" "
Blog de
  • Carlos Olivares

Carlos Olivares

Consultor Internacional Senior en Educación Superior

Etiquetas: , , , , » Publicado: 27/03/2013

Acreditación de la Educación Superior

Es urgente que el Congreso analice y emita una nueva ley que permita realmente implementar un verdadero sistema de aseguramiento de la calidad que garantice la fe pública no sólo de la calidad de las instituciones sino también de las carreras, dado que no se tiene información alguna de la calidad de la gran mayoría de ellas. Poseer solamente la acreditación institucional muy poco o nada nos dice acerca de la calidad de las carreras que imparte dicha institución.

Si cualquier persona visita la página de la Comisión Nacional de Acreditacion (CNA) de Chile se encuentra con la declaración de Misión y Visión que aseveran lo siguiente:

Misión

“Corresponde a la CNA verificar y promover la calidad de la Educación Superior mediante:

  • La acreditación institucional de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica autónomos.
  • El pronunciamiento acerca de las solicitudes de autorización que le presenten las agencias encargadas de la acreditación de carreras y programas de pregrado, programas de magíster y programas de especialidad en el área de la salud, y súper vigilar su funcionamiento.
  • El pronunciamiento sobre la acreditación de los programas de postgrado de las universidades autónomas, en el caso previsto en el artículo 46 de la Ley 20.129.
  • El pronunciamiento sobre la acreditación de los programas de pregrado de las instituciones autónomas, en el caso previsto en el artículo 31 de la Ley 20.129.
  • El mantenimiento de sistemas de información pública que contengan las decisiones relevantes relativas a los procesos de acreditación y autorización a su cargo.
  • Respuestas a los requerimientos efectuados por el Ministerio de Educación.
  • El desarrollo de toda otra actividad necesaria para el cumplimiento de sus funciones”.

Visión

“Trabajamos para ser un organismo que contribuya eficaz y rigurosamente al desarrollo de la Calidad de Educación Superior chilena, a través de la certificación pública de los procesos y resultados de Instituciones y sus Programas y de la promoción de la cultura del mejoramiento continuo, reconocido nacional e internacionalmente por la excelencia y transparencia del servicio que presta a la sociedad”.

La Comisión Nacional de Acreditacion: la realidad de su accionar

Sin embargo, gran parte de los preceptos enunciados anteriormente fueron vulnerados escandalosamente  por el propio presidente del organismo, primero nombrado interinamente y luego en propiedad del cargo, designado por el Gobierno anterior y mantenido en dicha posición por el actual.

Realmente, este organismo era casi desconocido para la gran mayoría de los chilenos pese a la importancia que tiene, como es conferir la acreditación o sello de calidad a las instituciones terciarias en el país y en conjunto con ello, que éstas puedan acceder a enormes cantidades de recursos fiscales a través del sistema denominado Crédito con Aval del Estado (CAE). Este programa fue creado con la idea de “ayudar”  a miles de estudiantes que teniendo los requisitos académicos por razones económicas no podían acceder a estudiar en las distintas instituciones terciarias. Sin embargo, hoy vemos que el sistema fracasó  rotundamente y lo que hizo en la realidad fue endeudar a estudiantes y sus familias en montos que difícilmente puedan ser pagados a los bancos, que el Estado utilizó como intermediarios. Esto último no afecta a las entidades bancarias dado que su dinero siempre ha estado seguro en la caja fiscal.

Al  hacerse público el escándalo y formalmente ser imputado el ya ex presidente del CNA, por la Fiscalia Oriente de Santiago, en los medios se dio a conocer profusamente la gran cantidad de delitos en que habría incurrido este funcionario público al igual que al menos tres ex rectores de universidades privadas, quienes también enfrentan a la justicia.  Un medio nacional asevera:   ”Los emails incautados a Eugenio Díaz por la Fiscalía Oriente, en virtud de la investigación en su contra por soborno y cohecho, han mostrado que al interior del CNA, protegido por el escrutinio público por la falsa patina de “entidad técnica”, había otro mundo donde las reglas las fijaban el dinero y el lobby. A partir de 2010, cuando Eugenio Díaz asumió la presidencia de la CNA, ese mundo – con sus prácticas, favores y secretos– tomó el control de la institución y lo que es más importante, indirectamente el control de los millones que se reparten a través del CAE” (CiperChile, 2012).

Sin lugar a dudas, este escándalo ha causado mucho daño a la credibilidad de los dictámenes emitidos por este organismo y a la educación terciaria como un todo, sin mencionar el desprestigio en el extranjero.  No podemos hablar de Sistema de Educación Terciaria en el país, porque efectivamente está organizado de una manera que es contraria a este concepto. Lo mismo ocurre con el Sistema de  Aseguramiento de la Calidad que también está segmentado en tres entidades: la División de Educación Superior del Ministerio de Educación (DIVESUP), el Consejo Nacional de Educación (CNED) y la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Adicionalmente, hay que agregar a las Agencias Privadas de Acreditación, las cuales son organizaciones privadas con fines de lucro. Estas últimas son autorizadas a funcionar por el CNA en áreas disciplinarias específicas. La ley 20.129 consideró la creación del Comité de Coordinacion a fin que funcionara adecuadamente el sistema. Este comité está integrado por  el Vice-Presidente del CNED, el Presidente del CNA y el Jefe de la DIVESUP. Si bien hay registros de funcionamiento durante el 2012 no los hay en fechas anteriores.

Consecuencia de todo lo señalado, surgen una serie de aspectos que no se condicen con el papel que tiene que cumplir un  Sistema de  Aseguramiento de la Calidad, de hecho la Coordinación entre las tres entidades antes mencionadas que forman parte del sistema, adoleció de graves fallas.

  • No se percibe liderazgo en ninguno de los integrantes de  este sistema.
  • El papel de estas entidades es regulatorio y de supervisión de procesos, pero nada aportan a al mejoramiento de la calidad, proceso enseñanza aprendizaje, evaluación de aprendizajes, competencia de los profesores, etc., dejando todos estos temas cruciales para la calidad a discreción de las instituciones.
  • La información del sistema no es del todo confiable y de hecho, se ha evidenciado que no existe una integración de ésta, que permita procesos de gestión adecuados, mejoramiento de la calidad de lo que se hace y planificar estratégicamente.
  • No existían mecanismos de control interno al interior del CNA que permitieran detectar a tiempo los procesos corruptos que venían ocurriendo desde el año 2010.
  • La Comisión como tal, integrada por 14 miembros además de su presidente, todos personalidades destacadas del ámbito académico o empresarial, se mostraron  incapaces  de percibir y denunciar las presiones fuera de lugar realizadas por su presidente, salvo unas poquísimas excepciones.
  • Consecuencia de lo anterior, en muchos casos, de notoriedad pública, gracias a las investigaciones en curso, la CNA perdió el rumbo en cuanto a asegurar a todas las instituciones la equidad, relevancia y eficiencia.
  • Se observa que muchas veces primaron otras consideraciones por sobre los estándares mínimos de calidad que según la ley le corresponde cautelar.
  • La composición de la CNA es anómala en el sentido que los integrantes son designados por pertenencia a los mismos grupos que poseen las instituciones, generando conflictos de interes, que si bien en algunos casos se subsanaron, en muchos otros no ocurrió así, siendo emblemático el caso del ex presidente.
  • La selección de pares evaluadores era influenciada por el ex presidente.
  • La CNA faltó gravemente como organización, en incorporar transparencia y apertura para inspirar confianza y  cautelar la fe pública.
  • La CNA con este escándalo puso en entredicho un sistema que llevaba años de funcionar en el país y que sirvió de modelo a otros países de la región Latinoamericana, quienes hoy miran con mucha reticencia y desconfianza los procesos de aseguramiento de la calidad, a la luz de lo ocurrido en el país.
  • La CNA funcionó todos estos años como una entidad cerrada y no fue proactiva en relacionarse con la experiencia internacional del mundo desarrollado, aprender e intercambiar experiencias.

Dado todo lo anterior es urgente que el Congreso analice y emita una nueva ley que permita realmente implementar un verdadero sistema de aseguramiento de la calidad que garantice la fe pública no sólo de la calidad de las instituciones sino también de las carreras, dado que no se tiene información alguna de la calidad de la gran mayoría de ellas. Poseer solamente la acreditación institucional muy poco o nada nos dice acerca de la calidad de las carreras que imparte dicha institución. Este gran vacío debe ser llenado por la nueva ley. Ojalá prime sólo el interés de Chile en esta discusión y los únicos beneficiados sean los jóvenes, sus familias y el país como un todo.

Comentarios del artículo: Acreditación de la Educación Superior - Publicado: a las 4:04 pm

Etiquetas: , , , » Publicado: 21/02/2013

La Reforma de la Educación Superior que Chile requiere

Me parece absurdo discutir si debe existir educación terciaria pública. Tengo la convicción más profunda que no sólo debe existir, sino que debería ampliarse al menos a 5 ó 6 instituciones más, entre ellas un par de instituciones politécnicas.

Algo sucede en Chile y esto no es un evento aislado, sino que va en sincronía con el resto del mundo. Tal vez el elemento más importante de este cambio es el crecimiento y empoderamiento de la clase media que han pasado a ser una fuerza muy importante en el país y responsable del crecimiento económico y la ampliación sin precedentes del uso de las tecnologías, incluyendo aquí la utilización destacada de las redes sociales.

La actual juventud perteneciente a la clase media no tiene la visión que tuvimos nosotros hace 20 ó 30 años atrás. Están plenamente conscientes de sus derechos en educación, salud, medio ambiente, cultura y lucha por la disminución de la pobreza. Ya no los satisfacen las respuestas a medias de la política tradicional, que por lo visto hasta ahora, no logra comprender el profundo sentido de este cambio.

Se trata de una juventud en que la educación se ha masificado –Chile en alrededor de 20 años pasó de tener 250.000 a 1.000.000 de estudiantes en la educación terciaria- lo cual ha significado el acceso a conocimiento y a que tomen conciencia si la educación que reciben es de la calidad necesaria o no.

Un porcentaje importante de la población se está moviendo desde la pobreza al umbral de la clase media como lo demuestra el crecimiento de los indicadores macroeconómicos, y con ello se abre una perspectiva nueva de posibilidades de acceso a bienes de consumo que antes les estaban vedados y a tener una nueva mirada del país y de su sociedad, incluyendo por cierto el cuestionamiento al modelo político y económico vigente.

Todo este cambio que transitamos implicará necesariamente cambio de valores y exigirá cambios sociopolíticos. Este crecimiento también ha permitido ampliar la participación de la mujer como actores destacados en los requerimientos de cambio.

Históricamente, la expansión de la clase media ha conducido al populismo o a fortalecer la democracia. Ojala en nuestro caso sea la segunda opción.

El motor y beneficiario de esta ampliación de la clase media es y será la educación. Los requerimientos para competir por un trabajo serán mucho más demandantes de destrezas, habilidades y conocimientos sólidos, en el mundo globalizado en que vivimos.

Como país tenemos la obligación de entregar a nuestra juventud educación de calidad verdadera y para ello G de turno tiene que tener la visión y voluntad política de implementar las reformas que sean necesarias para asegurar la calidad de la educación, puesto que con ello está proyectando un desarrollo solido del país a mediano plazo.

La educación terciaria en Chile ha sido vista por todos los gobiernos sin distingo de partidos políticos como gasto y no como inversión. Esta situación no es exclusiva de Chile, en casi todos los países de Latinoamérica ocurre lo mismo.

A esto ha contribuido la falta de un ejercicio regular de rendición de cuentas por parte del sistema terciario estatal de los recursos públicos, durante muchos años y al grado de conflictividad y politización extrema de las universidades en la región, a diferencia de lo que ocurre en el sistema universitario del mundo desarrollado.

PROPUESTAS DE CAMBIOS

Me parece absurdo discutir si debe existir educación terciaria pública. Tengo la convicción más profunda que no sólo debe existir sino que debería ampliarse al menos a 5 ó 6 instituciones más, entre ellas un par de instituciones politécnicas. La cuestión no es tampoco si hay que cerrar todas las instituciones privadas.

Lo que a mi juicio hay que hacer es legislar mirando el futuro del país de aquí a 20 años, por parte de todos los actores políticos, sin distinciones, para que efectivamente las instituciones terciarias, independientes de su origen, sean de calidad y respondan a los requerimientos actuales y futuros de la sociedad chilena. Esto significa fortalecer las condiciones para una autonomía responsable con claros y transparentes mecanismos de rendición de cuentas, una política e implementación del aseguramiento de la calidad, que efectivamente cautele la fe pública más allá de los intereses políticos o corporativos, reformar la estructura legal de todas las instituciones públicas, a fin de cambiar totalmente la gobernanza de las mismas.

Y sin el propósito de entrar a tan importante debate, solo dejar planteada la inquietud, acerca de la necesidad de desvincular el nombramiento del rector de sus “gobernados” y entregarle a éste mayores atribuciones de actuación propia e independiente, modificar el fondo del sistema de financiamiento actual, cambiar el sistema de carreras tipo “tubo” y ofrecer alternativas que se adapten a las necesidades de los estudiantes y no como ahora, que los estudiantes tienen que adaptarse a las instituciones y establecer la disminución del número de años de estudio por carrera, ya que los actuales no se justifican.

Es necesario transparentar todo el sistema de educación terciaria en el país y no solamente intentar apagar el incendio actual por los casos de corrupción y cohecho que se ventilan en los tribunales de justicia.

Es necesario aumentar, fortalecer y asegurar que los postgrados que se imparten son realmente de calidad, es decir entregan efectivamente lo que declaran.

Desde el punto de vista académico, cambiar la concepción de “cliente” por la de sujeto en proceso de transformación, lo cual no solamente implica conocimientos sino también la entrega de valores y principios sólidos. Este simple hecho en apariencia, cambia la concepción que la institución de educación superior mute de ser considerada una oficina expendedora de títulos a una institución que entrega educación integral al más alto nivel. En el mundo desarrollado es la participación de la ciudadanía “stakeholders” en la macro dirección de las instituciones, a quienes éstas no solamente deben rendir cuenta de los dineros públicos sino sobre el progreso académico de los docentes.

Todo lo antes mencionado probablemente implicaría que algunas universidades públicas no certificarían ante estándares internacionales de calidad y las nuevas exigencias fruto de la reforma y deberían ser intervenidas o cerradas al igual que algunas privadas. ¿Tiene este Gobierno o los que vendrán, la capacidad de tomar una decisión de esa envergadura? ¿El Consejo de Rectores sería capaz de plantearse una autocrítica en ese sentido respecto a alguno o varios de sus integrantes?

Es necesario transparentar todo el sistema de educación terciaria en el país y no solamente intentar apagar el incendio actual por los casos de corrupción y cohecho que se ventilan en los tribunales de justicia.

En Chile no existe un sistema de educación superior o terciaria, lo que hay son estancos independientes, que no se relacionan entre ellos y salvo contadas excepciones con la sociedad. El Gobierno puede convertir esta crisis en una oportunidad, al implementar una reforma histórica del sector pensando en lo que Chile y la juventud requieren para los próximos 20 años.

Comentarios del artículo: La Reforma de la Educación Superior que Chile requiere - Publicado: a las 10:28 am

La Nación

Av. Nueva Providencia 1860, Oficina 183, Providencia
Teléfono: 56 2 - 2632 5014

Director Responsable: Patricia Schüller Gamboa
Representante Legal: Luis Novoa Miranda

© Comunicaciones LANET S.A. 2014
Se prohíbe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.