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Antonio Leal

Ex presidente de la Cámara de Diputados, director del Magíster en Ciencia Política de la U. Mayor

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Etiquetas: , , » Publicado: 28/05/2012

La persecución a Bachelet encegueció al Presidente

El Presidente, dejándose arrastrar a la trifulca antibachelet, ha colocado en cuestión la altura y dignidad política que un estadista debe exhibir al entregar un juicio frente a hechos tan complejos y discutibles como son la responsabilidad de un ex Presidente en la gestión de una catástrofe como el terremoto y tsunami del 27 de Febrero del 2010.

En Comunicación Política se enseña que, si se quiere destacar un mensaje, nunca debe superponerse otro tema que lo opaque, desvíe o confunda a los receptores de éste.

El Presidente Piñera, dejándose llevar por el afán de enjuiciar a la ex Presidenta Michelle Bachelet y de intentar erosionar el prestigio que ella tiene ante los chilenos, ha, sorprendentemente,  descuidado totalmente esta enseñanza y comete este grave error en la sucesivas entrevistas televisivas que estaban destinadas originalmente a resaltar los contenidos de su  Mensaje del 21 de Mayo. Con ello, anula todo el efecto positivo que podían tener el gesto de perdón y el tono menos exitista y menos arrogante que exhibió en su discurso y que fue cuidadosamente preparado por sus asesores comunicacionales en el intento de provocar cercanía.

De paso, ha dejado la sensación de que el ataque a Bachelet ha sido planificado desde La Moneda como resultado del pánico que ha producido la Encuesta CEP en el tema presidencial donde la ex Presidenta aparece liderando, casi incontrarrestablemente, la adhesión de los ciudadanos.

Éste no es el lenguaje ni el clima político que el país necesita y menos el que el propio gobierno requiere para intentar recuperar credibilidad política y encauzar su acción en los dos años que aún le restan. Sin embargo, desgraciadamente, estas actuaciones han sido estimuladas por las propias declaraciones del Presidente y en ella han caído parlamentarios que con sus dichos desnudan la desesperación que los embarga y con las cuales sólo contribuyen al desprestigio del gobierno y de toda la actividad política.

El resultado es que el Presidente no sólo ha recreado un duro clima confrontacional con la oposición, cuando justamente necesitaba generar un espacio de diálogo y de tranquilidad, sino que además desperfila los objetivos de fondo de su discurso y termina con concentrar el debate político y la atención de la opinión pública ya no en las realizaciones de su gobierno y en sus propuestas hacia el segundo tiempo de su mandato, sino en el ataque a la ex Presidenta.

Todo, además, como lo demuestra claramente la Encuesta de La Tercera realizada con posterioridad  a la acción de los parlamentarios “cazabachelet”, con escaso o nulo rendimiento político dado que la ex Mandataria supera ahora, con porcentajes aún mayores que en las mediciones anteriores, a todos los eventuales candidatos de la derecha. Esto porque ante la ciudadanía este ataque feroz y coordinado contra Bachelet aparece mucho más como una maniobra electoral que como un sano esfuerzo por obtener la verdad  y sacar conclusiones de lo ocurrido.

El Presidente, dejándose arrastrar a la trifulca antibachelet, ha colocado en cuestión la altura y dignidad política que un estadista debe exhibir al entregar un juicio frente a hechos tan complejos y discutibles como son la responsabilidad de un ex Presidente en la gestión de una catástrofe como el terremoto y tsunami del 27 de Febrero del 2010, una de las mayores acaecidas a nivel mundial en todos los tiempos.

En algo que aparece como parte de un insaciable ánimo de venganza política contra la ex Presidenta, instalada por algunos exponentes de la derecha, el Presidente Piñera, reemplazando la investigación judicial y la propia investigación de la Cámara de Diputados, dicta una sentencia absolutamente discutible, que no corresponde formular a un Jefe de Estado, y sienta con ello un precedente peligroso para la institucionalidad.

El Presidente da a entender que por sobre la legalidad, que atribuye a los órganos técnicos competentes decidir las medidas a adoptar en una catástrofe como la vivida, es la figura presidencial la que tiene en sus manos cualquier resolución final incluso sobre temas en los cuales un Presidente no tiene competencia directas.

Alguien legítimamente argumentará posteriormente que a partir de esta “doctrina Piñera” y frente a cualquier hecho de magnitud que viva el país, será el propio Presidente Piñera el que, víctima de sus palabras, deberá responder, aún al margen de sus facultades y aún vulnerando las que la ley entrega expresamente a otros órganos del Estado.

El enjuiciamiento del Presidente contra Bachelet ha estimulado a sus parlamentarios a vertir juicios completamente irracionales. Un senador de RN, que personalmente aprecio, ha llegado a acusar a la oposición de “camorristas sicilianos”. Es sabido que la camorra asesina, secuestra, actúa sin piedad. Ciertamente, el país sabe que ese comportamiento no tiene nada que ver con la historia de la Concertación y sí mucho que ver con la acción de la dictadura de Pinochet porque es conocido que entre camorra y fascismo hay muchos vasos comunicantes.

Por cierto, este no es el lenguaje ni el clima político que el país necesita y menos el que el propio gobierno requiere para intentar recuperar credibilidad política y encauzar su acción en los dos años que aún le restan. Sin embargo, desgraciadamente, estas actuaciones han sido estimuladas por las propias declaraciones del Presidente y en ella han caído parlamentarios que con sus dichos desnudan la desesperación que los embarga y con las cuales sólo contribuyen al desprestigio del gobierno y de toda la actividad política.

De paso, dejan claro que se trata de una persecución orquestada y, como lo ha advertido agudamente el alcalde Ossandón, al final, exaltan la figura de una mujer que, habiendo sido ella y su familia cruelmente perseguidas por la dictadura militar, nunca utiliza este tipo de calificativos, siempre respeta la dignidad de sus adversarios,  la legalidad, la grandeza republicana del cargo de Presidenta que ejerció, la persona y la gestión del Presidente Piñera.

Creo que el Presidente debiera corregir sus dichos, llamar a los suyos a abandonar la trinchera y concentrarse en las tareas anunciadas el 21 de Mayo, permitir que los tribunales continúen con la investigación en curso y adopten las resoluciones que corresponda y que la Cámara de Diputados finalice con el operado de su ya segunda Comisión Investigadora que para muchos en el país ha desviado su rumbo y no se ha concentrado en sacar las recomendaciones para que Chile esté mejor preparado para hacer frente a las emergencias que la naturaleza nos depara.

La estrategia de atacar a Bachelet para subir en las encuestas se ha mostrado mil veces equivocada y esta vez el Presidente, por insistir en ella, ha desaprovechado el efecto simbólico que tiene la cuenta al país del 21 de Mayo y sus anuncios, ya débiles porque no se conectan con la subjetividad de los ciudadanos y con los problemas de fondo del país, se han diluido rápidamente.

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Etiquetas: , , , , , » Publicado: 08/05/2012

Piñera: la bofetada de abril

Un aspecto preocupante es la mala evaluación y el verdadero castigo de la opinión pública al equipo político del gobierno, que es el que debiera servir de protección al Presidente, y cuya gestión es cuestionada básicamente porque la ciudadanía no percibe que este sea capaz de dar conducción política al gobierno y al país.

La Encuesta ADIMARK del mes de Abril es el peor resultado obtenido por el Presidente Piñera y llega en un muy mal momento ya que el gobierno esperaba iniciar, en un clima político de mayor adhesión ciudadana, el relanzamiento de sus políticas.

Pesan en esta fotografía la mala evaluación en los llamados “atributos blandos” del Presidente, es decir, la escasa credibilidad, confiabilidad y afectividad que la ciudadanía tiene hacia él. Ellos adquieren, respecto de Piñera, una importancia muy significativa puesto que el Presidente, más que concentrarse en los atributos que efectivamente tiene, y que lo han transformado en uno de los empresarios más exitosos del país, busca notoriedad comunicacional para ganar en la esfera de la subjetividad donde difícilmente podrá penetrar. Un líder podrá no ser querido, esto no se compra ni se impone, nace simplemente, pero podrá ser respetado por su sobriedad, valorado por su seriedad política y su esfuerzo en beneficio del país y  es a esto que debe apuntar Sebastián Piñera aún a costa de renunciar al estilo personalista, mediático y grandilocuente que reviste su forma de gobernar.

El tema a resolver, por tanto, no es esencialmente comunicacional sino político. El Presidente genera en sus anuncios grandes expectativas que posteriormente no se cumplen o el gobierno queda a medio camino en todas las iniciativas que promueve. Este es un gobierno que tiene además  una escasa capacidad de controlar e imponer su agenda y que opera más bien de manera reactiva, sin línea estratégica y sin capacidad de conducción política.

Se produce, además, un arrastre hacia abajo en la evaluación del gobierno por  temas sensibles para la opinión pública como la más absoluta falta de transparencia con que ha sido abordada la tragedia de Juan Fernández, o el tema de la salud, donde Mañalich aparece fuertemente cuestionado por la gravedad de los hechos que acecen en la Posta Central y donde el ministro jugó a ocultar la información a la población;  o en  educación, donde la gestión del ministro Beyer se deteriora porque la gente siente que no se da respuestas efectivas a los temas de fondo del cambio del modelo educacional impuesto por la dictadura y que ha sido planteado por las movilizaciones estudiantiles y, también, por la mala evaluación de la conducción económica porque, pese al crecimiento de la economía y del empleo, la ciudadanía siente que está peor, que este crecimiento no implica un mejoramiento en las remuneraciones y, por el contrario, observan un deterioro de su calidad de vida en virtud de las alzas en los combustibles, alimentos, transporte e inflación en general.

Pesan también en este resultado la mala evaluación del gobierno en temas como delincuencia en el país y el transporte en la Región Metropolitana, que resultan agobiantes para la vida cotidiana de las personas, y que debían ser, de acuerdo a las promesas del gobierno, elementos de diferenciación fuerte de este gobierno respecto del pasado y donde no se observan resultados, lo cual es catastrófico para una administración que prometió soluciones rápidas en ambos aspectos.

Hay, también, un deterioro en los datos duros de los atributos del Presidente, especialmente en la evaluación de su capacidad para solucionar los problemas del país, en su autoridad y liderazgo.

Un aspecto preocupante es la mala evaluación y el verdadero castigo de la opinión pública al equipo político del gobierno, que es el que debiera servir de protección al Presidente, y cuya gestión es cuestionada básicamente porque la ciudadanía no percibe que este sea capaz de dar conducción política al gobierno y al país.

La propia reforma tributaria, anunciada  como un elemento estratégico de la segunda fase del gobierno, no cambiará positivamente la evaluación del Presidente y del  gobierno ya que se trata sólo de un ajuste tributario que está muy lejos de lo que el país de hoy espera y porque se internaliza en la población que ella no comporta un cambio sustantivo en la tributación, que no se afecta a las utilidades de las grandes empresas, que no influirá en el tema de mayor igualdad en la distribución de ingresos y que ella no favorece a las capas medias. Es decir, la reforma tributaria del gobierno no logrará el impacto que el gobierno pretende porque hay una gran distancia entre las expectativas de una población más informada y el proyecto real que el gobierno envía al parlamento.

El tema a resolver, por tanto, no es esencialmente comunicacional sino político. El Presidente genera en sus anuncios grandes expectativas que posteriormente no se cumplen o el gobierno queda a medio camino en todas las iniciativas que promueve. Este es un gobierno que tiene además  una escasa capacidad de controlar e imponer su agenda y que opera más bien de manera reactiva, sin línea estratégica y sin capacidad de conducción política.

Por ello, con este resultado al inicio de lo que debía ser la segunda fase del gobierno, el Presidente debiera evaluar un rediseño de su equipo político para hacer frente al descontento y trabajar por definir una estrategia acorde con los principios del gobierno pero que tenga en cuenta la profundidad de las demandas sociales.

El síndrome del “pato cojo” golpeará seguramente con fuerza al gobierno, puesto que cuando un Presidente y un gobierno tienen una baja adhesión, la disputa dentro del gabinete por la candidatura presidencial lo debilita aún más, pues divide, genera una competencia que tiende a tergiversar la gestión gubernamental, a instrumentalizarla y, sobre todo, porque este es un tema que hoy no interesa a la población que cree que los ministros son pagados para preocuparse de sus problemas. Este es un aspecto no menor   de la conducción política gubernamental que el Presidente debe ordenar o resolver de manera definitiva.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: a las 2:07 pm

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Etiquetas: , , , , , , » Publicado: 23/04/2012

El adulterio

Lo cierto es que el PPD y el PR, al construir una lista común con el PC a concejales, actúan plenamente en el marco de los acuerdos de la Concertación de trabajar por su ampliación y por la convergencia de toda la oposición y fruto de lo cual ha sido suscrito el acuerdo con el PC, y otros sectores de la izquierda, para llevar candidatos únicos a alcalde de la oposición en todas las comunas del país.

El Presidente de la DC, senador Ignacio Walker, ha acusado al PPD y al PR de “adulterio político” en virtud del pacto a concejales que estos partidos han  concretado con el PC. El vicepresidente de la DC, diputado Fuad Chahín, más rudimentario en sus dichos, ha planteado que “si estos partidos se quieren ir de la Concertación, es un tema de ellos”. En tanto, el presidente del PS, diputado Osvaldo Andrade ha expresado sorpresa, malestar y ha llamado a la responsabilidad  para evitar “dramáticas” consecuencias.

Ambos partidos han anunciado, como una especie de presión, amenaza y reprimenda hacia el PPD, el PR y el PC que llevarán lista municipal, parlamentaria y candidato presidencial único, adoptando una decisión apresurada respecto de un tema que (como el presidencial) está en otro contexto, que requiere acuerdos programáticos, proyecto de país y primarias democráticas para definirlo y que no puede ser mezclado con la conformación de los subpactos a nivel de concejales municipales.

Se trata, a todas luces, de una reacción desmedida  y bastante incongruente, dado que el primer partido que conversó con el PC una posible alianza a concejales fue el PS. El PC estuvo disponible a participar del subpacto DC y PS –por tanto tampoco se puede acusar al PC de ser parte de una maniobra para aislar a la DC – y éste no se concretó sólo porque no había ambiente en la DC y la dirección socialista terminó por desestimarlo dando, de paso, una señal  de que privilegia su relación con la DC por sobre cualquier otra.

Hay que despejar los fantasmas. Detrás de este subpacto PPD, PR, PC a concejales no hay una amenaza ni de poner fin de manera unilateral a la Concertación, ni de aislar a la DC. El PPD ha planteado a sus aliados y al país que  en el nuevo escenario político y social que  vivimos, y que comporta el cierre de un ciclo histórico, es necesario ir más allá de la Concertación y ampliar la alianza no sólo hacia otras fuerzas de izquierda sino también a las nuevas formas de organización que surgen en una sociedad civil que ha instalado un fuerte protagonismo.

No podría ser, entonces, que la posibilidad de un pacto con el PC pudiera ser posible sólo en la medida que éste lo conformara con el PS y la DC y se transformara, en cambio, en la consideración de estos dirigentes, en un elemento de quiebre de la Concertación y de escándalo político si es que el mismo pacto fuera concretado por el PPD y el PR. En un caso se trataría de una relación virtuosa, mientras que en el otro, de una irresponsabilidad política, de un pecaminoso “adulterio político”, como clama el presidente de la DC.

Huelga decir que los acuerdos que el propio senador Ignacio Walker ha emprendido con la mesa de Renovación Nacional, completamente al margen de los demás partidos de la Concertación, para intentar  llevar adelante las reformas políticas, nunca han sido descalificados por el PPD, el PR o el propio PC dado que todos estimamos que dichos contactos pueden ser positivos en la medida que contribuyan al tema de fondo: abrir paso al fin del binominalismo que tanto daño causa a la democracia chilena.

Lo cierto es que el PPD y el PR, al construir una lista común con el PC a concejales, actúan plenamente en el marco de los acuerdos de la Concertación de trabajar por su ampliación y por la convergencia de toda la oposición y fruto de lo cual ha sido suscrito el acuerdo con el PC, y otros sectores de la izquierda, para llevar candidatos únicos a alcalde de la oposición en todas las comunas del país. Es más, el espíritu del acuerdo de la Concertación fue que no se podía pactar con sectores que no fueran parte del acuerdo a alcaldes y, por ende, el construir un subpacto del PPD, PR, PC entra plenamente en el ámbito del entendimiento de la Concertación.

Por tanto, si la política de alianzas a nivel de alcaldes es ir más allá de la Concertación, parece un contrasentido que se incrimine al PPD y al PR por aplicarla también a nivel de concejales, cuando con ello se busca el mismo propósito: optimizar la votación, impedir la dispersión, elegir más concejales de la Concertación y de toda la oposición y ganar las elecciones municipales a la derecha. Es un aporte a la Concertación y a la unidad de la oposición el que se conforme un subpacto que incluya al PC y a otros sectores de la izquierda. No entenderlo así es solo sinónimo de una repentina ceguera política que anhelo sea sólo pasajera.

Hay que despejar los fantasmas. Detrás de este subpacto PPD, PR, PC a concejales no hay una amenaza ni de poner fin de manera unilateral a la Concertación, ni de aislar a la DC. El PPD ha planteado a sus aliados y al país que  en el nuevo escenario político y social que  vivimos, y que comporta el cierre de un ciclo histórico, es necesario ir más allá de la Concertación y ampliar la alianza no sólo hacia otras fuerzas de izquierda sino también a las nuevas formas de organización que surgen en una sociedad civil que ha instalado un fuerte protagonismo. En lo sustantivo, en la Concertación se ha ido abriendo paso una visión común que ha permitido el acuerdo amplio a nivel de alcaldes y ello simplemente se refuerza si estas fuerzas participan también de un pacto a nivel de concejales.

El que se hable de un Frente Amplio de Izquierda como posibilidad de nombre para el subpacto a concejales PPD, PR, PC, no implica constituir un bloque político programático que reemplace la alianza histórica de la centroizquierda. Seamos claros: no hay posibilidad de un proyecto progresista de futuro para Chile sin la alianza entre la DC y la izquierda en sus más diversos componentes. Pretender reemplazar a la Concertación por un “Frente de Izquierda” sería renunciar no solo a ganar las próximas elecciones presidenciales sino, también, a formular un proyecto progresista de cambios con capacidad real de disponer de una mayoría social y política que desde el poder lo concrete.

Ya el país vivió el drama de la separación de las fuerzas progresistas que fue uno de los elementos que posibilitó el golpe militar y la instalación de la dictadura. Todos aprendimos que los grandes cambios se hacen con mayorías sólidas que hoy, sin embargo, no son sólo políticas sino que deben incorporar activamente a la ciudadanía.

Pero tampoco se viabiliza este objetivo si petrificamos la Concertación y se impide que ella dé un salto de calidad, se reformule, amplíe, recoja, en su composición y en sus lineamientos programáticos, los cambios que experimenta Chile y el mundo.

En esta perspectiva, son valorables los juicios que formula el vicepresidente de la DC diputado Jorge Burgos que, junto con desdramatizar la conformación del demonizado subpacto, llama a actuar de manera inteligente y a preservar el acuerdo de centroizquierda que, coincidimos, es lo mejor para el país.

Se requiere serenidad y visión de futuro. Ya está establecido en la Concertación que será el camino de las primarias democráticas el que defina el o la candidata presidencial y a este criterio se han sumado la mayoría de las fuerzas de oposición.

Es un grave error político el mezclar la elección de concejales con la definición presidencial y más aún que dos partidos anuncien que proclamarán un candidato único, colocando en cuestión todo lo ya resuelto positivamente sobre el tema presidencial. Debiera ser la dirección del PS la primera en preservar el acuerdo más amplio de la oposición para realizar las primarias, para construir una propuesta de cambios avanzados para Chile y para que se galvanice, con la mayor unidad política, lo que quieren los chilenos : que Michelle Bachelet vuelva a ser Presidenta del país.

Etiquetas: , , , , , , » Publicado: a las 12:28 pm

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Etiquetas: , , , , » Publicado: 09/04/2012

El gobierno ahogado en su propia represión

Hay una distancia irremontable entre la subjetividad y las exigencias de cambio de la sociedad y la capacidad y voluntad política del gobierno para canalizarlas. La ciudadanía, fruto de la globalización, de las comunicaciones mundializadas, de la revolución de las nuevas tecnologías de la información, va mucho mas rápido que un gobierno conservador…

Los datos dela Encuesta Adimarkque otorgan un 29% de aprobación y un 64% de rechazo al Presidente Piñera y cifras semejantes a la gestión de gobierno, muestran que el segundo tiempo ha comenzado mal desde el punto de vista de la valoración de los ciudadanos.

Influye decisivamente la incapacidad del gobierno ya no sólo para imponer su propia agenda sino la desintegración de ella si alguna vez la tuvo. Más bien,la Agendaes puesta por los movimientos sociales y a ella el gobierno responde con retraso, sin capacidad oportuna de negociación, repitiendo un esquema mas parecido a la gestión empresarial que a la de políticas públicas, con extrema rigidez, confiando más en la represión a los movimientos sociales que en una salida a sus demandas.

El error principal del gobierno, sea en el tema estudiantil, en la movilización de Aysén y otras, es la de concebir a los movimientos sociales en una clave conspirativa.

En el mal resultado dela Encuestade Marzo está el pésimo manejo del conflicto de Aysén, la represión desatada por las Fuerzas Especiales -que hizo decir al senador RN Horvath que el ingreso de FFEE de Carabineros se parecía a la ocupación nazi  de París-, la presentación de una insólita querella por Ley de Seguridad Interior del Estado que no tenía fundamento jurídico alguno y que debió ser retirada, el arrinconamiento del gobierno en el tema de la discriminación, el rechazo al aborto terapéutico, que existió legalmente en Chile por sesenta años y cuyo rechazo por parte de la derecha deja a Chile como uno de los 5 países del mundo donde éste no existe, el fracaso de la política de lucha contra la delincuencia…

En la movilización de Aysén fue patente la consideración hecha por el ministro del Interior de que se trataba de un movimiento dominado por sectores extremos y frente a lo cual la respuesta principal debía ser la de la mantención del orden público por sobre cualquier otra consideración.

Por ello, se cambió la agenda al ministro Álvarez y se le impidió que negociara directamente en la región, aún con tomas, paralizaciones y la ciudadanía en las calles. Por la misma razón se presentó la querella por ley de Seguridad Interior del Estado en contra 22 modestos campesinos, pescadores, dueñas de casa, la mayor parte de ellos sin militancia política o cuando la tenían eran tanto gente ligada, más bien en sentimiento que en orgánica, a los partidos dela Concertacióncomo a RN . Es decir, era un movimiento auténticamente social, que comprometía al conjunto de la ciudadanía de Aysén y contaba con el apoyo mayoritario de la población tanto en la región como en el país.

Como consecuencia de ello, de una errada visión conspirativa más que política-social,  el gobierno demoró mas de 40 días en a6sumir la realidad, y al final tuvo que concentrarse en las demandas y en ofrecer soluciones a ellas como condición para deponer las tomas, barricadas y hacer volver  la normalidad en la región.

Para entonces, el Presidente y el gobierno habían ya consumido una alta cuota de la menguada credibilidad y tanto lo ayseninos como todos los chilenos percibieron que el gobierno fue obligado a  un giro casi copernicano de su posición original para abordar el conflicto en términos políticos, dejando un cúmulo de heridos en el camino, entre ellos su propio negociador, el ministro de Energía Rodrigo Álvarez, cuya renuncia opacó totalmente la nueva estrategia que el gobierno debió asumir y sus resultados y dejó a la luz la  improvisación con que operó durante todo este período.

La renuncia de Álvarez demostró que no hay un equipo de gobierno, que no hay lealtades mínimas entre los ministros y que lo que se pensó, excluyendo a Álvarez de las negociaciones finales, fue que éste pagara, en la mente de la población, el costo de la inoperancia y de la represión. Era necesario un chivo expiatorio, un fusible, que impidiera trasladar el conjunto del repudio ciudadano al Presidente y a su equipo político que habían diseñado y conducido la estrategia equivocada.

De otra parte, el cruel asesinato del joven Daniel Zamudio, víctima de la intolerancia y la discriminación mas enfermiza, obligó al gobierno a abrir un tema que claramente causa una profunda división valórica entre sus partidarios: la ley antidiscriminación vista además en clave de victimización por causal de orientación sexual, es decir el peor terreno para abordar el tema para una coalición con una de sus almas profundamente conservadora e integrista.

No olvidemos que los diputados dela UDIy algunos de RN recurrieron al Tribunal Constitucional para paralizar el proyecto aprobado enla Cámarade Diputados y que los más conspicuos senadores dela UDIvotaron en contra del artículo 2 del proyecto que es la esencia, la médula, de la legislación antidiscriminación sin el cual el proyecto no vale nada.

Por primera vez en estos dos años, fruto de la presión de opinión pública, el gobierno se ve obligado a colocar suma urgencia a la tramitación de la ley antidiscriminación. Esta pasará en los próximos días a Comisión Mixta y el propio gobierno ha debido comprometer un veto para mejorar el texto que salió del Senado. En definitiva, también en este tema, el gobierno ha debido asumirla Agendaque la opinión pública ha instalado y lo ha hecho con tal ambivalencia y señales contradictorias que ante la opinión pública, conmovida fuertemente por el asesinato de Zamudio, aparece más como una derrota del gobierno que como un paso adelante del cual el propio gobierno al final de cuentas es también parte.

En el mal resultado dela Encuestade Marzo está el pésimo manejo del conflicto de Aysén, la represión desatada por las Fuerzas Especiales -que hizo decir al senador RN Horvath que el ingreso de FFEE de Carabineros se parecía a la ocupación nazi  de París-, la presentación de una insólita querella por Ley de Seguridad Interior del Estado que no tenía fundamento jurídico alguno y que debió ser retirada, el arrinconamiento del gobierno en el tema de la discriminación, el rechazo al aborto terapéutico, que existió legalmente en Chile por sesenta años y cuyo rechazo por parte de la derecha deja a Chile como uno de los 5 países del mundo donde éste no existe, el fracaso de la política de lucha contra la delincuencia…

Todo ello, revela que hay una distancia irremontable entre la subjetividad y las exigencias de cambio de la sociedad y la capacidad y voluntad política del gobierno para canalizarlas. La ciudadanía, fruto de la globalización, de las comunicaciones mundializadas, de la revolución de las nuevas tecnologías de la información, va mucho mas rápido que un gobierno conservador, incapaz de colocarse a la cabeza de un proyecto como el que el país necesita para su desarrollo.

El próximo debate sobre el proyecto de reforma tributaria que enviará el gobierno, creará gran insatisfacción porque éste no aborda el tema de la mala distribución del ingreso y la obtención de recursos para garantizar una educación gratuita y de calidad. A su vez, la paralización de las reformas políticas golpeará la credibilidad de un gobierno donde el elemento más negativo de la evaluación ciudadana es que la inmensa mayoría de los chilenos no confía en el Presidente Piñera. Por tanto, si el gobierno no resuelve una hoja de ruta, no le da un mínimo sentido a su gestión, no se anticipa a los conflictos y sigue obsesionado con la represión a los movimientos sociales, seguirá bajando en las encuestas y confirmando que a la derecha chilena le cuesta mucho gobernar un país para todos.

Etiquetas: , , , , » Publicado: a las 5:04 pm

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Etiquetas: , , » Publicado: 27/03/2012

Inconstitucionalidad del gobierno sobre el Litio

El gobierno, con su idea de licitar yacimientos de litio a través de los Contratos Especiales, se transforma en una agencia de promoción de inversionistas privados del litio en nuestro país.

Me opongo a la idea del gobierno de licitar yacimientos de litio bajo la forma de “Contratos Especiales de Operación” –como se ha hecho con el petróleo a través de los CEOP– ya que ello vulnerala Constitución, la legislación minera e intenta eludir el debate parlamentario para entregar, por vía directa, la explotación del litio integralmente a privados.

El litio es mineral del futuro, algunos lo llaman el “petróleo blanco”. Chile posee las mayores reservas mundiales y con bajos costos de explotación ya que se encuentra a mas baja profundidad, en los salares. Éste es además un recurso estratégico porque está ligado a la energía y la producción de tritio es uno de los componentes de la fusión nuclear y, por ende, se debe confirmar constitucionalmente el carácter estratégico y generar una política pública para que el Estado entre en su explotación mas allá del arriendo de concesiones quela CORFOtiene con SQM y SCL, que han constituido una especie de monopolio en la explotación y comercialización del recurso minero.

Comparto la necesidad de ampliar y abrir nuevos caminos en la explotación del litio ya que ello puede entregar enormes recursos al país, pero digo que se echa de menos una preocupación del gobierno para que haya una política pública hacia el litio toda vez que este mineral se ha convertido en un insumo insustituible en industrias como la energía, la informática, la telefonía celular, naves espaciales, y especialmente en el desarrollo automotriz híbrido y eléctrico. Por ello y por el combate que en el mundo se da contra el dióxido de carbono y el exceso de utilización de los combustibles fósiles, la demanda mundial de litio aumenta entre un 7% y un 8% anual y su precio internacional ha pasado de 1700 dólares la tonelada a 6 mil dólares en pocos años y este precio seguirá incrementándose acorde con la mayor demanda en el mercado mundial.

Pero debiéramos dar otro paso más, que es crear una industria de productos de alta tecnología basada en litio y no solo conformarnos con la exportación del mineral. Las reservas en Chile podrían satisfacer la demanda de litio por 120 años y , por ambas consideraciones, el litio es estratégico y aparece muy mezquina, inconstitucional y destinada solo a favorecer la inversión privada el camino que está eligiendo el gobierno y al cual la oposición y la ciudadanía debe hacer frente con extrema decisión.

Por tanto, si el gobierno quiere ampliar la explotación del litio, debe, en primer lugar, pensar en el rol que el Estado va a jugar en este proceso, tratándose además de un mineral considerado por nuestra legislación como estratégico, y, a partir de ello, elaborar con todos los sectores una propuesta para modificar la ley de Concesiones Mineras –recuerdo que dicha modificación requiere de quórum calificado-, la ley dela ComisiónChilenaNuclear y otras disposiciones donde se establece la no concesionabilidad de este mineral, pero ello debe hacerse resguardando, en primer lugar, el interés público.

El gobierno, con su idea de licitar yacimientos de litio a través de los Contratos Especiales, se transforma en una agencia de promoción de inversionistas privados del litio en nuestro país ya que el mercado mundial determina un aumento creciente de la demanda y si ella es ya de 90 mil toneladas anuales de carbonato de litio sólo en los próximos cinco años esta se duplicará lo cual crea un mercado en expansión muy notable para un país que tiene las mayores reservas de litio en el mundo, especialmente en sus salares en el norte de Chile.

Quiero recordar que el actual marco jurídico del litio está dado por la ley de minería (año 79), por la ley de concesiones mineras (año 83) y la ley orgánica y reglamentos de la ley dela ComisiónChilenade Energía Nuclear. Toda nuestra legislación mantiene las reservas de explotación de litio a favor del Estado y el litio no es susceptible de concesión minera salvo aquellas constituidas con antelación a la publicación de la ley. En virtud de ello CORFO tiene la concesión de las pertenencias mineras en el Salar de Atacama, donde existen las mayores reservas de litio del mundo, pero CORFO arrienda por un tiempo determinado y montos de explotación preestablecidos, y a sólo40 metrosde profundidad, a SCL y SQM –cuya producción es hoy el 43% de la producción de litio a nivel mundial- pero, a la vez, el contrato formulado es tan leonino para el Estado que impide que CORFO arriende a otras empresas o explote directamente el resto de las pertenencias no arrendadas en el Salar de Atacama.

Es cierto, que tenemos una pésima legislación sobre la explotación del litio, que inmoviliza y en la práctica permite la existencia de un monopolio contractual en el Salar de Atacama y mi llamado al gobierno es a evitar un subterfugio de las licitaciones directas, que por lo demás crearán una gran incertidumbre en los futuros inversionistas, y por el contrario a consensuar una modificación a la normativa actual pero en un sentido inverso a como lo ha anunciado el gobierno ya que lo primero debe ser que el Estado explote el Salar de Atacama –donde hay reservas estimadas por la empresa SQM de 6,9 millones de toneladas hasta200 metrosde profundidad que el mineral sea conformado como estratégico– que confirme el valor estratégico del mineral, por razones distintas a las que tuvo la dictadura militar que estaban ligadas a la guerra fría, y que el país en su conjunto pueda beneficiarse de su explotación cuyas utilidades ya son altas y estamos sólo al inicio de la explotación de un mineral con un enorme impacto en el mercado y que puede dar una grandiosa fuente de ingresos a la economía y al Estado chileno.

CODELCO debiera ya comenzar a explotar el litio en el salar de Pedernales donde tiene las concesiones y se debe abrir la inversión pública y asociada en Maricunga, Punta Negra, Incahuasi, Aguas Calientes y generar una política de cooperación ahora con Argentina y cuando las condiciones lo permitan con Bolivia países con los cuales constituimos el triangulo del litio a nivel mundial. De hecho Bolivia ha ya emprendido la industrialización del litio a través dela CorporaciónEstatalMinera adelantándose a lo que debiera hacer Chile con este mineral.

Pero debiéramos dar otro paso más, que es crear una industria de productos de alta tecnología basada en litio y no solo conformarnos con la exportación del mineral. Las reservas en Chile podrían satisfacer la demanda de litio por 120 años y , por ambas consideraciones, el litio es estratégico y aparece muy mezquina, inconstitucional y destinada solo a favorecer la inversión privada el camino que está eligiendo el gobierno y al cual la oposición y la ciudadanía debe hacer frente con extrema decisión.

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Antonio Leal

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Etiquetas: , , » Publicado: 15/02/2012

EL IRREFRENABLE TEMOR A LA DEMOCRACIA CONFLICTUAL

De esta forma, la democracia, sea para el liberalismo democrático avanzado que para el socialismo renovado, es todavía un diseño incumplido en toda su plenitud y el paquete de valores que ella engloba no ha agotado ciertamente, sus grandes potencialidades.

Tal como lo señala el politólogo italiano Piero Barcellona, la democracia es un valor porque realiza el derecho mínimo de cada cual de poder decidir el sentido de la propia historia.  Por ello la democracia no solo es un sistema institucional, es una visión valórica y ética de las relaciones sociales y de poder y, en tanto tal, es esencialmente conflictual, es inseparable del conflicto, es el retorno continuo de las contradicciones y del carácter paradojal de la política moderna.

El conflicto que estructura la democracia contiene, inevitablemente, el valor de la convivencia, ya que ella, de por sí, consiste en la posibilidad de un orden infundado y, por ende, de un orden que se hace cargo de la pluralidad de las razones, de la posibilidad que una venza y otra pierda, sin por ello estar fuera de la ciudad.  La democracia se entrega, a sí misma, la decisión de dejar fuera del conflicto los puntos no negociables, aquellos que pertenecen a la sobrevivencia de las razones plurales.  Por eso mismo, la democracia es también un antídoto a las apariencias de la despolitización tecnológica que parece dominar la fase actual del sistema y el único obstáculo a la teología económica del suceso y del crecimiento ilimitado.

El conflicto, evoca el tema de la elección entre alternativas posibles,  entre opciones diversas y abre la “cuestión democrática” en su punto más alto.  El conflicto expresa la necesidad fundamental de dar valor a las cosas que no son definitivas, reproduce, en la coyuntura histórica, la estructura contradictoria de nuestras necesidades de individualidad, de generalidad y de comunicación.

El tema de la conflictualidad democrática es esencial, sobre todo, cuando asistimos a un redimensionamiento de los espacios de la gran política, producido por la mercantilización absoluta que invade todos los ámbitos de la vida e impone una lógica dominante.

La “sociedad reducida” es una sociedad empobrecida cultural y éticamente.  La ofensiva neoliberal consiste, naturalmente, es el tentativo de neutralizar los conflictos orientando el empuje emotivo de la  población hacia formas regresivas de identificación: el poder fuerte, la sociedad ausente, los enemigos de turno: drogados, pobres, incapaces, emigrantes, etc.

Contraria a esta tendencia, típica del neoliberalismo, es la perspectiva de Dahrendorf, que parte de la base que una sociedad que no desee precipitar en el descompromiso creciente hacia las reglas y las responsabilidades colectivas debe asegurar que todos tengan “una apuesta en el juego de la sociedad”, es decir, que los pobres, los marginados, los desocupados tengan algo que colocar en campo, en cambio de la aceptación de los vínculos sociales.

En esta perspectiva, es necesaria la elaboración de una política de entendimientos fundamentales comunes para todos los ciudadanos, de una ciudadanía común contra los privilegios y los superpoderes.

Dahrendorf se plantea, nada menos, que disolver el matrimonio que liga capitalismo y liberalismo.  Postula una distancia abismante entre el empuje liberal ligado a las definiciones de oportunidades nuevas para todos y la política neoconservadores de reducción de las exigencias sociales y de “proteccionismo”, verdaderamente, para los grupos más fuertes.  El construye una alternativa liberal – radical apoyada en las nuevas chances de vida, exalta la movilidad de los conflictos parciales frente a la omnipresencia que tuvo el conflicto de clases, y enfatiza el rol de las agregaciones provisorias en torno a problemas específicos de la población.

En una línea más ligada a la sociabilidad, Robert Dahl, señala que es  necesaria una auténtica refundación de la teoría política que reestructure las relaciones entre los medios técnicos de los procedimientos y los fines culturales de la democracia.

Dahl se propone superar la vieja oposición entre el liberalismo abstencionista y el socialismo que nacen cuando aún no se ampliaba la parte más relevante del itinerario de la ciudadanía.  El liberalismo cultiva el culto de la propiedad y lo coloca en el centro de toda la estructura de la política.  Locke, lo resume: “la sociedad política fue fundada sólo para conservar, a cada  privado, la propiedad de bienes, y para ningún otro fin”.  El socialismo, en cambio, coloca en cuestión la comunidad  política que tiene, justamente, como fundamento la real e indoblegable desigualdad de posesión y de derechos.  Su consigna fue “expropiar a los expropiadores”, como requisito de una igualdad entre los sujetos.

Dahl afirma que sólo la democracia es capaz de debilitar y colocar límites a la estructura de la constitución de la propiedad privada como valor superlativo.  Los derechos políticos comprenden todos los cuerpos de la  propiedad y ésta deja de ser un “derecho ético fundamental”.

El valor del análisis de Dahl reside en que focaliza el paso de un  régimen que presentaba al Estado como depositario de la “ratio”, a una estructura política “poliárquica” que supone la multiplicidad de los intereses y la realidad y permanencia del conflicto.  Es aquí donde se crea una simbiosis entre “pluralismo y pluralidad de los intereses”, que provoca la marginalización de las dimensiones individuales de la política y la emergencia de partidos y grupos de presión que organizan la solidaridad entre intereses homogéneos.

En esta fase, al puesto del sujeto  individual subentra, el organismo colectivo que controla las redes esenciales  que aseguran la relación de la sociedad con las instituciones.

Aquí se coloca el tema de las partidocracia o, lo que es lo mismo, el arrebato a la sociedad civil de espacios que le son propios y frente a lo cual la sociedad que emerge de la revolución digital de las comunicaciones manifiesta un creciente rechazo.  Los partidos políticos, que originalmente nacieron como instrumentos para accionar –como diría Dahl- “los criterios de igualdad del voto y de la participación efectiva”, han ocupado, en cambio, el espacio principal en torno al cual ha rotado todo el sistema político.

Aquí está el origen de una evidente separación entre los recursos formales que han sido predispuestos por el ordenamiento normativo y los poderes reales diseminados en la sociedad. Es, justamente, esta forma de la política la que hoy entra en crisis.

Dahl sostiene, que aún en la importancia extrema del sufragio universal: “el voto representa sólo un tipo de recurso político.  Desde el  momento que los recursos sociales son distributivos de manera desigual y dado que muchos de ellos, pueden convertirse en recursos políticos, los recursos políticos, diversos del voto, son distribuidos de un modo desigual”. En parte, el discurso de Dahl subvalora la centralidad que ha adquirido la voluntad del sujeto-ciudadano, del consenso y se mueve dentro del “dilema”, entre forma y contenido, sin poder construir una diagnosis alternativa.  Sin embargo, su propuesta es valiosa y es la de intensificar las políticas capaces de asegurar una más completa realización de los ideales democráticos.De esta forma, la democracia, sea para el liberalismo democrático avanzado que para el socialismo renovado, es todavía un diseño incumplido en toda su plenitud y el paquete de valores que ella  engloba no ha agotado ciertamente, sus grandes potencialidades.

Conflictualidad e incumplibilidad como condición para que la democracia no tenga  ninguna zona intransitable, ninguna “reserva” protegida, a las cuales esté prohibido el acceso de sus reglas y la hegemonía de sus valores éticos y políticos.

La conflictualidad es inherente a la democracia, especialmente a aquella que se organiza desde la propia sociedad civil, y hay que superar el temor conservador a todo “lo que se mueva”, el deseo irrefrenable de los neoliberales del modelo de sociedades paralizadas políticamente por el temor o el consumismo, el peligro de que se transformen en enemigos, en “terrorista” a todo aquel que disienta de manera radical o adopte formas de vida distintas a las de las consagradas. La democracia debe ser capaz de escuchar el conflicto y de darle salidas que acentúen los espacios de libertades, derechos e igualdades. Este es parte del desafío que el progresismo debe asumir frente a la nueva estación de ciudadanía que vive Chile y el mundo.

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Etiquetas: , , » Publicado: 25/01/2012

Gramsci: la fuerza de las ideas

Aspectos que destacan en la búsqueda de Gramsci entre los jóvenes de hoy es seguramente que su elaboración se inscribe en una corriente que coloca de relieve el factor de la subjetividad, de la espiritualidad, de la ética, de la estética, estableciendo un nuevo nexo entre sujeto y objeto, entre medio y fin, que permite descubrir en ellos profundas categorías que no fueron parte de la tradición marxista clásica.

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El pensamiento de Antonio Gramsci parece estar de regreso en la reflexión de muchos líderes estudiantiles que han encabezado las protestas en Chile el año 2011. Esto ocurre también en otros lugares del mundo donde se habla por parte de los jóvenes de las revueltas con soltura de “hegemonía”, “sociedad civil”, “catarsis” y otros términos que forman parte del léxico gramsciano. El interés por descubrir el pensamiento de Gramsci se liga a la nueva subjetividad surgida como efecto de la crisis de la economía internacional dominada por el modelo neoliberal, por los efectos de la globalización y el impacto de la revolución digital en las comunicaciones.

Aspectos que destacan en la búsqueda de Gramsci entre los jóvenes de hoy es seguramente que su elaboración se inscribe en una corriente que coloca de relieve el factor de la subjetividad, de la espiritualidad, de la ética, de la estética, estableciendo un nuevo nexo entre sujeto y objeto, entre medio y fin, que permite descubrir en ellos profundas categorías que no fueron parte de la tradición marxista clásica.

Muchos estudiosos han calificado a Gramsci, Bobbio entre ellos, como el “teórico de la superestructura”. Esta calificación es útil pero reductiva ya que Gramsci es el teórico del bloque histórico y siempre subraya el significado de la interrelación entre ambas esferas, es más, se siente incómodo en esta definición, va mas allá y establece que el propio proceso productivo es necesario enmarcarlo no solo en la visión de la economía sino también en el de la filosofía de la praxis. Dicho esto, lo cierto es que Gramsci reconceptualiza y reubica formulaciones filosóficas y políticas anteriores para determinar un nuevo escenario cultural.

Desde el  punto de vista metodológico, Gramsci supera una forma de aproximarse a los problemas que fue típica de una parte de la izquierda marxista: ver la realidad filtrada por un conjunto de pre-supuestos más que como un proceso de descubrimiento de las novedades.  Gramsci es un crítico implacable de las tesis preconstituídas, de los “objetivismos” y de los “determinismos” económicos que caracterizaron una parte importante de la elaboración del marxismo clásico.

Desde el  punto de vista metodológico, Gramsci supera una forma de aproximarse a los problemas que fue típica de una parte de la izquierda marxista: ver la realidad filtrada por un conjunto de pre-supuestos más que como un proceso de descubrimiento de las novedades.  Gramsci es un crítico implacable de las tesis preconstituídas, de los “objetivismos” y de los “determinismos” económicos que caracterizaron una parte importante de la elaboración del marxismo clásico

El busca desentrañar el saber, el conocimiento, a partir de los procesos y de las complejidades analíticas que detrás de ellos se encierran. Pero, además, busca establecer la supremacía de la razón para comprender la conflictualidad, las contradicciones, los aspectos globales, la visión de conjunto de los fenómenos y su proyección, la  creación de una voluntad colectiva como base de la hegemonía en sus diversas fases, que es justamente lo que permite pensar la “gran política” que es el verdadero objetivo filosófico de Gramsci.

Son notorias las novedades y la flexibilidad de los instrumentos en las categorías gramscianas y la forma no definitiva con que cada uno de ellas son presentadas por Gramsci.

La primera está constituida por la dialéctica entre estructura y superestructura, por la importancia de las culturas nacionales, por la fuerza de la subjetividad colectiva, por la acción política de las masas. La segunda, está constituida por la supremacía de la política y por la constitución de los subalternos como fuerza no solo dominante sino dirigente. Nace la valoración de la irrupción de las masas en la historia que se transforman en protagonistas de la construcción de lo nuevo. El tercer núcleo es la constitución de una nueva visión, no catastrofista, de las crisis endógenas del capitalismo y de sus eventuales salidas.

Otro aspecto que subyace dentro de la originalidad del pensamiento gramsciano es su realismo historicista como una visión integral de la vida y de la política ubicada en una consideración de los procesos singulares, nacionales, en los cuales las clases subalternas construyen su hegemonía.

Por ello es que el realismo histórico de Gramsci, en los Cuadernos dela Cárcel, se liga a Maquiavelo, a su consideración de la autonomía de la política e introduce las consideraciones del florentino dentro de su filosofía de la práctica inspirada en Marx, lo cual se constituye en una inspiración en la creación de la concepción del bloque histórico. Es la ética, a su vez, lo que permite a Gramsci, en esta proficua relación teórica con Maquiavelo, no subsumirse solo en la política como táctica en la configuración de su estrategia.

Es la polémica con el antipositivismo lo que impulsa a Gramsci a concebir la realidad, sea natural que política, como continuamente modificable por la cultura, por la voluntad, por la conciencia, por la acción, lo cual permite colocar la subjetividad en el centro de la elaboración gramsciana.

Por ello la visión sobre la ideología deja de ser en Gramsci un factor negativo o neutro y se transforma en un factor positivo. Es el propio Gramsci quien señala “que un potencial error en la consideración del valor de las ideologías se debe al hecho de que se da el nombre de ideología tanto a la superestructura necesaria de una determinada estructura como a las elucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido peyorativo de la palabra se ha hecho extensivo, y eso ha modificado y desnaturalizado el análisis teórico del concepto de ideología”.

Lo interesante es la originalidad de Gramsci y de su elaboración, la forma como este coloca caminando de pie el marxismo después de su paso “ruso” y lo traslada a occidente, creando o reinterpretando un conjunto de categorías políticas y filosóficas construye una verdadera ciencia política y una teoría del estado, de la superestructura, completamente nueva dentro del marxismo y mas allá de él.

La supremacía de la Política como idea fuerza resume mejor que ninguna el aporte del gran pensador sardo a la filosofías y a la política. Cierto, Aristóteles y  Maquiavelo, liberan la política y Gramsci repite en su obra la expresión del filósofo griego del hombre como “animal político”. Para Aristóteles, que visualizó y determinó antes que nadie la autonomía de la política, la politicidad era natural – pasiva. Para Gramsci, más de dos milenios después, el hombre es esencialmente político porque en “la actividad para transformar y dirigir conscientemente a los demás hombres realiza su “humanidad”, su “naturaleza humana”. Este pensamiento de Gramsci lo dice todo respecto del peso de la subjetividad humana, de la construcción de identidad y de la realización  personal ligada a las transformaciones sociales y políticas. Y es eso lo que en fondo hoy está en las calles.

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Etiquetas: , , , » Publicado: 11/01/2012

Beyer y la negación de la dictadura

Lo aconsejable y digno sería que el Ministro Beyer revisara su concepción, propusiera eliminar la clasificación inventada ad hoc por la señora Fontaine y repusiera la verdad histórica: el régimen de Pinochet fue una dictadura, una de las mas cruentas y crueles del siglo XX.

El ministro de Educación, Harald Beyer, ha justificado el reemplazo del concepto de dictadura militar por el de régimen militar, en la formulación de textos y programas hasta 6º básico, diciendo simplemente que se utiliza el concepto más general y tratando de restar significado político y ético a la operación que hay detrás de este intento de tergiversación de la historia.

Detrás de esta iniciativa del Ministerio de Educación, especialmente desde el mundo de la derecha civil que participó en altos cargos de la dictadura y que hoy es parte del gobierno de Piñera, está el esfuerzo, meticulosamente pensado, por reescribir y reinterpretar la historia. Enseñar a nuestros niños, desde los primeros años de su formación escolar, cuando se aprende a leer y se dan los primeros pasos de la construcción de imaginarias sociales, que lo que hubo fue simplemente un régimen militar y no una dictadura es un intento de liberar a este período histórico de su esencia: el terrorismo de Estado, los crímenes de lesa humanidad por los cuales la dictadura de Pinochet fue condenada ininterrumpidamente porla ONU durante 17 años, los crímenes que traspasaron las fronteras, las violaciones extremas a los derechos humanos, la cancelación de las libertades y de las instituciones republicanas.

Hablar sólo de régimen militar es también un intento por esconder la presencia de los civiles que gobernaron con Pinochet, blanquear a quienes incitaron y decidieron el golpe de Estado, liberar de responsabilidad política a quienes controlaron, con los militares, todo el poder y los negocios y concentrar en los militares de la época toda la responsabilidad de lo acaecido, presentando lo ocurrido como excesos cometidos por los militares y liberando de toda responsabilidad a una derecha política que compartía ministerios claves en lo político y en lo económico y que fue el sustento social e ideológico de la dictadura.

No sé si el ministro Beyer capta plenamente, dada su inexperiencia política, que al justificar y avalar esta operación de tergiversación de la historia, nacida en el seno de su propio Ministerio, asume una enorme cuota de complicidad y ensucia su impronta ética para ser el interlocutor válido del gobierno en el gran objetivo de la reforma educacional que será, también el 2012, el principal factor de movilización de la sociedad chilena.

Es más, el silencio mantenido por el propio Presidente Sebastián Piñera lesiona y resta total credibilidad a la imagen liberal que él ha construido de sí mismo y que se constituyó en el plus que permitió a la derecha ganar las últimas elecciones presidenciales. Es en su gobierno donde se intenta concretar este anhelado objetivo de los políticos e intelectuales de la derecha de cambiar la interpretación de la historia de los años de la dictadura.

La explicación del ministro Beyer carece de relevancia intelectual y contradice toda la elaboración que por siglos ha hechola CienciaPolítica.Decir que el cambio obedece a que se utilizará el concepto “más general” de régimen militar implica que Beyer da supremacía a una nueva clasificación de los regímenes políticos en militares y civiles y ambos desprovistos de los aspectos de contenido y de valores que ha servido ala Ciencia Políticapara establecer la tipología de los regímenes políticos en la historia antigua, moderna, contemporánea y aún mas reciente.

La historia de América Latina está, por lo demás, plagada de regímenes militares y de  civiles que fueron dictaduras o tiranías de acuerdo a su esencia, a los valores y todo ello desmiente la clasificación que propone hoy el ministro Beyer para eliminar de la enseñanza el término dictadura universalmente establecido, incluso en las resoluciones dela ONUy de otras instancias internacionales, respecto al régimen que encabezó Pinochet.

Ya alrededor del 350 antes de Cristo, en la antigua Grecia, Aristóteles –con mayor rigor intelectual por cierto que el que utiliza en su clasificación el ministro Beyer– distinguía entre monarquía, aristocracia y democracia, pero establecía aún mayores precisiones. A cada una de estas clasificaciones correspondía una forma corrupta: tiranía, oligarquía y demagogia. La filosofía política neoaristotélica fue tan importante que predominó hasta el inicio del Renacimiento, hasta el surgimiento de la filosofía de la duda, de la explicación de la razón. Por su parte Montesquieu planteó otra clasificación: República, Monarquía y Despotismo y señaló que los “principios” de estos regímenes son la virtud, el honor y el miedo. Importantes son los aportes de Polibio, Santo Tomás de Aquino, que retoma a Platón, Hobbes, Maquiavelo, los que en sus respectivas épocas establecen categorías de regimenes políticos basados en la esencia y no en los uniformes.

Desde la Ilustración, con Rousseau, la Revolución Francesa, las Declaraciones Americana y Francesa de los Derechos del Hombre, se acentúa el tema de los valores y de la dignidad kantiana del hombre moderno. La democracia, como norma y valor, es el centro de toda clasificación de regímenes políticos y ella es la principal contraposición a la multiplicidad de regímenes autoritarios, de diversa matriz ideológica, surgidos en el siglo XX entre los cuales al propio régimen de Pinochet.

Numerosos autores, que han estudiado en la segunda parte del siglo XX las democracias como regímenes políticos, como Duverger, Aron, Bobbio, Arendt, Habermas, Rawls, Dahn, Sartori, Huntington, entre muchos otros, han incorporado temas como el pluralismo, el rol de la ciudadanía, el principio de la legalidad, el funcionamiento de las instituciones, la cuestión social,  el respeto a los Derechos Humanos de primera, segunda y tercera generación, como elementos distintivos de diversas clasificaciones. Aún más recientemente los autores que tratan el tema de la globalización y la revolución digital de las comunicaciones, como Beck  y Castells, para nombrar solo dos, han profundizado en los nuevos alcances de la ciudadanía y la democracia  en la era global y de las Nuevas Tecnologías dela Información. Ningunode ellos ha establecido como patrón predominante de clasificación de los regímenes políticos el de regímenes militares y civiles a lo que aduce el ministro Beyer.  Democracia y dictadura, en sus diversas acepciones, han sido el eje y la base de clasificación de los regímenes políticos contemporáneos.

La historia de América Latina está, por lo demás, plagada de regímenes militares y de  civiles que fueron dictaduras o tiranías de acuerdo a su esencia, a los valores y todo ello desmiente la clasificación que propone hoy el ministro Beyer para eliminar de la enseñanza el término dictadura universalmente establecido, incluso en las resoluciones dela ONUy de otras instancias internacionales, respecto al régimen que encabezó Pinochet.

Lo aconsejable y digno sería que el Ministro Beyer revisara su concepción, propusiera eliminar la clasificación inventada ad hoc por la señora Fontaine y repusiera la verdad histórica: el régimen de Pinochet fue una dictadura, una de las mas cruentas y crueles del siglo XX, aunque ello duela a aquella parte de la derecha que participó de este régimen y que busca un atajo burocrático para evitar cualquier autocrítica y aunque ello impida cumplir con un supuesto compromiso de este gobierno con la derecha dura y el militarismo pinochetista para cambiar por decreto la  historia de 17 años de la vida del país. Justamente la memoria de que este país vivió una dictadura debe servir para el nunca más a regímenes que asesinen por pensar distinto. Si así no ocurriera, la base subjetiva de la democracia se haría más frágil.

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Etiquetas: » Publicado: 04/01/2012

Larroulet, Bobbio y los “valores a cuidar”

El sistema electoral binominal mayoritario fue concebido como una fortaleza autoritaria para preservarla Constitución elaborada por los ideólogos del pinochetismo y los enclaves que de ella se derivan en el sistema político.

El ministro Larroulet ha declarado que, en lo que llama el perfeccionamiento del sistema electoral, hay valores que cuidar. Agrega, como tales, la estabilidad política y la posibilidad de crear consensosentre los bloques políticos como virtudes del binominal. Ello anticipa cuál será la postura del gobierno: una modificación correctiva que mantenga la esencia del  binominal heredado de quienes en dictadura pensaron en un sistema que diluyera las mayorías, subsidiara a las minorías (de manera que quienes estaban por cambios de fondo  nunca pudieran tener las mayorías suficientes) y excluyera de la representación institucional a quienes estuvieran fuera de los grandes bloques. Para ello inventaron, además, los quórum especiales en las reformas constitucionales. Es decir, el sistema electoral binominal mayoritario fue concebido como una fortaleza autoritaria para preservarla Constitución elaborada por los ideólogos del pinochetismo y los enclaves que de ella se derivan en el sistema político.

Hoy Larroulet nos habla de valores a preservar, en el fondo, para justificar la mantención del sistema electoral que ha favorecido la presencia política de la derecha desnaturalizando, en largos períodos, la expresión de la soberanía popular. Cuando Larroulet habla de estabilidad está pensando en un parlamento empatado, en una ciudadanía ausente y en consensos que se logran sólo entre partidos y bloques. Es decir, en una democracia mínima que ni siquiera garantiza plenamente la correspondencia entre la voluntad del voto ciudadano y los electos y tampoco un pluralismo que incorpore a las diversas voces que existen en la sociedad.

Si hablamos de reglas y valores a preservar al analizar un cambio del sistema electoral, es bueno recurrir a las ideas de uno de los más ilustres politólogos italianos Norberto Bobbio –que vino a Chile en plena dictadura, condenó sus crímenes y la falta de libertad- y cotejarlas con las del ministro Larroulet.

Bobbio, cuado habla de valores se refiere a la tolerancia, a la superación de los fanatismos nacidos de la vieja convicción de poseer, al unísono, la verdad y la fuerza para imponerla. Se refiere a la renovación de la sociedad a través del libre debate de ideas, del cambio de mentalidad y del modo de vivir. Se refiere a una característica intrínseca de la democracia que su carácter conflictual, es decir el poder no puede silenciar a la sociedad civil, empequeñecerla, ahogarla en el altar de la razón de Estado. El ideal liberal de Bobbio es el rechazo a los integrismos filosóficos, religiosos, ideológicos –tan presentes en una parte de la derecha que hoy gobierna- que son contrapuestos a la libertad y a la autonomía de las personas y de los ciudadanos.

A su vez, cuando Bobbio habla de reglas de la democracia, la primera de ellas es la competencia, de la cual el sistema binominal es justamente la negación. Uno de los factores que genera la crisis actual del sistema político chileno es que está pensado para impedir la competencia y el acceso de todos los sectores a las instituciones.

La segunda regla es que el sistema electoral de una democracia debe consagrar una mayoría y una minoría, que naturalmente puede cambiar y con ello se producirá la alternancia en el poder. El binominal no la consagra, por el contrario su esencia consiste en que la minoría valga lo mismo que la mayoría y cuando los bloques se contrapesan se tienda al empate perenne.

Es decir, como lo piensa Larroulet de manera contrapuesta a Bobbio, la gobernabilidad la impone un sistema electoral que se estructura para impedir los cambios. Es la gobernabilidad del inmovilismo, de la tecnocracia, de la visión neoliberal para la cual todo es el mercado y donde la política y los ciudadanos juegan un rol mínimo. La tercera regla de Bobbio es que si eres minoría no estas fuera de la ciudad y debes tener todos los derechos para contraponer tus ideas, proyectos y propuestas a las de la mayoría.

Finalmente, para Bobbio la democracia comporta construir consensos pero el primero de ellos es con el pueblo y no un consenso de elites para producir reformas palaciegas. Un gran consenso, que habría sido apoyado por Bobbio, sería preguntarle en plebiscito a la sociedad chilena si quiere mantener la actual Constitución o generar una nueva, tal como los italianos lo hicieron al preguntarle a su pueblo en referéndum si querían la monarquía o la república. Para eso son los consensos, para cambios históricos y hay que tener claro, para no entramparse, que para ello la derecha chilena no está preparada ni disponible porque sigue ligada culturalmente a muchas de las instituciones políticas y económicas heredadas de la dictadura.

En la visión de Bobbio, además, los valores incluyen consagrar una ciudadanía partícipe del proceso político que debe ser escuchada por el poder, respetar no sólo los derechos humanos históricamente esenciales sino además aquellos que se incorporan como derechos de tercera y cuarta generación y a los grupos sociales que los enarbolan, que son justamente los que quedan fuera del sistema político con el sistema electoral binominal mayoritario: mujeres, jóvenes, indígenas, minorías sexuales, ambientalistas, sectores mas desposeídos de la sociedad.

Por tanto, cuando Larroulet habla de valores está, en el fondo, haciendo una defensa de un sistema fáctico e ilegítimo, creado en dictadura, que está en profunda crisis de credibilidad y de representación y que o se modifica, incorporando verdaderos valores democráticos, o se derrumbará fruto de la movilización ciudadana o del llamado a no votar en las elecciones parlamentarias, consigna, que si no hay cambios verdaderos, se anidará fuertemente en los cuatro millones y medio de ciudadanos que se incorporan con la inscripción automática, y provocará una mas profunda ilegitimidad del sistema político.

Larroulet y el gobierno, consultando formalmente a ex Presidentes de la Repúblicay partidos para después buscar imponer una reforma electoral gatopardista que “cuide los valores” como dice el ministro, no logra comprender que no están los tiempos para consensos que busquen mediatizar el sentimiento de cambios de la sociedad y mantener el actual sistema económico y político fuertemente rechazado por ésta.

Hay una nueva subjetividad en la sociedad chilena y es ella la que se distancia cada día más de un  gobierno con un Presidente, que mas allá de sus atributos, no logra crear un mínimo de confiabilidad y credibilidad en la ciudadanía. Es una subjetividad a la cual ya no se puede atemorizar con los cucos que siempre ha utilizado la derecha. Si insiste en mantener el sistema electoral binominal mayoritario, el gobierno será parte de la crisis. La oposición, más que enfrascarse en un diálogo, sin perspectiva alguna, en un búsqueda de un consenso para un cambio “dentro de lo posible”, debe levantar un movimiento social que presione por el cambio del sistema político y dela Constitucióny transformarlo, junto a la reforma educacional y a una verdadera reforma tributaria que este gobierno será incapaz de realizar, en grande objetivos a conquistar en un nuevo gobierno de centroizquierda comprometido con los cambios de fondo que la sociedad exige.

Entre los valores a preservar de Larroulet  y los de Bobbio hay una distancia sideral, es la distancia entre una democracia tutelada y una democracia que respeta la soberanía popular y hace partícipe a la ciudadanía.

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