Etiquetas: delincuencia, piñera, seguridad » Publicado: 08/08/2012
Como nunca, se vive con miedo. Nada es seguro. Si no es asalto, es robo de dinero de los cajeros, o violación de propiedad, usando los más variados métodos, para así lograr sus fechorías. ¿Qué está pasando? ¿Dónde está fallando el sistema, que permites que los delincuentes vivan su mejor agosto?
Algunos dicen que la delincuencia no ha aumentado, sólo que hoy tienen más cobertura esos hechos. Pero las imágenes de los medios muestran y relatan en toda su dimensión la crueldad de los delincuentes.
La verdad es que los porfiados hechos nos muestran en vivo y en directo que especialmente un día viernes –y todos los días- los asaltos y otros hechos se viven en su máxima intensidad.
Pruebas al canto: el día señalado salí a comer con amigos, dejando el auto de mis acompañantes estacionado en la puerta del restaurante, pasados sólo unos minutos, la alarma dio cuenta de intento de robo. Tres delincuentes jóvenes corren tras intentar robar el vehículo forzando su chapa y haciendo otros daños.
Si gobierno y oposición gastan su tiempo en descalificar, responder acusaciones, escarbar en el pasado de la ex Presidenta, satanizar al oponente… ¿cuándo los ciudadanos podremos esperar medidas efectivas que nos lleven a vivir en paz?
Al terminar el encuentro social, emprendo viaje por Vicuña Mackenna y antes de llegar a Alameda un muchacho joven corriendo quita la cartera a una dama dejándola en el suelo, pateadura incluida para que soltara su pertenencia. En total caminando llegue hasta el Paseo Ahumada donde la noche, parecía la fiesta de la borrachera, peleas, quiebre de botellas, travestis ofreciendo sus servicios, delincuentes pidiendo en tono amenazantes monedas (la verdad exigiendo dinero).
Es cierto que vehículos policiales circulaban raudos, quien sabe adónde. Pero también es verdad que no veían lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Durante la campaña presidencial, el actual Mandatario en variados escenarios planteo que la fiesta de los malandrines se terminaba con su llegada a Palacio, realidad que queda a vista que no es así.
Como nunca, se vive con miedo. Nada es seguro. Si no es asalto, es robo de dinero de los cajeros, o violación de propiedad, usando los más variados métodos, para así lograr sus fechorías. ¿Qué está pasando? ¿Dónde está fallando el sistema, que permites que los delincuentes vivan su mejor agosto? Pedir leyes anti delincuencia no es posible, no hay unidad de las fuerzas políticas para enviar un mensaje de repudio en contra de estos hechos.
El escenario de los políticos es plataforma para descalificar al otro, sin aportar a los problemas de la gente.
La oposición en las encuestas es castigada duramente, precisamente por mostrar mezquindad con lenguaje de baja ironía descalificatoria. Da vergüenza escuchar al presidente del Partido Socialista y otros parlamentarios, que nada aportan, nada encuentran bueno, pero tampoco dan muestras de estar preocupados de la realidad de los ciudadanos que sufren agresiones.
Piñera –guste o no- ha subido en las encuestas, está mostrando sintonía con las mayorías que piden solución a sus problemas. El registro de su actividad da cuenta que está cerca y con soluciones a los problemas concretos de la gente.
En la medida que el apoyo es real, que los diferentes segmentos de la sociedad encuentran vías de salir de la marginalidad o el abandono, y se les respeta en su dignidad tendiéndoles una mano, se está sin duda, dando pasos para combatir eficientemente la delincuencia.
Para algunos desde la lógica partidaria, que busca desesperadamente recuperar el poder, lo cual no tiene nada de malo siempre y cuando no olvide la ética en el servicio público, y no dejen como espectadores a quienes deben ser actores importantísimos en su trabajo político: los pobres y marginados, los agredidos, los asustados que viven encerrados para proteger lo que han adquirido con mucho esfuerzo.
Si gobierno y oposición gastan su tiempo en descalificar, responder acusaciones, escarbar en el pasado de la ex Presidenta, satanizar al oponente… ¿cuándo los ciudadanos podremos esperar medidas efectivas que nos lleven a vivir en paz?
La paz que queremos no es la de los cementerios, sino aquella que brota de un país justo y seguro.
Pronto vienen elecciones municipales, momento privilegiado, no para cobrar cuentas (quedaríamos sin autoridades) sino para elegir bien.
Decir no al candidato que empapeló la comuna con propaganda. No a quien usa el lenguaje para descalificar. No al profesional de la política que busca asiento edilicio, para sacar cuentas alegres personal y políticamente, para agregar cifras más en el triunfalismo partidario.
Es hora de aunar esfuerzos para derrotar la pobreza. Si Piñera no saca cifras positivas en la batalla en contra de la delincuencia, es porque tampoco tuvo el apoyo de la clase política para lograr tan necesario anhelo de los ciudadanos.
Quiero caminar libre y seguro por las calles. No es posible trasformar la casa en búnker para dormir tranquilo.
Hoy la clase política está lejos… muy lejos del sentir de los hombres y mujeres que trabajan para engrandecer está loca geografía.
Etiquetas: delincuencia, piñera, seguridad » Publicado: a las 12:53 pm
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