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Ricardo Israel

Decano de Ciencias Jurídicas de la Universidad Autónoma de Chile

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Etiquetas: , , , » Publicado: 16/04/2012

El Papa en Cuba

Fuera del partido –gobierno –ejército, hay una sola institución de carácter y despliegue nacional en la Cuba de hoy, y esa es la iglesia católica, lo que es de alta importancia, ya que todo indica que en un futuro postcomunista, la iglesia va a jugar un rol clave considerando que la disidencia es pequeña, dividida y desorganizada en la isla, y el exilio de Miami está demasiado desconectado de la Cuba de hoy como para cumplir un rol básico.

¿A qué viajó el Papa? Es la primera visita de un pontífice a dos países de lengua española de América latina en siete años, además de tener lugar 14 años después de la histórica visita de Juan Pablo II a la isla.

Lo primero que hay que decir es que sus propósitos son muy similares a la anterior visita, y que sus objetivos son más parecidos que diferentes, tanto en México como en Cuba.

Por cierto que Benedicto XVI y Raúl Castro tienen muchos menor interés mediáticos que sus predecesores, pero también son más pragmáticos que ellos.

A eso viajó entonces el Papa: a asegurar ese rol para la iglesia, aunque ello significara una cantidad de sacrificios, algunos muy criticados, tales como el escaso contacto con los disidentes y sobre todo, que el cardenal Ortega solicitara por escrito al régimen la expulsión de quienes se había tomado una iglesia para expresar su oposición al comunismo lo que causó muchas críticas iglesias han sido de protección y refugio, reconocidas como tales en derecho internacional y en la ley de muchos países. Ese es el precio que seguramente deben pagar para asegurar su objetivo más preciado: que se le reconozca y se reafirme el lugar que ha adquirido en la sociedad cubana.

Hace 14 años el Papa polaco buscó que la iglesia católica obtuviera una presencia pública que se le había negado desde el triunfo de la revolución en 1959. Y lo logró. Desde entonces, no sólo ha tenido acceso a la prensa, sino también autorización para nuevos templos y seminarios. Aún más importante, se ha transformado en el interlocutor del Gobierno en temas de alta sensibilidad, tales como presos políticos, participando en la liberación y posterior reubicación en el exterior de un buen número de ellos.

En otras palabras, no sólo ha logrado un peso social por intermedio de programas educativos y de ayuda, sino también el sitial de la única institución independiente del régimen y por lo tanto, una alternativa que va a adquirir una importancia fundamental después de la muerte de los Castro y la inevitable transición.

En otras palabras, fuera del partido –gobierno –ejército, hay una sola institución de carácter y despliegue nacional en la Cuba de hoy, y esa es la iglesia católica, lo que es de alta importancia, ya que todo indica que en un futuro postcomunista, la iglesia va a jugar un rol clave considerando que la disidencia es pequeña, dividida y desorganizada en la isla, y el exilio de Miami está demasiado desconectado de la Cuba de hoy como para cumplir un rol básico.

A eso viajó entonces el Papa: a asegurar ese rol para la iglesia, aunque ello significara una cantidad de sacrificios, algunos muy criticados, tales como el escaso contacto con los disidentes y sobre todo, que el cardenal Ortega solicitara por escrito al régimen la expulsión de quienes se había tomado una iglesia para expresar su oposición al comunismo lo que causó muchas críticas iglesias han sido de protección y refugio, reconocidas como tales en derecho internacional y en la ley de muchos países.

Ese es el precio que seguramente deben pagar para asegurar su objetivo más preciado: que se le reconozca y se reafirme el lugar que ha adquirido en la sociedad cubana.

En la Plaza de la Revolución el Papa dijo que “Cuba y el mundo necesitan cambios”, aunque el régimen respondió inmediatamente que ello no iba a tener lugar en lo político. Indudablemente, eso le interesaba menos al pontífice alemán que lo otro que señaló: que para ejercer su labor la iglesia necesitaba “libertad religiosa “. Lo dijo también a la CNN un obispo cubano: “nuestro primer y más importante mensaje es la prédica del evangelio, aún por sobre los derechos humanos”.

Esto último también es concordante con el estilo que Benedicto XVI le ha impreso a la diplomacia vaticana, en el sentido de preferir acciones discretas por sobre declaraciones públicas.

A pesar de muchas diferencias, los objetivos de su viaje a México son similares, en el sentido de buscar una presencia pública más potente y reconocida para la iglesia. México no es un estado ateo como alguna vez lo fue Cuba, pero sí reconocidamente laico. Más aún su revolución tuvo a la iglesia y los llamados “cristeros” como enemigos, y en la primera visita de Juan Pablo II, todavía era inconstitucional hacer misas masivas como la que tuvo el Estadio Azteca en esa oportunidad, por mucho que México fuera uno de los países donde el catolicismo es más fuerte a nivel popular, a diferencia de Cuba, donde debe competir con la santería.

Por cierto, muchas cosas han cambiado en México en las últimas décadas, pero el propósito sigue siendo desmantelar las limitaciones a la acción de la iglesia y expandir su presencia política, mediática y educativa, reivindicando su derecho a la mayor libertad que sea posible, y al igual que en Cuba pagando un precio medible en las críticas recibidas, es decir, no darle el reconocimiento que esperaban las víctimas de abusos del finado Maciel, delitos que fueron ocultados por la iglesia por muchos años.

En resumen, el Papa es a la vez líder religioso y Mandatario del Estado Vaticano. Para entender su viaje hay que ponerlo en el contexto de un líder político que busca, por sobre todo, asegurar el protagonismo de su iglesia, a pesar de críticas y renuncios. Si tiene razón va a ser la institución clave de la Cuba post hermanos Castro.

Etiquetas: , , , » Publicado: a las 2:28 pm

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