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Alejandro Torres Flores

Ingeniero Civil en Obras Civiles. Doctor en Ingeniería de Caminos, Académico Universidad Central de Chile.

Etiquetas: , , , , , » Publicado: 12/01/2016

Santiago Respira necesita del esfuerzo de todos

Las medidas del plan parecen ir en la dirección correcta, pero ¿existen los medios para fiscalizar su cumplimiento tan necesarios como la normativa misma?

Las autoridades presentaron el nuevo Plan de Descontaminación Atmosférica para la Región Metropolitana, con medidas que se basan fundamentalmente en el esfuerzo que tendremos que hacer los ciudadanos para cambiar algunos patrones de vida: dejar un día a la semana el auto catalítico en la casa, mayor restricción a las emisiones vehiculares en su revisión técnica (esperando que quienes cumplimos con el mantenimiento de nuestros vehículos, nos entreguen un mejor servicio en las plantas) y suprimir de manera permanente la calefacción a leña (excelente medida pero que supondrá un mayor esfuerzo para los ciudadanos de los primeros quintiles de ingreso que utilizan este medio de calefacción en invierno).

También se refiere a los esfuerzos que deberán hacer las empresas privadas, aumentando las exigencias a los buses nuevos del Transantiago, (¿existe un plan de retiro de los buses antiguos?) y en las industrias se plantea una nueva normativa de emisión.

Las medidas parecen ir en la dirección correcta, pero ¿existen los medios para fiscalizar su cumplimiento tan necesarios como la normativa misma? (por ejemplo el Artículo 13 del Plan establece que un vehículo comercial detenido no puede estar más de 5 minutos con el motor en marcha, ¿cómo se fiscaliza eso?). También se echa de menos un esfuerzo mayor del Estado con medidas que impacten en la ciudad, si bien se considera la construcción de ciclovías (ya está en el Plan de Mejoramiento del Transporte Urbano de Santiago) y el aumento de las áreas verdes, que son insuficientes comparado con lo que se nos solicita a los otros actores.

Medidas de carácter profundo y que requieren de inversión pública, pueden ser, por ejemplo: programación inteligente de los semáforos de la ciudad (tecnología que existe desde la década de los años 80), lo cual podría impactar positivamente disminuyendo los tiempos de congestión vehicular. En la actualidad sólo un porcentaje mínimo de los semáforos de la ciudad cuentan con programación dinámica (cambio de fases en relación con el flujo vehicular); la reparación de las calles de la ciudad dado que los baches también impactan en la capacidad de las vías, debido a que disminuyen la velocidad de circulación de los vehículos aumentando sus emisiones contaminantes, además en períodos de lluvia aflora material particulado a la superficie el que después es diseminado a la atmósfera por el paso de los vehículos.

También ayudaría el traslado definitivo de los terminales de buses a la periferia de la ciudad. Hoy en día se cuentan con estaciones de Metro en todas las salidas de Santiago (norte, sur, litoral central, costa de Valparaíso), las cuales deberían ser de intercambio modal entre el metro y los buses interurbanos (también son vehículos pesados y el plan considera restringir su circulación); una mejora definitiva en el transporte público por superficie (si debo dejar el auto en casa, necesito un medio de transporte alternativo y de calidad); y otras medidas de más largo aliento como una planificación urbana que disminuya la distancia en los traslados por la ciudad; o la descentralización del país, para que la población no se concentre en las ciudades ni en la capital.

Estas medidas son de fondo, requieren una fuerte inversión pública, pero deberían ser parte de cualquier plan de descontaminación atmosférica que pretenda ser sustentable en el tiempo. Además, no sólo la Región Metropolitana lo necesita, sino que también todas las ciudades de nuestro país, y no hay que olvidarse de ello.

Comentarios del artículo: Santiago Respira necesita del esfuerzo de todos - Publicado: a las 7:00 am

Etiquetas: , , , » Publicado: 01/04/2015

Nuevas medidas de excepción ambiental

La restricción vehicular a vehículos con convertidor catalítico es un ejemplo de una medida que no es estructural, y que no responde a lo que el país entero necesita. Para mitigar la contaminación ambiental, Chile requiere medidas profundas.

El pasado miércoles 25 de marzo, el Gobierno, a través de tres Ministerios (Medio Ambiente, Transportes y Obras Públicas) anunció una serie de medidas de excepción ambiental con objeto de disminuir los niveles de contaminación ambiental en la ciudad de Santiago.

Una de ellas tiene relación con la restricción vehicular a vehículos con convertidor catalítico, dispositivos que comenzaron a ser obligatorios desde el año 1994 en todos los vehículos nuevos (hoy quedan sólo alrededor de 370.000 vehículos sin convertidor catalítico).

La medida busca reducir la concentración del material contaminante más fino en el aire que respiramos. Si bien acciones como ésta pueden parecer apropiadas para el objetivo que persigue, desde el punto de vista técnico es una medida sólo centralista y reaccionaria, no es estructural, que es justamente lo que el país entero necesita y no sólo la capital.

Recordemos que la mayor parte de las capitales regionales cuentan con altos niveles de contaminación del aire, y ni hablar de lo que sucede en ciudades como Antofagasta o localidades como Quintero y Puchuncaví, donde las víctimas de la polución son preescolares.

Lo que quiero decir es que las medidas para mitigar la contaminación ambiental deben ir por otro rumbo, partiendo por modificar la normativa medioambiental con mayores restricciones a las grandes empresas en el tratamiento de sus residuos.

También es necesario un reordenamiento de los desplazamientos dentro de la ciudad, por ejemplo, sacando los terminales de buses de los centros urbanos. Sobre esto último tenemos ventaja: en Santiago ya contamos con estaciones de metro que podrían perfectamente conectar con buses interurbanos; hacia el norte la estación Vespucio Norte; hacia el sur la estación La Cisterna; hacia el Litoral Central la estación Autopista del Sol; y hacia Valparaíso la estación Pajaritos.

Otra medida a considerar es que urge la programación de todos los semáforos de la ciudad, tecnología que existe hace muchos años y se aplica de manera automatizada en la gestión del tránsito de las grandes ciudades.

Y otra medida obvia sería sacar de circulación los 370.000 vehículos sin convertidor catalítico, con incentivo a sus propietarios para que adquieran un vehículo con catalizador.

Si bien estas ideas tienen un costo económico elevado, son soluciones del tipo estructural y se capitalizan en el tiempo. Eso es lo que Chile requiere, medidas profundas que vayan más allá de la “buena voluntad y solidaridad de la gente, para compartir el auto”, por ejemplo, como lo solicitan constantemente las autoridades.

Comentarios del artículo: Nuevas medidas de excepción ambiental - Publicado: a las 8:15 am

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