Etiquetas: abusos, farmacias, medicamentos, medicina, remedios, sernac » Publicado: 04/07/2012
Soy de los que lucho por los derechos del paciente y somos muchos pero no la mayoría, me temo. El tema espero que se destape con este último informe del SERNAC y quiebre esta “alianza entre médicos y boticarios” que ya Cervantes denunciaba, pero que el paso de los siglos la demuestra indestructible. Lucrar de la enfermedad es tan triste como lucrar de la educación.
“Malhaya de un mundo regido por la alianza entre médicos y boticarios, pues entre ambos se cubren las espaldas del dispendio y hacen alianzas negras para castigar el bolsillo del enfermo”. El texto no es mío, sino de Cervantes y forma parte de las respuestas de El Licenciado Vidriera, una de sus novelas ejemplares menos conocidas, demostrando que el hallazgo del SERNAC de diferencias siderales entre fármacos de marca y genéricos es abrumadora.
Hace mucho tiempo que en mi ejercicio como psiquiatra y como pariente y amigo de enfermos con cuadros crónicos me pregunto qué hace que los colegas, algunos, elijan siempre el más caro, castigando la economía del paciente que puede llegar a cifras altísimas pues, como es visto, en un trastorno bipolar, hoy tan alegremente diagnosticado, se suelen recetar varios medicamentos.
Basta ver las recetas que uno va firmando para calcular cuánto va a ser el gasto que esa familia dependiente de ese enfermo o que lo sostiene disminuyendo sus haberes de forma inquietante. Sumamos el antidepresivo más el estabilizador del ánimo, si es que no son dos, más el inductor del sueño y ponga entre 10 y 30 mil pesos en cada ítem y eso estándar. Con artículos de marca se llega fácil a más de 200 mil mensuales, con similares de bio equivalencia comprobada menos de la mitad.
Las ayudas que dan las farmacias de la Liga Chilena Contra la Epilepsia, escasas y en pocas ciudades del país, con descuentos y programas notables, son una excepción que obliga a sospechar de las cadenas farmacéuticas, poderosas, ostentosas y en su abundancia, prueba que son un gran negocio en Chile. Nuestra capital, con farmacias distribuidas a granel en los barrios con más poder adquisitivo y escasísimas donde hay menos dinero y por lo tanto si se compra, se compra genéricos, muestran un estilo de vida tan distinto a otras urbes donde habría cafeterías y librerías y aquí hay bombas de vecina y farmacias en las esquinas.
El auto, la velocidad de vida y el estrés y los artículos de belleza e higiene. Nuestro sello de vida. Nuestro sueño que no se concilia, la medicación que no cesa. La marca se impone a pesar de las diferencias y en ese juego cae tanto el médico como el paciente que se sugestiona que la marca es mejor que el genérico o que la marca más barata asegurando que “me hace menos efecto”. Basta ver las recetas que uno va firmando para calcular cuánto va a ser el gasto que esa familia dependiente de ese enfermo o que lo sostiene disminuyendo sus haberes de forma inquietante. Sumamos el antidepresivo más el estabilizador del ánimo, si es que no son dos, más el inductor del sueño y ponga entre 10 y 30 mil pesos en cada ítem y eso estándar.
Con artículos de marca se llega fácil a más de 200 mil mensuales, con similares de bio equivalencia comprobada menos de la mitad. Consulte nada más los precios de la Liga Chilena Contra la Epilepsia, farmacias sin glamour pero con descuentos producidos justamente por no gastar en publicidad, local, extras muy atractivos pero que no deberían incidir de manera cruel en el paciente. El enfermo es la víctima inocente que no tiene por qué meterse a internet a averiguar precios ni qué fármaco tiene o no tiene bio equivalencia certificada. Se supone que debe confiar en su médico.
Y algo hacen mis colegas que niegan el viaje o la invitación al congreso donde exponen sobre cierto fármaco sin nombrar la marca pero auspiciados por ella y recetan esa marca sin presión directa pero apabullados por consejos y recomendaciones sobre todo a los colegas más sobresalientes que marcan tendencias y acogen alumnos y supervisan a los más jóvenes.
Soy de los que lucho por los derechos del paciente y somos muchos pero no la mayoría, me temo. El tema espero que se destape con este último informe del SERNAC y quiebre esta “alianza entre médicos y boticarios” que ya Cervantes denunciaba, pero que el paso de los siglos la demuestra indestructible. Lucrar de la enfermedad es tan triste como lucrar de la educación. Como para salir a protestar a la calle con las facturas de farmacia en la mano. ¡Enfermos crónicos, uníos! Dirán que estamos locos, nos subirán los neurolépticos, por supuesto, de marca.
Etiquetas: abusos, farmacias, medicamentos, medicina, remedios, sernac » Publicado: a las 12:39 pm
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