" "
Blog de
  • Emilio Oñate

Emilio Oñate

Secretario Académico Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 24/05/2012

Sobre baños y estacionamientos

La discusión sobre si los mall o centros comerciales pueden o no cobrar por el uso de baños y estacionamientos de sus dependencias, parece atentar contra el sentido común. Si vamos a un centro comercial a comprar o simplemente a pasar una tarde y recorrer sus locales, ¿será razonable pagar para ocupar los baños?

En el mundo del derecho existe un viejo aforismo jurídico que señala “lo accesorio sigue la suerte de lo principal”, por ejemplo la hipoteca es un contrato accesorio en relación al contrato de compraventa sobre un bien raíz, de tal forma que si la compraventa se extingue, se extingue también la hipoteca. En términos menos jurídicos, si compramos un departamento, que es lo principal, lo accesorio serán las puertas de las habitaciones o los interruptores para encender y apagar la luz, que obviamente se entenderán incorporados a ese departamento. En este mismo orden de ideas, si vamos a cenar a un restaurante lo principal (al menos para una gran mayoría) será la comida, y lo accesorio, y no por eso menos importante, la ubicación, el servicio, la calidad de los baños, en fin, una multiplicidad de elementos que no siendo lo primordial influyen y se entienden anexados a lo más importante que es la comida que elegiremos.

Los chilenos nos hemos acostumbrado a estas situaciones, que nos parecen del todo “normales”, y que constituyen verdaderos abusos, que se van acumulando y que tienen su expresión en un fuerte malestar social hacia múltiples sectores de índole político, empresarial e incluso religioso.

Así las cosas, la discusión sobre si los mall o centros comerciales pueden o no cobrar por el uso de los baños y de los estacionamientos instalados en sus dependencias, parece atentar contra el sentido común, que como en muchas otras oportunidades, aparece como el menos común de los sentidos. Si vamos a un centro comercial, ya sea a una tienda específica a comprar o simplemente a pasar una tarde y recorrer sus locales, ¿será razonable pagar para ocupar los baños? Incluso más, si vamos a una clínica, a la universidad a un centro comercial a comprar ¿será entendible que además de los costos que tendremos que solventar por comprar un bono o ir a clases o comprar en una tienda, tengamos que pagar para estacionar nuestro auto?

Los chilenos nos hemos acostumbrado a estas situaciones, que nos parecen del todo “normales”, y que constituyen verdaderos abusos, que se van acumulando y que tienen su expresión en un fuerte malestar social hacia múltiples sectores de índole político, empresarial e incluso religioso.
La ley de urbanismo y construcción, así como su respectiva ordenanza disponen que las obras de urbanización y edificación deben cumplir con condiciones de salubridad y con la dotación de servicios sanitarios respectivos. Lo propio se señala sobre la implementación de estacionamientos para acceder a ellas, cuyo número variará dependiendo del tamaño y capacidad operacional que tendrán las nuevas construcciones y el impacto vial que su puesta en marcha generará.

Por cierto las citadas normas nada dicen sobre el cobro por utilizar dichos baños y estacionamientos, sin embargo, esos preceptos requieren ser interpretados de acuerdo a su espíritu o finalidad última, cual es que los baños y estacionamientos sean gratuitos para los clientes que usaran y gozarán las dependencias del mall, clínica o universidad, de lo contrario podríamos llegar al absurdo de que en el supermercado nos cobraran por las bolsas en que llevamos la mercadería o en el restaurante pagáramos aparte por las servilletas que ocupamos.

A mayor abundamiento, existe variada jurisprudencia de los Tribunales de Justicia, en orden a señalar, para el litigo o caso particular, que tanto baños como estacionamientos están incluidos y se consideran parte del servicio que deben ofertar a los clientes que concurren a sus dependencias.

Desde la perspectiva de la congestión y el desincentivo para usar el automóvil, no conozco a nadie que no vaya a un mall o centro comercial en auto porque tendrá que pagar por estacionarse, es más, si lo que se quiere es que las personas se bajen de sus autos, existen muchas otras medidas más efectivas como la tarificación vial, mayores redes de metro o transporte público de mejor calidad, e incluso buses de acercamiento que sean ofrecidos por el propio mall.

Muchas veces se legisla para cuestiones que no le hacen ningún sentido a la ciudadanía, o que producen efectos a sectores muy restringidos de la sociedad, en este caso, se abre una oportunidad para que más allá de las eventuales mediaciones a que llegue el Sernac con representantes de mall o centros comerciales se modifique la legislación de construcciones y urbanismos, de tal manera que no quede espacio a la interpretación para que baños y estacionamientos estén debidamente incorporados como gratuitos a las condiciones de edificación que las empresas constructoras deberán cumplir.

Y es que la verdad, si lo pensamos bien, no podría ser de otra forma, de lo contrario estaríamos desvinculando el servicio sanitario y de estacionamientos de algo que le es consustancial y prioritario, del mall, la clínica o la universidad a la que concurrimos, dicho de otra forma estaríamos llegando al absurdo de que lo accesorio es más importante que lo principal.

Comentarios del artículo: Sobre baños y estacionamientos - Publicado: a las 2:36 pm

Etiquetas: , , » Publicado: 08/05/2012

La torre Eiffel chilena

Se debe constituir una verdadera Autoridad Metropolitana que aborde integralmente la planificación urbana considerando no sólo aspectos constructivos, de infraestructura o vialidad, sino que también desarrolle acciones en materias de tránsito, señalización vial y semaforización.

Durante estos últimos días y semanas hemos sido bombardeados por diversas informaciones relativas al megaproyecto Costanera Center, la mayoría de las noticias se han centrado en los efectos que la puesta en marcha que esta obra de infraestructura generará en el sector oriente de la capital, produciendo congestión y saturación de vías principalmente en las comunas de Providencia, Las Condes y Vitacura. Otro foco de la noticia ha estado en establecer responsabilidades políticas y en tratar de determinar quienes no actuaron o lo hicieron con negligencia en el otorgamiento de autorizaciones, permisos o aprobación de estudios.

A mi entender no es necesario ser un experto en transporte o infraestructura para saber que la entrada en operación del Costanera Center aumentará la congestión, incrementará los tiempos de desplazamiento y en definitiva afectará negativamente la calidad de vida no sólo de quienes transitan por el perímetro de las avenidas Andrés Bello, Vitacura o Nueva Tajamar, por mencionar algunas, sino que afectará la red vial de la zona oriente en su conjunto. Por ello, más importante que las responsabilidades, que por cierto existen y hay que hacerlas efectivas, lo relevante es tener en cuenta algunos elementos que nos permitan hacer un análisis y avanzar hacia el desarrollo de una regulación más efectiva y eficaz en materia de planificación urbana y del crecimiento de las ciudades.

Conviene plantear la imperiosa necesidad de modificar la normativa y la regulación existente en materia de construcción de edificios y de obras de infraestructura actualmente vigente. En efecto, las aprobaciones de Estudio de Impacto Vial o de Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte Urbano EISTU, que realizan los Ministerios de Vivienda y Urbanismo, Transportes y Obras Públicas carecen de coordinación y unidad de propósitos, cuestión que también ocurre con los permisos y autorizaciones que entregan los municipios…

En efecto, actualmente en Chile tenemos un parque automotriz que supera los 3 millones de vehículos, y todo hace presagiar que la industria automotriz seguirá creciendo,  de hecho sólo el año 2011 ingresaron al mercado más de 300.000 automóviles nuevos, por consiguiente existirán cada vez más vehículos motorizados desplazándose por las mismas vías construidas hace más de una década. Es decir, frente a un sostenido incremento en el número de automóviles la oferta de calles, el espacio público, la infraestructura permanece prácticamente igual y no se observa la construcción de nuevas avenidas o autopistas, por consiguiente tenemos un déficit en la oferta vial de nuestras ciudades.

En este mismo orden de ideas el gran avance desarrollado en conectividad en obras de infraestructura durante la segunda mitad de la década de los 90 a través del sistema de concesiones de autopistas urbanas y de carreteras incentivó el uso del automóvil en desmedro del transporte público, que es precisamente a lo que toda planificación urbana y de conectividad debe propender, promoviendo el uso del transporte público e incentivando que las personas se bajen de su automóvil. A lo anterior hay que sumar que si bien han existido algunos tibios avances en orden a mejorar la prestación de los servicios de transporte público fundamentalmente a través de la construcción y mayor cobertura de líneas de Metro en el caso de la Región Metropolitana o del Merval en el caso de Valparaíso, lo cierto es que todavía no existe un transporte público de calidad que desincentive el uso del auto.

Este complejo panorama nos arroja como resultado que no sólo Santiago o la Región Metropolitana, sino que otros importantes asentamientos urbanos como Concepción, Valparaíso o Antofagasta sufrirán los flagelos del crecimiento de las ciudades que en lo sustantivo han tenido un desarrollo desordenado carente de planeación y jerarquización de las vías. Por cierto en las comunas la construcción de edificios, la instalación de supermercados o centros comerciales se percibe por las autoridades locales como un incremento de recursos y de puestos de trabajo, sin que se analice adecuadamente que su construcción generará centros de atracción de viajes produciendo mayor saturación en las vías ya que en la mayoría de los casos no están emplazados en las zonas periféricas, ni se exigen medidas de mitigación que permitan un adecuado flujo vehicular.

Así las cosas, en este poco auspicioso escenario conviene plantear la imperiosa necesidad de modificar la normativa y la regulación existente en materia de construcción de edificios y de obras de infraestructura actualmente vigente. En efecto, las aprobaciones de Estudio de Impacto Vial o de Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte Urbano EISTU, que realizan los Ministerios de Vivienda y Urbanismo, Transportes y Obras Públicas carecen de coordinación y unidad de propósitos, cuestión que también ocurre con los permisos y autorizaciones que entregan los municipios, lo que en definitiva da cuenta de un desorden entre la multiplicidad de entidades y organismos que literalmente “se tiran la pelota” unos a otros. La experiencia comparada muestra que se debe constituir una verdadera Autoridad Metropolitana que aborde integralmente la planificación urbana considerando no sólo aspectos constructivos, de infraestructura o vialidad, sino que también desarrolle acciones en materias de tránsito, señalización vial y semaforización. La actual superposición de entidades sin que exista una línea jerárquica sobre ellas que defina en base a un análisis integral el crecimiento de la ciudad y que tenga la capacidad de interactuar clara y nítidamente con los inversionistas, hace a la institucionalidad pública altamente vulnerable a los intereses empresariales, por cierto legítimos, pero que tienen el foco puesto en la rentabilidad y no en la calidad de vida ni en cuestiones que sistémicamente afecten a la ciudad.

Así, probablemente sin quererlo ni buscarlo la “Torre Eiffel chilena” se transforma en una oportunidad para actualizar y mejorar la institucionalidad que en materia constructiva y de planificación urbana existe actualmente en Chile.

Comentarios del artículo: La torre Eiffel chilena - Publicado: a las 1:49 pm

La Nación

Av. Nueva Providencia 1860, Oficina 183, Providencia
Teléfono: 56 2 - 2632 5014

Director Responsable: Patricia Schüller Gamboa
Representante Legal: Luis Novoa Miranda

© Comunicaciones LANET S.A. 2014
Se prohíbe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.