Etiquetas: asesinato, eeuu, islam, libia, medio oriente » Publicado: 14/09/2012
La película ha desencadenado protestas masivas en más de una decena de países. Ha quedado a la vista, una vez más, cuán complejas son las relaciones de Estados Unidos con sectores políticos religiosos, en especial los salafistas que representan el fundamentalismo.
Abundan las teorías conspirativas sobre el ataque contra el consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia. El asalto con cohetes y armas automáticas ocurrió el 11 de septiembre, once años después del 11-S-01. 24 horas antes de las manifestaciones contra un film anti-islámico, que habrían servido para encubrir a los atacantes, Ayman al-Zawahiri, el máximo líder de Al Qaeda exhortó a sus seguidores, a través de un video, a marcar el 11-S y vengar la muerte de Abu Yahya al-Libi, su lugarteniente, alcanzado por un avión no tripulado (drone) en Pakistán.
Demasiadas coincidencias para creer que el incidente fue causado por algunos exaltados que protestaban contra una película blasfema. Pero lo que no cuadra con las especulaciones es que el asesinado embajador Christopher Stevens no tenía previsto estar en el consulado en el momento del asalto. Según el senador demócrata John Kerry estaba allí por casualidad.
Las primeras versiones señalaban que el autor de la propaganda islamofóbica sería un israelí-americano. Más tarde ha ganado fuerza la versión que el responsable sería Nakoula Basseley un copto, como se denominan los católicos egipcios, asociado con elementos de la extrema derecha cristiana estadounidense. Entre ellos destaca el tristemente célebre pastor Terry Jones que amenazó hacer un par de años con quemar copias del Corán.
Tampoco hay claridad sobre quiénes son los responsables del film “La inocencia de los musulmanes”. En rigor no es una película, es un ataque grosero, racista, hiriente y plagado de falsedades contra el Islam. Ninguna denominación religiosa puede aceptar con indiferencia semejante vejación. El argumento, la actuación y el contenido son tan burdos que no merecen mayor análisis. Por lo mismo, para frustrar a los realizadores lo más efectivo hubiese sido ignorarlos. Pero eso sería demasiado pedir en una región donde las pasiones religiosas están a flor de piel.
Las primeras versiones señalaban que el autor de la propaganda islamofóbica sería un israelí-americano. Más tarde ha ganado fuerza la versión que el responsable sería Nakoula Basseley un copto, como se denominan los católicos egipcios, asociado con elementos de la extrema derecha cristiana estadounidense. Entre ellos destaca el tristemente célebre pastor Terry Jones que amenazó hacer un par de años con quemar copias del Corán.
La película ha desencadenado protestas masivas en más de una decena de países. Ha quedado a la vista, una vez más, cuán complejas son las relaciones de Estados Unidos con sectores políticos religiosos, en especial los salafistas que representan el fundamentalismo. En varios países árabes confluyen sentimientos diversos que van desde el anti colonialismo, el anti imperialismo, la crítica por el apoyo a dictaduras como la de Hosni Mubarak a sectores de la otra punta del espectro como los ultra conservadores salafistas y otras corrientes religiosas. El Presidente Barack Obama ha buscado navegar por estas agitadas aguas desligándose de los dictadores caídos y llegar a una convivencia con las fuerzas islámicas, como la Hermandad Musulmana, que emerge como la principal fuerza de la “Primavera árabe”. Los últimos acontecimientos muestran que su margen de maniobra es estrecho.
Etiquetas: asesinato, eeuu, islam, libia, medio oriente » Publicado: a las 12:05 pm
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