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  • Camilo Escalona Medina

Camilo Escalona Medina

Vicepresidente Nacional de Partido Socialista. Ex Presidente del Senado

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Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: 27/04/2016

Aylwin, más que un adiós

Ahora dictan cátedra algunos que llegaron cuando la mesa estaba servida. Pero la historia valora a quienes se hacen cargo de sus dilemas, como el ex Presidente Aylwin, y no se detiene ante los que no hacen más que comentarla.

La masiva despedida que la ciudadanía dio al ex Presidente Patricio Aylwin adquirió un carácter especial. Fue más que un adiós. Se constituyó en uno de esos escasos momentos en que convergen los sentimientos individuales en una motivación colectiva, fue un reencuentro moral y espiritual que hace tiempo no vivía la sociedad chilena.

En esta ocasión, el país se unió en torno al reconocimiento del aporte excepcional que logró realizar este chileno eminente, en la gran tarea de reinstalar la democracia, de modo de dotar al país de un régimen político que le permitiera convivir en libertad y paz social, premisas fundamentales para garantizar el pleno respeto a la dignidad de la persona humana.

La gente ha valorado su mirada de Chile y de la política, como un compromiso ético y tarea de una superior responsabilidad personal. Si Aylwin logró dar certera conducción en tan complejo periodo histórico fue porque no se reducía ni a su propio partido, aunque él en lo individual fuera profundamente DC, y porque tampoco se limitaba a la coalición que lo respaldaba, aunque fue artífice en la construcción de la Concertación por la Democracia y luego su más tenaz defensor.

Aylwin era de verdad capaz de tener una apreciación de Chile como país y de lo que requería como nación. En ese momento tan dramático, pocas veces vividos en su historia, ante la dura realidad del quiebre social y la confrontación generada por el afán de perpetuación del régimen, la situación exigía unidad nacional para salir de esa peligrosa encrucijada. El reto era ver Chile “como uno solo”, tal como fuera su vibrante frase en el Estadio Nacional, en su ya célebre discurso del 12 de Marzo de 1990.

Chile, como uno solo, significaba integrar en la acción de Gobierno desde la libertad de los presos políticos, en su mayoría militantes comunistas, pero también socialistas y del MIR, apresados todos ellos por su lucha en la clandestinidad, fuese armada, caso del FPMR, o no armada, como los ingresos ilegales al país para romper el exilio, hasta un mensaje institucional hacia los militares que, en democracia, ya no serían un factor represor, pero que tenían al ex dictador, todavía, como Comandante en Jefe.

Una de las afirmaciones más injustas en su contra, es que consagró la impunidad. Ello descalifica a todos los que le apoyamos y por eso, hay que ser categóricos: sin la Comisión Rettig y su posterior y universalmente reconocido Informe Rettig, que consagró una verdad histórica incontrovertible sobre las graves y sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos sufridas en dictadura, estando Pinochet aún en la Comandancia en Jefe, los pasos posteriores en verdad, justicia y reparación, sencillamente no habrían sido posibles.

También, parte decisiva de la tarea emprendida era asumir la derrota de la pobreza, que constituía un peso vergonzoso en las espaldas del país. Ese esfuerzo requería combinar una reforma tributaria que se pactó con parte de la oposición (el partido RN) y asegurar el crecimiento económico, con vistas a confirmar que las fuerzas políticas de la civilidad democrática aseguraban la gobernabilidad y la estabilidad institucional, sin represión y sin las crueles violaciones de los derechos humanos de la dictadura.

Aylwin fue un estadista, no gobernó con sectarismo para los suyos; por sonoros que fueran los aplausos dirigió su acción hacia la tarea nacional que su sentido ético le demandaba: reinstalar la democracia, darle fuerza, cuidarla luego de su larga ausencia, evitar una regresión que hubiese sido catastrófica. No pretendió forzar el proceso. En la medida que la estabilidad del país no estuviera asegurada, no se impuso tareas voluntaristas.

Ese era el desafío. Comprender al país como un todo fue su mérito como estadista, pero actuar como gobernante en esa lógica no tenía nada de fácil, y en una vía llena de obstáculos el ritmo de la gestión podía contradecir las urgencias; de modo especial, en el pago de la deuda social, pero en lo esencial, lo consiguió. Se demostró que era viable crecer y reducir la pobreza.

Para ello tuvo claridad que había una condición esencial, mantener y asegurar una mayoría nacional que lo respaldara. El país tenía que unirse nuevamente. Se apoyó en la Concertación que lo respaldó con una lealtad irrompible, pero no se limitó a sus fronteras. La derecha parapetada en el Senado abusó del poder que le daban los senadores designados y especula con que primó el consenso que ella quiso. No fue así. El Estado de Derecho se fue rehaciendo paso a paso.

Lo esencial es que Aylwin se apoyó en sus prerrogativas presidenciales y recuperó la institucionalidad republicana, incluso donde el escenario le era desfavorable. Su respeto al principio de legalidad fue fundamental. El poder tiene límites y se deben resguardar. De la autoridad no se debe abusar y desde esa condición no se puede hacer cualquier cosa. Hay que respetar para ser respetado.

Por eso, fue un estadista, no gobernó con sectarismo para los suyos; por sonoros que fueran los aplausos dirigió su acción hacia la tarea nacional que su sentido ético le demandaba: reinstalar la democracia, darle fuerza, cuidarla luego de su larga ausencia, evitar una regresión que hubiese sido catastrófica. No pretendió forzar el proceso. En la medida que la estabilidad del país no estuviera asegurada, no se impuso tareas voluntaristas.

Empujar la civilidad democrática a una confrontación con los uniformados, intentando un enjuiciamiento como cuerpo a las fuerzas castrenses hubiese constituido un regalo inapreciable para Pinochet. Por ello, paso a paso fue avanzando en el esclarecimiento de la verdad, a pesar de la Ley de Amnistía de 1978, lo que posibilitó luego enjuiciar a los culpables.

Eso no era abandonar la lucha por los Derechos Humanos como lo demostró la formación de la Comisión Rettig y las Leyes Cumplido, de libertad a los presos políticos. Por el contrario, establecer la verdad histórica sobre las gravísimas violaciones a los Derechos Humanos en Chile, fue un auténtico pilar que sostuvo los avances posteriores. No hay entreguismo cuando no hay fuerzas para avanzar. Lo demás es pura imaginación.

Queda claro entonces que la política no era para él ni una entretención ni un pasatiempo en medio de los negocios. Tampoco una forma de escalar socialmente como lo piensan o hacen muchos arribistas, o un medio de hacerse de dinero indebido. Ahora se ha ido diluyendo, o simplemente se ignora, el sentido superior de responsabilidad política que no es otra cosa que una voluntad de servir al país y su gente, que no excluye las legítimas aspiraciones personales, pero que las subordina al interés nacional.

El verdadero político es aquel que sabe distinguir cuando por un logro menor se puede perder el objetivo mayor. En este caso, el dilema de fondo no admitía duda alguna, la reinstalación de la democracia como sistema político y forma de convivencia no se podía poner en peligro; muchos temas podían esperar un nuevo impulso o una consolidación institucional mayor, pero con la estabilidad misma del país no se podía jugar ni convenía hacerlo porque el gran ganador sería el ex dictador, aún al acecho.

Ahora dictan cátedra algunos que llegaron cuando la mesa estaba servida. Lo que puede ser inevitable en ciertos casos por la edad de cada cual; pero no se puede hablar desde la ignorancia y es inaceptable pretender dictar cátedra desde el desconocimiento de los hechos.

Una mínima rigurosidad reclama que las circunstancias históricas se analicen tal como fueron, y que no se abuse de ciertas categorías que 25 años después pueden aparecer como acertadas y que en tales momentos no hubiesen podido tener cabida, en el curso de lo que, efectivamente, eran los sucesos de entonces.

La historia valora a quienes se hacen cargo de sus dilemas y no se detiene ante los que no hacen más que comentarla. Aylwin llegó a la cita para la que fue requerido, con una idea inamovible: Chile es uno sólo. En estos días al reflexionar sobre la historia y valorar lo que hizo, hubo muchos que revaloraron su tarea y le entregaron más que un adiós.

Etiquetas: , , , , , , , » Publicado: a las 1:08 am

COMENTARIOS »
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  • Onofre Saldias

    Sr. Escalona: Nadie se dirigio a usted ni lo desafio a que responda respecto de las legitimas opiniones a favor o en contra de Aylwin, pero esta en su derecho a responder, aunque sea en forma “gratuita”. En segundo lugar, no creo que Salazar, Garreton, o buena parte de la izquierda actual sean unos “aparecidos” que llegaron cuando la “mesa estaba servida”, pues hace bastante tiempo que han tenido estas opiniones criticas, sencillamente tienen otra mirada, y si se puede creer que la transicion se hubiera manejado de otra manera, el mismo Aylwin aseguraba que era totalmente inviable otro golpe de estado en su periodo, ¿entonces porque tanto sigilo en su gobierno? sin perjuicio de las muchas cosas buenas que hizo y que se comparten en mucho (informe Rettig sin duda), eso de tratarlo como “santon” y que todos ahora se suban al carro (incluida la derecha que fue su acerrima adversaria, pero que ahora “curiosamente” lo alaba, con un evidente aprovechamiento politico para aplicarlo a la realidad actual y constrastarlo con la ya manida metafora de la “retroexcavadora”) es lo que irrita mas que la desafortunada metafora de la “mesa servida”. Claro, Aylwin al final pidio perdon en forma encubierta por su justificacion del golpe, pero hubo otros DC que si estuvieron contra el golpe desde un principio y quizas pudieron gobernar en lugar de Aylwin (Gabriel Valdes por ejemplo) y quizas eso hubiera sido mas coherente, tal vez peor o mejor, pero mas integro y coherente, lo cual no le quita meritos a Aylwin, pero tener una mirada diferente NO es es ser oportunista como sugiere veladamente Escalona, estamos ?

  • Sato Satori

    En general, la mentira es algo que afecta al predicado de la oración principal. Pero con los políticos se filtra por todos lados. Acá, por ejemplo, aparece ya en el sujeto de la primera cláusula: “La masiva despedida que la ciudadanía dio al ex Presidente Patricio Aylwin…” La ciudadanía no ha dado tal despedida, como todos sabemos, sino los políticos todos, la Iglesia, la DC (reina de la fiesta), los militares, la Moneda, los canales de televisión, la prensa y en general todos los bandidos de Chile. Esos, y no “la ciudadanía”, son los de la “masiva despedida”. Quizás Camilo usa “dar” por “pagar”: porque los ciudadanos pagamos por este banquete que otros se sirven; esta ceremoniosa, hipócrita e inútil farándula.

  • pepe

    Creo que algunos confundieron democracia con co gobernar con la derecha, y hoy día se auto-halagan y auto convencen entre ellos mismos que lo hicieron fantástico.

    No tuvieron escrúpulos en transar la justicia de los demás, en dar impunidad al saqueo de la dictadura a cambio de una tajada y un pituto, y ahora tenemos a la gente sin pensiones y el pais gobernado por Penta y SQM, y esperará que le demos las gracias..

  • Jose Luis Romero

    Escalona tu al igual que Aylwin y el resto de “Socialista Renovados” traicionaron la lucha popular, la sangre que la ciudadania derramo en la calle, nuestros muertos y torturados y negociaron entre cuatro paredes el retorno a la “democracia” la misma “democracia” disenhada y vigilada por la dictadura. La negociaron a espalda del pueblo y usted Sr. Escalona y su grupito de “traidores renovados” bastante que se han beneficiado y lucrado del arreglin, no venga ahora a darnos lecciones morales, porque ni usted ni el resto de “renovados” que traicionaron los ideales Allendista, pueden dar lecciones morales.

  • Rene

    La derecha siempre se opuso a promulgar las leyes Cumplido en favor de los presos políticos de izquierda, y curiosas son las vueltas de la vida, porque hay gente de derecha que ha sido imputada y encarcelada por violaciones a los derechos humanos, o condenada por enriquecimiento ilícito, y reclaman su libertad por autoconsiderase también presos políticos

  • juan matus andrade

    no es novedoso que todos los políticos quieran sacar provecho del presidente de la transición, los hechos que están grabados y publicados antes de esa instancia son irrefutables, el expresidente fue instigador del golpe y un responsable de primer orden en la caída de Allende, esto es indesmentible, que conste que aboresco
    en su máxima medida los políticos y su accionar desde que volvimos a la democracia

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