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Esteban Elías Musalem

Profesor de Derecho Económico. Departamento de Derecho Económico y del Trabajo. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Universidad Central de Chile

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 29/07/2015

¿Camino a una tormenta perfecta?

Una sensación generalizada de falta de gobernabilidad, la crisis por la que atraviesa la clase política, la precaria situación de nuestra economía y las constantes movimientos sociales y paralizaciones son una muestra de la situación que se está configurando y que como país debemos enfrentar.

En meteorología se usa la expresión tormenta perfecta para referirse a aquella situación en que una serie de elementos climáticos concurren para desencadenar una tormenta de gran magnitud que provoca grandes estragos.

Pues bien, esta idea de la tormenta perfecta es la metáfora adecuada para graficar la situación que se está configurando en el país en el plano político, económico y social. Los diferentes conflictos que se están generando en estas tres dimensiones podrían llevarnos a una crisis severa de la que seguramente costará mucho salir.

En primer lugar, nadie puede desconocer la existencia de una sensación generalizada de falta de gobernabilidad, representada -por ejemplo- por la falta de capacidad del gobierno actual de designar, entre otros, dos cargos vitales frente a la coyuntura actual del país, como son el Director Nacional del Servicio de Impuestos Internos y el Contralor General de la República. El primero, resulta fundamental teniendo presente que el país se encuentra implementando la mayor reforma a nuestro sistema tributario en décadas. El segundo, en tanto, es un cargo demasiado importante a la luz de los escándalos que se viven actualmente en la administración pública. Esto, sin mencionar la continua caída de la Presidenta en las encuestas.

En esta misma dimensión, la crisis por la que atraviesa la clase política y su falta de credibilidad frente la ciudadanía ha provocado un debilitamiento institucional de otro de los poderes del Estado, el Congreso Nacional. El cuestionable actuar de muchos, quizás demasiados, de nuestros parlamentarios; sumado a declaraciones desafortunadas, que nutren casi a diario el descrédito y la burla y desconfianza hacia los políticos; y la presentación de proyectos de ley cuestionables han generado un distanciamiento y un quiebre total entre el ‘mundo político’ y el ciudadano común.

Si como país no logramos ser capaces de tomar medidas, mediante acuerdos transversales, buenas políticas y ajustes en las reformas, estaremos encaminados a enfrentar una “tormenta perfecta”, cuyas consecuencias conocemos muy bien, pero cuyos remedios son completamente inciertos

En segundo lugar nos encontramos con la precaria situación de nuestra economía, manifestada por pésimos indicadores, muy por debajo de las expectativas y proyecciones iniciales. Los síntomas: el débil Imacec registrado el pasado mes de mayo (0,8% de crecimiento) y un crecimiento del PIB en continuo reajuste hacia la baja (última proyección anual del Banco Central es de un 2,3%); más el descenso en los niveles de inversión, el aumento de la inflación y el incremento del desempleo; todo esto sumado a una reforma laboral ad portas y una reforma tributaria, cuyos efectos definitivos sobre la economía aún están en suspenso. El escenario permite proyectar que este “frente de mal tiempo” se mantendrá por un buen tiempo de no variar el curso de la dirección económica.

Por último, los constantes movimientos sociales y paralizaciones han generado la tensión sobre las dos dimensiones anteriores y sobre el sistema en su conjunto ante el fastidio con la clase política y la falta de respuestas a las necesidades de la población. Este empoderamiento ciudadano, que llegó para quedarse, hoy toma la agenda a través de entidades gremiales y outsiders políticos en temas claves como la reforma educacional, principalmente en la educación superior, y la reforma laboral.

Frente a este escenario una cosa es clara. Si como país no logramos ser capaces de tomar medidas que nos permitan superar los puntos expuestos, mediante acuerdos transversales, buenas políticas y ajustes en las reformas, estaremos encaminados a enfrentar una “tormenta perfecta”, cuyas consecuencias conocemos muy bien, pero cuyos remedios son completamente inciertos.

Comentarios del artículo: ¿Camino a una tormenta perfecta? - Publicado: a las 6:04 am

La Nación

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