Etiquetas: 18, fiestas, patrias » Publicado: 21/09/2012
El gobierno debe incentivar una nueva manera de vivir los próximos 18 de septiembre. Tal vez volver la mirada hacia la historia. Promover otra manera de celebrar. Dar aportes a quienes en sus barrios o unidades vecinales recrean episodios de la historia patria o juegos tradicionales.
¡Por fin Chile vuelve a la normalidad! Ha terminado la fiesta de la borrachera y la ordinariez, donde parecía que el reino de los curados, la vulgaridad, los gritos desenfrenados, se tomaban cada rincón para, en nombre del cumpleaños de la Patria, dar rienda suelta a lo más primitivo del chileno.
Lo rescatable de estos días fue el llamado de monseñor Ezzati, pidiendo responsabilidad a todos los sectores de la sociedad, responsabilidad que signifique valorar y no seguir profundizando la desconfianza de unos hacia otros.
Dentro de los discursos para el bronce, la homilía de los obispos evangélicos queda como pieza de estudio por la inconsistencia de argumentación, y exponer temas desde una mirada retrógrada y ofensiva a vastos sectores de la sociedad.
Hacer oídos sordos y cubrirse los ojos, de que hoy la juventud es presa de vida sin sentido, y por ello las drogas y el alcohol ocupan lugares importantes en sus vidas, es no ver la realidad tal cual es. Todo lo que permita espacios para que estas nefastas sustancias se apoderen de los jóvenes es ir colocando una lápida a nuestra juventud.
En columnas anteriores, en estas mismas fechas, he planteado que la escenografía de ramadas es el marco perfecto para que la borrachera se apodere de hombres y mujeres que sin pudor beben hasta quedar botados inconscientes. Junto a ello las grescas donde cuchillos, botellas y palos tejen la pelea que deja secuela de sangre y muerte.
Para qué hablar de accidentes automovilísticos producto de la ingesta desmedida de alcohol.
18 de Septiembre, cada año, la ordinariez se llama Fiesta de la Patria, conjunto de gritos que azuzan las bajas pasiones de bebedores que nada celebran.
Este año las autoridades deben reconocer que no escucharon a empresarios, o lo que la lógica indicaba. Demasiados días de fiesta ayudaban a la formación de una juventud dependiente del alcohol para el carrete de fin de semana. La implementación de campañas para manejar y no beber, de nada sirven cuando desde la autoridad se impulsa a beber bajo el eslogan de que la Patria está de fiesta.
Si la postal hacia los extranjeros es la carpa entierrada, con gritos destemplados, y saltos y vueltas y comer en lugares donde la higiene no es plena, entonces la postal es de pueblo indígena, que vive de ritos sustentados en el alcohol.
Son muchos los hitos que como país hemos vivido en estos años de historia. Esta una fecha propicia para rescatar del olvido a aquellos que forjaron la Patria.
Es tiempo de recordar y reconocer a políticos de todas las tendencias, que con iniciativas dejaron huellas en el país. Artistas, no sólo grandes, que se reconocen sus nombres, sino los otros que en todos los campos pusieron su sello. Figuras eclesiásticas, deportistas, profesionales, arquitectos, periodistas.
Hora de valorar en estas fechas, que con el aporte de todos, la patria cumple un año más de vida haciéndose más grande.
La capital de chile no es la exhibición de hombres y mujeres que con paso marcial, envían mensaje que las armas son el pasaporte para la paz. Chile debe mostrar su espíritu cívico en el respeto hacia los pobres y marginados. En la acogida fraterna y sincera hacia migrantes que buscan oportunidades.
Tantos días de fiesta no son invitación para dejar el alcohol, por el contrario, es incentivo para beber hasta la inconsciencia, porque no hay otro panorama para la familia unida que viva sanamente las fiestas.
Hacer oídos sordos y cubrirse los ojos, de que hoy la juventud es presa de vida sin sentido, y por ello las drogas y el alcohol ocupan lugares importantes en sus vidas, es no ver la realidad tal cual es. Todo lo que permita espacios para que estas nefastas sustancias se apoderen de los jóvenes es ir colocando una lápida a nuestra juventud.
El gobierno debe incentivar una nueva manera de vivir los próximos 18 de septiembre. Tal vez volver la mirada hacia la historia. Promover otra manera de celebrar. Dar aportes a quienes en sus barrios o unidades vecinales recrean episodios de la historia patria o juegos tradicionales.
Tal vez se deba por ley impedir que se siga vendiendo alcohol a quien ya se encuentra bajo sus efectos.
Queda claro después de ver tan indignos espectáculos en parques y ramadas que hay que creativamente buscar nuevas formas de celebración. La ordinariez y vulgaridad no deben ser la postal del cumpleaños de la patria.
En estos días Chile fue tierra de nadie. Algunos sectores supieron con más fuerza de la violencia fruto de este carrete sin fin. Pero todos fuimos cómplices de la señal enviada a niños y jóvenes: entre más borrachos y violentos, mejor está la fiesta.
Etiquetas: 18, fiestas, patrias » Publicado: a las 1:14 pm
COMENTARIOS »
Los comentarios publicados están sólo en plataforma Disqus y La Nación S.A. no se hace responsable de su contenido ni aplicará edición a ellos. No obstante, se reservará el derecho de administrar las listas de comentarios cuando éstos presenten ofensas personales.
Los usuarios que se sientan afectados por algún comentario también pueden usar la misma plataforma de Disqus para denunciarlos en caso que los consideren ofensivos o denigrantes.
Serrano #14 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59
Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala
© Empresa Periodistica La Nación S.A. 2005 - 2011
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.