Etiquetas: alianza del pacífico, mercosur, oea » Publicado: 15/06/2012
Considerando la historia de reiterados fracasos en la integración regional la pregunta es adecuada y pertinente. ¿Será un intento más que desate expectativas y acumule frustraciones? ¿O por el contrario, por fin existe la madurez suficiente para buscar lo que nos une en un proyecto de futuro? La verdad es que la respuesta es ambigua porque la realidad lo es.
En primer lugar, lo que le sirve de fundamento es lo mismo que a muchos otros proyectos: la irrelevancia de la OEA, que lleva a distintos países a buscar distintos caminos, lo cual no es ni siquiera nuevo, ya que lo mismo pasó en la década de los 60’s con los intentos de integración, en los que el Presidente Frei Montalva jugó un rol destacado, dándole un punto final Chile en la década siguiente al cambiar su política económica.
En tiempos más recientes, alrededor de Chávez se formó el ALBA, México se orientó del todo hacia EE.UU. , y Brasil como respuesta creó el UNASUR para dejar afuera a su rival del norte, tan solo por mencionar un ejemplo.
En segundo lugar, se da en una momento histórico donde EE.UU. sigue siendo la primera potencia mundial, pero dejó de ser la indiscutida con el ascenso chino y sus propios problemas económicos. Como consecuencia, se ha reorientado hacia el Pacífico, y América Latina tiene hoy cada vez menos importancia, a no ser que sea como problema de inmigración y de drogas.
En tercer lugar, han cambiado los intereses en el sentido que China ha pasado a ser tan o más relevante para la salud económica de la región, conjuntamente con una pérdida de importancia de Europa, como consecuencia de su crisis.
Es en este contexto que aparece la iniciativa de la Alianza del Pacífico, cuyo acto fundacional sigue a una Asamblea de la OEA, donde nada importante surgió, marcando quizás un antes y un después en cuanto a influencia chavista, reflejado no solo en la falta de presencia de Chávez por razones medicas y en el fracaso de Evo Morales en el tema del mar soberano, sino también en que deja la sensación que tanto Chávez como el ALBA van de bajada en cuanto a importancia regional.
Si fuera solo ello, la Alianza del Pacífico podría ser exitosa como organismo de representación regional en el que no participa Estados Unidos, pero que va a tener buenas relaciones con la potencia. Incluso, parece haber un elemento común de optimismo, ya que los países que lo forman tienen orientaciones económicas semejantes y le dan la bienvenida a la inversión extranjera. Incluso han buscado desde hace algún tiempo aumentar sus vínculos, a diferencia de los países del ALBA, donde más allá de la retórica política, su intercambio económico es pequeño, siendo superado por decrecientes subsidios venezolanos.
Sin embargo, el problema se hace más complejo si nos preguntamos acerca del futuro de la Alianza. En lo positivo, a los países fundadores debieran agregarse otros, tales como los centroamericanos, y sobre todo Panamá, que está pasando por una buena situación. Pero, en lo negativo, 2 nubarrones aparecen inmediatamente.
El primero tiene que ver con cambios políticos en los países que hicieron la convocatoria. Chile ha continuado con Piñera por la misma senda que inició la Concertación, al menos en este aspecto. Sin embargo, Colombia que está pasando por una buena situación económica, en lo político está sacudida por el fuerte y casi total enfrentamiento entre Uribe y su delfín, el actual Presidente Santos, ya que el primero no se resigna a la perdida de poder, además de no perdonarle que tenga su propia política en 2 elementos claves: una actitud más negociadora hacia las FARC, y sobre todo, una relación más pragmática con Chávez y Correa, buscada prácticamente desde que asumió.
En otras palabras, si no somos capaces de darle mas importancia a lo que nos une que lo que nos separa, no existe posibilidad de un proyecto exitoso, menos si siguen predominando temas que provienen del siglo antepasado.
En el caso de México, en pocos meses Calderón va a ser remplazado, y según las encuestas su sucesor debiera ser nada menos que el candidato del PRI, el que volvería al poder para recuperarlo de 2 gobiernos de derecha, que no cumplieron con las expectativas de erradicar la corrupción, y sobre todo, en un país conmovido por el traslado a su territorio de la violencia del narcotráfico que desangró a Colombia por tanto tiempo. Más allá, del impacto del regreso del PRI y de las dudas acerca de cuan democrático es, está el tema de no haber dicho nada acerca de que se puede esperar de ellos en relación al fortalecimiento de esta Alianza.
Sin embargo, el tema más complejo lo plantea Perú, no solo porqué Alan García fue uno de sus grandes impulsores, sino sobre todo, la por la actitud de Ollanta Humala de condicionar su presencia a algo que no tenía nada que ver, como era el tema del desminado fronterizo, donde Chile hizo una concesión que no debió haber aceptado, y que todo tenía lugar en territorio nuestro. Pero, más allá de ello el problema era que Perú se negaba a si mismo, ya que eran los impulsores de la política de la “cuerdas separadas”, es decir, que nada histórico o fronterizo debería perjudicar las relaciones económicas.
En el fondo, los nubarrones y las dudas en relación a una buena iniciativa, tienen que ver con lo de siempre, es decir, que lo que debieran ser políticas de Estado están condicionadas por elecciones y cambios de gobierno, y sobre todo, por lo que demuestra la actitud de Perú y que ha perjudicado todo intento de integración desde la independencia: la incapacidad de mirar al futuro, concediéndole primacía por sobre el pasado.
En otras palabras, si no somos capaces de darle mas importancia a lo que nos une que lo que nos separa, no existe posibilidad de un proyecto exitoso, menos si siguen predominando temas que provienen del siglo antepasado.
Y para Chile, la siempre olvidada necesidad de dejar de actuar en forma pasiva y reactiva, introduciendo la imprescindible y ausente visión estratégica.
Etiquetas: alianza del pacífico, mercosur, oea » Publicado: a las 1:20 pm
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