" "
Blog de
  • Claudio Avendaño Ruz

Claudio Avendaño Ruz

Académico, Universidad de Santiago de Chile

Etiquetas: , , , , » Publicado: 01/07/2016

Devolver la comunicación a los ciudadanos

La autonomía política implica plantear el tema de la participación ciudadana en la orientación y gestión general de los medios públicos. Especialmente, en nuestra sociedad con su creciente diversidad social, cultural, étnica, de género, entre otras. Frente a esto, cabe hacerse ciertas preguntas: ¿cómo se integran y respetan estos chilenos y chilenas diferentes en un sistema de comunicación que solo piensa en grandes audiencias y que, por tanto, no considera a las minorías? (…).

Y fue en el auditorio de Televisión Nacional de Chile –apropiado lugar- en que durante dos intensos días se debatió sobre medios públicos en América Latina. La invitación  la cursó nuestro Consejo Nacional de Televisión y el Banco Mundial, buenísimo que se preocupe de estos temas. Entonaciones  de distintos países de la región se escuchaban tanto en el escenario, como entre los asistentes.

Este encuentro coincidió con el atardecer del debate acerca de los medios de comunicación y las prácticas periodísticas, a partir de la publicación de Qué Pasa de una escucha  telefónica… bien maqueteada, por lo demás. También, y a nivel local, nos encontramos con una TVN en crisis. Mucho se ha escrito sobre el diagnóstico y la profilaxis, desde factores contextuales hasta la digitalización,  pasando por una ciudadanía empoderada y demandante. En todo caso, la crisis da para pensar, no solo en este caso, sino sobre el imprescindible sistema público/estatal de comunicación. En este marco también cabría preguntarse, qué ocurrirá con el canal educativo cultural, pero eso será tema para próximas reflexiones.

Y respecto a este tema se escucharon  algunos conceptos interesantes. Cualquier medio público/estatal debe disponer de autonomía política, es decir, no puede depender del gobierno de turno en términos generales y debe estar orientado por un directorio que supere el duopolio político existente hoy día en TVN y que incluya a otros actores de la sociedad civil que refresquen el debate. Íntimamente ligado a lo anterior está la autonomía económica, que permita disponer de fuentes variadas de financiamiento, de manera que no se dependa exclusivamente de la publicidad, ni del Estado. Hay modelos variados a nivel mundial que suponen métodos exitosos que se debieran debatir.

La autonomía política implica plantear el tema de la participación ciudadana en la orientación y gestión general de los medios públicos. Especialmente, en nuestra sociedad  con su creciente diversidad social, cultural, étnica, de género, entre otras. Frente a esto, cabe hacerse ciertas preguntas: ¿cómo se integran y respetan  estos chilenos y chilenas diferentes en un sistema de comunicación que solo piensa en grandes audiencias y que, por tanto, no considera a las minorías? Los medios públicos  deben dirigirse a todos y no solo a las mayorías, en tanto consumidores pero también en su calidad de ciudadanos.

Este es un principio de toda política pública en este siglo y que, curiosamente, en el ámbito de la comunicación mediada, se olvida por la injerencia ya naturalizada del modelo mercantil. No existe en este caso, ni en otros, un concepto universal que  satisfaga a todos, por tanto, es un tema para el debate público. En este contexto el primer esfuerzo  es generar  eficaces  sistema de  escucha activa (participación) que permitan tener a la mano la variedad de demandas públicas sobre la comunicación  mediada.

Para algunos lo planteado es irreal: “la televisión es así”…siempre ha funcionado de este modo…bueno, lo mismo que se planteaba sobre la educación y, a una década de la Revolución Pingüina, seguimos debatiendo y buscando fórmulas para una “educación pública, gratuita y de calidad”. Es que hay que correr   el cerco. Es necesario reflexionar en una comunicación que vuelva a sus raíces: etimológicamente significa poner en común. Una vuelta de parte de y para  los ciudadanos y no solo seguir atendiendo los intereses y puntos de vista de los concesionarios privados de la televisión y la radio que, finalmente, utilizan recursos públicos (el espectro radioeléctrico en que envían sus señales es público, es decir, de todos) para transmitir sus emisiones y, por tanto, se deben a las necesidades de todos.  En este siglo ya no es posible continuar usufructuando en un sistema mediado que por años ha construido audiencias en función de sus visiones del sistema de comunicación. Recuerdo al destacado investigador mexicano Guillermo Orozco Gómez que hace años escribió: el televidente se hace, no nace.

La centralidad de la comunicación en nuestras vidas debe ser definida en forma colectiva y no en función de intereses instalados o visiones propias del siglo XX que, finalmente,  buscan continuar con más de lo mismo.

Comentarios del artículo: Devolver la comunicación a los ciudadanos - Publicado: a las 8:00 am

Etiquetas: , , » Publicado: 26/01/2016

Audiovisualizar… con docentes rurales

¿Por qué la educación medial audiovisual no es un eje central del nuestro sistema educativo? Si tanto hablamos de ciudadanía, ¿Por qué nos incluimos la dimensión medial como eje de la educación ciudadana? ¿Qué esperamos para multiplicar este tipo de instancias por todo el país? ¿Qué temor se podría despertar si los niños y adolescentes produjeran sus propios relatos audiovisuales… con autonomía?

Recientemente se desarrolló en la sede San Felipe de Universidad de Playa Ancha dos jornadas de trabajo con profesores rurales organizado por Escuela Plus, el programa de televisión educativa impulsado por DIRECTV en colaboración con Discovery en la Escuela, National Geographic Channel y Fundación Torneos. Su finalidad fue desplegar una oferta de perfeccionamiento docente en torno a las “múltiples pantallas” y su potencial educativo… si nos apropiamos pedagógicamente de ellas.

Participaron cerca de un centenar de docentes, especialistas y organizadores durante dos intensos y calurosos días llenos de entusiasmo, afectos y aprendizajes. La mayoría de los docentes venían de escuelas rurales de la Quinta Región dedicando sus descansos a buscar y experimentar metodologías que les permitan conectar el mundo de los medios audiovisuales con las necesidades educativas curriculares. Frecuentemente se conciben ambos espacios por separado e, incluso para algunos, son antagónicos.

Es todo un desafío combinar, en la sala de clases, el mundo mediático experimentado por los estudiantes y lo que señalan los planes y programas oficiales. No es fácil… pero lo logrado demuestra que es posible, se puede avanzar y muy efectivamente.

Obviamente surgen las críticas a los medios masivos porque no contribuyen de manera eficaz al desarrollo formativo de niños y adolescentes, aunque también estas posiciones devienen en autocríticas ya que los profesores no necesariamente manejan pedagógicamente la oferta de los canales y líneas programáticas audiovisuales existentes. Es todo un desafío combinar, en la sala de clases, el mundo mediático experimentado por los estudiantes y lo que señalan los planes y programas oficiales. No es fácil… pero lo logrado en los dos días demuestra que es posible, se puede avanzar y muy efectivamente.

Todos los participantes tenían en su mente y corazones a los destinatarios últimos de la experiencia: sus estudiantes. Los docentes rurales demostraron una vez más su alto nivel de conciencia y compromiso con los niños y adolescentes. Reflexionando, consultando/haciendo, preguntando/criticando/evaluando se fueron apropiando de lo que en esas jornadas habían puesto en común, pero siempre desde una vocación siempre activa, lo que no es frecuente encontrar en otras profesiones y oficios. Y también los docentes participantes de ámbitos urbanos municipales comparten esa dedicación y sacrificio. Y esto, no está demás recalcar, por qué la corriente central de representación medial del profesorado es parcial y tiende a emerger por conflictos u otro tipo de situaciones que van más allá de su trabajo de aula.

Así durante las dos jornadas se analizó y conversó sobre el estatuto del audiovisual en este siglo; la necesidad de manejar el lenguaje multimedial; factibilidad de producir cortos audiovisuales educativos y su integración al curriculum. Las metodologías, conocimientos y recursos manejados se comenzarán a implementar en marzo y permitirán que el proceso de aprendizaje comience desde el mundo simbólico de niños y adolescentes y, por tanto, se hace más cercano y experimentable desde el educando.

Son grandes avances para sectores como el rural que muchas veces no aparecen en los grandes titulares, pero que está poblado por un profesorado como los que admiramos y disfrutamos desde el siglo pasado. Sin embargo, nos cabe preguntar: ¿Por qué la educación medial audiovisual no es un eje central del nuestro sistema educativo? Si tanto hablamos de ciudadanía, ¿Por qué nos incluimos la dimensión medial como eje de la educación ciudadana? ¿Qué esperamos para multiplicar este tipo de instancias por todo el país? ¿Qué temor se podría despertar si los niños y adolescentes produjeran sus propios relatos audiovisuales… con autonomía?

Comentarios del artículo: Audiovisualizar… con docentes rurales - Publicado: a las 7:55 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 01/04/2015

Más radio (s) y menos cercos

A diferencia de otros medios, la radio no ha sido objeto de investigación y reflexión reciente. Sin embargo, el creciente proceso de concentración de la propiedad radial, y el actual momento de ciudadanización de nuestra sociedad, hace propicio el debate de la coexistencia de medios públicos, privados y comunitarios.

Las catástrofes de esta década -más allá del dolor y la destrucción- han permitido re-valorar el rol de la comunicación mediada, especialmente la radio y las plataformas digitales. El caso de la televisión es más complejo: se reconoce centralidad y, al mismo tiempo, se critica su sensacionalismo y espectacularización.

Un caso particular es la radio, que ha sido especialmente hábil para adaptarse a los nuevos escenarios mediáticos que ha supuesto la emergencia de la televisión y actualmente las tecnologías digitales. Es un medio que está siempre presente debido a la magia de su oralidad y capacidad de adaptación a los nuevos espacios socio-culturales y estéticos de las audiencias. Sin embargo, no ha sido objeto de investigación y reflexión reciente, como los otros medios.

Una excepción es el trabajo de Lagos y Rodríguez del ICEI de la Universidad de Chile y publicado en la revista FARO de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha. Aborda la situación de las radios comunitarias desde la matriz de la Libertad de Expresión y además presenta conceptos más generales respecto a la Libertad de Expresión en el ámbito chileno y regional, lo que puede constituir un valioso mapa para quienes desean avanzar en la compresión de este campo.

Lagos y Rodríguez mencionan el proceso de creciente concentración que se expresa en el caso de la instalación en el país del grupo de origen español Prisa a través del control de Ibero Americana Radio Chile. En general, la percepción ciudadana era que la radio constituía uno de espacios más diversos desde que se originara como medio masivo en Chile: un amplio conjunto de medios a cargo de una gran cantidad de pequeños propietarios, ubicados, además a lo largo y ancho del país. La radio era el único medio verdaderamente descentralizado –nacional, regional y local- hasta cuando la lógica de las retransmisoras se impuso, generando cadenas de radio cuando no, simplemente, subsumiendo la gestión y/o la propiedad de muchas radios en pocas manos (conglomerados).

Pero ¿qué significa que un grupo de medios esté concentrado? Algunos podrán pensar que si esta situación no afecta la calidad y cubre las “necesidades” comunicativas de las audiencias, no habría de qué preocuparse. Y en cierto sentido puede ser razonable: un grupo reducido de actores mediales puede generar una oferta diversa e incluyente… aunque sea un poco naif y teórica esta posición.

Vivimos en un paisaje mediático en que se ha naturalizado la concepción de que deben existir solo medios comerciales. No tenemos radios ni prensa del sector público y Televisión Nacional, obligada a desenvolverse como si fuera una empresa comercial más, está en proceso de avanzar para constituirse en un medio público, según la ruta y promesa del programa del actual Gobierno (y ya estamos en su segundo año y no se vislumbran avances).

En el otro extremo, no podemos suponer que porque exista una variedad amplia de gestores de medios ello garantice por sí mismo la pluralidad de puntos de vista y propuestas estéticas. Puede ocurrir (y de hecho ocurre) que se produzca una tendencia homogeneizadora en los contenidos, estilos y lenguajes, de tal manera que la radio no camine hacia la representación amplia de las tendencias y grupalidades socioculturales y políticas.

También se plantea el devenir de las radios comunitarias y ciudadanas, que emergieron en Chile de manera coetánea con la recuperación de la democracia, ya que no se ha logrado resolver satisfactoriamente desde el Estado un estatuto de funcionamiento y desarrollo de estos medios en el marco del tercer sector de comunicación (sin fines de lucro). Ya van dos leyes que han intentado regular sus concesiones (la primera de 1994, la segunda, de mayo del 2010), pero la actual Ley Nº 20433 de radios comunitarias y ciudadanas ha demorado más de 4 años en entrar en vigencia y contiene disposiciones que las propias organizaciones sociales involucradas evalúan como restrictivas e insuficientes.

Tal situación plantea un tema más amplio y en la coexistencia de medios públicos, privados y de la propia ciudadanía. Como resulta evidente observar, vivimos en un paisaje mediático en que se ha naturalizado la concepción de que deben existir solo medios comerciales. No tenemos radios ni prensa del sector público y Televisión Nacional, obligada a desenvolverse como si fuera una empresa comercial más, está en proceso de avanzar para constituirse en un medio público, según la ruta y promesa del programa del actual Gobierno (y ya estamos en su segundo año y no se vislumbran avances). Respecto a los medios del tercer sector ciudadano y comunitario, las radios son la expresión más evidente de su existencia y no se percibe un reconocimiento social y político profundo de este tipo de medios, sin aún incorporar en la reflexión las plataformas digitales con las radios on line.

Hay que avanzar en la idea de que la comunicación es un derecho humano y que la Libertad de Expresión y el Derecho a la Comunicación deben regir para todas y todos los actores y ciudadanos.

En el actual momento de ciudadanización de nuestra sociedad, es evidente que hay que desarrollar un sistema de medios que responda a las necesidades de un debate público, plural e informado sobre aspectos centrales de nuestra sociedad. Diversos actores debaten y proponen posiciones y puntos de vista que deben ser conocidas como componente básico de la participación ciudadana.

Comentarios del artículo: Más radio (s) y menos cercos - Publicado: a las 9:16 am

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 13/03/2015

Pluralismo para todxs

En el seminario organizado por el CNTV, José Miguel Insulza acierta en el foco sobre pluralismo y libertad de expresión, pero deja en el patio a los ciudadanos quienes son fundamentales en el nuevo tipo de narrativa política expresada en los escándalos políticos actuales como Caval y Penta.

El Consejo Nacional de Televisión organizó la clase magistral “Pluralismo y libertad de expresión en las Américas”, a cargo de José Miguel Insulza, secretario General de la OEA (Organización de Estados Americanos). Este ha sido un esfuerzo más de parte del CNTV y su presidente Oscar Reyes por instalar el tema del pluralismo en la comunicación mediada, en este caso la televisión.

Insulza plantea el pluralismo en el contexto de los procesos de democratización experimentados en las Américas desde los años ‘80 y ‘90, y que coincide con la madura instalación de los medios de comunicación en nuestras sociedades y la incipiente colonización de los espacios sociales e individuales por las plataformas digitales… en ese momento NTIC (Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación).

La libertad de expresión constituye un factor central y fundamental de la experiencia democrática tanto a nivel político-institucional como en la cotidianidad de los propios sujetos y sus colectivos. Y es precisamente en el foco de los partidos políticos-poderes públicos- accountability- transparencia en que la comunicación mediada acoplada por la libertad de expresión se transforma no sólo en espacio de debate y de flujos informativos, sino también en un mecanismo de control para el ejercicio del poder por parte de los políticos y sus organicidades. Constituye, además, la fuente de información y de formación de opiniones y, por tanto, base de la participación en ámbitos locales, nacionales y globales.

El foco planteado por Insulza es acertado y, además, es necesario fortalecer y analizar. Sin embargo reduce la comunicación y la libertad de expresión a nuestros representantes políticos y sus instituciones, dejando en el patio a los representados, en este caso los ciudadanos. Aquí es útil la distinción de democracia entre, por una parte, los mecanismos para la libre elección y, por otra, las prácticas democráticas asociadas del ejercicio propio del poder, en cualquiera de sus ámbitos. Esta dimensión es especialmente relevante para la comunicación. Las encuestas, y ahora con el complemento de las redes sociales on line, transforman el escrutinio público y ciudadano en un factor que se ha ido naturalizando en las prácticas ciudadanas y políticas diarias. Los escándalos políticos actuales (Caval y Penta) constituyen ejemplos claros del nuevo tipo de narrativa política que se ha ido instalando… para quedarse.

Los temas públicos de la ciudadanía, sociedad civil y los avatares políticos se asocian tanto a lo no ficcional como a lo ficcional. Las formas de representación social en las telenovelas y otros géneros televisivos también se constituyen en modos de representación que constituyen fenómenos políticos. Así lo han entendido las mujeres, etnias empoderadas, minorías sexuales, animalistas o grupos asociados a la infancia que van planteando posiciones, pareceres, críticas y debates que apuntan al tratamiento medial de sus identidades e intereses. Son núcleos cada vez más activos y que son considerados con creciente atención por los medios masivos, constituyendo nuevos y prominentes stakeholders, dentro de esa categoría que llamamos audiencia. Son colectivos con poder simbólico, constituyen y ejercen nuevas politicidades.

En este sentido, entonces, el pluralismo, libertad de expresión y derecho a la comunicación no deben asociarse sólo al sistema político y sus actores, sino se deben considerar e incluir a la ciudadanía y la sociedad civil en el marco de todas las propuestas de significación mediadas, más allá de lo periodístico y lo no ficcional.

Lo anterior tiene consecuencias concretas. Los organismos públicos de comunicación tienden a considerar sólo el foco político institucional que enfatizaba Insulza: es imprescindible incluir en esos organismos colegiados a representantes de otros actores sociales que expresen la diversidad sociocultural de nuestro país y así den cuenta de este Chile cada vez más diverso. De esto se trata el pluralismo, ¿o no?

Comentarios del artículo: Pluralismo para todxs - Publicado: a las 9:33 am

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 27/02/2015

La información como bien público

Los medios de comunicación son por naturaleza públicos y pese a la penetración de las redes sociales en muchos eventos dependemos casi totalmente de su información. De ahí la necesidad de que las coberturas periodísticas respeten la dignidad de las persona, den un tratamiento adecuado a los temas y respondan a las necesidades de la sociedad.

Los medios de comunicación, tanto digitales como analógicos, son fundamentales para la experiencia social e individual en estos tiempos. Nos permiten informarnos de aquello que sucede más allá de nuestra vida cotidiana -fragmentada y parcial- y, por tanto, conocer situaciones que eventualmente pueden afectar nuestras vidas o contribuir a tomar decisiones en un determinado sentido. En consecuencia no se deben asociar al consumo de productos o servicios cualquiera, ya que se relacionan con la calidad de nuestras vidas. Son por naturaleza públicos, no sólo en el sentido de su orientación a un conjunto amplio de sujetos y grupos. También podemos considerar la información como bien público ya que alimenta la convivencia social en diversos planos, desde lo político a lo artístico, pasando por el ocio y la cultura.

Si bien es cierto podemos comparar alguna información –especialmente periodística– con situaciones de nuestro propio devenir o, también, con lo que se comenta en las redes sociales on line (para los usuarios expertos), es evidente que en muchos eventos dependemos casi totalmente de la información mediática. Sin embargo, en ciertos casos esa información que resulta de las mediaciones periodísticas es puesta en cuestión por el tratamiento que se le da a ciertas situaciones, sucesos o procesos societales. En nuestro país y, en los últimos años, hay dos situaciones que han recibido cuestionamientos por parte de la población.

El movimiento estudiantil del 2011 –que continúa todavía- fue cubierto periodísticamente de forma tal que para muchas personas era evidente un sesgo que privilegiaba la presentación de los actos violentos, especialmente después de las marchas. Sin embargo, dado que en casi todas las familias hay un estudiante o se puede acceder a la opinión de algunos de ellos –entre otras fuentes- se pudo constatar la parcialidad de ese enfoque, si se consideraba la creatividad e innovación que se observaba en gran parte del desarrollo de las marchas.

En estos días en que mediáticamente se destacan los avatares del Festival de Viña del Mar, surge en nuestra memoria el 27F, el incendio de Valparaíso y el terremoto en Iquique. Además, algunos temblores en ciertas regiones nos retrotraen a nuestra propia experiencia al respecto, pero también a la forma en que se representó televisivamente lo sucedido en días posteriores. En este caso también hubo críticas por el excesivo sensacionalismo con que trataron ciertas situaciones, personas y grupos, generando una percepción general, un marco (framing) que no correspondía a lo que las personas consideraban como adecuado.

Por otra parte, en una investigación sobre las prácticas periodísticas de los principales canales nacionales, en el caso de Valparaíso e Iquique, realizada por la Escuela de Periodismo de la USACH se destaca entre los hallazgos la necesidad de generar protocolos periodísticos ad hoc que permitan no sólo responder tecnológicamente a la rápida cobertura, sino también informar de acuerdo a los valores que rigen a nuestra televisión, reforzando lo referido a la dignidad de las personas tal como lo consigna la ley. Es cierto que la competencia por el rating marca ciertos aspectos centrales de la industria televisiva, aunque también en aspectos tan sensibles en nuestro país como el terremoto del 27F, debemos procurar una cobertura que tenga como objetivo no sólo obtener mayor audiencia, sino también dar tratamiento adecuado a las catástrofes. Como decíamos arriba, debemos siempre recordar que la información mediática es un bien público y como tal debe responder a las necesidades de la sociedad en sus múltiples dimensiones.

Comentarios del artículo: La información como bien público - Publicado: a las 10:57 am

Etiquetas: , , , , » Publicado: 16/02/2015

Pluralismo en la comunicación: Más allá de los medios

Los medios de comunicación y las plataformas digitales sólo se entienden en el marco más amplio de la economía política de la comunicación y funcionan a partir de decisiones políticas que fijan las regulaciones correspondientes.

Uno de los temas del sistema comunicativo, que cada más tiende a debatirse con mayor fuerza y frecuencia, es el de las Políticas Públicas de Comunicación.

Probablemente el “debate” sobre la televisión digital puso de nuevo en cuestión el marco regulatorio de los medios masivos, en general. Todo esto en el contexto más amplio generado por la transformación tecnológica en el sector (léase digitalización), que ha instalado –entre otros fenómenos- la producción simbólica de la ciudadanía en las redes sociales online como un “ámbito” nuevo del espacio público, especialmente porque es la “gente” la que opina y se “visibiliza”.

De la misma manera, este ámbito de Políticas Públicas de Comunicación ha influido en la emergencia del diálogo en cuanto a la regulación mediática y la cobertura parcial o al menos opinable de dos hechos: el movimiento estudiantil, sobre todo en el 2011, y el tratamiento periodístico de las catástrofes de esta década.

Se critica y plantea –entre otras dimensiones– la concentración mediática, es decir, la presencia y acción de pocos propietarios en el sistema de medios, en términos más directos: los medios están en “pocas manos” y esas “manos” son la de los grupos más poderosos económica y políticamente.

Existen algunos trabajos de investigación en este campo, pero todavía hay que analizar más un fenómeno muy dinámico, por definición.

Probablemente el “debate” sobre la televisión digital puso de nuevo en cuestión el marco regulatorio de los medios masivos, en general. Todo esto en el contexto más amplio generado por la transformación tecnológica en el sector (léase digitalización), que ha instalado –entre otros fenómenos- la producción simbólica de la ciudadanía en las redes sociales online como un “ámbito” nuevo del espacio público, especialmente porque es la “gente” la que opina y se “visibiliza”.

Un trabajo interesante publicado por Claudio Ulloa en la revista Perspectivas de la Comunicación de la Universidad de la Frontera, que dirige el profesor Carlos del Valle, contribuye a la comprensión de la concentración medial desde la mirada de las matrices sociopolíticas, en palabras de Manuel Antonio Garretón, específicamente cómo éstas definen ciertas condiciones para el desempeño de los medios de comunicación.

Ulloa propone que la primera matriz de orientación proteccionista e instalada desde la primera mitad del siglo pasado correspondería a un sistema de medios de carácter plural desde el punto de vista político, es decir, más ligado a la discusión partidaria y a las propuestas que emanen de éstos.

Recordemos que –en ese período– la vinculación entre partidos políticos, ciudadanía y movimientos sociales era muy estrecha y coordinada, por tanto, los partidos tenían una legitimación relevante en el plano social. Después del golpe de Estado de 1973 se instala el modelo de desarrollo que Ulloa rotula de “libre mercado” y que también podríamos denominar como neoliberal.

En este caso –como es sabido– el mercado es el centro de las dinámicas sociales y mediales, marcando un repliegue dramático del Estado de esta área de la vida societal. Como resultado, se da un maridaje entre grupos económicos y mediales, con una orientación editorial e ideología compartida. Obviamente hay que distinguir la situación de los medios durante la dictadura y el periodo democrático después de los ‘90, en el que no hay una tosca intromisión administrativa del Estado, aunque tampoco se registran muchas acciones para incrementar la pluralidad de jugadores mediales y la diversidad de actores sociales que se presentan en el espacio público.

El énfasis del trabajo de Ulloa en ampliar la mirada para comprender la concentración medial en un contexto mayor a las regulaciones de lo medial, es ciertamente un aporte para la discusión pública del tema. Los medios de comunicación y las plataformas digitales sólo se entienden en el marco más amplio de la economía política de la comunicación y funcionan a partir de decisiones políticas que fijan las regulaciones correspondientes.

Comentarios del artículo: Pluralismo en la comunicación: Más allá de los medios - Publicado: a las 9:15 am

» Publicado: 04/02/2015

Chile país de catástrofes… mediante la televisión

Chile es un país susceptible a sufrir catástrofes, no cabe duda. Distintas instituciones elaboran planes que puedan responder eficazmente en caso de que ocurra alguna. Son instancias ex post, ya que es difícil predecirlas sobre todo las naturales, por tanto preparar a la población es lo más adecuado según nos dice el sentido común. Los […]

Chile es un país susceptible a sufrir catástrofes, no cabe duda. Distintas instituciones elaboran planes que puedan responder eficazmente en caso de que ocurra alguna. Son instancias ex post, ya que es difícil predecirlas sobre todo las naturales, por tanto preparar a la población es lo más adecuado según nos dice el sentido común. Los terremotos, incendios, tsunamis y deslizamientos de tierra de esta década han sido además, eventos mediáticos, en que la televisión ha ido logrando un rol central sin desconocer a la perenne y fiel radio y las plataformas digitales.

El mega incendio en Valparaíso y el terremoto en Iquique ocurridos en 2014  figuraron entre los hechos más noticiosos en los recuentos de fin de año. Al respecto cabe preguntarnos: ¿Está preparada nuestra televisión para cubrir catástrofes como las acaecidas el año pasado? Desde la cobertura, una primera respuesta sería positiva, ya que existen las condiciones técnicas para cubrir ampliamente estas situaciones inesperadas, incluso algunos canales han desplegado cámaras en ciertos lugares de la costa en caso de un tsunami.

Considerando que se trata de hechos noticiosos de amplia cobertura e impacto emocional, entonces se hace urgente la formulación de procesos de perfeccionamiento profesional que reemplacen a la actual autoformación.

Sin embargo, lo ocurrido en el 2014 también fue objeto de críticas por parte de la ciudadanía, especialmente por el tratamiento sensacionalista de algunos medios ante ciertas  circunstancias y, más aún,  por la forma “informativa” en que se presentó y entrevistó a niños en la pantalla. Imagen que  recordamos sin mucho esfuerzo y que nos deja una inquietud al evocarla.

Al respecto la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile y el Departamento de Estudios del Consejo Nacional de Televisión realizaron una investigación  basada en entrevistas a editores y periodistas que participaron en la cobertura del incendio en Valparaíso y en el terremoto en Iquique.  Uno de los aspectos centrales del estudio y en vista a mejorar la calidad de la cobertura, es generar un programa de contención psicológica, especialmente destinado a los profesionales que cubren en terreno este tipo de catástrofes, ya que en general las decisiones que deben tomar las realiza el mismo equipo con poca o nula participación de los editores. Este programa de capacitación permitiría proveer de recursos personales y profesionales a los reporteros para cumplir adecuadamente la labor informativa y así mejorar su función de servicio público.

Cualquier cobertura informativa de una catástrofe conlleva un fuerte desgaste emocional para quien lo asume dado lo complejo y caótico de las situaciones que se viven. Considerando que se trata de hechos noticiosos de amplia cobertura e impacto emocional, entonces se hace urgente la formulación de procesos de perfeccionamiento profesional que reemplacen a la  actual autoformación.

Cada vez más los avances tecnológicos facilitan coberturas más inmediatas  y de calidad, sin embargo la calidad periodística también debe ser reforzada especialmente en momentos como hoy en que la ciudadanía está mucho más  expresiva de aquello que le parece inadecuado o francamente mal. No basta sólo con invertir desde el estado en perfeccionar los procedimientos en la Onemi, también las prácticas periodísticas deben propender a definir y mejorar la calidad de la cobertura de catástrofes, ya que seguiremos  viviendo este tipo de eventos y la experiencia mediática nos seguirá acompañando a nivel local, regional, nacional y global. El momento es ahora… no hay que esperar que ocurran catástrofes para volver a quejarnos como ciudadanía de la toma de decisiones in situ sin la debida formación y reflexión profesional de quienes están dando la noticia.

Comentarios del artículo: Chile país de catástrofes… mediante la televisión - Publicado: a las 8:03 am

La Nación

Av. Nueva Providencia 1860, Oficina 183, Providencia
Teléfono: 56 2 - 2632 5014

Director Responsable: Patricia Schüller Gamboa
Representante Legal: Luis Novoa Miranda

© Comunicaciones LANET S.A. 2014
Se prohíbe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.