Etiquetas: abusos, carabineros, estudiantes, movimiento estudiantil, protestas, violencia » Publicado: 27/08/2012
Las protestas son justificadas. Decir lo contrario es ser cómplice de enriquecimientos de empresarios inescrupulosos. Lo no justificable son los hechos de violencia que protagonizan enajenados, que con su accionar lanzan cortinas de humo que sólo benefician a quienes buscan mantener el sistema sin cambios sustanciales y urgentes.
Sin ninguna duda, apoyo el movimiento estudiantil, que con valentía da la lucha por lograr cambios en la educación clasista y mercantil que enriquece a los que ya son dueños de medio chile.
Es un deleite oír a dirigentes secundarios y universitarios, con discursos claros, lucidos, valientes, con sólidos argumentos. Siento un profundo orgullo por esta juventud que esta “ahí” con los temas fundamentales, que la parte adulta de la sociedad no asume, dejando que algunos inescrupulosos enriquezcan otorgando una pésima educación, conducente a nada, a lo más lucir un título que sólo sirve para “arréglesela como pueda”.
Hacer un diagnóstico de la realidad que se vive en la educación está de más. Todos sabemos cómo algunos colegios son sólo propaganda y fachada con 1.000 ofertas para atraer alumnos.
No puede pertenecer a la institución un gorila que patea a adolescentes, las arrastra por el pelo, que dentro de un bus o al amparo de un recinto policial manosea y veja a escolares.
Hace años trabajé como profesor en una cadena de colegios cuya sostenedora es propietaria de una universidad. En el colegio de marras, la pizarra era el muro pintado de negro, las salas no tenían puertas, pero en cada una de las aulas existía televisor de grandes dimensiones y pasa películas para entretener al alumnado. Estaba absolutamente prohibido dejar repitiendo alumnos. Menos dejar ausente algún matriculado ausente, porque eso repercutía en la subvención.
¡Cuantas veces reclamamos a los inspectores del Ministerio de Educación! Pero no se oía padre. A fin de año se recompensaba al funcionario con un buen auto cero kilómetro. En ese establecimiento no importaban los contenidos a entregarse al alumno, sólo lucrar con gente sencilla que buscaba dar educación a sus hijos.
Las protestas son justificadas. Decir lo contrario es ser cómplice de enriquecimientos de empresarios inescrupulosos. Lo no justificable son los hechos de violencia que protagonizan enajenados, que con su accionar lanzan cortinas de humo que sólo benefician a quienes buscan mantener el sistema sin cambios sustanciales y urgentes.
A aquellos violentistas se debe aplicar mano dura. Pero si las salas de tribunales dictaminan penas como las aplicadas Pitronello, quien en todos los tonos ha dicho que la violencia es justificada, que volvería a hacer el acto de colocar bombas, y la justicia dice que eso no es terrorismo, entonces, qué se puede esperar.
El fin de poner orden ante tanta manifestación no puede ser excusa para que Carabineros permita que verdaderos gurkas vestidos de verde se abalancen sobre jóvenes, con furia descontrolada, pateando, golpeando, manoseando, vejando a escolares. En las manifestaciones he visto a carabineros poseídos de odio, golpeando a muchachos alegres que cantan y gritan.
Carabineros desde hace tiempo dejó de ser un amigo siempre. Hoy parecen fuerza cobarde agresora, sin control, que no responden a protocolo, sino hombres y mujeres no profesionales que visten de verde.
Las autoridades que continúan defendiendo lo indefendible, están haciendo mal a la institución de carabinas cruzadas. No puede pertenecer a la institución un gorila que patea a adolescentes, las arrastra por el pelo, que dentro de un bus o al amparo de un recinto policial manosea y veja a escolares.
Como todo ciudadano pago impuestos, pero no quiero que mi dinero sirva para financiar estas fuerzas represivas. Son demasiados los casos de impunidad, donde carabineros dejaron huella de sangre y crímenes sin autor. El pueblo mapuche, el conflicto en el extremo sur y otros, han dejado la impronta represiva de Carabineros de Chile.
Si duda y justificadamente las protestas seguirán. Las tomas de colegios no se detendrán. Es el momento que los jóvenes con creatividad usen la no violencia activa para hacer escuchar sus demandas.
En tiempos de dictadura los integrantes del movimiento contra la tortura Sebastián Acevedo, hacíamos sentir nuestra voz, estando en la calle creativamente y sin violencia. ¿Qué pasaría si 20 personas –o la cantidad que sea- se sentaran en Alameda, cantando, gritando? Estoy seguro que viejos como yo estaríamos entre los protestantes.
Sería también forma clara de saber –confirmar- que la violencia y la provocación vienen de una institución que la dictadura llevó a la lógica de la guerra, la violencia y la violación a los derechos humanos.
Lo anterior no lo digo sólo yo: lo dicen los porfiados hechos de hombres garrote en mano emprendiéndolas con odio contra jóvenes, por el hecho de reclamar sus derechos.
Los jóvenes dan una lección de dignidad, ante el silencio cobarde de tanto ser domesticado que no critica ni actúa, porque al sacrosanto sistema no se le debe cambiar ni una coma.
Etiquetas: abusos, carabineros, estudiantes, movimiento estudiantil, protestas, violencia » Publicado: a las 4:26 pm
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