Etiquetas: congreso, elecciones, municipales, politica, senadores » Publicado: 16/04/2012
Hoy se vive en el reino de la estupidez y la prepotencia del ignorante poseedor de un portátil o celular. A nadie le interesa el bien común. Elegir personas para ejerzan de autoridades no tiene importancia. Basta que sean conocidos, hasta por escándalos. Importa que la sacrosanta televisión lo haya confirmado como personaje o con el rótulo de artista.
Los argumentos del diputado Fidel Sepúlveda, levantando bandera en contra de un comité que asigno 2 millones de pesos a los senadores es fundamentada y valiente. El comité en cuestión lo preside un ex senador demócrata cristiano, lo cual no es muy bien visto. Debería presidir esa instancia un personaje que no provenga de la filas del negocio.
2 millones no son una fortuna ni provienen de nuevos dineros. Son recursos que estaban entregados al Congreso y se destinaron a los senadores.
Llama la atención que los beneficiarios del dinero asignado han expresado enojo, molestia con el diputado socialista. ¿Por qué? Tal vez tengan miedo que pueda demostrar mal uso del dinero. O malas prácticas. Antecedente hay. Más de un par de nombres han dejado recuerdos de escándalo confirmado por la justicia.
Si los senadores, destinan los 2 millones a estudiar con profesionales capacitados, leyes que beneficien a todos, entonces bienvenido ese dinero en la cuenta del congresista. El tema es que los problemas de la gente, no están siendo representados. Nuestras autoridades cuando llegan al poder se escuchan así mismas o al partido que pertenecen y que dicta las directrices. La gente pasa al olvido.
La ciudadanía fijó su imagen de la clase política. En todos los estamentos. No confía en los llamados “servidores públicos”. Y que hay motivos, los hay.
Se acercan las elecciones municipales, donde la renovación no se percibe por ninguna parte, aun con los esfuerzos de las primarias que son la expresión del show para mantener el poder, por algunos, cueste lo que cueste.
Cómo creer en Carolina Toha que es servidora publica, cuando al primer toque de campana convocándola a patios de Palacio, dejó su cargo –de elección popular- para ceñirse la corona de ministra. La verdad, no le creo. Lo de vocación de servicio público resulta eslogan para justificar su profesión: político al servicio del partido, en lucha para recuperar el poder.
¿Cómo creer en aquellos partidos que sabiendo que Hernán Pinto no es la figura más ética, lo llevan de candidato? Responderán que fue elegido en primarias. Pero no se dice cómo se manipuló para llegar a esos resultados y cómo las máquinas del partido hicieron su trabajo para recuperar el podercillo porteño.
El “pueblo santo” reclama, se escandaliza, rasga vestiduras, manda al infierno a los políticos. Pero sabiendo que son engañados vuelven a votar por personajes de dudoso desempeño como alcaldes, concejales o congresistas. ¿En qué país – comuna inteligente, se elegiría como alcalde a un personaje como Labbé, que ni siguiera respeta a Tribunales de Justicia? Labbé es mucho más que un represor en épocas pasadas, lo es hoy cuando no permite el reintegro de alumnas a colegios de Providencia, aunque así lo ordena la Corte de Apelaciones.
Hoy se vive en el reino de la estupidez y la prepotencia del ignorante poseedor de un portátil o celular. A nadie le interesa el bien común. Elegir personas para ejerzan de autoridades no tiene importancia. Basta que sean conocidos, hasta por escándalos. Importa que la sacrosanta televisión lo haya confirmado como personaje o con el rótulo de artista.
La clase política esta desprestigiada. No es que los periodistas u otros escribanos desprestigiemos su trabajo. Ellos se han desprestigiado. Sus acciones los condenan.
Quillota es una ciudad privilegiada. La calle, la opinión pública, el peatón trasversal reconoce que los años de alcalde del dr. Luis Mella han dejado huella de obras, de testimonio de hombre íntegro. Un médico con ideas y trabajo que integra al concejo y las fuerzas vivas de la ciudad.
La renovación de la política no pasa por dejar de lado a gente adulta, de tercera edad. Algunos jóvenes, especialmente de derecha, en ciertos temas, en formas de enfrentar la realidad muestran una momificación de la reflexión que espanta.
Se necesita en todos los ámbitos personas creativas honestas. No políticos que tienen miedo a la discusión, y su argumento la descalificación.
Situación que vive el Gobierno de Piñera. Nada, para cierta clase política, tiene de bueno este gobierno. Para la gente que ha recibido beneficio, valoran el accionar del Primer Mandatario y sus ministros.
Me interesa que a este gobierno le vaya bien. Espero que en el ejercicio de la democracia elijamos a quien presente proyectos, ideas, no sólo pancartas, palomas, saludos, fotos.
Si los senadores, destinan los 2 millones a estudiar con profesionales capacitados, leyes que beneficien a todos, entonces bienvenido ese dinero en la cuenta del congresista.
El tema es que los problemas de la gente, no están siendo representados. Nuestras autoridades cuando llegan al poder se escuchan así mismas o al partido que pertenecen y que dicta las directrices. La gente pasa al olvido.
Etiquetas: congreso, elecciones, municipales, politica, senadores » Publicado: a las 3:13 pm
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