Etiquetas: economia, grecia, internacional, mundo » Publicado: 19/06/2012
Por lo pronto Grecia ha superado un primer gran escollo: ha creado las bases para un gobierno estable, con legitimidad y un programa ampliamente debatido. Pero eso no despeja las amenazas que pesan sobre varios de los países de la eurozona.
Tras cada elección los participantes se prodigan para demostrar que, de una forma u otra, salieron ganadores. En el caso de los esperados comicios griegos las urnas, en efecto, dejaron contentos a todos. Las elecciones fueron precedidas de augurios catastrofistas. Un rechazo a las medidas de austeridad impuestas por el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrían haber marcado la salida de Grecia de la Eurozona, es decir del grupo de los 17 países que utilizan el euro como su moneda. Ello implicaba el retorno al dracma, la antigua divisa griega abandonada por el euro en 2002. Ello anticipaba, con razón, una caída en picada de la economía de Atenas que quedaría al margen de los mercados internacionales.
Grecia no abandonará el euro y no marcará el temido inicio de una potencial desintegración de la eurozona. Siryza, por su parte, consiguió casi el 27% de las preferencias y se consolidó como la segunda fuerza política del país, desplazando al tradicional Pasok. Esto le permitió a Tsipras proclamar que el pueblo griego no tolerará mayores restricciones económicas y que desde la oposición velará que así sea.
El país se dividió en dos corrientes básicas. Una, de los sectores más conservadores, que abogaba por el cumplimiento de las medidas de austeridad. Esta tendencia fue encarnada por el partido Nueva Democracia (ND) liderado por Antoni Samarás. Otra, que rechazaba el paquete que obligaba a los griegos a apretar sus cinturones. Esta tendencia fue representada por Syriza y encabezada por Alexis Tsipras. Pero ambos sectores coincidían en un punto clave: no abandonar la Eurozona y conservar el euro. La discrepancia radicaba en cómo y hasta qué punto renegociar las exigencias de drásticos ahorros.
Los resultados favorecieron a ND que logró algo más del 29% de los votos. Ello, sumado a los parlamentarios del Pasok, el partido socialdemócrata y otras formaciones menores le permiten conformar una alianza de gobierno. Europa dio un gran suspiro de alivio. Grecia no abandonará el euro y no marcará el temido inicio de una potencial desintegración de la eurozona. Siryza, por su parte, consiguió casi el 27% de las preferencias y se consolidó como la segunda fuerza política del país, desplazando al tradicional Pasok. Esto le permitió a Tsipras proclamar que el pueblo griego no tolerará mayores restricciones económicas y que desde la oposición velará que así sea. Esta postura intransigente ayudará al bloque vencedor en su posición negociadora frente al resto de los europeos. Ahora Atenas querrá condiciones al menos no inferiores a las logradas por España.
Por lo pronto Grecia ha superado un primer gran escollo: ha creado las bases para un gobierno estable, con legitimidad y un programa ampliamente debatido. Pero eso no despeja las amenazas que pesan sobre varios de los países de la eurozona. Tras una breve pausa volverán a rondar los fantasmas de la incertidumbre económica.
Etiquetas: economia, grecia, internacional, mundo » Publicado: a las 12:48 pm
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