Etiquetas: educacion, lucro » Publicado: 25/06/2012
Toda motivación, toda supuesta realización personal, todo sentido de la existencia tiende a pasar por el absurdo de que ganarse la vida es el único posible camino de redención, salvación o triunfo personal. Que se estudia para tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán ganar dinero y etcétera en una espiral que demuestra que vivimos la época más cara de la historia de la humanidad.
Hablo con jóvenes estudiantes de secundaria, angustiados por el futuro después de la PSU. No hay maldad más grande que inventar una prueba de selectividad que pretenda jugar el porvenir cuando ya el porvenir no es lo que era.
El futuro laboral se ha vuelto complejo, lleno de innovaciones permanentes, donde lo técnico se pide a gritos y las carreras más tradicionales sufren tantos embates como las más pequeñas y deben mutar frente a una época de cambios imparables.
Entre las conversaciones surge el tema del lucro pero no es el famoso lucro de la educación. Va más allá y al escarbar las motivaciones y dudas de esos jóvenes se encuentra una verdad amarga: todo se ha convertido en lucro. Toda motivación, toda supuesta realización personal, todo sentido de la existencia tiende a pasar por el absurdo de que ganarse la vida es el único posible camino de redención, salvación o triunfo personal. Que se estudia para tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán tener dinero para pagar los estudios de hijos que deberán ganar dinero y etcétera en una espiral que demuestra que vivimos la época más cara de la historia de la humanidad.
Steve Jobs estudió caligrafía y le debió a la caligrafía el comienzo de sus inventos destinados a hacer más humano el mundo tecnológico. Ningún muchacho se atrevería a decir a sus padres que quiere iniciar una búsqueda por caminos tan extraños como la caligrafía. Los jóvenes sufren, se estresan, se ven empujados a responder a un gasto familiar inmenso en tiempos en que todo es tremendamente caro, a ratos fastuoso y donde late la crisis bajo nuestros pies. Es una época tremenda, interesante.
Hay universidades que lucran y otras no, hay un rebote perverso en que ciertos colegios se conviertan en preuniversitarios de lujo para copar las universidades tradicionales, hay una pérdida de la formación integral, vuelan los ramos de artes y humanidades que siguen siendo la fuente y fundamento de nuestra sociedad, una sociedad humana, realmente humana, donde los valores emerjan con naturalidad y el progreso social nos acompañe.
Cuando se toca este tema se produce una cierta desesperación, la inquietud de quién le coloca el cascabel al gato, de cómo se va más allá del diagnóstico, de si va a haber que hacer una pérdida de varias generaciones para recobrar un mapa educacional donde quepan todas las alternativas, desde lo técnico a lo profesional, donde no todo se mida por ingresos y egresos, donde se supere la demagogia de la educación gratuita para todos (un absurdo mientras no se entienda mejor qué queremos decir con “educación”) y entremos en un mundo de oportunidades que no pase exclusivamente por el título universitario de 5 ó 6 carreras sustentables y deje al resto de la vocaciones, las pasiones, los oficios y los quehaceres como riesgos de morir de hambre y quedarse en la calle. Steve Jobs estudió caligrafía y le debió a la caligrafía el comienzo de sus inventos destinados a hacer más humano el mundo tecnológico. Ningún muchacho se atrevería a decir a sus padres que quiere iniciar una búsqueda por caminos tan extraños como la caligrafía. Los jóvenes sufren, se estresan, se ven empujados a responder a un gasto familiar inmenso en tiempos en que todo es tremendamente caro, a ratos fastuoso y donde late la crisis bajo nuestros pies. Es una época tremenda, interesante. Las voces que se levantan aun no se limpian de las ideologías gastadas y quedan atrapadas en consignas que no se atreven a denunciar algo mayor: la sociedad se enfermó de opulencia. Somos adictos al dinero y el juego de la compra y la venta. Que no está mal, como todas las adicciones, si es parte del juego y no el juego entero.
Los jóvenes que se preparan para la PSU, con sus fantasías sobre el mundo universitario teñidas de fantasmas, deberían ser los que cambien el mundo o ser parte de una generación perdida. Se les necesita lúcidos. Y no sé si esa lucidez es la marcha, la funa, la huelga o el tweeter. Y sobre todo, no sé si como profesores estamos guiándolos hacia un futuro de verdad luminoso, o sencillamente nos atrapó la inercia. Decidamos cuidar nuestra lucidez aunque nos duela pensar y no ver la salida del túnel. Aún.
Etiquetas: educacion, lucro » Publicado: a las 3:59 pm
COMENTARIOS »
Los comentarios publicados están sólo en plataforma Disqus y La Nación S.A. no se hace responsable de su contenido ni aplicará edición a ellos. No obstante, se reservará el derecho de administrar las listas de comentarios cuando éstos presenten ofensas personales.
Los usuarios que se sientan afectados por algún comentario también pueden usar la misma plataforma de Disqus para denunciarlos en caso que los consideren ofensivos o denigrantes.
Serrano #14 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59
Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala
© Empresa Periodistica La Nación S.A. 2005 - 2011
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.