Periodista, Magister en Comunicación y Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Autónoma de Barcelona.
Etiquetas: economia, elecciones, politica, sociedad » Publicado: 17/02/2012
La transversalidad de la reacción ciudadana en Aysén, muestra que más que movimientos inspirados en ideologías políticas tradicionales, se trata de expresiones de puro sentido común de quienes gallardamente viven las consecuencias de la evidente incapacidad del Estado chileno –y sus sucesivas autoridades- para copar con mayor dinamismo esa extensa zona del país.
Nuevamente, un movimiento ciudadano -que se ha venido “indignando” desde hace años- ha emergido sorpresivamente en el Sur del país, visibilizándose para el resto de los chilenos merced a publicitados enfrentamientos con la policía, bloqueos de rutas, violencia y paro de actividades, una metodología que, ingratamente, parece cundir en Chile como la “nueva forma de hacer política”.
Se trata, por lo demás y según declaraciones de autoridades parlamentarias y administrativas locales, de manifestaciones que habían sido previstas e informadas a las autoridades nacionales, pero que, por diversas razones, aquellas parecen no haber considerado entre sus prioridades y que, por consiguiente, ahora deberán abordar con ánimos caldeados y voluntades tensionadas por la irritación, haciendo más difícil la tarea de gobernar, en la medida que la molestia desbordada suele llevar a la maximización de posturas, tal y como sucedió hace un año en Magallanes.
¿Cuánto cuesta el petitorio? Seguramente una cantidad que Hacienda justificará racional y económicamente que podría afectar los equilibrios macro en un año en el que la recesión europea y el lento crecimiento de EE.UU. aconseja gastar con prudencia.
Como se sabe, la reacción ciudadana se originó en el malestar de pescadores artesanales de Aysén ante la nueva Ley de Pesca, los que, tras varios intentos aislados, iniciaron reuniones con otras agrupaciones ciudadanas y gremiales de la región para coordinar un petitorio amplio y único. Las protestas se iniciaron en Melinka, donde los pescadores se tomaron el aeródromo y parte de las instalaciones portuarias de la isla y continuaron en Puerto Aysén con corte del puente y la carretera a Puerto Chacabuco, para sumarse luego el resto de las organizaciones, incluidos los alcaldes de Puerto Aysén, Marisol Martínez (PS), y Gaspar Aldea (RN), de Lago Verde, y finalmente, la Cámara de Comercio de Puerto Aysén, colectiveros y transportistas de la región.
Conformado de esa forma el llamado “Movimiento Social por la Región de Aysén”, que lideran 25 organizaciones y en las que los partidos políticos tradicionales no tienen influencia alguna, se estableció un petitorio que va desde exigencias de la CUT y ANEF locales por más estabilidad para los funcionarios públicos, sueldos y jubilaciones regionalizadas, hasta las de “Patagonia Sin Represas”, que insta por una consulta ciudadana sobre la instalación de represas en la zona.
Mirado el petitorio “política o ideológicamente”, aparece un conjunto de propuestas que si bien apuntan hacia la lógica aspiración de una “mejor calidad de vida”, su materialización trasunta las diferentes visiones de mundo de los convocados, pues mientras varias de ellas buscan mayor presencia del Estado, más aporte fiscal nacional y/o gestión pública en diversos ámbitos (salud, educación, conectividad, previsión, estabilidad laboral, protección medioambiental), otras desean perfeccionar derechos de propiedad que no están debidamente protegidos, tales como cuotas de pesca, regionalización del agua, de recursos mineros, hidrobiológicos y silvoagropecuarios locales, reducción de impuestos, o, simplemente, más acceso al consumo mediante subsidios que emparejen la cancha de la oferta de bienes y servicios locales con los del centro del país.
¿Cuánto cuesta el petitorio? Seguramente una cantidad que Hacienda justificará racional y económicamente que podría afectar los equilibrios macro en un año en el que la recesión europea y el lento crecimiento de EE.UU. aconseja gastar con prudencia.
Sin embargo, hay circunstancias en las que más allá de la racionalidad económica deben analizarse también aspectos geopolíticos, políticos y sociales involucrados en el fenómeno, especialmente cuando se trata de zonas extremas o “fronteras interiores”, en las que la cooperación público-privada es la estrategia adecuada –y utilizada por las principales potencias mundiales- para asegurar soberanía sobre territorios de expansión económica de enormes perspectivas, ricos en materias primas, agua, bellezas turísticas, pero con una escasa población dispuesta a hacer presencia local.
La transversalidad de la reacción ciudadana en Magallanes antes, y ahora en Aysén, muestra que más que movimientos inspirados en ideologías políticas tradicionales, se trata de expresiones de puro sentido común de quienes gallardamente viven las consecuencias de la evidente incapacidad del Estado chileno –y sus sucesivas autoridades- para copar con mayor dinamismo esa extensa zona del país, pero cuya potencialidad ven con envidiable preclaridad los miles de visitantes e inversionistas extranjeros que la admiran año a año y que desearían hacerla crecer y progresar.
Con igual sentido común, en este caso se requiere de la imprescindible función detonante del Estado (es decir, del esfuerzo del resto de los contribuyentes del país para generar las condiciones de mayor poblamiento), no sólo mediante su indispensable función subsidiaria, sino además, de acelerar las decisiones de una diletante clase política que más allá de añejas ideologías, legisle para liberar realmente las fuerzas productivas y creativas de los particulares, derrumbando las barreras burocráticas que limitan la capacidad de las personas para innovar y emprender en esas áreas, generando así la actividad y riqueza que las hasta ahora exiguas políticas del Estado han estado mezquinando a esos chilenos que construyen patria en esa lejana y hermosa finis terrae.
*El autor es periodista, Magister en Comunicación y Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Autónoma de Barcelona.
Etiquetas: economia, elecciones, politica, sociedad » Publicado: a las 12:31 pm
COMENTARIOS »
Los comentarios publicados están sólo en plataforma Disqus y La Nación S.A. no se hace responsable de su contenido ni aplicará edición a ellos. No obstante, se reservará el derecho de administrar las listas de comentarios cuando éstos presenten ofensas personales.
Los usuarios que se sientan afectados por algún comentario también pueden usar la misma plataforma de Disqus para denunciarlos en caso que los consideren ofensivos o denigrantes.
Serrano #14 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59
Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala
© Empresa Periodistica La Nación S.A. 2005 - 2011
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.