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Alfredo Sfeir Younis

Economista y miembro del Partido Ecologista Verde

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Etiquetas: , , » Publicado: 16/05/2013

Nuevas formas de medir la pobreza en Chile

Sabemos muy bien quien se perjudica con la pobreza. Lo vemos, lo sentimos y lo experimentamos diariamente. Los países que no eliminan la pobreza lo hacen porque hay muchos actores económicos dominantes que se benefician con mayores niveles de pobreza.

Chile será un país rico solamente cuando no hallan más pobres de ninguna naturaleza.

Algunas consideraciones preliminares:

Primero, no se puede abordar los problemas de la pobreza sin abordar las dimensiones múltiples de la riqueza.  Es el crecimiento de la riqueza y sus patrones de distribución los que son responsables de los aumentos de la pobreza.  Lo mismo debe suceder cuando se debate el salario mínimo; éstos deben definirse paralelamente a un debate sobre los salarios máximos aceptables en nuestro país.  Este es un tema de gran importancia en los países desarrollados!

Segundo, la pobreza no es solamente un tema de dinero o salarios.  Hay muchas formas de pobreza: ingresos, cultural, ética, social,  ecológica, espiritual y de interdependencia (vivimos en soledad, aislamiento, relaciones desarticuladas y destruidas).  Todas estas formas de pobreza deben ser tomadas en cuenta integralmente antes de definir las mejores maneras de medir la pobreza en Chile.  Todo llama a una reflexión profunda sobre la visión que tenemos sobre la pobreza, incluyendo la pérdida de empoderamiento, falta de oportunidades, gran inseguridad respecto del futuro, marginalización social, burocracia y falta de información, pérdida de esperanza sobre un futuro mejor, lucha diaria para poder vivir decentemente…

Este no es un tema sólo para los expertos académicos.  Nadie sabe más de pobreza que las familias pobres y debemos crear la oportunidad y el espacio social de escucharlas.  Hoy existen sistemas de intercambio de información que podrían facilitar este proceso a lo largo de todo el país.  La tecnología de las comunicaciones permite que esta participación ciudadana sea posible.

Tercero, tenemos un interés importante de que se aborde explícitamente la pobreza ecológica.  En forma muy general, la pobreza ecológica se podría definir como una inhabilidad de alcanzar ciertos estándares de calidad de vida o de satisfacción de necesidades básicas como resultado de la degradación ambiental y de sus servicios: los desastres naturales, la escases y contaminación del agua, el cambio climático, la polución de todo tipo, el deterioro de la calidad de vida, el auge importante de enfermedades, y más.

Cuarto, muchas familias pobres tanto en áreas rurales como urbanas dependen de su medioambiente inmediato y no realmente de las grandes acciones a nivel macroeconómico.  Esto puede incluir la tierra, árboles, animales, bosques urbanos, áreas de recreación y tantos otros factores de calidad ecológica.

En estos últimos días hemos visto como reaparece el debate sobre la medición de la pobreza dentro del sistema de encuestas que se llevan a cabo en Chile, después de grandes discusiones sobre si la pobreza ha aumentado o disminuido en nuestro país –-ej. ¿Quiénes son los pobres? ¿Cómo se mide la pobreza? ¿Bajan o suben los números de personas pobres?

En este ámbito, las formas de medición de la pobreza son importantes porque determinan de una manera u otra (a) la formulación de políticas y programas para el alivio de dicha pobreza y (b) la evaluación de la gestión económica y social de un gobierno.

Buscar soluciones rápidas o soluciones parches en relación a cómo medir la pobreza no dejará en paz a la ciudadanía.  Hoy tenemos una oportunidad única de abrir este tema de la medición de la pobreza a un debate nacional con la participación de todos los actores sociales, organizaciones sociales y la ciudadanía en general, incluyendo especialmente de los ciudadanos pobres.  Sólo así podremos construir un consenso nacional de lo que es la pobreza en nuestro país y como medirla.

Este no es un tema sólo para los expertos académicos.  Nadie sabe más de pobreza que las familias pobres y debemos crear la oportunidad y el espacio social de escucharlas.  Hoy existen sistemas de intercambio de información que podrían facilitar este proceso a lo largo de todo el país.  La tecnología de las comunicaciones permite que esta participación ciudadana sea posible.

En el tapete de los debates está la distinción muy estrecha entre tres conceptos que definen la medición de la pobreza: subsistencia (capacidad de comprar un número determinado de calorías al día, o una composición de alimentos predefinida), necesidades básicas (incluir elementos que van más allá de la alimentación física de la personas y la familia: vivienda, hacinamiento, servicios, etc.) y privación relativa (un énfasis más elaborado de las necesidades básicas: agua, saneamiento, salud, educación, alimentación…).

No tengo dudas que todos los métodos propuestos tienen ventajas y desventajas como problemas de medición importantes.  Sin embargo, es esencial no perder el norte en este debate: la medición de la pobreza nace de un concepto de la pobreza.

Si el concepto y el entendimiento que tenemos de la pobreza propiamente tal es erróneo, naturalmente que las mediciones que la acompañan también lo estarán.  Y es aquí donde reside el problema en Chile: la definición de pobreza.

La gente pobre sabe lo que es la pobreza ya que la están viviendo y es esa experiencia de vida la que el indicador de pobreza debe captar.  Es por eso que estamos proponiendo que el índice de pobreza incluya la pobreza ecológica explícitamente.  Esto no es solamente importante en la medición de la pobreza ya que este índice también forma la base para formular políticas que saquen a la gente de esta pobreza ecológica.

De lo contrario, mayores niveles de ingreso sin una preocupación abierta por el entorno ecológico de las personas no lograrán sacar la gente de la verdadera pobreza.

Etiquetas: , , » Publicado: a las 12:40 pm

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  • Heidegard Zedlitz

    Vivo en Loncotregua – un sector calificado como “de extrema pobreza”. En los 28 años de mi estadía acá no ha cambiado mucho. El cambio mayor fue el de que “llegó la luz” – la luz eléctrica y con ella la “tele”. Mis vecinos quedaron perplejos con tanta información nefasta por un lado (noticias catastróficas) y tentadora por otro (comerciales y el identificarse en la fantasía con las señoritas y señoritos de las telenovelas) El segundo cambio importante fue la aparición de los celulares, no falta en ningún hogar. Aparte de eso la vida sigue igual, los jóvenes van a la Forestal y las chicas buscan un empleo como asesora de hogar o “nana”. Se alimentan de su quintal de harina y su sembrado de papas, lo que hace engordar a las mujeres sobremanera. Para los pobres de esta zona fue un alivio, cuando cambió la Ley y ya no tenían que ir a votar – la política no les interesa pa na…experimentaron que su situación nunca ha cambiado y creen que nunca cambiará. Pa qué votar entonces, da lo mismo, todos son iguales, de derecha o izquierda, al hombre de campo nadie lo considera – pero viven su vida tranquilos.

    La generación nueva no quiere seguir así, en todas partes por acá venden sus pequeñas parcelas de 2 a 20 ha “a la FORESTAL” y se van a la ciudad, siguiendo los pasos a Carmela…claro que sin la suerte de ésta. Ahí comienza su pobreza verdadera…solo entonces se enteran de que en la “ciudad” son un don nadie y en su pequeña propiedad eran un don Pedro o una señora Soña – de soñadora. Pero su sueño se acabó…

    Las casitas de mis vecinas son modestas pero limpias, calentitas en invierno.A m uchos aún no les alcanza para la instalación de un baño – se sigue a la antigua con el baño afuera. Por eso les da vergüenza cuando viene gente de afuera a visitarlos, los parientes de la ciudad…Sería una GRAN pérdida, si estos pequeños y pobres agricultores (siembran papa y maíz…), yan no estarían rodeándome. Estaría solo con un mar de pinos y eucaliptos alrededor mío – una isla en un bosque – desierto. Yo no pienso irme de aquí. Ya no tolero la ciudad con su aglomeración de personas que no se conocen entre si, (aquí todos se saludan en los caminos, aunque uno no conoce al otro) los ruidos, los olores, el aire, el agua con sabor a cloro, sol, luna y estrella que casi no se divisan, la ausencia de la naturaleza, que no es reemplazable por una Plaza, aunque sea tan hermosa bien cuidada como la Plaza de la Concordia de La Unión…

    Con un subsidio del Gobierno estas familias campesinas de extrema pobreza no dejarían sus parcelas, el subsuelo de la Cordillera de la Costa no se secaría y dañaría por las plantaciones de monoculturas..se conservaría todo un potencial humano en su natural ambiente de muchísimos esteros y del “monte”. Solo le falta cultura e estos personajes “ignorados” por la sociedad y algo así como un subsidio financiero, y se pudiera realizar un sueño de M. Gandhi – de una población rural contenta y feliz, con la conciencia abierta y el corazón también.

    ASY – acaba de llegar un amigo y no sabía de ti y eso que está con los verdes…debes multiplicarte como lo hacen los shamanes…

  • María Beatriz Donoso Montoya

    Importante articulo y también muy importante comentario la venta de la tierra a las forestales y los campesinos instalados en las ciudades produce mucha pobreza, no existen políticas publicas que ayuden en este tema y las empresas no les importa esta situación solo les importa comprar la tierra.

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