por cada detalle presente en la obra, en donde nada visual sobra ni falta, para confirmar el valor del discurso inserto en la pieza coreográfica, que sucede en este vientre materno de aire.

Los ejecutantes de Acapela indagan en la respiración como motor de nuestras acciones y reacciones, al conformar núcleos y sistemas de interacción. Establecen un tejido de estados fisiológicos y emotivos que convergen en un estado de separación de la realidad y la creación de un “nuevo” estado de conciencia e inconsciencia. Muestran con solidez plástica y dinámica corporal un estado de animalidad bajo capacidades que a rato olvidamos, pero que sin duda son un mecanismo transformador de nuestros estados físicos y emocionales.

Sincronías y movimientos anacrónicos conspiran en una apuesta futurista que vuelve al estado primitivo del hombre, confirmando esa idea de ficción a la que apela Acapela, en que se nos moldea un posible nuevo hombre.

Acciones y reacciones del hombre animal que busca al otro, bajo las estimulaciones que los flujos de la respiración provocan e impactan en los cuerpos, involucrándose con sonoridades, acoples corporales y sudor.

Encuentros de respiraciones que configuran sonidos de cuerpos respirantes, agotados, sensuales y delirantes, donde destaca el delirio poético proveniente de la locura escénica de Carolina Cifras o la sensualidad y arrojo interpretativo para sostener un flujo continuo de articulaciones de José Olavarría, sumados a la tranquilidad y purificación de un estado energético instalado por Angélica Vial. También se involucran en la performance Emilio Edwards, Ariel Hermosilla o Macarena Campbell e incluso su misma directora.

Acapela son interacciones que desgarran y tensionan, en donde el cuerpo se llena y se vacía; conmueven e irradian los diversos estados de la respiración que circulan en el pulmón blanco que nos acoge. Tan grande es la conmoción provocada en el espectador, que a este último le cuesta abandonar el vientre que acoge por el tiempo que dura la apuesta de danza contemporánea.

La obra posee un extenso equipo de investigadores, creadores, diseñadores, documentalistas y asistentes, del cual es parte Fabián Cambero como fotógrafo.

Estrenada en enero de 2015 en el Parque Cultural de Valparaíso, ya ha sido parte de la programación del Centro Cultural Estación Mapocho, Festival Internacional de Danza Contemporánea de Uruguay (FIDCU), Centro Cultural San Joaquín (Santiago, Chile), Arqueologías del Futuro II (Buenos Aires, Argentina) y su última exhibición en NAVE bajo el contexto del Festival Internacional Santiago a Mil en enero de 2016.

 

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Comentarios del artículo: Un pulmón blanco lleno de danzas delirantes - Publicado: a las 3:22 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 18/01/2016

Carmen Beuchat y la permanencia de su lenguaje

Horizonte Sostenido es la exhibición de un conjunto de atmósferas que están creadas de manera paralela tanto en la danza como en la musicalidad de la obra coreográfica. Regresa con dos nuevas funciones el 18 y 19 de enero en el Parque Cultural de Valparaíso.

Horizonte Sostenido, de Carmen Beuchat y Compañía, es una obra de danza en donde convergen la suspensión del pasado, la proyección del futuro y la admiración del presente. Es la construcción de momentos escénicos que permite contemplar las ondas expansivas que nutren al tiempo en el cuerpo y la sonoridad.

Dialoga la exposición de un rito entre trazos espaciales de color rojo, mujeres vestidas a tonos que permiten asociaciones con la naturaleza y una sonoridad expansiva que se alinea con una lectura del futuro, donde juegan lo mecánico y lo experimental del sonido metálico presente en la obra. Los músicos a cargo de la sonoridad de la pieza coreográfica están en escena, constituidos en ejecutores experienciales y visibles de la performance, que juegan con elementos que componen esa sonoridad metálica que se presenta en la obra.

Horizonte Sostenido es la exhibición de un conjunto de atmósferas que están creadas de manera paralela tanto en la danza como en la musicalidad de la obra coreográfica. Es un espacio para sostener al cuerpo y la sonoridad en tanto tiempo e imagen. Una presentación de simbolismos que habla con propiedad del cuerpo, el espacio y sus vibraciones.

El espacio está utilizado en la amplitud y profundidad que el escenario central del Parque Cultural de Valparaíso permite, apoyado de una pulcra iluminación, activando un potente diseño espacial escénico en donde se sostiene el carácter dado al tiempo y la imagen, evidenciando las decisiones que el equipo ha tomado para activar la lectura y relatos que creamos como espectadores de un horizonte simbólico, visible y sonoro.

El lenguaje e intensidad post-moderno de Carmen Beuchat ha sido proyectado por el carácter y propiedad que Rocío Rivera y Carolina Escobillana han detonado como lectura de su experiencia junto a la directora de la compañía, sumándose a ellas las intérpretes Mariela Valdebenito y Daniela Villanueva.

Las cuatro intérpretes creativas desarrollaron una re-lectura y proyección de sus aprendizajes y experiencias con la artista chilena, mujer que no sólo ha sido relevante para la danza de nuestro país, sino que también posee una destacada vivencia por la danza en Estados Unidos.

Las cuatro intérpretes logran traducir el lenguaje y los códigos de una danza ritual que habla tanto de la naturalidad del cuerpo como de la geometría escénica y corpórea que es proyectada en esta composición. Es así cómo la danza de estas mujeres no pierde sincronía ante los juegos estructurales que imprimen la cualidad de la directora, de tal forma que logran proyectar de manera tangible la particular identidad escénica de este referente post-moderno.

Configura así a esta pieza como una sólida propuesta de estudio, recopilación y proyección de una creadora experimental que hasta hoy nutre la escena nacional con sus creaciones y latente legado, posicionando el necesario rescate y valor de los significativos aportes que los maestros han insertado en el desarrollo de la danza nacional.

Es así como se declara una fiel estrategia por sostener la conservación y exposición de los aportes de Carmen Beuchat, sumándose a un claro movimiento escénico por la reposición de obras y lenguajes de creadores que han articulado la danza en Chile.

Esta pieza de danza fue estrenada en el teatro principal del Parque Cultural de Valparaíso el 5 de enero y regresa con dos nuevas funciones el 18 y 19 de enero en el mismo lugar.

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Comentarios del artículo: Carmen Beuchat y la permanencia de su lenguaje - Publicado: a las 1:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 13/11/2015

“Mordedores”: Poéticas de la violencia, una danza brutal

Hombres y mujeres que se muerden, como un acto de purificación, de transgresión al otro, un punto de diálogo. Esto ofrece “Mordedores” (Brasil – Argentina) Marcela Levi y Lucía Russo presentada en la Sala Arrau del Teatro Municipal de Santiago y causó conmoción en Danzalborde en Valparaíso.

En “Mordedores” (Brasil – Argentina) Marcela Levi y Lucía Russo articulan una apuesta sobrecogedora bajo la violencia que, a veces, nos transmite y convoca como motor en la actualidad.

“La violencia como algo que nos constituye” señala la reseña de esta obra que estuvo en la Sala Arrau del Teatro Municipal de Santiago, bajo la presentación de NAVE: Centro de Creación y Residencia, en su ciclo OtroSur. También causó conmoción en el Parque Cultural de Valparaíso en el marco del 14° Festival Internacional Danzalborde en Valparaíso.

Hombres y mujeres que se muerden, como un acto de purificación, de transgresión al otro, un punto de diálogo; la seducción de los cuerpos cómplices y en constante búsqueda de la compactación. La mirada del cómo la violencia nos constituye en el cotidiano actual, y como ésta construye nuevos espacios de diálogo e imprime una fuerza abrumadora.

Se puede señalar que esta apuesta se construye, significativa y relevantemente, con tan solo cuatro puntos identificables: Encontrarse, morder, ‘cantar’ y jugar… Y desde ahí al desborde, a la locura como un sentido ‘natural’ del hombre en su plenitud. Por otra parte, el valor también está en la entrega y voluntad de persistencia de cada intérprete por vivir su encuentro con los otros y no abandonar, por cuán agresivo e invasivo sea el encuentro con el otro. Una suciedad y brutalidad bellísima.

Mordedores crea complicidad con el espectador bajo lo que el otro sufre en la dominación y contraposición constante con su par en escena, nos transmite ironía, amor, dolor, delirio y ganas de entrar a jugar con estos ‘zombies’ danzantes. De tal forma que algunos espectadores enganchan con movimientos, de partes de su cuerpo, sometidos a la cadencia de sonidos generados por los intérpretes.

Encanta el erotismo, la locura, el desborde, lo animal y carnal; la sangre – que puede visitar la escena – el riesgo, el juego, la mirada; el cuerpo adiestrado para ser bello bajo un prisma de fealdad y animalidad. Fealdad y animalidad que recuerdan a un grupo de adictos al Crack, con un sonido intenso al principio de la obra que parece emular los crepitares de la droga al ser consumida. Adictos que se pelean como perros un lugar en el entorno, desbordados y tensos por los efectos de la droga y ansiosos por más, dispuestos a todo, a comerse al otro y formar una singularidad.

Y toda esta poética de la violencia nos enseña cómo la danza puede superar al virtuosismo, pero necesariamente adscribe a un cuerpo activo, como esos mordedores conmovedores. Un sitio en donde la poética y la belleza no se instalan en las frases de movimientos y aproximaciones plásticas para entregarnos una idea, sino que se presenta bajo una dramaturgia del cuerpo y en la escena que es dominada por la suciedad de los cuerpos comunes y la brutalidad con que éstos se ven intervenidos, sometidos a un encuentro sin posibilidad de abandonar, en que la lucha es parte del sistema creativo para operar y ser funcionales ante la carrera constante por vernos fuertes y voraces.

En Mordedores la violencia crea un enlace con la belleza, con la complicidad y la ansiedad-motivación por sumarse a ser un comensal. En donde el caos crea una unidad palpable y sostenedora de la imagen, en donde las fisuras cruzan como una posibilidad latente; bajo una circularidad asfixiante y seductora, en donde el hombre es animal no humano y animal humano.

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Comentarios del artículo: “Mordedores”: Poéticas de la violencia, una danza brutal - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 06/11/2015

Danza: 60 minutos de encuentro y complicidad

Al azar, en “60 Minutos” de Eloísa Jaramillo (Colombia), tendrás un minuto para saltar, uno para aplaudir, otro para ejercitarte o ver imitaciones irónicas de escenas de película, sonreír de goce e incluso disfrutar la contextualización de una obra de una creadora colombiana que visita Chile y se nutre del territorio que visita.

Ordenamos el tiempo en pasado, presente y futuro, lo proyectamos en expansión, suspensión y aceleración. Lo visualizamos como momento y lo asociamos a la duración de las cosas.

Eloísa Jaramillo (Colombia), en “60 Minutos”, genera una invitación abierta a participar y abandonar un espacio co-habitado, donde el tiempo toma relevancia en cuanto a la construcción dinámica de una obra que se controla, por sí, en la cualidad de cada momento convivido. Jaramillo te invita a estar, conjuntamente puedes actuar y dejar de ser activo, puedes ser espectador y, a veces, lo que el espectador ve: lo define como un ‘dispositivo relacional’.

En “60 Minutos” se moldea el tiempo y la interacción. Sumando a su estadía colectiva la posibilidad de co-crear como sujetos dinámicos y ansiosos de lo que puede ocurrir en-con el tiempo. A su vez, esta obra, está llena de ‘medios tiempos’ que instalan una oportunidad, en una instancia honesta y llena de gratitud bajo una apuesta asertiva.

Al azar tendrás un minuto para saltar, uno para aplaudir, otro para ejercitarte o ver imitaciones irónicas de escenas de película, sonreír de goce e incluso disfrutar la contextualización de una obra de una creadora colombiana que visita Chile y se nutre del territorio que visita.

La contextualización de la obra con la escena que la acoge está en tanto se baila una cueca e incluso se ironiza y festeja el logro de Chile en la última versión de Copa América. Precisamente creo que este punto es una habilidad de la creación de Jaramillo y la articulación de Mateo Mejía – su colaborador en escena y en la técnica de esta propuesta – ya que ambos tiñen su apuesta de códigos legibles y asimilados con la localidad que los recibe, ya que juntos invitan a una fiesta llena de identidad; en esta oportunidad la localidad de Valparaíso-Chile fue el territorio que vivió 60 minutos de encuentro en el marco del 14° Festival Internacional Danzalborde.

La obra instala en sí una apuesta a la generación de audiencias, al mismo tiempo cuestiona a ésta y/o la pone bajo un estado de encuentro en que las cosas pueden suceder o no. En esta propuesta de aproximación y acción, bajo la diversidad de ordenamiento, proyección, visualización y asociación, el tiempo viaja en complicidad con quienes vivencian esta proposición.

La identidad también está visible en cómo Eloísa Jaramillo pinta su cuadro dramatúrgico con los ciclos de sus etapas formativas y creativas, lo que permite la lectura con identificación del espectador ante experiencias similares a las de Jaramillo, fortaleciendo la entrada a un relato biográfico de la creadora y a la visibilidad de procesos de afinidad con múltiples técnicas y formas de producción de un bailarín-creador; todo desde una lógica híbrida de creación, la cual establece diversos mecanismos creativos y escénicos, permeables unos con otros. De alguna manera también nos permite crear conexiones con la ‘historia de la danza’ desde una visibilidad del origen folklórico, lo ritual, lo social, lo académico, lo clásico, lo vanguardista, lo conceptual, lo contemporáneo, entre otros.

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Comentarios del artículo: Danza: 60 minutos de encuentro y complicidad - Publicado: a las 9:30 am

Etiquetas: , » Publicado: 23/10/2015

Una comunidad que se activa más allá del cuerpo

MOV-S, en cuatro días de encuentro, generó estrategias y metodologías de acción, pero las ideas a trabajar – y necesidades a mejorar – las propuso la propia comunidad participante.

Entre el 15 y 18 de octubre de 2015 se desarrolló en Chile “MOV-S, ‘Políticas del Cuerpo: Espacio de Pensamiento y Acción Colectiva”. Un encuentro con cualidad de seminario de análisis y reflexión, desde la base comunitaria de acción y colaboración, que en su versión chilena estuvo centrado en la danza y la “Importancia de la sociedad Civil Organizada y Su Incidencia en las Política Pública”.

Diagnosticar significa hacernos responsables, no solo sobre las acciones que podrían construirse y llevarse a cabo para mejorar todo lo que no está funcionando, sino que también es la oportunidad para descubrir y mejorar las malas praxis que hemos permitido como comunidad.

Congregando a diversos agentes artístico-culturales – nacionales e internacionales -, diagnosticando y exponiendo el contexto actual de la danza en Chile, junto a sus necesidades y estrategias de fortalecimiento. Generando herramientas y metodologías, todo por medio de un encuentro abierto e inclusivo, con carácter nómada que permitió dialogar con – en – diversas instituciones y centros independientes, impulsó una comunidad de acción concreta que permitió – y seguirá permitiendo – la visibilidad de las necesidades de todo el Chile danzante.

En un sector fragmentado por incidencias teóricas, prácticas y territoriales, más una fuerte sentimiento de desvinculación y poca inclusión de las entidades gubernamentales- estatales que no han velado por la inclusión de la heterogeneidad. Es así como MOV-S se instaló con un valor de aporte significativo, convirtiéndose en una instancia de ‘posibilidades’ para el fortalecimiento de las redes de acción y busca revertir aquello que permite la invisibilidad y fragmentación de la comunidad de la danza.

Diagnosticar significa hacernos responsables, no solo sobre las acciones que podrían construirse y llevarse a cabo para mejorar todo lo que no está funcionando, sino que también es la oportunidad para descubrir y mejorar las malas praxis que hemos permitido como comunidad. De tal forma que se pueda entrar “desde la protesta a la propuesta”- Como señaló Rosario Carvajal, representante de Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay.

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MOV-S, en cuatro días de encuentro, generó estrategias y metodologías de acción, pero las ideas a trabajar – y necesidades a mejorar – las propuso la propia comunidad participante.

Este seminario surgió en España y ya ha visitado diversos países, propiciando en todos ellos un encuentro de intercambio entre operadores nacionales e internacionales vinculados a la danza. En Chile el proyecto fue organizado por Mercat de les Flors (Cataluña) y NAVE (Chile), auspiciado por el Área de Danza del CNCA (Chile) y Artea, grupo de investigación (España), asumiendo la dirección de este encuentro María José Cifuentes.

Lo que me parece valioso de este seminario es que ha instalado la posibilidad de re-encontrarnos con diversos hacedores de la danza de Chile y otros países, en un espacio para dialogar, escuchar y ser escuchados; cada uno desde su forma de teorización, demostrando su experiencia, contribuyendo con sus habilidades y aportando al desarrollo de las diversas propuestas de impacto comunitario que se proyectan. Saber cuáles son las necesidades y virtudes de Arica, Iquique, Valdivia, Temuco, Puerto Montt, Punta Arenas, Santiago, Valparaíso; Uruguay, México, España, Brasil, entre otros, permite encontrar puntos de unión y realidades símiles o dispares que proponen un mecanismo de acción constructivista.

Entender que el campo se nutre de todas sus “partículas” y articulaciones genera sistemas colaborativos, propositivos y expansivos.

Entre sus propuestas están: la creación de un proyecto artístico sin autoría, que da valor a los recursos de los agentes de la danza, en una Cooperativa Chilena del cuerpo y el movimiento, con la(s) danza(s) como mecanismo de acción transversal, instalando la representación, inclusión y participación. Vinculado a la experiencia y comunión para fortalecer lo ya existente. Busca también fortalecer la participación y preocupación por la Danza y educación, considerándola un punto de comunión con diversas prácticas que impulsan al movimiento como generación de desarrollo y conocimiento. De la mano de metodologías y visiones que generan la idea de cuando enseño aprendo y viceversa. Y en políticas públicas, busca generar un llamado a ser agentes participativos y propositivos, con un compromiso de permanencia en la atención a lo que sucede en el sector.

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Comentarios del artículo: Una comunidad que se activa más allá del cuerpo - Publicado: a las 2:44 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 11/09/2015

La nave creativa que aterrizó en Chile

En la esquina de Libertad con Compañía está el Centro de Creación Artística y Residencias NAVE, impulsado por la Fundación Patrimonio Creativo. Sin duda, será un lugar que traerá un destello de reflexiones en torno a la investigación y composición de la danza, performance, teatro, música y sus cruces posibles.

Septiembre se inició con una buena noticia para las artes en Chile, la que generará vinculación con las artes vivas a nivel nacional e internacional, pero sobre todo con el Barrio Yungay. El martes 1 de septiembre se inauguró el Centro de Creación Artística y Residencias NAVE, siendo el primer centro de su tipo en Chile, apostando a volar en conjunto a los procesos creativos de múltiples y variados artistas nacionales e internacionales.

Fundación Patrimonio Creativo es quien ha impulsado el proyecto; María José Cifuentes – historiadora, artista y destacada investigadora de la danza – es la directora artística y ejecutiva, abriendo el equipo junto a Javiera Peón-Veiga Petric – psicóloga y coreógrafa- y María Vial Solar –actriz y músico- como co-directoras artísticas, todas encargadas de crear las líneas curatoriales y de vinculación con el mundo y el territorio en que se ha insertado esta nave para vivir.

En la esquina de Libertad con Compañía está este lugar de valor patrimonial, restaurado y re-configurado a un nivel de vanguardia estructural internacional, que se instala como un espacio que muchos artistas quisiéramos habitar para proyectar nuestros impulsos y deseos investigativos-compositivos.

NAVE será un lugar que entregará contenido y carácter a las prácticas artísticas diseñadas e implementadas en su espacio, pues la danza, performance, teatro, música y sus cruces interdisciplinares tendrán valor impreso en sus procesos de exploración-investigación por sobre el objeto obra, integrando la cualidad y el respeto por los procesos sobre los resultados ‘esperados’. De hecho, NAVE quiere ser un lugar que potencie investigaciones y procesos creativos versus la exposición de obras; ellas sucederán, pero el eje no está en la exhibición sino en la búsqueda de metodologías creativas y sus derivados.

El centro de creación artística y residencias es un proyecto que en su génesis instala la reaparición de los mecenas, pero va más allá al abrir sus puertas a aportes dialógicos, en vías de una revisión de lo que podría ser un trabajo común entre apoyos de privados y fondos estatales. Y no significa que no deba importar de dónde provienen los aportes para un proyecto como éste, pero en buena-nueva para las artes es más positivo proyectar y pensar en pos de los procesos y resultados de valor artístico que de un centro como éste surjan. El juicio es más bien estético que “social”, claro está que el proyecto es impulsado por una familia que busca aportar al desarrollo de las artes vivas, diseñando un espacio de cuidado y compañía a procesos creativos, con su input instalado en la praxis del arte contemporáneo abierto a las comunidades.

Las artes vivas -cada día- apuestan más a una praxis de las residencias artísticas en diversos formatos, como lo hace Movimiento Sur en Valparaíso para la danza, en Santiago se proyecta este nuevo lugar, instalándose como un punto con carácter y articulador a gran escala, el cual permite residencias de mayor duración. Así lo demostró el proyecto Denk Tanz, desarrollado conjuntamente entre NAVE, Centro de Investigación y Memoria de las Artes Escénicas y Goethe Institut – Chile, el cual permitió la realización de dos residencias creativas en torno a la danza y su memoria subjetiva como eje temático, siendo Matilde Amigo y Loreto Caviedes las artistas ganadoras de las becas de residencia. Ambos procesos abrieron sus prácticas y compartieron sus metodologías con la comunidad de la danza, habitantes del Barrio Yungay y público general, poniendo en comunión sus procesos con los lineamientos del centro NAVE. Bajo sus residencias de un mes permitieron también la posibilidad de una marcha blanca del centro de creación y residencias.

Otra de sus virtudes es mantener abiertas sus convocatorias permanentemente, lo que aporta a una vivencia acorde a los procesos creativos más que a los procesos institucionales que han impuesto las industrias culturales que guían los mercados de las artes en la actualidad.

Sin duda, NAVE traerá consigo un destello de reflexiones en torno a la investigación y composición de la danza, performance, teatro, música y sus cruces posibles, a ellos debemos estar atentos y celebrar, porque desde aquí despegarán diversos proyectos artísticos, ya que prontamente se subirán artistas de Chile, Argentina, Uruguay, España, Austria y Brasil.

Apertura Loreto

 

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Etiquetas: , , » Publicado: 03/08/2015

Brazos para compartir, danzas para despedir

Pina Bausch inspiró a los creadores que cerraron el ciclo Epicentro de la Danza en el Centro Cultural Gabriela Mistral: “Addio addio amore… una obra para Pina” y “A 17 centímetros del piso”.

Probablemente Pina Bausch sea la mujer ícono de la danza contemporánea, aquella que danzó paralelamente a diversas generaciones, incluso a los que denominamos emergentes. Sin duda un referente que no se silencia en torno a las miradas y reflexiones de la historia de la danza.

Su muerte generó una pérdida incuantificable para los pies que danzan, pero su vida y obra han marcado una poderosa corriente estilística – creativa en las narrativas del cuerpo en escena. A su vez, su muerte inspiró a los creadores que cerraron el ciclo Epicentro de la Danza en el Centro Cultural Gabriela Mistral.

Dos piezas de creadores que formaron parte de la compañía de Pina Bausch cerraron este ciclo bajo la configuración “De Wuppertal”. El primero, Daphnis Kokkinos en una entrega sensible, entretenida y honesta, configura a “Addio addio amore… una obra para Pina” en una pieza viva que dialoga con las posibilidades escénicas de los espectadores.

Risas y melancolía viajan por este mundo de recuerdos y anécdotas que Daphnis comparte en su pieza coreográfica. Emoción sutil para comprender una vida de la mano de una madre, historias de hermandad, relatos de un padre y para compartir la mano de una amiga en el desarrollo profesional.

Los brazos de Daphnis Kokkinos tienen ese mundo que Pina Bausch configuró al aparecer como bailarina y compositora. Tiendo a creer que hay un pasado, un futuro y un presente de aquellos que danzan con sus extremidades superiores al aparecer ese flujo y trayectorias que propuso Bausch en su momento, mismos que Kokkinos pone en relación consigo y con la silla que lo acompaña durante su obra.

Otro que danza con sus extremidades superiores es Pablo Arán en “A 17 centímetros del piso” dirigido por Jorge Puerta. Sus escápulas son un nudo que desata el dolor y la persistencia para continuar una vida tras la pérdida de alguien a través de la muerte.

En términos compositivos, de esta segunda obra, hay muchos hilos sin atar, pero la calidad interpretativa de Arán para desbordarse en escena nos permite entrar en directa empatía con el que se nos presenta en canto, danza y gestualidad.

Sus brazos configuran fraseos de movimientos que viajan por el espacio y repercuten, sus escápulas sorprenden y su cuerpo elabora ese nudo de emociones que se atascan en la garganta cuando alguien se va.

La soledad, el delirio y el intento por superarse están en juego durante toda esta pieza.

Ambas composiciones cruzan en la línea de la danza-teatro. Ambas se despiden de Pina y en ambas hay un cigarrillo en fracción de la obra; y cómo no, si de alguna manera, Pina Bausch viaja por estas obras.

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Etiquetas: , » Publicado: 20/07/2015

Danza: Rising, cuando una escena construye poéticas

La obra de Aakash Odedra Company brinda cuatro solos donde se vuelven protagonistas el cuerpo y la luz, y donde todo movimiento está en su debido lugar, nada es azaroso.

Rising de Aakash Odedra Company se ha presentado en el Centro Cultural Gabriela Mistral en el marco de Epicentro de la Danza, encuentro internacional de danza contemporánea desarrollado durante julio.

Aakash Odedra presenta 4 cuadros solistas en escena, y con la cooperación de Russel Maliphant, Akram Khan y Sidi Larbi Cherkaoui da cuerpo a las 4 piezas que componen Rising.

Cuatro solos en que se vuelven protagonistas el cuerpo y la luz, sumándose a ellos la potencia de los caracteres que tiñen la vida de aquel que viaja por las atmósferas propuestas desde la luz. Un cuerpo que se corta, un ser que se vuelve sombra de sí mismo, una constelación y una meditación ritual que desemboca en el minimalismo; en conjunto, entrega la posibilidad de contemplar al que (se) contempla.

Un campo lumínico que imprime efectos posibilitadores de lecturas y re-lecturas de un encuentro con sí mismo, de un “yo” desbordado en el aquí y ahora. Todo movimiento está en su debido lugar, nada es azaroso. Una túnica que permite ver el contorno de una figura dentro de otra, una oscuridad, una fragmentación constelada; luces rituales y las estrellas en sus manos. Un universo de efectos limpios, sugerentes y constitutivos de una escena.

Humo es el elemento que liga cada elemento. Incluso fuera de la sala, antes de entrar, ya lo podemos apreciar. Una especie de tiniebla que no da oscuridad, sino que sitúa en lo silvestre, el mundo desde fuera, el universo en sí.

Aakash Odedra deja ver una gran habilidad corpórea, sensitiva y expresiva. Proyecta flujos luminosos, dinámicos y diversos en sus secuencias de movimientos, sin perder la propiedad de un territorio que le pertenece; un cuerpo y su fusión con el espacio.

Como primera impresión y sensación de este collage coreográfico queda designar una palabra que resume, suma y abre la posibilidad de lectura de lo desarrollado por Odedra: Poética. Sí, regularmente llamamos poético a aquello que sensiblemente nos deja sin palabras, que nos abruma o nos instala en un viaje emotivo e iluminador. Cuatro piezas resumen la posibilidad de anular al espectador y, a la vez, dejar a éste en una zona de silencio reflexivo.

 

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Etiquetas: , , , , » Publicado: 08/07/2015

Una matriz simbiótica: Fútbol y danza, lo urbano y lo clásico

Avalanche de la compañía de danza de Dani Pannullo, argentino radicado en España, nos sitúa en una especie de campo de fútbol o gimnasio deportivo, donde los intérpretes de la obra despliegan un exceso de energía definiendo a un hombre contemporáneo, que es duro y frágil, flexible y aguerrido, tosco y provocador, bello y contenido, entre otras. Sin duda una propuesta interesante si hablamos de fútbol, danza y masculinidad(es).

En la efervescencia futbolera que Chile ha vivido como sede de la 44 versión de Copa América la danza no ha estado ajena. Con la obra Avalanche el Centro Cultural Gabriela Mistral dio inicio al ciclo Epicentro de la Danza (cinco obras, cinco países)

Avalanche de la Compañía de danza de Dani Pannullo, argentino radicado en España, es una simbiosis entre la praxis de los estilos urbanos y la praxis de la danza contemporánea, un encuentro que permite ver cuerpos tonificados – casi escultóricos – con los cuales se imprime una poética corpórea y temporal. La simbiosis no solo está presente en campos prácticos de los bailes y la danza, sino que también se imprime en cruzar y proponer un lenguaje a través del fútbol (específicamente del football free-style y la posibilidad de que una pelota se vuelva un elemento poético).

Un hombre contemporáneo que cruza su masculinidad y femineidad para construir un espacio poético. Un hombre que es duro y frágil, flexible y aguerrido, tosco y provocador, bello y contenido. Sin duda, una propuesta interesante si se conjuga fútbol, danza y masculinidad(es).

El exceso de energía al cual se someten los intérpretes provoca cansancio y resistencia, también entregan la posibilidad de deleitarse con un cuerpo vigoroso y presto a las capacidades que estos pueden desarrollar.

Y, por la reiteración de uso de rectángulos de luz, es posible ver pasarelas de modas que fragmentan el espacio escénico en cada fracción que compone a la pieza, las cuales se consagran al final del trabajo de Pannullo una vez que cada intérprete avanza por ella para saludar a los espectadores. Rostros hipomímicos asimilan al intérprete con un modelo de pasarelas.

Un escenario abierto y luminoso sitúa a la obra en una especie de campo de fútbol o gimnasio deportivo. La fragmentación lumínica y de escenas ha sido el cordón escogido por su compositor para tejer y articular la pieza coreográfica. La fuerza de algunos focos de luz, con proyección al espectador, convierte a esta propuesta en una pieza que danza entre el arte y el espectáculo. Halógenos y focos de luz con intensidad encandilan en reiteradas ocasiones.

La musicalización es ecléctica: música clásica, hindú, hip hop, entre otras. Una de sus escenas, configurada por un solista y la repetición de un motivo de movimiento sumado a la iluminación permiten asimilar el hito con el video de RobynCall your Girlfriend’.

Las lógicas a las que se apuesta en esta composición permiten recordar las realizaciones de Juan Onofri (Argentina) en Duramadre o en su Film Los posibles, co-dirigida con Santiago Mitre.

 

avalanche

 

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Etiquetas: , » Publicado: 19/06/2015

La danza ritual del eco: cuando lo sensorial contiene al cuerpo

Siete son las mujeres que danzan y sus movimientos son sonidos, siete cuerpos compactos y desgranados circulan por el espacio en esta obra dirigida por Rodrigo Chaverini.

Dos momentos componen la obra de danza 7 Ecos, de Rodrigo Chaverini, estrenada en GAM. La primera parte es un rito sensorial, que nos introduce en un círculo a oscuras, en donde las ondas sonoras viajan por el espacio común entre intérpretes y espectadores. En este territorio y trayecto de trance para las intérpretes, y de espera de algo nuevo para el espectador, miro la parrilla de iluminación y pequeñas luces –de toma de corriente- parecieran ser estrellas, son pocas, pero significativas en esta primera aproximación a la apuesta escénica (las distracciones pueden componer nuevos elementos para re-leer las obras). Parece ser una noche estrellada en el sur, en una montaña, en donde las ondas se expanden, rebotan, conmueven; ese campo en donde los sonidos parecieran venir de las estrellas, pero son el rebote de lo que sucede en la superficie que compartimos.

La sección sensorial es compacta, con una belleza que no se podría describir porque tiene que ver con el cómo imaginamos los sonidos, cómo ideamos los posibles cuerpos. En profundidad es el cómo el espectador se vincula con esas presencias que a medida que transcurre la obra comienzan a surgir. La percepción sensorial que entrega este momento de la obra es poderosa y finiquita un buen resultado. Siete mujeres desarticulan a Eco en la cima de la montaña o en medio de la cueva. Una roca que se desgrana y así la danza de estos cuerpos sonoros se devela. Podría configurarse como una revisión de la Alegoría de la Caverna, desde lo que oímos y creemos ver/sentir para componer una micro realidad.

La segunda parte, que llamaré corporal, para realizar una separación estructural mas no una división del sentido cuerpo y sensorio, es una sección débil y en que las voces decaen, se quiebran y esa caja de resonancia pierde la belleza expresiva y sensorial del primer momento. El cuerpo a veces logra conectarse con la sonoridad y la movilidad, en otros instantes la distancia es abrumadora.

Siete son las mujeres que danzan y sus movimientos son sonidos, siete cuerpos compactos y desgranados circulan por el espacio. Siete diferencias, siete notas de la escala musical; siete mujeres entrecruzan sus voces y la articulación de su cuerpo móvil. De estas siete mujeres destaca María Betania González, quien propone el clímax y el destello sonoro, instalando la onda expansiva de la danza en la obra. Su genialidad entrega un respiro en una edición coreográfica carente de matices, disponiendo sus cualidades interpretativas, un flujo dinámico y su fuerza energética para llevar el ejercicio a un eslabón que entrega un respiro entre los cuerpos contenidos y sin la misma pericia. De alguna manera, ella también es capaz de señalar lo que probablemente Rodrigo Chaverini quiso imprimir en este núcleo lleno de particularidades.

La obra tiene una delicada propuesta lumínica, efectos contextualizadores y una disposición espacial que ayuda muchísimo a la idea de ritual. Una lectura e interpretación de Eco que señala claramente tanto el efecto como el mito. Pero el final es, por decir de alguna manera, un tanto incómodo y poco claro, porque finalmente quien queda en escena es el espectador.

La obra circular envuelve, porque desde afuera va hacia adentro, de alguna manera es como si volviera a su centro-emisor.

El equipo lo componen: Rodrigo Chaverini (Dirección) Exequiel Gómez (Asistente escénico) Silvia Vivanco (Dirección Vocal) Emiliana Abril, Nicole Bunout, María Betania González, Paola Josefina, Mariela Mignot, Mercedes Mujica, Silvia Vivanco (Intérpretes) Andrés Abarzúa (Artista sonoro) Belén Abarza (Iluminación y escenografía) Daniel Bagnara (Vestuario) Josefina Greene (Producción) Mathias Sielfeld (Gráfica) Paulo Fernández (Registro audiovisual) y Fabián Cambero (Fotografía)

Temporada en Centro Cultural Gabriela Mistral. Hasta el 28 de junio.

7ecos

Comentarios del artículo: La danza ritual del eco: cuando lo sensorial contiene al cuerpo - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 29/05/2015

La Vitrina: Danza interrogativa

Carne de Cañón, Guerra, Persistencia de material, Venus y Adonis, son algunas de las obras que comprenden el haber coreográfico de esta compañía de danza. Ahora el colectivo monta Intentos de un grupo, donde apela a un espectador significante con los cuestionamientos para conformar organismo.

Durante años, el Colectivo La Vitrina se ha comprendido como la compañía por excelencia en el desarrollo de problemáticas escénicas en torno al arte político y participativo. Una construcción desde la escena para revisar la memoria histórica y reflexionar en torno al conformar organismos sociales sujetos a contextos definidos.

Carne de Cañón, Guerra, Persistencia de material, Venus y Adonis, entre otras, son algunas de las obras que comprenden el haber coreográfico de esta compañía de danza.

Intentos de un grupo es la última obra del colectivo chileno, proyectada como un intento por develar cuestionamientos y dejar en evidencia posibles respuestas en la reflexión escénica, a su vez revelando que existe mucho sin emerger de las interrogantes. Desarrollada en un campo de preguntas sociológicas y un marco filosófico de ser/siendo núcleo, en donde suceden hitos fragmentados que posicionan cada partícula u organismo de una comunidad en escena.

El evento interrogativo y dual sucede en una sala amplia -despejada y clara- en donde todo constituye escena, todo deviene en un sujeto denominado globalidad de la obra. Es la particularidad y cualidad del Colectivo La Vitrina, el cual –casi– siempre ha desarrollado sus propuestas bajo la inquietud del cómo volver parte de sus sucesos coreográficos a los espectadores, considerando que la exposición -o mediación- de una obra detona, necesariamente, en quien recibe como en quien entrega el mensaje, instalando ese diálogo -activo o pasivo- que sucede por medio de la co-acción de los sujetos que componen el ciclo.

Una suerte de experimento social para dejar en evidencia los pros y los contras de formar un equipo dinámico, ahí donde resaltan los individuos, los agrupados, los etiquetados, los singulares y plurales.

Si bien la presentación inicial está delineada por una uniformidad, existe la particularidad de poder mencionar a cada uno por su nombre, lo que desde un comienzo nos revela la importancia –real o irreal– del otro para conformar el organismo interactivo. Misma necesidad se desarrolla a medida que se rompe con la uniformidad y se anuncia un vuelco a lo singular de cada uno, aportando desde su vestimenta cotidiana una forma de introducir la “identidad” de cada participante.

Intentos de un grupo es un juego del aquí y el ahora, en cuanto conforma un presente habitable y modificable. Se revela así el mundo social, en la profundidad de la luz. La vida se ve y se piensa en imágenes, las experiencias de ser comunidad también se viven en cuerpos, sonoridad, palabras, flujos, dinámicas, etcétera, todo ello contenido a su vez en la individualidad

La obra está dirigida por Tatiana Pérez y Malena Rodríguez, quienes hacen una dócil fragmentación y edición de un grupo articulado por juegos, menciones, cuerpos y palabras. Un nudo cruzado por la luz que sitúa a la obra en diversos ciclos de co-habitabilidad, además de la posibilidad de ver a través de los ojos de un cuerpo reflexivo el mundo comunitario.

Las particularidades y tejidos están dados por parte de Nelson Avilés, Daniela Marini, Exequiel Gómez, Javiera Sanhueza, Nicolás Cottet, Marcela Olate, Magnus Rasmussen, Tatiana Pérez y Malena Rodríguez, quienes sin dudas y sin pretensiones abordan desde el cuerpo el análisis de un enfrentamiento a las posibilidades de cohesión.

Intentos de un grupo, en Sala La Vitrina, es un intento, con resultados, de generar un espectador significante y visible, el resultado de un “estado social”.

intentosdeungrupo

Comentarios del artículo: La Vitrina: Danza interrogativa - Publicado: a las 8:55 am

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