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El Infiltrado

Damián Cienfuegos, personaje que encarna a un redactor publicitario de una agencia de publicidad que, con humor y sensibilidad, se inmiscuye en el mundo de las mujeres para contarnos lo que ve, oye e interpreta.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 23/09/2013

A ellas les gustan los chicos rudos

Las Fiestas Patrias en esta agencia resultaron ser más falsas que charchazo de tony. Era cosa de ver a mis compañeras y uno se daba cuenta de inmediato que jamás en su vida habían bailado un pie de cueca.

En esta oportunidad había empanadas y una chicha más ordinaria que linchaco de longaniza… es que en lugares pitucos como esta agencia de publicidad cuando se hace un aro, aro, aro, producto de las fiestas patrias, nadie le pone color como se debe, todos “cumplen” con hacer un alto laboral, pero en el fondo  lo único que quieren es apretar cachete a las 3 de la tarde.

En fin, así pasamos esta víspera del 18 de septiembre en la agencia de publicidad. Es raro ver a la gente snob del mundo publicitario, dándoselas de chileno “acampao. En esta ocasión estaba junto a mis compañeras de trabajo y llegó un gerente a cachar cómo estaban las empanadas, pero se comió la mitad de una: “Estoy a dieta posomm …”, dijo a media lengua.

Me declaré incompetente, porque toda la vida escuché quejarse a las mujeres que les cargan los tipo que las maltraten sicológicamente, que las engañen, que no las tomen en cuenta, esos tipos que andan como Pacman buscando comerse una tras otra. Pero cuando llega alguien que se porta bien no les gusta, las aburre, lo encuentran tierno, le dicen “amiguito”.

Hicimos una especie de semi círculo, así como se hace en alcohólicos anónimos, y comenzaron a echar la talla, algunas indirectas y en una de esas a la Paolita le preguntaron que cómo le gustaban los hombres. No les cuento como me sentía yo y el gerente de la agencia que éramos los únicos, porque  para variar las mujeres se tomaron el espacio. En fin, la Pao dijo: “pucha es que me van a molestar y después me van a retar”. Cuando dijo eso, caché más o menos lo que se venía. “Lo que pasa es que a mí me gustan rudos”.

Al escuchar tamaña tontera agarré lo más cerca que tenía, una cerveza, y me la tomé casi al seco de la pura rabia. Me acordé que la última vez que me enojé con una ex polola fue cuando me dijo que me encontraba sensible. Ella decía que yo era el hombre ideal, que era preocupado por las mujeres, que era una buena persona y que a cualquier chica le encantaría tenerme de pareja. Pero claro, menos a ella.

Y esa vez mi ex me dijo el mismo verso que la Paolita “Lo que pasa es que a mí me gustan rudos. Yo sé que soy tonta al pensar eso, pero las mujeres a veces somos así, nos gustan que nos hagan sufrir”.

Me declaré incompetente, porque toda la vida escuché quejarse a las mujeres que les cargan los tipo que las maltraten sicológicamente, que las engañen, que no las tomen en cuenta, esos tipos que andan como Pacman buscando comerse una tras otra. Pero cuando llega alguien que se porta bien no les gusta, las aburre, lo encuentran tierno, le dicen “amiguito”.

En fin, mi ex novia decía que éramos incompatibles y siempre me dijo lo mismo, creo que en el caso de ella, era un poco “cómoda” por no decir otra cosa, pues quería a un tipo que fuera tal cual ella alguna vez se lo imaginó, quería alguien a su medida, como si se pudiera comprar la forma de ser de un hombre en el kiosko de don Lucho. Mi ex,  jamás pensó ni hizo el más mínimo esfuerzo de acomodarse ella a mí y en una de esas construir una buena relación.

Pero yo también soy rudo, pero la trato bien, soy rudo pero jamás le dije un garabato y si quería podía hasta darle clases de Karate, pero ella prefería la rudeza explícita, la que se ve sin pensar, la que se siente con los golpes de cada caída. Debe ser por eso que cada rudo que llega a su vida, cada rockero de pantalones de cuero, hebillas cromadas, pañoleta en la cabeza  y una cerveza en la mano, no hace más que estar un tiempo, barrer bien al comienzo y seguir su camino…sin ella por cierto, al fin y al cabo, así son los rudos no?

Comentarios del artículo: A ellas les gustan los chicos rudos - Publicado: a las 8:05 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 29/08/2013

¿Será bueno ir a todas en la primera cita?

Marcia resultó ser una amiga a la que los hombres denominamos “jugadoras”. Las jugadoras son aquellas que si uno las mira, ellas devuelven la mirada y sonríen como respuesta a una talla fome aunque sea para decir…

Apenas llegó Marcia, la nueva redactora publicitaria, le eché el ojo, mis compañeras no me sacaban la mirada de encima. Y no era porque me viera bien ni mucho menos, sino que estaban más pendientes que nunca de todos mis movimientos que, según decían, estaban enfocados en ella. Me dijeron que sin darme cuenta, me paré como seis veces en 5 minutos y siempre era para hacer preguntas sobre redacción publicitaria.

Reconozco que la situación me pone en un pequeño aprieto. Marcia es un típico caso de aquellas mujeres que los hombres muchas veces consideramos un poco más, pues nos vienen a romper el esquema. Marcia es una lindura, deportista, inteligente, segura y sobre todo, no pareciera ser hincha pelotas… (pensando en el futuro) .

“¿Bueno y qué tanto?, pensé, por fin la agencia se pone interesante. A veces este lugar es más fome que maratón de guatones”. Bueno, el comentario me valió almorzar solo ese día. ¿Pero cómo hacerles entender que siendo el único hombre acá y con la carga laboral que tenemos, a veces necesito algo más que buenas compañeras?

En fin, Marcia resultó ser una amiga a la que los hombres denominamos “jugadoras”. Las jugadoras son aquellas que si uno las mira, ellas devuelven la mirada y sonríen como respuesta a una talla fome aunque sea para decir… “pucha que eres fome…”, pero igual están diciendo: “me caes bien…”.

Con Marcia coincidimos en gustos musicales, en el estilo de carretes que frecuentamos y por sobre todo en el equipo que nos gusta. Su comentario de la otra mañana me cautivó… “Soy más azul que los porotos”, no sé si tiene sentido, pero a mí me dejó loco. Ahí pensé: “Esta chica es diferente, esta chica es para mí”.

A esta altura mis compañeras están coludidas para vigilarme cuando le busco conversa a Marcia. Hace poco tuve un pequeño noviazgo con otra compañera que ya no está en la agencia y entre ellas se informan todo. No sé, como que a veces a las mujeres le vienen esos celos profesionales y empezaron a decir que la Marcia estaba dejando la escoba en la oficina.

No es fácil lidiar con mujeres cuando se ponen así. El problema es que funcionan como Oficina de la Vicaría de la Solidaridad Femenina entre ellas.

El lunes pasado en un descuido de mis compañeras, quedé sólo con la Marcia en la hora de almuerzo, nos comimos unas ensaladas juntos y hablamos. Mientras yo ideaba la forma de decirle que me diera su dirección de Facebook, ella se me adelantó: “Ya poh cuándo salimos?”. Debo haber desenfundado mi mejor cara, puesto que me sacó un peso de encima. Le dije, que el miércoles era ideal. ¡Hecho!, respondió.

Reconozco que la situación me pone en un pequeño aprieto. Marcia es un típico caso de aquellas mujeres que los hombres muchas veces consideramos un poco más, pues nos vienen a romper el esquema. Marcia es una lindura, deportista, inteligente, segura y sobre todo, no pareciera ser hincha pelotas… (pensando en el futuro) .

 ¿SOMOS TAN BÁSICOS?

Tengo amigos que cuando conocen a una chica saben perfectamente clasificarla en una mujer para una noche, dos semanas,  dos meses, cuatro años o toda la vida. Creo que Marcia es una mujer que en ese contexto, esta para quedarse. El problema se generó cuando le comenté a un amigo que saldría con ella.

El muy imbécil me dejó más metido que Adán para el día de la madre, cuando me dijo: “Un requisito indispensable para saber si ella está para quedarse en tu vida, es que entre ustedes, no pase nada en la primera cita. Si pasa algo, eres uno más de su lista hot, de lo contrario la pasarán increíble y ella estará dispuesta a todo en la segunda o tercera salida”.

Me quedé pensando ¿qué es lo que realmente quiero?; ¿Que Marcia me acepte ir más allá, o más vale esperar y construir algo mejor y duradero?. Ups!, esto se me escapa de las manos!

 

Comentarios del artículo: ¿Será bueno ir a todas en la primera cita? - Publicado: a las 12:50 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 22/08/2013

Término de relaciones, los contenedores del dolor

Estoy acá para filtrar… bueno así al menos dice la editora, y es que como estoy inserto en un mundo de mujeres, quiere que le dé datos a los hombre y viceversa… Sí, algo así como un soplón, un sapo, hocicón, o como quieran llamarlo, del comidillo del mundo femenino. Pero mejor lo dejamos como el infiltrado mejor.

Soy Damián, algunos dicen que mi nombre es diabólico, pero si uno fuera como se llama, no sé qué sería de mí porque mi apellido es Cienfuegos.

Trabajo como redactor publicitario en una agencia pequeña y empeñosa, donde las mujeres son mayoría. Éramos 10 hombres y 12 mujeres, todas ellas estupendas y estilosas, pero no sé por qué, los hombres se fueron yendo. Era como la canción de los diez perritos y ahora queda sólo uno. Sí, soy el único hombre en esta área de la agencia.

La Alejandra le preguntó cómo había sido su fin de semana y la pobre Celeste estalló en llanto y confesó su pena: “Es que ayer terminé con mi pololo”, dijo.

Estoy acá para filtrar… bueno así al menos dice la editora, y es que como estoy inserto en un mundo de mujeres, quiere que le dé datos a los hombre y viceversa… Sí, algo así como un soplón, un sapo, hocicón, o como quieran llamarlo, del comidillo del mundo femenino. Pero mejor lo dejamos como el infiltrado mejor.

El tema es que desde mi humilde trinchera de redactor publicitario, soy testigo de muchas cosas, soy como una cámara de reality show, las chicas en la oficina saben que estoy al lado, pero se acostumbran a convivir conmigo y se sueltan, dicen cosas que no deberían, hacen cosas que no mostrarían y bueno… uno se deja querer.

Hace dos lunes Celeste, una de mis compañeras, llegó con los ojos rojos. Pensé que se había fumado un pito antes de llegar a la oficina, pero como la cannabis no produce llanto, lo descarté de inmediato cuando se puso a llorar.

La Alejandra le preguntó cómo había sido su fin de semana y la pobre Celeste estalló en llanto y confesó su pena: “Es que ayer terminé con mi pololo”, dijo.

Cómo se nota que los lunes nadie quiere trabajar, porque fue como escuchar un toque de clarinete. Como que en una oficina llena de mujeres una termina con el pololo y saltan como flecha las amigas para contenerla.

Partieron al Starbuck más cercano, agarraron la primera oferta del día y empezaron a hacer una verdadera Teletón de la contención para la Celeste. Ella se dejó llevar y les contó todo desde el momento en que despertó ese fatídico Domingo hasta lo que pensó a altas horas de la madrugada. La pobre parecía un mapache con el rímel corrido.

Después de un rato, volvieron con mi compañera más repuestita, le bloquearon el Facebook y le sacaron al innombrable de sus contactos de Whatsapp, para que la compañera no tuviera recaídas. Estuvieron pendiente de ella todo el día y durante la semana la sacaron a cuanto boliche había.

Al cabo de una semana Celeste ya era otra y hasta me preguntó si tenía amigos para presentarle. Ahí me cayó la teja y “la solitaria”, que no es una lombriz, sino la única neurona que me queda, comenzó a hacer un racconto de mis amigos que habían pasado por lo mismo que la Celeste y vaya que hay diferencias.

Al parecer los hombres somos por esencia un poco más reservados o tratamos de pasar piola. Pero piola hasta por ahí noma porque las cagadas a veces nos las mandamos igual. Una vez unos amigos se juntaron y faltaba uno que no llegaba. Lo llamaban y llamaban y nada. Finalmente el que faltaba llegó tarde y con cara de culo. Nadie le preguntó por qué estaba así y sólo después de un rato entre piscolas, la soltó. Había terminado con su novia.

Lo primero que le dijo uno de los suyos fue “con razón ese cototo que tienes en la frente… era un cuerno”. La talla es cruel en un momento como ese, pero igual los hombres en grupo se matan de la risa en su cara. No sé, pero los hombres tenemos eso, a veces somos más pesados que abrigo mojado, pero sabemos en el fondo detectar cuando uno de los nuestros está triste. Claramente los amigos no están ni ahí con cerrarle el Facebook y es más, se meten como carroñeros a cachar a las amigas de la ahora ex polola para ver si por ahí cae algo.

Luego viene el período del duelo del hombre que más que un duelo es un desmadre nocturno, tal vez igual al que se mandó estando con polola, pero esta vez sin cargo de conciencia. El problema vendrá después cuando llegue a la casa medio cocío, le dé por mirar el celular y le mande un mensaje a la ex y claro, como no va a haber nadie que le diga nada, lo más seguro es que haga la típica llamada jugosa o envíe el mensaje de texto fatal ese que las minas huelen que es con halito de alcohol y con la conciencia que les hace mierda la cabeza.

Comentarios del artículo: Término de relaciones, los contenedores del dolor - Publicado: a las 8:00 am

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