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  • Byron Rodríguez Palacios

Byron Rodríguez Palacios

Miembro de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Guatemala. @byronrodriguezp

Etiquetas: , , , , » Publicado: 18/12/2015

Venezuela y el 6 de diciembre

Recuerdo perfectamente, en una visita que realicé a Caracas hace algunos meses, la desesperación de los venezolanos por conseguir insumos médicos, comida y proteger sus pocos ahorros. Para ellos, el 6 de diciembre fue una esperanza para empezar a dar pasos de gigante para la construcción de una nueva era democrática real.

Hoy sin duda los ojos del mundo están puestos sobre Venezuela. Aquel país hermano que cuenta con aproximadamente 30 millones de habitantes y que el pasado 6 de diciembre, dio pasos de gigante en la búsqueda de una nueva era democrática que permita un nuevo sistema parlamentario y, de esta forma, nuevos aires de cambio para esta nación y en su estructura de Gobierno tan golpeada por el régimen del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Venezuela, aquel país que está conformado por una extensión territorial de 916.445 km², y que limita fronterizamente con Brasil, Colombia y Guyana. Una nación de hermosos paisajes y de una cultura ancestral muy importante, independiente desde 1811,  pero que paradójicamente en los últimos años, se ha convertido en escenario de uno de los regímenes más crueles de Latinoamérica: el régimen chavista.

Este régimen ve sus inicios el 4 de febrero de 1992, cuando el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías, dirige un intento de Golpe de Estado en contra del entonces Presidente, Carlos Andrés Pérez. Un intento fallido y que da lugar a que el entonces desconocido, Hugo Chávez, apareciera sorpresivamente en cadena nacional atribuyéndose el intento de golpe de Estado y pidiéndole a la población que apoyaba él mismo, que se rindiera. Había sido un intento infructuoso de derrocamiento.

Esto da lugar a que el desaparecido Chávez Frías fuera recluido en prisión hasta 1994 y que se le diera de baja del Ejército Nacional, episodio en la vida de Venezuela que da lugar a que un grupo de militares retirados buscara una nueva palestra política que en un futuro pudiera gobernar el país. Es así como empieza la formación del Movimiento Quinta República (MVR) en 1996, desde el cual gana las elecciones generales en 1998.

El chavismo, como tendencia de gobierno, incluye dentro de sus bases ideológicas dogmas provenientes de teorías de Simón Bolívar, de Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez, así como une y recoge los ideales izquierdistas de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, de Augusto César Sandino, e incluso  incorpora ideas comunistas de Mao Zedong y de Joseph Stalin, creando con esta masiva reunión de ideales de izquierda, una nueva ideología netamente socialista que el mismo Hugo Chávez Frías denominó “Nuevo Socialismo del Siglo XXI”. Una teoría aplicada en Venezuela en los últimos 17 años, y aplicada actualmente por el Gobierno manejado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado en el año 2007 y que sustituyó al entonces desgastado Movimiento Quinta República (MVR).

Con la muerte del dictador Hugo Chávez Frías el 5 de marzo de 2013,  toma el poder el entonces vicepresidente ejecutivo de Venezuela, el otrora líder de transportistas de Caracas, Nicolás Maduro Moros. Un político sin mayores logros  dentro del organigrama de Estado y carente de preparación académica alguna, pero que fue designado por Chávez para ser su sustituto, quien fue proclamado como Presidente hasta después de las elecciones de abril de 2014.

Dichas elecciones son hasta la fecha cuestionadas, ya que se cree que existió un fuerte acoso de parte del PSUV hacia los trabajadores de Gobierno, situación que desencadenó una fuerte catarsis política y democrática en un país que durante años ha luchado en contra de un régimen que ha traído pobreza, inflación, altos índices de violencia y homicidios, encierro e injustas condenas a voces inocentes y líderes opositores.

A la vez, han existido expropiaciones a la empresa privada y se han callado a los principales medios de comunicación del país por no estar de acuerdo con la política de Gobierno,  régimen que se ha mantenido en el poder a base de sucias argucias políticas que incluyen fallos corruptos en las cortes y en la Asamblea Nacional.

Con 112 escaños, hay mayoría calificada en la Asamblea Nacional y,  con ella, se podría incluso convocar a un nuevo plebiscito constitucional y la oposición podría crear nuevas garantías sociales y de inversión privada, las que sin duda serían altamente beneficiosas para Venezuela.

El pasado 6 de diciembre estaban en juego, mediante votación universal directa, 167 escaños en la Asamblea Nacional, diputados que representarán durante un periodo de 5 años a los venezolanos. En estas decimosextas elecciones parlamentarias desde el año 1947 la Mesa de la Unidad Democrática (coalición opositora), logró 112 diputaciones y el Partido Socialista Unido de Venezuela, (partido oficial y mayor palestra de corrupción en el país), 55.

Con 112 escaños, hay mayoría calificada en la Asamblea Nacional y,  con ella, se podría incluso convocar a un nuevo plebiscito constitucional y la oposición podría crear nuevas garantías sociales y de inversión privada, las que sin duda serían altamente beneficiosas para Venezuela.

El dolor de los venezolanos es el dolor del mundo entero. Y sin ir más lejos, la democracia ha visto en los últimos años fuertes golpes en este país, desde las injustas condenas a los líderes opositores como Leopoldo López, Antonio Ledezma, y Daniel Ceballos, hasta la muerte a balazos hace unos días de Luis Manuel Díaz, secretario general del partido opositor Acción Democrática en el Estado de Guárico.

Estos y muchos más hechos deplorables, como las interminables filas para poder adquirir dos cajas de leche, la falta de alimentos básicos e insumos como papel higiénico y jabón, han generado que  los venezolanos creyeran en el 6 de diciembre como una esperanza para empezar a dar pasos de gigante para la construcción de una nueva era democrática real “in situ” y no de papel como se ha vivido a causa del régimen en los últimos 15 años.

Recuerdo perfectamente, en una visita que realicé a Caracas hace algunos meses, la desesperación de los venezolanos por conseguir insumos médicos, comida y proteger sus pocos ahorros. Al final, lo que la gente quiere son mejores condiciones para sus familias, para ellos mismos y para un país entero.

La lucha del pueblo venezolano es la lucha de una Latinoamérica unida. Un ejemplo claro son las misiones electorales que aun cuando fueron víctimas de serias amenazas de parte del Gobierno hacia las mismas, no dejaron por un lado su función fiscalizadora. Así, el domingo 6 de diciembre, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, anunciaba que se les habían revocado las credenciales de observadores a los ex presidentes, Luis Lacalle, Andrés Pastrana y Jorge Quiroga.

Y es que supuestamente, habían realizado declaraciones a favor de la coalición opositora, situación muy debatible, ya que también el ex Presidente, José Manuel Zelaya de Honduras, brindó abiertas declaraciones a favor del PSUV durante toda la jornada electoral.

Aprovecho estas líneas para enviar una cordial felicitación a mis compañeros de la “Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia”, quienes de igual forma llevaron a cabo una misión de acompañamiento (misión de solidaridad) en Venezuela, demostrando que la juventud de América Latina está hoy más comprometida con la democracia.

Con los resultados consumados, el futuro político y económico de Venezuela de seguro dará lugar a nuevos aires democráticos y la construcción de un país que todos los ciudadanos merecen.

Comentarios del artículo: Venezuela y el 6 de diciembre - Publicado: a las 8:00 am

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