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  • Carlos Ernesto Sánchez

Carlos Ernesto Sánchez

Escritor y presidente de ONG Centro de Estudios del Medio Ambiente y Defensa de los Animales.

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Etiquetas: , » Publicado: 11/09/2013

11 de septiembre 1973

Son las 3,40 de la madrugada, cuando escribo estas líneas. A esta hora hace 40 años las tropas golpistas se preparan para dar inicio a la más sanguinaria y cobarde de los actos de las fuerzas armadas. Al amparo de la noche revisan y preparan sus armas y mentiras para justificar el golpe militar. La derecha espera sonriente tras bambalinas que el trabajo sucio lo encabecen generales traidores, pera ellos volver a someter a un pueblo desarmado y así mantener sus privilegios de clase.

Este es el día de Augusto Pinochet, traidor al  presidente Allende que lo había designado comandante en jefe. De un almirante borracho y oscuro. De un general de carabineros rastrero. De otro general de aviación sanguinario, hambriento de poder y venganza. Una pandilla que con  armas que el pueblo les confió, ahora en esta fecha, las apuntan y disparan contra los que juraron proteger.

Los que creyeron que la aventura sanguinaria entraría por la puerta ancha de la historia, se equivocaron. Los que como Pinochet murieron, no descansan en paz. Hasta su rostro inerte fue escupido y repudiado. Nada ni nadie está olvidado.

Este es el día del asesino de lentes oscuros, que la historia cataloga como  cruel y sanguinario general. Pero también es el día de la gloria que vestirá para siempre al hombre que no abandonó, ni en la hora más terrible, a su pueblo, y con voz firme habló  para decir que las grandes alamedas las volverá a abrir el pueblo.

Salvador Allende en medio del Palacio de Gobierno atacado, incendiado y saqueado, se mostró tal cual era,  valiente conductor de uno de los procesos trasformadores más importante en la historia patria.

Es cierto,  en este día, todo pareció terminar, la derrota  estrepitosa,  las fuerzas militares y civiles, triunfaron y ya podían rendir cuentas alegres ante el imperialismo financista de esta acción fascistas.

11 de septiembre de 1973, fecha en que calles, poblaciones, fábricas, ríos, campos, desiertos fueron territorios sembrados de sangre y dolor. Pero también fecha que en algún rincón de la patria un puño en alto gritaba resistencia y luego, en los días posteriores, en  murallas una R pintada con un círculo hablaba de dignidad.

Los rostros de  traidores, con civiles cómplices quedaban en la retina, para no olvidar nunca, en espera de  justicia y  verdad.

Hoy leía que un ministro de la corte citará a declarar a dirigentes de Patria Y Libertad y al dueño de El Mercurio entre otros  golpistas, para aclarar su participación en el 11 y sus crímenes.

Los que creyeron que la aventura sanguinaria entraría por la puerta ancha de la historia, se equivocaron. Los que como Pinochet murieron, no descansan en paz. Hasta su rostro inerte fue escupido y repudiado. Nada ni nadie está olvidado.

Una tarde comía en un céntrico restaurante del centro de Santiago. De forma rápida, tres jóvenes entraron directamente hacia una mesa y vaciaron  grandes vasos de cerveza sobre el rostro de Sergio Miranda Carrington, asesor y defensor de Pinochet y amigo íntimo de Manuel Contreras.  Le enrostraron su rol fascista y se fueron. Quedó en evidencia quien era y huyó despavorido. El largo brazo que no olvida dijo su palabra.

Es cierto, hemos sufrido el dolor ante el crimen y  desaparición de grandes  luchadores y compañeros. Pero el fascismo no puede cantar victoria, los muertos que trataron de exterminar viven en la lucha que se ha dado y se seguirá dando para hacer realidad el sueño por el que lucharon.

Golpeadas y humilladas, detenidas, las mujeres de las agrupaciones tienen en la galería de los héroes el respeto y admiración por la cruzada por la vida y verdad que por 40 años han perseguido.

Los hijos de las victimas saben que sus familiares no fueron martirizados por ser delincuentes, sino por  luchadores sociales. No pueden decir lo mismo las familias de los golpistas que con deshonor llevan  apellidos de la infamia.

En esta conmemoración de los 40 años, ha salido a luz pública detalles terribles de las matanzas, torturas y desapariciones  que ejecutaron cobardes uniformados que no respetaron ni siquiera vidas de jóvenes o mujeres embarazadas.

Aún los que celebraron el golpe, jamás pensando que chilenos uniformados, harían feroces actos, hoy reconocen su error y piden perdón.

En este 11 de septiembre, se debe cambiar el perdón por  grito masivo de ¡Justicia! después hablar de perdón.

En esta fecha el ruido de los corvos, el silbido de las balas, los gritos de los arrancados de sus casas, el dínamo torturador, las casas de los organismos de seguridad, donde la muerte reinaba bajo el mando de un uniformado, no deben olvidarse bajo  excusa de perdón o reconciliación. Ni un paso atrás en la exigencia de justicia.

Nada hay que justificar   del gobierno de Salvador Allende. La historia y quienes vivieron aquel período saben  quién es quién y el papel que cumplieron en la  dignificación de la clase trabajadora.

Los traidores y sus cómplices por años de años, seguirán temiendo a los 11 de septiembre. Vendrán otras generaciones que no olvidarán que la patria fue bañada en sangre por golpistas de uniforme.

Jamás el olvido cubrirá con su manto este crimen, por el contrario irán sin duda escribiéndose más páginas detallando  la traición y el crimen.

En la puerta de mi casa una vela encendida y un clavel rojo, testimonian mi homenaje a los luchadores de Chile. Para los otros, el desprecio y reafirmación de que respondan ante la justicia por su traición y crímenes.

 

Etiquetas: , » Publicado: a las 9:02 am

COMENTARIOS »
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  • El gigante egoísta

    A pesar de todos los errores que se le pueda imputar, la figura de Allende brilla como un gran fondo de reserva moral, frente al pálido y difuso resplandor de nuestra camaleónica clase política y de todos quienes que, enarbolando las banderas de una democracia de dudosa representación sostienen y fomentan un modelo económico y social injusto y deshumanizante.
    Para Chile la alegría aún no viene y las grandes alamedas que Allende vaticinara que algún día se abrirían, seguramente ya fueron concesionadas a los privados.

    • Jose Javier Gacitua Basulto

      Que reserva moral va a tener Salvador Allende, si fue un inepto que no tubo los cojones de colocar un orden en su gobierno y en el pais que estaba en un caos.

  • Ecruco

    Esta es la historia que han repetido durante 40 años y en realidad han tenido exito en ello porque muchos creen a pie puntilla esa versión de los hechos. Pero no fue así. Todos los que murieron por ambos bandos fueron verdaderos héroes de su causa y lucharon hasta la muerte por recuperar el poder y no lo lograron , porque los militares fueron mas fuertes. Golpe de estado no habría habido jamas si no fuese por los nefastos mil días de la Unidad Popular. Ni el propio Allende logró dominar el extremismo de la fuerzas revolucionarias, que estaban armadas hasta los dientes. Hay constancias que los alrededores de las mansiones de Allende estaban con túneles llenos de armas de todo tipo. Si lográramos aceptar por ambos bandos que no hubieron o fueron un mínimo los abusos a los derechos humanos podríamos pensar en una reconciliación. Dejen de sembrar el odio y podremos reconciliarnos. Olvidemos episodios lamedntables y recordemos a nuestros seres queridos como fueron en realidad: héroes de su causa y no simples DD. Muestren sus rostros con orgullo y no solo como victimas de los DDHHcomo

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