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Juan Pablo Orrego

Ecólogo, Presidente de Ecosistemas y Coordinador Internacional del Consejo de Defensa de la Patagonia.

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Etiquetas: , » Publicado: 28/05/2012

Un país adolorido

Quizás el elemento determinante de este síndrome es la sensación de no ser partícipe, de que no nos dejan ser parte de… Sentir que el país no es nuestro, que la ciudad, la calle, la vereda, las autopistas, la playa, la quebrada, los ríos, los lagos, las aguas, los bosques… Que nada nos pertenece.

Chile hoy es un país soterradamente angustiado. Es triste observar cómo se ha deteriorado la convivencia, la ética y la estética durante las últimas décadas. Basta viajar en el metro, o manejar a través de Santiago, a las horas de mayor atochamiento, o competir en las colas de consultorios, bancos, isapres, para experimentarlo. La filosofía de la mayoría es simple: “¡yo primero!”, y como sea, es decir, no importa la tercera edad, las embarazadas, ni los niños o, en el caso del manejo, los riesgos que generan esta ansiedad y este egoísmo. La cantidad de accidentes de tránsito ocurriendo son otra triste prueba de que algo anda mal con la actitud cívica de chilenos y chilenas. Las ciudades, y en general el entorno nacional, se ve basureado.

¿Por qué chilenos y chilenas ensuciamos nuestro propio país y entorno, calles y veredas, playas, parques nacionales? ¿Por qué se ve tan rayado, pegoteado, y agredido… tan feo el ambiente en tantas comunas de tantas ciudades, e incluso en los espacios más naturales del país? ¿Qué es lo que pasa? ¿Es esto ‘necesario’, inevitable? ¿Es ‘culpa’ de la gente? Pienso que esta falta de cuidado, de cariño con lo nuestro es un efecto, no una causa. Como un efluvio social negativo, autodestructivo, delincuencia incluida, que emerge de un país adolorido, resentido, endeudado ‘hasta la camisa’, profundamente deteriorado social y culturalmente.

Esta sensación que tenemos tantos chilenos y chilenas de que nos robaron el país y todo lo que contiene. Un país oficialmente ajeno, transnacionalizado, usurpado. Ni siquiera el Estado es nuestro. No nos cobija, no nos cuida, no responde a nuestros clamores. Al contrario, cuando la comunidad se levanta lúcidamente porque una combinación de Estado/Corporación quiere cometer otro atropello, desgarrar aún más tejido social, contaminar aún más el ambiente, generar otro mega-negocio privado a costa de la degradación de la economía local, entonces esa comunidad se transforma en “grupo de presión”…

Una vuelta de mano. De individuos que no nos sentimos queridos y protegidos, sino por el contrario, agredidos por la sociedad; por la innecesaria pobreza, por la precariedad de los servicios públicos, o el abuso de los privatizados; por la contaminación; por la fealdad de condominios y barrios levantados con una falta de consideraciones éticas y estéticas escandalosa… mientras ‘al otro lado’ se levantan fastuosos condominios amurallados, rehenes de la pobreza.

Agredidos por la inequidad, la segregación… justamente, en el acceso a la educación, a la cultura, a la recreación, a la belleza, a la real calidad de vida. Agredidos por el crónico autoritarismo y centralismo elitista, por la imposibilidad de participar en decisiones que impactan directamente nuestras vidas. Quizás el elemento determinante de este síndrome es la sensación de no ser partícipe, de que no nos dejan ser parte de… Sentir que el país no es nuestro, que la ciudad, la calle, la vereda, las autopistas, la playa, la quebrada, los ríos, los lagos, las aguas, los bosques… Que nada nos pertenece.

Esta sensación que tenemos tantos chilenos y chilenas de que nos robaron el país y todo lo que contiene. Un país oficialmente ajeno, transnacionalizado, usurpado. Ni siquiera el Estado es nuestro. No nos cobija, no nos cuida, no responde a nuestros clamores. Al contrario, cuando la comunidad se levanta lúcidamente porque una combinación de Estado/Corporación quiere cometer otro atropello, desgarrar aún más tejido social, contaminar aún más el ambiente, generar otro mega-negocio privado a costa de la degradación de la economía local, entonces esa comunidad se transforma en “grupo de presión”, y se envía a las fuerzas especiales a sofocar a golpes y gases su voz y sus legítimas demandas. Cuando el Presidente Piñera en su discurso del 21 de mayo dice “… ningún obstáculo o grupo de presión, por fuerte o poderosa (sic) que sea, me desviará del objetivo de cumplir mis compromisos con los chilenos”, nos preguntamos a qué grupos se refiere, y con quienes está tan comprometido. Porque mucha minucia respecto de obras sociales que ayudan microscópicamente, pero cero referencias a las patologías estructurales que hacen que Chile siga siendo inevitablemente rehén de las corporaciones y sus negocios; una sociedad piramidal sin rostro, cultural y espiritualmente anómica… la antítesis de una comunidad horizontal en que se siente que todo de alguna manera es colectivamente propio, y se cuida y ama como tal.

¿Cómo se revierte esto? Actualmente en el mundo muchas personas están evolucionando a pesar de las sociedades en que viven. Ojalá que estas multitudes alcancen la ‘masa crítica’ que nos permita dejar muy atrás esta primitiva disfuncionalidad que no deja que florezca plenamente el genial potencial sinérgico, generoso, bondadoso, artístico y risueño de la humanidad.

Etiquetas: , » Publicado: a las 5:55 pm

COMENTARIOS »
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  • Laureano lillo

    Pienso que los culpables somos nosotros mismos. Hemos permitido, alegremente, que los Amos de la Caverna (Platón) nos imponga un sistema de vida consumista, egoísta, individualista, materialista, poco solidario, de competición darwiniana, ateo (en el más amplio sentido de la palabra), hedonista y sin nigún sentido de responsabilidad colectiva, tanto respecto de la sociedad como de la naturaleza. La clase política y la clase empresarial, se han desentendido de los valores que tradicionalmente sustentaban a la sociedad chilena, concentrándose en privilegiar el crecimiento económico, en el mejor de los casos y sus propios intereses, en la mayoria de los casos. Crecimeitno, pero sin la equidad necesaria para que los menos afortunados no se sientan disminuidos y se conviertan en futuras amenazas para el sistema. En suma, somos responsables. Nuestra única atenuante es que somos esclavos, tanto ricos como pobres, de un sistema que impera en la mayor parte del planeta, donde el ciudadano común es un simple engranaje. Esto se hizo patente en todo el siglo xx y lo que corre del actual.En la Edad Media que vivimos actualmente no queda otra que resignarse.

  • patricia ahumada

    Su comentario acerca de esta sociedad chilena tan conflictiva,tan pesimista,solo nos queda revelarnos a traves de nuestra voz en union de voluntades,no sacamos nada con llorar sobre la leche derramada,tenemos que tener otra mirada mas positiva,mirar la naturaleza que es sabia y respetarla,mirar y cuidar a nuestros hijos,amarlos por sobre aspectos personales,luchar por los mas debiles,con carencias indignas para un ser humano,juntos podemos,nada es imposible.

  • http://www.facebook.com/freund12z Marcos Navarro

    La perdida de la moral, el honor y la dignidad es de quienes con mentiras han ido enganando a las gentes y ofreciendoles la verdadera utopia del planeta, una vida facil sin mayor esfuerzo y sin sacrificios, enganando a los demas , con el sueno Yanki, donde para lograr el paraiso en la tierra se debe avasallar al más debil y abusar y tener como esclavos a los paises con menor desarrollo en todos los niveles, donde los idolos son seres drogadictos o pervertidos pero que relucen con la fantasia del poder economico y el bienestar.
    Donde las armas son las nuevas guias de moral, que lleva consigo pudredumbre y muerte, cinismo y lacayos en todos los paises y niveles, donde nadie piensa en lo insano de las acciones , ya los hechos superan a las palabras y estamos volviendo atraz en el tiempo donde el que no sigue al abismo de la raza humana , es asesinado sin leyes ni razones solo por el hecho de querer ser lo que en un tiempo era signo de libertad y soberania, es con mentiras frente al mundo entero sacrificados , con la venia de los supuestos organizmos internacionales que doblan sus rodillas frente al nuevo poder del infierno real y concreto.
    El individualismo cree haber vencido para provecho de unos pocos Hitlers mundiales que esta vez ,ni siquiera quieren a su pais en la cuspide de los privilegios mundiales de riquezas incalculables , sino más egoistas aun que aquellos satrapas, solo el yo del privilegio supremo. No por razones geneticas el hombre tiene el instinto de conservación y en todos los paises nace la conciencia y la certeza de que la raza humana no puede seguir el actual camino equivocado hacia la propia destruccion solo faltan las bombas sobre la cabeza de los lideres de el pensamiento parasitario, para que detengan su insano proceder . La lucha continua mientras haya vida hay esperanzas de un mundo mejor.

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