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  • Elizabeth Santángelo de Gastaldi

Elizabeth Santángelo de Gastaldi

Colaboradora del Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Argentina.

» Publicado: 15/04/2016

El poder ¿dentro de ti?

Si, alejados de celulares, de pensamientos vacíos o llenos de preocupación, comenzamos el día con la oración, agradeciendo por la vida y por el bien divino, esta actitud nos colma de esperanza y de fortaleza interior.

Aunque es muy importante conocer el significado del término poder, también lo es el hecho de saber a ciencia cierta dónde se encuentra el origen etimológico de la misma. Y tenemos que decir que éste se halla en el latín vulgar y más concretamente en el concepto posere. Vendría a traducirse como “ser posible” o “ser capaz de”.

Esta palabra se utiliza para describir la facultad, habilidad, capacidad o autorización para llevar a cabo una determinada acción. El poder implica también poseer mayor fortaleza corporal e intelectual en relación a otro individuo.

En nuestros días, tenemos el ejemplo de Malala Yousafzai nacida en Mingora, Pakistán, una estudiante, activista y bloguera.

Ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014, a sus 17 años es la persona más joven galardonada con ese premio en cualquier categoría. Esta joven promueve el derecho a la educación de niñas y adolescentes.

Ella no utiliza ningún poder coercitivo, no utiliza armas, ni defiende esos derechos con violencia o imponiendo su voluntad bajo amenaza. Solo promueve la acción y normal desarrollo del bien.

“El mundo adoptó a Malala. Ella nos recuerda que la educación tiene un poder transformador, especialmente para los 31 millones de niñas en edad escolar que, según Unicef, no van a la escuela en todo el mundo. También es importante que sea un faro de esperanza, un recordatorio de que el espíritu humano contiene posibilidades inmensas, calidez, humildad y la capacidad de perdonar”, señaló John D. Sutter, en CNN México.

Malala fue víctima del ataque de un grupo de talibanes que se oponían al ejercicio de esos derechos, pues yendo a la escuela en el mismo autobús recibió una herida de gravedad (un balazo en el lado izquierdo de su cabeza).

Los médicos no dieron esperanza de vida, pero sin embargo a través de la confianza en el poder de Dios logró sobrevivir, recibiendo apoyo no solo del cuerpo médico sino también a través del poder de la oración de todos.

Cada vez que hacemos uso de un derecho, mientras se haga con auténtica humildad, nadie puede ser perjudicado, ni nadie puede perjudicar, alterando el orden y la paz social.

Mientras que una personalidad basada en el ego y la soberbia avasallante, quizás caiga en la idolatría y la violencia.

Reconocer que somos instrumentos para el bien, hace que cada mañana sea la oportunidad de conectarnos con la fuente de nuestro ser genuino, alejados del yo humano y controversial.

Generalmente, se ora por un problema o un cambio en una determinada situación, pero esa conexión va más allá de un simple recurso para la solución de un conflicto.

El libro Ciencia y Salud habla de cuatro elementos que nos ayudan a elevarnos y a encontrar respuestas a cada necesidad humana: “La oración, la vigilancia y el trabajo, combinados con la inmolación del yo, son los medios de la gracia de Dios para lograr todo lo que ha sido hecho con éxito para la cristianización y la salud del género humano”.

Si, alejados de celulares, de pensamientos vacíos o llenos de preocupación, comenzamos el día con la oración, agradeciendo por la vida y por el bien divino, esta actitud nos colma de esperanza y de fortaleza interior.

Este es un ejercicio eficaz, porque al empezar el día de esta manera, estamos defendiendo nuestra salud mental, la armonía interior, donde ni voluntad propia o incertidumbre podrán interferir con los resultados de esa oración.

Orar así es un regalo maravilloso para comenzar y continuar el día. Participemos activamente de esta posibilidad con sincera alegría.

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Etiquetas: , , , , » Publicado: 25/03/2016

Renacer en esta Pascua

La Pascua evoca imágenes de una cruel agonía en una cruz sangrante pero también es el renacer de la esperanza que nunca perdiste, es sentir la constante alegría de que ¡todo está bien!

La Pascua evoca escenas como el placer inocente de saborear chocolates, imitando la tradición neo-europea proveniente del paganismo que adoraba una liebre como símbolo de fecundidad.

Pero también la Pascua evoca imágenes de una cruel agonía en una cruz sangrante…y quizá, esta última explica la tristeza y depresión que parecen envolver a la humanidad durante los días que la cristiandad conoce como Semana Santa.

Podemos agradecer que la evolución del pensamiento nos lleva a profundizar la causa verdadera de lo que hasta ahora es aceptado como ritual obligado, o festividad religiosa, y aún como costumbre social.

Es encontrar en el acontecimiento sagrado, la explicación de este suceso trascendente y crucial para la historia de la humanidad.

Así, la Pascua aparece como algo más que una conmemoración o recuerdo respetuoso.

Jesús la ilustró en sí mismo a través de la resurrección, como el proceso de la “espiritualización del pensamiento, de una idea nueva y más elevada de inmortalidad”.

Convoca a identificarse con la fuente inagotable de la Vida y a aceptar la búsqueda y encuentro de la libertad interior; libertad que abarca todas las condiciones de la existencia.

En algunas ocasiones puede ser que la salud esté manifestando algún desorden de índole físico o mental, pero comprendiendo que el ser de cada hombre tiene su origen en el Espíritu, no en la materia o el cuerpo, es posible restablecerlo sano, a su condición natural, pues es la Mente y no ese cuerpo material el que produce la salud.

El concepto de “resurrección”, puede ser visto, además, como un despertar a la Vida infinita.

Aún cuando parece que todo está perdido, esta Vida puede sorprendernos al sentirnos renovados, dejando atrás la rutina y el estancamiento.

Es necesario superar el impacto de la escena de la crucifixión para encontrar el trascendente mensaje de la resurrección, que es poderosa para revivir toda esperanza.

Este mensaje de plenitud puede transformar al mundo, si, gradualmente permitimos que transforme el corazón y vida diaria individualmente.

Podemos abrirnos paso con las mejores expectativas porque el poder de esta Vida logra maravillas, brindando paz interior y salud.

La Pascua de Resurrección es el renacer de la esperanza que nunca perdiste, es sentir la constante alegría de que ¡todo está bien!

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Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 07/03/2016

Mujeres, ciudadanas del mundo

En adhesión al Día Internacional de la Mujer, que se celebra este 8 de marzo, quiero compartir la historia de Mary Baker Eddy, una mujer del siglo XIX que enfrentando los mismos desafíos en una época en que la mujer casi no tenía derechos, logró alcanzar el control de su vida y triunfó sobre las dificultades.

Mujer y Madre: Figura amorosa y paciente que con afecto educa, modela la experiencia de cada uno de los integrantes de su familia y ejerce en la mayoría de los casos una influencia benéfica en la formación de niños y jóvenes.

Últimamente, un número creciente de madres han tenido que asumir además el rol de trabajadoras en el mercado laboral, debido a la recesión, el desempleo y la carencia. Esto presenta nuevos desafíos para toda la familia.

Me parece interesante compartir la historia de una mujer que vivió en el siglo XIX, que enfrentando los mismos desafíos en una época en que la mujer casi no tenía derechos, logró alcanzar el control de su vida y triunfó sobre dificultades tales como la viudez, un divorcio, la pérdida del hogar, el rechazo de su familia y una mala salud crónica.

Esta mujer fue Mary Baker Eddy, escritora y pensadora estadounidense. Fundó la denominación cristiana conocida como Ciencia Cristiana.

Eddy queda viuda, empobrecida y embarazada a los 22 años, teniendo que volver al hogar paterno. Debido a los problemas de salud que padecía, su hijo debió ser cuidado por una criada de la familia.

Con la esperanza de poder ocuparse ella misma del niño, se casó con un odontólogo, desconociendo que tanto su familia como su esposo planeaban alejarla definitivamente del hijo.

Después de este doloroso alejamiento, ella vuelca su inspiración en un poema que escribió y que revela su angustia latente: “¡La pena muda de una madre / Demasiado aguda de expresar, demasiado honda para llorar!”.

Su salud continuó empeorando, y debido a ciertas actitudes y acciones de su esposo se ve obligada a divorciarse.

Luego de alrededor de veinte años de lucha, y gracias a su gran confianza en el poder de Dios, ante un agravamiento de su condición física, logra restablecerse por medio de la oración, comenzando desde allí una vida consagrada a ayudar a los demás en base al sistema de curación espiritual que descubre y demuestra en su propia vida.

Ya totalmente restablecida y en pleno vigor, alcanza el gran anhelo de ver nuevamente a su hijo, después de 23 años de ausencia, quien ya tenía 34 años.

Pero tampoco fue posible cristalizar el anhelo de verlo junto a ella para siempre, ya que el hijo decide alejarse de su madre definitivamente.

Su lucha por los derechos como mujer, y demostrando en su propia vida la vitalidad que le proporcionaba la espiritualidad, logra a los 87 años reflejar el vigor, la claridad mental y completo dominio de su capacidad, fundando un diario reconocido internacionalmente como capaz de ser objetivo e imparcial: The Christian Science Monitor, en edición impresa (semanal) y on-line. Este periódico ha sido ganador de siete Premios Pulitzer a la excelencia periodística, y también más de una docena de premios del Overseas Press Club.

Múltiples entidades han reconocido su trabajo y su legado. La Asociación Femenina del Libro de Estados Unidos incluye a su obra Ciencia y Salud en una lista de 75 libros de mujeres cuyas palabras han cambiado al mundo. El Salón Femenino de la Fama de Estados Unidos la integra en 1995 mencionando que “dejó una marca indeleble en la religión, la medicina y el periodismo”.

En la actualidad existen casos de madres que tienen que enfrentar situaciones legales a causa de sus divorcios, o bien ante secuestros de sus hijos y que quizás se identifiquen con la tenacidad de esta mujer.

Con la misma valentía que ella demostró, otras pueden también mantener el genuino deseo de fortalecer sus corazones a través de su confianza en el poder de Dios, y gracias a una fe inquebrantable que siempre “mueve montañas”.

A todas ellas: ¡Continúen avanzando, sin claudicar!

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