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Catherine Ashton

Alta Representante de la Unión Europea para Relaciones Exteriores y Políticas de Seguridad.

Etiquetas: , , , , » Publicado: 03/02/2012

Apoyando al despertar árabe

Tenemos un deber moral, así como una necesidad práctica, de ayudar a nuestros vecinos a asegurar democracia y prosperidad. No somos “espectadores”. Nos hemos comprometido a participar, trabajar y discutir con todos los gobiernos, parlamentos y organizaciones con los que compartimos nuestro compromiso con la democracia.

Las reacciones en Europa han fluctuado en forma demasiado extrema entre el optimismo y el pesimismo. A medida que la euforia inicial da paso a las inevitables dudas, debemos mantener el rumbo y reafirmar nuestro compromiso con las democracias emergentes. Nuestro punto de partida debiera ser que la democracia (en todas partes) puede ser complicada: emocionante, inspiradora y liberadora, pero también desordenada, turbulenta e impredecible. Las perturbaciones de corto plazo son inevitables. Pero la historia, y la historia de nuestro propio continente no es menor, nos dice que una vez que la democracia profunda echa raíces, con el estado de derecho, los derechos humanos, la igualdad de géneros, la administración imparcial, la libertad de expresión y la inversión privada, así como con elecciones honestas, los países prosperan y buscan vivir en paz con quienes les rodean.

Es por eso que soy optimista. Y lo que ha pasado en los últimos 12 meses es verdaderamente notable. Hemos sido testigos de elecciones libres y limpias en Túnez, Egipto y Marruecos. Algunos se han inquietado por los éxitos islamistas en las urnas electorales. Otros están pidiendo tiempo para observar cómo evolucionará esta nueva situación política. En Túnez, el partido Ennahda formó una coalición de gobierno con las fuerzas políticas seculares. En Marruecos, se ha abierto un capítulo importante de “cohabitación” entre el Rey y el Primer Ministro perteneciente al Partido de la Justicia y el Desarrollo. Una reciente encuesta Gallup muestra que, si bien la mayoría de los egipcios afirman la importancia del Islam en sus vidas, quieren que los líderes religiosos se limiten a un rol asesor para las autoridades gubernamentales.

La democracia (en todas partes) puede ser complicada: emocionante, inspiradora y liberadora, pero también desordenada, turbulenta e impredecible. Las perturbaciones de corto plazo son inevitables. Pero la historia, y la historia de nuestro propio continente no es menor, nos dice que una vez que la democracia profunda echa raíces, con el estado de derecho, los derechos humanos, la igualdad de géneros, la administración imparcial, la libertad de expresión y la inversión privada, así como con elecciones honestas, los países prosperan y buscan vivir en paz con quienes les rodean.

En Egipto, el primer parlamento democráticamente electo en 60 años ha celebrado su primera sesión. Por supuesto, construir una democracia real y profunda exige un esfuerzo y un compromiso sostenido. Se debe permitir que la sociedad civil egipcia desempeñe su rol crucial como un pilar de la democracia y es importante que el estado de emergencia se derogue completamente y el traspaso del poder al gobierno civil se produzca lo antes posible. Espero también que Libia construya una democracia que beneficie a todos los libios. Estamos plenamente comprometidos. Junto a Naciones Unidas, la Unión Europea está organizando un taller de trabajo con nuestros socios libios para acelerar nuestro apoyo.

Nuestra preocupación no está confinada a África del Norte. Los derechos recientemente descubiertos se aplican tanto a Siria, Yemen, y también a Jordania, Bahrain y las otras monarquías árabes. Y con los derechos vienen las responsabilidades. Es por eso que esperamos que las autoridades libias no dejen piedra sin escarbar en la investigación de las recientes acusaciones de torturas.

He escuchado escepticismo respecto de si “nosotros” podemos confiar en estos nuevos grupos políticos, que se inspiran en diversas corrientes del Islam. Algunos están preocupados y sostienen que no está en el interés de Europa apoyar y asistir al Despertar Árabe. Yo discrepo. Tenemos un deber moral, así como una necesidad práctica, de ayudar a nuestros vecinos a asegurar democracia y prosperidad. No somos “espectadores”. Nos hemos comprometido a participar, trabajar y discutir con todos los gobiernos, parlamentos y organizaciones con los que compartimos nuestro compromiso con la democracia. Permítanme entonces referirme directamente al tema de la confianza. Esta va en ambos sentidos. Una pregunta que los islamistas suelen plantear es ¿pueden “ellos” confiar en nosotros? Pienso que hay una aguda necesidad de ir más allá de esta suspicacia mutua y de conocernos mejor recíprocamente. Colocar a todos los islamistas en una sola y misma categoría es erróneo e inconducente. Nos damos cuenta de la necesidad de más conocimiento de primera mano. Cada partido político y movimiento deben ser entendido y apreciado según sus méritos propios, tal como necesitan ser juzgados por sus acciones y hechos concretos. Estos son movimientos políticos que están aprendiendo y cambiando ante nuestra vista y hemos tomado nota de ello. Están ansiosos por aprender y las responsabilidades de gobierno y de los cargos públicos les darán ahora la oportunidad de traducir sus compromisos en leyes y políticas concretas. Mientras más hagamos por comprenderlos y ayudarlos a comprendernos a nosotros, mejor. Es por eso que necesitamos confianza mutua como base para el compromiso con el nuevo liderazgo político. Esto sólo puede lograrse mediante el diálogo directo. Seremos humildes ante esta enorme tarea.

Estoy encantada de que el primer ministro de Túnez Hamadi Jebali haya aceptado nuestra invitación y elegido Bruselas para su primera visita oficial al extranjero. Esta visita es tan simbólica como importante. Muestra que el nuevo gobierno quiere una relación estrecha con la Unión Europea. Con Túnez tuvimos una exitosa fuerza de tarea en septiembre para inyectar orientación y propiedad conjunta a nuestro apoyo a la transición. Pudimos reunir a la comunidad internacional, a instituciones de la UE, instituciones financieras y, crucialmente a empresas del sector privado, con un solo objetivo: respaldar la transición y asegurar que juntos nos convirtamos en un catalizador para una asistencia más rápida y más efectiva. Ahora, un año después de que el pueblo tunecino decidió tomar su futuro en sus propias manos, la visita del primer ministro Jebali muestra que la UE y Túnez quieren trabajar juntos para responder a las esperanzas de todos los tunecinos.

Las elecciones son una parte importante de la democracia. Pero construir una democracia profunda es mucho más que eso. Tiene que ver con la próxima elección, con definir las reglas del juego y luego adherir a ellas. Tiene que ver con cumplir las promesas que se han hecho y con elaborar constituciones que sean inclusivas y protejan los derechos de los ciudadanos, particularmente en relación a las mujeres. Gobernar tiene que ver también con crear empleos y con ser pragmáticos ante los numerosos desafíos sociales y económicos. Unirse en coaliciones amplias es un inicio prometedor. La jornada no será fácil. Pero la Unión Europea está comprometida a mantener el rumbo: navegar entre los escollos del camino y ayudar en silencio a los manifestantes que derribaron a los tiranos a vivir su sueño.

(Artículo para International Herald Tribune-The New York Times Syndicate, para La Nación)

Comentarios del artículo: Apoyando al despertar árabe - Publicado: a las 5:01 pm

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