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Esteban Muñoz Valdés

Psicólogo, miembro de la Comisión de Salud del Partido por la Democracia. @estebanmunozv

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 09/06/2015

Ley Ricarte Soto: Avanzando hacia un nuevo paradigma de salud

La salud en Chile debe ser vista como un derecho humano y no un bien de consumo. Probablemente las brechas que tenemos disminuyan con una nueva Constitución y reformas del sector y avancemos así a un enfoque de derecho, digna, equitativa, solidaria, pluricultural, con tecnología e infraestructuras de punta.

En Chile es imprescindible avanzar en un sistema de salud que proteja los derechos del ser humano, otorgando la oportunidad, el acceso real a la promoción, prevención de enfermedades crónicas no contagiosas y tratamiento, rehabilitación, curación y cuidados paliativo, de las enfermedades de todo tipo que ya están diagnosticadas, independiente de su fase. Necesitamos un sistema con una mirada real de calidad y equidad en todas sus dimensiones, enfocada en el usuario, su familia y entorno social, con una metodología de financiamiento basado en solidaridad.

Los gobiernos han intentado ir mejorando el acceso a la salud, con políticas públicas y leyes que manifiestan la intención de ir optimizando el sistema, considerando que las políticas de salud deben estar en base a la comprensión del impacto que provocan en la población, siendo ésta un derecho humano primordial. Así por ejemplo tenemos el AUGE (Ley 19.966), que entrega al usuario acceso, oportunidad, protección financiera y calidad de las prestaciones de salud que se contemplan entre las enfermedades GES; la ley de los derechos y deberes de los usuarios (Ley N° 20.584): y ahora último la Ley Ricarte Soto.

El 1 de junio de 2015 se promulgó la Ley del Sistema de Protección Financiera para el diagnóstico y tratamiento de alto costo, la que la ciudadanía ha conocido con el nombre del periodista de radio y TV, militante del Partido por la Democracia.

Diagnosticado de cáncer al pulmón, descontento con el alto costo del tratamiento de su enfermedad y empatizando con el clamor popular, Ricarte Soto llamó en el 2013 a la “Marcha por los enfermos”, que reunió una gran convocatoria.

En respuesta, el entonces ministro Jaime Mañalich, anunciaría la creación de un “Fondo nacional de medicamentos”, que no llegaría a implementarse en el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, principalmente porque no fue despachado.

Asumiendo esta responsabilidad con la ciudadanía, los enfermos y conociendo el alto costo que traen el tratamiento de ciertas enfermedades, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto el 9 de enero de 2015, y promulgó la ley el 1 de junio del mismo año.

La ley tendrá un fuerte y positivo impacto en las familias de personas que sufren enfermedades de alto costo. Muchos probablemente tenemos cercanos que se han visto envueltos en la tragedia de estar con algún familiar o ellos mismos luchando con una enfermedad que les ha significado quedar en la quiebra o en definitiva morir por la imposibilidad de tener acceso al tratamiento. Hoy hay 2 mil personas que sufren enfermedades poco corrientes de alto costo contempladas en la ley, pero para el 2018 se estima que serán algo más de 20 mil personas y familias quienes tendrán acceso a medicinas y alimentos de costos altos que sean efectivos para mejorar su calidad de vida.

La Ley Ricarte Soto es un gran avance hacia un nuevo paradigma de salud en Chile, donde ésta sea vista como un derecho humano y no un bien de consumo, como lo es hoy, donde las familias impactadas, independiente de su sistema de salud (público y privado) sean realmente protegidas por el Estado y cuenten con una adecuada protección financiera para el tratamiento, medicamentos y alimentos, además del acceso a prestaciones que permitan confirmar el diagnóstico de una posible enfermedad, por supuesto con los estándares de calidad adecuados y acordes a estos tiempos.

Esta ley fortalece el sistema de salud, dando un paso gigante hacia garantizar la salud para todos y todas, independiente de su situación socioeconómica y condición de salud, fomentando la solidaridad.

En Chile debemos avanzar en disminuir y terminar con las desigualdades, sobre todo en ámbitos tan complejos e imprescindibles como es la salud de las personas. El Gobierno debe avanzar en transformar la triste realidad “del que el que tiene más puede acceder más y a mejores prestaciones”, por una donde todos los chilenos, independientes de su condición cultural, económica, social, psicológica, etc. tengan acceso a una salud de calidad, con participación activa de la comunidad empoderada.

Tenemos muchas brechas entre quienes tienen acceso a las Isapres y al Fondo Nacional de Salud (Fonasa). Lamentablemente, el sistema neoliberal determina el acceso, la oportunidad y calidad de la salud de los chilenos, donde el que tiene más dinero tiene la posibilidad de recibir mejor salud, mientras los otros deben esperar listas de espera de años para poder satisfacer su necesidad de salud o morir en el intento.

Las isapres lucran con la salud, teniendo como clientes a personas en sus etapas sanas y desechándolos cuando tienen enfermedades complejas o no pueden costear los onerosos planes de salud cuando son adultos mayores. Estas instituciones conciben la salud como un bien de consumo y negocio de algunos, lucrando con la vulnerabilidad que implica la enfermedad. Esto debe ser modificado en algún momento por un sistema de salud enfocado en la solidaridad.

Probablemente las brechas que tenemos en salud disminuyan con una nueva Constitución y reformas del sector, donde se genere un aumento del financiamiento por parte del Estado y todos los actores estén comprometidos en tener una salud con enfoque de derecho, digna, equitativa, solidaria, pluricultural, con tecnología e infraestructuras de punta y asegurando la calidad.

Comentarios del artículo: Ley Ricarte Soto: Avanzando hacia un nuevo paradigma de salud - Publicado: a las 9:17 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 18/05/2015

Peñailillo, la élite y lo cotidiano

Rodrigo Peñailillo estudió en un colegio municipal y sin pertenecer a la aristocracia chilena o las élites que siempre han manejado el país, llegó junto a la Presidenta Michelle Bachelet a ser su secretario del Interior e impulsar reformas revolucionarias. Y entendiendo la nueva realidad del país, rechazó la propuesta del PPD de proponerlo como diputado reemplazante de Jorge Insunza.

Si nos remontamos a los albores de la historia de la humanidad, siempre han existido grupos minoritarios que han ejercido el control y dominio de determinadas áreas de la sociedad.

En Chile, por ejemplo, sabemos de grupos de élites que ostentan, administran y monopolizan distintas esferas del quehacer, desde el control sobre la economía en cuanto a capital y recursos. Son apellidos que siempre se repiten (los Solari, los Matte, los Luksic quienes ejercen mayor predominio).

En lo religioso existen grupos de poder vinculados a la derecha que tienen influencia en algunos rumbos valóricos que ha tomado nuestra sociedad recientemente y en el siglo XIX, los masones también ejercieron su aura de poder en el campo político.

En definitiva, grupos sociales minoritarios de élite que determinan el manejo de todo un país. Un círculo pequeño de individuos, que al percibir que existen posibilidades que nuevas personas ingresen a sus terrenos, sin tener algún parentesco, generan movimientos para conservar el estatus quo y excluirlos.

Hoy podemos observar un cambio en el ethos, lo que finalmente ha generado el surgimiento de nuevos actores, donde se ha fundado un discurso anti élites, devolviendo el poder a la ciudadanía, lo que en definitiva promueve un movimiento de recambio y redefinición de esas élites.

Sin embargo, aun cuando tiene el afán de centrarse en lo ciudadano, por el modelo neoliberal que se ha impuesto, sólo se ha generado un recambio desde la élite aristócrata del XIX a una élite de orden de lo tecnócrata y empresarial del siglo XX.

Un ejemplo de este afán de conservar siempre los poderes fácticos es la persecución que se hizo contra el ex ministro Rodrigo Peñailillo. Estudió en un colegio municipal y sin pertenecer a la aristocracia chilena o las élites que siempre han manejado el país, llegó junto a la Presidenta Michelle Bachelet a ser su secretario del Interior e impulsar reformas tan revolucionarias como la ley que reemplaza el sistema electoral binominal por uno proporcional inclusivo.

Asimismo, con un afán noble y en un gesto de respaldo, la directiva del Partido por la Democracia lo propuso para ocupar el lugar por el distrito 9 del ex diputado Jorge Insunza, quien fue nombrado por la Presidenta para ser su ministro de la Segpres.

Entendiendo la nueva realidad del país, el ex ministro Peñailillo rechazó la propuesta pidiendo que el cupo sea llenado a través de elecciones primarias y otorgando ese poder de la decisión a lo ciudadano, a lo democrático. Comprendiendo que, si bien existe el apoyo de nuestro partido hacia su liderazgo, lo esencial, nuestro foco y prioridad, es la democracia y la representación ciudadana.

He ahí el foco final de esta reflexión: los partidos políticos están gobernados por sus élites o representantes de ellas, donde la cabida a nuevos liderazgos es abierta, siempre y cuando se sea parte de algún grupo. De lo contrario, estás enviado a deambular sin ser sujeto a posibilidad de ejercer liderazgos y mucho menos administrar poder. En este deambular, las personas terminan excluyéndose de la vida partidaria o sometiéndose. Finalmente perdemos personas con competencias duras y blandas, liderazgos y con energías renovadoras, sólo porque los espacios que se ofrecen son ficticios si no eres parte de la élite.

El transcurso de este cambio de paradigma ha de ser complejo, porque se deben dejar espacios a la ciudadanía, a la real representación, donde se deben tener liderazgos que tengan escuchas activas, con competencias blandas para conectarse con el otro y comprender su mundo. Las élites hoy son las que gobiernan y dominan, pero si eso no es modificado y en base a lo social, ciudadano, al otro como un igual, estamos condenándonos a seguir fracasando, a caer en el antivalor, el servilismo, el poder por el poder, la desigualdad.

La invitación es a darnos cuenta, cuestionarnos y mejorar. Ser reales sujetos de cambio pensando en la ciudadanía y no en las élites que han controlado y determinado el cauce de la sociedad. La historia la estamos construyendo, es tiempo de ser revolucionarios y avanzar en lo realmente importante, la sociedad, las familias y la persona en un Chile de verdad justo.

Comentarios del artículo: Peñailillo, la élite y lo cotidiano - Publicado: a las 9:23 am

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